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El flujo neto de inmigrantes de México a EE UU es por primera vez cero

El flujo neto de inmigrantes de México a EE UU es por primera vez cero

En los últimos 40 años, 12 millones de mexicanos han emigrado de su país a EE UU

Washington Mexicanos en Nuevo Laredo, México, intentan llegar a EE UU. / REUTERS

El flujo neto de migrantes entre México y Estados Unidos se ha reducido a cero por primera vez en varias décadas, según un estudio publicado este lunes por el Centro Pew Hispanic. El cambio de tendencia supone el estancamiento de la oleada migratoria más importante en la historia de EE UU.

“Si miramos atrás, ninguna nación ha enviado tantos inmigrantes a Estados Unidos como México en las últimas cuatro décadas”, dice el informe (en PDF, en inglés). En cuarenta años, unos 12 millones de inmigrantes mexicanos emigraron a EE UU y, según el estudio, más de la mitad lo hicieron de manera ilegal. “Puede que la oleada migratoria se reanude con la recuperación de la economía estadounidense. Incluso si no lo hace, ya se ha asegurado un lugar en los libros de récords”, señalan los autores del informe.

El estancamiento actual es algo más que una pausa temporal

Paul Taylor, director del Centro Pew Hispanic

“El flujo neto de inmigrantes desde México a Estados Unidos se ha detenido y puede que se haya invertido”, dice el estudio, basado en análisis de datos gubernamentales de ambos países. El cambio de “un patrón histórico”, como describen los autores, se debe a un aumento del número de inmigrantes que abandonan EE UU en comparación con los que llegan desde México, en constante declive.

Entre 1995 y 2000, unos tres millones de mexicanos cruzaron la frontera, mientras que cerca de 700.000 regresaron a casa acompañados de hijos estadounidenses. Entre 2005 y 2010, 1,4 millones de mexicanos abandonaron su país y la misma cantidad regresó a México, según datos demográficos correspondientes a ambos países.

“No sabemos si la oleada migratoria se reanudará en algún momento, pero sí podemos determinar que el estancamiento actual es algo más que una pausa temporal”, declaró Paul Taylor, director del Centro Pew Hispanic, en la presentación del estudio. “El balance migratorio desde México se ha mantenido a cero o incluso en niveles negativos desde 2007”, añadió.

El informe atribuye varias causas a este fenómeno, entre las que destacan la crisis económica y del mercado inmobiliario, la dureza de las leyes migratorias aprobadas por varios gobiernos estatales en los dos últimos años, el peligro que suponen los nuevos puntos de cruce en la frontera y que obligan a atravesar el desierto, el aumento de las deportaciones, el descenso de la natalidad en México y las mejores condiciones económicas en este país.

“En endurecimiento de la política de inmigración ha hecho que intentar entrar en Estados Unidos para los mexicanos sea más difícil, caro y peligroso”, ha afirmado este lunes Jeffrey Passel, demógrafo del Centro Pew Hispanic. “Además, la débil economía estadounidense ha eliminado el imán que suponía la oferta de empleo y los cambios demográficos en México han reducido el grupo de inmigrantes potenciales”, ha agregado.

Las últimas cuatro décadas han conseguido que casi uno de cada tres inmigrantes que viven en EEUU -con una población de 40 millones de personas nacidas en otro país- provenga de México. El siguiente país de origen con mayor aportación de emigrantes es China, con un 5%.

En cuanto a la inmigración ilegal, un 58% de los 11 millones de indocumentados que se estima  residen en EE UU también son de origen mexicano. Según el informe, 6,1 millones de inmigrantes mexicanos carecían de permiso de residencia estadounidense en 2011, cerca de un millón menos que en 2007, cuando se alcanzaron los niveles máximos.

A pesar de que México ha protagonizado la mayor oleada migratoria hacia EE UU en toda su historia en números absolutos, los investigadores de Pew reconocen que, en términos relativos, Alemania e Irlanda habrían contribuido con una proporción igual o mayor de inmigrantes a finales del siglo XIX.

Chávez gobierna en 140 caracteres

Chávez gobierna en 140 caracteres

El presidente venezolano, que no aparece en público desde el 14 de abril, anuncia nuevas leyes y medidas a través de la red social

Un hombre camina en Caracas frente a un mural pintado con la imagen del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. / MIGUEL GUTIÈRREZ (EFE)

Las únicas noticias que desde hace nueve días se tienen del presidente Hugo Chávez —de su salud y de cómo conduce el Gobierno de Venezuela a distancia— están escritas en los 32 mensajes que ha colgado en su cuenta de Twitter.

