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Obama despelleja al gato

Obama despelleja al gato
S. Fred Singer
American Thinker

Cómo la ideología de la Casa Blanca evade el Congreso y empobrece a los hogares estadounidenses haciendo que los precios de la energía se vayan por las nubes.

Gran parte de la política de la Casa Blanca se encuentra impulsada por un temor patológico al calentamiento global y la irracional compulsión por reducir las emisiones de dióxido de carbono, un constituyente no tóxico y natural de la atmósfera y una necesidad absoluta para la supervivencia de las plantas, animales y humanos. No importa que no exista evidencia significativa de que algún calentamiento reciente haya sido causado por incrementos de CO2—o ciertamente, que cualquier calentamiento pusiera en peligro la salud y el bienestar humanos. Además, debería ser bastante obvio que cualquier intento por parte de los EE.UU. de reducir unilateralmente sus emisiones es un ejercicio inútil y un autoengaño: tendría poco impacto mensurable en el aumento en curso del CO2 atmosférico global y ciertamente no afectaría al clima en modo alguno.

Pero evidentemente, la ideología triunfa sobre la ciencia, la economía y la lógica. Incluso las consideraciones de sentido común no han hecho que el presidente Obama deje de escuchar a su asesor científico, el Dr. John Holdren, uno de los principales apóstoles de la religión del calentamiento global. Holdren es un ex colaborador y asociado del profesor de Stanford Paul Ehrlich, cuyo influyente libro The Population Bomb, publicado hace unos 40 años, predica el control de la natalidad para lograr un crecimiento cero.

En este espíritu malthusiano, en breve estaremos “celebrando” el 40 aniversario de la publicación de Limits to Growth, un libro patrocinado por el llamado Club de Roma, que—al igual que Ehrlich—predijo todo tipo de catástrofes inminentes para la población mundial: hambrunas, agotamiento de los recursos, océanos agonizantes, etc. A pesar del fracaso completo en utilizar la ciencia y la economía sanas, todavía hay muchos “creyentes” felizmente instalados en la presente administración. Es interesante señalar que Limits to Growth no se ocupaba para nada del calentamiento global; los desastres climáticos llegaron sólo a partir de 1992, cortesía de la infame Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, que también produjo la Agenda 21 de las Naciones Unidas.

Pero hay que darle crédito a la administración Obama por esforzarse en decretar límites de CO2 a fin de “salvar el clima”. Su punto culminante se produjo a mediados de 2009, cuando la Cámara de Representantes apenas aprobó el proyecto de la ley Waxman-Markey de límites al intercambio de CO2—también conocido como el proyecto de ley de “gravar y gastar”. Era tan malo que incluso el Senado controlado por los demócratas se negó a tratarlo. Luego, a finales de 2009, los correos electrónicos del Climategate revelaron evidencias de la engañifa del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en ingles)—seguida por el colapso total de las negociaciones de la ONU en Copenhague. Pero a pesar de todo esto, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA es su sigla en inglés) ha estado avanzando y emitió un “Hallazgo sobre Situación de Peligro” (EF en inglés) que afirma que el CO2 es un contaminante atmosférico, sujeto a regulación conforme la Ley del Aire Limpio.

Información completa: Nosotros somos parte del grupo querellante que ha demandado a la EPA por no emplear la sana ciencia para llegar a su EF. La audiencia oral está programada para finales de febrero de 2012. Y estamos esperando que el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronuncie a favor nuestro y se deshaga del EF. Una eventual apelación podría incluso llevar a la Corte Suprema a rectificar su fallo de 2007 que declaraba al CO2 un contaminante sujeto a regulación—pero con esta salvedad muy importante: La EPA debe primero demostrar que el CO2 “pone en peligro la salud y el bienestar humanos”.

Una vez que le quedó en claro a Obama que no había ninguna posibilidad de aprobar una legislación para forzar el control de las emisiones de CO2, prometió encontrar otras formas de “despellejar al gato” (sus palabras). Tres de estos subterfugios se están emprendiendo, disfrazados de diversa forma a efectos de ocultar su verdadero propósito.

 

  1. La duplicación de los estándares de kilometraje para los automóviles en el año 2025—destinada a reducir el smog y otras contaminaciones urbanas, así como la necesidad de petróleo importado—mejorando de esta forma la seguridad nacional. Pero la EPA, que ya ha ajustado estrictamente los estándares vigentes, es bastante franca sobre el verdadero propósito de reducir las emisiones de CO2. En esencia, la EPA ha precedido el rol de la NHTSA (sigla en inglés para la Administración Nacional del Tráfico en las Carreteras), que tiene la responsabilidad legal de establecer los estándares CAFE (sigla en inglés para el Promedio Empresarial de Ahorro de Combustible). Sin embargo, hay pocas posibilidades de que las compañías automotrices puedan producir vehículos a un precio razonable que la gente desee adquirir y— tome nota de la ironía—sean seguros al conducir. (¡Oh!, Ralph Nader, ¿dónde estás cuando te necesitamos?)
  2. En su pronunciamiento de 1.117 páginas de diciembre 2011, la EPA establece límites poco realistas sobre las emisiones de mercurio procedentes de centrales eléctricas de carbón; es parte de su mismo esquema deshacerse tanto del carbón como del combustible, a pesar de que el carbón es la fuente de energía doméstica más barata y no requiere de las importaciones. Los EE.UU. han sido bendecidos con abundantes recursos carboníferos; más del 50% de la energía eléctrica fue generada con carbón, aunque el porcentaje ha descendido actualmente al 45%. El Chicago Tribune prevé un aumento de entre el 40% y el 60% en las tarifas de electricidad del Medio Oeste; a nivel nacional, la respetada firma de consultoría económica nacional NERA predice un alza del 11% y una pérdida de 144.000 puestos de trabajo para 2020.

    La endeble excusa que la EPA está utilizando es la de “proteger a los niños”, pero una vez más, la misma carece de rigor científico. En cualquier caso, la mayor parte del mercurio emitido a la atmósfera proviene de fuentes naturales. Las fuentes humanas, como las plantas eléctricas que queman carbón, están ubicadas principalmente en China o en otras regiones fuera de los EE.UU. y fuera de la jurisdicción de la EPA. En otras palabras, la contaminación por mercurio es un problema global, al igual que el CO2; las plantas de energía estadounidenses contribuyen sólo al 0,5% de todas las emisiones.

    La administración Bush ya había promulgado planes para reducir las emisiones estadounidenses, y cualquier ajuste adicional por parte de la EPA producirá pequeños beneficios marginales pero enormes costos adicionales—todo por el bien de una cierta reducción en las emisiones de CO2. Como es costumbre, la EPA subestima enormemente los costos por un factor grande e infla formidablemente los beneficios, afirmando la prevención de más de 11.000 muertes prematuras al año. Además, la EPA cuenta dos veces los beneficios; sólo el 0,1% puede ser asignado a la reducción de las emisiones de mercurio.

