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El Papa pide en Cuba que a nadie se limite ‘sus libertades fundamentales’

 

Pope Benedict XVI waves to faithful from his popemobile as he arrives at Revolution Square for a Mass in Havana, Cuba,AFP

LA HABANA — El papa Benedicto XVI pidió este miércoles a las autoridades cubanas respetar el ejercicio pleno de las “libertades fundamentales” de los cubanos y condenó el embargo estadounidense contra la isla, antes de irse de La Habana, donde habló con el ex presidente Fidel Castro y ofició una misa pública.

Al destacar en su discurso de despedida en el aeropuerto de La Habana la necesidad de “cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada”, el papa declaró: “Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales”.

A su llamado a respetar las libertades siguió una condena al embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba hace medio siglo.

La situación en Cuba “se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan negativamente sobre la población”, dijo el Papa en presencia del presidente cubano Raúl Castro antes de abordar, bajo la lluvia, el avión para regresar a Roma, que despegó hacia las 17H40 locales (22H40 GMT).

“La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales, remarcó el papa, en un llamado indirecto a Estados Unidos y Cuba a dialogar.

Al despedirlo Raúl Castro dijo al Papa: ”Santidad, hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones“.

El encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI tuvo lugar –por pedido de éste, según destacó el Vaticano– poco después del mediodía en la Nunciatura Apostólica, en el barrio diplomático de Miramar, oeste de La Habana, y duró media hora, dijo el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.

”Fidel hizo preguntas al Papa para saber su pensamiento sobre diversos temas“, ”fue un “diálogo intenso, cordial y sereno” con la ayuda de intérpretes, dijo Lombardi, quien contó que Castro consultó al pontífice “sobre los cambios litúrgicos en la misa”, entre otros puntos.

Esta fue la primera entrevista entre el líder comunista, de 85 años, y el papa alemán, de 84, que combatió a la teología de la liberación, una corriente de la Iglesia latinoamericana que profesa la “opción preferencial por los pobres”. Muchos de sus seguidores, sacerdotes y laicos, se integraron en los grupos guerrilleros apoyados por La Habana, en las décadas del 70 y del 80.

Fidel Castro se había reunido dos veces con Juan Pablo II, en 1996 en el Vaticano, y luego en su histórica visita a Cuba, en 1998.

Antes de su encuentro con Fidel Castro, Benedicto XVI ofició una misa ante unas 300.000 personas –según estimación del Vaticano– en la Plaza de la Revolución, en la que llamó a “seguir adelante” con la libertad religiosa en Cuba.

“Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe”, dijo en su homilía, en presencia de Raúl Castro, el canciller Bruno Rodríguez y la jerarquía católica cubana.

“Para poder ejercer esta tarea, (la Iglesia) ha de contar con la esencial libertad religiosa”, dijo. El Estado cubano era ateo hasta 1991, ahora es laico.

“Es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana”, añadió el Papa en la Plaza, sitio de grandes manifestaciones comunistas.

Benedicto XVI pidió que la Iglesia pueda dar su “testimonio” no sólo en la catequesis, sino también en el ámbito de la educación. Las escuelas católicas y todos los colegios privados fueron “nacionalizados” tras la llegada al poder de Fidel Castro, en 1959.

En 1998, en ese mismo lugar y en presencia de Fidel Castro, Juan Pablo II, el único papa que visitó la isla antes de Benedicto, celebró una histórica misa con un millón de asistentes, en que pidió que “Cuba se abra al mundo para que el mundo se abra a Cuba”. Esa visita marcó el deshielo en las relaciones Iglesia-Estado.

Benedicto XVI fue escuchado bajo el sol radiante de la mañana por católicos, comunistas, ateos y adeptos a la santería, rito afrocubano que mezcla el espiritualismo africano con el catolicismo.

El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, hizo un llamado por la “paz y la reconciliación” entre los cubanos en la misa, a la que en un hecho inédito asistieron cientos de peregrinos cubanos procedentes de Miami, bastión del anticastrismo.

