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El flujo neto de inmigrantes de México a EE UU es por primera vez cero

El flujo neto de inmigrantes de México a EE UU es por primera vez cero

En los últimos 40 años, 12 millones de mexicanos han emigrado de su país a EE UU

Washington Mexicanos en Nuevo Laredo, México, intentan llegar a EE UU. / REUTERS

El flujo neto de migrantes entre México y Estados Unidos se ha reducido a cero por primera vez en varias décadas, según un estudio publicado este lunes por el Centro Pew Hispanic. El cambio de tendencia supone el estancamiento de la oleada migratoria más importante en la historia de EE UU.

“Si miramos atrás, ninguna nación ha enviado tantos inmigrantes a Estados Unidos como México en las últimas cuatro décadas”, dice el informe (en PDF, en inglés). En cuarenta años, unos 12 millones de inmigrantes mexicanos emigraron a EE UU y, según el estudio, más de la mitad lo hicieron de manera ilegal. “Puede que la oleada migratoria se reanude con la recuperación de la economía estadounidense. Incluso si no lo hace, ya se ha asegurado un lugar en los libros de récords”, señalan los autores del informe.

El estancamiento actual es algo más que una pausa temporal

Paul Taylor, director del Centro Pew Hispanic

“El flujo neto de inmigrantes desde México a Estados Unidos se ha detenido y puede que se haya invertido”, dice el estudio, basado en análisis de datos gubernamentales de ambos países. El cambio de “un patrón histórico”, como describen los autores, se debe a un aumento del número de inmigrantes que abandonan EE UU en comparación con los que llegan desde México, en constante declive.

Entre 1995 y 2000, unos tres millones de mexicanos cruzaron la frontera, mientras que cerca de 700.000 regresaron a casa acompañados de hijos estadounidenses. Entre 2005 y 2010, 1,4 millones de mexicanos abandonaron su país y la misma cantidad regresó a México, según datos demográficos correspondientes a ambos países.

“No sabemos si la oleada migratoria se reanudará en algún momento, pero sí podemos determinar que el estancamiento actual es algo más que una pausa temporal”, declaró Paul Taylor, director del Centro Pew Hispanic, en la presentación del estudio. “El balance migratorio desde México se ha mantenido a cero o incluso en niveles negativos desde 2007”, añadió.

El informe atribuye varias causas a este fenómeno, entre las que destacan la crisis económica y del mercado inmobiliario, la dureza de las leyes migratorias aprobadas por varios gobiernos estatales en los dos últimos años, el peligro que suponen los nuevos puntos de cruce en la frontera y que obligan a atravesar el desierto, el aumento de las deportaciones, el descenso de la natalidad en México y las mejores condiciones económicas en este país.

“En endurecimiento de la política de inmigración ha hecho que intentar entrar en Estados Unidos para los mexicanos sea más difícil, caro y peligroso”, ha afirmado este lunes Jeffrey Passel, demógrafo del Centro Pew Hispanic. “Además, la débil economía estadounidense ha eliminado el imán que suponía la oferta de empleo y los cambios demográficos en México han reducido el grupo de inmigrantes potenciales”, ha agregado.

Las últimas cuatro décadas han conseguido que casi uno de cada tres inmigrantes que viven en EEUU -con una población de 40 millones de personas nacidas en otro país- provenga de México. El siguiente país de origen con mayor aportación de emigrantes es China, con un 5%.

En cuanto a la inmigración ilegal, un 58% de los 11 millones de indocumentados que se estima  residen en EE UU también son de origen mexicano. Según el informe, 6,1 millones de inmigrantes mexicanos carecían de permiso de residencia estadounidense en 2011, cerca de un millón menos que en 2007, cuando se alcanzaron los niveles máximos.

A pesar de que México ha protagonizado la mayor oleada migratoria hacia EE UU en toda su historia en números absolutos, los investigadores de Pew reconocen que, en términos relativos, Alemania e Irlanda habrían contribuido con una proporción igual o mayor de inmigrantes a finales del siglo XIX.

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Fox asegura que la imagen del país está hecha pedazos

Fox asegura que la imagen del país está hecha pedazos

El ex mandatario reprocha que en el actual sexenio van “60 mil cadáveres” como resultado de la lucha antidrogas.

El servicio secreto del presidente más custodiado del mundo está inmerso en uno de los escándalos más grandes de toda su historia.

Ciudad de México, 23 de abril.- El ex presidente Vicente Fox consideró que debido a la inseguridad y la lucha contra las drogas que se libra en México “la imagen del país está hecha pedazos y es pésima”, en el extranjero.

En entrevista con Pedro Ferriz, para Grupo Imagen Multimedia, el ex mandatario criticó al gobierno del presidente Felipe Calderón por no atacar el origen del problema.

Según Fox Quesada, los decomisos de droga se redujeron a grado tal que “no hay destrucción de plantíos” en este sexenio, además de que aumentó el consumo de drogas en estos más de cinco años.
Contrastó también el número de presos durante los dos sexenios panistas y expuso que el suyo dejó 210 mil reclusos, mientras en el actual hay 220 mil; es decir, un crecimiento que juzgó magro en estos recientes años. Además, resaltó el “salto gigantesco” que se ha dado en el número de muertos en la lucha contra el crimen organizado, pues, señaló, en el último año de su administración hubo 2 mil, contra los “60 mil cadáveres” que según él van en el sexenio calderonista.

El ex presidente estuvo en cabina con el conductor, y allí reprochó también al gobierno de Estados Unidos un doble discurso en el tema de las drogas, pues a pesar de ser penalizado el consumo de drogas se trata del mercado más grande de estupefacientes en el mundo. “Clinton y Obama se echaron su carrujo de marihuana y no fueron castigados”, dijo.

Al insistir en su llamado a la paz, pidió a los candidatos presidenciales acabar con la “política de aniquilamiento” que se vive en el marco de la lucha antidrogas.

La despedida

La despedida

Francisco Martín Moreno*

Mi estancia en Excélsior ha concluido. En la vida se abren y se cierran ciclos, por lo que mi presencia en estas páginas no podía escapar a dicha sentencia. Desde aquí, desde esta plataforma periodística, he tratado de combatir, sobre todo, la corrupción, ese cáncer feroz que nos consume por los cuatro costados en sus más diversas formas y manifestaciones, echando mano de mi imaginación y coraje, disponiendo de toda la tinta a mi alcance y del último aliento de pasión existente en mi interior, un ingrediente indispensable en la construcción de cualquier proyecto y actividad personal.

Saberme inaccesible a la más robusta de las carteras, tengan éstas el origen que tengan; saberme libre de cualquier chantaje; saberme intocable a cualquier censura que pudiera agredir mis principios éticos o impedir la divulgación de mis ideas, han sido constantes en mi actividad profesional a lo largo de los años en que he publicado más de tres mil columnas en diarios nacionales y extranjeros. Pienso continuar por esa línea hasta el final de mis días en el entendido de que en el momento mismo en que yo me falte el respeto que me debo habré perdido toda la fuerza, la energía y la autenticidad con las que me he conducido durante mi desarrollo como escritor y columnista. Nadie que cuente con la más elemental vertebración moral podría señalarme ni con el dedo meñique algún desvarío en mis principios. He ahí la fuente de mi orgullo y el origen de mi fortaleza profesional.

De aquí, desde estas páginas editoriales, expuse que el supuesto “Honorable  Congreso de la Unión” no es honorable porque ha traicionado a la misma patria, ni es Congreso porque no representa a la nación, sino a sus gerifaltes, unos más cínicos que los otros, ni es de la Unión porque sólo tienen cabida los partidos políticos. El sólo hecho de que en 12 años no se hayan podido ejecutar las reformas estructurales que el país demanda de la misma manera en que un moribundo suplica la colocación de una mascarilla de oxígeno, y que, en cambio, por ejemplo, en tan sólo 90 días se haya modificado la Constitución para satisfacer a los intereses clericales, representa una evidencia incontestable no sólo en el sentido de que la República volverá a ser gobernada desde los altares, con todas las consecuencias que la historia ya nos ha enseñado, sino que evidencia la magnitud de los intereses inconfesables que prevalecen en la máxima asamblea mexicana. Hemos ignorado las grandes lecciones de nuestros abuelos y fue traicionada la carísima tradición liberal mexicana a cambio de sobornos o de deleznables cargos públicos… Se encuentra en el poder una de las generaciones de legisladores mexicanos más despreciables y venales de nuestra historia.

Dejé en claro que todos los mexicanos nos apellidamos Gordillo, sí, sí, Gordillo, en la misma medida que continuemos permitiendo el secuestro de la educación en México por una pandilla de líderes sindicales que han comprometido y comprometen el futuro de nuestros hijos, lo más preciado de nuestra sociedad. ¿Qué futuro nos espera o qué presente ya nos acosa, si 52% de los niños que asisten a la escuela la abandona antes de terminar la primaria y sólo 2% de los estudiantes llega a contar con un título profesional? La mayoría de los niños de secundaria no saben explicar lo que leen ni pueden ejecutar las operaciones aritméticas más elementales, lo anterior sin compararlos con los hijos de nuestros socios del TLC, sólo para demostrar que somos y seremos empleados y no socios de las potencias de América del Norte.

Desde estas páginas he denunciado al clero voraz y podrido que viste ropajes bordados en oro y plata —distintos a la humilde túnica y a las sandalias utilizadas por Jesús—, ostenta cruces pectorales y anillos pastorales con los que se podrían construir cientos de escuelas o ayudar a miles de niños desamparados; he exigido que la alta jerarquía católica detentadora de una gran riqueza, pague impuestos como todo ciudadano en todo aquello que no sea la materialización de obras filantrópicas, mismas que debe exhibir públicamente, o de lo contrario, abstenerse de utilizar los servicios públicos para impedir seguir siendo etiquetados como parásitos sociales desde que no ayudan al financiamiento del presupuesto como todos los mexicanos. ¡Qué diferencia de los sacerdotes que con una sotana de manta y unos huaraches se perdían en la sierra para divulgar el Evangelio! Es la hora de acabar con el fuero tributario y judicial de los que disfrutan indebidamente y obligarlos a cumplir no sólo con sus votos de pobreza, sino sentarlos en el banquillo de los acusados de cargos de pederastia, entre otros más…

Expuse mi grave preocupación porque el 1 de julio el electorado vote por el “menos malo” de los aspirantes a la Presidencia de la República. ¡Cuánta miseria política! ¿Dónde se encuentra el estadista mexicano con las luces necesarias para construir el México del futuro que no viva de las remesas enviadas por los muertos de hambre que huyeron de México en busca de una mejor vida que la patria no podía proporcionarles ni que dependa de los veneros de petróleo que nos escrituró el diablo? Ahí están los 50 millones de mexicanos sepultados en la miseria, 50 millones de bombas de tiempo que puede detonar cualquier líder populista para volver a convertir a México en astillas.

¡Por supuesto que seguiré luchando por la construcción de un México mejor!

Wikipedia: “La Despedida” is a single by Puerto Rican Reggaeton singer Daddy Yankee.

México: el saldo de 5 años de ‘guerra’ antidroga

México: el saldo de 5 años de ‘guerra’ antidroga

El último lustro en México se concentró en la ‘guerra’ contra el narcotráfico, aunque los logros han sido muchos, aún quedan pendientes.

El ejército mexicano arrestó a más de 11.500 personas involucradas en delitos relacionados con el tráfico de drogas, según revela el informe anual del Secretaría de Defensa de México.

Entre las detenciones más importantes realizadas durante este año, las autoridades mexicanas destacan la captura de Carlos Oliva Castillo (alias ´La Rana´), el principal encargado de las operaciones delictivas del grupo criminal Los Zetas en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas; así como la detención de 15 supuestos participantes en el atentado contra el Casino Royale de Monterrey, ocurrido a finales de agosto pasado.

Además de estos arrestos, en lo que va del año fueron destruidos 192 laboratorios de drogas, se eliminaron un total de 14 mil hectáreas de cultivos de amapolas de opio y se decomisaron alrededor de 1,5 toneladas de marihuana y unas seis toneladas de cocaína. Tras estas exitosas operaciones, los militares confiscaron a los traficantes de drogas unos 31,8 millones de dólares, más de mil teléfonos móviles, 30 mil armas de fuego y más de 10 mil vehículos que se utilizaban ampliamente en acciones delictivas.

AFP / Alfredo Estrella

La lucha continúa

Como resultado del operativo ‘Guerreo Seguro’ fue detenido el presunto líder del cártel Independiente de Acapulco. Se trata de Gilberto Castrejón Morales, también conocido como el “Comandante Gil”. Junto con él fueron arrestadas otras cinco personas que supuestamente forman parte de este grupo delictivo. Todos los detenidos han sido acusados de extorsión, secuestro y homicidio.

Como parte de esta lucha contra la delincuencia se realizan revisiones aleatorias en el país para frenar la criminalidad. En una de las últimas operaciones de la Policía federal mexicana se descubrió, con ayuda de rayos X, cerca de un millón de dólares ocultos en un techo falso de un tráiler en el estado de Tabasco.

Debido a que los dos tripulantes del camión no pudieron demostrar la documentación legal para el traslado y la procedencia del dinero fueron detenidos y se decomisó el dinero. La SSP precisó que los paquetes sumaron un total de 858.680 dólares.

El equipo de inspección de rayos X se utiliza para detectar drogas, divisas, artefactos explosivos, armas de fuego dentro de vehículos y camiones de carga, detalló la dependencia. Añadió que los detenidos, el dinero y el vehículo fueron entregados a las autoridades correspondientes.

Cinco años de guerra contra los narcos

Pasaron cinco años desde que el presidente mexicano Felipe Calderón, anunció el inicio de la operación contra el narcotráfico y el crimen organizado en el país. Para combatirlas y prevenirlas 50.000 soldados mexicanos y policías recibieron la orden desplegarse en los estados más afectados.

A lo largo de estos años que ha durado la ‘Guerra contra el narcotráfico’, 45.000 personas han muerto en enfrentamientos entre grupos criminales y las fuerzas de seguridad. En ese lapso se han detenido a varios miembros de los cárteles que operan en México, como el de Los Zetas, La Familia, los hermanos Arellano Félix, o los Beltrán Leyva.

En su discurso por los cinco años de su mandato, Calderón aseguró que su Gobierno ha enfrentado uno de los mayores desafíos “en la historia contemporánea”: la inseguridad y la amenaza del crimen organizado. Asimismo afirmó que le queda un año y no se limitará a combatir el crimen organizado, en tanto pidió a sus colaboradores dar “un último y definitivo” esfuerzo para solucionar los problemas que afectan al país.

 

Las razones de Fox

Las razones de Fox

Creo que el foxismo espera la derrota de Josefina y del PAN para arreglar cuentas con el calderonismo y los actuales dirigentes del partido.

Jorge Fernández Menéndez

Para Valeria y Federico,
por la llegada de Raquel.

Hace varias semanas decíamos en  este espacio que la candidata Josefina Vázquez Mota tenía que nuclear en torno suyo, si realmente quería disputarle la candidatura presidencial a Enrique Peña Nieto, a todo el PAN, y que además de las fuerzas del calderonismo, tenía que convocar a Diego Fernández de Cevallos y a Vicente Fox.

La candidata blanquiazul ha intentado hacerlo. El Jefe Diego ya ha aparecido en algunos actos, todavía no del ámbito nacional, pero sí con Josefina y con Isabel Miranda en el DF y todo indica que se involucrará en la alicaída campaña de Isabel para la capital del país. Los cambios que se han producido en el equipo de Josefina tienen un mensaje claro: sumar al calderonismo a la campaña y tratar de acabar con las divisiones surgidas en el proceso interno. Plasmado además un claro mensaje de confrontación con Peña Nieto, la lógica de esa campaña se logró rectificar.

Pero el tema Fox ha sido imposible de superar: los mismos días en que Josefina y el PAN se lanzaban de lleno a confrontarse con Peña Nieto y el PRI, el ex Presidente declaraba que sólo un milagro podría impedir el triunfo del mexiquense, que a su vez le agradecía públicamente la declaración. Al día siguiente de que Felipe Calderón lograba un acuerdo en la Cumbre de Cartagena para establecer un sistema de lucha antidrogas continental por medio de la OEA, Fox volvía a pedir que se legalizaran las drogas y se acabara con la actual estrategia. Creo que nadie ha sido más insistente en la crítica a Calderón en estos días que su antecesor Vicente Fox.

En esto hay, no me cabe duda, un espacio de confrontación personal entre el ex mandatario y el actual; una distancia que nació desde la precampaña panista en 2005 y se amplió cuando el presidente Calderón llegó al poder. Puede argumentar Fox que no fue tomado en cuenta por su sucesor, pero la verdad es que tampoco fue, ni remotamente, perseguido en estos seis años. Puede argumentar que no ha tenido apoyo del gobierno federal para el Centro Fox, pero la verdad es que el Centro sigue funcionando por los aportes y los patrocinadores que se lograron desde el sexenio pasado. Puede argumentar que su gente no ha tenido posiciones en las listas panistas, pero tampoco se puede obviar que uno de sus principales operadores, Manuel Espino, acaba de ser actor principal en una publicación infame en contra del presidente Felipe  Calderón, sin que el hecho mereciera ni un comentario de Vicente Fox.

