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“Pensé que no regresaba, pensé que ese era el último día de mi vida”

“Pensé que no regresaba, pensé que ese era el último día de mi vida”

Entrevista con el hombre que gritó ‘¡abajo el comunismo!’ en medio de la misa de Benedicto XVI en Santiago de Cuba

La Habana Andrés Carrión, en el momento de gritar ‘¡abajo el comunismo!’ ante el Papa en Santiago de Cuba el pasado 26 de marzo. / Spencer Platt (Getty )

Pasadas ya varias semanas de la visita de Benedicto XVI a Cuba, hay un nombre que surge una y otra vez al evocar aquellos últimos días de marzo. Andrés Carrión, de 40 años, el ciudadano que gritó en la homilía de Santiago de Cuba:  “¡Abajo el comunismo!”. Hizo que los ojos del mundo pasaran de contemplar la mitra papal a observar el rostro de un hombre sujetado por sus captores y golpeado por un supuesto miembro de la Cruz Roja. Todavía hoy bajo los efectos que produce pasar del anonimato a la notoriedad, responde estas preguntas para el EL PAÍS.

La detención de Andrés Carrión y la posterior agresión fue vista en las televisiones internacionales. En este vídeo, la información en una cadena colombiana.

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de realizar esa acción en la Plaza Antonio Maceo? ¿Fue una iniciativa personal o de un grupo?

Respuesta. No pertenezco a ningún partido opositor, aún hoy sigo sin pertenecer a ninguno. No obstante, por estos días he recibido la solidaridad de varios grupos de activistas, especialmente en la zona oriental del país. La idea de esa acción me brotó en solitario y no se la comenté a nadie, temiendo que se fuera a filtrar la información y me impidieran llevarla a cabo. Ya José Martí lo había dicho “hay cosas que para lograrlas han de andar muy ocultas”. Por eso fue que pude llegar hasta ahí. Tenía una motivación cívica y de principios: los cubanos debíamos hacer algo para que el mundo supiera de las violaciones y los grandes problemas que afrontamos aquí con la libertad de expresión y los derechos humanos. Yo llevaba todo eso desde hacía mucho tiempo por dentro y aquel fue el momento de decirlo.

P. ¿Cómo pudiste llegar hasta ese lugar a pesar del cerco policial?

R. Llegué sobre las once de la mañana, vi los preparativos de la misa y encontré un lugar estratégico por su posición. Allí me paré. Llevaba en el bolsillo unos caramelos y un pomo de agua, y con eso me sostuve hasta las 17:40 horas, cuando acometí la acción. Había dos cordones de seguridad. En un momento me decidí y crucé el primer cordón. Una vez dentro me dirigí corriendo hasta estar frente del altar y grité varias consignas: ‘¡Abajo el comunismo! ¡Abajo la dictadura! ¡Libertad para el pueblo de Cuba!’ y cuando ya me habían atrapado y me llevaban sujetado alcancé a gritar ‘¡Monseñor no se deje engañar, que el pueblo de Cuba no es libre!’.

P. Muchos han aplaudido tu proceder ese 26 de marzo, pero otros critican que hayas usado el espacio de una misa católica para gritar una consigna de corte político. ¿Qué le dirías a estos últimos?

R. Ya envié una carta al Arzobispado de Santiago de Cuba para explicar por qué lo hice y pedirle disculpas al Papa y a toda la comunidad católica. Pero ellos deben entender y todo el mundo debe entender que los cubanos no tenemos espacios donde expresarnos. Debido a eso uno busca un espacio donde ser oído y creo que aquella era una oportunidad que no se podía dejar pasar. No fue mi intención manchar la misa, así se lo he dicho a varios sacerdotes con los que he hablado y ellos me han entendido. Soy católico y no lo hice con ningún interés de dañar a la Iglesia ni a la figura del Papa.

P. ¿Cuáles fueron las principales acusaciones que te hizo la policía durante los 20 días en que estuviste detenido? ¿Con qué castigos te amenazaron?