Benedicto XVI se reunió el martes en privado durante 40 minutos con Raúl Castro, unas horas después que un alto funcionario afirmara que “no va a haber una reforma política” en Cuba y un día después de que el Papa llamara a los cubanos a construir “una sociedad abierta y renovada”.

En ese encuentro privado, el Papa pidió a Raúl Castro un mayor espacio para la Iglesia y sugirió que el Viernes Santo, día de la crucifixión de Cristo, sea feriado en la isla. Juan Pablo II obtuvo de Fidel Castro que el día de Navidad fuera declarado festivo.

Los opositores denunciaron al menos 150 arrestos para evitar protestas durante la visita del Papa, lo que fue criticado por Amnistía Internacional.

El Vaticano no programó ninguna reunión con disidentes ni familiares de presos políticos, una gran decepción para los círculos opositores.

 

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En 5 minutos, bendición y rosario papal recibió Chávez de su Santidad

El pasado domingo 25 en estas páginas de www.runrun.es anuncié que Su Santidad Benedicto XVI había aceptado saludar y darle la bendición solicitada al presidente venezolano Hugo Chávez Frías en un aparte de su encuentro oficial con el presidente de Cuba Raúl Castro.

Todo había comenzado en Guanajuato, México, donde fue enviado como emisario de la familia presidencial un ciudadano mejicano-venezolano de su mayor confianza  y con excelentes contactos en la Santa Sede.

La relación personal entre funcionarios diplomáticos venezolanos que antes estuvieron en la misión de Venezuela ante el Vaticano sirvió de fuelle para los contactos al más alto nivel cardenalicio. Como en todo, la amistad mueve montañas y abre puertas. Fue así que se logró el objetivo. El compromiso acordado era un encuentro breve limitado, para darle la Bendición Apostólica, haciendo énfasis que no tuviera cobertura mediática. Este punto fue cumplido a cabalidad por las tres partes involucradas como era nuestro gobierno y los de Cuba y la Santa Sede.
La reunión  no duro más de 5 minutos solo estando presentes los hermanos Fidel y Raúl Castro, Su Santidad y el Presidente Chávez,  quien recibió los deseos papales por su pronta recuperación así como la bendición solicitada. El Santo Padre le regaló un rosario bendito al enfermo barinés. No supe si Chávez le hizo algún obsequio.
Quedo abierta la posibilidad de una nueva y breve reunión que podría tener lugar hoy temprano previa a la celebración de la Misa Papal en la Plaza de la Revolución donde Chávez anunció asistiría. Como me dijo anoche una fuente cubana “solo el Supremo Jefe de Su Santidad tiene la respuesta a esta incógnita que será despejada mas adelante”.
Dos horas antes de la furtiva cita el comandante venezolano había dicho cosas como “No pienso entorpecer la visita” y “voy a saludar al papa que está por aquí”. Con lo cual -con su acostumbrado estilo de pa´lante y pa´tras- no negó que quisiera o que hubiera hecho gestiones para el encuentro. Esta otra frase fue reveladora:”De aquí voy a ver a Fidel”.  Me pregunto yo: ¿en la tarde?, ¿acaso no se ven todas las mañanas?

La cadena nacional que comenzó al mediodía fue otra indicación de lo que se estaba cocinando. Visualmente se podía contrastar con las anteriores transmisiones desde La Habana. La decoración era otra. Los lujos se notaban. El cuadro de José Martí apoyado sobre una mesa y no colgado de la pared. La acostumbrada mesita de fórmica blanca y las paredes de losas marrones habían desaparecido. Faltaba la bandera cubana, que siempre forma parte del decorado, y estaba sola la venezolana. Se dieron cuenta muy tarde.

Habíamos comentado, vía twitter, tanto el domingo como ayer martes que siendo la cita Benedicto XVI-Raúl Castro a las 5.30 pm en el Palacio de la Revolución lo más apropiado era que Chávez estuviera en ese sitio a esa hora. Y así fue. La zona más moderna de ese Palacio, con todas las comodidades y lujos capitalistas  como se vio en el documental medio ignorado de Oliver Stone, fue la sede tanto de la cadena con los ministros recién llegados ayer de Caracas como de la entrevista oficial entre los mandatarios de Cuba y el Vaticano.