Nadie le quita a Fox su popularidad de antaño ni el reconocimiento histórico por el papel que jugó hace 12 años cuando logró, en una elección histórica, derrotar al PRI. Creo que los resultados de su gobierno, sobre todo en el ámbito de los cambios que el país requería, y en la seguridad, estuvieron bastante por debajo de su triunfo electoral. Pero la popularidad no se la quita nadie. No sé si Josefina se reunió o no con Fox, pero resulta evidente que el ex Presidente no está interesado en apoyar ni su campaña ni a su partido en este proceso.

Hay quienes aseguran que lo que sucede es que Fox está mucho más interesado en articular y promocionar su futuro programa de televisión en Estados Unidos, destinado al público latinoamericano, donde entrevistará, el mismo Fox, a distintas personalidades de la región. Hay quienes aseguran que el acuerdo con el PRI pasa por el Centro Fox, que ha sido apoyado financieramente por muchos gobernadores priistas. Hay quienes sostienen que un cateo ordenado por la PGR en ese Centro, hace unos meses, por un proceso penal, fue determinante para la ruptura final entre el presidente Calderón y Vicente Fox.

Y todo eso es muy probable. Pero creo que en el fondo el foxismo lo que está intentando hacer es otra cosa: se trata de esperar (e impulsar) la derrota de Josefina y del PAN para arreglar cuentas con el calderonismo y los actuales dirigentes del partido; tratar de quedarse nuevamente con él pasadas las elecciones y convertirse en el interlocutor panista (o neopanista) de una hipotética administración de Peña Nieto. Es una jugada arriesgada y que tiene alguna posibilidad de concreción, pero que también puede terminar en el desastre para Vicente Fox entre otras razones porque implica propiciar la derrota de su partido en las elecciones y prácticamente impulsar las condenas políticas o penales del presidente Calderón en el futuro.

Me parece una lógica demasiado mezquina, pero no se necesita ningún milagro para comprenderla.

AMLO, desesperado

AMLO, desesperado

¿Por qué razón, al tiempo que la candidata del PAN recupera terreno, el del PRI continúa creciendo y ratifica que es un aspirante teflón?

Ricardo Alemán

Si hemos de creer en las encuestas, por lo menos en las recientes de Excélsior y Milenio, podemos decir que la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, cometió un acierto —porque no sólo los errores se cometen, sino también los aciertos— con el “golpe de timón” que anunció en la semana reciente. ¿Por qué?

Porque no sólo detuvo la tendencia de su candidatura a la baja —muy cercana a la caída libre—, que había provocado la cadena de errores y horrores que cometieron sus colaboradores y ella misma, sino que todas las encuestas marcan claros números al alza, al grado que se alejó hasta colocarse a casi diez puntos del tercer lugar, que ocupa el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.

Y es que, como aquí lo dijimos en su momento, el primer objetivo del “golpe de timón” de la aspirante azul debía ser —por supervivencia elemental— alejarse lo más rápido posible del tercer lugar para, de esa manera, alejar de la percepción de los ciudadanos y potenciales electores la idea de que la señora Vázquez Mota pudiera ser alcanzada y, eventualmente, enviada a la tercera posición.

Y el cambio de estrategia resultó tan exitoso que, en las encuestas de ayer lunes, la señora Vázquez Mota se aleja casi diez puntos de su perseguidor, López Obrador, al tiempo que se aproxima a 20 puntos de distancia del puntero, Enrique Peña Nieto. Y sin duda que 20 puntos son lo más parecido a un abismo —sobre todo en una campaña a la que sólo le restan menos de 80 días—, pero al menos la candidata del PAN ya logró detener la tendencia a la baja y revertir los números, que eran de tragedia.

Lo curioso del asunto, sin embargo, es que si bien la candidata del PAN recupera terreno y se consolida con 30% de las preferencias electorales, ese avance no se produce a costa de reducir simpatizantes al candidato del PRI, lo que sería lo deseable. No, la realidad es terca y ratifica que los puntos que gana Vázquez Mota se los quita tanto a López Obrador como a la masa de indecisos.

Es decir, que si bien el “manotazo” funcionó para impedir que la aspirante del PAN cayera a un tobogán sin regreso, también es cierto que la guerra de lodo lanzada contra el candidato Peña Nieto no sirvió para restarle simpatías al aspirante del PRI quien, a querer o no, sigue creciendo en la intención efectiva del voto.

Por eso la pregunta obligada. ¿Por qué razón, al tiempo que la candidata del PAN recupera terreno, el del PRI, Enrique Peña Nieto, continúa creciendo y ratifica que es un  aspirante teflón?

Una primera respuesta podría señalar que las preferencias electorales en torno al desempeño electoral del PRI y del PAN son el mejor ejemplo de la esquizofrenia político-electoral.

Pero no, lo cierto es que asistimos al mejor ejemplo de que sí es posible ver el sentido común en los procesos electorales. Primero, porque las reparaciones del barco azul dieron resultado —al evitar errores, cambiar el discurso y modificar la imagen de la candidata— y, segundo, porque la campaña de lodo contra Peña Nieto no logró hacer ver al mexiquense como mentiroso —que es el objetivo del PAN—, sino que para no pocos electores el priista es visto como víctima de la supuesta perversidad azul.

Y en donde han prendido todos los focos rojos y hasta aparecen signos de desesperación es en la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque luego de haber alcanzado a Vázquez Mota en el segundo lugar —en los diez días recientes, justo cuando la candidata del PAN vivía los peores momentos de su caída—, hoy el candidato de las izquierdas se rezaga de nueva cuenta y se queda con 20 puntos porcentuales, a diez puntos de la candidata del PAN y a 30 del puntero del PRI.

El retroceso y el nerviosismo que se perciben en el candidato que ocupa el tercer lugar en las encuestas tampoco es algo casual. Resulta que AMLO ha empezado a dibujar lo que sería su gobierno —con una fuerte dosis de populismo—, lo que al parecer no es bien visto por una amplia mayoría de electores que, por esa razón, le dan la espalda al señor López Obrador.

Acaso por eso AMLO vuelve a mostrar su verdadero rostro: el del político que inventa y difama al puntero en las encuestas, al tiempo que siembra minas que le permitirán argumentar que lo derrotará “el fraude que viene”. Así, por ejemplo, y sin más pruebas que su dicho, dice que el IFE, los medios, las encuestas y hasta el Espíritu Santo “favorece a Enrique Peña Nieto”. Si AMLO no hace algo realmente contundente, ya desde hoy está muerto. Al tiempo.

México: Detienen a miembros importantes del cártel Jalisco Nueva Generación

México: Detienen a miembros importantes del cártel Jalisco Nueva Generación

México: Detienen a miembros importantes del cártel Jalisco Nueva Generación
Imagen: AFP / Yuri Cortez

Tras varios operativos exitosos realizados por la Infantería de Marina mexicana en el estado de Veracruz, en el marco del operativo ‘Veracruz Seguro’, detuvieron a presuntos miembros del cártel Jalisco Nueva Generación, entre los que figura el supuesto jefe del grupo en el puerto de Veracruz, Noé Humberto Hernández, alias ‘La Polla’.

Según la Secretaría de Marina Armada de México, después de la primera acción que se desarrolló en respuesta a una denuncia telefónica, los agentes arrestaron al supuesto jefe de pistoleros del cártel, Marco Antonio Reyes alias ‘El Canelo’, de 29 años. Junto a este fueron detenidos otros seis participantes del cártel, informan las autoridades.

Además, tras la operación fueron decomisados un vehículo, armamento, munición y diversas dosis al parecer de marihuana y cocaína en piedra.

En un segundo operativo consecuencia del primer evento, el personal de la Armada arrestó a José Luis Feria, de 23 años, quien es señalado como presunto operador financiero de esta organización junto con José Francisco Torres. Ambos se trasladaban en una motocicleta y tenían en su poder armas, cartuchos y droga.

En el tercer operativo detuvieron a Hernández Pérez, el presunto jefe del cártel en el puerto de Veracruz y su zona conurbada de Boca del Río. La dependencia añadió que “esta persona se hacía acompañar de una mujer que dijo llamarse Claribel Casas Durán, de 24 años, y a quienes se les decomisó armamento, municiones y presumiblemente droga”.

El cártel Jalisco Nueva Generación se formó como consecuencia de divisiones entre varias estructuras de los grupos de narcotráfico después de la muerte en 2010 de Ignacio Coronel, alias ‘Nacho Coronel’, uno de los líderes del mayor cártel mexicano, el de Sinaloa.

 

 

México: El arte como denuncia del contrabando de armas de EE. UU.

México: El arte como denuncia del contrabando de armas de EE. UU.

México: El arte como denuncia del contrabando de armas de EE. UU.
Imagen: EFE

‘Adiós a las armas. Contrabando en las fronteras’. Así se llama una exposición puesta en marcha desde hace ya unos meses en el Museo Memoria y Tolerancia en Ciudad de México y que atrajo a decenas de miles de visitantes. La iniciativa artística reúne imágenes impresionantes de la vulnerable situación en torno al tráfico de armas y el contrabando desde EE. UU., hecho que el Gobierno mexicano trata de combatir.

En la muestra se pueden ver las fotos, ilustraciones y vídeos que reflejan la violencia relacionada con las armas y la ‘cultura’ asociada con ellas. Así, una foto muestra a niños de la ciudad fronteriza de Tijuana jugando con un fusil de asalto. Otra de las obras consiste en un mural con las letras ‘USA’ formadas por pistolas. La culminación del evento es una carta al mandatario estadounidense, Obama, donde le exigen intensificar la regulación sobre el comercio legal de armas, ya que muchas de ellas terminan en el contrabando.

A los visitantes de la exposición se les pide apoyar la iniciativa a través del sitio web de la organización no gubernamental Alianza Cívica, organizadora de la exposición y de la campaña ‘Alto al contrabando de armas’.

EFE

“Una solución binacional a un problema binacional”

De momento el número de personas que han apoyado la iniciativa supera las 7.000 personas. Asimismo, según los impulsores de la exhibición, después de la clausura de la muestra este 15 de abril está previsto llevarla de gira por las regiones de México. Cabe mencionar que en la gira entra también la capital norteamericana para exponerla en el Congreso de EE. UU.

Según Ángel Soriano, portavoz de Alianza Cívica, se ha decidido llevarla a Washington en busca de “una solución binacional a un problema binacional“. Ese proyecto y la propia campaña tienen el apoyo de las organizaciones civiles de EE. UU. como Global Exchange y WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos).

La campaña prevé actividades como conferencias y pequeñas exposiciones en varios centros educativos de EE. UU., así como la presentación del proyecto a la gente en las calles y la recolección de firmas de apoyo.

EFE

México a EE. UU.: “¡No más armas!”

El presidente mexicano, Felipe Calderón, ha declarado en repetidas ocasiones que responsabiliza a la industria armamentista de Estados Unidos por la violencia desatada por el crimen organizado en su país.

En este sentido exhortó a su homólogo estadounidense a proporcionar ayuda más efectiva para combatir la preocupante tendencia. Asimismo, lamentó que “los fuertes intereses” de la industria armamentista de EE. UU. prevalezcan en el Congreso norteamericano. Según el mandatario, la venta de armas constituye un lucrativo negocio que asegura millonarias ganancias.

Las autoridades mexicanas estiman que desde 2006, cuando Calderón empezó una ‘guerra’ sin precedentes contra la delincuencia, los enfrentamientos con narcotraficantes han dejado al menos 47.000 muertos.

A mediados de febrero de este año, Calderón destruyó 100.000 armamentos decomisados y lanzó la campaña ‘¡No más armas!’ que exige acabar con el contrabando de EE. UU., donde siguen investigando la escandalosa operación ‘Rápido y Furioso’.

Cifras estremecedoras

Según los datos del Gobierno mexicano, en los primeros cinco años de la ofensiva lanzada por el presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado se han decomisado 136.000 armas de fuego, 11.000 granadas y 13 millones de cartuchos.

En 2009, la Oficina estadounidense de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) informó de que alrededor del 90% de las armas que las autoridades mexicanas recobraron y rastrearon procedían de EE. UU.

 

Una candidata en problemas

Una candidata en problemas

Por: Salvador Camarena

¿El gozo está en riesgo de irse al pozo? En 50 días la suerte de Josefina Vázquez Mota parece haber vivido un giro poco previsible la noche del 5 de febrero pasado, cuando hizo historia al ganar la candidatura del Partido Acción Nacional: sería la primer mujer que tendría oportunidades reales de ganar la presidencia de México. Ese momento parece hoy de otra era. Ahora no pasa semana sin que la abanderada del PAN, partido en la presidencia desde 2000, no destaque por pifias, despistes y situaciones desafortunadas, unas causadas por ella misma, otras por sus colaboradores. Y todas ruidosamente criticadas en las redes sociales.

Vázquez Mota no es una novata en las lides políticas. Ha presidido dos importantes ministerios, el de Desarrollo Social con el presidente Vicente Fox, y el de Educación con Felipe Calderón. Previamente, cuando aún no incursionaba en la política, esta economista se ganó la vida dando conferencias y asesorías a empresarios. Ha sido además líder de la bancada de los diputados panistas (2009-2011) y participó en el equipo que hizo ganar a Calderón en el 2006. Con todo eso en las espaldas, nadie habría pensado que a punto de comenzar las campañas, Josefina, como le llama todo mundo, estaría desgastada por una cadena de sucesos que la han tenido más ocupada en apagar incendios que en lucir lista para la carrera que culminará en la elección del primero de julio próximo.

El más reciente de los tormentosos episodios de la panista es quizá el más delicado. Una grabación surgida de un pinchazo ilegal fue dada a conocer este lunes; en ella se escucha a una eufórica Josefina Vázquez Mota conversar con un colaborador luego de terminado el segundo debate de la interna panista, en enero pasado. La entonces precandidata asume, correctamente, que la llamada está siendo grabada y le dice a su interlocutor (Agustín Torres, encargado de redes sociales en el equipo de la panista) que sería bueno enviar saludos a quienes los están espiando. Esta es la transcripción según publicó La Jornada:

“‘Agus, mándale saludos a Alejandra Sota (vocera de la Presidencia de la República) y a Genaro García Luna (secretario de Seguridad Pública), por si pasan nuestra llamada, que pasen nuestro saludo’. Él, titubeante, dice: ‘muchos saludos’.

La panista insiste: ‘un saludo cariñoso a Genaro García Luna, que nos graba, en lugar de grabar a El Chapo, y un saludo muy amoroso a Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas, pinche Sota, o sea…’ Torres responde: ‘¡qué barbaro! deberían dedicarse a otra cosa, pero en fin’”.

La tarde de este mismo lunes los panistas presentaron una denuncia ante la fiscalía para demandar una investigación en “contra de quien resulte responsable” de la intervención telefónica y de la filtración, ambos delitos. Inicialmente, la candidata panista no quiso opinar sobre el escándalo, pero 24 horas después se ha sumado a la retórica del PAN, que depositó las sospechas de la autoría de este espionaje en los priístas, y en particular en su adversario: “Es el Partido Revolucionario Institucional, en territorios de su candidato, Enrique Peña Nieto, quien cotidianamente ha llevado a cabo este tipo de prácticas”, dice un comunicado de prensa de la candidata dado a conocer al mediodía del martes.

A pesar de su intento por desviar la atención, Vázquez Mota aún no sale del atolladero en el que se metió luego de que México la escuchara en el polémico audio asegurar que sus ex compañeros de gobierno, el ministro de seguridad pública y la vocera presidencial, una de las funcionarias más cercanas a Calderón, grababan y difundían conversaciones privadas. Lo único cierto es que Alejandra Sota fue una de las grandes impulsoras de Ernesto Cordero, ex ministro de Hacienda y quien perdió la candidatura ante Vázquez Mota.

El viernes, cuando empiecen las campañas, Josefina deberá dejar claro que ha quedado atrás la mala racha de estas semanas: se le vio rendir protesta ante un estadio que se vació minutos antes; tuvo que explicar que no relativizó en un artículo de 1998 la dictadura de Pinochet (en el texto ponderaba que el dictador chileno había sabido dejar la economía en manos de expertos); corrigió una aseveración incluida en su tesis, en la que escribió que la UNAM, la máxima casa de estudios de México, era un “monstruo”, y salió a disculpar a su equipo, que atribuyó a Mario Vargas Llosa el premio Nobel de la Paz y no el de Literatura. Aislados, cada uno de estos últimos episodios sería apenas algo anecdótico, pero en las próximas semanas sabremos si juntos, estos despistes, van a incidir en crear una imagen de una candidata en problemas.

¿De qué legalización hablamos?

¿De qué legalización hablamos?

El debate impulsado por el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina es más político que práctico.

El mercado crucial para resolver la problemática causada por el narcotráfico es el de la cocaína

Madrid El cuerpo de un taxista asesinado yace en Acapulco, Guerrero (sureste de México). / Bernandino Hernandez (AP)

La petición del presidente guatemalteco, el conservador Otto Pérez Molina, de “abandonar toda premisa ideológica” acerca del debate sobre la legalización de las drogas alentó que el tema fuera uno de los protagonistas de la VI Cumbre de las Américas. El rechazo del presidente estadounidense, Barack Obama no ha sorprendido a nadie: “La legalización no es la solución”, el mantra repetido por los Gobiernos estadounidenses desde que Ronald Reagan emprendiera su propia ofensiva contra el narcotráfico. Pero la sangría provocada por una agresiva estrategia antidrogas que causó decenas de miles de muertos en Colombia en los noventa, y ha dejado otros tantos más —cerca de 60.000 desde 2006 en México— en la región abre de nuevo el debate. ¿De verdad no es la solución.