  3. Finalmente, tenemos al tan discutido oleoducto Keystone XL, que se supone traerá petróleo de las arenas bituminosas canadienses a las refinerías estadounidenses ubicadas en la costa del Golfo. Obama ha decidido detener este oleoducto a fin de congraciarse con los ambientalistas extremos, que se oponen al proyecto—como acaba de revelar el San Francisco Chronicle el 16 de febrero. Su débil excusa es que una filtración de petróleo en Nebraska podría producir contaminación en el acuífero subyacente. Por supuesto, no hay ninguna razón por la cual el petróleo debería filtrarse en Nebraska—y en todo caso, unos 20.000 kilómetros de distintos oleoductos ya atraviesan el estado. La verdadera razón: la producción de petróleo de arenas bituminosas requiere grandes cantidades de calor y por lo tanto de emisiones de CO2.

La oposición a esta acción caprichosa de la Casa Blanca no es partidista. Involucra a los sindicatos de trabajadores, que ven desaparecer los “empleos listos para su ejecución”, abarca inquietudes que atañen a la seguridad nacional e implica al público en general, que desea petróleo más barato y más seguro de fuentes cercanas—no de productores extranjeros en el Golfo Pérsico, y traído hasta aquí en buques cisterna.

En su campaña electoral de 2008, Obama prometió hacer que los precios de la electricidad se “disparasen”. Parece estar teniendo éxito más allá de todas las expectativas, en la medida en que una combinación de políticas de la Casa Blanca está elevando los precios del combustible. Pero a medida que el costo de la energía esencial se incrementa, los hogares están cayendo en la pobreza, ya no pueden darse el lujo de comprarles dulces a los niños pues es más importante evitar que mueran de hambre y frío. “Despellejar al gato” puede ser una prolija manera de eludir los expresos deseos del Congreso y el público, pero es seguro que tendrá consecuencias contra la Casa Blanca de Obama en las elecciones de noviembre.

Secretos del Servicio

Secretos del Servicio

Obama, presidente de la dimensión desconocida

Obama, presidente de la dimensión desconocida

por Michael Tanner

Michael Tanner es Director del Proyecto del Cato Institute para la Privatización de la Seguridad Social.

Analizar un discurso del presidente Obama puede equivaler a dar un recorrido por un universo paralelo. Considere sus recientes declaraciones a la Associated Press, donde contrastaba su opinión acerca del presupuesto con la de Paul Ryan y la de los republicanos. Lo único que faltaba era la voz de Rod Serling anunciando “Usted está viajando a través de otra dimensión, una dimensión no solo de la vista y el sonido sino de la mente, un viaje a una tierra maravillosa, cuyos límites son los de la imaginación”.

Por ejemplo, el presidente considera el presupuesto de Ryan como “Darwinismo social sutilmente enmascarado”. Uno pensaría que el Darwinismo social podría significar realmente recortar el presupuesto. Pero en realidad, el presupuesto de Ryan aumenta el gasto federal en más de $1 billón durante los próximos 10 años.

Ryan si gastaría aproximadamente $352 mil millones menos a lo largo de 10 años en gasto discrecional doméstico de lo que gastaría el presidente. El presidente sugiere que esto significa que los jóvenes no podrían asistir a la universidad, el servicio meteorológico sería cancelado, y los puentes y carreteras se desmoronarían. En realidad, la mayor brecha entre los planes de gasto del presidente y los de Ryan se daría en 2016, año en el que Ryan gastaría $43 mil millones menos en programas de gasto doméstico discrecional que el presidente. Eso equivale aproximadamente 1,1% del gasto federal total proyectado para ese año. Ryan de hecho aumentaría ligeramente el gasto doméstico discrecional de $1.170 billones en 2013 a $1.212 billones en 2022. El Darwinismo social debería consistir de algo más severo.

Y, por supuesto, qué discurso presidencial estaría completo sin denunciar a Ryan por querer  “acabar con el Medicare que conocemos”. El discurso del presidente sugiere la desagradable imagen de adultos mayores siendo sacados de sus camas en los hospitales mañana. Pero Ryan no ha propuesto cambio alguno al programa en cuanto a sus beneficiarios actuales. Es cierto, por supuesto, que Ryan reestructuraría Medicare para los menores de 55 años, permitiéndoles elegir a los beneficiarios entre el programa tradicional y un vale que les permitiría adquirir un seguro privado. Pero, su plan, elaborado en conjunto con el senador demócrata Ron Wyden de Oregon, apenas redujo el gasto de Medicare —en 2022, gastaría solo $21 mil millones menos que el presupuesto del presidente.

El presidente se las arregla para dejar de lado su propia propuesta para Medicare, que es establecer un consejo no electo de 15 miembros para reducir los pagos a los médicos. Incluso los mismos actuarios de Medicare advierten que tales recortes podrían conducir al cierre de hospitales y a reducciones en el acceso a calidad de la atención.

Tomando en cuenta que las estimaciones de los pasivos no financiados de Medicare van desde $25 billones hasta incluso $90 billones, el programa evidentemente tendrá que cambiar. El presidente podría creer que sus cambios son mejores que los de Ryan, pero pretender que él dejaría el programa tal y como está mientras que Ryan dejaría a adultos mayores enfermos a morir en la calle es simplemente despegarse de la realidad.

Esto no significa que el presidente no esté comprometido con la reducción del déficit —al menos retóricamente. Por ejemplo, el presidente afirma: “He eliminado docenas de programas que no funcionaban”, lo cual podría ser cierto pero el ahorro total de dichos recortes equivale a menos de $100 millones. Si, millones, con “M”, de un presupuesto de $3,7 billones. Billones con “B”.

De vuelta en el mundo real, el presupuesto del presidente Obama nunca alcanza un verdadero equilibrio. Lo más cerca que estaría de alcanzarlo sería en 2018, cuando proyecta un déficit de solo $575 mil millones. Después de eso, comienza a subir de nuevo, alcanzando $704 mil millones para 2022. En general, el presupuesto del presidente sumaría unos $6,7 billones a la deuda estadounidense a lo largo de diez años. Y, esto es a pesar del llamado del presidente a un aumento de impuestos de $1,5 billones.

Por supuesto, los impuestos son otra área donde el presidente tiene dificultades para cuadrar su discurso con la realidad. Por ejemplo, el presidente continúa publicitando sus propuestas de aumento de impuestos como si se tratara simplemente de que personas como él o Warren Buffett paguen un poco más. En realidad, sus propuestas de aumento de impuestos recaen en familias y pequeñas empresas que ganan tan poco como $250.000 por año. De hecho, según los economistas Kevin Hassett y Alan Viard: “el 48% total del ingreso neto de las empresas unipersonales, sociedades y corporaciones S, estaría sujeto al aumento de impuestos del presidente”.

