Tag Archives: elecciones

AMLO, desesperado

AMLO, desesperado

¿Por qué razón, al tiempo que la candidata del PAN recupera terreno, el del PRI continúa creciendo y ratifica que es un aspirante teflón?

Ricardo Alemán

Si hemos de creer en las encuestas, por lo menos en las recientes de Excélsior y Milenio, podemos decir que la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, cometió un acierto —porque no sólo los errores se cometen, sino también los aciertos— con el “golpe de timón” que anunció en la semana reciente. ¿Por qué?

Porque no sólo detuvo la tendencia de su candidatura a la baja —muy cercana a la caída libre—, que había provocado la cadena de errores y horrores que cometieron sus colaboradores y ella misma, sino que todas las encuestas marcan claros números al alza, al grado que se alejó hasta colocarse a casi diez puntos del tercer lugar, que ocupa el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.

Y es que, como aquí lo dijimos en su momento, el primer objetivo del “golpe de timón” de la aspirante azul debía ser —por supervivencia elemental— alejarse lo más rápido posible del tercer lugar para, de esa manera, alejar de la percepción de los ciudadanos y potenciales electores la idea de que la señora Vázquez Mota pudiera ser alcanzada y, eventualmente, enviada a la tercera posición.

Y el cambio de estrategia resultó tan exitoso que, en las encuestas de ayer lunes, la señora Vázquez Mota se aleja casi diez puntos de su perseguidor, López Obrador, al tiempo que se aproxima a 20 puntos de distancia del puntero, Enrique Peña Nieto. Y sin duda que 20 puntos son lo más parecido a un abismo —sobre todo en una campaña a la que sólo le restan menos de 80 días—, pero al menos la candidata del PAN ya logró detener la tendencia a la baja y revertir los números, que eran de tragedia.

Lo curioso del asunto, sin embargo, es que si bien la candidata del PAN recupera terreno y se consolida con 30% de las preferencias electorales, ese avance no se produce a costa de reducir simpatizantes al candidato del PRI, lo que sería lo deseable. No, la realidad es terca y ratifica que los puntos que gana Vázquez Mota se los quita tanto a López Obrador como a la masa de indecisos.

Es decir, que si bien el “manotazo” funcionó para impedir que la aspirante del PAN cayera a un tobogán sin regreso, también es cierto que la guerra de lodo lanzada contra el candidato Peña Nieto no sirvió para restarle simpatías al aspirante del PRI quien, a querer o no, sigue creciendo en la intención efectiva del voto.

Por eso la pregunta obligada. ¿Por qué razón, al tiempo que la candidata del PAN recupera terreno, el del PRI, Enrique Peña Nieto, continúa creciendo y ratifica que es un  aspirante teflón?

Una primera respuesta podría señalar que las preferencias electorales en torno al desempeño electoral del PRI y del PAN son el mejor ejemplo de la esquizofrenia político-electoral.

Pero no, lo cierto es que asistimos al mejor ejemplo de que sí es posible ver el sentido común en los procesos electorales. Primero, porque las reparaciones del barco azul dieron resultado —al evitar errores, cambiar el discurso y modificar la imagen de la candidata— y, segundo, porque la campaña de lodo contra Peña Nieto no logró hacer ver al mexiquense como mentiroso —que es el objetivo del PAN—, sino que para no pocos electores el priista es visto como víctima de la supuesta perversidad azul.

Y en donde han prendido todos los focos rojos y hasta aparecen signos de desesperación es en la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque luego de haber alcanzado a Vázquez Mota en el segundo lugar —en los diez días recientes, justo cuando la candidata del PAN vivía los peores momentos de su caída—, hoy el candidato de las izquierdas se rezaga de nueva cuenta y se queda con 20 puntos porcentuales, a diez puntos de la candidata del PAN y a 30 del puntero del PRI.

El retroceso y el nerviosismo que se perciben en el candidato que ocupa el tercer lugar en las encuestas tampoco es algo casual. Resulta que AMLO ha empezado a dibujar lo que sería su gobierno —con una fuerte dosis de populismo—, lo que al parecer no es bien visto por una amplia mayoría de electores que, por esa razón, le dan la espalda al señor López Obrador.

Acaso por eso AMLO vuelve a mostrar su verdadero rostro: el del político que inventa y difama al puntero en las encuestas, al tiempo que siembra minas que le permitirán argumentar que lo derrotará “el fraude que viene”. Así, por ejemplo, y sin más pruebas que su dicho, dice que el IFE, los medios, las encuestas y hasta el Espíritu Santo “favorece a Enrique Peña Nieto”. Si AMLO no hace algo realmente contundente, ya desde hoy está muerto. Al tiempo.

Anuncios

Una candidata en problemas

Una candidata en problemas

Por: Salvador Camarena

¿El gozo está en riesgo de irse al pozo? En 50 días la suerte de Josefina Vázquez Mota parece haber vivido un giro poco previsible la noche del 5 de febrero pasado, cuando hizo historia al ganar la candidatura del Partido Acción Nacional: sería la primer mujer que tendría oportunidades reales de ganar la presidencia de México. Ese momento parece hoy de otra era. Ahora no pasa semana sin que la abanderada del PAN, partido en la presidencia desde 2000, no destaque por pifias, despistes y situaciones desafortunadas, unas causadas por ella misma, otras por sus colaboradores. Y todas ruidosamente criticadas en las redes sociales.

Vázquez Mota no es una novata en las lides políticas. Ha presidido dos importantes ministerios, el de Desarrollo Social con el presidente Vicente Fox, y el de Educación con Felipe Calderón. Previamente, cuando aún no incursionaba en la política, esta economista se ganó la vida dando conferencias y asesorías a empresarios. Ha sido además líder de la bancada de los diputados panistas (2009-2011) y participó en el equipo que hizo ganar a Calderón en el 2006. Con todo eso en las espaldas, nadie habría pensado que a punto de comenzar las campañas, Josefina, como le llama todo mundo, estaría desgastada por una cadena de sucesos que la han tenido más ocupada en apagar incendios que en lucir lista para la carrera que culminará en la elección del primero de julio próximo.

El más reciente de los tormentosos episodios de la panista es quizá el más delicado. Una grabación surgida de un pinchazo ilegal fue dada a conocer este lunes; en ella se escucha a una eufórica Josefina Vázquez Mota conversar con un colaborador luego de terminado el segundo debate de la interna panista, en enero pasado. La entonces precandidata asume, correctamente, que la llamada está siendo grabada y le dice a su interlocutor (Agustín Torres, encargado de redes sociales en el equipo de la panista) que sería bueno enviar saludos a quienes los están espiando. Esta es la transcripción según publicó La Jornada:

“‘Agus, mándale saludos a Alejandra Sota (vocera de la Presidencia de la República) y a Genaro García Luna (secretario de Seguridad Pública), por si pasan nuestra llamada, que pasen nuestro saludo’. Él, titubeante, dice: ‘muchos saludos’.

La panista insiste: ‘un saludo cariñoso a Genaro García Luna, que nos graba, en lugar de grabar a El Chapo, y un saludo muy amoroso a Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas, pinche Sota, o sea…’ Torres responde: ‘¡qué barbaro! deberían dedicarse a otra cosa, pero en fin’”.

La tarde de este mismo lunes los panistas presentaron una denuncia ante la fiscalía para demandar una investigación en “contra de quien resulte responsable” de la intervención telefónica y de la filtración, ambos delitos. Inicialmente, la candidata panista no quiso opinar sobre el escándalo, pero 24 horas después se ha sumado a la retórica del PAN, que depositó las sospechas de la autoría de este espionaje en los priístas, y en particular en su adversario: “Es el Partido Revolucionario Institucional, en territorios de su candidato, Enrique Peña Nieto, quien cotidianamente ha llevado a cabo este tipo de prácticas”, dice un comunicado de prensa de la candidata dado a conocer al mediodía del martes.

A pesar de su intento por desviar la atención, Vázquez Mota aún no sale del atolladero en el que se metió luego de que México la escuchara en el polémico audio asegurar que sus ex compañeros de gobierno, el ministro de seguridad pública y la vocera presidencial, una de las funcionarias más cercanas a Calderón, grababan y difundían conversaciones privadas. Lo único cierto es que Alejandra Sota fue una de las grandes impulsoras de Ernesto Cordero, ex ministro de Hacienda y quien perdió la candidatura ante Vázquez Mota.