La última vez que Chávez se comunicó de viva voz con su pueblo fue el 14 de abril, cuando viajó a La Habana para someterse a dos semanas de tratamiento contra el cáncer que le fue detectado en junio de 2011.

En 140 caracteres por vez, el presidente venezolano anuncia la promulgación de leyes; aprueba medidas económicas; felicita a sus ministros por la labor cumplida y alienta a su partido a seguir adelante en la campaña electoral para su reelección. A pesar de su estado de salud, del cual se ha negado a brindar detalles, Chávez aspira competir por un tercer mandato consecutivo de seis años en las elecciones presidenciales de octubre de 2012. Sus ministros, entretanto, se encargan en Caracas de desmentir los rumores sobre su muerte que circulan cada cierto tiempo.

Desde que comenzó su tratamiento en Cuba, en julio del año pasado, Chávez se ha negado a delegar el poder y ha sido autorizado por el Parlamento para ejercer la presidencia a distancia.

La batalla que Argentina sí ganó

La batalla que Argentina sí ganó

Treinta años después de la guerra de Las Malvinas, Cristina Fernández expropia YPF enarbolando la soberanía nacional. Estas son las claves de la decisión

Buenos Aires
La mano de la presidenta de Argentina sujetando un tubo con una muestra de petróleo de YPF. / AP

A lo largo de su andadura como presidente de Repsol, Antonio Brufau ha negociado con líderes mundiales en situaciones un tanto peculiares. Muamar el Gadafi lo atendió varias veces en su jaima de Trípoli mientras en la puerta ordeñaban las cabras y pastoreaban los camellos; el boliviano Evo Morales lo recibió a las cinco de la mañana en La Paz; con el presidente Hugo Chávez departió mientras el mandatario venezolano conducía un Mercedes desde la Gran Vía de Madrid hasta el aeropuerto de Barajas, y Fidel Castro le concedió audiencia a las dos de la madrugada en La Habana.

En la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino, Brufau tuvo que esperar a veces varias horas para acceder al despacho presidencial. Pero cuando llegaba acompañado de Sebastián Eskenazi, el hombre al que vendió el 25% de Repsol-YPF cuando Néstor Kirchner le obligó a argentinizar la compañía, no esperaba ni un minuto. Eskenazi era íntimo amigo de los Kirchner. Néstor y Cristina vieron con muy buenos ojos en 2008 que los Eskenazi pagaran solo el 10% de las acciones que compraron. Para el resto, pedirían créditos. ¿Y cómo pensaban los Eskenazi pagar los créditos? Con el dinero que les abonase la empresa en el reparto de dividendos. “Así me compro yo también la Coca-Cola”, dijo esta semana el periodista argentino Jorge Lanata. La operación le pareció un tanto extraña entonces a algunos analistas argentinos, y les sigue pareciendo extraña. Pero entonces, casi todo el mundo parecía contento: Brufau, los Kirchner y, por supuesto, los Eskenazi.

Brufau trabó relaciones muy fluidas con el ministro de Planificación, Julio de Vido, responsable de la política energética del país en los últimos nueve años. El presidente de Repsol conocía bien a la gente que era necesario conocer bien: los empresarios, los periodistas más influyentes, los gobernadores de las provincias petroleras, los consultores de energía más prestigiosos… Y cuando murió Néstor Kirchner, en 2010, no perdió la brújula en los laberínticos pasillos del poder peronista. Unos ministros llegaban, otros se iban, pero Julio de Vido seguía ahí. Y los Eskenazi continuaban manteniendo buenas relaciones con la presidenta. Hasta el año pasado, ella elogiaba su gestión empresarial en público y lo trataba de Antonio ante las cámaras.

De pronto, a principios de 2011, lo que era blanco se volvió negro

De pronto, a principios de diciembre de 2011, todo lo que era blanco se volvió negro. De Vido empezó a pedir que la empresa invirtiera más en explorar y producir petróleo. De Vido había acudido con su esposa en varias ocasiones a la casa porteña de Brufau. Pero el trato se enfrió de pronto. El fino olfato de Brufau no tuvo que esmerarse mucho para darse cuenta de que las cosas estaban cambiando. Las cuentas no cuadraban en el país. El año pasado Argentina tuvo que importar hidrocarburos por valor de 10.000 millones de dólares (7.500 millones de euros), y para este año se prevé que sean por lo menos 9.000 millones. ¿Responsable? Repsol-YPF, que solo representa un tercio de la producción en Argentina. ¿Por qué nunca denunció De Vido esa situación y el representante en la dirección de YPF por parte del Estado, Roberto Baratta, vino aprobando todas las decisiones del directorio durante los últimos años? La situación recordaba demasiado a la escena de Casablanca en la que el oficial francés que solía jugar en el casino cierra el local porque de pronto descubre que ahí se juega.