Al mismo tiempo, la última gran idea del presidente para reducir el déficit es la llamada Regla de Buffett, un nuevo impuesto mínimo sobre los ricos del 30%, basado en la errónea premisa de que Warren Buffett paga una menor tasa de impuestos que su secretaria. Realmente, la Regla de Buffett recaudaría en promedio menos de $3,2 mil millones anuales, de acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso, suficiente para pagar por ocho horas de gasto federal. Por otra parte, los ingresos provenientes de la Regla de Buffett podrían reducir el presupuesto de este mes de $196 mil millones a solo $193 mil millones. Obama si que es un severo reductor del déficit…

Imaginemos al Sr. Serling: “Nos movemos hacia una tierra de sombras y sustancia, de cosas e ideas. Acabamos de entrar a la Dimensión Obama”.

Obama y el precio de la energía

Crisis de deuda: No culpen a Bush

Crisis de deuda: No culpen a Bush

 

 

Es comprensible, lo último que el presidente Obama quiere es que lo culpen por la creciente deuda de la nación, o, en realidad, por cualquier otra cosa. Pero eso de culpar al presidente George W. Bush por todo –por cualquier cosa– debería haberse acabado ya. Sobre la deuda en particular, es bastante difícil evitar considerar al presidente Obama como el primer presidente de la historia en estar en el cargo con cuatro años de déficits que exceden el billón de dólares.

Pero acorde a la consagrada tradición de la administración Obama, el secretario del Tesoro Tim Geithner fue a los programas domingueros para erróneamente echarle la culpa de la enorme deuda del país directamente al presidente Bush. Sin embargo, Geithner pasa por alto la verdad y simplemente omite decir cuánto más hundido en deuda dejará el presidente Obama a Estados Unidos en el futuro.

Hablando en el programa Meet the Press, Geithner afirmó que “El vasto volumen del incremento de la deuda es el resultado de las opciones de acción política tomadas por el predecesor [de Obama] para financiar unas rebajas de impuestos muy caras mediante préstamos, para financiar dos guerras mediante préstamos, para financiar una gran expansión de Medicare mediante préstamos, no reduciendo otros gastos o subiendo los impuestos. Esa es la mayor parte de su contribución”. Y por supuesto, Geithner dice que Obama no tiene la culpa, argumentando que su política “sólo causó alrededor del 12%, una fracción muy pequeña del incremento de la deuda que se ha visto durante este período de tiempo”.

Lo primero es lo primero: ¿Se ha de culpar a la política del presidente Bush por la deuda de hoy? Simplemente, no.

Las rebajas de impuestos de los años 2001 y 2003

La izquierda ha culpado a las rebajas de impuestos de Bush de eliminar un superávit de $5.6 billones, dejando a Estados Unidos con unos “déficits que llegan hasta donde alcanza la vista”. Sin embargo, ese superávit nunca existió.

Según investigaciones de la Fundación Heritage, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyectó ese superávit en enero de 2001 basado en la suposición de que la economía seguiría creciendo al ritmo de finales de los 90, de que la burbuja del mercado bursátil continuaría y generaría una recaudación récord y de que no habría recesión, atentados terroristas ni desastres naturales y de que todo el gasto discrecional caería a niveles de los años 30.

Esas suposiciones, como ahora sabemos, estaban completamente erradas y el superávit anticipado nunca se materializó. Desde los años 2002 a 2011, Estados Unidos operó con un déficit de alrededor de $6.1 billones, una desviación de $11.7 billones respecto a lo que proyectó la CBO. Con un costo de $1.7 billones, las rebajas de impuestos de Bush sólo suman el 14% de ese montante. Culpar a esas rebajas de impuestos por la deuda a día de hoy simplemente no tiene lógica.

Las guerras en Irak y Afganistán y el Programa de Medicamentos de Medicare

¿Qué hay acerca del gasto de la guerra y los costos por prescripción de medicamentos que Geithner también cita como la causa principal de la deuda? De nuevo, está equivocado. Y aquí está la razón.

Esas normativas fueron implementadas a principios de siglo y durante 2008 los déficits anuales oscilaron entre $160,000 millones y $458,000 millones cada año. Pero en 2009, después de que el presidente Obama asumiera el cargo, esa cifra se disparó hasta $1.4 billones. ¿Cómo pudieron unas normativas ya existentes con unos costos estables triplicar repentinamente el déficit anual? No lo hicieron. La verdadera causa fue el colapso de la recaudación por la recesión junto con el gasto en estímulos de Obama.

El futuro

Mientras que Geithner y el presidente están mirando atrás en el pasado, se niegan a hacer algo respecto al futuro. Y están empeorando las cosas. Con el presupuesto del presidente, el gasto obligatorio aumenta en $1.16 billones hasta 2022 mientras produce unos déficits acumulativos de $6.4 billones. Mientras tanto, el presidente no hace nada por reformar el código tributario o para abordar la crisis del gasto de los derechos a beneficios, dejando el futuro incluso peor que el presente.

Obama: Latinoamérica es vital para la economía de EE. UU.

Obama: Latinoamérica es vital para la economía de EE. UU.

Obama: Latinoamérica es vital para la economía de EE. UU.
Imagen: AFP / Joe Raelde

“Latinoamérica es uno de los mercados exportadores más amplios, es un mercado clave para la economía de EE. UU.”. Es lo que dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, en Tampa antes de partir a la Cumbre de las Américas.

“Mientras esté en Colombia hablando con otros líderes estaré pensando en cómo podemos hacer más negocios, acceder a más mercados y más consumidores en la región”, afirmó el mandatario estadounidense.

A su juicio, Latinoamérica es una de las zonas que más crece en el mundo, por lo que asegurando un incremento en el intercambio se podrá ayudar a las pequeñas empresas a aumentar sus exportaciones e incorporar más estadounidenses a trabajar.

Obama resaltó que “solamente en América Latina decenas de millones de personas han salido de la pobreza y pasado a la clase media en la última década”. Según él, eso significa que tuvieron más dinero para gastar y espera que gasten ese dinero en productos estadounidenses “para que los negocios estadounidenses puedan incorporar más estadounidenses a trabajar”.

“Nuestro objetivo respecto a Latinoamérica, América Central y el Caribe es que queremos ser buenos socios, poder trabajar con los países a partir del interés y el respeto mutuo”, subrayó Obama y agregó: “Queremos ver una América Latina vibrante y creciente porque cuanto más rápido crezca, más y mejores oportunidades de negocio tendremos en EE. UU.”.

En la Cumbre de las Américas Obama -que ya está en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias- defenderá los intereses no solo de las compañías exportadoras grandes, sino también de las medianas y pequeñas que pertenecen, sobre todo, a los ciudadanos hispanos del país.