El viernes, cuando empiecen las campañas, Josefina deberá dejar claro que ha quedado atrás la mala racha de estas semanas: se le vio rendir protesta ante un estadio que se vació minutos antes; tuvo que explicar que no relativizó en un artículo de 1998 la dictadura de Pinochet (en el texto ponderaba que el dictador chileno había sabido dejar la economía en manos de expertos); corrigió una aseveración incluida en su tesis, en la que escribió que la UNAM, la máxima casa de estudios de México, era un “monstruo”, y salió a disculpar a su equipo, que atribuyó a Mario Vargas Llosa el premio Nobel de la Paz y no el de Literatura. Aislados, cada uno de estos últimos episodios sería apenas algo anecdótico, pero en las próximas semanas sabremos si juntos, estos despistes, van a incidir en crear una imagen de una candidata en problemas.

Fox, el ingrato

Fox, el ingrato

Capital político

Autor: Carlos Gelista

Le malpaga a su partido, que lo siguió defendiendo aun después de dejar la presidencia, con todos los costos que le implicaba

A lo largo de su vida política, una de las cosas que le habían caracterizado a Vicente Fox era su irreverencia y su escaso respeto por las formas, políticas y de otros tipos.

Fox se dio a conocer, en el mundo político, cuando en 1988 fue diputado electo federal. En esa ocasión, durante los trabajos del Colegio Electoral para la calificación de la elección presidencial, en protesta por el fraude electoral, se colocó dos boletas electorales como orejas, en alusión a las de Salinas.

Con sus mismas características, hizo campaña, en dos ocasiones, para la gubernatura de Guanajuato. Con su rebeldía, defendió su triunfo en la primera ocasión, y con la misma forma de actuar en 1997, un día después de las elecciones intermedias, anunció que se lanzaría a la Presidencia de la República.

Irónicamente, pasados varios años, y ya como presidente, se vio beneficiado de las formas. Cuando AMLO le espetó el “cállate chachalaca”, la reacción de una buena parte del electorado y de los medios de comunicación fue de enojo a quien le había faltado el respeto a la investidura presidencial, a ese mismo que día a día, con sus acciones y declaraciones, había golpeado, con severidad, a la solemnidad que tenía esa misma figura.

A pesar de ser un partido muy formal, a lo largo de todos los años de su carrera política, el PAN siempre lo acompañó solidario. Lo hizo cuando decía y hacía inocentes gracejadas o cuando se le pasaba la mano e incluso pasaba a lo vulgar. Lo hizo en las buenas, cuando Fox le abonaba a la estrategia general del PAN, y en las malas, cuando perjudicaba la imagen del partido.

Ejemplos de esto último hay muchos, pero baste recordar la tristemente célebre frase de “lavadoras de dos patas” o el episodio cuando se enneció queriendo que se celebrara un debate el mismo día que se discutía su celebración.

“Hoy, hoy, hoy” no fue, al inicio, una estrategia electoral, sino una manera que los panistas tuvieron para arropar y apoyar a quien se había tropezado terriblemente.

Hoy, Fox le malpaga a su partido, que lo siguió defendiendo aun después de dejar la presidencia, con todos los costos que le implicaba. Con sus declaraciones daña al PAN, pero también a los panistas, sus fieles seguidores y a todos sus simpatizantes que no estaban ya agraviados.

Producto de la soberbia de alguien que tal vez piense que lo que hizo lo logró solo, y del delirio que seguramente provoca haber sido lo que fue y ahora no ser nada, Fox sigue cambiando su papel en la historia de México.

Ahora, para muchos, también será un gran ingrato.

 

 

 

La “traición” de Fox

La “traición” de Fox

Francisco Garfias
No es la primera vez que Vicente Fox se pasa de la raya con los integrantes del partido que lo llevó a la Presidencia de la República, pero ayer sí se manchó —como dirían los chavos—. Decir que Josefina Vázquez Mota requiere un “milagrito” para ganar la elección del primero de julio, en un momento tan complicado para la candidata del PAN, es más que un acto de deslealtad. “Es traición”, calificaron integrantes del CEN del azul.

El esposo de La Jefa —la del libro de Olga Wormat— trae desde hace buen rato una relación muy estrecha con Enrique Peña Nieto. En avenida Coyoacán no olvidan cuando el mexiquense visitó el Centro Fox. Tampoco las declaraciones del ex presidente en el sentido de que el abanderado del tricolor representa una nueva generación no maleada de priistas.

“No tiene madre, pues”, dijeron.

La reacción en el equipo de campaña de Vázquez Mota la dio Carlos Medina. El guanajuatense fue muy generoso con su paisano al limitarse a decir que Chente “sigue perdiendo la brújula”.

¿Perdiendo la brújula? Depende del cristal con que se mire. Si nos vamos al de la conveniencia, Fox no parece tan extraviado. Peña Nieto, puntero indiscutible en las preferencias electorales, le empezó a pagar sus 30 monedas. “Son bienvenidas todas las voces de respaldo a mi aspiración en convertirme en el próximo Presidente de México”, dijo el mexiquense.

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

Su grave enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.Hugo Chávez ha encontrado en su denodada lucha contra una temible enfermedad la epopeya que la vida siempre le negó.El único episodio de su carrera de militar conspirador, lanzado hacia el poder absoluto, que pudo asemejarse a una batalla verdadera terminó en rendición. Las batallas contra el cáncer suelen tener un desenlace tan previsible en el caso del líder máximo del Psuv como puede serlo el desempeño del precio del crudo en los años venideros. Pero, al igual que en la traicionera y sangrienta madrugada del 4 de febrero, su enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.

El secreto de estado que ha rodeado su condición médica, el vociferante melodrama, no por barato y ramplón menos eficaz, que se desgrana en despedidas y recibimientos multitudinarios en el aeropuerto y en manipuladores “tuiteos” sensibleros , enviados desde un hospital en La Habana; su promesa de vivir para triunfar de sus enemigos; el recrudecer de la megalomanía que equipara su carrera política a la de Simón Bolívar; su irresponsable despilfarro del dinero público, la terca resolución de poner la suerte toda del país en las mismas manos extranjeras en que ha puesto su personal destino médico, la orden general de volcar obscenamente, como nunca antes en catorce años, las arcas del Estado sobre la fracción más menesterosa y dócil de su electorado; la clara voluntad de extorsionar, una vez más por la vía del miedo, el voto de los empleados públicos; la demencial contumacia con que niega la formidable magnitud de problemas como la inseguridad y la escasez que su sectario desgobierno ha dejado caer sobre la nación entera, y junto a ello, su renuencia a apartarse de la vida pública, como recomienda el más elemental sentido de las limitaciones de la voluntad humana, todo, ¡todo!, nos habla del designio de persistir en ser candidato a la presidencia, sin contemplar siquiera la posibilidad de designar a uno de sus partidarios como sustituto.

¿Quién, en su sano juicio se empeñaría en protagonizar una campaña electoral en el precario estado de salud que la profesión médica consultada, dentro y fuera del país, describe desde hace tiempo como terminal? ¡Ah!, pero en el momento que vive Venezuela, de nada sirve ponerse en los zapatos del adversario porque los zapatos del adversario son los de un hombre superlativamente perturbado por un terrible trastorno de personalidad que lo lleva a despreciar la opción que cualquiera de sus seguidores, y para el caso, cualquiera de nosotros, puesto en su lugar, seguiría.

Es precisamente eso, la ausencia todal de sano juicio, el elemento faltante a la hora de conjeturar con mediana posibilidad de acierto qué rayos se propone Chávez. Si prescindimos de esa condición, si dejamos fuera el sano juicio, el panorama ante nosotros se clarifica: Chávez ha tomado la decisión de morir matando. Y conviene desengañarnos.

La delirante y malsana lógica de este hombre que se cree predestinado a hacer, contra viento y marea, de América Latina un nuevo continente para el totalitarismo colectivista, lo lleva a priorizar, no su salud ni su sobrevivencia personal, sino la instauración, a trancas y barrancas, del mostrenco experimento de federación cubano-venezolana. Valga lo que valiere este inviable desatino, obviamente condenado al fracaso en breve tiempo, para Chávez es absolutamente imprescindible asegurar la permanencia del Psuv en el poder. Para él es imperiosamente necesario ganar las elecciones del 7 de octubre, aunque ello signifique inmolarse.