ANTECEDENTES

En esta misma página, el domingo 25, habíamos anunciado este encuentro furtivo en La Habana:

“El Papa Benedicto XVI aceptó la solicitud hecha por el gobierno venezolano para que recibiera durante su visita pastoral a Cuba al presidente Hugo Chávez.  Éste se encuentra en la isla para la tercera etapa de su tratamiento, de radioterapia y quimioterapia, tras habérsele descubierto una extensión de su cáncer originario el pasado mes de febrero en la revisión médica -que estaba contemplada al haber transcurrido ocho meses de su primera operación- en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de la capital cubana.

Desde que se planteó la segunda  visita de un Papa -.la primera fue la de Su Santidad Juan Pablo II  en 1998- a la Antilla gobernada desde 1959 por Fidel y Raúl Castro se habló de ésta posibilidad debido a la cercanía que con los hermanos Castro tiene el presidente venezolano. Venezuela ha sido desde 1999 el principal contribuyente en apoyo a la economía cubana y la interdependencia de los dos países cada día ha sido mayor tras 14 años de mutuo intercambio. Venezuela paga con petróleo el servicio de médicos, entrenadores deportivos, asesores militares  y supervisores políticos en distintas instancias del gobierno venezolano.

Chávez  se encuentra en una fase de creencias religiosas y espirituales tan distintas que van desde la santería y los ritos africanos hasta taumaturgos e iluminados cristianos o milagreros pasando por “el silbón” y el Espíritu de la Sabana. Igualmente, desde julio de 2011 cuando regresó a Venezuela tras sus dos primeras operaciones, el mandatario ha hecho periplos por distintos santuarios venezolanos como el de la Virgen de Coromoto y el del Santo Cristo de la Grita entre otros dándole gracias a Dios por “estar curado”.

La sorpresa que se llevó con el descubrimiento de una extensión de su cáncer original ha sido muy dura tanto para el militar como para su familia y  para todos quienes ven en su liderazgo la permanencia del proyecto socialista del Siglo XXI.

La idea original de solicitar una reunión privada con el Sumo Pontífice surgió apenas se supo de la posibilidad de que el venezolano estuviera en La Habana durante su nuevo tratamiento con radio y quimioterapias.

No estando seguros en el gobierno cubano en cuanto a cómo manejar la situación diplomática -no religiosa claro está- el gobierno venezolano, más bien la Casa Presidencial, se tomó el asunto en sus manos y se decidieron mandar,  secretamente, un enviado de alta confianza del Comandante Presidente a Guanajuato para que con los funcionarios del Vaticano más cercanos al Papa se pudiera abrir una agenda, así fuera de un cuarto de hora, para intercambiar un saludo y la Bendición Apostólica al enfermo presidente.

Por supuesto que debido a la tensión entre el mandatario y los obispos venezolanos no se realizó ninguna diligencia en ese sentido. No sabemos si la Nunciatura Apostólica fue informada con anterioridad.

En la reunión con el presidente Raúl Castro, Benedicto XVI estará acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone quien probablemente se añada a la cita privada con el militar mandatario de Venezuela.

Hasta anoche no se había determinado el sitio de la reunión pero en la madrugada de hoy pude contactar a mis fuentes, tanto  mexicanas y cubanas como de la Curia Vaticana, quienes me indicaron que tendría que ser en el Palacio de la Revolución de La Habana. Allí está previsto que el Santo Padre haga la visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República de Cuba en horas de la tarde y se aprovecharía para en un aparte conversar Chávez con Benedicto XVI.

El encuentro será estrictamente privado, sin cobertura mediática, y los únicos que estarán presentes, además del Papa y Chávez, podrían ser los Castro y las hijas del venezolano.

Cuba: El Papa pide a los cubanos que “luchen por construir una sociedad abierta y renovada” – Libertad Digital

El Papa ha celebrado una multitudinaria misa en Santiago de Cuba donde ha pedido una sociedad “más digna del hombre”.

Benedicto XVI ha pedido a los cubanos que luchen por una sociedad “abierta y renovada” y les exhortó a la reconciliación en un discurso en el que dijo que Cuba “mira ya al futuro”.

