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La crisis del mundo desarrollado: implicaciones y oportunidades para América Latina y Europa

Europa, ‘en deuda’ con las verdaderas reformas anti-crisis

Europa, ‘en deuda’ con las verdaderas reformas anti-crisis

Europa, 'en deuda' con las verdaderas reformas anti-crisis
Imagen: Corbis

Mientras las autoridades de la Unión Europea buscan desesperadamente la receta que resuelva su crisis de deuda, los expertos creen que realizan sus esfuerzos en vano y que nada puede solucionarla, salvo reformas estructurales de calado.

“La pregunta no es si España será el próximo, sino cómo Europa y el mundo están tratando de lidiar con la evolución de problema”, asegura a RT el experto Roland Nash, de Verno Capital. “Si no es España sería Portugal“, remacha.

El analista señala que sólo reformas estructurales de la gestión de la zona euro ayudarían a hacer frente a la crisis de una forma eficaz. Según él, la solución pasa por “un cambio real en la manera en que Europa ha funcionado, del entorno empresarial y de la actitud”. “Es un cambio estructural, no de austeridad o de gasto”, añade Nash, que considera que los gobiernos europeos deben tener voluntad política para llevar a cabo estas reformas.

“No se va a salir de ella [de la crisis] por la austeridad, tiene que haber algo más que causar dolor en la Europa periférica. El aumento del gasto tampoco va a resolver el problema”, considera Nash.

Actualmente Alemania y Francia exigen de forma perentoria medidas de austeridad adicionales para los países de la zona euro con problemas de deuda.

Por otro lado el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recaudado 430.000 millones de dólares como cortafuegos contra la crisis global en medio de renovados temores sobre la crisis de deuda europea provocada por los problemas presupuestarios de España e Italia.

“Europa tiene que hacer un montón de cambios estructurales complejos. El dinero en sí sólo resuelve el problema a corto plazo “, subrayó.

 

 

El suicidio económico de Europa

El suicidio económico de Europa

La austeridad fiscal que promueve Alemania está ahogando a sus socios europeos

La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.

Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.

La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.

Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.

Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla

Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.

En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.

Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.

Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.

Lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa

¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.

Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición —una buena disposición anunciada— por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.

Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.

Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.

El tratado START en peligro: Amenazan EEUU y la OTAN a Rusia?

El tratado START en peligro: Amenazan EEUU y la OTAN a Rusia?

 

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Al mismo tiempo EEUU nos manda a la OTAN, mientras que la alianza nos envía a Washington otra vez. Las negociaciones con Rusia se retrasan, mientras que los EEUU están dando pasos para implementar las fases tercera y cuarta de su escudo antimisiles europeo, que sin duda afectará al potencial estratégico de Rusia. Y este es el escenario que estamos tratando de evitar, pero que se llevará a cabo dentro de 5-8 años.

El 14 de septiembre los EEUU y Rumania firmaron un acuerdo para albergar un escudo de defensa antimisiles en el sur de Rumania. El documento fue firmado en Washington por la secretaria de Estadoo de EEUU Hillary Clinton y el ministro de Exteriores Teodor Baconschi.

También el martes los el presidente Barack Obama había planificado una reunión con su homólogo rumano, Traian Basescu. En un comunicado difundido por la Casa Blanca dice que Obama felicitó a Basescu por la firma de un acuerdo de defensa antimisiles con los EEUU.
Ambos países insisten en que el acuerdo no está destinado a socavar la seguridad de Rusia.

El Sr. Konstantin Kosachev, jefe del Comité de Asuntos Exteriores de la Duma rusa, comentó sobre el tema en una entrevista con el VOR: El acuerdo entre Estados Unidos y Rumania de defensa antimisiles debe ser visto desde dos ángulos políticos y militares. En términos militares, este acuerdo permite la colocación de un escudo de defensa antimisiles, lo que garantizará la protección contra misiles de mediano alcance, que Rusia simplemente no tiene.
Este escudo no puede proteger contra misiles balísticos intercontinentales. Por lo tanto, me gustaría destacar que este escudo busca alterar el equilibrio estratégico. Sin embargo, sabemos que Rusia, EEUU y la OTAN han estado discutiendo las posibilidades de articular la cooperación anti-misiles. Y en vista de esto, las medidas unilaterales, que van obviamente dirigidas a socavar el equilibrio estratégico, impiden las conversaciones entre Rusia y Estados Unidos sobre este tema tan delicado y así ponen el tratado estratégico de reducción de armas (START) previamente aprobado en situación de riesgo.