La respuesta es mucho más complicada. “Por más que los países productores y de tránsito abran la discusión sobre la regulación de nada sirve si los países consumidores no se lo plantean”, explica el investigador mexicano Alejandro Hope, especializado en el estudio del tráfico de drogas. Y si bien Obama reconoció en una entrevista esta semana que Estados Unidos, el mercado de consumo más grande del mundo que gasta anualmente más de 64.000 millones de dólares (unos 48.900 millones de euros) en drogas, era “parte del problema”, el desconocimiento sobre el tema está más que extendido en EE UU.

Un informe encargado por el Senado norteamericano en septiembre de 2011 reconoce que “la mayoría de los estadounidenses no son conscientes de la manera en que el consumo de drogas influye directamente en la violencia en México y Centroamérica”. La Organizaciones de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés) calcula que un 95% del total de los narcóticos que llegan a EE UU pasan por México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

“Queda claro que el debate internacional sobre política de drogas es menos serio de lo que debiera ser”, explica Hope. “Por ejemplo: América Latina no tiene un problema con las drogas, tiene un problema con la cocaína

. Si mañana legalizan la marihuana, a países como Guatemala les da igual. El tema serio está en la cocaína, que representa la mayor parte de las ganancias de los carteles del narcotráfico”. Y el rechazo a la legalización de la cocaína es mucho mayor que el de otras drogas como, precisamente, la marihuana. “No he visto ningún estudio en la que el índice suba del 10%”, detalla.

Aun así, hay indicios positivos. “El cambio más significativo es que Washington ha aceptado que se debe tener esta discusión”, afirma Ethan Nadelmann, director del think tank Drug Policy Alliance. “Es evidente que son pequeños pasos y que, en definitiva, las discusiones significativas se habrán dado a puerta cerrada”.

La obsesión con Vicente Fox y elogiando a los Castro

La obsesión con Vicente Fox y elogiando a los Castro

Carlos Puig

Está ampliamente documentado en los medios de comunicación, lo ratificó después el Tribunal Electoral, creo que hasta él mismo lo ha dicho en alguna entrevista:

Los últimos años de su mandato Vicente Fox operó activamente para acabar con quien él consideraba el principal rival para que el Partido Acción Nacional renovara su presencia en Los Pinos. Hizo de todo, rozó la ilegalidad y vivió meses en la irresponsabilidad.

Se encontró con un adversario de no poca monta que hizo su parte.

En buena parte por su activismo el país se polarizó y estuvo cerca de un colapso institucional. A veces parece que ya olvidamos cómo tomó posesión el presidente Calderón.

Es cierto que todo eso, Fox lo comenzó a hacer pensando que el beneficiario sería Santiago Creel o —por un momento— la propia señora Marta, su esposa.

En el fondo el beneficiario, por supuesto, era él mismo.

Algo le salió medio mal en el camino y el beneficiario de todo aquello terminó siendo Felipe Calderón. Pero al final beneficiario y panista.

Porque hoy podemos coronar al cuarto de guerra de Calderón como el campeón de 2006 por “el peligro para México”, pero aquella frase solo germinó porque Fox había arado el camino.

Después de todo eso —¿o tal vez por todo eso?— el presidente Calderón y su administración se han empeñado en alejarse, separarse, distinguirse, diferenciarse de Vicente Fox.

La separación incluyó por momentos maltrato. Y Fox lo sintió.

En la medida en que el asunto de la lucha contra el crimen organizado se le fue complicando al gobierno de Calderón, las muertes acumulándose, el sexenio acabándose y los resultados alejándose; el discurso comenzó a enfatizar en lo que nos e había hecho antes de que llegara Calderón. Algo así como que en diciembre de 2006 el país estaba al borde del colapso, no político, sino por el crimen.

Fox recibió el mensaje.

Se volvió un detractor de la guerra contra la delincuencia. Y lo empezó a decir de manera clara y frecuente.

Más se enojaron en Los Pinos y más se enojaron en Guanajuato.

El desprecio de Los Pinos por todo lo que huela a Fox ha permeado. Hace unos meses, cuando se publicó, equivocadamente, que Fox “asesoraba” al PRI, la nota estaba en otro párrafo: en el hecho que a los cursos, seminarios y conferencias de su centro Fox, no manda nadie el PAN a “capacitarse”. Y sí, algunos priistas despistados. Ni un funcionario federal se ha acercado al centro, ya no digamos Calderón.

A estas alturas ya está claro que los dos presidentes panistas no se irán a cenar pronto.

La que quedó atrapada en medio de ese conflicto fue Josefina Vázquez Mota.

Fox —quien a pesar de lo que los opinadores y periodistas pensamos de él— es un activo electoral; estuvo esperando algún gesto de la candidata a quien él abrió la puerta de las grandes ligas en la política.
Nada pasó, y Fox, que sí sabe de estrategia electoral, le recomendó acudir a lo sobrenatural, a un milagro.

Este arroz, quiso decir Fox, ya se anda cociendo. Una candidata con 20 puntos de desventaja no está como para que duden los de su equipo.

Rendirse ante los tiranos

No hay mucho que agregar a lo que aquí escribió ayer Ciro Gómez Leyva sobre la visita que fue a hacer el presidente Calderón a Cuba.

La actitud, el discurso, es de un priismo labrado en el echeverrismo.

Si lo menciono es porque, por un asunto de trabajo, el homenaje de Calderón a los Castro me tomó leyendo “la doctrina del PAN”, que entre otras cosas dice:

“La libertad no puede ser constreñida arbitrariamente por el Estado y no tiene otros límites jurídicos que los impuestos por el interés nacional, por las normas sociales y por el bien común. La libertad de cada persona ha de coexistir creativa y solidariamente con la libertad de los demás. Los medios deben estar adecuados al fin. Un fin éticamente valioso no justifica la utilización de medios éticamente inadmisibles.

“La democracia, como sistema de vida y de gobierno, se funda en la igualdad de todos los seres humanos, condición esencial para responsabilizar a las personas del cuidado y procuración del bien común. Es la forma superior de organización del poder político y el sistema óptimo para respetar la dignidad humana. La democracia y la responsabilidad social deben fomentar el pluralismo, que es la convivencia de distintas maneras de pensar y actuar en diversos centros de decisión, poder e iniciativa”.

Luego que no se quejen de que la gente vote para regresar al PRI.

En política exterior regresaron desde 2006.

 

¿Cumbres? Las de antes

EL OBSERVADOR GLOBAL

¿Cumbres? Las de antes

Las diferencias entre el encuentro de Yalta de 1945 y el de Cartagena de este año ilustran cuánto ha cambiado el mundo

Los presidentes de Colombia y Bolivia posan antes de que inicie el partido amistoso entre los dos países. / RICARDO MORAES (REUTERS)

Dos cumbres: Yalta, 1945 y Cartagena de Indias, 2012. En la primera participan tres jefes de Estado; en la segunda, 30. En la primera, Stalin, Churchill y Roosevelt decidieron cómo iban a dividirse el mundo. En la segunda, los líderes hablaron. Y no tomaron decisión alguna con consecuencias para la gente de las Américas. En cierto modo, esto es bueno. Ninguno de los presidentes en esta Cumbre, ni siquiera Barack Obama, concentra tanto poder como los tres líderes reunidos en Yalta. Para darse cuenta de cuánto ha cambiado el mundo, basta leer esta poética nota oficial de los organizadores del encuentro de Cartagena: “El colibrí vuela rápido y llega muy lejos. Es, quizás, la única especie del reino animal que atraviesa el continente con una técnica impecable de vuelo… denominador común de los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia. Por todo ello, la figura de un colibrí de alas multicolores fue elegida como el logosímbolo [sic] de la Cumbre”. ¿Cuál habrá sido el logosímbolo de la Cumbre de Yalta?, me pregunté. Y sonreí al imaginarme la reacción de Stalin o Churchill al leer algo como esto. Sí; es un mundo distinto.

Por otro lado, es justo reconocer que la agenda oficial de la Cumbre de las Américas fue muy prometedora. Los jefes de Estado hablaron de pobreza e inequidad, desastres naturales, tecnologías de la información, seguridad ciudadana y la integración física del continente. Todos son temas válidos. Pero hay dos detalles importantes. El primero es que para avanzar en estos asuntos no hace falta una cumbre. Hay mucho que los países pueden hacer por su cuenta; de hecho algunos evidencian gran progreso. Pero no todos. Y los que siguen estancados no es a causa de sus vecinos. Los culpables del atraso son los mismos jefes de Estado que pronunciaron incandescentes discursos en la Cumbre. El segundo detalle es que los temas que más atención atrajeron no fueron estos asuntos prioritarios, sino otros sobre los cuales nadie espera que pase mucho: drogas y Cuba.

Sobre las drogas hay una buena noticia que ya ocurrió independientemente de la Cumbre: 2012 pasará a la historia como el año en que se levantó la prohibición para pensar en alternativas a la política sobre drogas que ha impuesto Estados Unidos. Esto no quiere decir que se vaya a abandonar una estrategia que claramente ha fracasado. Pero sí que ahora está permitido explorar otras posibilidades; que esto haya ocurrido en Cartagena es una señal de progreso. Y luego está Cuba. Varios presidentes están furiosos porque Cuba no está invitada a participar en la Cumbre de las Américas. El hecho de que este foro sea solo para países democráticos es, para ellos, un detalle irrelevante.

¿Qué tienen en común estos dos temas, las drogas y Cuba? Que ambos les permiten a los participantes en la Cumbre desviar la atención de sus propias fallas y dirigir el reflector hacia Estados Unidos. ¿Para qué hablar de la represión en Cuba, la libertad de prensa en Ecuador, el populismo argentino o la militarización de Venezuela si podemos hablar de Estados Unidos?

¿Cuál hubiese podido ser una agenda con consecuencias concretas? Aquí están dos posibles puntos:

1. El desarme latinoamericano. Esta es la región más homicida del planeta. Sufre de más muertos por armas de fuego que zonas del mundo que están en guerra. ¿Por qué no usar la Cumbre para que los presidentes de la región (después de denunciar a EE UU por sus criminales exportaciones de armamento) promuevan un plan para reducir el número de armas que tan libremente circulan y que están diezmando a su gente, especialmente a los jóvenes? Podrían lanzar una ambiciosa iniciativa que organice y movilice a madres, sindicatos, empresas, universidades, medios de comunicación, artistas y la sociedad en general para hacer de Latinoamérica una región con menos armas. Ingenuo, lo sé. Pero quizás más ingenuo aún es seguir sin hacer nada al respecto.

2. Inmigración. No me refiero a la disfuncional política inmigratoria de EE UU. Esa hay que reformarla. Pero, mientras eso sucede, ¿por qué los gobernantes de América Latina no hacen algo por mejorar la manera en la que sus países tratan a los trabajadores extranjeros de países vecinos? La inaceptable política de EE UU hacia los indocumentados es un dechado de virtudes comparada con las crueldades y abusos a los que son sometidos los inmigrantes pobres dentro de América Latina.

Estos son solo dos temas. Hay más. Pero no serán discutidos en las cumbres porque implican mirar hacia dentro y revelarle al mundo cosas horribles. Por eso es mejor hablar de los hermanos Castro y de la marihuana.

CONVERSACIONES CON EL TIO GILBERTO XVI (La Gran Depresión)

REFLEXIONES LIBERTARIAS

CONVERSACIONES CON EL TIO GILBERTO XVI (La Gran Depresión)

Ricardo Valenzuela

Al terminar la lectura del documento me siento profundamente conmovido, pero al mismo tiempo totalmente confundido. Don Gilberto con esa gran sensibilidad que portaba se da cuenta y me pregunta: ¿Qué causa esa confusión que veo en tu cara? Pues no entiendo, le respondo, hemos estado hablando de la gran conciencia liberal de todos los líderes de la revolución y su lucha por la libertad, pero en este documento, al final describes a Madero como liberal social y luego, afirmas que su socialismo era tal que no aceptaba mas dictaduras que la de la ley, siendo que en los países socialistas como los de la Unión Soviética, la ley es el instrumento que utilizan para proteger sus dictaduras….no entiendo.

 

Buena observación me revira. Primero, tienes que darte cuenta de que, nos saltamos la historia de 1929 cuando el Plan Hermosillo, hasta 1946 que es cuando produje este documento. Si le respondo, pero, ¿eso que tiene que ver? Todo, me revira don Gilberto. Han transcurrido más de 40 años desde el Plan Hermosillo y el mundo ha cambiado de forma drástica. En el mismo año de 1929, es cuando se inicia la gran depresión de los EU que luego se convirtiera en un fenómeno mundial. Los enemigos del liberalismo, de inmediato le colgaron la culpa de esa devastación y en algo tenían razón puesto que Hoover ya como presidente de los EU, si no la provocaba, sí la fomentaba con una serie de medidas anti liberales.

 

El concepto de socialismo manejado en los años 40, no es igual al que se maneja hoy día. Aquel era un liberalismo social a través del cual se buscaba armonizar los derechos individuales con los derechos sociales, es decir, un liberalismo pero con reglas para que los grandotes no se llevaran todos los dulces de la piñata. Era un concepto tratando de divorciarse del liberalismo que se había desprestigiado con la gran depresión. Pero mira, me dice ahora, te lo dejo de tarea para la semana entrante y lo discutimos. Investiga que fue lo que ocurrió en la Gran Depresión de 1929 y sus consecuencias, luego lo ligamos con nuestra rebelión en Sonora y mis conceptos expresados acerca del pensamiento y la filosofía de Francisco I. Madero.

 

Mis conversaciones con don Gilberto entraban en una etapa sumamente interesante y ahora me preparaba para investigar que era realmente lo que había provocado la famosa Gran Depresión de 1929. Como en el TEC me habían quedado pendientes dos clases para recibir también mi título de Licenciado en Economía, me había inscrito en la facultad de la UNAM para que se me acreditaran y luego el TEC revalidándomelas, me permitiera ya recibirme de economista pues el titulo de administración ya lo portaba. Sin embargo, eran los años 70 y la facultad de economía de la UNAM era un capullo de marxismo y desde el primer día de mi asistencia, me daba cuenta de que nada bueno extraería de ello, por lo cual, preferí inscribirme en la maestría de administración en donde el Profesor encargado de las clases de economía—un despistado argentino liberal—me sería de gran ayuda en mi búsqueda e inclusive sería él quien me convenciera de regresar el TEC para recibir mi título de economista.

 

El desplome de Wall Street de Octubre de 1929 y la gran depresión que le siguiera, permanecen como uno de los grandes misterios de la historia económica del mundo. Los EU durante los años 20 permanecía siendo una economía laissez—faire en la cual, los hombres de negocios tenían total libertad para llevar a cabo sus propios arreglos y los trabajadores eran libres para negociar sus salarios de acuerdo con los dictados del mercado. Pero esta economía autor regulada cargaba ya una peligrosa amenaza. Las industrias americanas estaban protegidas de la competencia extranjera a base de altas tarifas. El presidente Wilson había iniciado un encomiable esfuerzo para eliminarlas pero los republicanos que le siguieron: Harding, Coolige y Hoover no le dieron seguimiento a sus gestiones.

 

Los actos legislativos Fordney—McCumber de 1922, y el más grave, Smoot—Hawley de 1930 el cual Hoover se negó a vetar, fueron golpes devastadores al comercio mundial y por lo mismo, golpes igual de graves y devastadores para la economía de los EU. Es un hecho el que los presidentes de la época y el liderazgo del congreso, fallaron miserablemente al no atreverse para enfrentar a la Federación Nacional de Manufactureros, a la Federación Americana del Trabajo, a las presiones de poderosos grupos con intereses muy particulares y, sobre todo, las presiones de los estados industriales y ante ese panorama, la filosofía de libertad de mercados que supuestamente ellos promovían, fue estacionada e inmovilizada.

 

Los EU acompañados por Inglaterra la otra gran potencia financiera e industrial, durante los años 20 se dedicaban a tratar de mantener un mundo “próspero” inflando el inventario internacional de dinero ya contaminados por las ideas de quien luego fijaría la estrategia económica del planeta entero durante la segunda parte del siglo; Keynes. Esto era posible debido a la creación en los EU de algo que nacía en secreto, sin un acuerdo legislativo y sin control. Inclusive, sin el conocimiento del público o de la comunidad de negocios: El Fondo de la Reserva Federal. De esta forma el crédito que en Junio de 1921 era de 45 billones de dólares, para Julio de 1929 era ya de 75 billones de dólares, un 70% de expansión en 8 años.

 

Este manejo deliberado para inflar el crédito se aplicaba no solo de forma domestica en los EU sino a nivel internacional. Los EU demandaban ahora de sus aliados el repago de los prestamos de guerra, pero al mismo tiempo promovían a gobiernos y negocios internacionales a “levantar” capital en Nueva York con el gancho de su política de dinero barato y su interferencia en el mercado mundial de bonos. Los líderes americanos en esos momentos, abandonaban formalmente su filosofía Laissez—faire de libre comercio y monedas fuertes para tomar la ruta suave de altas tarifas e inflación. Las industrias protegidas por esas altas tarifas, los exportadores subsidiados, y los banqueros flotando los bonos fueron los grandes beneficiados. Pero los grandes perdedores sería el pueblo americano como un todo cuando les negaban los competitivos precios de productos importados, luego sufrirían de una incontrolable inflación, y finalmente se convertían en las victimas de la devastación total.