Repsol aportó cifras en las que mostraba que en 2001 tenía 8.867 empleados directos y el año pasado 16.048. Enseñó cuadros con datos del propio Gobierno en los que se veía cómo el año 1999, cuando compró YPF, invirtió 1.000 millones de dólares, y desde entonces había venido aumentando la cifra casi todos los años hasta los 2.990 millones de 2011. Para 2012 prometía 3.500 millones de dólares. Pero sus interlocutores decían que eso no era suficiente, que había descendido mucho su producción. Antonio Brufau viajó varias veces desde Madrid a Buenos Aires para explicar que la mayoría de los pozos eran maduros, es decir, muy explotados y con pocas reservas.

De Vido, responsable de la política energética de los últimos años, debía saberlo. Pero de pronto, el interlocutor válido ya no era De Vido. Ahora se presentaba a las reuniones un hombre de 41 años y patillas de hacha, vestido sin corbata, que nunca antes había puesto un pie en el complejo mundo de la industria petrolera. Se trataba de Axel Kicillof, el viceministro de Economía. Su discurso estaba en las antípodas de lo que Brufau representaba, pero era amigo de Máximo Kirchner, hijo de la presidenta. Y, sobre todo, era el hombre a quien la presidenta parecía escuchar. Brufau creía que Kicillof estaba preparando un borrador para expropiarle. Quería negociar directamente con la presidenta, pero ella no le atendía. Los gobernadores petroleros empezaron a revertir áreas de explotación y Repsol-YPF fue perdiendo valor en Wall Street.

Finalmente, el lunes 16 de abril, después de cuatro meses de acoso y derribo, Cristina Fernández anunció la expropiación de YPF. No había que encargar muchas encuestas para darse cuenta de que nueve de cada diez argentinos se mostrarían favorables a la medida. En España no hay ninguna empresa que se pueda comparar ni remotamente con YPF en cuanto a la carga identitaria y sentimental que esa marca representa para los argentinos. YPF fue la primera explotación estatal petrolera del mundo. Estuvo presente en la mitad de los 200 años de vida que tiene el país y representa la nostalgia de la soberanía energética perdida, de todo lo que se podía haber sido y no se es.

Ante esos sentimientos, poco podían hacer las cifras de Brufau. El presidente de Repsol insistía en que la empresa solo representaba un tercio de la producción y se la estaba discriminando. Pero Kicillof la responsabilizó del 71% de la caída en la producción del petróleo en el último año y del 70% en la producción de gas.

Axel Kicillof toma las riendas de la política energética

Al día siguiente de la expropiación, Kicillof expuso el proyecto de ley, durante dos horas y media ante todos los senadores de Argentina. No faltaron en su discurso menciones a España y a elefantes. También a cerdos. “Los llamados PIGS. PIGS es el nombre con el que bautizó el stablishment económico… pigs, ¡cerdos!, a algunas economías europeas como Portugal, Italia, Grecia, España. Pigs, hay peipers [papers, documentos] de grandes economistas llamándolos cerdos. Le pido a España que recupere la dignidad en este sentido, que mire lo que le están recomendando la derecha y los guitarristas de libre mercado. ¡Y cómo los llaman! Después de haber cumplido con esas recetas tienen grandes problemas económicos. Pero los grandes problemas económicos no es ese default de la deuda externa en el que iba a caer Grecia exclusivamente. Los problemas económicos que mira este Gobierno y que no están en los libros de texto son el desempleo, el nivel salarial, el nivel de las jubilaciones, el bienestar de la gente. Esos son los problemas, los grandes y gravísimos problemas económicos. No lo que hace el Estado argentino con una empresa… ¡argentina!”.

