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Chávez gobierna en 140 caracteres

Chávez gobierna en 140 caracteres

El presidente venezolano, que no aparece en público desde el 14 de abril, anuncia nuevas leyes y medidas a través de la red social

Un hombre camina en Caracas frente a un mural pintado con la imagen del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. / MIGUEL GUTIÈRREZ (EFE)

Las únicas noticias que desde hace nueve días se tienen del presidente Hugo Chávez —de su salud y de cómo conduce el Gobierno de Venezuela a distancia— están escritas en los 32 mensajes que ha colgado en su cuenta de Twitter.

La última vez que Chávez se comunicó de viva voz con su pueblo fue el 14 de abril, cuando viajó a La Habana para someterse a dos semanas de tratamiento contra el cáncer que le fue detectado en junio de 2011.

En 140 caracteres por vez, el presidente venezolano anuncia la promulgación de leyes; aprueba medidas económicas; felicita a sus ministros por la labor cumplida y alienta a su partido a seguir adelante en la campaña electoral para su reelección. A pesar de su estado de salud, del cual se ha negado a brindar detalles, Chávez aspira competir por un tercer mandato consecutivo de seis años en las elecciones presidenciales de octubre de 2012. Sus ministros, entretanto, se encargan en Caracas de desmentir los rumores sobre su muerte que circulan cada cierto tiempo.

Desde que comenzó su tratamiento en Cuba, en julio del año pasado, Chávez se ha negado a delegar el poder y ha sido autorizado por el Parlamento para ejercer la presidencia a distancia.

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Una corbata para un funeral

Una corbata para un funeral

Alejandro Marcano

La aparición y desaparición de Hugo Chávez, su gravedad y su recuperación son temas que ya han agotado a propios y extraños y lo peor es que cuando el ser humano llega al cansancio parece tirar la toalla y resignado acepta cualquier cosa. Es como cuando uno recibe un sermón de la esposa en horas de la noche y uno se muere de sueño. En ese momento nuestras parejas nos reclaman, nos recriminan y nos repiten una y otra vez lo que hicimos o dejamos de hacer hasta que la cabeza nos comienza a dar vueltas, se embota y llega un punto en que a todo decimos que sí, pedimos perdón y hasta lloramos con tal de que nos dejen cerrar los ojos y dormir.

Ese es el juego que están jugando Hugo Chávez y sus secuaces con todos los venezolanos y con el mundo entero. Su enfermedad y sus altibajos son parte de una campaña que intenta desgastar a los opositores para que no peleen y acepten mansitos como unos corderitos los resultados de los próximos comicios del 7 de octubre.

Es mentira, y no ocurrirá pronto como no ha pasado con Fidel Castro, quien es un maestro en lanzar y propiciar hábilmente la ola de rumores sobre su propia muerte, que finalmente le sirve a este tipo de dictadores para ir midiendo y eliminando a los colaboradores más cercanos en los que ya no confían y sobre todo a aquellos que a las primeras de cambio afloran sus verdaderos sentimientos frente a la primera noticia de una posible muerte; y es allí cuando un Chávez o un Fidel aprovechan su bien montado teatro para sacar del camino por cualquier vía a los que consideran sus nuevos enemigos.

Esta historia repetida y bien trillada de la gravedad de Hugo Chávez me remonta a la época en que trabajaba en Globovisión, en Venezuela, y a la vez, por más de diez años, fui corresponsal para TV y Radio Martí. Mi supervisor en Miami me pidió un día, ya hace casi 5 años, preparar la caja negra (un reportaje como si ya fuera un hecho el anuncio de la muerte de Fidel Castro), que sería usado en cualquier momento por aquellos días en que se rumoraba insistentemente que el líder de la revolución cubana estaba por fallecer.