Tan demencial como pueda esto parecer, no cabe otra explicación para la renuencia de Chávez a retraerse resignadamente al ámbito familiar. Los caudillos megalómanos y mesiánicos tienen en la humana condición mortal a su enemigo más odiado y nada halaga tanto su narcicismo que la idea de prevalecer más allá de la muerte.

La mejor manera de burlar lo que, sin su candidatura, parece el destino cierto del chavismo ― ser desalojado del poder, así sea temporalmente ―, es lanzar los nueve innings completos, aun al precio de expirar inmediatamente después del out numero ventisiete, pero dejando, eso sí, a la oposición democrática en el terreno.

Esa es su idea fija, una monomanía terminal que los Castro han de explotar con la astucia y la acometividad de quienes juegan su última carta histórica. De ella emana el cariz ominoso y fatídico de la actual hora venezolana.

La reencarnación de Bolívar no entrará a la noche que indefectiblemente le espera sin dar la batalla de las Queseras del Medio, sin gritar “vuelvan caras” al borde de la tumba y dejar consolidada detrás suyo la pesadilla comunista en nuestro país.

Para derrotar tan monstruosa pulsión de muerte es preciso, ante todo, penetrarnos de su inhumana magnitud y poner en tensión todos los recursos de movilización electoral a nuestro alcance. Octubre puede ser el término definitivo de la tragedia venezolana.

En cada uno de nosotros está el evitarlo.

Ciudadano Clouthier

Ciudadano Clouthier

Enrique Aranda

Luego de que apenas el miércoles el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desechara, por obviamente improcedente, la primera de sus impugnaciones ante el rechazo a su “candidatura ciudadana” a la Presidencia de la República, y a la espera de que en un plazo no mayor a 15 días los mismos magistrados dictaminen la segunda de las mismas, Manuel Clouthier Carrillo, el rebelde sinaloense, empresario agrícola y ex panista, inició ya una campaña de proselitismo político-electoral que, de entrada, logró reposicionar el debate y las críticas, sin duda, sobre la cada vez más controvertida legislación electoral vigente.

Es cierto, y así lo expresa el mismo diputado con licencia, que en el (casi seguro) supuesto de que el Tribunal decida apoyar la decisión del Instituto Federal Electoral (IFE) de negarle el registro solicitado, y de recurrir a instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, su campaña iniciada esta misma semana en Puebla, y que ayer cumplió una segunda etapa en Torreón, tendrá un valor más testimonial que de otra naturaleza y que el resultado de su esfuerzo será esencialmente de orden moral, intangible para muchos, incluso. Ello, sin embargo, no implica que la “Cruzada Clouthier”, como algunos de manera irónica han querido identificarla, vaya a ser infructuosa…

Y no lo será, porque si bien debemos reconocer que la legislación que todos los partidos, pensando más en la venganza y en sus particulares intereses que en el impulso y beneficio de la democracia, se dieron tras las presidenciales de julio de 2006, reserva para ellos el derecho de postular candidatos a puestos de elección, es por demás claro que la misma conspira igualmente contra el natural derecho a la libertad de expresión, que contra el de votar y ser votado de todo ciudadano, amén de imponer, por vía de hecho, una ley secundaria sobre la Constitución.

Válido, pues, sin duda, el esfuerzo del hijo del emblemático Manuel Maquío Clouthier del Rincón que, al igual que el que en su momento realizó y llevó incluso ante instancias jurídicas internacionales el ex canciller Jorge Castañeda, permitió evidenciar los excesos a que nos ha llevado la inaceptable partidocracia de la que, más tarde que temprano si se quiere, y si en verdad aspiramos a dar forma y a vivir en una democracia realmente participativa, un día tendremos que arrepentirnos y, sin duda, liberarnos…

Asteriscos

* Fue hasta las primeras horas de ayer diputada federal suplente del otrora administrador emergente del partido del gobierno, César El Impuesto Nava Vázquez… pero, a partir del mediodía, María Suad Tuachi fue presentada de manera  formal y asumió como candidata del Partido Nueva Alianza (Panal), a delegada en Benito Juárez, el más preciado de los territorios azules en el Distrito Federal. Ahora sí que para el anecdotario del panismo…

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

¡Todos mienten..!

¡Todos mienten..!

Josefina pregona que se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión en la Sedesol… El gobierno federal habla de dos millones…

Ricardo Alemán

No es novedad para nadie —o no debiera serlo— que los políticos, sus partidos y candidatos suelen mentir a la menor provocación.

Mienten cuando prometen el oro y el moro en los llamados tiempos electorales; mienten cuando se trata de presumir obras de gobierno o de alardear del resultado positivo de tal o cual gestión. Y mienten cuando deben enfrentar el cuestionamiento crítico de los ciudadanos y potenciales electores.

De esa manera, resulta absolutamente cierto que el candidato puntero de la contienda presidencial, Enrique Peña Nieto, miente cuando no aclara que, por diversas razones, no cumplió los 600 compromisos que prometió durante su campaña como candidato al gobierno mexiquense.

Y es que, en efecto —según lo señalan los spots del PAN—, por ahí de cuatro de los 600 compromisos no se cumplieron. Y no se concretaron en el gobierno de Peña, por distintas razones, técnicas, financieras y políticas.

Pero el entonces gobernador debió aclarar esas razones, en su momento.

Pero también es cierto que miente la señora Josefina Vázquez Mota, en los spots donde pregona que —en comunidades de escasos recursos— se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión al frente de la Sedesol. Aunque, si existían dudas, la mentira la exhibió el gobierno federal, que en otro spot dice que en la gestión de Felipe Calderón se hicieron dos millones de pisos firmes. ¿Quién dice la verdad, Vázquez Mota o el gobierno de Calderón?

Además, si de mentira se trata, el gobierno de Calderón tiene su propia montaña de incumplimientos.

De igual manera, mienten el señor Andrés Manuel López Obrador y sus feligreses, cuando el primero promete la instalación de cinco refinerías que —según dijo— serán licitadas, cuando todos saben que en su gestión al frente del GDF nunca licitó nada, menos los segundos pisos. Pero también miente —además del decálogo de mentiras aquí documentado— cuando dice que el DF es la ciudad más segura.

De igual manera mintieron sus feligreses —el portal AMLO Sí—, quienes hace unas horas subieron a las redes sociales un spot donde un grupo de intelectuales y artistas —entre ellos Enrique Krauze— elogian sin límite a AMLO. Y mintieron, porque Krauze confirmó que sacaron de contexto una declaración suya, en la que criticaba severamente al Mesías tropical.

Miente la señora Isabel Miranda de Wallace, a quien un semanario exhibió en una fotografía en prisión, lo que fue desmentido por la candidata del PAN al GDF. Y miente, porque se ha probado que sí estuvo en la cárcel y fue fichada. Y a pesar de las evidencias, la señora Wallace se aventó la puntada de negar que sea la que aparece en la foto.

Y miente el señor Gabriel Quadri cuando niega de manera sistemática que haya sido impuesto como candidato presidencial, del Partido Nueva Alianza, por la profesora Elba Esther Gordillo. Y miente, porque todos saben que en el SNTE y en el Panal nada se mueve si no lo mueve la voluntad de la señora Gordillo.

En realidad, el señor Gabriel Quadri fue impuesto como candidato presidencial, gracias a los deseos de la señora Gordillo, quien buscó a un “ecologista” para restarle votos a la alianza PRI-Partido Verde. ¿Y por qué restarle votos? Porque la profesora moverá todo su capital político contra Enrique Peña Nieto.

Como queda claro, los políticos, los candidatos, los gobiernos y los partidos políticos mienten. Todos. ¿Pero, qué creen? ¡Sorpresa..!, que los ciudadanos no sólo sabemos que políticos, candidatos y gobiernos mienten, sino que nos gusta que nos mientan y, más aún, los amamos por mentirosos. ¿Tienen dudas? Ahí les va un texto que no tiene desperdicio de Fernando Savater.