R. No me maltrataron físicamente. Conozco de los golpes que han recibido otros opositores, pero creo que con tantos ojos puestos en mí o quizás porque el Papa había intercedido, decidieron no tomar represalias físicas en mi contra. Sí me pusieron durante varios días en una celda muy oscura y que tenía muy mal olor. No había agua limpia allí y la luz solo la encendían diez minutos a las seis de la mañana y otros diez minutos a las seis de la tarde. Después de 20 días me excarcelaron pero me hicieron firmar un papel donde estoy limitado de mis libertades. Tengo que presentarme todos los miércoles en una unidad de operaciones policiales, no puedo salir del municipio sin pedir permiso, no puedo reunirme con opositores, ni dar entrevistas, no puedo participar en manifestaciones. Pero no he cumplido con casi nada de eso. Ellos no me van a callar de esa forma.

P. Un hombre, vestido con el logotipo de la Cruz Roja, te agredió y te lanzó incluso una camilla. ¿A qué crees que se debió ese comportamiento tan agresivo? ¿Qué sientes ahora mismo hacia él?

R. Siento lástima por él. Tengo una vocación cristiana y no puedo sentir otra cosa, porque creo que él es un producto de 53 años de adoctrinamiento y de décadas de decirle a las personas que es bueno usar la violencia contra aquel que se exprese libremente. Algunas amistades me han traído la dirección donde vive ese hombre y me han dicho “hay que tomar medidas contra él”, pero yo no pienso así. Sería caer en el mismo ciclo de la violencia y la venganza. Soy contrario a cualquier tipo de violencia.

P. Algunas personas afirman que gritaste ‘¡abajo el comunismo!’ para obtener una visa de refugiado político en Estados Unidos. ¿Es eso cierto? ¿Cómo respondes a ese cuestionamiento?

R. Eso no es cierto. Mi objetivo principal era —y así se lo dije a la Seguridad del Estado— llamar a la conciencia del pueblo cubano. Que la gente viera que se puede luchar. También otro objetivo fue llamar a la conciencia de Raúl Castro para que reconozca nuestros derechos. Hoy fui yo, pero mañana pueden ser cientos, miles o un pueblo entero. Pensé que mis gritos serían como un motor impulsor que arrastraría a muchas de las personas que estaban en la Plaza Antonio Maceo a hacer lo mismo, pero no pasó así y confieso que eso me decepcionó. No lo hice con el objetivo de buscar un asilo político, aunque ahora el hostigamiento que estoy viviendo es insostenible. Mi casa rodeada y me siguen a donde quiera que voy. Por el momento no se atreven a hacerme nada porque muchos están pendientes de mi situación, pero a veces temo que dentro de tres o cuatro meses pueda ocurrirme lo peor. Me preocupa mucho mi seguridad.

P. ¿Lo volverías a hacer?

R. Sí, claro que sí. Lo hice por mi país, por mi pueblo y en ese momento supe que aquella acción me podía costar la vida. Incluso yo me despedí de mis familiares sin que ellos lo supieran. Me despedí de mi madre, de mi hermana, de mi esposa… le dije a ella esa mañana antes de salir hacia la misa ‘Te amo mucho’. Yo pensé que no regresaba, pensé que ese iba a ser el último día de mi vida.

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Liberan en Cuba al opositor que gritó consignas durante la misa que ofreció el Papa

Liberan en Cuba al opositor que gritó consignas durante la misa que ofreció el Papa

Foto: AFP PHOTO/ Archivo

(La Habana, 15 abril 2012 AFP)- La policía cubana liberó al opositor Andrés Carrión, detenido el 26 de marzo tras gritar consignas antigubernamentales durante la misa del papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba, confirmó este domingo una fuente de la disidencia.

“Familiares de Carrión nos confirmaron su excarcelación el viernes en la tarde, estamos tratando de contactar con él y hemos enviado a una persona al poblado de Boniato, donde vive, para que hable con él”, dijo a la AFP el activista Elizardo Sánchez.

Sánchez, portavoz de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo “hablamos con varios familiares, para nosotros es firme la noticia”.

Carrión, de 38 años, licenciado en Rehabilitación Social y Ocupacional, actualmente desempleado, gritó consignas antigubernamentales en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, cuando el papa Benedicto XVI entraba para oficiar la primera de las dos misas que dio en la isla, durante su visita del 26 al 28 de marzo.