Ese trabajo lo hice y recuerdo bien que me pidieron usar traje negro, camisa blanca y una corbata de luto. Esa misma camisa y esa corbata, que era de seda muy fina y de rayas blancas y negras, la guardé en mi locker hasta el día de mi renuncia a Globovisión, esperando que se produjera el evento y hacer con ese mismo ajuar una que otra reacción para que luciera que en TV Martí estábamos preparados al igual que todos los canales de TV del mundo para el anuncio del fallecimiento de Fidel Castro.

Cada mañana lo primero que hacía al entrar a mi oficina era mirar la corbata negra a rayas y mi camisa blanca, que sólo volvería a utilizar tras la muerte del dictador cubano. Desafortunadamente el tiempo desgastó la esperanza y esa noticia, como ya todos saben, nunca ocurrió.

El día que recogí mis cosas, la última mañana que pisé Globovisión, tras quince años de trabajo, lo último que saqué de mi oficina fue aquella gastada corbata, que nunca más por cierto pude usar y que finalmente me dejó una gran lección sobre la forma en que una y otra vez fuimos engañados en EEUU, Cuba, Venezuela y el mundo por Fidel Castro, quien le sacaba mucho provecho político y publicidad a su presunta muerte.

El alumno pródigo de Fidel, el presidente Hugo Chávez, hace hoy lo mismo y más aún cuando quedan poco más de 6 meses para unas elecciones que lo catapultarán como el líder de esa revolución por muchos años más y que sin duda alguna obliga a Hugo Chávez a sacar y utilizar sus ases guardados bajo la manga. Nada ni nadie me convencerá de lo contrario, ni las lágrimas ni las súplicas que hace el propio presidente a Jesucristo para que le dé “vida llameante”.

 

Colombia: Nostalgia del mamertismo

Colombia: Nostalgia del mamertismo – por Jaime Castro Ramírez

A la hora de cobrar cuentas políticas cuyos resultados no hayan sido favorables a las aspiraciones de sus actores, a quienes se les puede identificar como mamertos en ejercicio de su nostalgia de poder, no importa el argumento al que haya que recurrir para dramatizar ese impase que les representa un vacío en sus aspiraciones, muchas veces soterradas, de querer aparecer en el escenario político, donde difícilmente pueden estar por sus excesos de dialéctica convertida en hechos en contra de la institucionalidad, pero además, haciéndole el juego a los enemigos de la democracia.

Por estos días, después del 2 de abril de 2012, cuando se dieron las liberaciones de diez militares secuestrados, se escuchan comentarios con tinte de resentimiento por el supuesto “mal tratamiento” que el gobierno les dio a quienes esperaban el show político publicitario de ocasiones anteriores donde hacían política abiertamente con la liberación de secuestrados. Incluso en la gran prensa se observan protestas, caso concreto, Daniel Samper Pizano en su columna “Prohibido mencionar su nombre” de abril 8, donde habla de mezquindad de parte del presidente de la república al no mencionar específicamente a la señora Piedad Córdoba como autora de dichas liberaciones. Se sienten “ignorados”. Y agrega Samper refiriéndose a Piedad Córdoba: “sin cuya intermediación hubiera sido imposible el rescate”. Esto último es cierto, porque Piedad Córdoba hace de “intermediaria” de las FARC, y la reciprocidad que ha recibido ha sido la campaña política que le han hecho al Congreso de la república poniéndola como su vocera en las liberaciones a cuenta gotas, y exigiendo, a manera de chantaje, que solo a ella le hacían la entrega de los secuestrados. Qué mejor campaña, pero a costa de manipular el sentimiento humano de la gente.

Es apenas natural que los secuestrados fueran liberados, pues nunca debieron cometer esa ignominia contra ellos. Todo el mundo exigía que esas personas fueran devueltas a sus familias y a la sociedad. Entonces, el cuestionamiento obedece es a razones filosóficas fundamentales. No se puede interpretar como un favor de las FARC el hecho de devolverle la libertad individual a unas personas, pues simplemente la libertad es un derecho fundamental del ser humano, y como tal hay que respetarlo; pues lo que ocurrió fue un delito de lesa humanidad, en este caso llamado secuestro.