Dice el filósofo español (Los diez mandamientos en el siglo XXI, pág. 47). “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… de modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan”, que nos mientan y engañen.

¿Cuántos de los fanáticos de AMLO, seguidores de Peña Nieto y simpatizantes de la señora Vázquez Mota saben que el motivo de su amor político miente y engaña y, aún así, siguen fieles y defensores de su mentiroso de cabecera?

Bueno, no pocos fanáticos, seguidores y simpatizantes de tal o cual político o gobernante llegan al extremo de casi matar por defender a su amor mentirosillo. Los menos, insultan, ofenden y difaman a quienes piensan diferente y critican a su mentiroso preferido. ¿Qué, no?

Sólo para iniciados

Autor: Juan Bustillos

 

 

Generales en guerra sucia embarcan a Josefina Vázquez Mota

12/04/12

Mal empezó la guerra sucia, en el cuartel panista, en el primer día de campaña del nuevo equipo de Josefina Vázquez, el especializado, precisamente, en aniquilar al contrario.

Cuando la guerra sucia se reduce a descalificaciones, como aquello de que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México, no hay problema, ¿cómo desmentirlo?, pero es otra cosa cuando se trata de datos duros.

Ayer, los generales en guerra sucia de Josefina Vázquez Mota embarcaron a la candidata panista a la Presidencia de la República. Le hicieron creer que tenía en las manos la prueba de que la campaña publicitaria de Enrique Peña Nieto, basada en el cumplimiento de sus compromisos, es mentira.

La gran noticia fue que no cumplió dos compromisos de los 600 firmados ante notario cuando fue candidato a gobernador del Estado de México.

El 67, referido a la construcción de la vialidad Barranca del Negro en Huixquilucan. En efecto, el puente no se construyó, pero los estrategas del bombardeo al eje de la campaña del candidato priísta olvidaron decir que la causa fue la negativa de permisos por parte de Conagua y Semarnat, debido a que la vialidad aterrizaba en el Distrito Federal.

También omitieron decir que entre el gobierno mexiquense, la administración de Huixquilucan y los vecinos, acordaron, en su lugar, la realización de otras obras, por el valor de lo que costaría la vialidad, más de 200 millones de pesos.

Por lo contrario, el compromiso 57, el Parque Ecoturístico en la Laguna de Zumpango, sí se realizó y entregó; si el lugar se encuentra en estado lamentable es porque la administración municipal, de origen panista, descuidó el mantenimiento.

En realidad, hay otros compromisos que Peña Nieto no cumplió y que los estrategas de la guerra sucia no incluyeron en la embestida mediática para presentar al candidato priísta como mentiroso: Los trenes ligeros que unirían a Ecatepec con Indios Verdes y Chalco con Ciudad Nezahualcóyotl.

En su tiempo, y ya como candidato, Peña Nieto ha denunciado que el incumplimiento es imputable al gobierno federal, concretamente al entonces secretario de Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas, que torpedeó los proyectos, a pesar de que el gobierno mexiquense ya contaba con la inversión que le correspondía.

Pero también falló el equipo amable, el encargado de presentar a Josefina como cabal cumplidora en los importantes encargos que tuvo en el gobierno federal.

La candidata panista proclama haber construido, en su paso por la Secretaría de Desarrollo Social, 3 millones de pisos firmes. El problema es que conforme al informe del Presidente Fox en su sexenio, cuando Vázquez Mota fue responsable del programa, hasta el arribo de Ana Teresa Aranda, sólo se construyeron 391mil. En concordancia con esta información, el INEGI registró 390,928 pisos firmes.

Josefina cesó a una periodista porque su dedo cordial izquierdo oprimió la letra zeta de la computadora en lugar de la equis; ¿a quién cesará ahora?

¿Quizás a su experto en guerra sucia, Antonio Solá, y al coordinador adjunto encargado del discurso, Rafael Giménez, porque la colocaron en la incómoda situación de ser llamada mentirosa, como ya lo hizo alguna vez Ernesto Cordero?

Sin duda, llegó el momento de dar otro golpe de timón.

 

¿Quién va ser el próximo presidente?

Luis Gutiérrez Poucel

Consultor Económico:  Economista en Jefe en LEGS Consultores y Asociados.  Anteriormente, durante 11 años, Economista Principal en el Banco Mundial.  Educado en Harvard University.

El tema de actualidad en el país es:

¿Quién va ser el próximo presidente?

Cada seis años a los mexicanos nos gusta jugar al presidencialismo, como si esto pudiera cambiar el pasado, o mejorar los resultados de la administración que está a punto de concluir. En efecto, lo último que muere en los mexicanos es el sentimiento de la esperanza, la esperanza de que el próximo presidente vaya a ser mejor del que está por terminar.

Por el momento tenemos a tres candidatos de los tres principales partidos con posibilidades presidenciables, por orden alfabético de los partidos: Josefina Vázquez Mota (PAN), Andrés Manuel López Obrador (PRD) y Enrique Peña Nieto (PRI). Las encuestas sugieren que Enrique es el puntero, a pesar de los descalabros que le han causado las muestras que ha dado de falta de cultura y preparación. Sin embargo, Andrés Manuel y Josefina están mejorando su posición en las encuestas.

¿Qué tal si pudiéramos evaluar a los tres presidenciables desde el punto de vista del bienestar nacional, de lo que le importa al pueblo de México, considerando la trayectoria que han tenido y su desempeño en el pasado? Eso es lo que pretendemos hacer en este artículo: evaluarlos de la manera más objetiva posible, lo cual es muy difícil, porque hay mucho de subjetividad en cualquier evaluación; pero a riesgo de pecar de sesgos ideológicos y políticos, aquí les va mi modesta evaluación.

Índice de la Esperanza

Pero antes de calificarlos, tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué bases los vamos a evaluar. Si tomamos el Índice de Desarrollo Humano propuesto por los organismos internacionales, los tres indicadores relevantes serían (1) el PIB per cápita, (2) la educación y (3) la esperanza de vida. Pero como nosotros sabemos, el bienestar de una nación requiere de otros elementos, tales como la seguridad, combate a la corrupción y la efectividad del gobierno para gobernar, entre otros.

El Banco Mundial ha propuesto el Índice de Gobernabilidad, compuesto por los siguientes indicadores: (1) voz y rendición de cuentas, (2) estabilidad política, (3) efectividad del gobierno, (4) calidad regulatoria, (5) imperio de la ley y (6) control de la corrupción.

Para el caso de México, vamos a tropicalizar dichos índices para aterrizar más de cerca a nuestra realidad, construyendo el Índice de la Esperanza. ¿En qué consiste este índice?, se preguntarán. Este índice se compone de seis indicadores: (1) el PIB per cápita, (2) distribución del ingreso, (3) educación, (4) efectividad para gobernar (gobernabilidad en corto), (5) seguridad y (6) corrupción.

Pasemos ahora a la evaluación de cada presidenciable.

Josefina Vázquez Mota
La administración de JVM probablemente mantendría el blindaje económico de la economía, respetaría la autonomía del Banco Central y conservaría la prudencia fiscal. El Producto Interno Bruto per cápita crecería a igual ritmo o un punto porcentual por arriba del PIB per cápita de los Estados Unidos, que es nuestro principal punto de referencia. Tendríamos estabilidad económica durante todo su sexenio.

La distribución del ingreso seguramente se mantendría igual que como estamos ahora, no habría grandes avances en la reducción de la pobreza, no se lograría la reforma fiscal y la gestión del Ejecutivo Federal tendría el mismo impacto sectorial que el gobierno de Felipe Calderón.

El gobierno de Josefina evitaría confrontaciones con el sindicato de la maestra Gordillo; mantendría los mismos niveles de gasto e inversión en educación que la de los gobiernos panistas recientes. En suma, en el campo de la educación no habría grandes avances, mantendríamos nuestros bajos niveles educativos que observamos cuando nos comparamos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El gobierno panista tendría las mismas dificultades para alcanzar acuerdos con el Congreso que sus predecesores para llevar a cabo las reformas estructurales que el país requiere y para controlar los excesos de los gobiernos estatales. El nivel de gobernabilidad sería equivalente al de los gobiernos panistas del 2000 al 2012.