Catorce años después de la histórica visita del papa Juan Pablo II, Benedicto XVI pisó hoy por primera vez la isla, uno de los últimos baluartes del comunismo, donde fue recibido en Santiago, a los pies de la Sierra Maestra de la Revolución liderada por Fidel Castro, por el presidente, Raúl Castro.

Decenas de miles de cubanos, unos 200.000 mil, según el portavoz vaticano Federico Lombardi, muchos de ellos venidos desde el extranjero, lo acogieron de manera muy calurosa y asistieron en la plaza Antonio Maceo de Santiago a la misa conmemorativa del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en la que les exhortó a construir una sociedad abierta.

“Ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamamiento para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios”, afirmó.

Ante la presencia de Castro, Benedicto XVI también defendió la dignidad del ser humano y manifestó que Dios “ha encomendado a la familia, fundada en el matrimonio, la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica”.

En unos discursos muy medidos, milimetrados, Benedicto XVI tocó en su primer día de estancia todos los temas de la situación política, económica y social de Cuba y reiteró la disponibilidad de la Iglesia para colaborar en la construcción de una sociedad fraternal y justa.

Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles“, dijo el papa ante Castro.

Y añadió que de manera especial pensaba en los jóvenes, los niños y los ancianos, los enfermos y los trabajadores, los presos y sus familiares, así como los pobres y necesitados.

“Queridos amigos, estoy convencido de que Cuba, en este momento especialmente importante de su historia, está mirando ya al mañana, y para ello se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes”, afirmó, tras lo que agregó que la Iglesia “renueva su compromiso de seguir trabajando sin descanso por servir mejor a los cubanos”.

Benedicto XVI dijo que la visita de Juan Pablo II fue una “suave brisa de aire fresco que dio nuevo vigor a la Iglesia en Cuba” y que uno de los frutos más importantes de la misma fue la inauguración de una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano.

El Papa precisó, no obstante, que aún quedan muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, “especialmente en la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad”.

El Pontífice se refirió también a la crisis económica que afecta a varias partes del mundo y aseguró que muchos coinciden en que se trata de una profunda crisis de tipo espiritual y moral que ha dejado al hombre “vacío de valores y desprotegido frente a la ambición y el egoísmo de ciertos poderes que no tienen en cuenta el bien auténtico de las personas y las familias”.

“No se puede seguir por más tiempo en la misma dirección cultural y moral que ha causado la dolorosa situación que tantos experimentan. El progreso verdadero tiene necesidad de una ética que coloque en el centro al ser humano y tenga en cuenta sus exigencias más auténticas”, aseguró el papa.

Benedicto XVI agregó que la regeneración de las sociedades y del mundo requiere “hombres rectos, de firmes convicciones morales y altos valores de fondo que no sean manipulables por estrechos intereses”.

Raúl Castro, por su parte, destacó las “estrechas relaciones” entre la Santa Sede y Cuba, precisando que siempre han estado basadas en el respeto mutuo. También señaló las “coincidencias” entre su país y la Santa Sede “en muchos temas”.

Castro criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y aseguró que la corrupción de la política y la falta de verdadera democracia son males de nuestro tiempo.

El Pontífice viajará mañana a La Habana, donde se reunirá de nuevo con Raúl Castro y no se descarta que vea también a Fidel Castro.

Benedicto XVI: La batalla por los fieles

Por: Salvador Camarena 

Papagto
Imagen de recorrido de Benedicto XVI en León, Guanajuato, el domingo. Foto: EFE/Ulises Ruiz Basurto

Los vítores, cánticos, aplausos y saludos que de manera masiva y continua vio en Guanajuato, el estado que acogió a Benedicto XVI en su visita de tres días a México, dieron al Papa de origen alemán una muestra de lo que su iglesia ha perdido en América Latina. Porque el multitudinario entusiasmo mostrado por la gente de esa región mexicana no  necesariamente es reflejo de lo que pasa con el catolicismo mexicano y, menos aún, con el cubano, las dos naciones del viaje de Joseph Ratzinger.