Sin embargo, hace falta un agregado muy diciente que tiene que ver con quienes fueron secuestrados y que nunca regresarán porque fueron asesinados por los secuestradores. Para solo citar unos ejemplos, tal es el caso de los once diputados del Valle del Cauca, los militares eliminados con tiros de gracia, el ex gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, el ex ministro de defensa Gilberto Echeverri, y tantos otros colombianos anónimos.

Como se puede observar, no se trata de acusaciones infundadas, y ni siquiera de verdades apriorísticas, pues los argumentos están sustentados con pleno conocimiento de causa y plena prueba; luego, en esta instancia del análisis, tal vez vamos llegando al plano de entender esa razón filosófica por la cual no se puede permitir que se violen los derechos humanos en una forma tan oprobiosa y luego salir a plantearle al Estado y a la sociedad un desafío, que consiste en que les devolvemos a unos secuestrados, pero a cambio de que el mismo Estado haga unas concesiones, es decir, negociar la ley dictando un paz y salvo judicial a favor de los criminales, pues a eso le apuntan en el paso siguiente donde exigen diálogos de negociación. Este planteamiento obedece a un elemental raciocinio que solo acude a la lógica que es propia del Estado de Derecho.

La sociedad puede perdonar, pero la ley no puede admitir la impunidad.

La solución al conflicto debe ser la que conlleva a que los actores del terrorismo se acojan a la desmovilización y consiguiente dejación de las armas. La Seguridad Democrática los había llevado a tal estado de derrota que no les quedaba otra alternativa. Alguien desprevenido podría preguntar ¿y qué ha pasado después? ¿Por qué ahora se habla de negociación política? Buenas preguntas para el actual gobierno.

AL MARGEN: La frase de “alta filosofía” política: “Álvaro Uribe es el pasado, yo soy el futuro”: Juan Manuel Santos.

 

Hugo Chávez habría confesado la gravedad del cáncer que padece

Infobae cita nuestra información sobre salud de Chávez

Nuestras primicias sobre la salud presidencial siguen siendo primera página en varios diarios de Latinoamérica y del mundo. Esta vez en este importante medio argentino:

Hugo Chávez habría confesado la gravedad del cáncer que padece

El periodista venezolano Nelson Bocaranda indicó que el presidente reveló su verdadero estado de salud a sus pares Cristina Kirchner, Lula da Silva y Fernando Lugo

El reportero, que informa de manera extraoficial sobre la salud del caudillo caribeño, indicó este martes en su blog que Chávez “sabe al pelo lo que tiene”.

De hecho, Bocaranda asegura que Lula da Silva, ex presidente de Brasil; Cristina Kirchner, mandataria de la Argentina; y Fernando Lugo, su par paraguayo, saben por boca del propio mandatario la gravedad del cáncer que padece.

Que estos tres políticos latinoamericanos conozcan el estado de salud del venezolano no resulta algo azaroso, dado que el brasileño y el paraguayo debieron hacerle frente también a la enfermedad, pero lograron superarla. Mientras que a principios de año se anunció que la presidente de la Argentina tenía un tumor maligno, algo que tras una operación fue descartado.

“Cuando entrevistaron a Lugo en NTN24 y le preguntaron sobre el avance de la enfermedad de Chávez, se le quebró la voz, lagrimeó y pidió parar el interrogatorio hasta que recobrara su compostura, confesándole a la entrevistadora que su amigo estaba mal”, indicó Nelson.

Además, advirtió que la semana pasada se detectó en Cuba “la afectación progresiva del hígado, con extensión al riñón izquierdo y una ligera invasión pancreática con afectación muscular inferior y de la cavidad pélvica a nivel óseo”.