Antes de ratificar el nuevo tratado START, Rusia dijo que podría abandonar el tratado en caso de que los planes de Washington de desplegar elementos de misiles en Europa representaran una amenaza para la seguridad de Rusia. Creo que este es exactamente el caso de Rumania. ¿Cuál fue la reacción de nuestros socios europeos? ¿Cree usted que los planes para establecer un escudo antimisiles en Europa evita la cooperación productiva en materia de seguridad entre Rusia y la OTAN

Aún no hemos recibido una explicación más o menos clara de nuestros socios sobre el futuro de la defensa antimisiles en Europa. Somos conscientes de los planes de EEUU, pero ¿quién puede decir cómo van a afectar a Europa, o si se transformarán en proyectos gestionados por la OTAN? Creo que la OTAN no es consciente de ello, lo que también hace la situación aún más complicada.

Por lo tanto, tenemos que negociar el tema con Washington y Bruselas al mismo tiempo. Los EEUU nos dicen que nos dirijamos a la OTAN, mientras que la alianza nos envía a Washington de nuevo. Las negociaciones con Rusia se están retrasando, y los EEUU están dando pasos para implementar las fases tercera y cuarta de su escudo antimisiles europeo, que sin duda afectará el potencial estratégico de Rusia. Y este es el escenario que estamos tratando de evitar, pero que se llevará a cabo dentro de 5-8 años.

Desafortunadamente, el tiempo se desperdicia mientras nuestros socios estadounidenses no están dispuestos a tomar en serio las preocupaciones de Rusia.

“Habrá Grandes Colapsos Bancarios”: Entrevista con Nigel Farage

“Habrá Grandes Colapsos Bancarios”: Entrevista con Nigel Farage

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Con la escalada de temores sobre la estabilidad de la zona euro, hoy King World News entrevistó al ex broker de LBMA y actual eurodiputado Nigel Farage para conocer su opinión sobre la situación. Farage hizo algunos comentarios muy interesantes con respecto a que Italia esté moviendo grandes cantidades de oro a Suiza, pero cuando se le preguntó sobre el caos en Europa, declaró: “Bueno, hasta ahora, de todos los funcionarios europeos y de la nueva oficina del FMI en Washington, hemos tenido unanimidad en que no había ninguna posibilidad, a ningún nivel, de que el euro estuviera bajo amenaza.”

Nigel Farage sigue:

“De repente, un pez gordo del FMI dice: “Hay un problema aquí, y puede haber una ruptura de la zona euro. Puede llegar más pronto de lo que creemos.” Yo lo veo como una especie de grieta en la presa. Ellos siempre han utilizado el argumento de que el euro era inevitable y que había llegado para quedarse, y un individuo con el FMI acaba por completo de sacarlo fuera del agua.

(La ruptura puede ser desordenada), ya que no ha habido planes de contingencia. Esto es lo que me hace estar tan enojado. He estado diciendo a Barroso y al personaje de Van Rumpuy, ‘Vamos, vamos a tener un Plan B.” Vamos en realidad a prepararnos en caso de que la cosa vaya tome otra dirección.” El punto que el funcionario del FMI da por hecho es que no se han realizado planes de contingencia ….

“Por lo tanto, lo que es probable, es que en algún momento, los mercados solos se desborden y afecten a todo en general y a corto plazo, eso conducirá al caos. Toda la banca central, el sistema bancario del Fondo Monetario Internacional, me refiero a que apenas comienza a parecerse cada vez más al mayor esquema Ponzi que hayamos visto en la tierra.

Van a haber unos serios colapsos bancarios y el impacto de ellos en algunos estados soberanos será grave. Me temo que hemos llegado a un punto en que realmente no se puede parar esto ahora. Estamos empezando a llegar a una etapa donde el dinero falso por mucho que se cree, el problema se vuelve más grande que las personas que tratan de resolverlo. Estamos muy cerca de ese punto.