 

La inspiración que provocaba esta masacre era el libro de Keynes; “Trac on Monetary Reform”, publicado en 1923. El gran mito emergente en los años entre las dos guerras, era el que Laissez—faire había provocado la tragedia y el salvador era precisamente Keynes quien se convertía en el más entusiasta promotor de la interferencia gubernamental, para salvar el mundo ante la anarquía del capitalismo. Los implementadores de esta nueva política serían Benjamín Strong, gobernador del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, y Montague Norman, gobernador del Banco de Inglaterra, ambos adoradores de Keynes. Como era clásico las políticas de Keynes en el corto plazo daban la apariencia de funcionar, tal vez por ello cuando alguien lo cuestionaba, el afirmaba; en el largo plazo todos estaremos muertos.

 

Cuando Hoover asume la presidencia en 1929, el mecanismo de la debacle de Wall Street estaba ya listo. Cuando la magnitud de la crisis hirviendo se identificaba con claridad, Mellon Secretario del Tesoro recomendó abandonar las políticas intrusivas y regresar al laissez—faire para que el mercado se depurara estilo Shumpeter. Pero Hoover no seguiría el consejo y ordenaba continuar con la inflación del crédito. El FED agregaba más de 300 millones en Octubre de 1929. La Gran Depresión se iniciaba.

 

¡Todos mienten..!

¡Todos mienten..!

Josefina pregona que se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión en la Sedesol… El gobierno federal habla de dos millones…

Ricardo Alemán

No es novedad para nadie —o no debiera serlo— que los políticos, sus partidos y candidatos suelen mentir a la menor provocación.

Mienten cuando prometen el oro y el moro en los llamados tiempos electorales; mienten cuando se trata de presumir obras de gobierno o de alardear del resultado positivo de tal o cual gestión. Y mienten cuando deben enfrentar el cuestionamiento crítico de los ciudadanos y potenciales electores.

De esa manera, resulta absolutamente cierto que el candidato puntero de la contienda presidencial, Enrique Peña Nieto, miente cuando no aclara que, por diversas razones, no cumplió los 600 compromisos que prometió durante su campaña como candidato al gobierno mexiquense.

Y es que, en efecto —según lo señalan los spots del PAN—, por ahí de cuatro de los 600 compromisos no se cumplieron. Y no se concretaron en el gobierno de Peña, por distintas razones, técnicas, financieras y políticas.

Pero el entonces gobernador debió aclarar esas razones, en su momento.

Pero también es cierto que miente la señora Josefina Vázquez Mota, en los spots donde pregona que —en comunidades de escasos recursos— se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión al frente de la Sedesol. Aunque, si existían dudas, la mentira la exhibió el gobierno federal, que en otro spot dice que en la gestión de Felipe Calderón se hicieron dos millones de pisos firmes. ¿Quién dice la verdad, Vázquez Mota o el gobierno de Calderón?

Además, si de mentira se trata, el gobierno de Calderón tiene su propia montaña de incumplimientos.

De igual manera, mienten el señor Andrés Manuel López Obrador y sus feligreses, cuando el primero promete la instalación de cinco refinerías que —según dijo— serán licitadas, cuando todos saben que en su gestión al frente del GDF nunca licitó nada, menos los segundos pisos. Pero también miente —además del decálogo de mentiras aquí documentado— cuando dice que el DF es la ciudad más segura.

De igual manera mintieron sus feligreses —el portal AMLO Sí—, quienes hace unas horas subieron a las redes sociales un spot donde un grupo de intelectuales y artistas —entre ellos Enrique Krauze— elogian sin límite a AMLO. Y mintieron, porque Krauze confirmó que sacaron de contexto una declaración suya, en la que criticaba severamente al Mesías tropical.

Miente la señora Isabel Miranda de Wallace, a quien un semanario exhibió en una fotografía en prisión, lo que fue desmentido por la candidata del PAN al GDF. Y miente, porque se ha probado que sí estuvo en la cárcel y fue fichada. Y a pesar de las evidencias, la señora Wallace se aventó la puntada de negar que sea la que aparece en la foto.

Y miente el señor Gabriel Quadri cuando niega de manera sistemática que haya sido impuesto como candidato presidencial, del Partido Nueva Alianza, por la profesora Elba Esther Gordillo. Y miente, porque todos saben que en el SNTE y en el Panal nada se mueve si no lo mueve la voluntad de la señora Gordillo.

En realidad, el señor Gabriel Quadri fue impuesto como candidato presidencial, gracias a los deseos de la señora Gordillo, quien buscó a un “ecologista” para restarle votos a la alianza PRI-Partido Verde. ¿Y por qué restarle votos? Porque la profesora moverá todo su capital político contra Enrique Peña Nieto.

Como queda claro, los políticos, los candidatos, los gobiernos y los partidos políticos mienten. Todos. ¿Pero, qué creen? ¡Sorpresa..!, que los ciudadanos no sólo sabemos que políticos, candidatos y gobiernos mienten, sino que nos gusta que nos mientan y, más aún, los amamos por mentirosos. ¿Tienen dudas? Ahí les va un texto que no tiene desperdicio de Fernando Savater.

Dice el filósofo español (Los diez mandamientos en el siglo XXI, pág. 47). “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… de modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan”, que nos mientan y engañen.

¿Cuántos de los fanáticos de AMLO, seguidores de Peña Nieto y simpatizantes de la señora Vázquez Mota saben que el motivo de su amor político miente y engaña y, aún así, siguen fieles y defensores de su mentiroso de cabecera?

Bueno, no pocos fanáticos, seguidores y simpatizantes de tal o cual político o gobernante llegan al extremo de casi matar por defender a su amor mentirosillo. Los menos, insultan, ofenden y difaman a quienes piensan diferente y critican a su mentiroso preferido. ¿Qué, no?

Carlos Slim necesita más competencia

Carlos Slim necesita más competencia

Por EMILIO AZCÁRRAGA

El mes pasado trajo noticias contradictorias para Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. La Comisión Federal de Competencia de México rechazó una inversión de Televisa, la cadena de televisión más grande del país, en Iusacell, compañía de teléfonos celulares. Esa fue una buena noticia para Slim porque obstaculizó a un rival de su imperio de telecomunicaciones.

La mala noticia: la Comisión Federal de Telecomunicaciones de la nación no logró llegar a un acuerdo para allanar el camino para una tercera y cuarta cadena de televisión abierta. Slim quiere a toda costa entrar al negocio de la televisión. Ambas decisiones aseguran el estatus quo, son malas para los consumidores, malas para México y malas para Televisa, la compañía que presido, administro y en la cual soy el mayor accionista.

BloombergCarlos Slim

Primero lo primero. Aunque podríamos haber parecido estar en contra de esto en el pasado, Televisa no se opone a la creación de una tercera, cuarta o hasta quinta cadena televisiva nacional. Si acaso la Comisión de Telecomunicaciones anuncia los términos de una subasta para más frecuencias de televisión, no la desafiaremos legalmente, siempre y cuando que las reglas creen una igualdad de condiciones para la competencia.

Tampoco retaríamos un intento para una nueva cadena televisiva apoyada por un socio estadounidense, siempre que recibamos un trato recíproco en Estados Unidos. En la actualidad, la ley estadounidense prohíbe a los extranjeros ser propietarios de más de 25% de cualquier estación de televisión.

Le damos la bienvenida a una mayor competencia en el mercado mexicano de los medios masivos de comunicación, particularmente en la televisión, porque creemos que nuestra compañía es la mejor, y lo ha sido durante más de medio siglo. Antes de lanzar nuevas cadenas, sin embargo, es esencial establecer regulaciones que igualen las condiciones para la industria de las telecomunicaciones. De otro modo, el futuro del negocio de la televisión abierta, por cable y por satélite estaría seriamente en peligro.

El total de la publicidad televisiva abierta de México es ligeramente superior a US$2.500 millones al año; el mercado de la televisión pagada son otros US$2.500 millones. Sin embargo, aunque 95% de los hogares mexicanos tiene televisor, la televisión por cable (en la que poseemos una gran filial) sólo alcanza 30% de todas las viviendas. Y ya que la ley estadounidense nos dificulta ampliar nuestra participación en Univisión (la mayor cadena en idioma español de EE.UU. y la número cinco en general), Televisa tiene que diversificarse para crecer.

Es por eso que el año pasado hicimos un trato con Iusacell, un pequeño operador de telefonía móvil con una participación de mercado de 4%, propiedad de nuestra competencia televisiva TV Azteca (que tiene casi 30% del mercado de televisión de aire). Nosotros queremos participar activamente en el mercado de las telecomunicaciones, especialmente en telefonía celular. El mercado de los teléfonos móviles de México tiene un valor actual de casi US$15.000 millones.

La Cofeco, la agencia antimonopolio de México, bloqueó nuestra transacción con Iusacell por preocupaciones de que dos cadenas de televisión unidas en una empresa en común en la industria de las telecomunicaciones pudieran confabular en el mercado de los medios masivos. Esto nunca ha sucedido y no es la intención de Televisa. Estamos preparados para establecer barreras con el fin de abordar las preocupaciones de la agencia.

La agencia antimonopolio debería entender que no solamente es un buen negocio para nosotros entrar al mercado de las telecomunicaciones, sino que también es una buena noticia para México. Eso se debe a que el mercado de las telecomunicaciones en México lamentablemente carece de competencia. Las compañías de Carlos Slim controlan 70% del mercado de teléfonos móviles de México, 74% de los servicios fijos de banda ancha y 80% del mercado de teléfonos fijos del país.

De acuerdo con un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México pierde 2,2% de su Producto Interno Bruto cada año debido a las tarifas astronómicamente altas de los teléfonos celulares, a la baja penetración de Internet y a la mediocre conectividad. México tiene 10% de los suscriptores de Internet inalámbrico por cada 100 habitantes que tiene Turquía. Sus tarifas de telefonía celular son por mucho las más caras en la OCDE. En relación a otros países de la OCDE, México está clasificado en el último lugar en términos de inversión per cápita en telecomunicaciones; pero, señala el estudio, ” Los márgenes de rentabilidad del incumbente casi duplican el promedio de la OCDE”.

Nosotros vemos con buenos ojos la competencia en televisión. Pero Slim ha luchado con uñas y dientes para bloquear la competencia en las telecomunicaciones, y ha retrasado los intentos del gobierno para regular su firma de telefonía fija Telmex y su proveedor de telefonía celular Telcel en los tribunales de México.

La OCDE recomienda que “Telmex no debe recibir autorización para prestar servicios de televisión, a menos que esté sujeto a una adecuada regulación asimétrica, que exista evidencia de que cumple con ésta y de que no recurre a impugnaciones o apelaciones judiciales para demorar o suspender su cumplimiento”. Esas regulaciones “asimétricas” regularían a Telmex más estrictamente que a compañías que intentan entrar al mercado para compensar el dominio del mercado de Telmex.

México está cambiando para mejorar. Televisa también. Entonces también debería hacerlo alguien con la visión, el talento y la influencia de Carlos Slim.

—Emilio Azcárraga es presidente de Televisa, con sede en la Ciudad de México.

 

 

Sólo para iniciados

Autor: Juan Bustillos

 

 

Generales en guerra sucia embarcan a Josefina Vázquez Mota

12/04/12

Mal empezó la guerra sucia, en el cuartel panista, en el primer día de campaña del nuevo equipo de Josefina Vázquez, el especializado, precisamente, en aniquilar al contrario.

Cuando la guerra sucia se reduce a descalificaciones, como aquello de que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México, no hay problema, ¿cómo desmentirlo?, pero es otra cosa cuando se trata de datos duros.

Ayer, los generales en guerra sucia de Josefina Vázquez Mota embarcaron a la candidata panista a la Presidencia de la República. Le hicieron creer que tenía en las manos la prueba de que la campaña publicitaria de Enrique Peña Nieto, basada en el cumplimiento de sus compromisos, es mentira.

La gran noticia fue que no cumplió dos compromisos de los 600 firmados ante notario cuando fue candidato a gobernador del Estado de México.

El 67, referido a la construcción de la vialidad Barranca del Negro en Huixquilucan. En efecto, el puente no se construyó, pero los estrategas del bombardeo al eje de la campaña del candidato priísta olvidaron decir que la causa fue la negativa de permisos por parte de Conagua y Semarnat, debido a que la vialidad aterrizaba en el Distrito Federal.

También omitieron decir que entre el gobierno mexiquense, la administración de Huixquilucan y los vecinos, acordaron, en su lugar, la realización de otras obras, por el valor de lo que costaría la vialidad, más de 200 millones de pesos.

Por lo contrario, el compromiso 57, el Parque Ecoturístico en la Laguna de Zumpango, sí se realizó y entregó; si el lugar se encuentra en estado lamentable es porque la administración municipal, de origen panista, descuidó el mantenimiento.

En realidad, hay otros compromisos que Peña Nieto no cumplió y que los estrategas de la guerra sucia no incluyeron en la embestida mediática para presentar al candidato priísta como mentiroso: Los trenes ligeros que unirían a Ecatepec con Indios Verdes y Chalco con Ciudad Nezahualcóyotl.

En su tiempo, y ya como candidato, Peña Nieto ha denunciado que el incumplimiento es imputable al gobierno federal, concretamente al entonces secretario de Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas, que torpedeó los proyectos, a pesar de que el gobierno mexiquense ya contaba con la inversión que le correspondía.

Pero también falló el equipo amable, el encargado de presentar a Josefina como cabal cumplidora en los importantes encargos que tuvo en el gobierno federal.

La candidata panista proclama haber construido, en su paso por la Secretaría de Desarrollo Social, 3 millones de pisos firmes. El problema es que conforme al informe del Presidente Fox en su sexenio, cuando Vázquez Mota fue responsable del programa, hasta el arribo de Ana Teresa Aranda, sólo se construyeron 391mil. En concordancia con esta información, el INEGI registró 390,928 pisos firmes.

Josefina cesó a una periodista porque su dedo cordial izquierdo oprimió la letra zeta de la computadora en lugar de la equis; ¿a quién cesará ahora?

¿Quizás a su experto en guerra sucia, Antonio Solá, y al coordinador adjunto encargado del discurso, Rafael Giménez, porque la colocaron en la incómoda situación de ser llamada mentirosa, como ya lo hizo alguna vez Ernesto Cordero?

Sin duda, llegó el momento de dar otro golpe de timón.

 

¿Quién va ser el próximo presidente?

Luis Gutiérrez Poucel

Consultor Económico:  Economista en Jefe en LEGS Consultores y Asociados.  Anteriormente, durante 11 años, Economista Principal en el Banco Mundial.  Educado en Harvard University.

El tema de actualidad en el país es:

¿Quién va ser el próximo presidente?

Cada seis años a los mexicanos nos gusta jugar al presidencialismo, como si esto pudiera cambiar el pasado, o mejorar los resultados de la administración que está a punto de concluir. En efecto, lo último que muere en los mexicanos es el sentimiento de la esperanza, la esperanza de que el próximo presidente vaya a ser mejor del que está por terminar.

Por el momento tenemos a tres candidatos de los tres principales partidos con posibilidades presidenciables, por orden alfabético de los partidos: Josefina Vázquez Mota (PAN), Andrés Manuel López Obrador (PRD) y Enrique Peña Nieto (PRI). Las encuestas sugieren que Enrique es el puntero, a pesar de los descalabros que le han causado las muestras que ha dado de falta de cultura y preparación. Sin embargo, Andrés Manuel y Josefina están mejorando su posición en las encuestas.

¿Qué tal si pudiéramos evaluar a los tres presidenciables desde el punto de vista del bienestar nacional, de lo que le importa al pueblo de México, considerando la trayectoria que han tenido y su desempeño en el pasado? Eso es lo que pretendemos hacer en este artículo: evaluarlos de la manera más objetiva posible, lo cual es muy difícil, porque hay mucho de subjetividad en cualquier evaluación; pero a riesgo de pecar de sesgos ideológicos y políticos, aquí les va mi modesta evaluación.

Índice de la Esperanza

Pero antes de calificarlos, tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué bases los vamos a evaluar. Si tomamos el Índice de Desarrollo Humano propuesto por los organismos internacionales, los tres indicadores relevantes serían (1) el PIB per cápita, (2) la educación y (3) la esperanza de vida. Pero como nosotros sabemos, el bienestar de una nación requiere de otros elementos, tales como la seguridad, combate a la corrupción y la efectividad del gobierno para gobernar, entre otros.

El Banco Mundial ha propuesto el Índice de Gobernabilidad, compuesto por los siguientes indicadores: (1) voz y rendición de cuentas, (2) estabilidad política, (3) efectividad del gobierno, (4) calidad regulatoria, (5) imperio de la ley y (6) control de la corrupción.

Para el caso de México, vamos a tropicalizar dichos índices para aterrizar más de cerca a nuestra realidad, construyendo el Índice de la Esperanza. ¿En qué consiste este índice?, se preguntarán. Este índice se compone de seis indicadores: (1) el PIB per cápita, (2) distribución del ingreso, (3) educación, (4) efectividad para gobernar (gobernabilidad en corto), (5) seguridad y (6) corrupción.

Pasemos ahora a la evaluación de cada presidenciable.

Josefina Vázquez Mota
La administración de JVM probablemente mantendría el blindaje económico de la economía, respetaría la autonomía del Banco Central y conservaría la prudencia fiscal. El Producto Interno Bruto per cápita crecería a igual ritmo o un punto porcentual por arriba del PIB per cápita de los Estados Unidos, que es nuestro principal punto de referencia. Tendríamos estabilidad económica durante todo su sexenio.