En cuanto a la seguridad, su gobierno mantendría las mismas líneas de confrontación militar contra el crimen y la delincuencia organizada, no legalizaría las drogas cuyo tráfico hacia EUA ocasionan más daño al país en términos de violencia e inseguridad.

Finalmente, en la lucha contra la corrupción el gobierno de Josefina Vázquez Mota no iría contra los presidentes, gobernadores de los estados ni secretarios de Estado que robaron en el pasado. Mantendría los mismos niveles de monitoreo y control de la corrupción tan suaves para los niveles altos como los que mantuvieron los gobiernos panistas que la antecedieron. La corrupción en los altos niveles de los gobiernos estatales continuaría con algunos de ellos endeudándose masivamente para financiar proyectos cuestionables. Los elementos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían un poco.

 

Andrés Manuel López Obrador
¿Qué tal le iría al gobierno de AMLO con el Índice de la Esperanza? Para empezar, el ingreso per cápita probablemente crecería por debajo del ritmo del de los EUA, difícilmente alcanzaría en promedio durante el sexenio el nivel americano, por las siguientes razones: el gobierno de AMLO eliminaría el blindaje económico, terminaría con la autonomía del Banco de México, no seguiría una política de prudencia fiscal e iniciaría una confrontación abierta contra los inversionistas privados nacionales y extranjeros; su administración introduciría nuevamente el financiamiento deficitario, acelerando la inflación y devaluando el valor del peso; la inversión privada disminuiría; el déficit comercial aumentaría junto con el proteccionismo comercial y los precios de los productos nacionales e importados aumentarían en el mercado interno. En otras palabras, la economía perdería competitividad, tendríamos una crisis económica durante la mayor parte del sexenio y aumentaría la dependencia a las exportaciones de petróleo crudo.

La distribución del ingreso se deterioraría por los efectos inflacionarios, por la disminución en la tasa de crecimiento económica, por la confrontación entre clases de diferente ingreso, por la reducción de la inversión privada y por la disminución en la creación de empleos. La administración mejoraría los programas de reducción de la pobreza extrema, aumentando el gasto para necesidades sociales del 7.2% del PIB al 10%, pero este esfuerzo no sería suficiente para contrarrestar la reducción del ingreso de la clase media y de los más pobres por la inflación y el aumento del desempleo. Seguramente no habría reforma fiscal, y si la hubiera, sería en contra del crecimiento económico y de la inversión, su énfasis sería en mayores ingresos fiscales penalizando la inversión y favoreciendo al consumo. El ejecutivo federal tendría un fuerte impacto sectorial, a través de grandes proyectos públicos, habría gran participación de contratistas, en especial aquellos que apoyasen financieramente al PRD y de nuevos contratistas que nacerían al amparo de los contratos del gobierno. Los mexicanos terminaríamos pagando doble por estos grandes proyectos populistas, primero porque para desarrollarlos se necesitarían de los impuestos que pagamos, y segundo por las molestias que ocasionarían su construcción y por el impuesto inflacionario que eventualmente tendríamos que pagar todos los mexicanos.

En el terreno de la educación, si Andrés Manuel no puede controlar al sindicato de Elba Esther Gordillo, luchará en su contra, tratando de crear su propio sindicato incondicional a sus políticas. Habría un fuerte aumento en los niveles de gasto e inversión para la educación, pero tendría poco impacto en la calidad de la educación, así como en el nivel de calificación de la mano de obra, pues el énfasis sería más en la cantidad que la calidad, sería una educación politizada.

En cuanto a gobernabilidad habría una abierta confrontación con el Congreso, las reformas que se aprobarían serían populistas, no para mejorar la efectividad del gobierno, sino para vender la imagen de buen gobierno a la opinión pública. El estilo de gobernar produciría un diálogo aguerrido con los estados gobernados por la oposición. Habría inestabilidad política durante la mayor parte de su sexenio.

En lo que toca la seguridad, el gobierno de Andrés Manuel trataría de pactar y dirigir a la delincuencia organizada: su lema sería “si no es posible combatirlos, preferible controlarlos y dirigirlos”. Seguramente legalizaría algunas de las drogas cuyo tráfico más perjudican al país: la marihuana y la cocaína.

En cuanto al control de la corrupción, el gobierno de Andrés Manuel mantendría muy abierto los ojos monitoreando y criticando a los gobernadores de los partidos de oposición y cerrando sus ojos a los excesos en los estados manejados por sus correligionarios y de los que apoyan a su administración. Los mecanismos de manejo y castigo de la corrupción de los niveles medios y bajos probablemente no serían efectivos.

 

Enrique Peña Nieto
Finalmente, ¿cómo saldría la evaluación del candidato puntero EPN? Seguramente la administración de Enrique trataría de manipular el blindaje económico, socavaría la autonomía del Banco Central y se alejaría de la prudencia fiscal cuando así le conviniera y fuera necesario para sus fines políticos o personales. El ingreso per cápita de los mexicanos posiblemente crecería al mismo ritmo que el de los americanos, quizás un poco por encima. Habrían grandes proyectos y mucha participación de especuladores y contratistas, por lo que los mexicanos terminaríamos pagando triplemente por estos gigantescos proyectos de desarrollo: primero para financiar su desarrollo con nuestros impuestos, segundo por las molestias durante su construcción y tercero terminaríamos pagando peaje por el uso de los servicios de infraestructura que generarían. Posiblemente habría una crisis económica al final del sexenio cuando el gobierno tratase de apurar la terminación de sus grandes proyectos con financiamiento deficitario.

La distribución del ingreso probablemente empeoraría por los efectos inflacionarios de su oportunista política fiscal. No habría grandes avances en la reducción de la pobreza, manteniéndose los niveles actuales de 52 millones de pobres. Indudablemente no habría acuerdos para llevar a cabo una reforma fiscal.

En cuanto a la educación, el gobierno de Peña Nieto continuaría apoyando al sindicato de Elba Esther Gordillo. Habría un aumento en los niveles de gasto e inversión dedicados a la educación pero con poco impacto en la calidad educativa, probablemente habría inclusive un retraso en los indicadores de calidad de la educación debido al mayor énfasis que se daría a la cantidad más que a la calidad, favoreciendo y compensando la trayectoria política de los maestros y oponiéndose a su evaluación y premiación de sus conocimientos.

En términos de gobernabilidad habría una mejora, dada la mayor experiencia que tienen los priistas para manejar al país, pero continuarían las dificultades de entendimiento con el Congreso y para llevar a cabo las reformas estructurales que necesita el país. El nivel de control y supervisión en los gobiernos estatales mejoraría un poco, pero el cambio no sería sustancial.

En términos de seguridad, el gobierno de Enrique trataría de pactar con los criminales y la delincuencia organizada lo que a la postre, nos resultaría muy caro. Es ridículo e infantil pensar que se puede negociar y pactar con pillos que por definición no tienen palabra ni honor. Precisamente por ello son criminales, porque no tienen escrúpulos ni respeto al derecho ajeno. Probablemente no logre legalizar las drogas para sacar de la ecuación de la oferta al elemento criminal.

Finalmente en lo que toca al control de la corrupción, el gobierno de Peña Nieto no iría contra los gobernadores, secretarios de estados ni presidentes ladrones; trataría de pactar para que a él y a sus allegados, al terminar su administración, no les hicieran lo mismo. Los mecanismos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían.

Boletas de calificaciones:

En la evaluación comparativa de los presidenciables, considerando las calificaciones a cada uno de los indicadores del Índice de la Esperanza, ninguno de los tres candidatos aparece como la mejor opción para México, pero la opción menos mala parece ser Josefina Vázquez Mota con un promedio de 6.5. El presidenciable más malo sería Andrés Manuel López Obrador con una calificación promedio de reprobado de 3.6. Enrique Peña Nieto pasaría de panzaso con un 6 de promedio. Ninguno de los dos candidatos aprobados figuraría en el cuadro de honor.

 

Evaluación de los presidenciables: Un ejercicio en razón a la esperanza

 

JVM

AMLO

EPN

PIBPC

8.0

2.0

7.8

Distribución del ingreso

6.0

4.0

5.2

Educación

5.5

4.0

4.2

Gobernabilidad

6.5

3.5

7.8

Seguridad

7.5

5.0

4.7

Corrupción

5.5

3.0

6.3

Índice de la Esperanza

6.5

3.6

6.0

Resultado de la evaluación

Seguramente otro evaluador modificaría alguna que otra calificación, pero dudo mucho que el resultado final cambiara mucho en lo fundamental: en las próximas elecciones no vamos a votar por el mejor candidato, sino por el menos malo.