Manifestación a favor de la expropiación de YPF. / REUTERS

Con un evidente dominio de la oratoria, Kicillof escenificó lo que ya se venía comentando en Argentina. La Cámpora, la asociación juvenil que lidera Máximo Kirchner, se estaba afianzando en el poder. De Vido había sido nombrado interventor de YPF, pero Kicillof será su director adjunto y jugará un papel clave en el sector energético. De entrada, ya advirtió que los empresarios como Brufau no tienen nada que enseñarle. “Cuando se trata de empresarios extranjeros, ¿qué van a saber de lo que estamos haciendo acá? ¿Qué van a creer, en que estamos convencidos de lo que estamos haciendo y que lo estamos llevando por una senda responsable y que ha dado frutos completamente distintos de lo que está ocurriendo en situaciones de países europeos como la propia España? Que nosotros ya hemos probado el gusto amargo de ajuste. Y ya sabemos que cuando hay una profunda crisis, lo peor que se puede hacer es pensar que el Estado es malo, que el Estado es el problema. El Estado es la solución. Y lo hemos visto en la Argentina. No estoy dándole consejos a España. Simplemente digo que cuando hay recesión y crisis el Estado se vuelve en un actor clave para revitalizar la demanda y la producción. Entonces, el ajuste del poder adquisitivo de los jubilados lo hemos vivido nosotros. (…) ¿Cómo vamos a retirar al Estado de funciones vitales? Estos empresarios como Brufau, ¿qué va a entender lo que estamos haciendo, cuando está pensando en la expansión trasnacional de un grupo que lo ha hecho en buena medida a expensas de los dividendos girados por nuestra compañía petrolera?”.

Un analista argentino subraya el atractivo de la figura de Kicillof. “Seguramente, en España, con la crisis que atraviesa, esas palabras contra los excesos del libre mercado pueden resultar muy atractivas. Y como personaje literario es muy interesante: un profesor de economía de aspecto juvenil que le planta cara al gigante de Repsol y habla más de dos horas en el Senado con el dedo índice levantado. Pero ese señor va a estar al frente de YPF. A los españoles les puede resultar muy simpático y atractivo un personaje así. Pero seguro que no querrían tenerlo al frente de Repsol”.

Nueve de cada diez argentinos apoyan la medida, según las encuestas

Algunos analistas se muestran apesadumbrados por la decisión de expropiar. Creen que una vez más Argentina ha vivido un sentimiento malvinero de euforia nacional colectiva que terminará pagando caro. Pero esas voces son muy escasas. Mientras arreciaban el viernes los mensajes de reprobación internacional de la Unión Europea y de EEUU, Cristina Fernández de Kirchner seguía envolviéndose en los grandes sentimientos de la bandera de Argentina. En su cuenta de Twitter, con un millón de seguidores, se pudo leer: “Desde allá, desde Casa Rosada, miramos al país de frente, hacia el Norte, el Sur, el Centro, toda esa inmensa geografía que estaba esperando”. Y después: “Quiero agradecer porque es hora de que la Argentina inicie una etapa diferente, de grandeza, donde los que están en la oposición también apoyen”. En efecto, casi toda la oposición en pleno apoyó la medida en el Senado. Hasta uno de los hombres más defenestrados del país, el senador peronista Carlos Menem, que fue quien privatizó YPF votó a favor de la expropiación.

“La gente siente que recuperó algo que le pertenece”, señala Víctor Bronstein, director del centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad. “Es un sentimiento popular y hay que respetarlo. Ahora queda por saber si la empresa estatal puede hacerse cargo del problema. Yo creo que contamina el funcionamiento de la empresa el hecho de que las provincias tengan poder en el directorio. La presidenta compara a Petrobras como empresa mixta que funciona bien. Pero en Brasil, donde los Estados tienen más autonomía que en Argentina, los recursos de petróleo y gas pertenecen a la nación, no se negocian con las provincias, no tiene sentido”.

Bronstein cree que la crítica que se le hace a Repsol en cuanto a que decidió invertir más en producir que en explorar es relativa, porque va en contra de los propios intereses de la compañía. “Toda empresa petrolera sabe que tiene que mantener un nivel de reserva, porque si no se le acaba el negocio”. Sin embargo, Bronstein cree que Repsol decidió explorar menos porque priorizó inversiones internacionales. “Solo actuó cuando le apretaron el zapato. Y ya era demasiado tarde”.

Jorge Lapeña, secretario de Energía de Raúl Alfonsín (1983-1989), también coincide en que “faltó exploración”. Pero no culpa tanto a la empresa como al Gobierno que lo toleró. “Todas las empresas privadas exploran menos pozos en Argentina que la mitad de lo que exploraba la YPF estatal ella sola en la década de los ochenta. El Estado ha fracasado como fiscalizador y planificador”, señala. El antiguo secretario de Alfonsín es una de las pocas voces que se han pronunciado en Argentina contra las formas en que las provincias quitaron concesiones a YPF: “Creo que se tenía que haber hecho una auditoría integral de todos los permisos de exploración y concesiones de todas las empresas”.