La distribución del ingreso seguramente se mantendría igual que como estamos ahora, no habría grandes avances en la reducción de la pobreza, no se lograría la reforma fiscal y la gestión del Ejecutivo Federal tendría el mismo impacto sectorial que el gobierno de Felipe Calderón.

El gobierno de Josefina evitaría confrontaciones con el sindicato de la maestra Gordillo; mantendría los mismos niveles de gasto e inversión en educación que la de los gobiernos panistas recientes. En suma, en el campo de la educación no habría grandes avances, mantendríamos nuestros bajos niveles educativos que observamos cuando nos comparamos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El gobierno panista tendría las mismas dificultades para alcanzar acuerdos con el Congreso que sus predecesores para llevar a cabo las reformas estructurales que el país requiere y para controlar los excesos de los gobiernos estatales. El nivel de gobernabilidad sería equivalente al de los gobiernos panistas del 2000 al 2012.

En cuanto a la seguridad, su gobierno mantendría las mismas líneas de confrontación militar contra el crimen y la delincuencia organizada, no legalizaría las drogas cuyo tráfico hacia EUA ocasionan más daño al país en términos de violencia e inseguridad.

Finalmente, en la lucha contra la corrupción el gobierno de Josefina Vázquez Mota no iría contra los presidentes, gobernadores de los estados ni secretarios de Estado que robaron en el pasado. Mantendría los mismos niveles de monitoreo y control de la corrupción tan suaves para los niveles altos como los que mantuvieron los gobiernos panistas que la antecedieron. La corrupción en los altos niveles de los gobiernos estatales continuaría con algunos de ellos endeudándose masivamente para financiar proyectos cuestionables. Los elementos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían un poco.

 

Andrés Manuel López Obrador
¿Qué tal le iría al gobierno de AMLO con el Índice de la Esperanza? Para empezar, el ingreso per cápita probablemente crecería por debajo del ritmo del de los EUA, difícilmente alcanzaría en promedio durante el sexenio el nivel americano, por las siguientes razones: el gobierno de AMLO eliminaría el blindaje económico, terminaría con la autonomía del Banco de México, no seguiría una política de prudencia fiscal e iniciaría una confrontación abierta contra los inversionistas privados nacionales y extranjeros; su administración introduciría nuevamente el financiamiento deficitario, acelerando la inflación y devaluando el valor del peso; la inversión privada disminuiría; el déficit comercial aumentaría junto con el proteccionismo comercial y los precios de los productos nacionales e importados aumentarían en el mercado interno. En otras palabras, la economía perdería competitividad, tendríamos una crisis económica durante la mayor parte del sexenio y aumentaría la dependencia a las exportaciones de petróleo crudo.

La distribución del ingreso se deterioraría por los efectos inflacionarios, por la disminución en la tasa de crecimiento económica, por la confrontación entre clases de diferente ingreso, por la reducción de la inversión privada y por la disminución en la creación de empleos. La administración mejoraría los programas de reducción de la pobreza extrema, aumentando el gasto para necesidades sociales del 7.2% del PIB al 10%, pero este esfuerzo no sería suficiente para contrarrestar la reducción del ingreso de la clase media y de los más pobres por la inflación y el aumento del desempleo. Seguramente no habría reforma fiscal, y si la hubiera, sería en contra del crecimiento económico y de la inversión, su énfasis sería en mayores ingresos fiscales penalizando la inversión y favoreciendo al consumo. El ejecutivo federal tendría un fuerte impacto sectorial, a través de grandes proyectos públicos, habría gran participación de contratistas, en especial aquellos que apoyasen financieramente al PRD y de nuevos contratistas que nacerían al amparo de los contratos del gobierno. Los mexicanos terminaríamos pagando doble por estos grandes proyectos populistas, primero porque para desarrollarlos se necesitarían de los impuestos que pagamos, y segundo por las molestias que ocasionarían su construcción y por el impuesto inflacionario que eventualmente tendríamos que pagar todos los mexicanos.

En el terreno de la educación, si Andrés Manuel no puede controlar al sindicato de Elba Esther Gordillo, luchará en su contra, tratando de crear su propio sindicato incondicional a sus políticas. Habría un fuerte aumento en los niveles de gasto e inversión para la educación, pero tendría poco impacto en la calidad de la educación, así como en el nivel de calificación de la mano de obra, pues el énfasis sería más en la cantidad que la calidad, sería una educación politizada.

En cuanto a gobernabilidad habría una abierta confrontación con el Congreso, las reformas que se aprobarían serían populistas, no para mejorar la efectividad del gobierno, sino para vender la imagen de buen gobierno a la opinión pública. El estilo de gobernar produciría un diálogo aguerrido con los estados gobernados por la oposición. Habría inestabilidad política durante la mayor parte de su sexenio.

En lo que toca la seguridad, el gobierno de Andrés Manuel trataría de pactar y dirigir a la delincuencia organizada: su lema sería “si no es posible combatirlos, preferible controlarlos y dirigirlos”. Seguramente legalizaría algunas de las drogas cuyo tráfico más perjudican al país: la marihuana y la cocaína.

En cuanto al control de la corrupción, el gobierno de Andrés Manuel mantendría muy abierto los ojos monitoreando y criticando a los gobernadores de los partidos de oposición y cerrando sus ojos a los excesos en los estados manejados por sus correligionarios y de los que apoyan a su administración. Los mecanismos de manejo y castigo de la corrupción de los niveles medios y bajos probablemente no serían efectivos.

 

Enrique Peña Nieto
Finalmente, ¿cómo saldría la evaluación del candidato puntero EPN? Seguramente la administración de Enrique trataría de manipular el blindaje económico, socavaría la autonomía del Banco Central y se alejaría de la prudencia fiscal cuando así le conviniera y fuera necesario para sus fines políticos o personales. El ingreso per cápita de los mexicanos posiblemente crecería al mismo ritmo que el de los americanos, quizás un poco por encima. Habrían grandes proyectos y mucha participación de especuladores y contratistas, por lo que los mexicanos terminaríamos pagando triplemente por estos gigantescos proyectos de desarrollo: primero para financiar su desarrollo con nuestros impuestos, segundo por las molestias durante su construcción y tercero terminaríamos pagando peaje por el uso de los servicios de infraestructura que generarían. Posiblemente habría una crisis económica al final del sexenio cuando el gobierno tratase de apurar la terminación de sus grandes proyectos con financiamiento deficitario.

La distribución del ingreso probablemente empeoraría por los efectos inflacionarios de su oportunista política fiscal. No habría grandes avances en la reducción de la pobreza, manteniéndose los niveles actuales de 52 millones de pobres. Indudablemente no habría acuerdos para llevar a cabo una reforma fiscal.

En cuanto a la educación, el gobierno de Peña Nieto continuaría apoyando al sindicato de Elba Esther Gordillo. Habría un aumento en los niveles de gasto e inversión dedicados a la educación pero con poco impacto en la calidad educativa, probablemente habría inclusive un retraso en los indicadores de calidad de la educación debido al mayor énfasis que se daría a la cantidad más que a la calidad, favoreciendo y compensando la trayectoria política de los maestros y oponiéndose a su evaluación y premiación de sus conocimientos.

En términos de gobernabilidad habría una mejora, dada la mayor experiencia que tienen los priistas para manejar al país, pero continuarían las dificultades de entendimiento con el Congreso y para llevar a cabo las reformas estructurales que necesita el país. El nivel de control y supervisión en los gobiernos estatales mejoraría un poco, pero el cambio no sería sustancial.

En términos de seguridad, el gobierno de Enrique trataría de pactar con los criminales y la delincuencia organizada lo que a la postre, nos resultaría muy caro. Es ridículo e infantil pensar que se puede negociar y pactar con pillos que por definición no tienen palabra ni honor. Precisamente por ello son criminales, porque no tienen escrúpulos ni respeto al derecho ajeno. Probablemente no logre legalizar las drogas para sacar de la ecuación de la oferta al elemento criminal.

Finalmente en lo que toca al control de la corrupción, el gobierno de Peña Nieto no iría contra los gobernadores, secretarios de estados ni presidentes ladrones; trataría de pactar para que a él y a sus allegados, al terminar su administración, no les hicieran lo mismo. Los mecanismos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían.

Boletas de calificaciones:

En la evaluación comparativa de los presidenciables, considerando las calificaciones a cada uno de los indicadores del Índice de la Esperanza, ninguno de los tres candidatos aparece como la mejor opción para México, pero la opción menos mala parece ser Josefina Vázquez Mota con un promedio de 6.5. El presidenciable más malo sería Andrés Manuel López Obrador con una calificación promedio de reprobado de 3.6. Enrique Peña Nieto pasaría de panzaso con un 6 de promedio. Ninguno de los dos candidatos aprobados figuraría en el cuadro de honor.

 

Evaluación de los presidenciables: Un ejercicio en razón a la esperanza

 

JVM

AMLO

EPN

PIBPC

8.0

2.0

7.8

Distribución del ingreso

6.0

4.0

5.2

Educación

5.5

4.0

4.2

Gobernabilidad

6.5

3.5

7.8

Seguridad

7.5

5.0

4.7

Corrupción

5.5

3.0

6.3

Índice de la Esperanza

6.5

3.6

6.0

Resultado de la evaluación

Seguramente otro evaluador modificaría alguna que otra calificación, pero dudo mucho que el resultado final cambiara mucho en lo fundamental: en las próximas elecciones no vamos a votar por el mejor candidato, sino por el menos malo.

Los líderes políticos que tenemos son los que merecemos. Si algo nos dice nuestra historia es que los mexicanos generalmente votamos por sentimiento, por interés propio y para alcanzar beneficios a corto plazo. Los mexicanos no contemplamos el beneficio a largo plazo, el interés de nuestros hijos y nietos, el bienestar del pueblo. ¿Por qué desde la independencia hasta hoy hemos tenido mayoritariamente entre malos y pésimos líderes que han llevado al país a estadios económicos muy por debajo de los niveles que hubiéramos podido alcanzar? Y no es porque no haya buenos líderes, los hay, es porque nosotros, los votantes no sabemos meditar nuestro voto.

El votante mexicano desgraciadamente es egoísta, no altruista, por lo que existe la posibilidad de que vayamos a votar mayoritariamente en las próximas elecciones, no por el menos malo, sino por el más malo, el que más promesas haga, el que más despensas reparta.

Espiaos los unos a los otros

Cada actor denuncia el espionaje telefónico o lo aplaude, lo difunde o lo oculta, de acuerdo a su conveniencia…

Jorge Fernández Menéndez

   
   

Con el espionaje telefónico ocurre algo muy típico en nuestra vida política: cada actor lo denuncia o lo aplaude, lo difunde o lo oculta, de acuerdo a su conveniencia. Todos condenan públicamente el espionaje telefónico y todos lo usan y las autoridades no castigan a nadie, pese a que es un delito federal que puede causar sanciones económicas y prisión de seis a 12 años. Pero no hay ni un solo caso que sea realmente castigado y, en los pocos en los que se ha tratado de hacerlo, la presión política ha terminado enterrándolos.

El más reciente y un poco obvio ha sido el de Josefina Vázquez Mota. La grabación es de hace semanas (por lo que se dice, aparentemente de mediados de enero) y se divulga con un solo objetivo: hacer públicos los comentarios de la ahora candidata presidencial y uno de sus colaboradores sobre otros funcionarios federales, y aunque esos comentarios se hacen en un tono por lo menos festivo, el mensaje queda. Para el PRI y el PRD lo escuchado sirve para condenar el espionaje telefónico que el gobierno federal estaría haciendo de su candidata presidencial. Para el PAN, el responsable fue el PRI, que dicen que ha espiado hasta a Angélica Rivera, la esposa de Peña Nieto. Según López Obrador, ahora ya no hay espionaje telefónico sino de todo un cuarto o una vivienda y recomienda entonces portarse bien. Pero lo cierto es que no pasa nada y, pese a que hay más de 45 denuncias sobre espionaje telefónico archivadas en la Procuraduría General de la República, ni en un solo caso se ha castigado a quien espía o a quien difunde (lo que está considerado también un delito).

En realidad parece que tendremos que vivir mucho tiempo con el espionaje telefónico, por lo menos hasta que nos topemos con un caso como el de News of the World, en Gran Bretaña, que después de años de espiar a estrellas de cine y televisión, e incluso de la realeza británica, se topó con historias mucho más duras, que incluyeron el caso del secuestro de una niña en el que manipularon su teléfono celular  para que pareciera que seguía enviando y recibiendo mensajes. El caso desató tal indignación y exhibió hasta dónde llegaba la red de corrupción para poder realizar esas intercepciones telefónicas, que el periódico, uno de los más vendidos en el Reino Unido y parte del imperio Murdoch, debió cerrar y sus principales editores, además de numerosos funcionarios y agentes policiales, están siendo procesados por el tema.

Pero en México no es así. El espionaje telefónico y su utilización como arma política es algo común y ni siquiera se tiene claridad sobre casos en los cuales evidentemente no sólo existe espionaje sino también edición de las grabaciones para acomodarlas al gusto del consumidor. En algún momento se tendrá que hacer coincidir la aplicación de la ley con la realidad y se tendrá que castigar a los responsables. Hoy no ocurre así, entre otras razones, porque todos acuden al mismo expediente y la autoridad no quiere castigar ni terminar, quizá, castigándose.

Por cierto, y como consecuencia, me imagino, de la divulgación de esas pláticas, el martes comieron Josefina Vázquez Mota y Margarita Zavala en un muy concurrido restaurante de Polanco. Se trata de restañar heridas en el PAN, pero también, como hemos dicho, es hora de que el blanquiazul, si quiere remontar la ventaja que le lleva el PRI, comience a presentar, por lo menos, un frente unido, aunque en ocasiones pareciera que el cansancio del poder se ha apoderado de ese partido.

Benedicto y la política

De la misma forma que no me gustó que se mezclara tanto la política con la religión con motivo de la misa del papa Benedicto XVI en León, a la que concurrieron, más como un acto proselitista que de fe, todos los candidatos y la mayoría de los principales actores políticos, tampoco me gustó que, en Cuba, Benedicto no se reuniera con la acosada oposición cubana ni con las Madres de Blanco. Se dirá que en sus intervenciones el Papa condenó al régimen y llamó a los cubanos a construir una sociedad abierta. El único problema es que de eso nos enteramos en México y otros países, pero no en Cuba, donde los medios oficiales, los únicos de la isla, simplemente no lo reportaron. Pero con los hermanos Castro todo funcionó de maravilla.

Tirar y patear a Josefina

Hoy el PAN mudó a “las tribus”, propias del PRD, en donde la divisa fundamental no es sólo ganar, sino destruir al adversario.

Ricardo Alemán

   
   

En los meses recientes, intramuros del PAN se produce una peculiar metamorfosis política que, en rigor, deja en calidad de juego de niños al clásico de Kafka, ya que confirma que el partido azul de hoy es igual que el PRI, al que prometió combatir.

Y es que tanto líderes como gobernantes y dirigentes pasaron del “apostolado democrático” al cochinero propio de la cultura política del PRD y del PRI. Y si tienen dudas, basta ver cómo se llevó a cabo la elección de su candidata presidencial.

De los respetados grupos políticos —en donde la divisa eran las ideas y la doctrina—, hoy el PAN mudó a “las tribus”, propias del PRD, en donde la divisa fundamental no es sólo ganar, sino destruir al adversario. Es decir, lo importante es tirarlo y patearlo en el suelo, hasta aniquilarlo.

Y de la concepción clásica del presidencialismo democrático —bandera azul fundamental—, el PAN pasó al presidencialismo despótico: el que hace campaña abierta a favor de su candidato presidencial. O, si se quiere, que el gobierno de Calderón actúa hoy en forma idéntica a como actuaron los gobiernos del PRI.

Y viene a cuento, porque resulta que “las tribus” del PAN parecen empeñadas, no sólo en tumbar la candidatura presidencial de la señora Vázquez Mota, sino que, ya en el suelo, la patean con peculiar gusto y hacen todo por destruirla. ¿Las pruebas?

Las campañas que desde el PAN enderezaron desde distintos frentes, al exhibir fragmentos de artículos donde habla del gobierno de Pinochet; extractos de su tesis en los que califica a la UNAM de “monstruo”; la difusión masiva e insidiosa del juego verbal de que “nadie es perfecto”, al estudiar en la Ibero. Claro, sin contar con el Estadio Azul en fuga y, apenas hace horas, la difusión de una escucha con la que se pretende confrontar a la candidata presidencial del PAN con Felipe Calderón.

Todos saben que, detrás de esas filtraciones, tropiezos y golpeteos, están “las tribus” de Ernesto Cordero, Santiago Creel y “el Grupo Pinos” —incluidos los ultraconservadores del CEN del PAN, que convirtieron la visita papal en divisa del gobierno y contra la candidata— que, lejos de la mística de antaño del PAN, de sumarse al proyecto del ganador, hoy le apuestan a destruirlo.

Pero, a pesar de que todos saben que en México se espía, y la guerra sucia contra la señora candidata azul viene desde las tribus del PAN, ayer Josefina calmó los tambores de guerra y juró y perjuró que “los enemigos no están en casa”.

Sin embargo, sigue en pie la pregunta: ¿Quién está empeñado en tirar y patear a Josefina Vázquez Mota?