Cuando hablo de amenazas y del riesgo de que esto podría terminar en una especie de rebelión, una especie de cataclismo social terrible, ellos (los otros políticos europeos) están ahora muy preocupados por cierto. Lo hablarán con usted en privado, pero en público, nadie se atreve a pronunciar una palabra.

Creo que el deterioro en las últimos dos o tres semanas, en la zona del euro es muy grave. Son los diferenciales de los bonos de Italia y España. Es el hecho de que el desempleo juvenil es ahora más del 50% en algunos de estos países mediterráneos.

Son los disturbios y el desorden en las calles. Y sin embargo, hace un mes estuve aquí y estaba Herman Van Rumpuy diciendo: “Hemos doblado la esquina. Todo está resuelto. No hay más problemas con la zona euro”. Vaya manada de bromistas parecen.”

Farage también tenía esto que decir sobre el movimiento italiano de oro: “Fue interesante ver los movimientos masivos de lingotes el mes pasado, de los bancos italianos hacia los bancos suizos. Así, las personas que hayan comprado oro para su protección y han mantenido el oro en las bóvedas de los bancos italianos, ahora su confianza en los bancos italianos es tan mala que han pasado físicamente los lingotes de oro a Suiza. Todavía soy un creyente: Comprar oro en las caídas.”

Islandia se convierte en la envidia de Europa

Las buenas previsiones para la isla cuestionan el modelo de austeridad continental

Islandia se convierte en la envidia de Europa

Es el país donde se rompió la ortodoxia, la nación que espantó al sistema establecido al negarse a responder por los errores de sus bancos. Pero ahora es la envidia de los países europeos. Para ellos es el retorno a la recesión; para Islandia, un año de crecimiento y caída del paro.

Una vista de Islandia . –

Inés Abril – Madrid –

Se dijo que Islandia sería un paria para la comunidad inversora, que los fondos internacionales se retirarían, que su forma heterodoxa de afrontar el estallido de su sistema financiero provocaría un incendio a largo plazo que terminaría por arrasar su idea del estado de bienestar. En ese fatídico octubre de 2008 Lehman Brothers saltó por los aires y los bancos de Islandia quebraron en pleno. Era la constatación de que el mundo occidental entraba de lleno en la Gran Recesión y el pequeño país del extremo noroeste de Europa cayó en una profunda crisis.

Pocos pudieron ahorrarse los adjetivos al describir la situación: “Cuando visité Reikiavik en octubre de 2008 para ofrecer la asistencia del FMI, la situación del país era crítica. Los tres principales bancos de Islandia —que representaban casi la totalidad del sistema financiero— acababan de desplomarse con una semana de diferencia. La sensación de temor y el estado de shock eran evidentes; pocos países, o ninguno, había experimentado jamás un colapso económico tan catastrófico como ese“, recordaba Poul M. Thomsen, subdirector del departamento europeo del Fondo Monetario Internacional, en un artículo publicado en octubre pasado.

Todo el continente se estremeció. Ellos fueron los primeros; luego el azote se extendió. Pero las respuestas no fueron las mismas. Islandia optó por no cargar a los ciudadanos con los errores de sus bancos. Europa, mientras, se embarcó en severas medidas de austeridad para sostener a su sistema financiero.

El análisis puede resultar simplista, pero los resultados están ahí. El FMI acaba de publicar su última revisión sobre el estado de Islandia y las previsiones dicen que este año su economía crecerá un 2,4%, con un consumo privado tirando al 3% y compensando la caída de la inversión pública fruto de las medidas de austeridad. Y es que, sí, la temida consolidación fiscal ha llegado a todas partes, pero en Islandia lo hizo “a su manera”, en palabras del FMI. Proteger el estado del bienestar se puso por encima de todo.