A propósito de la visita de Benedicto XVI, que ayer lunes llegó a Cuba, varias publicaciones han abordado el tema de la tendencia a la baja en el número de católicos en México, la isla y América Latina en general. The Economist destacó, para empezar, cómo a diferencia de Guanajuato, donde 94% de la población se declara católica, el número que profesan esa religión en México ha caído de 96% en los años setenta a 83% en datos del censo de 2010.

El semanario británico atribuye el descenso en el número de católicos a la baja en la tasa de nacimientos en las últimas décadas. Pero apunta también a otro factor: “las iglesias no católicas son más fuertes en regiones donde ni los católicos ni el Estado tienen mucha presencia“. La labor de esas religiones ha dotado a pueblos enteros de servicios mínimos de bienestar en el sureste mexicano, donde se encuentra por ejemplo Chiapas.

Por su parte, The Guardian publica un artículo de Richard Gott en el que establece desde el título que el Papa tiene trabajo por hacer si quiere promover el catolicismo en el disputado mercado cubano de la fe. El autor establece que Cuba sigue siendo una isla donde la Iglesia Católica tiene una débil y poco sustancial presencia: “Las religiones afrocubanas son las más populares a nivel masivo, seguidas de una variedad de sectas protestantes importadas de Estados Unidos hace un siglo”. El autor agrega que “el reto real que enfrenta la Iglesia de Roma, tanto en Cuba como en América Latina, es el enorme crecimiento en las décadas recientes del protestantismo evangélico“. En suelo cubano, según este autor, los protestantes han hecho lo mismo que ya mencionaba The Economist sobre México: a diferencia de los católicos, ellos se introdujeron en áreas rurales, enrolaron a nativos como pastores y dieron educación a los niños negros, entre otras tareas.

Gott destaca que no ha sido sino hasta hace pocos años cuando los jerarcas católicos cubanos han salido de una posición donde parecían estar satisfechos con la mera supervivencia, y se han “comenzado a presentar como un intermediario entre el Estado y la emergencia de grupos de la sociedad civil”.

Sobre ese rol, Arturo López Levy escribía en Infolatam que “el diálogo del presidente Raúl Castro con la Iglesia Católica a su más alto nivel, a través del Sumo Pontífice, y el Cardenal Ortega elevará el perfil de los Obispos como interlocutores legítimos dentro  del sistema político cubano”, pero el mismo autor agrega que “la visita papal debe afianzar el rol social de las comunidades religiosas como participantes activos en la gestación de un nuevo modelo económico-social cubano. La expansión de la gestión de las comunidades religiosas no se limitará a la Iglesia Católica, pues las puertas abiertas por la misma serán usadas por los otros grupos de fe“.

Porque como señala por su parte The New York Times, Benedicto XVI verá multitudes en Cuba, pero en la isla hay una larga tradición en ese tipo de actos, que obedecen según recuerda ese diario, tanto a incentivos como el no ir a trabajar ese día, la curiosidad e incluso la intimidación.

Con el tiempo se verá si sirvió de algo a los católicos de la región esta visita de Ratzinger –apenas la primera en siete años de papado a países de habla hispana de América Latina– en su pugna para que otras denominaciones no se queden cada vez con más feligreses.

Benedicto XVI, el cocodrilo y Cuba

Raúl Castro intentará presentar el viaje papal como un gesto de validación del régimen

La Habana
 
Tres días antes de que aterrizara la comitiva papal en nuestra isla, llegó un curioso embajador de la defensa del medio ambiente, la paz y la solidaridad. Un hermoso cocodrilo cubano —que había sido exportado ilegalmente a Italia— era devuelto y recibía una entusiasta bienvenida en nuestro Zoológico Nacional. El ya famoso reptil le fue donado a Benedicto XVI en enero y este decidió retornarlo al medio donde nació. Quizás como símbolo de que Cuba puede recuperar su lugar en el hábitat mundial, su sitio en el entorno de las naciones democráticas.

Para cuando el propio Papa arribó a Santiago de Cuba, el animal se acostumbraba poco a poco a su nueva dieta y al inclemente sol del trópico. El cocodrilo estaba de vuelta, Joseph Ratzinger solo de paso.