El disidente fue detenido de inmediato y cuando era conducido por agentes de civil fue golpeado por un camillero de la Cruz Roja, que días más tarde fue separado de esa institución por la agresión.

Sánchez agregó que, sin embargo, hasta esta fecha sigue encarcelado el opositor José Daniel Ferrer, detenido hace dos semanas en Santiago de Cuba, junto a otros 42 disidentes, algunos de los cuales exigían la liberación de Carrión.

De ese grupo fueron liberados todos en los días siguientes a la detención menos Ferrer, de 41 años y líder de la opositora Unión Patriótica de Cuba.

Ferrer, expreso político, forma parte de los 75 opositores condenados en 2003 a largas penas de prisión. De ellos, 23 fueron excarcelados por motivos de salud y el los otros 52 tras el diálogo entre la Iglesia Católica y el Gobierno, que comenzó en mayo de 2010.

“No me extrañaría que lo excarcelen en las próximas horas”, dijo Sánchez, tomando en cuenta la liberación de Carrión

El Papa habla con Fidel Castro y pide más libertad religiosa en Cuba

 

Un momento del encuentro entre Benedicto XVI y Fidel Castro, en las últimas horas del Papa en La Habana. Osservatore Romano / AP Photo

AFP

La Habana — El papa Benedicto XVI se reunió este miércoles con Fidel Castro y ofició una misa ante cientos de miles de personas en la Plaza de la Revolución de La Habana, en la que instó a las autoridades comunistas a “seguir adelante” con la libertad religiosa.

El encuentro entre el líder máximo cubano y el pontífice tuvo lugar –por pedido de éste, según destacó el Vaticano– poco después del mediodía en la Nunciatura Apostólica, en el barrio diplomático de Miramar, oeste de La Habana, y duró media hora, dijo el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.

“Fidel hizo preguntas al papa para saber su pensamiento sobre diversos temas”, “fue un ”diálogo intenso, cordial y sereno“ con la ayuda de intérpretes, dijo Lombardi.

Esta fue la primera entrevista entre el líder comunista, de 85 años, y el papa alemán, de 84, que combatió a la teología de la liberación, una corriente de la Iglesia latinoamericana que profesa la ”opción preferencial por los pobers“ y muchos de sus seguidores, sacerdotes y laicos, se integraran a los grupos guerrilleros apoyados por La Habana, en las décadas del 70 y del 80.

Fidel Castro se había reunido dos veces con Juan Pablo II, en 1996 en el Vaticano, y luego en su histórica visita a Cuba, en 1998.

Horas antes de su encuentro con Fidel Castro, Benedicto XVI ofició una misa ante cerca de 500.000 personas en la Plaza de la Revolución, en la que llamó a ”seguir adelante“ con la libertad religiosa en Cuba.

”Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe“, dijo en su homilía, en presencia del presidente Raúl Castro, el canciller Bruno Rodríguez y la jerarquía católica cubana.

”Para poder ejercer esta tarea, (la Iglesia) ha de contar con la esencial libertad religiosa“, dijo. El Estado cubano era ateo hasta 1991, ahora es laico.

”Es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana“, añadió el Papa en la Plaza, sitio de grandes manifestaciones comunistas.

Benedicto XVI pidió que la Iglesia pueda dar su ”testimonio“ no sólo en la catequesis, sino también en el ámbito de la educación. Las escuelas católicas y todos los colegios privados fueron ”nacionalizados“ tras la llegada al poder de Fidel Castro, en 1959.

En 1998, en ese mismo lugar y en presencia de Fidel Castro, Juan Pablo II, el único papa que visitó la isla antes de Benedicto, celebró una histórica misa con un millón de asistentes, en que pidió que ”Cuba se abra al mundo para que el mundo se abra a Cuba“. Esa visita marcó el deshielo en las relaciones Iglesia-Estado.

Benedicto XVI fue escuchado bajo el sol radiante de la mañana por católicos, comunistas, ateos y adeptos a la santería, rito afrocubano que mezcla el espiritualismo africano con el catolicismo.