Al respecto, los expertos opinan que de este modo Obama trata de conquistar el voto hispano en las presidenciales de noviembre, ya que precisamente el voto latino y afroamericano contribuyeron enormemente a que Obama consiguiera en las elecciones de 2008 una supermayoría en estados clave, lo que inclinó la balanza a su favor.

 

Obama lanza crítica a régimen cubano

Obama lanza crítica a régimen cubano

 

El presidente Barack Obama arriba a Cartagena, Colombia, el viernes.
El presidente Barack Obama arriba a Cartagena, Colombia, el viernes.

Dolores Ochoa / AP

Juan O. Tamayo

El presidente Barack Obama mantuvo el viernes su política de rechazo a Cuba mientras viajaba a la VI Cumbre de las Américas, donde otros líderes del hemisferio exigirán que el gobierno comunista sea admitido en su próxima reunión.

Cuba no ha hecho el menor esfuerzo por mejorar su historial de derechos humanos, declaró Obama, lo cual es un prerrequisito para participar en las cumbres, que se celebran al menos cada tres años para promover la integración regional.

“Los funcionarios cubanos no mostraron interés alguno en cambiar sus relaciones con Estados Unidos o en respetar los derechos democráticos o humanos del pueblo cubano”, indicó el Presidente en una entrevista con el Grupo Periódicos América publicada el viernes en el rotativo brasileño O Globo.

Obama y los otros líderes que se reúnen en la ciudad colombiana de Cartagena este fin de semana tienen una agenda cargada de temas que van desde la cooperación en energía y la lucha contra el tráfico de drogas hasta las islas Malvinas, gobernadas por Gran Bretaña y reclamadas por Argentina.

Pero los líderes de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Argentina y Colombia han puesto en claro que presionarán a la cumbre para invitar a Cuba a la próxima reunión. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, está boicoteando la presente cumbre para protestar contra la ausencia de Cuba.

Hasta el momento, sólo Canadá se había unido a Estados Unidos en oponerse públicamente a la participación de Cuba en las cumbres, señalando que en la Cumbre de las Américas de Quebec en el 2001 las naciones asistentes firmaron una Cláusula Democrática.

Una decena de exiliados cubanos viajaron de Miami a Cartagena para oponerse a la admisión de Cuba.

“Las voces de los cubanos que luchan dentro de Cuba y se enfrentan cívicamente a la dictadura comunista de los hermanos Castro, deben ser escuchadas”, afirmó Sylvia Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión.

Una decena de miembros de la Asamblea de la Resistencia –una alianza de 50 grupos anticastristas del sur de la Florida y Cuba–celebraron una conferencia de prensa en Cartagena, mostraron un video sobre la represión del gobierno cubano e hicieron públicas cartas a los líderes nacionales en Cartagena escritas por opositores del gobierno de la isla.

Antes de que Obama volara el viernes a Cartagena, el argumento estadounidense para mantener a Cuba fuera de la Cumbre de las Américas –cuya membresía es la misma que la de la Organización de Estados Americanos– fue expuesto por el principal asesor de la Casa Blanca sobre América Latina, Dan Restrepo.

En la última cumbre en el 2009, recordó Restrepo, muchos participantes llamaron a permitir la entrada de Cuba. Y meses después, en la Asamblea General de la OEA, los miembros acordaron terminar con la suspensión de la membresía de Cuba, con una condición.

Cuba tendría que cumplir con los mismos compromisos básicos de respetar la democracia y los derechos humanos que otras naciones han hecho como parte de su membresía en la OEA y en las Cumbres de las Américas.

“Desdichadamente, las autoridades cubanas no se han decidido a tomar ese camino”, afirmó Restrepo durante una sesión informativa por teléfono con la prensa la semana pasada. “En lugar de eso se ve, incluso con el papa Benedicto en Cuba hace un par de semanas, a los cubanos [el régimen] insistiendo públicamente en que el suyo siga siendo un Estado de un solo partido, y reprimiendo” a la disidencia.

 

Obama es recibido con honores militares en Cartagena

En fotos y video: Obama es recibido con honores militares en Cartagena

Foto: REUTERS

(Cartagena, Colombia, 13 Abr 2012. AFP).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó el viernes al puerto colombiano de Cartagena (norte), para participar este fin de semana en la VI Cumbre de las Américas, comprobaron periodistas de la AFP.

Obama, que llegó a las 16H40 locales (21H40 GMT), fue recibido con honores militares en el aeropuerto Rafael Núñez de esta ciudad, donde los dirigentes estadounidenses se reunirán con los jefes de Estado y de Gobierno de otros 33 países americanos miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Antes de llegar a la ciudad colonial, Obama hizo una escala en Tampa (Florida, sureste) -uno de los estados más políticamente disputados en la carrera presidencial-, donde dejó claro su punto de vista sobre las drogas.

“Estados Unidos no legalizará ni despenalizará las drogas porque tendría graves consecuencias en la salud y la seguridad pública”, afirmó durante un encuentro con periodistas latinoamericanos.

Oficialmente, la cumbre de Cartagena está dedicada a la integración y a la prosperidad económica de la región americana, pero se prevé que los mandatarios traten de forma informal la despenalización de las drogas.

El presidente estadounidense consideró que dicho debate es “legítimo”.

“Mientras esté en Colombia hablando con otros líderes (…) estaré pensando en ustedes”, afirmó el presidente estadounidense en Tampa, puerto clave para las exportaciones hacia América Latina.

Obama llega a Cartagena para impulsar exportaciones antes de presidenciales

En una entrevista publicada el viernes por el Grupo Diarios de las Américas (GDA), Obama había dicho que “exportamos tres veces más hacia América Latina de lo que exportamos a China”. Y fustigó a este país porque -dijo- “las alianzas económicas no pueden ser sólo para que unas naciones les extraigan los recursos a otras”.

En la entrevista a GDA Obama reafirmó sus posiciones sobre las drogas y Cuba, en momentos en que arrecia ya la campaña electoral en Estados Unidos.

Estados Unidos no va a legalizar ni a despenalizar las drogas ya que hacerlo tendría graves consecuencias negativas, en todos nuestros países, en cuanto a la salud y la seguridad pública”, declaró Obama, ante una iniciativa que crece en América latina, cansada de 40 años de una guerra ineficaz contra las drogas que deja decenas de miles de muertos.

Pérez Molina matizó la declaración de Obama al indicar que en el contexto de un año electoral “Obama no va a innovar”, en una entrevista con la AFP, y adujo que en el contexto actual “el tema del combate a las drogas es muy sensible en Estados Unidos”.

Con respecto a Cuba, Obama afirmó que “las autoridades cubanas no mostraron ningún interés en cambiar sus relaciones con Estados Unidos, ni disposición de respetar los derechos democráticos y humanos del pueblo cubano” para justificar su posición.

Dio a entender que Cuba volverá a las cumbres cuando cambie de régimen: “Ningún régimen autoritario dura para siempre”, advirtió.