En cuanto, a la forma sincronizada en que se ejecutó la expropiación, obligando a los directivos de Repsol-YPF a desalojar la empresa en el mismo momento en que la presidenta anunciaba el proyecto de ley, Kicillof aportó sus razones: había que descubrir los secretos mejor guardados de la empresa. No había nada personal. Solo negocios.

Rajoy pide apoyos en América ante el “grave precedente” de YPF

respaldo de chile, méxico, guatemala…

Rajoy pide apoyos en América ante el “grave precedente” de YPF

El presidente alerta, en México, del peligroso precedente y llama a situarse del lado de España. Sonora ovación del Fondo Económico Mundial.

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Rajoy, en la Cumbre, con el presidente mexicano Calderón. | PP/Diego Crespo

Rajoy, en México y Colombia

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Expresa su “profundo malestar”

 Pablo Montesinos 2012-04-17

Nada más aterrizó en el aeropuerto internacional de Puerto Vallarta, México, Mariano Rajoy buscó el calor de sus aliados en América Latina para evidenciar la soledad de Argentina en su ataque contra España. Tanto en el gabinete de urgencia convocado en la víspera, como en el avión, el presidente del Gobierno concertó una estrategia dirigida a presionar a todos los niveles a Cristina Fernández, siendo decisivo que los países de la zona se pusieran de su lado.

Desde el minuto uno empezó a cosechar apoyos. En un encuentro bilateral a primerísima hora de la mañana, a las ocho, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, le decía que podía contar con él en su política de presión. Media hora más tarde, su anfitrión, Felipe Calderón, escenificaba en un desayuno público su respaldo. Desde Chile, país vecino de Argentina, Sebastián Piñera confirmaba de igual forma su alineamiento con España.

Poco después de las diez, Rajoy recibía el calor del Fondo Económico Mundial, en voz de su presidente, Klaus Schwab: la expropiación es “inadmisible”, le dijo, según fuentes diplomáticas. A todos ellos, en privado, el jefe del Gobierno expuso lo que después diría a micrófono abierto ante el citado organismo: Argentina abre un precedente muy peligroso que puede alejar la inversión extranjera y con ello el crecimiento. España llama a que América Latina se revuelva contra Fernández.

La expectación era máxima; los medios de comunicación de medio mundo esperaban sus palabras. El presidente inició su breve intervención ante el Fondo recordando que el capital europeo, y en particular el español, es clave “para modernizar” Latinoamérica. Las empresas “ven en estos países un destino permanente para su actividad y sus inversiones. Lo que quieren es quedarse, crear empleo y prosperidad”, expuso. Sin ir más lejos, en Argentina, España es el principal país inversor.

Invertir los flujos económicos internacionales, alertó Rajoy, sería “muy pernicioso” y podría dar al traste “con el periodo de crecimiento”. España “ha defendido siempre una respuesta internacional, decidida y coordinada” para salir de la crisis económica, y en este sentido pidió al G-20 -que preside Calderón- que trabaje en este sentido. Para ello, prosiguió, es “muy importante” un marco jurídico y económico “entendible y estable”.

Todo ello, todos los puntos expuestos, quedaron hecho añicos por Argentina, en opinión del presidente, que declaró su “profundo malestar” por la decisión de su Gobierno. Una decisión “negativa para todos”. “Desde luego para la empresa, que se ha visto expropiada sin justificación ni razón económica alguna” pero también “rompe el buen clima de entendimiento de las relaciones entre nuestros dos países. Perjudica a España y a Argentina“, resumió Rajoy.

Fue entonces cuando el presidente avisó del peligroso precedente que crea el populismo argentino; de la necesidad de un rechazo unánime. “El esfuerzo encomiable de los gobiernos americanos de hacer de la región una región argentina no puede verse empañado de ninguna de las maneras”, expuso, alertando de que así podría darse de los “menos conocedores” de la zona. “Lo que ayer le ha pasado a una empresa española alguien puede pensar que puede ocurrirle mañana a cualquier otra inversión”, fueron sus palabras textuales. Frente a ello, “tengan la total certeza de que yo trabajaré para que eso no suceda” porque “no sería justo”, afirmó. Aún sin terminar, recibió un sonoro aplauso del influyente auditorio, que no cejó hasta que Rajoy reemprendió su intervención.

“Alguien puede pensar que le pueda ocurrir a cualquier otra inversión”, insistió, dejando claro el “grave precedente”. Marcó entonces la línea a seguir: “Un modelo de relaciones internacionales y comerciales con seguridad jurídica y principios básicos. Cuando defendemos esos principios, estamos defendiendo el bienestar de la gente, su progreso y su riqueza. Estamos ayudando a contribuir que mucha gente pueda, mejorar”.