El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, hizo un llamado por la ”paz y la reconciliación“ entre los cubanos al comenzar la misa, a la que en un hecho inédito asistieron cientos de peregrinos cubanos procedentes de Miami, bastión del anticastrismo.

”Nuestro pueblo implora a su Santidad incluya en su oración esos dones de lo alto necesarios para que reine entre todos los cubanos el amor y el perdón y se haga verdad la reconciliación y la paz“, dijo Ortega, impulsor de un diálogo iniciado en 2010 con el gobierno de Raúl Castro.

Benedicto XVI se reunió el martes en privado durante 40 minutos con Raúl Castro, unas horas después que un alto funcionario de la isla afirmara que ”no va a haber una reforma política“ en Cuba y un día después de que el Papa llamara a los cubanos a construir ”una sociedad abierta y renovada“.

En ese encuentro privado, el Papa pidió a Raúl Castro un mayor espacio para la Iglesia y sugirió que el Viernes Santo, día de la crucifixión de Cristo, sea feriado en la isla. Juan Pablo II obtuvo de Fidel Castro que el día de Navidad fuera declarado festivo.

La mañana del martes, el Papa había orado ante la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional, en Santiago de Cuba (sureste de la isla), rogándole por ”los cubanos privados de libertad“.

Los opositores denunciaron al menos 150 arrestos para evitar protestas, lo que fue criticado por Amnistía Internacional.

El Vaticano no programó ninguna reunión con sus familiares, una gran decepción para los círculos opositores.

El Papa tiene previsto marcharse de la isla hacia este miércoles a las 17H00 locales (22H00 GMT).

 

El Papa habla con Raúl Castro, cuyo régimen descarta toda reforma política

Benedicto XVI se reunió este martes con el presidente Raúl Castro en La Habana, en la jornada más política de su visita a Cuba, en la que un alto funcionario cubano descartó cualquier reforma política, a pesar del llamado del Papa a construir “una sociedad abierta y renovada”.

El encuentro entre el Papa y el gobernante cubano comenzó al final de la tarde en medio de especulaciones de que pueda reunirse también con Fidel Castro, horas después de que el pontífice llegara a la capital desde Santiago de Cuba, al otro extremo de la isla, donde inició su visita el lunes.

En su reunión en el Palacio de la Revolución, centro del poder comunista, Benedicto XVI y Raúl Castro abordarán las relaciones entre el gobierno y la Iglesia, interlocutora política privilegiada y muy activa en el terreno social, 14 años después de la histórica visita de Juan Pablo II.

En el Palacio comenzó simultáneamente un encuentro entre el secretario de Estado (número dos) del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, acompañado de su “ministro de relaciones exteriores”, monseñor Dominique Mamberti, y el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura.

Los temas candentes -presos políticos, levantamiento del embargo norteamericano contra Cuba, mayores derechos para los católicos en campos como la enseñanza- deben ser abordados en esta reunión.

Raúl Castro, de 80 años, recibió calurosamente al Papa el lunes y asistió en primera fila a la misa campal de Santiago de Cuba, sin comentar las declaraciones que el Pontífice formuló en su vuelo a México el viernes, cuando instó a los cubanos a dejar de lado el marxismo, que “no corresponde ya a la realidad” y a buscar “nuevos modelos”.

El Papa también llamó a construir “una sociedad abierta y renovada”, pero este martes otro vicepresidente cubano, Marino Murillo, descartó toda reforma política en la isla, último bastión del comunismo en Occidente, al responder preguntas de la prensa sobre esas palabras.

“En Cuba no va a haber una reforma política, en Cuba estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano, que haga nuestro socialismo sustentable”, dijo Murillo, quien dirige la reforma económica de Raúl Castro.

La expectativa de los medios sigue puesta en un posible y breve encuentro entre Joseph Ratzinger, de 84 años, y el padre de la revolución cubana, Fidel Castro, un año mayor que él, retirado del poder desde 2006.

Ex alumno de los jesuitas, Fidel Castro, que ha expresado su admiración por Juan Pablo II, manifestó su deseo de reunirse con Benedicto XVI y el Vaticano manifestó la disponibilidad del pontífice.

Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 1981 a 2005, Joseph Ratzinger combatió a la “Teología de la liberación”, que proclamó “la opción preferencial por los pobres” y fue condenada por contaminación marxista. Algunos sacerdotes y muchos laicos apoyaron e incluso se integraron a las guerrillas apoyadas por La Habana en la segunda mitad del siglo pasado.

Durante su conferencia de prensa en el avión que le condujo de Roma a México, el papa alemán dijo que Juan Pablo II “estaba en la misma línea, y aún más, rechazando los medios violentos y el marxismo”. Tenía un “antimarxismo visceral”, precisó.

Se especulaba también sobre la posible presencia en una cita con Raúl Castro del muy creyente presidente Hugo Chávez, quien se trata de un cáncer en Cuba en estos días, hasta que el propio mandatario venezolano lo descartó este martes.

Benedicto XVI “es un jefe de Estado, yo soy un jefe de Estado, Raúl es un jefe de Estado, ellos tienen su agenda, no voy a estar interfiriendo”, dijo Chávez a la televisión venezolana.

Antes de viajar a La Habana, el Papa visitó este martes el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en El Cobre, a 30 km de Santiago, donde suplicó a la patrona de Cuba por los cubanos “privados de libertad”.

Aunque no hay ninguna reunión prevista entre el pontífice y la disidencia, su presencia en la isla elevó la temperatura en la oposición.

Según un grupo de oposición, unos 150 opositores fueron arrestados de manera preventiva en los últimos días para impedir que se manifiesten y los teléfonos de muchos disidentes “han sido desconectados”.

“Como parte de las medidas represivas adoptadas por el régimen, varios centenares de teléfonos fijos y celulares de disidentes, periodistas independientes, bloggers y otros activistas de la sociedad civil han sido desconectados”, denunció la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos, que encabeza el disidente Elizardo Sánchez.

Al menos tres embarcaciones con exiliados cubanos anticastristas zarparon desde Florida para acercarse a unos 20 km de las costas cubanas durante la reunión del Papa con Raúl Castro, dijo a la AFP el activista Rafael Tur.

El Papa pasará la noche en la Nunciatura y el miércoles oficiará una misa en La Habana, antes de partir a Roma

 

La apuesta del Papa en Cuba

por Mary Anastasia O’Grady

Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.

Cuando apenas falta una semana para la llegada de Benedicto XVI a Cuba, la segunda visita papal en 14 años, una alegría por anticipado debería estar embargando a los cristianos de la isla. Pero esos valientes soldados de Cristo que se han alzado contra la represión política, el estado de ánimo que prevalece es el de una profunda frustración.

Durante 53 años, el régimen totalitario de Cuba ha vuelto un infierno la vida de la población. Pero Castro no ha escatimado en gastos para poner en marcha una inteligente campaña de propaganda internacional. La supervivencia del régimen ha dependido de la represión al estilo de la Alemania Oriental cubierta por una cara sonriente para el consumo internacional. La estrategia ha funcionado y los defensores de los derechos humanos cubanos han sufrido sus humillaciones con poco apoyo moral del resto del mundo.

Los disidentes cubanos esperaban que la visita del Papa les ayudara a dejar al descubierto a los retorcidos carceleros que dirigen la prisión en la isla. Entonces, ¿ccómo interpretar el hecho de que el pontífice no se reunirá con ninguno de los defensores cristianos de los derechos humanos en la isla? Estas personas han soportado abominables actos de terror de estado para ser testigos de la fe. Se han ganado el reconocimiento papal. La palabra decepción ni siquiera empieza a describir sus frustradas esperanzas.

No es que no lo hayan pedido. Lo han rogado. Desde La Habana, el ex preso político cubano Ángel Moya calificó la situación de la siguiente manera: “[La dictadura cubana] tratará de manipular la presencia del sumo pontífice en Cuba”, dijo al sitio web “Pedazos de la isla”. “Por esa razón estamos haciendo un llamado a la opinión pública internacional y a nuestros hermanos exiliados, para que envíen un mensaje a Benedicto XVI para que se reúne (sic) con los opositores. De tal forma le dejaremos saber lo que realmente ocurre aquí en la isla…”, añadió.