Foto: ALFREDO ESTRELLA / AFP

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Foto: REUTERS

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Foto: SAUL LOEB / AFP

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Foto: EFE/Leonardo

Foto: EITAN ABRAMOVICH / AFP

Obama y América Latina debatirán la legalización de las drogas

VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Obama y América Latina debatirán la legalización de las drogas

La Cumbre de las Américas tendrá lugar este fin de semana en Cartagena de Indias

Se debatirá también el aislamiento de Cuba y el incremento del comercio en el continente

Washington
Un partidario de Obama se prepara para su visita a Colombia. / LUIS ACOSTA (AFP)

Barack Obama se sumará al resto de los líderes de América para discutir, por primera vez en una cumbre, nuevos métodos de combatir el tráfico de drogas, incluido el de su despenalización, con el fin de atajar el mayor problema de la región en estos momentos: la violencia endémica que estrangula el crecimiento económico, dificulta el progreso social y condiciona el desarrollo democrático. Este asunto, junto al aislamiento de Cuba y el incremento del comercio en el continente, centrará la reunión de 33 presidentes que este fin de semana se celebra en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.

Colombia es el marco perfecto para entender el daño que el narcotráfico puede llegar a causar en un país, pero también es un ejemplo de que es posible salir de ese desastre con la combinación adecuada de firmeza institucional y unidad nacional. Hoy Colombia ha dejado de ser el centro mundial de producción de cocaína, pero el fenómeno se ha extendido a otros países y, en mayor o menor medida, es la principal causa de crimen y corrupción en México, Centroamérica, Brasil, Venezuela y otros países del área.

Durante décadas, este problema ha sido abordado con un discurso maniqueo en el que los países productores acusaban a Estados Unidos, el principal consumidor, de excesiva tolerancia en la venta del producto, mientras que Washington ponía todo el acento en la necesidad de represión en los puntos de origen del comercio ilegal. “Estamos como en un bicicleta estática, siempre en el mismo lugar”, ha comentado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, horas antes de recibir a sus invitados. “Necesitamos coger el toro por los cuernos y empezar un debate para ver si somos capaces de encontrar un alternativa”.

El presidente Obama no apoya la despenalización, pero cree que es un debate legítimo”

Dan Restrepo, asesor Obama para asuntos latinoamericanos

Santos, respaldado por otros presidentes latinoamericanos, es el promotor de que ese asunto sea tratado por fin al más alto nivel: en la Cumbre de las Américas. Para el Gobierno de EE UU, que se opone rotundamente a la legalización de las drogas, resulta algo complicado hablar de eso en un foro de esta trascendencia, pero ha aceptado hacerlo porque entiende, igualmente, que la amenaza del narcotráfico, que es ya un seria preocupación fronteriza, empieza a convertirse en una amenaza para su seguridad nacional.

“El presidente Obama no apoya la despenalización, pero cree que es un debate legítimo”, afirma Dan Restrepo, principal asesor de la Casa Blanca para asuntos latinoamericanos. “No existe una receta mágica en este problema, pero entendemos que esta es una buena oportunidad de discutir colectivamente sobre estos desafíos”.

No cabe esperarse acuerdos aparatosos en esta materia, pero los expertos destacan que el hecho de que se aborde desde nuevas perspectivas abre una oportunidad para su solución. La marihuana, que ya es legal para usos médicos en varios Estados norteamericanos, representa alrededor de una cuarta parte de los ingresos de las mafias. Este debate puede servir también para que EE UU se acerque a América Latina en un problema que, tradicionalmente, ha sido fuente de enfrentamiento.

Estamos como en un bicicleta estática, siempre en el mismo lugar”

Presidente colombiano, Juan Manuel Santos

El incremento de la colaboración continental es el principal objetivo de Obama en esta cumbre. Desde la última reunión, celebrada en 2009 en Trinidad y Tobago, la Administración norteamericana ha prestado escasa atención a sus vecinos, quienes, a su vez, han buscado en otras latitudes alternativas con los que diversificar sus relaciones. China es actualmente el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, y es segundo, a muy corta distancia de EE UU, de Argentina y Colombia.

Washington se ve obligado a reaccionar para no perder aún más terreno en una región con la que ha tenido múltiples conflictos en el pasado pero que hoy crece económicamente de forma acelerada y se ha convertido en un atractivo polo de negocios y de inversiones. “No queremos hablar del siglo XX sino del siglo XXI. Nuestro interés en América Latina es tanto el de promover la seguridad y la democracia en el hemisferio, como ayudar al crecimiento económico aquí, en casa”, asegura el viceconsejero nacional de Seguridad Ben Rhodes.

Antes de llegar este viernes a Cartagena, donde Obama se convertirá en el primer presidente norteamericano que duerma en suelo colombiano, el presidente hará una escala en Florida, precisamente para resaltar, en un Estado de fuerte presencia hispana, la importancia que representa actualmente América Latina para aumentar las exportaciones y crear puestos de trabajo. Florida es también un decisivo territorio electoral y el lugar que alberga a la principal comunidad cubana en el exilio.

Obama ha sido muy firme antes de esta Cumbre en que no se sentaría en la misma mesa de Raúl Castro. Santos se vio obligado a elegir entre Obama y Castro, y hace pocas semanas viajó a La Habana para comunicar al presidente cubano que no sería bienvenido a Colombia. Sí tiene previsto estar, si su enfermedad no lo impide, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien quizá quiera aprovechar la ocasión para recuperar el protagonismo que está perdiendo. Chávez no vive los momentos de gloria personal de años pasados, pero sigue teniendo aliados y voluntad suficientes como para complicarle la estancia a Obama y crearle dificultades imprevistas en su campaña electoral.

Una cumbre, 33 líderes y una pregunta: ¿fracasó la lucha antidrogas?

Una cumbre, 33 líderes y una pregunta: ¿fracasó la lucha antidrogas?

Alberto Nájar

BBC Mundo

El presidente Obama llega a Cartagena, acompañado de la vicecanciller colombiana, Mónica LanzettaEn Cartagena, Colombia, reflotará una vez más el complicado tema de la legalización de las drogas.

Treinta y tres líderes americanos -entre los que se encuentran Barack Obama y el anfitrión, Juan Manuel Santos- se reúnen desde este viernes en Cartagena, Colombia, en la Cumbre de las Américas. Y aunque los temas son amplios y diversos, hay uno que se anuncia como el principal: el fracaso de la lucha contra las drogas.

En el último año se ha observado un cambio importante frente al tema en América Latina: jefes de estado refiriéndose abiertamente al tema del fracaso de la lucha antidroga y la necesidad de abrir un debate sobre una posible legalización, entre ellos Felipe Calderón de México y Juan Manuel Santos de Colombia.