Los líderes políticos que tenemos son los que merecemos. Si algo nos dice nuestra historia es que los mexicanos generalmente votamos por sentimiento, por interés propio y para alcanzar beneficios a corto plazo. Los mexicanos no contemplamos el beneficio a largo plazo, el interés de nuestros hijos y nietos, el bienestar del pueblo. ¿Por qué desde la independencia hasta hoy hemos tenido mayoritariamente entre malos y pésimos líderes que han llevado al país a estadios económicos muy por debajo de los niveles que hubiéramos podido alcanzar? Y no es porque no haya buenos líderes, los hay, es porque nosotros, los votantes no sabemos meditar nuestro voto.

El votante mexicano desgraciadamente es egoísta, no altruista, por lo que existe la posibilidad de que vayamos a votar mayoritariamente en las próximas elecciones, no por el menos malo, sino por el más malo, el que más promesas haga, el que más despensas reparta.

Romney contará con el apoyo de George H. W. Bush

La batalla por las primarias obliga a Newt Gingrich modificar su estrategia de campaña

Washington

Mitt Romney con George H. W. Bush, en diciembre de 2011. / Pat Sullivan (AP)

En una nueva muestra de que Mitt Romney está aglutinando el apoyo de los líderes del Partido Republicano, este miércoles su campaña anunció que ha recibido el apoyo del expresidente George H. W. Bush, que goberno entre 1989 y 1993). Bush se entrevistará con el exgobernador de Massachusetts el jueves en Houston (Texas) para hacer oficial su respaldo. El expresidente se suma a otros miembros de su familia, como su hijo Jeb, exgobernador de Florida o su mujer Barbara, que ya se han decantado a favor del candidato.

Bush aprovechará el encuentro para instar al resto del Partido Republicano a que se una alrededor de Romney. Un llamamiento que el resto de los candidatos en liza no tienen previsto seguir. Todos pretender llegar a la Convención Republicana de agosto en Tampa manteniendo intactas sus posibilidades de influir en la decisión final de los delegados.

Es el caso de Newt Gingrich. El antiguo presidente de la Cámara de Representantes, pese a tener claro que jamás podrá ganar la nominación republicana, no está dispuesto a tirar la toalla, pero la falta de fondos de su campaña –en febrero entró en números rojos- y el descenso de aportaciones de sus principales donantes, le han obligado a cambiar su estrategia. Gingrich se ha visto forzado a prescindir de un tercio de su equipo así como de su director de campaña, Michael Krull.

Su agenda y su discurso también se han visto afectados por los recortes. El candidato ha decidido reducir sus viajes y en los próximos meses únicamente participará en las primarias de aquellos Estados tenga posibilidades de obtener buenos resultados, según ha indicado a los medios su portavoz, R.C. Hammond. A partir de ahora centrará su mensaje en “grandes ideas” que hará llegar a sus fieles a través de vídeos y de las redes sociales.

Bush aprovechará el encuentro para instar al resto del Partido Republicano a que se una alrededor de Romney

Gingrich solo ha ganado las primarias en dos Estados y con 141, según Real Clear Politics, ocupa un discreto tercer lugar en cuanto a número de delegados acumulados, muy alejado de Romney (565) y Rick Santorum (256). La semana pasada en Illinois, con el 8% de los votos, acabó en último lugar, por detrás de Ron Paul.

Paul es otro de los aspirantes que no tiene previsto abandonar antes de agosto. El septuagenario representante por Texas no ha ganado ninguna primaria pero su candidatura es una de las que más aportaciones económicas recibe. Su discurso libertario es recibido con entusiasmo en las universidades que visita. Paul quiere hacer valer su escaso número de delegados (66 hasta ahora) en la Convención Republicana. Los analistas dan por seguro que, como Bush, finalmente apoyará a Romney. Él todavía no ha desvelado sus intenciones.

País, vulnerable a dinero del ‘narco’ en elecciones

Todo el país está vulnerable a que haya dinero del narcotráfico para los partidos o apoyos a candidatos en las elecciones que se aproximan, consideró Alfredo Andrade Gallegos.

Dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Durango, a la vez que señaló que esta intervención y la inseguridad pueden inhibir el voto, aunque lo desalientan más los “dimes y diretes” de los actores políticos.

Elecciones. Coparmex lanzó en Durango su campaña cívica “Los votaremos como los mejores y los vigilaremos como a los peores”, a pocos días de comenzar el proceso de elección federal.

Al dar a conocer la campaña cívica “Los votaremos como los mejores y los cuidaremos como a los peores”, dijo que hay esperanza de que en Durango no haya conflictos de violencia durante la jornada y que “los dimes y diretes inhiben más la participación que la propia inseguridad”.

Existe desconfianza ante el Instituto Federal Electoral (IFE), mas éste tendrá el apoyo de Coparmex, quien pide a los candidatos que respeten el fallo.

CAMPAÑAS

Andrade Gallegos comentó que para los candidatos de Durango hay una ventaja y desventaja: que la gente los conoce, sabe cuáles son sus alcances y limitaciones.

Dijo que no se puede continuar con el derroche en campañas sin resultados; en los últimos 10 años se han gastado 100 mil millones de pesos en las elecciones y en los partidos.

No se quieren elecciones basadas en encuestas de popularidad ni que los ciudadanos vean campañas de ataques y confrontaciones.

Agregó que los servidores públicos y representantes populares que no cumplan con sus responsabilidades e incumplan sus promesas de campaña o antepongan sus intereses personales deberán ser sancionados con el voto ciudadano.

Un grupo de intelectuales pide a los partidos “transformar México”

Medio centenar de intelectuales ha emplazado a los cuatro candidatos presidenciales a pronunciarse en torno a una agenda de “preguntas cuyas respuestas podrían transformar a México”

México

A menos de 72 horas de que comiencen las campañas electorales para renovar la presidencia mexicana, medio centenar de intelectuales ha emplazado a los cuatro candidatos presidenciales a pronunciarse en torno a una agenda de “preguntas cuyas respuestas podrían transformar a México”, como titularon el documento que hicieron publicar este martes en la prensa.

“Coincidimos en la necesidad de que quienes aspiran a la Presidencia de la República definan frente al electorado su posición respecto a preguntas centrales para el futuro de México”, establece el texto firmado por intelectuales como Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda; ex ministros como Pedro Aspe, Guillermo Ortiz y Fernando Gómez Mont; académicos como Rolando Cordera, Ana Laura Magaloni y Juan Pardinas; artistas como Gael García Bernal y Rafael Cauduro; empresarios como Manuel Arango, Alejandro Ramírez, Joaquín Vargas y Claudio X. González Guajardo; activistas contra la inseguridad como Alejandro Martí y María Elena Morera, y los ex candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas, Patricia Mercado y Cecilia Soto, entre otros.

“Aclaramos que estas preguntas no son exhaustivas ni vinculantes, y que entre nosotros existen distintas respuestas, incluso contradictorias, a las mismas. Sin embargo, el avance democrático del país exige debates más específicos, y no solo propuestas ambiguas o genéricas. Exige también que sepamos qué esfuerzos piensan pedirnos quienes quieren gobernarnos para solucionar los problemas del país, y qué nos ofrecen a cambio”, plantea el grupo que suma 48 personalidades, entre los que hay algunos ligados a proyectos políticos específicos, como Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, ex ministro de Salud del presidente Ernesto Zedillo y quien este mismo mes aceptó ser mencionado como probable ministro de Educación si gana el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador.

Entre las decenas de preguntas que plantea el documento se encuentran las siguientes: ¿Estaría de acuerdo en crear una secretaría de las fuerzas armadas bajo un mando civil? ¿Qué en concreto haría realmente distinto de lo que hoy se hace (ante el flagelo de la violencia)?¿Cuál de las propuestas de reforma laboral que están hoy en el Congreso rescataría? ¿Estaría de acuerdo en fortalecer la hacienda pública mediante la reducción de exenciones tributarias, subsidios a la electricidad y a la gasolina, así como mediante el aumento de impuestos? ¿Estaría de acuerdo en promover la reforma constitucional necesaria que permita la inversión privada minoritaria en PEMEX y en la Comisión Federal de Electricidad, garantice su rentabilidad como empresas y transparente su desempeño mediante la cotización en las Bolsas de Valores de México y Nueva York?