Berta Soler, esposa de Moya y portavoz de las Damas de Blanco, quienes desde 2003 han resistido golpizas, arrestos y hostigamientos por parte del régimen por asistir a misa en grupo y protestar por los arrestos políticos fueron mucho más allá. A través del nuncio apostólico en La Habana, Soler hizo llegar una solicitud formal de las Damas de Blanco para ver al papa, “aunque sea un minuto”.

Muchos otros cristianos en la isla han hecho peticiones similares. Desde EE.UU., Carlos Eire, profesor de la Universidad de Yale, escribió un poderoso llamado en nombre de las Damas de Blanco para la edición del 5 de marzo de la revista National Review Online. “Como la mujer de Canaán que le gritó a Jesús, ‘Señor, ayúdame’, o la mujer que tocó el dobladillo de la túnica de Jesús con la esperanza de una cura, ellas intentan atraer la atención, llenas de fe, mendigando contra toda probabilidad. En una isla donde todos se han vuelto mendigos, ellas ruegan por el don más raro y precioso de todos: su presencia”. La oficina del cardenal cubano Jaime Ortega dijo a las Damas de Blanco que la agenda del papa es muy apretada.

Algunos disidentes se preguntan de qué lado está el cardenal. En los últimos años jugó un papel decisivo en ayudar al gobierno a deportar a decenas de presos políticos que se habían convertido en un lastre para la imagen del régimen. A pesar de que recientemente ofreció una misa para el dictador venezolano Hugo Chávez, enfermo de cáncer, los pedidos de Soler para una misa por los disidentes muertos han quedado sin respuesta.

El cardenal ha señalado que el propósito del viaje es “una nueva evangelización” y que, por supuesto, la difusión del evangelio es la obra del Señor. Pero cuesta ver cómo los conversos serán ganados si el Papa deja de lado a los marginados y se codea con los poderosos.

El jueves 15 de marzo, 13 cristianos que se refugiaron en la iglesia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en La Habana, para exigir que el Papa escuchara sus quejas contra el régimen fueron sacados por la policía, según se informó a pedido del cardenal Ortega. Luego, el viernes, el Vaticano anunció que si Fidel Castro desea reunirse, “el Papa estará disponible”.

En caso de que todo esto no sea suficiente para destruir la confianza cubana en el Papa como un aliado, el diario gubernamental Granma expresó en un editorial de la semana pasada que “estamos seguros de que Su Santidad guardará con cariño el recuerdo de esta isla del Caribe, que valora su visita como una manifestación de confianza y expresión renovada de las excelentes e ininterrumpidas relaciones entre la Santa Sede y Cuba”.

Todos los cubanos saben que la “revolución” persiguió a los fieles. Fueron enviados a los pelotones de fusilamiento o a los calabozos, las escuelas e iglesias católicas fueron cerradas y la isla fue declarada un paraíso ateo.

Ahora, sin embargo, Fidel está recordando a los cubanos que las relaciones con Roma nunca se rompieron y afirma que todo el tiempo se ha llevado fabulosamente bien con el Papa. ¿Permitirá el Papa Benedicto, que ciertamente no es un simpatizante de Castro, que el régimen se salga con la suya?
A menos que tenga algo bajo la manga, la visita puede llegar a ser un grave error de cálculo. Los cubanos saben que son rehenes en su propio país. Si el Papa es percibido como alguien que está de acuerdo con esta gran mentira, sólo aumentará el sentimiento de traición hacia el cardenal Ortega y no hará nada para fortalecer a la Iglesia en Cuba.

El Papa ruega a la Virgen de la Caridad por cubanos “privados de libertad”

  • Un portavoz del Vaticano indicó que es probable que se concrete una reunión entre el Papa y Fidel Castro.
Video: Youtube 27/03/2012

(Santiago de Cuba, 27 der marzo. AFP) -El Papa Benedicto XVI suplicó este martes a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, por los cubanos “privados de libertad”, rogándole que este país avance “por caminos de renovación y esperanza” en el futuro y también oró por el vecino pueblo de Haití.

El Papa dijo que ha “suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad”, al finalizar su visita esta mañana al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, el más importante de la isla, donde se venera a la Virgen, muy popular entre los cubanos.

“He venido como peregrino hasta la casa de la bendita imagen de Nuestra Señora de la Caridad, ‘la Mambisa’, como ustedes la invocan afectuosamente”, dijo el pontífice ante cientos de fieles congregados fuera de la Basílica Menor de El Cobre.

Pidió a la vírgen para que los jóvenes “no sucumban a propuestas que dejan la tristeza tras de sí”, en alusión a la droga, el hedonismo, la prostitución y la permisividad sexual, que la Iglesia condena.

Evocó ante María a “los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí desde África”.

También hizo un ruego especial por “la cercana población de Haití, que aún sufre las consecuencias del conocido terremoto de hace dos años”.

Según la tradición, una imagen de madera de ella, con la inscripción “yo soy la Virgen de la Caridad”, fue encontrada en el mar por dos pescadores indígenas y un esclavo negro en 1612. Fue llevada entonces a la mina de El Cobre, cerca de Santiago (sureste de la isla), y ha estado asociada a la historia de la liberación cubana, especialmente a la lucha contra la esclavitud en el siglo XIX.

“Su presencia (de la Virgen) en este poblado de El Cobre es un regalo del cielo para los cubanos”, agregó Benedicto XVI. Uno de los motivos de la visita papal es la celebración de los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen.

“Reciban el cariño del Papa y llévenlo por doquier, para que todos experimenten el consuelo y la fortaleza en la fe. Hagan saber a cuantos se encuentran cerca o lejos que he confiado a la Madre de Dios el futuro de su Patria, avanzando por caminos de renovación y esperanza, para el mayor bien de todos los cubanos”, dijo.

“Que nada ni nadie les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana. Que Dios los bendiga”, dijo.

El Papa viajará este martes a La Habana, donde tiene prevista en la tarde un encuentro con el presidente Raúl Castro. También podría reunirse con Fidel Castro, retirado del poder desde 2006 por problemas de salud.

El Papa Benedicto XVI tendrá la jornada más política en su visita a Cuba

Foto: OSSERVATORE ROMANO / VATICAN / AFP

El Papa Benedicto XVI tendrá este martes la jornada más política de su viaje a Cuba, en la que mantendrá un encuentro con el presidente Raúl Castro en el Palacio de la Revolución y tal vez con su hermano Fidel, mientras el régimen y los opositores esperan resultados contrapuestas de su visita.

El Papa, de 84 años, que el lunes terminó cansado al final de la primera misa pública que ofició debido al calor reinante en Santiago de Cuba (sureste), enfrenta un segundo día agotador en la isla.

Tiene previsto visitar el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, patrona de Cuba, en Cobre, a 30 kilómetros de Santiago, y luego viajará en avión a la capital, al otro extremo de la isla.

En el Palacio de la Revolución, centro del poder comunista, lo espera Raúl Castro, con quien debe abordar el estado de las relaciones entre el gobierno y una Iglesia convertida en interlocutor político privilegiado y muy activa en el terreno social, 14 años después de la histórica visita de Juan Pablo II.

Las especulaciones crecen en torno a la posibilidad de un encuentro entre el Papa y el presidente venezolano Hugo Chávez

Pero la expectativa estará puesta sobre todo en un posible y breve encuentro entre el Joseph Ratzinger y el padre de la revolución cubana, Fidel Castro, de 85 años, retirado del poder desde 2006. Aunque el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, advirtió prudentemente el martes en la noche que “no se sabe si sí, ni dónde” podría tener lugar, la reunión parece probable.

Exalumno de los jesuitas, Fidel Castro, que ha expresado su admiración por Juan Pablo II, manifestó su deseo de reunirse con el papa alemán, y el Vaticano manifestó la disponibilidad del Papa.

Las especulaciones también crecen sobre la posible presencia en esa cita del muy creyente presidente venezolano, Hugo Chávez, quien se trata de un cáncer en estos días en Cuba. Sin embargo, ninguna solicitud de audiencia ha sido formulada a la delegación del Papa, según el portavoz del Vaticano.

Aunque no hay ninguna reunión prevista entre el pontífice y la disidencia, su presencia en la isla eleva la temperatura en la oposición, y la Iglesia toma distancia de las protestas más llamativas.

Según un grupo de oposición, unos 150 activistas opositores han sido arrestados de manera preventiva en los últimos días para impedir que se manifiesten durante la visita del Papa.

La prudencia de Benedicto XVI, la ausencia de un llamado explícito por los presos políticos o por la libertad, son lamentadas por algunos de los disidentes.

El lunes, en la plaza de la Revolución de Santiago de Cuba, al inicio de la misa, un hombre vociferó “abajo el comunismo, abajo la dictadura”, antes de ser retirado por policías de civil. La muchedumbre, con recogimiento, pareció desaprobar ese grito que interrumpió el oficio religioso.

El fin de la visita es la “reconciliación”, insistió este martes el portavoz del Vaticano.

Asimismo, en el Palacio de la Revolución, está previsto un encuentro entre el secretario de Estado (número dos) del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, acompañado de su “ministro de relaciones exteriores”, monseñor Dominique Mamberti, y el vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura.

Los temas candentes –presos políticos, levantamiento del embargo norteamericano contra Cuba, mayores derechos para los católicos en campos como la enseñanza- deben ser abordados en esta ocasión.

Pero la diplomacia vaticana, bajo Benedicto XVI, prefiere una acción discreta a declaraciones públicas.

Benedicto XVI dijo a su llegada desde México que lleva en su “corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos”, pero también pidió que los católicos luchen “con las armas de la paz, el perdón y la comprensión” para “construir una sociedad abierta y renovada”.

En el primer día, el presidente Raúl Castro estuvo presente en primera fila en la misa en Santiago de Cuba. En su discurso de bienvenida, incluso encontró un punto común con el papa: denunciar “la crisis moral” que afecta a la sociedad contemporánea.

Fidel Castro fue el mejor anfitrión de Juan Pablo II

 BBC Mundo

Fidel Castro recibe a Juan Pablo II en el aeropuerto José Martí en 1998

Juan Pablo II visitó Cuba entre el 21 y el 25 de enero de 1998.

El ex presidente de Cuba Fidel Castro fue probablemente el jefe de Estado que “mejor se preparó” para recibir al papa Juan Pablo II, según le dijo el fallecido pontífice al actual Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

“Juan Pablo II me confesó que probablemente ningún jefe de Estado se había preparado para su visita tan concienzudamente. (Castro) se había leído las encíclicas y los principales discursos e incluso alguna poesía”, afirmó Bertone en referencia a la visita del Papa a Cuba en enero de 1998.

El cardenal lo adelantó así en un artículo publicado en el diario vaticano L’Osservatore Romano que recoge algunos extractos del libro “Un corazón grande. Homenaje a Juan Pablo II”.

Editado por la Librería Vaticana, el libro saldrá a la venta próximamente y es un homenaje de la Santa Sede al papa Wojtyla con motivo de su beatificación, el próximo 1 de mayo.

La beatificación de Juan Pablo II se realizará en un plazo excepcionalmente corto en la historia moderna. La Iglesia católica atribuye esta celeridad a una necesidad de reconocer un reclamo que había de parte de sus fieles desde la muerte de Juan Pablo II en 2005.

“Muy positiva”

Juan Pablo II, según Bertone, tuvo una impresión “muy positiva” de esa visita histórica, en la que recorrió la isla y se entrevistó con Fidel Castro, “sobre todo por el entusiasmo del pueblo que conoció una especie de respiro de liberación gracias a la visita”.

“Fidel Castro mostró afecto por el Papa, que ya estaba enfermo, y Juan Pablo II me confió que posiblemente ningún jefe de Estado se había preparado tan a fondo para una visita de un Pontífice”, recuerda Bertone en su libro.

En su visita, Juan Pablo II criticó el embargo económico impuesto por Estados Unidos a la isla, aunque también fue crítico con el sistema cubano.

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