Valores, dijo en forma de estacada final, que hoy, tras el órdago argentino, “están en juego” al tomarse “decisiones difíciles de comprender”. Como sus ministros, no dio detalles de las posibles represalias. De hecho, no usó ni de lejos la gravedad de José Manuel García Margallo (Exteriores) y José Manuel Soria (Industria). Sin embargo, recibió, por segunda vez, la ovación cerrada del órgano.

En paralelo, desde Madrid, el Ejecutivo trabaja para que la Unión Europea se pronuncie en los términos más contundentes. De igual forma, Soraya Sáenz de Santamaría pilota la respuesta prometida, y que verá la luz en el Consejo de Ministros del viernes. El Gobierno baraja sanciones industriales, comerciales y energéticas. Soria ya tiene preparada una orden para dejar de importar bioetanol, la exportación que más daño haría a Argentina, según avanzó El Mundo. La Comisión Delegada para Asuntos Económicos, que presidirá el jueves la vicepresidenta en sustitución de Rajoy, concretará las represalias.

 

El Gobierno de España da por rota la amistad con Argentina y prepara represalias

El Gobierno de España da por rota la amistad con Argentina y prepara represalias

García-Margallo: “La decisión rompe el clima de cordialidad y amistad”

Soria: “Es una decisión hostil contra España y el Gobierno de España”

El Ejecutivo anuncia medidas “claras y contundentes” en los próximos días

Exteriores convoca de nuevo al embajador argentino en España

El Gobierno español ha salido este lunes en tromba y ha condenado rotundamente la decisión del Gobierno argentino de nacionalizar el 51% de la filial argentina de Repsol. El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha avanzado en conferencia de prensa que el Ejecutivo español trabajaba desde el mismo lunes por la tarde en unas medidas “claras y contundentes” que se darán a conocer en los próximos días, aunque no especificó ninguna. Soria ha denunciado que la medida decidida por la presidenta Cristina Fernández es un gesto de hostilidad contra España y contra el Gobierno de España. Tanto Soria como el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, han dedicado un rosario de descalificativos a la expropiación. García-Margallo, que ha convocado para este martes al embajador argentino, Carlos Bettini, ha declarado que se trata de una medida “arbitraria” y “dañina”, que supone la ruptura de “la relación de amistad y cordialidad” que había unido hasta ahora a ambos países y ha reprochado que España había acudido en socorro de Argentina, cuando el país latinoamericano se encontraba en sus peores momentos.

El Gobierno se ha puesto en contacto con las autoridades europeas, y ha pedido que se debata por la vía de urgencia en el pleno que se está celebrando en Estrasburgo. Ha lamentado que la nacionalización rompe el acuerdo verbal, alcanzado por ambos gobiernos el pasado 28 de febrero, de solventar cualquier conflicto respecto a las inversiones de Repsol con diálogo. El ministro ha advertido de que la decisión no solo es “pésima para España y para Argentina”, sino que también es “malísima para la seguridad jurídica”, con lo que perjudicará gravemente la llegada de inversiones a Argentina. La petrolera Repsol, por su parte, también ha anunciado medidas legales contra Argentina y su decisión de expropiar. Considera la medida “ilícita y gravemente discriminatoria”.

Soria confía en que este gesto hostil “no sea el principio de una situación grave”, ya que en Argentina operan otras importantes empresas españolas del sector financiero (BBVA y Santander), telecomunicaciones (Telefónica), y otros servicios. En esta línea, Soria ha advertido de que la expropiación de YPF “no solo afecta a una empresa aislada, sino que perjudica también a miles de accionistas y sus ahorros” y ha criticado que la medida supone una discriminación porque hay otros accionistas de YPF que no se ven afectados.

Soria había declarado el sábado que el conflicto con Repsol en Argentina se estaba encauzando, pero ayer aclaró que se refería a que Buenos Aires no había cumplido la amenaza de nacionalización, que parecía un hecho hacía tan solo unos días. El ministro lamentó que tras su viaje a Argentina, cuando se firmó el acuerdo verbal por el diálogo, el 28 de febrero, se dirigió por escrito al Gobierno de Kirchner, para fijar día y hora de reunión y jamás obtuvo respuesta.

“Allí donde haya una empresa española, allí estará el Gobierno defendiendo como propios sus intereses”. Rajoy, sin referirse directamente a Repsol ni a Argentina, tenía muy presente la amenaza de nacionalización en el discurso con el que clausuró la Asamblea General del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) este lunes en Madrid. “No les quepa duda, este Gobierno va a estar al lado de quienes crean empleo y riqueza dentro y fuera de muestro país”, afirmó Rajoy tras señalar que “la excelencia de las empresas españolas requiere de una política económica que esté a su altura”.