Además, plantean cuestionamientos sobre qué compromisos harán los candidatos para evitar prácticas monopólicas privadas, aumentar la transparencia del gobierno, fomentar la rendición de cuentas incluidos los recursos económicos que se transfiere a sindicatos públicos y fortalecer la independencia de órganos reguladores. Demandan igualmente fijar postura ante temas como la interrupción del embarazo, el matrimonio de personas de mismo sexo y la despenalización de las drogas.

“Invitamos a los candidatos a contestar estas preguntas por escrito, en la extensión que quieran, y a reunirse con nosotros después para exponer y debatir sus respuestas en un foro público, de preferencia universitario, durante una sola jornada, acudiendo al ejercicio juntos o cada uno por separado, con reglas pactadas previamente”, establece finalmente el texto.

En el primer minuto del viernes comenzarán las campañas presidenciales, en las que el Partido Revolucionario Institucional busca regresar al poder que perdió ante Acción Nacional en el año 2000. Según todas las encuestas, el candidato del PRI Enrique Peña Nieto arrancará en el primer lugar de las preferencias marcadas por los sondeos. Tras él aparece la candidata panista Josefina Vázquez Mota, en tercer lugar está el abanderado López Obrador, que ya fue candidato en 2006, y al final, con un punto porcentual de las simpatías, aparece Gabriel Quadri, un recién llegado a la política que fue designado candidato del Partido Nueva Alianza, creado por el poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la organización gremial de Elba Esther Gordillo. Ninguno de ellos se había pronunciado al mediodía de este martes, hora de México, en torno al pliego de preguntas del grupo de los 48 firmantes. La elección será el 1 de julio y la ley establece la obligación de solo dos debates.

Cómo podrían Josefina y AMLO bajar a Peña

Leo Zuckermann

   
   

El viernes comienzan las campañas presidenciales. A 100 días de la elección, de acuerdo a la compilación de todas las encuestas publicadas, Peña Nieto estaría arrancando en primer lugar con 46.8% de las intenciones de voto. Vázquez Mota se encontraría en segundo sitio con 31.2% de las preferencias, a 15.6 puntos porcentuales del candidato priista. Finalmente, en tercer lugar, estaría López Obrador, con 21.4% de las intenciones de voto, 25.4 puntos porcentuales alejado de Peña y 9.8 de Josefina. Tomando en cuenta estos resultados, la pregunta es cómo podrían los candidatos de derecha e izquierda bajar a un rival que lleva mucho tiempo arriba en las encuestas. Esa, me parece, es la pregunta más interesante al arranque de la contienda.

La primera respuesta es obvia y ya se ha hablado mucho de ella: que el gobierno federal panista lance una “bomba nuclear” en contra de Peña o alguien cercano a él. No se ve claro, sin embargo, que exista una “bomba” de la potencia para eliminar la gran ventaja que tiene el priista en las encuestas, lo cual nos regresa a la pregunta original: ¿cómo bajar a Peña? Creo que hay otra respuesta: un ataque conjunto y coordinado de Josefina y AMLO en contra del priista.

Hace un par de semanas en Es la hora de opinar discutíamos qué podría hacer Josefina para ganar la elección presidencial. A Jorge Castañeda se le ocurrió una buena idea: que la panista se una a la demanda de López Obrador de que se organicen 12 debates entre los candidatos presidenciales, uno por semana durante la campaña. Como puntero en las encuestas, a Peña le conviene participar en el menor número de debates para arriesgar lo menos posible. Lo racional para él es sólo acudir a los dos que ordena la ley, procurar que sean aburridos y no caer en las provocaciones que le lanzarán los candidatos que quieren bajarlo de las encuestas. De ahí que AMLO —a diferencia de 2006, cuando no quiso acudir al primero de dos debates presidenciales porque en ese momento él era el que iba arriba en las encuestas— ahora demande una gran cantidad de debates. Y Josefina debería apoyar esta iniciativa. De esta forma pondrían a Peña a la defensiva. Si acepta los 12 debates, se arriesga muchísimo a cometer errores ya que, como se vio en el episodio de la FIL de Guadalajara, el priista no sabe improvisar. Si, en cambio, Peña rechaza los 12 debates, AMLO y Josefina lo podrían tildar de “autoritario”, de “priista viejo” y hasta de “cobarde” por no querer debatir sus propuestas.

Retomo esta idea de Castañeda que puede llevarse más allá del tema de los debates. Una posible manera de bajar a Peña es atacándolo de manera conjunta y coordinada entre Josefina y AMLO. Una arremetida por los flancos derecho e izquierdo con el mismo armamento, es decir, con los mismos temas. Uno: el de la necesidad de muchos debates. Pero hay más. Dos: que el candidato priista presente su declaración patrimonial y fiscal de los últimos seis años. Tres: que hable de su gestión como gobernador en el Estado de México, donde dejó resultados mediocres o malos en materia de seguridad, transparencia y corrupción. Cuatro: que el priista opine acerca de personajes de mala fama pública de su partido, como el ex presidente Salinas, los ex gobernadores Mario Marín y Humberto Moreira y líderes sindicales actuales como Carlos Romero Deschamps. Cinco: que el ex gobernador mexiquense explique su participación para solapar la corrupción de su antecesor en el Estado de México, Arturo Montiel. En fin, buscar todo tipo de temas para atacar a Peña de manera coordinada, de tal suerte que éste siempre se encuentre a la defensiva esperando, desde luego, que cometa algún error que luego Josefina y AMLO puedan explotar aún más.

No es gratuito que las elecciones se comparen con guerras. Del lenguaje militar vienen términos como el de “campaña” o “cuarto de guerra”, que es el lugar donde se discuten las tácticas diarias de ataque y defensa de un candidato. Menciono esto porque la estrategia arriba descrita —la unión de Josefina y AMLO para atacar por los dos flancos a Peña— se parece, toda proporción guardada, a la que hicieron los Aliados en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al poderosísimo ejército alemán. Los líderes de los Aliados sabían de la urgencia de abrir el “frente occidental” francés para desgastar a los alemanes, que estaban desgastándose en el “frente oriental” ruso. La guerra finalmente se decidió cuando los Aliados desembarcaron en Normandía y los alemanes tuvieron que pelear simultáneamente en dos frentes. No obstante la clara animadversión de Estados Unidos con la Unión Soviética desde aquellas épocas, estos dos países entendieron que primero tenían que derrotar a Alemania para luego enfrentarse entre ellos, cosa que diligentemente hicieron a partir de 1945, con la Guerra Fría.

Pues algo similar tendrían que hacer los panistas y los progresistas. Sabido es que no se quieren. Pero lo prioritario para ellos es bajar a Peña y luego, si lo logran, pelearse entre ellos.

No se puede menospreciar la fuerza unida de Josefina y AMLO: hoy, de acuerdo a las encuestas, suman 52.6% de las intenciones de voto, 5.8 puntos porcentuales por arriba de Peña. Unidos, con un ataque conjunto y coordinado, creo que tendrían chance de bajar al priista. Divididos, en cambio, a lo único que pueden aspirar es a ver quién se queda con el segundo lugar.

¿Prohibirán que AMLO compita en la elección?

Leo Zuckermann

   
   

El jueves pasado, López Obrador acudió al IFE para registrarse como candidato presidencial. Acto seguido, en la plaza de esa institución, realizó un mitin con supuestos militantes de los tres partidos que lo postularon. Anunció varias de sus propuestas en caso de ganar la Presidencia. A la misma hora se trasmitían diversos noticiarios en la radio. Varios trasmitieron, en directo, el discurso de AMLO. Se trataba, sin duda, de un acto de campaña. Pero hay que recordar que la ley prohíbe este tipo de eventos durante este periodo conocido como de “intercampañas”. Al aire, José Cárdenas me preguntó si las autoridades podían castigar a López Obrador por un “acto anticipado de campaña” en las mismísimas entrañas del IFE. Le respondí que dependía de si algún partido se quejaba. Pues bien, ya ocurrió: el PAN presentó una denuncia por “actos anticipados de campaña” de López Obrador. Dice la queja que el tabasqueño “está violentando el principio de equidad en la contienda, al exponer públicamente la plataforma electoral de la coalición que lo postula. No está haciendo uso de su libertad de expresión; por el contrario, está excediendo los límites legales de dicha libertad”.