En realidad, son nimiedades las supuestas “revelaciones” que se han convertido en obuses mediáticos contra la señora Vázquez Mota. En el fondo, lo importante no es que la señora Vázquez Mota sea espiada. ¿Por qué? Porque en México prolifera el espionaje. Tampoco es importante lo que dijo en la grabación difundida. ¿Por qué? Porque está claro que todos decimos muchas cosas, sin pensar o sin querer, cuando hablamos por teléfono. Eso sin tomar en cuenta que los señalamientos y las “maldiciones” no son nada como para cortarse las venas.

No, lo verdaderamente preocupante es el fondo. ¿Y qué hay de fondo? ¿Quién hizo pública la evidencia del espionaje? Y, claro, ¿para qué, con cuál finalidad?

La respuesta a la primera interrogante ya se sabe. Es más, la gente de la señora candidata ya sabe que salió de una mano vinculada a Santiago Creel. Sólo falta saber ¿por qué y para qué?

En ese caso es evidente que no se intenta generar un choque entre Vázquez Mota y Genaro García Luna. Tampoco la intención es enfrentar a la candidata presidencial y la “pinche Sota”. No, la idea es generar un conflicto mayor entre la señora candidata y el señor Presidente: entre Josefina y Calderón. ¿Por qué?

Porque abundan los panistas, neopanistas o dizque panistas que apuestan a la derrota de Vázquez Mota. ¿Y por qué algún panista pudiera estar empeñado en que el PAN no retenga el poder? Las razones son tantas como la misma condición humana, el miedo a una venganza o, incluso, que algunos azules tienen una larga cola que les pisen. ¿Hasta cuándo? Al tiempo.

EN EL CAMINO

Otro éxito de la CFE. El presidente Calderón inauguró ayer la terminal de gas licuado Manzanillo y el gasoducto Manzanillo-Guadalajara. En el proceso se invirtieron 34 mil millones de pesos y  es —según Calderón— el proyecto de infraestructura más importante del sexenio. Con la producción de gas en esa región se garantiza la llegada de industria de gran escala a Colima y los estados vecinos.

Manotazo de Josefina; Calderón en campaña

Ricardo Alemán

   
   

A pocas horas de que Felipe Calderón se inventó un inédito informe sexenal en el que, de manera especial, gravitaron dos mensajes con una fuerte carga político-electoral, la candidata Josefina Vázquez Mota dio un manotazo y, de un plumazo, se apoderó del PAN.

Y es que, en lo que pareció un acto desesperado, por la mañana el Presidente había dicho que México “es mejor ahora que hace seis años” y que, de no haber actuado como lo hizo su gobierno, “el país estaría dominado por el narco”.

En otras palabras, resulta que Calderón apareció como el jefe de campaña de la señora Vázquez Mota, mientras que en el CEN del PAN de Gustavo Madero parecían apostarle a la derrota el 1 de julio.

Acaso por eso, desde las 18:00 horas de ayer se confirmó que llegarán al CEN del PAN políticos como Juan Manuel Oliva, aún gobernador de Guanajuato; Francisco Ramírez Acuña, ex secretario de Gobernación; Felipe González, ex gobernador y ex subsecretario de Gobernación; Julio Castellanos y muchos otros “hombres y mujeres de la candidata”, que operarán bajo la batuta de Roberto Gil, el jefe de campaña de la candidata Vázquez Mota.

En el fondo, y por la vía de los hechos, Vázquez Mota le arrebató el control del partido a Gustavo Madero, con lo que los estrategas azules esperan poner fin a la guerra intestina y los ataques contra la candidata presidencial.

Y es que la crisis era tal que Felipe Calderón pareció obligado a optar por el feo recurso que por décadas —en los tiempos del viejo PRI— utilizaban centrales obreras como la CTM, para aplaudir los dizque logros del mandatario en turno. Por eso la pregunta: ¿Qué quiso decir Felipe Calderón?

Lo que debemos tratar de entender es que en una elección presidencial —como la que se inicia el primer minuto de mañana viernes— lo que está en juego es la calificación que le dan los electores al gobierno en turno.

Por eso, lo que Felipe Calderón quiso decir es que el suyo ha sido un gobierno exitoso, que vale la pena ser reeditado y, por tanto, que para continuar por la ruta de la estabilidad y la lucha contra el crimen, los ciudadanos —en su papel de electores— deben votar por la continuidad. ¿Y qué quiere decir eso? Todos saben que la continuidad es el PAN y que la sucesora de Calderón se llama Josefina Vázquez Mota.

Pero, ¿cuántos ciudadanos comparten las cifras alegres del presidente Calderón; cuántos creen que su gobierno debe reeditarse por la vía de la candidatura de la señora Vázquez Mota?

Si nos atenemos a las encuestas, lo cierto es que no más de tres de cada diez de los potenciales electores comparten la idea presidencial de que se debe dar una nueva oportunidad al gobierno de Calderón. Según todos los sondeos de opinión, poco más de cuatro de cada diez —y en algunos casos, cinco de cada diez— prefieren el regreso del PRI, antes que la continuidad del PAN de Fox y de Calderón.

Y acaso por eso —porque en las semanas recientes hemos visto a un Presidente en campaña— el presidente Calderón se empeña en aparecer como el mejor motivo de que los electores voten por el PAN. Por eso mensajes como el de que “México es mejor, ahora, que hace seis años”. ¿Cuántos ciudadanos creen ese mensaje? ¿Cuántos se preguntan, en relación con qué o con quién, hoy estamos mejor que antes?

Si la pregunta se le hace a los “lopezobradoristas”, la respuesta será contundente en dirección a que el gobierno de Calderón ha sido un fracaso, si no es que el peor Presidente de la historia de México. Y por supuesto que dirán que Calderón debe ser quemado en leña verde, acusado de genocidio y colgado del palo más alto.

Pero si la misma pregunta se le formula a un panista-calderonista, la respuesta será diametralmente opuesta. Dirá que, en efecto, México es mejor que hace seis años. Y más aún, dirán que el gobierno azul debe continuar a través de la señora Vázquez Mota.

Sin embargo, para un análisis serio, debemos descartar los dos extremos, porque el de Calderón es un gobierno que si bien mostró aspectos altamente positivos —como la estabilidad económica, a pesar de la violencia, y gracias a la cual no hay estallidos sociales mayores—, también experimentó serios fracasos, como el de la educación pública; sólo por mencionar dos extremos.

Lo cierto es que —más allá de logros y fracasos— Calderón parece un mandatario desesperado, que no quiere ver que los gobiernos federales se evalúan a partir del todo, y no de las partes. Por eso, Calderón es culpable de todo lo malo que pase en el territorio, y los gobernadores suelen cosechar sólo lo bueno.

México: La solución británica

Alvaro Vargas Llosa

Ciudad de México—A medida que los comicios presidenciales de 2012 se acercan en México, la pregunta insistente es: ¿presentarán el gobierno de centro-derecha del PAN y la izquierda opositora del PRD un candidato común, como lo han hecho en varias elecciones a gobernadores, contra el PRI, que encabeza las encuestas?

Tras conversar con un amplio espectro de mexicanos, incluido el presidente Felipe Calderón, políticos, empresarios, comentaristas y gente de a pie, mi impresión es que hay altas probabilidades de un candidato común. El PAN y el PRD podrían impedir el regreso al poder de un partido, el PRI, que no se ha reformado a pesar de llevar once años fuera del gobierno federal aunque su candidato probable, el carismático gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, hable el lenguaje del cambio. Una coalición contra el PRI podría fortalecer la modernización de la izquierda que un ala importante del PRD parece haber emprendido: la que representa, entre otros, el alcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard.

El raciocinio detrás de esta coalición potencial tiene en cuenta que dos administraciones consecutivas del PAN, que lograron una reforma política (México goza de libertades de las que careció durante la mayor parte del siglo 20), no han podido llevar a cabo reformas económicas de gran calado.

En 2008, por ejemplo, Calderón intentó una reforma de la industria petrolera, mayúsculo tabú. La producción venía en picada desde 2004 y las reservas disminuían por las escasas inversiones de capital de PEMEX, corrupto e ineficiente gigante estatal. El objetivo era permitir que el capital privado construyese refinerías y compartiera algunos de los beneficios de la exploración y producción. La oposición del PRD, alentada de modo hipócrita por el PRI, hizo que se aprobara una versión muy disminuida: PEMEX apenas adjudicaría a algunas empresas petroleras una cantidad fija por cada barril producido.

¿El resultado? México produce 800.000 barriles diarios menos que en 2004 e importa un 40 por ciento de su combustible, lo que neutraliza cualquier beneficio derivado de la vertiginosa subida del petróleo.

Muchos otros esfuerzos, incluyendo la reforma fiscal y laboral, que eran de por sí tímidos, fueron debilitados de manera similar por el PRI y el PRD.

El entorno económico relativamente abierto ha permitido al país, no obstante, lograr una recuperación después de haber sido golpeado con saña por la crisis financiera de 2008 y la consiguiente recesión. El año pasado la economía creció un saludable 5,5 por ciento, desempeño que probablemente se repita este año. Alrededor de 700.000 puestos de trabajo se han creado en un año.

Nada consolidará más la recuperación y le dará un alcance más permanente que desbrozar la selva política. El PRI, a juzgar por los estados que gobierna y su comportamiento en la oposición, ofrece pocas esperanzas para una reforma, independientemente de lo que Peña Nieto proponga. Su partido sigue siendo una maraña de intereses creados antes que una institución política moderna.

La división del PRD, mientras tanto, ha abierto una oportunidad. Una poderosa corriente que ha promovido coaliciones electorales exitosas con el PAN en varios estados está dispuesta a abrazar el mundo post-Muro de Berlín y modernizarse.

El ala jurásica del PRD encabezada por el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador está amenazando con escindirse del partido si la tendencia hacia la coalición de derecha-izquierda continúa. Lo desvela el estado de México, donde en julio habrá elecciones para reemplazar a Peña Nieto. Si el PAN y el PRD acuerdan finalmente proponer un candidato común, el PRD se dividirá. López Obrador sabe que el próximo paso sería una coalición para los comicios presidenciales, dejándolo fuera del juego.

Las coaliciones entre la derecha y la izquierda son animales caprichosos. Pocas sobreviven, pero hay precedentes interesantes. El famoso pacto griego de 1989 permitió a los conservadores y los comunistas sacar al Primer Ministro socialista Andreas Papandreu del poder. Una coalición más sustancial es la formada en Gran Bretaña por los conservadores y los liberales demócratas, que hoy hace posible la reforma fiscal más audaz del mundo desarrollado en muchos años.

Teniendo en cuenta las muchas diferencias, el PRI es a México lo que el peronismo es a la Argentina: gran responsable de que el salto al desarrollo no haya sido posible. Hasta que su poderosa influencia en la cultura política mexicana sea superada, el cambio es poco probable. Incluso la desquiciada ala radical del PRD fue desovada por el PRI.

No hay garantía de que una coalición presidencial entre el PAN y el PRD se lleve a cabo o tenga éxito. Pero dejar al PRI fuera del poder por un tiempo más para dar al país una oportunidad y acelerar la evolución de una de las principales facciones de la izquierda hacia la democracia liberal y la economía de mercado bien podría valer la pena.

México y el Caso Cassez: dilema entre el debido proceso y el derecho de las víctimas

Por Luis Rubio

América Economía

Uno pensaría que las víctimas serían las primeras interesadas en lo que en derecho se llama el “debido proceso”. En su esencia, el concepto implica que los procedimientos que sigue la autoridad judicial en sus pesquisas e investigaciones deben apegarse estrictamente a lo establecido en la ley y no pueden ser injustos, arbitrarios o poco razonables para el individuo que está siendo acusado o investigado. Se trata de una garantía elemental concebida para proteger a una persona que, aunque esté siendo acusada, pudiera ser inocente.

El asunto en cuestión es el tan debatido caso Cassez. En su proyecto de resolución, preparado para su discusión en la Suprema Corte, el magistrado Arturo Zaldívar argumenta que las violaciones a los derechos de la inculpada fueron tan vastos que no pueden ser pasados por alto. El planteamiento ha generado un enorme escándalo por parte de las víctimas que, con toda razón, esgrimen que, de aprobarse el planteamiento del magistrado, se estarían ignorando sus derechos como víctimas.

En un país caracterizado por tanta violencia e impunidad, es lógico que las víctimas y sus deudos se organicen para exigir atención a sus derechos, asegurar que los culpables paguen por sus delitos y que el Estado responda ante la ola de criminalidad que padece el país. Las víctimas obviamente tienen derechos, comenzando por el de hacer valer su voz en el debate público. Lo que no me parece evidente es que su oposición al proyecto de Zaldívar sea racional o que empate con sus propios objetivos y causas.

Oponerse al debido proceso implica oponerse a la profesionalización del Ministerio Público y de las policías, es decir, a la consolidación del Estado, ente responsable de lo que las víctimas demandan: la seguridad de los ciudadanos. La consolidación del Estado es el prerrequisito para la seguridad pública, el fin de la impunidad, la corrupción y la violencia.

Es la debilidad del Estado -y su naturaleza pre moderna- lo que explica la criminalidad y la impunidad que yacen detrás de la existencia de las víctimas. Un Estado que viola las garantías y derechos de la ciudadanía no es un Estado digno de ese nombre y no es presentable en un contexto internacional del que depende nuestra economía y, en general, nuestra autoestima y prestigio como nación. ¿Con qué cara se puede impugnar la justicia estadounidense en casos como los de mexicanos inculpados allá cuando aquí no se respeta el debido proceso y otros principios elementales de cualquier sistema judicial que se respete?

Desde luego, la perspectiva de las víctimas es que un fallo favorable para el proyecto mencionado implicaría dejar en libertad a la persona en cuestión y, potencialmente, abrir un río de amparos por parte de otros delincuentes que hoy están en prisión. Las víctimas legítimamente se oponen a la liberación de quienes secuestraron, mataron y vejaron a sus parientes o a sí mismos. Nadie puede reprocharles su furia.

La principal objeción de las víctimas es que el proyecto de Zaldívar las ignora. Mi impresión es que, en su enfoque, el magistrado no las ignora sino que se dirige hacia la causa del problema de criminalidad que generó esas víctimas: la debilidad del Estado, en este caso del Ministerio Público. La falta de respeto a los procedimientos -al debido proceso- dice implícitamente el postulante, es una de las causas de nuestra situación actual. Es por esta razón que me parece que la oposición al planteamiento es producto más de la furia -¿o ánimo de venganza?- que de una reflexión más fría.

Sin embargo lo que está de por medio es fundamental. El debido proceso es uno de los componentes centrales de la civilidad, baluarte del Estado de derecho y de la democracia. Todos los mexicanos sabemos que las violaciones a los procedimientos son cotidianas por parte los Ministerios Públicos y las policías. Ningún país puede llamarse moderno si no se respetan los derechos de los ciudadanos, incluyendo los de los acusados. Un fallo en contra de este principio nos retrotraería a la era neolítica. Un fallo a favor implicaría un cambio radical en los incentivos de las policías y ministerios públicos y abriría la puerta a una nueva era en materia judicial en el país. El asunto no es menor.

La paradoja es que el punto de partida de los activistas y de las víctimas está en que no tienen confianza en las autoridades pero, por otra parte, defienden a muerte los procedimientos a los que éstas llegan. El tema sería risible de no estar involucrado algo tan fundamental.

La falta de confianza en las autoridades es producto de la experiencia. En teoría, las autoridades son responsables de erradicar males endémicos como la corrupción, impunidad, criminalidad y violencia. Históricamente, más allá del ascenso en la criminalidad y violencia en las últimas décadas, nuestros gobiernos, a los tres niveles, jamás han sido especialmente hábiles para combatir estos males. En realidad, los incentivos que nuestro sistema político profería no eran los de un país moderno sino los de un sistema autoritario en el que la autoridad no tenía razón alguna para interesarse en los ciudadanos, excepto cuando protestaban. En otras palabras, las autoridades y gobiernos se ganaron a pulso la desconfianza de la ciudadanía.

Una resolución a favor del debido proceso tendría enormes consecuencias porque generaría incentivos tanto positivos como negativos. Por el lado positivo, forzaría al Ministerio Público y a las policías a reformarse de manera radical. Esa es la razón por la que el proyecto es tan importante. Por otro lado, un fallo en ese sentido generaría incentivos, en el corto plazo, para que todos los malhechores iniciaran procesos de amparo. Es decir, se correría el riesgo de que secuestradores, asesinos, narcotraficantes y otros delincuentes reclamaran el mismo derecho. El costo de haber abandonado la ilegalidad es alto, pero el de seguir por la misma senda sería intolerable.

La pregunta importante es qué queremos como país. Una posibilidad sería persistir en la estrategia del avestruz: pretender que se puede terminar con el mal gobierno y la pésima administración y procuración de la justicia quedándonos donde estamos. La alternativa sería encarar los problemas que se presenten en aras de comenzar a construir un país moderno, civilizado y democrático. El proyecto del magistrado Zaldívar constituye un enorme desafío para una nación -tanto la ciudadanía como sus políticos y jueces- que no se ha distinguido por su disposición a enfrentar los problemas que entraña la construcción de un futuro digno. No es poco lo que está de por medio, así sean grandes las consecuencias con las que después habría que lidiar.

Luis Rubio es Presidente del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), una institución independiente dedicada a la investigación en temas de economía y política, en México.