Uno de ellos es el actual presidente de Guatemala Otto Pérez Molina. Lo que hace más interesante su caso es que fue un activo general en el ejército de su país y jefe de los servicios de inteligencia, por lo que se vio involucrado directamente en la lucha antidrogas.

Hoy, con su experiencia militar, advierte: con la estrategia que siguen varios países, la batalla contra el tráfico de drogas no se puede ganar.

Al contrario, le dice a BBC Mundo: “La guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo”.

Así, su propuesta es abrir el debate a nuevos caminos como la despenalización del consumo de drogas y el pago de una indemnización por cada cargamento que se incaute en Centroamérica.

La propuesta de Pérez Molina ha encontrado resistencias, no sólo en Estados Unidos sino también entre los gobiernos vecinos de Honduras, Nicaragua y El Salvador.

Pero no hay muchas alternativas, reconoce. El camino de los últimos 40 años para combatir el narcotráfico no ha funcionado, y es momento de pensar en alternativas… Entre todos.

Porque mientras exista un consumidor del tamaño de Estados Unidos, insiste, “esta guerra va a ser imposible de ganar”.

Usted pide analizar alternativas contra la violencia por el narcotráfico, como la despenalización del tránsito de drogas por Centroamérica y que los países consumidores paguen por los cargamentos incautados. ¿Cuáles son las acciones concretas para conseguirlo?

Hemos llamado a un debate primero en la región centroamericana, y ahora vamos a aprovechar la Cumbre de las Américas para buscar este diálogo. Aprovecharemos cualquier otro foro, porque el tema de la droga no sólo es una cuestión centroamericana ni del continente sino un tema mundial.

Presidente Otto Pérez Molina, GuatemalaEl presidente Otto Pérez Molina propone despenalizar el consumo de drogas.

Queremos llamar al debate y al diálogo para encontrar nuevas formas para hacer frente a este tema que ha producido tanta violencia e inseguridad.

Mi llamada va desde endurecer la lucha contra contra el narcotráfico, a encontrar temas como la despenalización o regularización.

No es lo que algunos entienden, que se pueda vender droga en cualquier lado, no. Sabemos que es dañino, que se debe hacer un esfuerzo muy grande por regularlo.

Regulación para la producción, el tránsito y el consumo. Es un tema complicado, difícil, pero no lo podemos evadir.

¿Pagar por cada cargamento que sea incautado en Centroamérica?

Si el tema es seguir en lo que hoy se está haciendo en los países de la región centroamericana, y le hablo específicamente por Guatemala, debemos tener recursos para mantener el esfuerzo.

Y esos recursos podrían provenir de una compensación económica por los cargamentos que se vayan confiscando, o por las plantaciones destruidas.

De ahí podrían venir recursos para un mejor equipamiento o mejores servicios de inteligencia. Una mejor lucha si la decisión fuera que siguiéramos endurenciendo la guerra.

Pero si no es así, porque después de 40 años esta guerra no ha demostrado ser exitosa, debemos buscar otras rutas, alternativas para hacer un mejor frente.

¿No es una contradicción pedir que se pague por la droga incautada, y al mismo tiempo permitir que circule por Centroamérica?

Operativo antidrogas en América LatinaEl problema del narcotráfico toca buena parte de América Latina.

No, lo que se plantean son diferentes alternativas. Si nos cerramos en una sola propuesta pues va a haber rechazo, algunos la van a criticar y otros dirán que no es la respuesta.

Antes que eso suceda llamamos a un diálogo responsable, serio, donde científicamente se analice lo que ha estado pasando en el tema de la droga.

¿Se puede lograr este plan sin la participación del gobierno de Estados Unidos?

Es necesario que todos los países en la región estemos incluidos. Estados Unidos dijo estar contra de la despenalización pero que pueden participar en un diálogo, y eso es un paso importante. Que se pueda discutir. Qué alternativas y qué nuevas rutas puedan encontrarse se verá con el tiempo. No esperemos ahora una decisión en la Cumbre de las Américas, o en algún foro más adelante.

Es un tema que va a llevar tiempo, habrá otras propuestas pero lo importante es la reflexión con todos los presidentes, jefes de estado que están en el ejercicio del poder, no los que estén retirados.

Los presidentes de Honduras y El Salvador se oponen a su propuesta. ¿Qué les dice para convencerlos?

Antes de la cumbre de las Américas el presidente pro témpore de SICA (Sistema de Integración Centroamericana), convocó a una reunión para buscar una posición conjunta.

“No vamos en la ruta de que la guerra se esté ganando, al contrario, creo que la guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo”

Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala

Mi propuesta no va a ser sólo sobre el tema de la despenalización, sino discutir con seriedad y responsabilidad sobre otras rutas para una lucha más exitosa.

Allí podríamos lograr una posición conjunta. La presidenta de Costa Rica (Laura Chinchilla) está dispuesta a que encontrar otras alternativas; el presidente de Panamá (Ricardo Martinelli) también dijo que se deben buscar otros caminos.

Otros presidentes como Honduras, El Salvador y Nicaragua podrían estar de acuerdo en discutir nuevas alternativas, no necesariamente la despenalización en la que dijeron no estar de acuerdo pero otras opciones que nos unifiquen en Centroamérica.

Usted es un militar que combatió en una guerra. Desde su experiencia y formación, ¿cree que es posible ganar una guerra contra las drogas con las estrategias aplicadas hasta el momento?

No. Le quiero decir que no. Y eso es lo que me llama a mí, con la experiencia que he tenido como militar donde también me ha tocado luchar contra el narcotráfico como director de inteligencia hace 20 años.

Ahora, como presidente, encuentro que la situación está peor. No vamos en la ruta de que la guerra se esté ganando, al contrario, creo que la guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo. Debemos tener la valentía y la responsabilidad de reconocer que no hay posibilidades, que mientras haya un mercado del tamaño que representa Estados Unidos para el consumo esta guerra va a ser imposible de ganarla.

GuatemalaLos indígenas de Centroamérica son los más afectados por la violencia del narcotráfico

Las cantidades son millonarias en tráfico de armas, en la influencia y el crecimiento que tienen los carteles, el debilitamiento que hacen a las instituciones democráticas en países como Guatemala y otros de Centroamérica.

Yo le diría: no estamos en la ruta, hay que reconocerlo y para eso hay que tener la valentía de decirlo, no estamos ganando la guerra. No es ésta la forma, tenemos 40 años de estar en esta lucha y esta guerra no se está ganando. Tenemos que ser creativos y serios para encarar nuevas rutas y reconocer que debemos implementar otras alternativas.

La reelección de Obama no sería el fin de la libertad

La reelección de Obama no sería el fin de la libertad

por Gene Healy

Gene Healy es Vice Presidente de Cato Institute.

No cedo ante nadie en mi convicción de que la presidencia de Barack Obama ha sido un desastre para la República. Recientemente, incluso sugerí que algunas de sus ofensas alcanzaron el nivel de “graves crímenes y delitos”.