Los católicos cubanos han esperado 14 largos años para acoger nuevamente a un sucesor de Pedro. La visita de Juan Pablo II en enero de 1998 dejó una honda impresión entre los fieles y logró que las autoridades decretaran desde entonces el 25 de diciembre como día feriado.

Difícil igualar el impacto causado por aquel Papa polaco en una sociedad que intentaba despertar de la oscura noche del Período Especial. Sin embargo, a sabiendas de que la corriente afectiva dejada por Karol Wojtyla resulta insuperable, ahora Su Santidad ha querido trascender con estilo propio. En el avión que lo trasladaba a México adelantó que “el comunismo ya no funciona en Cuba”, frase mucho más directa que cualquiera de las pronunciadas por su predecesor sobre el sistema cubano. Al decir de un simpático habanero en una peña deportiva, “este Papa se parece a los futbolistas alemanes… porque no juega con tanta gracia y belleza como los brasileños, pero meterá un gol”.

A lo largo de las últimas semanas, en todos los centros laborales y docentes se han sucedido reuniones para convocar a trabajadores y estudiantes a las misas en la plaza Antonio Maceo y en la capitalina Plaza de la Revolución. “Nadie puede faltar”, han dicho las autoridades y, como casi siempre ocurre, estas citaciones tienen algo de imperiosa asistencia, de obligatorio cumplimiento.

El Gobierno quiere dar una imagen de control y para ello ha practicado una meticulosa “limpieza ideológica” a lo largo de toda la isla. Los métodos empleados para lograrlo van desde los arrestos domiciliarios, el corte de servicio telefónico, las amenazas, las deportaciones de una provincia a otra y las detenciones de los disidentes más activos. Esta oleada represiva ya ha sido bautizada popularmente como la operación “Voto de silencio”. Incluso los mendigos y limosneros que merodeaban por las calles de Santiago de Cuba y de La Habana están recluidos hasta que pase la visita papal. Todo tiene que ajustarse a un guión escrito con anterioridad, y no precisamente en los salones del Vaticano.

Pero los imprevistos no han parado de sucederse. El 13 de marzo un grupo de trece personas se introdujo en el templo dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre en La Habana y exigió hacerle llegar un pliego de demandas a Benedicto XVI. Dos días después y cerca de la medianoche, la jerarquía religiosa autorizó la entrada al recinto de un comando —no armado— que sacó por la fuerza a los ocupantes. Aunque varios disidentes habían mostrado su desacuerdo con la ocupación de la parroquia con fines políticos, el desenlace final recibió un repudio abrumador. Hasta el punto que muchos aseguran que en ese acto se jugó —y se perdió— el futuro papel de la alta jerarquía de la Iglesia católica en nuestra transición. Las Damas de Blanco, por su parte, le han solicitado al Papa que les dé al menos un minuto de su tiempo para narrarle esa otra Cuba que la versión oficial nunca le enseñará. Hasta ahora no hay ninguna señal de que Su Santidad las reciba. Ni a ellas ni a otros activistas de la sociedad civil.

De no ocurrir encuentro alguno con ese sector social, el Gobierno de Raúl Castro tratará de presentar el viaje del inquilino del Vaticano como un gesto de validación a su administración. La jerarquía eclesial, por su parte, intentará recuperar algo del terreno social y educativo que le fue arrebatado a partir de 1959. Ya ha logrado que le permitan construir un nuevo seminario y transmitir las más importantes misas a través de la televisión nacional. Atrás han quedado los años de fanatismo antirreligioso en los que la gente era expulsada de su trabajo o de su centro de estudios por tener un cuadro del sagrado Corazón de Jesús en la sala de su casa.

Sin embargo, todavía la Iglesia está muy lejos de poder disponer aquí de los espacios públicos, escolares y políticos que ostenta en otros países de Latinoamérica. La visita de Benedicto XVI puede ser definitoria para alcanzar ese objetivo. Pero solo podrá lograrlo si el Papa trasciende la escena pastoral y extiende su manto protector sobre la pluralidad que emerge en Cuba, en esta isla con forma de cocodrilo dormido, sedado.

Yoani Sánchez es periodista cubana y autora del blog Generación Y.

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