México: Confianza

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 por Luis Rubio*

 

Hace no mucho se publicó en una revista que las autoridades de una población alemana se iban a abocar a realizar pruebas de ADN a todos los perros registrados para determinar cuáles de los propietarios de esos animales estaban ignorando el reglamento de recoger sus heces de la vía pública. Los alemanes tienen certeza, e instrumentos, para determinar dónde está el mal porque parten de un principio de confianza. Cuando se trata de los problemas de pobreza, empleo y crecimiento en México, las teorías abundan pero las soluciones son siempre inadecuadas. Peor, no se reconoce que sin confianza es imposible resolver el resto.

Desde el fin de la segunda guerra mundial y bajo el amparo de la CEPAL, entidad de la ONU dedicada al desarrollo de América Latina, el gobierno mexicano se dedicó a promover el crecimiento de la economía por medio de la inversión pública. La teoría era que la inversión privada seguía a la pública, de tal suerte que si el gobierno electrificaba una región o construía una carretera, las empresas comenzarían a construir fábricas y servicios que se traducirían en generación de riqueza, empleos, crecimiento y menor pobreza. El experimento fue muy exitoso y permitió que la economía mexicana creciera a niveles elevados por varias décadas.Lo que pocas veces se aprecia es que la inversión no fue lo único que aportó el gobierno. Acompañando a la inversión venía una concepción de la función pública que luego desapareció: el gobierno entendía que tenía que crear condiciones físicas (infraestructura) pero también políticas para que prosperara la inversión privada. Esas condiciones políticas, que los empresarios llaman confianza, son lo más importante para el funcionamiento de una economía. En esa era del desarrollo económico el gobierno incorporaba a personas con experiencia empresarial o, al menos, con la sensibilidad necesaria para conferirle certidumbre al empresario. El gobierno había logrado construir un andamiaje institucional que garantizaba la estabilidad política y mantenía claridad y permanencia en las reglas del juego que hacían funcionar a la economía. Se trataba, hoy lo podemos evaluar con toda claridad, de un sistema autoritario que lograba la estabilidad no por la fortaleza de las instituciones, sino por la estructura de controles que lo caracterizaban.Sin embargo, desde la perspectiva de un empresario, el sistema garantizaba permanencia de las reglas (al menos por un sexenio) y eso generaba la confianza necesaria para invertir. El resultado era crecimiento económico y generación de empleo. Las cosas cambiaron en los setenta por dos razones. Una, la principal, fue un relevo generacional en el gobierno. La otra fue un cambio en la estructura de la economía. El ritmo de crecimiento de la economía comenzó a disminuir porque las exportaciones de materias primas y granos dejaron de ser suficientes para importar insumos industriales, lo que exigía un cambio estructural importante.

El problema fue que quienes decidieron la naturaleza del cambio estructural no entendían al empresariado, al inversionista ni al empleador: por eso minaron la base de confianza que había funcionado con tanto éxito por décadas y sentaron las bases para los grandes males que nos siguen acompañando. Hoy, once años después de la primera alternancia política desde la Revolución, está de moda culpar a los panistas de su incompetencia en distintos ámbitos. El inicio de facto de la temporada electoral constituye una oportunidad excepcional para atacar a esos gobiernos y lanzar piedras sin ton ni son. Sin embargo, el problema no radica en los gobiernos recientes, por incompetentes que hayan sido, sino en el legado corporativista que dejaron los gobiernos anteriores y que estos no supieron desmantelar.

Más allá de culpas, el problema del país reside en una estructura político-económica que arroja dos males: propicia la informalidad y desincentiva la inversión formal. La suma de los dos se traduce en una economía que crece poco, genera un nivel muy bajo de empleos formales y permanentes y deja a la población en un clima de desasosiego que retroalimenta todo lo demás. El sistema propicia la informalidad de dos maneras. Por un lado, hace muy onerosa la formalización; por el otro, favorece la permanencia de la informalidad.

Me explico: para una persona o familia que inicia un negocio –igual jugos que tortas, reparaciones o puestos de ropa, lo que sea- no tiene el tiempo ni los recursos para registrarse ante el fisco, cumplir los requisitos del IMSS, estar en orden ante las autoridades laborales y satisfacer las interminables declaraciones que exige cada una de esas burocracias, por lo que opta por hacer lo que sabe o puede hacer y nada más. Así nace una empresa informal. En lugar de hacerle la vida fácil para formalizarse, las autoridades la hostigan, haciendo imposible su crecimiento y desarrollo. Al final del día, la informalidad resuelve (mal) un problema de empleo, pero no el del crecimiento. Una vez en la informalidad, es casi imposible formalizarse y mecanismos como el del seguro popular, necesarios y encomiables, pero concebidos esencialmente para quien vive en la informalidad, propician que esas personas permanezcan como están.

Para crecer, el país requiere empresarios que generen riqueza y empleos, requisitos ambos para acabar con la pobreza. La gran pregunta es cómo lograrlo. En la actualidad, desde los setenta aunque con algunos momentos de sol, el país vive en un entorno de incertidumbre y burocratismo que hace poco propicio el ambiente para la inversión privada. Para que ésta prospere se requiere un clima de confianza y certidumbre que haga atractivo asumir el riesgo inherente a iniciar una aventura empresarial. Irónicamente, la inversión prospera más en un clima de competencia y poca, pero efectiva, regulación, que en uno burocratizado y politizado. Digo irónicamente porque muchos empresarios encumbrados prefieren los favores, protección y subsidios que otorga la burocracia, pero lo único que propicia un clima así es empresarios quejosos y perezosos que no crean empleos ni riqueza.

México necesita una nueva clase empresarial: aquella que está dispuesta a asumir riesgos y a competir con el resto del mundo. En lugar de culparse, nuestros políticos deberían dedicarse a construir un clima que haga propicia la inversión privada, que atraiga a los empresarios susceptibles de crear riqueza y generar los empleos que al país le urgen. Esto es mucho más difícil de lograrse de lo que suponen quienes se abocan a la retórica maniquea que no hace sino complicar la construcción del entorno de confianza que tanta falta nos hace.

México habla de una reforma del monopolio

Por MARY ANASTASIA O’GRADY

México anunció la semana pasada un crecimiento económico de 1,34% en el tercer trimestre, lo que colocó su tasa de crecimiento anual en 5,5%. Pero durante una visita a The Wall Street Journal este mes, el candidato presidencial mexicano Enrique Peña Nieto resaltó que el crecimiento promedio anual del país durante los últimos 10 años ha sido un anémico 1,7%. Se trata, afirmó el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del período de crecimiento de 10 años más lento de los últimos 70 años.

Para que México crezca en forma estable a largo plazo, sostuvo Peña Nieto, necesita volver a instalar a su partido (alejado del poder desde 2000) en el palacio presidencial de Los Pinos para que pueda impulsar las políticas que generen la expansión que el país necesita. Una de sus propuestas es sorprendente viniendo de un candidato del PRI: una reforma constitucional que permitiría la inversión privada en Pemex, el sacrosanto monopolio nacional de petróleo.

Associated Press

Enrique Peña Nieto

Hablar de inversión privada en Pemex hubiera sido herejía dentro del PRI hace sólo una década. Pero los calificativos que Peña Nieto le asigna a su “reforma” demuestran que la batalla para crear una verdadera competencia energética aún está por delante. También vale la pena señalar que la reforma constitucional liderada por el PRI requerirá de la ayuda del Partido de Acción Nacional (PAN). No queda claro si el PAN cooperará.

De todos modos, la idea refleja lo mucho que está cambiando México. Al contrario de lo ocurrido en Estados Unidos, el presidente Felipe Calderón, del PAN, rechazó propuestas keynesianas para que México recurriera al gasto fiscal deficitario para combatir la caída posterior a la crisis financiera de 2008. Peña Nieto está de acuerdo. Con una inflación que se ubica alrededor de 3,4%, considera que la estabilidad macroeconómica es una “condición” necesaria para el crecimiento económico”.

La tasa de crecimiento a la que alude Nieto Peña fue, por supuesto, reducida por la recesión en EE.UU. Sin embargo, la caída —exacerbada por la falta de competitividad en industrias clave— dejó al electorado insatisfecho. Por eso, cuando faltan siete meses para los comicios, Peña Nieto parece encaminado a un triunfo.

Para lograr un crecimiento más acelerado, afirma que México debe aumentar la competitividad de las empresas estatales, comenzando por Pemex. Hay una “ventana de oportunidad si abrimos Pemex al sector privado”, sostiene, aunque se apresura a agregar que “esto no significa que el Estado deba ceder la propiedad de Pemex o sus hidrocarburos”. El monopolio será protegido, dice, mientras la empresa es “fortalecida” a través de la inversión privada en exploración, explotación y refinación. Peña Nieto cree que esto cambiará las reglas del juego. “Es asombroso que seamos uno de los productores de petróleo más importantes [del mundo] e importemos gasolina”, observa.

La propuesta de Peña Nieto parece extraña al provenir del partido que casi deificó el monopolio estatal desde que el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera en 1938. El candidato, no obstante, sostiene que los prolongados lazos del PRI con Pemex son justamente el motivo por el que es el único partido capaz de modernizar la empresa. Agrega que la idea no ha generado mucha resistencia. “Creo que el PRI ha avanzado a una [postura] muy pragmática” y que “debido a la base de apoyo del PRI, su conexión con distintos sectores, yo diría que está—sin arrogancia— en la mejor [posición] para realizar estas reformas estructurales en México”. Piense en “Nixon va a China”, afirma Peña Nieto, en referencia al histórico viaje del presidente republicano y ferviente anticomunista a principios de los 70 que relanzó las relaciones sino-estadounidenses.

Para la creciente clase media mexicana sin dudas es una buena noticia que el PRI reconozca el costo que un monopolio petrolero nacional sin inversión le ha impuesto al crecimiento del país. Sin embargo, declarar la victoria sería prematuro.

Un problema es que la energía sigue siendo una papa caliente. Calderón y el PAN también quisieron liberalizar la regulación en torno a Pemex, pero no tuvieron los votos suficientes en el Congreso para aprobar su reforma sin la ayuda del PRI. El PRI los obligó a diluir la legislación y se cree ampliamente que Peña Nieto lideró los esfuerzos tras bambalinas. Al PAN no le quedó otra que conformarse con una ley tímida limitada a nuevos incentivos privados en los nuevos contratos perforación en aguas profundas.

La jugada del PRI tuvo sentido en lo político: ¿por qué permitir que el PAN se quede con el crédito por una victoria histórica mientras el PRI recibía las críticas de los intereses especiales que dependen del monopolio y que son parte de su electorado? El PAN tampoco tenía mucho de que quejarse. Después de todo, cuando el presidente del PRI Ernesto Zedillo, que gobernó entre 1994 y 2000, intentó introducir la inversión privada en la electricidad, el PAN, encabezado por Calderón, se opuso al proyecto de ley.

El PAN aún debe elegir a su candidato presidencial, aunque la ex secretaria de Educación Josefina Vásquez parece ser la favorita para ganar las primarias. Vásquez es liberal en lo económico y Peña Nieto ya ha expresado su intención de instaurar reformas, por lo que la campaña podría darles a los mexicanos su primera oportunidad de escuchar un debate serio sobre la profundidad y el alcance de la tarea por delante. El PAN debería aprovechar esta realidad y obligar a Peña Nieto a entregar más detalles sobre su plan. Peña Nieto, en tanto, haría bien en recordar que cuando Nixon fue a China no necesitó de la asistencia de los demócratas.

 

Carlos Slim necesita más competencia

Por EMILIO AZCÁRRAGA

El mes pasado trajo noticias contradictorias para Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. La Comisión Federal de Competencia de México rechazó una inversión de Televisa, la cadena de televisión más grande del país, en Iusacell, compañía de teléfonos celulares. Esa fue una buena noticia para Slim porque obstaculizó a un rival de su imperio de telecomunicaciones.

La mala noticia: la Comisión Federal de Telecomunicaciones de la nación no logró llegar a un acuerdo para allanar el camino para una tercera y cuarta cadena de televisión abierta. Slim quiere a toda costa entrar al negocio de la televisión. Ambas decisiones aseguran el estatus quo, son malas para los consumidores, malas para México y malas para Televisa, la compañía que presido, administro y en la cual soy el mayor accionista.

Bloomberg

Carlos Slim

Primero lo primero. Aunque podríamos haber parecido estar en contra de esto en el pasado, Televisa no se opone a la creación de una tercera, cuarta o hasta quinta cadena televisiva nacional. Si acaso la Comisión de Telecomunicaciones anuncia los términos de una subasta para más frecuencias de televisión, no la desafiaremos legalmente, siempre y cuando que las reglas creen una igualdad de condiciones para la competencia.

Tampoco retaríamos un intento para una nueva cadena televisiva apoyada por un socio estadounidense, siempre que recibamos un trato recíproco en Estados Unidos. En la actualidad, la ley estadounidense prohíbe a los extranjeros ser propietarios de más de 25% de cualquier estación de televisión.

Le damos la bienvenida a una mayor competencia en el mercado mexicano de los medios masivos de comunicación, particularmente en la televisión, porque creemos que nuestra compañía es la mejor, y lo ha sido durante más de medio siglo. Antes de lanzar nuevas cadenas, sin embargo, es esencial establecer regulaciones que igualen las condiciones para la industria de las telecomunicaciones. De otro modo, el futuro del negocio de la televisión abierta, por cable y por satélite estaría seriamente en peligro.

El total de la publicidad televisiva abierta de México es ligeramente superior a US$2.500 millones al año; el mercado de la televisión pagada son otros US$2.500 millones. Sin embargo, aunque 95% de los hogares mexicanos tiene televisor, la televisión por cable (en la que poseemos una gran filial) sólo alcanza 30% de todas las viviendas. Y ya que la ley estadounidense nos dificulta ampliar nuestra participación en Univisión (la mayor cadena en idioma español de EE.UU. y la número cinco en general), Televisa tiene que diversificarse para crecer.

Es por eso que el año pasado hicimos un trato con Iusacell, un pequeño operador de telefonía móvil con una participación de mercado de 4%, propiedad de nuestra competencia televisiva TV Azteca (que tiene casi 30% del mercado de televisión de aire). Nosotros queremos participar activamente en el mercado de las telecomunicaciones, especialmente en telefonía celular. El mercado de los teléfonos móviles de México tiene un valor actual de casi US$15.000 millones.

La Cofeco, la agencia antimonopolio de México, bloqueó nuestra transacción con Iusacell por preocupaciones de que dos cadenas de televisión unidas en una empresa en común en la industria de las telecomunicaciones pudieran confabular en el mercado de los medios masivos. Esto nunca ha sucedido y no es la intención de Televisa. Estamos preparados para establecer barreras con el fin de abordar las preocupaciones de la agencia.

La agencia antimonopolio debería entender que no solamente es un buen negocio para nosotros entrar al mercado de las telecomunicaciones, sino que también es una buena noticia para México. Eso se debe a que el mercado de las telecomunicaciones en México lamentablemente carece de competencia. Las compañías de Carlos Slim controlan 70% del mercado de teléfonos móviles de México, 74% de los servicios fijos de banda ancha y 80% del mercado de teléfonos fijos del país.

De acuerdo con un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México pierde 2,2% de su Producto Interno Bruto cada año debido a las tarifas astronómicamente altas de los teléfonos celulares, a la baja penetración de Internet y a la mediocre conectividad. México tiene 10% de los suscriptores de Internet inalámbrico por cada 100 habitantes que tiene Turquía. Sus tarifas de telefonía celular son por mucho las más caras en la OCDE. En relación a otros países de la OCDE, México está clasificado en el último lugar en términos de inversión per cápita en telecomunicaciones; pero, señala el estudio, ” Los márgenes de rentabilidad del incumbente casi duplican el promedio de la OCDE”.

Nosotros vemos con buenos ojos la competencia en televisión. Pero Slim ha luchado con uñas y dientes para bloquear la competencia en las telecomunicaciones, y ha retrasado los intentos del gobierno para regular su firma de telefonía fija Telmex y su proveedor de telefonía celular Telcel en los tribunales de México.

La OCDE recomienda que “Telmex no debe recibir autorización para prestar servicios de televisión, a menos que esté sujeto a una adecuada regulación asimétrica, que exista evidencia de que cumple con ésta y de que no recurre a impugnaciones o apelaciones judiciales para demorar o suspender su cumplimiento”. Esas regulaciones “asimétricas” regularían a Telmex más estrictamente que a compañías que intentan entrar al mercado para compensar el dominio del mercado de Telmex.

México está cambiando para mejorar. Televisa también. Entonces también debería hacerlo alguien con la visión, el talento y la influencia de Carlos Slim.

—Emilio Azcárraga es presidente de Televisa, con sede en la Ciudad de México.

“El Crimen organizado no sobreviviría sin el gobierno”

TIJUANA, BC, 27 de marzo de 2012.- “En México, el crimen organizado no sobreviviría sin el contubernio del gobierno”, opinó este martes Adela Navarro, codirectora del semanario Zeta, uno de los medios de comunicación nacionales más agredidos por los delincuentes de elite.

Durante una charla con periodistas de 15 países, la comunicadora también dejó en claro que en los hechos, con sus acciones de gobierno, no existe ninguna diferencia entre autoridades emanadas del PRI, PAN y PRD, por lo menos de acuerdo con la experiencia social en esta Península.

“Sin el respaldo de los tres Poderes de gobierno no existiría el narco. Es el gobierno quien le brinda a los criminales hasta licencias y placas especiales para sus vehículos”, señaló, al tiempo de puntualizar, sin embargo, que por fortuna hay buenos policías y militares que hacen muy bien su trabajo y sirven a la sociedad.