En territorios más templados, el corazón de Europa se prepara para un 2012 mucho más duro que el islandés. La austeridad aplicada en el continente se ha parecido poco a la islandesa y ha frenado en seco el crecimiento. Ahora, el FMI pronostica una caída del 0,5% para el PIB de la zona euro. Alemania y Francia crecerán a unos anémicos 0,3% y 0,2%, mientras que Italia se contraerá un 2,2% y España lo hará a una tasa del 1,7%, según las estimaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional en enero.

La temida W, la doble recesión, la recaída en el decrecimiento económico después de superar una contracción que todavía está muy reciente es más que una amenaza para Europa. Islandia, con caídas del PIB que rozaron el 7% en 2009, se la va a saltar.

“Unos países han elegido los planes de austeridad para salir de la crisis”, explica Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio. Y no están funcionando. Es lo que le pasa a España, aunque parece que en el continente no lo ven igual. Por eso, “el castigo a España está viniendo de fuera de Europa, porque los países comunitarios y el BCE están elogiando las medidas de consolidación fiscal adoptadas, pero no son los deberes que exigen los inversores. Si no hay crecimiento, no van a apostar por nuestras empresas o nuestra economía”, añade Paz.

Otros países han adoptado estrategias distintas. Es el caso de Estados Unidos y los resultados están a la vista. Y, por supuesto, de Islandia.

En el informe publicado esta semana sobre la pequeña isla europea, el FMI destaca cómo ha reducido su sistema bancario, que suponía un temible 900% del PIB antes de la crisis y que se cuenta por el 200% ahora, con todos los bancos perfectamente capitalizados. La demanda privada está respondiendo y el mercado de valores da cada más vez signos de vida, mientras que el desempleo caerá este año a un envidiable entorno del 6%, aunque para una economía acostumbrada al pleno empleo eso siga siendo doloroso.

Eso sí, Islandia todavía tiene problemas por delante. Su deuda pública sigue suponiendo el 100% del PIB y la deuda privada es alta. La inflación no está todo lo controlada que se quisiera. En cambio, el país está adelantando el pago de sus compromisos con el FMI, el año pasado resucitó en el mercado de bonos y las tres agencias de calificación le han devuelto el grado de inversión.

Con cierta perspectiva, el FMI admite que tuvo que usar “herramientas de política al margen del conjunto de herramientas tradicionales” para su programa en Islandia y que la “combinación ecléctica de políticas ha sido eficaz”. Pero la ortodoxia sigue predominando. Por si acaso había alguna duda, el subdirector del departamento europeo del FMI decía en octubre que no tenía claro si las enseñanzas aprendidas en el caso islandés podrían aplicarse a otras regiones, “como a la zona del euro afectada actualmente por la crisis”, señalaba.

Es verdad que Islandia dispone de armas, como moneda propia, que en lugar de sembrar el caos han supuesto un salvavidas. Pero lo cierto es que ha salido en dos años de una crisis que daba pavor a los economistas más curtidos. Europa, en cambio, se encamina a otro coletazo negro de una tormenta que parece no terminar nunca.

“Hay dos maneras de salir de la crisis y la que está funcionando es la de los países que ponen dinero”, añade Paz. “Para España, la única manera de salir de la crisis es que haya crecimiento global y que ese crecimiento nos arrastre a nosotros”. Puede que España en solitario no tenga capacidad de poner en prácticas recetas a la islandesa o a la estadounidense, pero Alemania sí puede. Y ya no son solo economistas heterodoxos los que lo reclaman. España podría ser la próxima economía de la zona euro en caer y lo haría por culpa de la “mala gestión” de la crisis de deuda liderada por Alemania, afirmaba The New York Times este viernes en un editorial. El escrito reclamaba un mayor apoyo al crecimiento y menos medidas de austeridad. Como mínimo, hay materia para la controversia económica.

 

EE.UU.: Ya somos como Europa

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por Michael D. Tanner

Michael Tanner es Director del Proyecto del Cato Institute para la Privatización de la Seguridad Social.

Con noticias de Europa que parecen empeorar día tras día, muchos han comenzado a preguntarse cuánto tardará el Estado de Bienestar de EE.UU. en seguir el modelo Europeo hacia la quiebra. La mala noticia es la siguiente: puede que ya haya sucedido.