Rajoy, informa Miguel González, inicia este lunes su primera gira por Iberoamérica como presidente que le llevará tres días a México y Colombia en plena ofensiva diplomática para intentar frenar el ya explícito plan de Cristina Fernández de arrebatar a Repsol el control de YPF y en medio de la polémica provocada por el accidente del Rey en Botsuana. El viaje estaba previsto antes de que la presidenta argentina anunciara la toma de control de la filial de la petrolera.

Precisamente el presidente de México ha lamentado este lunes la decisión “poco responsable y poco racional” de Cristina Fernández, a quien Felipe Calderón ha animado a rectificar su postura, “claramente violatoria de acuerdos y tratados”.

La primera valoración pública de un dirigente político español había llegado de la mano de Dolores de Cospedal minutos después del anuncio de Fernández, a media tarde. “No me cabe la menor duda de que el Gobierno va a dar cumplida respuesta a esta situación. Será la respuesta suficiente y completa para defender el interés de las empresas españolas en Argentina”, aseguró la secretaria general del PP.

¿De qué legalización hablamos?

¿De qué legalización hablamos?

El debate impulsado por el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina es más político que práctico.

El mercado crucial para resolver la problemática causada por el narcotráfico es el de la cocaína

Madrid El cuerpo de un taxista asesinado yace en Acapulco, Guerrero (sureste de México). / Bernandino Hernandez (AP)

La petición del presidente guatemalteco, el conservador Otto Pérez Molina, de “abandonar toda premisa ideológica” acerca del debate sobre la legalización de las drogas alentó que el tema fuera uno de los protagonistas de la VI Cumbre de las Américas. El rechazo del presidente estadounidense, Barack Obama no ha sorprendido a nadie: “La legalización no es la solución”, el mantra repetido por los Gobiernos estadounidenses desde que Ronald Reagan emprendiera su propia ofensiva contra el narcotráfico. Pero la sangría provocada por una agresiva estrategia antidrogas que causó decenas de miles de muertos en Colombia en los noventa, y ha dejado otros tantos más —cerca de 60.000 desde 2006 en México— en la región abre de nuevo el debate. ¿De verdad no es la solución.

La respuesta es mucho más complicada. “Por más que los países productores y de tránsito abran la discusión sobre la regulación de nada sirve si los países consumidores no se lo plantean”, explica el investigador mexicano Alejandro Hope, especializado en el estudio del tráfico de drogas. Y si bien Obama reconoció en una entrevista esta semana que Estados Unidos, el mercado de consumo más grande del mundo que gasta anualmente más de 64.000 millones de dólares (unos 48.900 millones de euros) en drogas, era “parte del problema”, el desconocimiento sobre el tema está más que extendido en EE UU.

Un informe encargado por el Senado norteamericano en septiembre de 2011 reconoce que “la mayoría de los estadounidenses no son conscientes de la manera en que el consumo de drogas influye directamente en la violencia en México y Centroamérica”. La Organizaciones de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés) calcula que un 95% del total de los narcóticos que llegan a EE UU pasan por México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

“Queda claro que el debate internacional sobre política de drogas es menos serio de lo que debiera ser”, explica Hope. “Por ejemplo: América Latina no tiene un problema con las drogas, tiene un problema con la cocaína

. Si mañana legalizan la marihuana, a países como Guatemala les da igual. El tema serio está en la cocaína, que representa la mayor parte de las ganancias de los carteles del narcotráfico”. Y el rechazo a la legalización de la cocaína es mucho mayor que el de otras drogas como, precisamente, la marihuana. “No he visto ningún estudio en la que el índice suba del 10%”, detalla.

Aun así, hay indicios positivos. “El cambio más significativo es que Washington ha aceptado que se debe tener esta discusión”, afirma Ethan Nadelmann, director del think tank Drug Policy Alliance. “Es evidente que son pequeños pasos y que, en definitiva, las discusiones significativas se habrán dado a puerta cerrada”.