Empero, en términos generales, “el sistema corrompe a hombres y partidos políticos por igual. Cambian los nombres, cambian lis rostros, pero las estructuras permanecen intactas”, apreció.

Adela Navarro y César René Blanco Villalón, el otro director de Zeta, recibieron en las instalaciones de la publicación al grupo de periodistas que participa en el taller ‘Mundos distintos, amenazas similares”, que organizan Artículo 19, Instituto de las Américas y la Asociación Mundial de Periódicos.

El semanario fue fundado en 1980 por el periodista Jesús Blancornelas, quien fue asesinado en 2006, y permanentemente ha sido objeto de amenazas y atentados; el amago más reciente ocurrió el pasado 22 de febrero, presuntamente por parte del cártel de los Arellano.

El medio se especializa en investigaciones y denuncias, y el crimen organizado es uno de sus principales temas, pero no el único, pues aborda también asuntos sociales, económicos, deportivos, etcétera, explicó Adela Navarro.

El semanario Zeta está plenamente consolidado y es autofinanciable en virtud de que tiene un tiraje de 30 mil ejemplares por número (a 15 pesos cada uno), y goza de anunciantes estables debido precisamente a su poderosa circulación y enorme influencia social

País, vulnerable a dinero del ‘narco’ en elecciones

Todo el país está vulnerable a que haya dinero del narcotráfico para los partidos o apoyos a candidatos en las elecciones que se aproximan, consideró Alfredo Andrade Gallegos.

Dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Durango, a la vez que señaló que esta intervención y la inseguridad pueden inhibir el voto, aunque lo desalientan más los “dimes y diretes” de los actores políticos.

Elecciones. Coparmex lanzó en Durango su campaña cívica “Los votaremos como los mejores y los vigilaremos como a los peores”, a pocos días de comenzar el proceso de elección federal.

Al dar a conocer la campaña cívica “Los votaremos como los mejores y los cuidaremos como a los peores”, dijo que hay esperanza de que en Durango no haya conflictos de violencia durante la jornada y que “los dimes y diretes inhiben más la participación que la propia inseguridad”.

Existe desconfianza ante el Instituto Federal Electoral (IFE), mas éste tendrá el apoyo de Coparmex, quien pide a los candidatos que respeten el fallo.

CAMPAÑAS

Andrade Gallegos comentó que para los candidatos de Durango hay una ventaja y desventaja: que la gente los conoce, sabe cuáles son sus alcances y limitaciones.

Dijo que no se puede continuar con el derroche en campañas sin resultados; en los últimos 10 años se han gastado 100 mil millones de pesos en las elecciones y en los partidos.

No se quieren elecciones basadas en encuestas de popularidad ni que los ciudadanos vean campañas de ataques y confrontaciones.

Agregó que los servidores públicos y representantes populares que no cumplan con sus responsabilidades e incumplan sus promesas de campaña o antepongan sus intereses personales deberán ser sancionados con el voto ciudadano.

Los capos, amos de las cárceles mexicanas

AMÉRICA

Por Ted Galen Carpenter

Los acontecimientos parecen estar conspirando para confirmar los temores de que México podría acabar convertido en un Estado fallido.

El último desastre político y mediático del presidente Calderón tuvo lugar el 20 de febrero. Reclusos de la cárcel de Apodaca, no muy lejos de Monterrey –la principal ciudad industrial del país–, iniciaron un motín. La mayor parte de ellos pertenecía al cada vez más poderoso cártel de Los Zetas. Se valieron del motín para asesinar a 44 miembros del Cártel del Golfo, y finalmente escaparon de la prisión. Las autoridades ordenaron de inmediato que se investigara a los funcionarios que se encontraban de guardia en el momento en que se produjo la fuga, por si alguno de ellos estuviera compinchado con los criminales.

La matanza y fuga de Apodaca ya sería algo llamativo si estuviéramos ante un suceso inaudito, pero es que encima no es el caso. En enero, un motín en la ciudad costera de Altamira resultó en la muerte de 31 reclusos. En el registrado en Tamaulipas en octubre perdieron la vida 20 personas. Hace un año, en una batalla campal registrada en una cárcel de Durango murieron 23 personas; en 2009, en otra cárcel de la misma ciudad murieron, en otra pelea, 19 personas.

Lo más preocupante de la creciente violencia que asuela las prisiones mexicanas es que los baños de sangre tienen que ver con luchas entre organizaciones de narcos. En al menos dos de los casos referidos parece que hubo guardias que ayudaron a uno de los bandos, lo cual sugiere que la corrupción del sistema penitenciario, que arrastra el país desde hace décadas, está fuera de control. Sea cual sea el cártel imperante en tal o cual región, parece ejercer mayor control sobre las prisiones de su territorio que el Gobierno mexicano.

El hecho de que ciertas organizaciones dedicadas al narcotráfico controlen de hecho las cárceles mexicanas puede que impacte a muchos estadounidenses, pero la realidad está confirmando la impotencia o la venalidad del sistema penitenciario mexicano. Los capos dirigen las operaciones de sus organizaciones desde sus celdas con completa impunidad. A veces, un narco de menor rango puede ver cómo se demora su fuga de prisión, pero eso no deja de ser un pequeño inconveniente en sus planes.

En mayo de 2009, 53 reclusos, muchos de ellos miembros de Los Zetas, se fugaron sin la menor complicación de la prisión de Cieneguillas, en el estado de Zacatecas. Las grabaciones de las cámaras de seguridad revelaron que los carceleros se quedaron de brazos cruzados. El director y los 44 guardias del recinto fueron encarcelados.

Ahora bien, el caso de Cieneguillas fue menor si se lo compara con lo sucedido en la prisión Gómez Palacio de Durango, donde parece que los funcionarios hacían más que permitir a los presos fugarse: presuntamente los dejaban salir para que pudieran perpetrar los asesinatos que les ordenaban sus jefes; después, los asesinos volvían a sus celdas. Se sospecha que les procuraban incluso transporte y armas. Entre los beneficiarios de semejante trato se cuentan los autores de la matanza de Torreón, una fiesta de cumpleaños que acabó con la muerte de 17 inocentes.

Según Marc Lacey, del New York Times, los narcos han convertido las prisiones mexicanas en centros de reclutamiento y bases de operaciones. Las fugas son tan frecuentes que se han convertido en algo cotidiano. Quizá la más célebre fue la protagonizada en 2001 por Joaquín el Chapo Guzmán, jefe del Cártel de Sinaloa, la organización narcotraficante más poderosa de México, de nuevo ante la ceguera colectiva de los guardianes.

Los narcos suelen ser auténticas celebridades en prisión, los demás reclusos les rinden pleitesía y los guardias con frecuencia acaban trabajando para ellos. Antes se servían de los presos que salían en libertad para enviar mensajes al exterior; ahora, simplemente, utilizan teléfonos celulares. “[Los capos] son unos presos privilegiados –escribe Lacey–, visten ropa de diseño y disfrutan de privilegios especiales como el recibir visitas frecuentes de sus novias o el tener televisiones de gran tamaño en sus muy espaciosas celdas”. No es precisamente dura su situación, pues. El experto Pedro Arellano sentencia: “Ya no son las autoridades las que controlan las prisiones, sino los capos de la droga”.

La escandalosa corrupción del sistema penitenciario no es sino una de las razones por las que ha fracasado la controvertida ofensiva militar de Calderón contra los cárteles, apoyada por Washington de manera entusiasta.

México celebrará elecciones presidenciales en verano; entonces los mexicanos decidirán si dan continuidad a la estrategia antidroga que ha seguido Calderón en estos cinco años, a un coste de 47.000 vidas. La Constitución mexicana le prohíbe postularse para la reelección, lo que probablemente sea una buena noticia. Su guerra contra los cárteles, piedra angular de su Administración, ha sido un fiasco.

Será, pues, su sucesor quien haya de decidir si sigue por ese camino o si, por el contrario, emprende una estrategia diferente. Sea como fuere, lo que debe hacer el próximo presidente mexicano es limpiar de corrupción el horrible sistema penitenciario. Un país que ni siquiera es capaz de controlar sus prisiones corre el riesgo de sumirse en el abismo y convertirse en un Estado fallido. Y si su vecino del Sur se convirtiera en un Estado fallido, EEUU tendría un muy grave problema de seguridad nacional.

Populismo de la venganza

Jesus Silva Herzog

El celo institucional del PAN lo convirtió durante varias décadas en una barrera contra la tentación populista. Combatiendo al partido hegemónico o rechazando la retórica lopezobradorista, el partido de la derecha mexicana solía defender el método democrático, entendido como el riel de leyes y procedimientos que permite encauzar civilizadamente las diferencias. Desde luego, el populismo también visitó al PAN con figuras como la de Clouthier o la de Fox, pero el núcleo de su identidad estaba en un compromiso con la ley que lo separaba de sus adversarios. Felipe Calderón fue uno de los críticos más impetuosos de la propensión populista en la izquierda pero ahora, como presidente, abraza el populismo de la venganza.

Desde el gobierno y su partido se expone el abecé de esa retórica. Doctrina que desprecia la ley para cabalgar en las emociones primitivas. Disyuntiva pedestre entre las reglas y la justicia auténtica, al servicio de la plaza. El populista, como vehículo del resentimiento, contrasta las formas legales con los fines de la justicia. El presidente de México desarrolló en Veracruz este argumento de indudable estirpe populista. “Justicia es dar a cada quien lo que le corresponde de acuerdo a su propio derecho. Cumplir la ley, desde luego, sí. Pero, también, y, sobre todo, hacer justicia.” El presidente elogia la ley para desdeñarla inmediatamente: cumplir la ley, pero… Lo notable aquí es la defensa de una filosofía punitiva esencialmente antiliberal. El presidente contrasta la Justicia (que entiende como castigo), con las exigencias de la ley (que censura como traba). Evoca, por lo tanto, una idea de justicia que puede ir en contra de la vacuidad formal del derecho. Para Calderón, cumplir puntualmente con la ley no es el camino que los mortales tenemos para acceder a la justicia. No: para el presidente de México, cumplir la ley no es lo importante, lo que verdaderamente importa es hacer justicia: castigar.

Si se quiere hacer justicia hay que pensar en los fines del derecho, no en sus procedimientos. A las formas, el populista los tacha como “rendijas.” Grietas, resquicios, ranuras por los que la injusticia se impone en complicidad con abogados y jueces, esa mafia que nos arrebata el castigo debido. El populista no es parco en la comunicación emocional: su demagogia se embelesa en las estampas del sufrimiento: viudas, huérfanos dolidos que esperan castigo. Eso piden, en efecto, y es natural. Como víctimas quieren castigo y no les preocupa mucho la ley. Pero, en lugar de que el representante máximo del poder público defienda sin ambages la legalidad, el presidente se entrega a la demanda de la venganza. No recuerdo embate más franco contra los rigores de la legalidad que éste que le propina, desde la presidencia, el orgulloso egresado de la Escuela de la Libre de Derecho. Para alcanzar los fines de la ley, conviene en ocasiones ahorrarse los procedimientos de la ley. Esa es la justicia que invoca el presidente, una justicia que castigue sin tropezarse con grietas procedimentales.

Javier Lozano, uno de los voceros panistas, tomó nota de la lección presidencial para extraer sus consecuencias obvias. En una entrevista, el nuevo militante del PAN insistió en trivializar los rigores del procedimiento. En un momento llegó a decir que no tenía la menor duda de que “van primero las víctimas que los derechos de los delincuentes.” Ese es el nuevo lenguaje del PAN. La frase del expriista parece extraída de aquella propaganda de Arturo Montiel que negaba derechos a los delincuentes, llamándolos ratas. La mecánica es idéntica: se lanza a un acusado la condena de ser criminal, se convoca el odio popular y se activan los reflejos del resentimiento para repeler la idea misma de sus derechos. El acusado es criminal porque la televisión o el político ya lo han sentenciado. Que se le castigue y que se calle. Por eso a Lozano le sorprende que haya quien alce la voz por quien él ya considera criminal. Esa es el pedestre debate en que pretenden embarcarnos los populistas de izquierda y de derecha: la Justicia o la Democracia contra los procedimientos y las instituciones. Al diablo con las rendijas dicen con idéntico tono.

El populismo vengador de Calderón es una tragedia cultural para el PAN que dejará heridas muy profundas en ese partido. Para fortuna de la vida institucional del país, el poder judicial puso en su sitio esa retórica del castigo sin estorbos. Los jueces que analizaron el caso de Florence Cassez no pescaron el anzuelo de los derechos de la víctimas que van por encima de los derechos de los criminales. Ponderaron argumentos e interpretaron leyes sin aludir a ese victimismo populista. Y en voz del presidente de la Corte, el poder judicial demolió esa siniestra filosofía. No hay justicia fuera de los procedimientos. La defensa de la legalidad del ministro Silva Meza no preludia el pero de los populistas de cualquier ala. Sin formas no hay legalidad y sin legalidad no hay justicia ni seguridad.

Un grupo de intelectuales pide a los partidos “transformar México”

Medio centenar de intelectuales ha emplazado a los cuatro candidatos presidenciales a pronunciarse en torno a una agenda de “preguntas cuyas respuestas podrían transformar a México”

México

A menos de 72 horas de que comiencen las campañas electorales para renovar la presidencia mexicana, medio centenar de intelectuales ha emplazado a los cuatro candidatos presidenciales a pronunciarse en torno a una agenda de “preguntas cuyas respuestas podrían transformar a México”, como titularon el documento que hicieron publicar este martes en la prensa.

“Coincidimos en la necesidad de que quienes aspiran a la Presidencia de la República definan frente al electorado su posición respecto a preguntas centrales para el futuro de México”, establece el texto firmado por intelectuales como Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda; ex ministros como Pedro Aspe, Guillermo Ortiz y Fernando Gómez Mont; académicos como Rolando Cordera, Ana Laura Magaloni y Juan Pardinas; artistas como Gael García Bernal y Rafael Cauduro; empresarios como Manuel Arango, Alejandro Ramírez, Joaquín Vargas y Claudio X. González Guajardo; activistas contra la inseguridad como Alejandro Martí y María Elena Morera, y los ex candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas, Patricia Mercado y Cecilia Soto, entre otros.

“Aclaramos que estas preguntas no son exhaustivas ni vinculantes, y que entre nosotros existen distintas respuestas, incluso contradictorias, a las mismas. Sin embargo, el avance democrático del país exige debates más específicos, y no solo propuestas ambiguas o genéricas. Exige también que sepamos qué esfuerzos piensan pedirnos quienes quieren gobernarnos para solucionar los problemas del país, y qué nos ofrecen a cambio”, plantea el grupo que suma 48 personalidades, entre los que hay algunos ligados a proyectos políticos específicos, como Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, ex ministro de Salud del presidente Ernesto Zedillo y quien este mismo mes aceptó ser mencionado como probable ministro de Educación si gana el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador.

Entre las decenas de preguntas que plantea el documento se encuentran las siguientes: ¿Estaría de acuerdo en crear una secretaría de las fuerzas armadas bajo un mando civil? ¿Qué en concreto haría realmente distinto de lo que hoy se hace (ante el flagelo de la violencia)?¿Cuál de las propuestas de reforma laboral que están hoy en el Congreso rescataría? ¿Estaría de acuerdo en fortalecer la hacienda pública mediante la reducción de exenciones tributarias, subsidios a la electricidad y a la gasolina, así como mediante el aumento de impuestos? ¿Estaría de acuerdo en promover la reforma constitucional necesaria que permita la inversión privada minoritaria en PEMEX y en la Comisión Federal de Electricidad, garantice su rentabilidad como empresas y transparente su desempeño mediante la cotización en las Bolsas de Valores de México y Nueva York?

Además, plantean cuestionamientos sobre qué compromisos harán los candidatos para evitar prácticas monopólicas privadas, aumentar la transparencia del gobierno, fomentar la rendición de cuentas incluidos los recursos económicos que se transfiere a sindicatos públicos y fortalecer la independencia de órganos reguladores. Demandan igualmente fijar postura ante temas como la interrupción del embarazo, el matrimonio de personas de mismo sexo y la despenalización de las drogas.

“Invitamos a los candidatos a contestar estas preguntas por escrito, en la extensión que quieran, y a reunirse con nosotros después para exponer y debatir sus respuestas en un foro público, de preferencia universitario, durante una sola jornada, acudiendo al ejercicio juntos o cada uno por separado, con reglas pactadas previamente”, establece finalmente el texto.

En el primer minuto del viernes comenzarán las campañas presidenciales, en las que el Partido Revolucionario Institucional busca regresar al poder que perdió ante Acción Nacional en el año 2000. Según todas las encuestas, el candidato del PRI Enrique Peña Nieto arrancará en el primer lugar de las preferencias marcadas por los sondeos. Tras él aparece la candidata panista Josefina Vázquez Mota, en tercer lugar está el abanderado López Obrador, que ya fue candidato en 2006, y al final, con un punto porcentual de las simpatías, aparece Gabriel Quadri, un recién llegado a la política que fue designado candidato del Partido Nueva Alianza, creado por el poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la organización gremial de Elba Esther Gordillo. Ninguno de ellos se había pronunciado al mediodía de este martes, hora de México, en torno al pliego de preguntas del grupo de los 48 firmantes. La elección será el 1 de julio y la ley establece la obligación de solo dos debates.

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