El periodista venezolano indicó que el cuerpo médico que atiende a Chávez consultó a especialistas de los Estados Unidos sobre el tratamiento que llevan adelante para frenar el avance de la enfermedad.

El sábado, desde el Gobierno de Venezuela anunciaron que el mandatario bolivariano no viajaría a Cartagena por la Cumbre de las Américas para priorizar su salud y viajar a La Habana para continuar con el tratamiento.

El presidente de Venezuela continúa con la radioterapia a la que se somete desde hace algo más de tres semanas en Cuba y que lo obligó a una convalecencia que lo limita y le resta protagonismo en la escena internacional.

Tras días de conjeturas, e incluso después de haber sido confirmado por el gobierno colombiano, Chávez llegó el sábado pasado a Cuba para ponerse a las órdenes del equipo médico que lleva su recuperación, y no asistió a la Cumbre de las Américas.

El caudillo fue operado el 26 de febrero de un tumor canceroso, recurrencia del cáncer del que fue intervenido en junio del año pasado.

Crece la incertidumbre sobre el verdadero estado de salud de Hugo Chávez

AP: Crece la incertidumbre sobre el verdadero estado de salud de Hugo Chávez

Foto: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

(Caracas -AP) – Las dudas sobre la capacidad del presidente Hugo Chávez de continuar en funciones, y en particular sobre su verdadero estado de salud, siguen creciendo entre los venezolanos, sorprendidos repetidamente por anuncios que ponen en entredicho su declarada recuperación.

En la víspera, el mandatario venezolano había expresado que aún no decidía si asistir o no a la Cumbre de las Américas en Cartagena este fin de semana debido a razones médicas. Su ausencia fue confirmada el sábado por el canciller Nicolás Maduro desde esa ciudad del Caribe colombiano.

De ese modo, una vez más, Chávez se ve obligado a salir de la escena nacional e internacional para abocarse a su lucha contra el cáncer, que lo ha mantenido alejado del país numerosos días en La Habana, donde decidió recibir atención médica desde que en junio pasado se le detectó esa enfermedad.

La recidiva del tumor maligno en febrero ha generado una oleada de versiones sobre la salud de Chávez en medios de comunicación y es frecuente tema de discusión entre los venezolanos en la calle.

José Vicente Carrasquero, profesor de ciencia política de la Universidad Simón Bolívar, comentó que es evidente que “su condición física no le esta permitiendo hacer las cosas que hacia antes”.

“Es evidente que en Venezuela hay un problema ahorita de gobernabilidad, que se expresa en un presidente ausente”, destacó.

Chávez, quien durante sus casi 14 años de mandato se convirtió en una de las voces más estridentes e ineludibles de América Latina, también ha visto limitada su presencia a nivel internacional.

“Yo creo que eso es evidente porque si algo ha procurado el presidente es proyectar su imagen internacional”, indicó Carrasquero. “Yo creo que ya se esta empezando a activar un mecanismo según el cual el presidente en cualquier momento va a aceptar que el no va a estar en una posibilidad de enfrentar la campaña presidencial (de octubre)”, afirmó.

“Chávez no está en posibilidad de mantenerse responsablemente en el poder”, dijo José Vicente Carrasquero.

“Chávez no está en posibilidad de mantenerse responsablemente en el poder, donde responsablemente significa… ‘tengo control de las cosas que están pasando, tengo control de la situación, puedo resolver problemas’. Eso no esta pasando en Venezuela”, agregó.

Durante su convalecencia, el mandatario venezolano se ha esforzado en mostrar que está frente del gobierno y sólo en ocasiones ha delegado algunas funciones administrativas a sus más cercanos colaboradores.

Chávez dijo el viernes “me voy a La Habana a un nuevo ciclo de tratamiento” y anunció que allí permanecerá al menos dos semanas.