Sin embargo, por mucho que lo intento, no puedo convencerme de que las elecciones de 2012 son una “piedra angular en la historia” y que serían el “fin del juego” para la libertad a menos que él sea vencido. Si Obama gana, la lucha continúa; si pierde, no es motivo para celebrar todavía.

Tenga en cuenta que, desde Franklin Delano Roosevelt, pocos presidentes de segundo periodo han sido capaces de realizar grandes diabluras. Obama podría ya haber hecho la mayor parte del daño del que es capaz.

Por supuesto, todavía queda la cuestión de deshacer los graves daños que ya se han hecho.

Mitt Romney se ha comprometido a firmar la derogación de Obamacare (para la cual Romneycare sirvió de modelo) si resulta electo. El veto de Obama sería un obstáculo difícil de superar, pero no sería necesariamente imposible de hacer, en función de lo que determine la Corte Suprema.

Le pregunté a Michael Cannon, el gurú de política sanitaria de Cato, “¿Cuánto se puede lograr desfinanciando Obamacare si Obama es reelecto?” Bastante, afirmó, dado que los intercambios de seguros de salud “son fundamentales para Obamacare. Si los estados se niegan a crearlos, la ley dice que los federales pueden. Pero no ofrece presupuesto alguno. Y buena suerte consiguiéndolos en un Congreso dirigido por el Partido Republicano”.

En caso de que el Partido Republicano asuma la presidencia, un gobierno republicano unificado presenta sus propios desafíos. El difunto Bill Niskanen, presidente por un largo periodo del Cato Institute, señaló que EE.UU. “prospera más cuando los excesos son moderados, y, si los números de los últimos 50 años sirven de referencia, un gobierno dividido es lo que los modera”.

Según los cálculos de Niskanen, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el gasto de los gobiernos unificados ha sido casi tres veces superior al de los gobiernos divididos y lo primeros han sido más propensos a derrochar recursos y vidas en el extranjero.

Tal vez los días del “Proyecto de la Calle K” pasaron, gracias al movimiento Tea Party energizado por los abusos de Obama —pero necesitarán mantener la presión sobre los republicanos.

Como los profesores de derecho Eric Posner y Adrian Vermuele señalan en su libro Executive Unbound: “La continuidad a través de las presidencias es sorprendente. Richard Nixon respetó y apoyó el avance de programas liberales de la Gran Sociedad… [Y] durante el gobierno de Reagan, el gasto público continuó su avance también”.

Obama continuó con los rescates de Bush, señalan más adelante, y él ha “conservado las principales características de prácticamente cada herramienta contra el terrorismo utilizada por la administración de Bush”.

De hecho, hay algo extrañamente mecánico en la forma en que el Estado moderno se expande constantemente sin importar cuál partido o presidente se encuentre en el poder.

El verano pasado la Ley Patriota fue renovada de forma automática por la presidencia, pocas semanas después de que el Equipo SEAL 6 acabara con la vida de Osama bin Laden. A medida de que la amenaza terrorista disminuyó, la guerra perpetua contra el terrorismo continuó, incluso siendo ahora los ciudadanos estadounidenses blanco de robots que asesinan a control remoto.

En julio, una de las luchas perennes del presupuesto en Washington presentó un matiz interesante: Resulta que, si el Congreso fallaba en aumentar el techo de la deuda en el plazo reglamentario, el Poder Ejecutivo no podía detener el gasto, aunque lo intentara.

El gasto seguiría, según informó Reuters, porque la Tesorería no sería capaz de “reprogramar a las computadoras del gobierno que generan pagos automáticos en la fecha límite”.

En casa y en el extranjero, el gobierno federal está fuera de control y parece que no hay un interruptor manual capaz de apagarlo.

Como otros han observado, nuestro gobierno se ha convertido en un tren fuera de control —y las elecciones presidenciales parecen cada vez más una lucha por determinar quien podrá sentarse al frente y pretender que conduce.

El punto es hacer fracasar esta ofensiva y ninguna elección puede hacer eso. Pase lo que pase en noviembre, el trabajo aún debe continuar.

Obama está perdiendo el juicio

Reforma sanitaria 2012-03-28

&quote&quoteHay que tener en cuenta que Obama solo ha hecho dos cosas, además de hablar y gastar: enviar esta ley al Congreso y matar a Bin Laden. ¿Sería tan fácilmente reelegible alguien que ha tratado de redefinir el papel del individuo en relación con el Estado?
 

En la argumentación oral sobre la constitucionalidad de la reforma sanitaria americana, un magistrado preguntó al abogado por la razón sucinta para obligar a los individuos a asegurarse, que constituye el núcleo de la norma.

Dijo:

“El Congreso puede regular el método de pago imponiendo un requisito de aseguramiento antes del tiempo en que el servicio es consumido cuando la clase del requisito al que esta obligación se aplica está, o es muy probable que esté, en el mercado y que lo que usted necesitará cuando entre en ese mercado es inseguro; y cuando usted obtenga la atención (sanitaria) en ese mercado pueda usted permitírsela o no haga que los costes se deriven hacia otros participantes en el mercado”.
 
Como los americanos aún aprecian la claridad y la sencillez es obvio que Obamacare ha muerto. Solo queda determinar las consecuencias de su certificación jurisdiccional.
 
Lo primero, dado el elevado nivel del debate en círculos autodenominados progresistas, consistirá en descubrir, en junio cuando se sepa la decisión, que el tribunal está lleno de fascistas y racistas – incluso negros, como el juez Thomas, a quien ya se le hizo la vida imposible para su ingreso porque carecía de la ideología apropiada. Es conservador.
 
Hecho esto, que ocupará un cierto tiempo, se asumirá que era relativamente claro que no existe en la Constitución una competencia que atribuya al Estado federal la posibilidad de obligar bajo pena de multa a comprar un seguro sanitario. Preguntada la anterior presidenta del congreso Demócrata Pelosi si existía, contestó con la famosa argumentación jurídica siguiente: “¿Habla en serio?” dando la atribución por supuesta.
 
Se entenderá con igual naturalidad que, según la Constitución, el poder reside en los estados federados y que la cláusula de comercio interestatal no justifica su regulación por el gobierno central.
 
Lo tercero será pensar que es bueno para Obama. Al desaparecer el asunto más polémico e impopular dejaría el camino abierto a su reelección, permitiéndole hacer campaña contra jueces “reaccionarios”. James Carville, famoso por inventar para Clinton la inolvidable frase de “es la economía, estúpido”, ha dicho que una derrota constitucional que no fuera por unanimidad sería un gran favor a Obama.
 