Este año, el cuarto año consecutivo que se tomó un préstamo de más de $1 billón para mantener al gobierno estadounidense, el déficit presupuestario superará la cifra de $1,3 billones, 8,7% del PIB. Si considera que esto suena mal, es porque está mal. De hecho, solo dos países europeos, Grecia e Irlanda, tienen un mayor déficit presupuestario en relación a su PIB. La situación se ve un poco mejor cuando se considera el tamaño de nuestra deuda nacional, que ahora excede los $15,3 billones, 102% del PIB. Solamente cuatro países europeos tienen deudas nacionales más grandes que la estadounidense —Grecia e Irlanda nuevamente, más Portugal e Italia. Eso significa que el gobierno estadounidense es menos responsable en el aspecto fiscal que países como Francia, Bélgica o España.

Y tan mal como están las cosas ahora, EE.UU. se encuentra dirigido hacia un peor futuro. Si se suman las obligaciones no financiadas del Seguro Social y Medicare a la deuda nacional oficial, en realidad debemos $72 billones de acuerdo a las proyecciones de la administración de Obama para futuros ahorros de Medicare en virtud de Obamacare y casi $137 billones si se consideran proyecciones más realistas. En el mejor escenario posible, esto constituye más de 480% del PIB. Con proyecciones más realistas, debemos un asombroso 911% del PIB.

Mientras tanto, considerando tanto la deuda oficial como las obligaciones sin financiamiento de pensiones y salud, la nación más endeudada en Europa es Grecia, que debe 875% del PIB. Así es, EE.UU. debe potencialmente más que Grecia. Francia, la segunda nación más insolvente de Europa, debe solamente 549% del PIB. Incluso en el escenario más optimista, EE.UU. debe más que países fiscalmente irresponsables como Irlanda, Italia, Portugal y España.

Hasta ahora hemos podido evitar las consecuencias nuestro gasto exorbitante porque la muy pública turbulencia de Europa ha contribuido a que a EE.UU. aparezca como un refugio seguro para la inversión extranjera. En comparación a los problemas del euro, el dólar se ve más seguro. Esto significa que otros aún están dispuestos a prestarnos dinero a tasas absurdamente bajas. Pero esto no durará para siempre. De hecho, ya siete países europeos, incluyendo a Alemania y Suecia, tienen mejores calificaciones crediticias que EE.UU.

Tal vez podamos derivar algún consuelo del hecho de que nuestro Estado de Bienestar aún no es tan grande como el europeo. Pero la palabra clave aquí es “aún”. Hoy en día, el gobierno federal gasta más del 24% del PIB. Añada el gasto estatal y local y el Estado en todos los niveles consume más de 43% de todo lo que produce el país a lo largo del año. A pesar de que eso suena mal, es una proporción menor que la europea, donde el promedio de gasto público considerando todos los niveles del gobierno constituye un poco más del 50% del PIB. Pero la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés) proyecta que el gasto del gobierno federal se dirige a exceder el 42% del PIB para el 2050. El gasto público considerando todos los niveles del Estado excederá el 59% del PIB. Y la CBO asume que el gasto a nivel de los estados y local se reducirá en el futuro, lo cual parece poco probable.

A modo de comparación, hoy en día Irlanda es el único país de Europa con un Estado más grande de lo que será el de EE.UU en 2050. Así es, se puede observar a países como Francia o Grecia, o incluso Dinamarca y Suecia y notar que eventualmente EE.UU. tendrá un Estado más grande que los de dichos Estados de Bienestar por excelencia.

En ese punto, ¿deja de existir EE.UU. como lo hemos conocido? Por lo menos, ¿puede su economía sobrevivir con una carga tan pesada de gasto público y el nivel de impuestos y deuda que le acompañan?

En medio de todo este desastre, el presidente Obama acaba de presentar un presupuesto que rechaza explícitamente la “austeridad“, evita cualquier tipo de reforma a Medicare o al Seguro Social y añade $7 billones adicionales a la deuda nacional en los próximos 10 años. ¿Y los republicanos? Están muy ocupados discutiendo las ventajas y desventajas del control de la natalidad.

¿Qué está mal aquí?

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