En las pasadas tres semanas, le aplicaron en La Habana los tres primeros ciclos de radioterapia, cada uno de ellos de cinco sesiones como parte del tratamiento que está siguiendo luego de que en febrero le detectaron un segundo tumor canceroso en la región pélvica.

“Como vamos a entrar a la segunda y última etapa del tratamiento, estoy pensando pedir permiso (a la Asamblea Nacional) para no regresar a mitad de semana, sino quedarme en Cuba… para no estar yendo y viniendo”, señaló el líder izquierdista.

Zambrano: se dio el permiso para el viaje porque es un problema humanitario

El legislador opositor Edgar Zambrano adelantó que el nuevo y largo viaje del mandatario a La Habana sería aprobado – como lo exige la ley cuando el jefe de estado se ausenta más de cinco días- “porque se trata de un problema humanitario”, sumando sus votos a los del oficialismo.

Sobre las versiones en torno a una complicación, Zambrano comentó que los venezolanos “sabemos lo que por cuenta gota llega a través de los medios de comunicación y a través de otros factores. Conocer a plenitud cual es la magnitud de la enfermedad del presidente no ha sido posible todavía a nadie”.

Chávez, quien aspira a la reelección para otro mandato de seis años en octubre y que ha declarado profusamente sobre su estado de salud, nunca ha precisado el tipo de cáncer que padece, dónde fue localizado ni cuáles son los pronósticos médicos.

“Lo lógico sería que se conociera ampliamente cual es el estado de salud del primer mandatario”, dijo Edgar Zambrano.

“Lo lógico sería que se conociera ampliamente cual es el estado de salud del primer mandatario. Es lo que sucede con cualquier primer mandatario o jefe de estado en otros países del mundo”, indicó Zambrano.

Los rumores sobre supuestas complicaciones se acrecentaron el pasado Jueves Santo, al día siguiente de regresar de Cuba de la anterior fase de tratamiento con radiación. El mandatario asistió a una misa de acción de gracias por su salud en la que participaron sus más cercanos familiares, entre otras personalidades, en la que imploró a Dios por su vida y donde admitió que estuvo a punto de romper a llorar.

Un conmovido Chávez, al culminar la misa en su estado natal de Barinas, expresó “dame vida aunque sea vida flameante, vida dolorosa, no me importa, dame tu corona Cristo, dámela, que yo sangro”.

“Dame tu cruz, 100 cruces, que yo la llevo, pero dame vida porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo”, añadió.

El gobernante afirmó el viernes en un acto multitudinario en el palacio de gobierno, que tras la operación de febrero pasado, “sigo recuperándome… recibiendo el tratamiento de radioterapia en su tercer ciclo, tratamiento que tiene algún impacto en el organismo, son radiaciones que tienen impacto en la fortaleza física; pero vamos bien y con el favor de Diosito Santo y la Virgen… vamos adelante”, acotó.

No convence a sus seguidores ni criticos

“Quiero creerle, pero el presidente ya ha dicho que esta bien y luego que no, espero que regrese sano y salvo, lo necesitamos”, se lamento Ricardo Peña, un vendedor ambulante de 45 años.

En ese tenor, Cristina Flores, una comerciante de 47 años, expresó que a Chávez “no se le puede creer”.

“Insulta, grita como siempre, pero siempre de lejos, en televisión; yo creo que Chávez no quería que de cerca lo vieran débil, enfermo”, conjeturó Flores, quien afirma “nunca he votado por él”.

En octubre, Chávez había anunciado públicamente que ya no tenía células cancerosas en su cuerpo. Luego sorprendió al reconocer que sufrió una recaída.

Chávez, de 57 años, fue intervenido el 26 de febrero de 2012 en La Habana para extirparle una lesión cancerosa de dos centímetros que apareció en el mismo lugar donde hace casi 10 meses le operaron un tumor del tamaño de una pelota de béisbol.