En lo personal, todas estas restricciones, como la veda electoral durante los 45 días del “periodo de intercampañas”, me parecen absurdas. No sólo limitan la libertad de expresión sino que, en la práctica, han favorecido al candidato puntero en las encuestas, es decir, a Peña Nieto. Si por mí fuera, yo eliminaría la gran mayoría de las prohibiciones de la reforma electoral de 2007. Pero eso es lo que yo pienso. Otra cosa es como puedan interpretar la ley tanto los consejeros del IFE como los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). A final de cuentas ellos decidirán si AMLO efectivamente realizó un acto anticipado de campaña que podría ser castigado hasta con la suspensión de su registro como candidato.

El asunto no es hipotético. Ya ha sucedido que el TEPJF le ordena al IFE retirarle el registro a un candidato por haber incurrido en actos anticipados de campaña. Me refiero al caso de Marybel Villegas Canché en 2009. Quería ser candidata a diputada federal por representación proporcional en la circunscripción correspondiente a Cancún. Para tal efecto, en diciembre de 2008, emitió un mensaje por televisión deseando felices navidades. Lo acompañó con anuncios espectaculares. También pintó bardas y contrató mamparas en camiones. Ya en 2009, el PAN efectivamente la lanzó como candidata a diputada federal. El 2 de mayo la registraron. Pero el PRD presentó una queja por “actos anticipados de campaña”.

El IFE, en principio, la amonestó, pero no le retiró el registro. El PRD entonces presentó un recurso de apelación ante el TEPJF. El Tribunal revisó las pruebas y canceló el registro de la candidata “ya que el IFE no valoró debidamente el impacto de las conductas acreditadas en relación, no sólo a la precampaña, sino a la campaña electoral en el 03 Distrito Electoral en Quintana Roo y, por ende, erró al considerar tales conductas como simples actos de gravedad ordinaria, cuando debió haberlos calificado como actos anticipados de campaña de gravedad especial”. El IFE le retiró el registro a Villegas y le impuso una multa de 36 mil pesos a la asociación civil que utilizó la susodicha para anunciarse.

En el caso de AMLO, no creo que ni el IFE ni el TEPJF vayan a negarle o retirarle el registro por haber incurrido en actos anticipados en campaña. Una cosa es ser la señora Villegas Canché, candidata a diputada federal en Quintana Roo, y otra muy diferente el señor López Obrador, candidato presidencial de tres partidos nacionales. En esto de la aplicación de la ley, el nombre pesa. Creo que AMLO, a pesar de la demanda del PAN, sí podrá competir, pero en el camino observaremos otra prueba más (como si la necesitáramos) de la absurda Ley Electoral que pretende ponerles un bozal a los candidatos.

AMLO tramposo y árbitro vendido

Si algún ciudadano, y potencial elector, tenía dudas sobre la cultura tramposa del candidato presidencial de las izquierdas, seguramente las disipó el pasado jueves. ¿Por qué?

Ricardo Alemán

   
   

Si algún ciudadano, y potencial elector, tenía dudas sobre la cultura tramposa del candidato presidencial de las izquierdas, seguramente las disipó el pasado jueves. ¿Por qué?

Porque en la propia casa del árbitro electoral —en las instalaciones del IFE— Andrés Manuel López Obrador no sólo ridiculizó a los consejeros y a su presidente, sino que, de manera ilegal —y en sus barbas—, presidió el más grosero acto adelantado de campaña.

¿Y qué dijeron los sumisos consejeros del IFE ante esa flagrante ilegalidad?

Nada, prefirieron quedarse calladitos —como si se vieran más bonitos— y sólo bajaron la cabeza, mientras el candidato de las izquierdas despidió a “Leo Valdés”, jefe del IFE, con una simbólica palmadita en la espalda: Y, claro, con eso se dio por satisfecho quien preside un colegiado nada ciudadano y vergonzosamente interesado y parcial. Pero vamos por partes.

En realidad, el acto adelantado de campaña que protagonizó AMLO en el mismísimo IFE, no es más que la muestra semanal de su cultura tramposa. Y si quieren ejemplos de patológica cultura de la trampa, van algunas perlas. Para empezar, basta recordar que AMLO negó los vínculos mafiosos con el rey de la transa, el señor René Bejarano.

Pero, además, y a los ojos de todos, AMLO fue cómplice de la fuga de Gustavo Ponce, el secretario de Finanzas del gobierno de López Obrador, que se daba vida de magnate en Las Vegas. Otra. Todos vieron el insultante despilfarro en pagos de privilegio, como el del chofer de AMLO, Nico, que ganaba carretadas, por ser “amigo del jefe”.

Está en la memoria de los que quieran verlo, que AMLO ordenó a la Asamblea Legislativa del DF que escondiera diez años los gastos de los segundos pisos, porque son un cochinero que en unos cuantos años saldrá a la luz. Todos saben —y pocos lo quieren reconocer— que AMLO vive muy bien, con lujos clasemedieros, cuando en los últimos seis años no ha tenido un trabajo formal. Y, claro, todos saben que no vive de la caridad pública, como suele engañar.

Todos saben que AMLO hizo trampa en Iztapalapa al imponer a Juanito, para luego quitarlo del cargo de jefe delegacional e imponer a su preferida, la fiel Clara Brugada, de cuyo gobierno —según no pocas voces de la propia izquierda— salen carretadas de dinero para alimentar a la claque política de AMLO. Todos saben que —ante el riesgo de la veda— Andrés López le dijo públicamente a su vocera que, para trampear la veda electoral, pediría a los jefes nacionales del PRD, el PT y Convergencia que se registraran como candidatos presidenciales. Y, claro, la trampa quedó exhibida, cuando las redes sociales tundieron a AMLO por tramposo.

Y si aún existen dudas, ayer lunes AMLO mandó a “miembros de su gabinete” a que den a conocer su programa de gobierno. Y el primero en hacer la trampa fue nada menos que Adolfo Hellmund, el dizque secretario de Energía. La trampa en pleno, pues.

Pero acaso lo más ridículo no sea que AMLO es un político tramposo.

No, lo verdaderamente reprobable para el proceso electoral mexicano es que AMLO también es impune ante los árbitros electorales. Por eso la gran pregunta: ¿Por qué AMLO goza de total impunidad, ante árbitros electorales como el IFE? La respuesta es elemental y está a la vista de todos.

Primero, porque AMLO impuso, a través de Arturo Núñez, al presidente del IFE, Leonardo Valdés. En otras palabras, que luego de provocar la destrucción del IFE, Andrés López se quedó con la presidencia del IFE.

Segundo, porque consejeros como Alfredo Figueroa, Lorenzo Córdova y María Marbán —además del multicitado Valdés, claro— son cuotas de las llamadas izquierdas y su llegada al IFE fue palomeada por AMLO.

Y, tercero, porque el IFE estuvo en falta constitucional, por más de un año, justamente porque los dueños del PAN, el PRD y el PRI se apropiaron del árbitro electoral y pretendieron quedarse con la tajada mayor. Y, en efecto, al final resulta que AMLO se quedó con la mayor tajada. Consiguió un IFE a modo. Y lo tiene.

Y la mejor evidencia de que el IFE es un árbitro a modo la vimos el pasado jueves, cuando AMLO regañó a consejeros y presidente del IFE, a sus piezas en el Consejo General y, en sus barbas, les recetó un grosero acto anticipado de campaña. ¿Y qué creen? ¡Sorpresa!, que nadie en el IFE fue capaz de la menor crítica. Igual que ninguno de los árbitros ha dicho nada de la campaña adelantada que AMLO realiza por todo el país. ¿Alguien puede creer en la certeza, legalidad, imparcialidad y transparencia de una elección, con un árbitro como ése? Al tiempo.

A %d blogueros les gusta esto: