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Cumbre de las Américas: un fracaso por las Malvinas y Cuba

CRISTINA FERNÁNDEZ SE VA MOLESTA

Cumbre de las Américas: un fracaso por las Malvinas y Cuba

Aunque empezó con problemas por el rechazo de invitar a Cuba, la VI Cumbre de las Américas terminó con un sabor a fracaso por falta de consensos.

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Tradicional foto de familia de los presidentes. | EFE
 Martín Higueras / Iberoamérica

Hace ya varias semanas que esta Cumbre de Cartagena estaba destinada a un posible fracaso, en especial por la insistencia del presidente de Ecuador de incluir a Cuba dentro de la reunión. Ante la negativa de algunos países y de Colombia, país sede, Rafael Correa decidió solidarizarse con sus amigos de la dictadura y permanecer en su país, un gesto que fue imitado, como era de esperarse, por su colega nicaragüense, Daniel Ortega.

Ante la duda, este fracaso se confirmó este domingo al acabar las reuniones sin ningún consenso de carácter político, algo que el anfitrión Juan Manuel Santos se esforzó en negar; para él, este extremo no significaba el fracaso de la cita continental. El propio presidente uruguayo, José Mujica, reconoció en rueda de prensa que se había llegado a un acuerdo en cinco temas del temario oficial (seguridad, desastres naturales y medioambiente, integración física, acceso a las tecnologías y pobreza e inequidad) pero que eso no se había logrado en temas políticos.

La que partió antes de tiempo de la cumbre fue Cristina Fernández de Kirchner. Todos los indicios apuntan a que la causa de su enfado fue no poder incluir un punto sobre Las Malvinas en la declaración final. 32 de los 34 países estaban de acuerdo pero ni Canadá ni EEUU estaban dispuestos a firmarlo, y sin ese consenso fue imposible incluirlo en el texto. Eso habría provocado que la presidenta argentina dejara a sus homólogos y volviera a su país. Según Juan Manuel Santos, se fue porque “me había dicho que tenía que volver pronto. Tiene una serie de problemas en Argentina”. Sin embargo, también confesó que cuando terminó su discurso inaugural, la presidenta se le acercó y le dijo: “Te olvidaste de Malvinas”. Y es que, según el diario Clarín, “la delegación argentina había trabajado desde el principio para que la declaración final de la reunión incluyera un unánime apoyo de la Cumbre de las Américas al reclamo ante Gran Bretaña por la soberanía de las islas”.

Otros de los temas que impidieron terminar la cumbre con una declaración final fueron la ausencia de Cuba del foro regional y las políticas antidrogas en la región. De hecho, los países del ALBA, es decir los alineados con las políticas bolivarianas de Hugo Chávez, anunciaron que no acudirían a la próxima cita de no ser invitada Cuba. Eso tendrá que verlo en 2015 Ricardo Martinelli, presidente de Panamá, país que acogerá la VII Cumbre de las Américas.

Al final, la cumbre emitió tres comunicados sobre temas específicos, entre los que no están ni la inclusión de Cuba en las próximas cumbres ni un apoyo expreso a la reivindicación argentina de soberanía sobre las Malvinas. Los comunicados son uno, a instancias de Brasil y Argentina, de apoyo a la reunión sobre medio ambiente Río+20, otro de México sobre la delincuencia organizada transnacional y otro de Colombia referido a un foro de competitividad regional.

 

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¿De qué legalización hablamos?

¿De qué legalización hablamos?

El debate impulsado por el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina es más político que práctico.

El mercado crucial para resolver la problemática causada por el narcotráfico es el de la cocaína

Madrid El cuerpo de un taxista asesinado yace en Acapulco, Guerrero (sureste de México). / Bernandino Hernandez (AP)

La petición del presidente guatemalteco, el conservador Otto Pérez Molina, de “abandonar toda premisa ideológica” acerca del debate sobre la legalización de las drogas alentó que el tema fuera uno de los protagonistas de la VI Cumbre de las Américas. El rechazo del presidente estadounidense, Barack Obama no ha sorprendido a nadie: “La legalización no es la solución”, el mantra repetido por los Gobiernos estadounidenses desde que Ronald Reagan emprendiera su propia ofensiva contra el narcotráfico. Pero la sangría provocada por una agresiva estrategia antidrogas que causó decenas de miles de muertos en Colombia en los noventa, y ha dejado otros tantos más —cerca de 60.000 desde 2006 en México— en la región abre de nuevo el debate. ¿De verdad no es la solución.

La respuesta es mucho más complicada. “Por más que los países productores y de tránsito abran la discusión sobre la regulación de nada sirve si los países consumidores no se lo plantean”, explica el investigador mexicano Alejandro Hope, especializado en el estudio del tráfico de drogas. Y si bien Obama reconoció en una entrevista esta semana que Estados Unidos, el mercado de consumo más grande del mundo que gasta anualmente más de 64.000 millones de dólares (unos 48.900 millones de euros) en drogas, era “parte del problema”, el desconocimiento sobre el tema está más que extendido en EE UU.

Un informe encargado por el Senado norteamericano en septiembre de 2011 reconoce que “la mayoría de los estadounidenses no son conscientes de la manera en que el consumo de drogas influye directamente en la violencia en México y Centroamérica”. La Organizaciones de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés) calcula que un 95% del total de los narcóticos que llegan a EE UU pasan por México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

“Queda claro que el debate internacional sobre política de drogas es menos serio de lo que debiera ser”, explica Hope. “Por ejemplo: América Latina no tiene un problema con las drogas, tiene un problema con la cocaína

. Si mañana legalizan la marihuana, a países como Guatemala les da igual. El tema serio está en la cocaína, que representa la mayor parte de las ganancias de los carteles del narcotráfico”. Y el rechazo a la legalización de la cocaína es mucho mayor que el de otras drogas como, precisamente, la marihuana. “No he visto ningún estudio en la que el índice suba del 10%”, detalla.

Aun así, hay indicios positivos. “El cambio más significativo es que Washington ha aceptado que se debe tener esta discusión”, afirma Ethan Nadelmann, director del think tank Drug Policy Alliance. “Es evidente que son pequeños pasos y que, en definitiva, las discusiones significativas se habrán dado a puerta cerrada”.

Cumbre de las Américas: presidentes comienzan su debate a puerta cerrada

Cumbre de las Américas: presidentes comienzan su debate a puerta cerrada

Foto: EFE

(Cartagena, 15 de abril. AP) — Los líderes del hemisferio se aprestaban el domingo a iniciar el debate a puertas cerradas de la VI Cumbre de las Américas con la posibilidad de que sea último.

El grupo de países de la llamada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), que reúne países de izquierda de la región, anunció en un comunicado divulgado la víspera que se ausentará de la próxima cita, prevista para 2015 en Panamá, si Cuba no asiste.

Manifestamos nuestra decisión de no participar en las próximas Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba“, dijo el grupo impulsado por el gobierno venezolano y del que actualmente forman parte países como Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua.

El sábado por la noche el mandatario boliviano Evo Morales ratificó que la inclusión de Cuba era la condición para que acudieran a Panamá y que la negativa de Washington era una suerte de dictadura porque se oponía a la voluntad de la mayoría de los países.

Aquí todos los países de América Latina y el Caribe quieren que esté presente Cuba, pero Estados Unidos no acepta… es como una dictadura”, dijo Morales a los reporteros en el centro de prensa de la cumbre.

Foto: EFE

Ya la VI edición del cónclave hemisférico, que se celebra en este puerto del Caribe colombiano, sufrió al menos una inasistencia por el tema cubano: el presidente de Ecuador Rafael Correa, quien se ausentó en solidaridad con la isla.

También se ausentó el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, aunque no se han informado oficialmente las razones.

Tampoco estuvo el presidente de Venezuela Hugo Chávez, que por años ha sido uno de los más sólidos aliados de La Habana, quien el sábado por la noche viajó a Cuba para continuar un tratamiento contra el cáncer.

Ante las ausencias de mandatarios y la negativa de países como los del Alba a excluir el tema de Cuba del texto de declaración final, los ministros del Exterior no terminaron ese documento ni tampoco lo entregaron a sus jefes de Estado para debatirlo.

Esta aún por verse si los presidentes acordaron algún texto adicional y si habrá o no una declaración de consenso en los temas que eran la agenda oficial de la cita: la integración y la conectividad a través de infraestructura, entre otros.

Foto: EFE

Hasta ahora dos pesos pesados latinoamericanos la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el mandatario de México Felipe Calderón no han comentado públicamente sus posturas en los casos de Cuba o si sus países podrían sumarse a las ausencias del próximo encuentro.

Ante los reclamos públicos, que incluyeron los del presidente colombiano Juan Manuel Santos quien en su discurso de apertura de la cumbre aseguró que era inaceptable otra cita sin la asistencia de La Habana, el mandatario estadounidense presidente Barack Obama sólo ha dicho en distintas entrevistas que no es Washington quien impide su participación.

Lo que impide que Cuba sea un miembro completo de la comunidad internacional no es Estados Unidos, es su propia práctica, que es contraria a los principios universales” democráticos, dijo Obama en una entrevista publicada el sábado en el diario colombiano El Espectador.

Obama mantuvo el sábado algunas reuniones separadas con mandatarios como la argentina Cristina Fernández y el salvadoreño Mauricio Funes, sin embargo, el tema de Cuba no fue mencionado, de acuerdo con funcionarios de la delegación estadounidense.

Tampoco ha quedado claro si, en caso de haber alguna declaración final, será abordado el tema de la actual política antidrogas, criticada por sus magros resultados.

Obama dijo en una entrevista con la cadena Univisión, previa a la cumbre, que no tenía problemas en que se debatiera la despenalización de las drogas pero que “personalmente no coincido en que esa sea la solución al problema“.

¿Cumbres? Las de antes

EL OBSERVADOR GLOBAL

¿Cumbres? Las de antes

Las diferencias entre el encuentro de Yalta de 1945 y el de Cartagena de este año ilustran cuánto ha cambiado el mundo

Los presidentes de Colombia y Bolivia posan antes de que inicie el partido amistoso entre los dos países. / RICARDO MORAES (REUTERS)

Dos cumbres: Yalta, 1945 y Cartagena de Indias, 2012. En la primera participan tres jefes de Estado; en la segunda, 30. En la primera, Stalin, Churchill y Roosevelt decidieron cómo iban a dividirse el mundo. En la segunda, los líderes hablaron. Y no tomaron decisión alguna con consecuencias para la gente de las Américas. En cierto modo, esto es bueno. Ninguno de los presidentes en esta Cumbre, ni siquiera Barack Obama, concentra tanto poder como los tres líderes reunidos en Yalta. Para darse cuenta de cuánto ha cambiado el mundo, basta leer esta poética nota oficial de los organizadores del encuentro de Cartagena: “El colibrí vuela rápido y llega muy lejos. Es, quizás, la única especie del reino animal que atraviesa el continente con una técnica impecable de vuelo… denominador común de los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia. Por todo ello, la figura de un colibrí de alas multicolores fue elegida como el logosímbolo [sic] de la Cumbre”. ¿Cuál habrá sido el logosímbolo de la Cumbre de Yalta?, me pregunté. Y sonreí al imaginarme la reacción de Stalin o Churchill al leer algo como esto. Sí; es un mundo distinto.

Por otro lado, es justo reconocer que la agenda oficial de la Cumbre de las Américas fue muy prometedora. Los jefes de Estado hablaron de pobreza e inequidad, desastres naturales, tecnologías de la información, seguridad ciudadana y la integración física del continente. Todos son temas válidos. Pero hay dos detalles importantes. El primero es que para avanzar en estos asuntos no hace falta una cumbre. Hay mucho que los países pueden hacer por su cuenta; de hecho algunos evidencian gran progreso. Pero no todos. Y los que siguen estancados no es a causa de sus vecinos. Los culpables del atraso son los mismos jefes de Estado que pronunciaron incandescentes discursos en la Cumbre. El segundo detalle es que los temas que más atención atrajeron no fueron estos asuntos prioritarios, sino otros sobre los cuales nadie espera que pase mucho: drogas y Cuba.

Sobre las drogas hay una buena noticia que ya ocurrió independientemente de la Cumbre: 2012 pasará a la historia como el año en que se levantó la prohibición para pensar en alternativas a la política sobre drogas que ha impuesto Estados Unidos. Esto no quiere decir que se vaya a abandonar una estrategia que claramente ha fracasado. Pero sí que ahora está permitido explorar otras posibilidades; que esto haya ocurrido en Cartagena es una señal de progreso. Y luego está Cuba. Varios presidentes están furiosos porque Cuba no está invitada a participar en la Cumbre de las Américas. El hecho de que este foro sea solo para países democráticos es, para ellos, un detalle irrelevante.

¿Qué tienen en común estos dos temas, las drogas y Cuba? Que ambos les permiten a los participantes en la Cumbre desviar la atención de sus propias fallas y dirigir el reflector hacia Estados Unidos. ¿Para qué hablar de la represión en Cuba, la libertad de prensa en Ecuador, el populismo argentino o la militarización de Venezuela si podemos hablar de Estados Unidos?

¿Cuál hubiese podido ser una agenda con consecuencias concretas? Aquí están dos posibles puntos:

1. El desarme latinoamericano. Esta es la región más homicida del planeta. Sufre de más muertos por armas de fuego que zonas del mundo que están en guerra. ¿Por qué no usar la Cumbre para que los presidentes de la región (después de denunciar a EE UU por sus criminales exportaciones de armamento) promuevan un plan para reducir el número de armas que tan libremente circulan y que están diezmando a su gente, especialmente a los jóvenes? Podrían lanzar una ambiciosa iniciativa que organice y movilice a madres, sindicatos, empresas, universidades, medios de comunicación, artistas y la sociedad en general para hacer de Latinoamérica una región con menos armas. Ingenuo, lo sé. Pero quizás más ingenuo aún es seguir sin hacer nada al respecto.

2. Inmigración. No me refiero a la disfuncional política inmigratoria de EE UU. Esa hay que reformarla. Pero, mientras eso sucede, ¿por qué los gobernantes de América Latina no hacen algo por mejorar la manera en la que sus países tratan a los trabajadores extranjeros de países vecinos? La inaceptable política de EE UU hacia los indocumentados es un dechado de virtudes comparada con las crueldades y abusos a los que son sometidos los inmigrantes pobres dentro de América Latina.

Estos son solo dos temas. Hay más. Pero no serán discutidos en las cumbres porque implican mirar hacia dentro y revelarle al mundo cosas horribles. Por eso es mejor hablar de los hermanos Castro y de la marihuana.

Obama promete una nueva era de asociación con América Latina

Obama promete una nueva era de asociación con América Latina

El presidente estadounidense reclama a la cumbre “promover la democracia en Cuba”

Cartagena de Indias El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ayuda a Barack Obama a sentarse en la ceremonia inaugural de la cumbre. / LUIS ACOSTA (AFP

Después de años de olvido y atraído ahora por las enormes oportunidades económicas que esta región ofrece, Barack Obama ha prometido este sábado en la cumbre de Cartagena una nueva era de asociación con América Latina. Contener la penetración de China, abrir mercados para los productos norteamericanos y revitalizar la influencia política de Estados Unidos, crecientemente en entredicho, forman parte de los objetivos de la Casa Blanca con esta nueva estrategia.

“Para las Américas, este es un momento muy prometedor”, manifestó Obama en una reunión con empresarios de la región. “Se calcula que el comercio a través del hemisferio es solo la mitad de lo que podría ser. Tenemos que hacerlo mejor. Con cerca de mil millones de ciudadanos, mil millones de consumidores, entre nosotros, es mucho lo que podemos hacer”, aseguró.

Estados Unidos está a punto de poner en marcha dos nuevos tratados de libre comercio en el área —Colombia y Panamá— y sigue siendo un polo de atracción para las empresas y los Gobiernos latinoamericanos, pero la promesa de Obama puede llegar demasiado tarde. China ha avanzado de forma espectacular en los últimos años, es ya el principal socio comercial de varios países, incluida la gran potencia regional, Brasil, y le disputa a EE UU el liderazgo tradicional en el volumen total de inversiones extranjeras

Prácticamente todos los gobernantes latinoamericanos se quejan de la absoluta indiferencia que la Administración norteamericana ha mostrado hacia sus vecinos del sur a lo largo de los tres últimos años y, en conversaciones privadas, se muestran hoy más que escépticos de que las palabras de Obama se traduzcan en medidas tangibles a corto plazo.

Preocupado por contener a China en Asia y por buscar una posición dominante en la región del Pacífico, EE UU ha comprobado cómo China se le colaba en lo que antiguamente se entendía como su patio trasero, en perjuicio no solo de su credibilidad como potencia, sino también de sus posibilidades con vistas a un futuro que, como nunca en la historia, se observa hoy con gran optimismo en América Latina.

Obama trata ahora de recuperar el terreno perdido, no por la vía acostumbrada en este continente de la presión política y la imposición de condiciones, sino dando un impulso al comercio y al libre mercado desde una posición de igualdad. “Tenemos que aceptar que estamos en un mundo nuevo y que tenemos que relacionarnos de otra manera”, reconoció el presidente norteamericano. “Si EE UU se da cuenta de que sus intereses estratégicos de largo plazo no están en Afganistán o Pakistán, sino en América Latina, tendremos grandes resultados”, pronosticó el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

La mayoría de los presentes en esta cumbre albergan, no obstante, serias dudas al respecto. En unos casos, porque se aprecia que, mientras Obama habla de libre comercio, su país sigue imponiendo medidas proteccionistas. “Si quieres que un niño camine, no le impidas andar; si quieres que una industria exporte, no la protejas”, advirtió el presidente de México, Felipe Calderón. En otros casos, se sospecha que el repentino interés de Obama en América Latina está movido por los intereses electorales.

Antes de llegar a Cartagena, el presidente norteamericano hizo una escala en Tampa (Florida), donde están asentadas algunas de las empresas interesadas en expandir sus negocios en América Latina. Allí, Obama habló de los empleos que se pueden crear con ese comercio, de los beneficios que este acercamiento pueden tener para EE UU y, particularmente, para Florida, uno de los Estados decisivos para elecciones del próximo mes de noviembre.

La presencia de Obama en la Cumbre de las Américas le permite, además, pronunciar alguna frase en español y mostrar mayor proximidad física y emocional con los países de los que proceden la importante comunidad hispana, que tendrá un papel tan destacado en las presidenciales.

Uno de los 33 presidentes que participan en esta cumbre se quejaba ayer en privado de que “EE UU ha traído su política doméstica a esta reunión”. Indudablemente, el calendario electoral es el asunto más acuciante en estos momentos para la Casa Blanca. Eso facilita la relación amistosa que ayer se apreció en los foros de esta conferencia, pero dificulta las opciones del presidente de avanzar en problemas políticos como el de Cuba. Precisamente la importancia electoral de Florida, donde reside la mayor parte del exilio cubano, impide cualquier flexibilidad de Obama en esa materia. Ayer se limitó a decir que “uno de los desafíos que afrontamos ahora es el de promover la democracia en Cuba”.

En la anterior cumbre, celebrada en 2009 en Trinidad y Tobago, un Obama recién elegido presentó una política audaz de acercamiento a Cuba. Después de tres años sin ningún progreso, todo lo que puede hacer ahora el presidente es, como hizo con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, prometerle a sus colegas latinoamericanos que el año próximo podrá ser más flexible.

La Ausencia de Cuba en la Cumbre

La Ausencia de Cuba en la Cumbre

Andrés Oppenheimer

Cuando, en una entrevista reciente, le pregunté al presidente colombiano Juan Manuel Santos por la actual disputa entre Estados Unidos y buena parte de Latinoamérica por la ausencia de Cuba en la Cumbre de las Américas que tendrá lugar en Cartagena este fin de semana, me dio una respuesta que muchos defensores de los derechos humanos consideran preocupante.

Refiriéndose a la ausencia de Cuba de la cumbre, un tema que seguramente figurará de manera prominente en las conversaciones de los presidentes este fin de semana, Santos sugirió que Washington y los países latinoamericanos debían discutir y quizas re-evaluar sus definiciones sobre temas como la libertad de prensa, de elecciones libres y la democracia.

Según una cláusula de la Declaración de Quebec de la Cumbre de las Américas del 22 de abril de 2001, adoptada por consenso y que Estados Unidos invoca ahora para oponerse a la presencia de Cuba, los países participantes acordaron que el estado de derecho y la democracia son “una condición esencial para nuestra presencia en ésta y en futuras cumbres” de las Americas, las únicas reuniones presidenciales que incluyen a Estados Unidos y Canadá.

Ecuador dice que boicoteará la cumbre de Cartagena este fin de semana si Cuba no es invitada. Otros países latinoamericanos han dicho que, aunque asistirán, están de acuerdo con Ecuador y propondrán invitar a Cuba a la próxima cumbre entre Estados Unidos y Latinoamérica.

¿Quien tiene razón?, le pregunté a Santos. El presidente colombiano respondió que “no es solamente Ecuador el que quiere que Cuba venga. Una mayoría de paises de América latina quisiera que Cuba estuviera en la cumbre”. Y agregó que la cumbre de Cartagena debía “discutir la forma” en que Cuba podría estar presente en futuras cumbres.

Muy bien, ¿pero qué pasa con la cláusula democrática de las cumbres? ¿Y qué pasa con la argumentación de Estados Unidos, de que si Cuba es invitada a la cumbre no sólo se estarían violando las propias reglas de la cumbre, sino que se establecería un precedente peligroso que llevaría a la erosión de los acuerdos de defensa colectiva de la democracia en la región?, le pregunté.

“Todo eso está sujeto a discusión”, dijo Santos. Agregó que Colombia defiende y seguirá defendiendo los principios democráticos, pero afirmó que “cada país tiene su forma de percibir y definir por ejemplo la libertad de prensa”.

Debería haber “discusiones” sobre conceptos tales como la libertad de prensa, porque “no hay valores o posiciones totalmente estáticas, congeladas. Eso va teniendo una evolución. Tenemos que discutir todos esos temas”.

La mayoría de los defensores de los derechos humanos y de la democracia discrepan sobre esto ultimo. Los derechos fundamentales son valores universales, que fueron consagrados en la Carta de las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial, para impedir que los regímenes totalitarios hicieran lo que se les antojara sin violar normas internacionales, argumentan.

Oscar Arias, el ex presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, que con frecuencia ha criticado las políticas de Estados Unidos, dice que estaría mal abrir una discusión sobre las diversas interpretaciones de la libertad de prensa y la democracia. Cuba “es una dictadura que ha dejado a miles de cubanos en los cementerios durante los últimos cincuenta años por haberse atrevido a discrepar con el gobierno”, dijo.

Arias agregó que “hay cosas que se mantienen a través de l tiempo, como la libertad o la democracia. Si Cuba quiere llamar a lo que tiene un régimen democrático y libre, no es aceptable. Tenemos que mantener esta clausulas democráticas, y exigir su cumplimiento”.

Ricardo Trotti, un funcionario de la Sociedad Interamericana de Prensa, afirma que si se deja la definición de los derechos básicos al arbitrio de cada pais, “corremos el riesgo de que se legalicen las violaciones a los derechos más fundamentales”.

En los círculos diplomáticos, muchos dicen que si Cuba fuera invitada a la Cumbre de Cartagena, se debilitarían enormemente los acuerdos pactados por la región para la defensa de la democracia, y que en los últimos anos fueron .

Si la cláusula democrática de la cumbre es alterada para permitir la participación de Cuba, “bajaríamos los estándares aún más”, dice Peter Romero, ex director de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado durante el gobierno de Bill Clinton.

Mi opinión: Santos tiene razón al intentar encontrar una manera de reincorporar a Cuba a la comunidad diplomática interamericana.

Pero la manera de hacerlo sería invitar a Cuba como observador, e instar a su régimen militar a que acepte algunos estándares mínimos de respeto por los derechos humanos, civiles y políticos para poder convertirse en miembro pleno.

Si en la cumbre de Cartagena los presidentes deciden debilitar la clausula democrática para permitir el ingreso de Cuba, establecerán un precedente peligroso que llevara a la aceptación colectiva de las dictaduras militares en toda la región.

 

Canciller Maduro confirma que el presidente Chávez no asistirá a la Cumbre de las Américas

Foto: Captura VTV

(Caracas, 14 de abril. Noticias24).- El canciller de la República, Nicolás Maduro confirmó la ausencia del jefe de Estado Venezolano en la VI Cumbre de las Américas, por motivos de salud.

Sin embargo, destacó que aunque el Presidente no asista será “participe en el debate por todos los medios”.

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