En junio, Chávez se sometió a dos intervenciones en Cuba para atenderse un absceso pélvico y un tumor canceroso. Entre julio y septiembre le aplicaron cuatro fases de quimioterapia en La Habana y Caracas.

“La decisión de Chávez de no asistir a la cumbre de Cartagena sólo alimenta las especulaciones”

Michael Shifter, presidente del centro de investigación Diálogo Inter-Americano, en Washington, opinó que “la decisión de Chávez de no asistir a la cumbre de Cartagena sólo alimenta las especulaciones de que está gravemente enfermo”.

Le convenía políticamente asistir. Los colombianos querían que fuera allí, al igual que los demás. Durante más de una docena de años ha sido el centro de la atención en estas reuniones hemisféricas. Su cáncer, junto con los problemas políticos en el país, limita su papel regional y global”, enfatizó.

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

Su grave enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.Hugo Chávez ha encontrado en su denodada lucha contra una temible enfermedad la epopeya que la vida siempre le negó.El único episodio de su carrera de militar conspirador, lanzado hacia el poder absoluto, que pudo asemejarse a una batalla verdadera terminó en rendición. Las batallas contra el cáncer suelen tener un desenlace tan previsible en el caso del líder máximo del Psuv como puede serlo el desempeño del precio del crudo en los años venideros. Pero, al igual que en la traicionera y sangrienta madrugada del 4 de febrero, su enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.

El secreto de estado que ha rodeado su condición médica, el vociferante melodrama, no por barato y ramplón menos eficaz, que se desgrana en despedidas y recibimientos multitudinarios en el aeropuerto y en manipuladores “tuiteos” sensibleros , enviados desde un hospital en La Habana; su promesa de vivir para triunfar de sus enemigos; el recrudecer de la megalomanía que equipara su carrera política a la de Simón Bolívar; su irresponsable despilfarro del dinero público, la terca resolución de poner la suerte toda del país en las mismas manos extranjeras en que ha puesto su personal destino médico, la orden general de volcar obscenamente, como nunca antes en catorce años, las arcas del Estado sobre la fracción más menesterosa y dócil de su electorado; la clara voluntad de extorsionar, una vez más por la vía del miedo, el voto de los empleados públicos; la demencial contumacia con que niega la formidable magnitud de problemas como la inseguridad y la escasez que su sectario desgobierno ha dejado caer sobre la nación entera, y junto a ello, su renuencia a apartarse de la vida pública, como recomienda el más elemental sentido de las limitaciones de la voluntad humana, todo, ¡todo!, nos habla del designio de persistir en ser candidato a la presidencia, sin contemplar siquiera la posibilidad de designar a uno de sus partidarios como sustituto.

¿Quién, en su sano juicio se empeñaría en protagonizar una campaña electoral en el precario estado de salud que la profesión médica consultada, dentro y fuera del país, describe desde hace tiempo como terminal? ¡Ah!, pero en el momento que vive Venezuela, de nada sirve ponerse en los zapatos del adversario porque los zapatos del adversario son los de un hombre superlativamente perturbado por un terrible trastorno de personalidad que lo lleva a despreciar la opción que cualquiera de sus seguidores, y para el caso, cualquiera de nosotros, puesto en su lugar, seguiría.

Es precisamente eso, la ausencia todal de sano juicio, el elemento faltante a la hora de conjeturar con mediana posibilidad de acierto qué rayos se propone Chávez. Si prescindimos de esa condición, si dejamos fuera el sano juicio, el panorama ante nosotros se clarifica: Chávez ha tomado la decisión de morir matando. Y conviene desengañarnos.

La delirante y malsana lógica de este hombre que se cree predestinado a hacer, contra viento y marea, de América Latina un nuevo continente para el totalitarismo colectivista, lo lleva a priorizar, no su salud ni su sobrevivencia personal, sino la instauración, a trancas y barrancas, del mostrenco experimento de federación cubano-venezolana. Valga lo que valiere este inviable desatino, obviamente condenado al fracaso en breve tiempo, para Chávez es absolutamente imprescindible asegurar la permanencia del Psuv en el poder. Para él es imperiosamente necesario ganar las elecciones del 7 de octubre, aunque ello signifique inmolarse.