¿Cumbres? Las de antes

EL OBSERVADOR GLOBAL

¿Cumbres? Las de antes

Las diferencias entre el encuentro de Yalta de 1945 y el de Cartagena de este año ilustran cuánto ha cambiado el mundo

Los presidentes de Colombia y Bolivia posan antes de que inicie el partido amistoso entre los dos países. / RICARDO MORAES (REUTERS)

Dos cumbres: Yalta, 1945 y Cartagena de Indias, 2012. En la primera participan tres jefes de Estado; en la segunda, 30. En la primera, Stalin, Churchill y Roosevelt decidieron cómo iban a dividirse el mundo. En la segunda, los líderes hablaron. Y no tomaron decisión alguna con consecuencias para la gente de las Américas. En cierto modo, esto es bueno. Ninguno de los presidentes en esta Cumbre, ni siquiera Barack Obama, concentra tanto poder como los tres líderes reunidos en Yalta. Para darse cuenta de cuánto ha cambiado el mundo, basta leer esta poética nota oficial de los organizadores del encuentro de Cartagena: “El colibrí vuela rápido y llega muy lejos. Es, quizás, la única especie del reino animal que atraviesa el continente con una técnica impecable de vuelo… denominador común de los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia. Por todo ello, la figura de un colibrí de alas multicolores fue elegida como el logosímbolo [sic] de la Cumbre”. ¿Cuál habrá sido el logosímbolo de la Cumbre de Yalta?, me pregunté. Y sonreí al imaginarme la reacción de Stalin o Churchill al leer algo como esto. Sí; es un mundo distinto.

Por otro lado, es justo reconocer que la agenda oficial de la Cumbre de las Américas fue muy prometedora. Los jefes de Estado hablaron de pobreza e inequidad, desastres naturales, tecnologías de la información, seguridad ciudadana y la integración física del continente. Todos son temas válidos. Pero hay dos detalles importantes. El primero es que para avanzar en estos asuntos no hace falta una cumbre. Hay mucho que los países pueden hacer por su cuenta; de hecho algunos evidencian gran progreso. Pero no todos. Y los que siguen estancados no es a causa de sus vecinos. Los culpables del atraso son los mismos jefes de Estado que pronunciaron incandescentes discursos en la Cumbre. El segundo detalle es que los temas que más atención atrajeron no fueron estos asuntos prioritarios, sino otros sobre los cuales nadie espera que pase mucho: drogas y Cuba.

Sobre las drogas hay una buena noticia que ya ocurrió independientemente de la Cumbre: 2012 pasará a la historia como el año en que se levantó la prohibición para pensar en alternativas a la política sobre drogas que ha impuesto Estados Unidos. Esto no quiere decir que se vaya a abandonar una estrategia que claramente ha fracasado. Pero sí que ahora está permitido explorar otras posibilidades; que esto haya ocurrido en Cartagena es una señal de progreso. Y luego está Cuba. Varios presidentes están furiosos porque Cuba no está invitada a participar en la Cumbre de las Américas. El hecho de que este foro sea solo para países democráticos es, para ellos, un detalle irrelevante.

¿Qué tienen en común estos dos temas, las drogas y Cuba? Que ambos les permiten a los participantes en la Cumbre desviar la atención de sus propias fallas y dirigir el reflector hacia Estados Unidos. ¿Para qué hablar de la represión en Cuba, la libertad de prensa en Ecuador, el populismo argentino o la militarización de Venezuela si podemos hablar de Estados Unidos?

¿Cuál hubiese podido ser una agenda con consecuencias concretas? Aquí están dos posibles puntos:

1. El desarme latinoamericano. Esta es la región más homicida del planeta. Sufre de más muertos por armas de fuego que zonas del mundo que están en guerra. ¿Por qué no usar la Cumbre para que los presidentes de la región (después de denunciar a EE UU por sus criminales exportaciones de armamento) promuevan un plan para reducir el número de armas que tan libremente circulan y que están diezmando a su gente, especialmente a los jóvenes? Podrían lanzar una ambiciosa iniciativa que organice y movilice a madres, sindicatos, empresas, universidades, medios de comunicación, artistas y la sociedad en general para hacer de Latinoamérica una región con menos armas. Ingenuo, lo sé. Pero quizás más ingenuo aún es seguir sin hacer nada al respecto.

2. Inmigración. No me refiero a la disfuncional política inmigratoria de EE UU. Esa hay que reformarla. Pero, mientras eso sucede, ¿por qué los gobernantes de América Latina no hacen algo por mejorar la manera en la que sus países tratan a los trabajadores extranjeros de países vecinos? La inaceptable política de EE UU hacia los indocumentados es un dechado de virtudes comparada con las crueldades y abusos a los que son sometidos los inmigrantes pobres dentro de América Latina.

Estos son solo dos temas. Hay más. Pero no serán discutidos en las cumbres porque implican mirar hacia dentro y revelarle al mundo cosas horribles. Por eso es mejor hablar de los hermanos Castro y de la marihuana.

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