Pero habría que tener en cuenta que este solo ha hecho dos cosas además de hablar y gastar: enviar esta ley al congreso y matar a Bin Laden ¿Sería tan fácilmente reelegible un presidente que ha tratado de redefinir el papel del individuo en relación con el Estado, en los términos expresados por el juez “centrista” Kennedy?
 
En todo caso, el lema de cambio y esperanza que le aupó al poder ha resultado significar una América en retirada en el exterior y el dudoso logro interno de enfrentar y radicalizar a los americanos empeñándose en aprobar una ley inconstitucional. La promesa hecha a Medvedev de que si es reelegido tendrá mayor “flexibilidad” solo puede querer decir que acabará pareciéndose en todo a Zapatero, menos en tener empleo fijo en el consejo de estado.

Obama se burla de sus críticos mientras los precios de la gasolina suben

ESTADOS UNIDOS: POR MIKE BROWNFIELD

Al manejar por las serpenteantes autopistas de Estados Unidos, desde California a la isla de Nueva York, hay una realidad ineludible: los precios del combustible siguen subiendo sin fin a la vista…
 
 Al manejar por las serpenteantes autopistas de Estados Unidos, desde California a la isla de Nueva York, hay una realidad ineludible: los precios del combustible siguen subiendo sin fin a la vista. Pero, en lugar de tomar medidas para dar un respiro al pueblo americano, la Administración Obama anda felicitándose por un trabajo bien hecho mientras que se burla de aquellos que están pidiendo una política energética de sentido común.

Esta semana se vio el precio medio del combustible más alto que se recuerda en marzo: unos enormes $3.87 por galón. Eso es una subida de 4 centavos desde hace una semana, y 30 centavos más que el año pasado. En la costa oeste, ha llegado a $4.23 el galón, pero no importa adonde vaya por Estados Unidos, pues sentirá la misma quemazón.

Gasolina en Estados UnidosMientras tanto, el presidente todavía está proclamando su estrategia energética, que ayer destacó en una visita las instalaciones de Copper Mountain Solar 1 en Boulder City, Nevada. Anticipándose a las obvias críticas (que su financiación de la planta solar de Solyndra ha fracasado, costándole $535 millones al contribuyente americano), el presidente se burló de aquellos que cuestionan sus ideas, al decir que “carecen de imaginación” y recurrió a las ofensas para desviar las legítimas preocupaciones acerca de la viabilidad de su utopía verde y del hecho de que no ha producido los empleos que él prometió:

“Un miembro del Congreso al que mantendré en el anonimato llamó a estos empleos “falsos”, los llamó falsos empleos. Quiero decir, piensen en esa mentalidad, esa actitud que dice que porque algo es nuevo, debe ser irreal. Si estos tipos hubieran vivido en el tiempo en el que Colón zarpó, habrían sido miembros fundadores de la Sociedad Tierra Plana”.

Pero como el experto de la Fundación Heritage Nick Loris señala, aquellos que critican las acciones políticas del presidente no se oponen a nuevas ideas. El historial de la administración malgastando miles de millones de dólares del contribuyente para, de algún modo, llevar a Estados Unidos a una transición hacia una nueva economía energética no ha producido unos resultados como para ganarse nuestra confianza. El dinero del pueblo americano está siendo usado para compensar inversiones del sector privado y sostener artificialmente industrias hasta que se vayan a la quiebra, como Solyndra, Beacon, Ener1, Abound, etc. Los consumidores sólo adoptarán tecnologías como la solar, la eólica y los biocombustibles cuando sean asequibles y fiables.

Mientras el presidente está de viaje por el Oeste americano vendiendo su gasto y sus subidas de impuestos, aquí en Washington su secretario de Energía, Steven Chu, anda autofelicitándose por un trabajo bien hecho. Esta semana, en su declaración ante el Congreso, a Chu se le preguntó si se daría a sí mismo un “muy bien” en el control del costo de la gasolina. ¿Cuál fue su respuesta?: “Diría que me daría a mí mismo algo más en esa materia; desde que soy secretario de Energía he estado haciendo todo lo que puedo para conseguir soluciones a largo plazo”. Para que quede constancia, este es el mismo Steven Chu que dijo “De algún modo necesitamos ingeniárnosla para subir los precios de la gasolina en Estados Unidos a los niveles de Europa” (que normalmente están por encima de los $8 por galón). Quizás en ese contexto, él se merezca un “excelente”.

El analista de la Fundación Heritage Rob Bluey informa de que “la administración Obama está supervisando un acusado descenso en la producción de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) en terrenos federales, que acaban de marcar su nivel más bajo en nueve años”. Esas acciones incluyen retirar las áreas ofrecidas a 77 arriendos usufructuarios de perforaciones petrolíferas y de gas en Utah, cancelar las ventas de esos arriendos en el Golfo de México occidental y en la costa atlántica, retrasar la exploración en el mar de Alaska, mantener vedadas otras áreas ricas en recursos, finalizar las normativas que establecen más obstáculos a la producción de petróleo y de gas natural en terrenos federales del litoral y retirar 61 arriendos más en Montana como parte de un acuerdo compensatorio de una demanda sobre el cambio climático.

Y luego está el asunto del oleoducto Keystone  XL, que transportaría 830,000 barriles de petróleo al día desde Alberta, Canadá, hasta las refinerías de la costa del Golfo. Cuando se dio la oportunidad de aprobar el proyecto, el presidente Obama enseguida dijo “no”.

Sin embargo, ahora él está tratando de sacar provecho de una manera u otra y se espera que anuncie planes para acelerar la parte sur del oleoducto. Pero esto es todo de cara a la galería, ya que su anuncio no cambiará nada. TransCanada comentó a Bloomberg News que el anuncio del presidente no afectará en absoluto a su calendario, en el que la construcción de la parte sur ya está programada para que comience en junio.

Si el presidente apoyase verdaderamente el proyecto, no habría cabildeado personalmente con los demócratas en el Senado hace dos semanas para votar contra una enmienda que habría autorizado la construcción del oleoducto al completo. Ahora no puede decir que esté agilizando nada. El presidente Obama simplemente está poniendo retórica política sobre la acción política inteligente para apaciguar a sus bases ambientalistas y simultáneamente elevar sus hundidas encuestas electorales.

Según Gallup, los que están siguiendo el asunto están a favor del oleoducto por un margen porcentual de 78 a 22. E incluso incluyendo a aquellos que no están siguiendo el asunto de cerca, el oleoducto todavía tiene el apoyo del 57% de la nación.

El presidente Obama usa un lenguaje del tipo “sí a todo”, pero sus acciones son muy reveladoras. Más que darse a sí mismos un “excelente” por los precios del combustible y burlarse de sus oponentes, la administración Obama debería acelerar inmediatamente los procesos de permisos y arriendos, eliminar los riesgos de litigios, reformar los regímenes reguladores punitivos y dejar de botar miles de millones en dinero del contribuyente en compañías quebradas como Solyndra y encima llamarlo solución.

 

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