Tan demencial como pueda esto parecer, no cabe otra explicación para la renuencia de Chávez a retraerse resignadamente al ámbito familiar. Los caudillos megalómanos y mesiánicos tienen en la humana condición mortal a su enemigo más odiado y nada halaga tanto su narcicismo que la idea de prevalecer más allá de la muerte.

La mejor manera de burlar lo que, sin su candidatura, parece el destino cierto del chavismo ― ser desalojado del poder, así sea temporalmente ―, es lanzar los nueve innings completos, aun al precio de expirar inmediatamente después del out numero ventisiete, pero dejando, eso sí, a la oposición democrática en el terreno.

Esa es su idea fija, una monomanía terminal que los Castro han de explotar con la astucia y la acometividad de quienes juegan su última carta histórica. De ella emana el cariz ominoso y fatídico de la actual hora venezolana.

La reencarnación de Bolívar no entrará a la noche que indefectiblemente le espera sin dar la batalla de las Queseras del Medio, sin gritar “vuelvan caras” al borde de la tumba y dejar consolidada detrás suyo la pesadilla comunista en nuestro país.

Para derrotar tan monstruosa pulsión de muerte es preciso, ante todo, penetrarnos de su inhumana magnitud y poner en tensión todos los recursos de movilización electoral a nuestro alcance. Octubre puede ser el término definitivo de la tragedia venezolana.

En cada uno de nosotros está el evitarlo.

Poco a poco se filtran detalles del paciente

Poco a poco se filtran detalles del paciente

El presidente Hugo Chávez al demorar su viaje a Cartagena para la Cumbre de las Américas vuelve a prender la alarma en cuanto a su salud y las consecuencias tanto del cáncer que padece desde el año pasado como las secuelas del tratamiento que con quimioterapia y radioterapia se le ha seguido en Cuba.

Tan sólo esta semana, en una tomografía axial que se le practicó en el Cimeq de La Habana, se comprobó que con las primeras cinco dosis de radioterapia se le provocaron quemaduras de 3er. Grado.

Igualmente los médicos consiguieron evidencias del avance de la enfermedad a otros órganos por lo que el tratamiento habrá de continuar por mayor tiempo.

A eso se debe, entre otras cosas, la demora en su viaje a Colombia que además deberá contar con un regreso a Caracas antes de viajar a Cuba para no pasar más de cinco días ausente del país y tener que recurrir a otro permiso de la Asamblea Nacional.

Además, el viaje continuo en avión implica unos peligros adicionales para el paciente al tener su sangre más densa por el tratamiento aplicado, lo que aumenta el riesgo de coágulos en las piernas con el peligro de una trombosis venosa profunda y sus consecuencias pulmonares.

Además se filtró desde Brasil – de donde son dos de los médicos tratantes dentro del grupo que integran cubanos y venezolanos- que hay una invasión progresiva del ducto sanguíneo.

Me reitera la fuente médica que no hay un cáncer terminal sino el avance de la enfermedad, lentamente, ante lo tardío del tratamiento aplicado.

La angustia del paciente es normal y mucho más en su caso donde todo el llamado “proceso bolivariano” ha estado solamente en sus manos.

Ayer supimos de una fuente periodística ligada al gobierno  que el mandatario habría dicho a sus colaboradores Elías Jaua y Nicolás Maduro que deberían ir pensando en otro candidato para las elecciones de Octubre. Por ello las declaraciones de ambos en la lastimosa cadena del miércoles en la noche, repetida ayer jueves en su totalidad.

Anoche pasamos un tweet contando que no había decisión todavía en ir a la Cumbre. Hoy se anunció que será mañana sábado.

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