Colombia: Santos cabalga en caballo ajeno

Colombia: Santos cabalga en caballo ajeno – por David E. Santos Gomez

Portada de la revista Time en su versión europea. Entrevistas exclusivas en cada uno de los canales de televisión y periódicos nacionales. Reseñas favorables, y en ocasiones aduladoras, en rotativos del viejo continente como El País de España o The Guardian de Inglaterra. Juan Manuel Santos es el hombre político del momento de esta difusa América Latina que dibujan en el exterior.

Lo curioso es que Santos ha logrado su mayor difusión internacional cabalgando el caballo de otro, desconociendo el hombre que lo ensilló y generando, por esas mismas razones, la peor disputa conocida hasta ahora entre él y su antecesor.

Por razones periodísticas tuve la oportunidad de asistir a la V Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad y Tobago, en abril del 2009. Fui testigo del esfuerzo del gobierno Uribe y del canciller Jaime Bermúdez por ratificar la promesa hecha por el hemisferio de que, a pesar de las peticiones de Paraguay, la siguiente cita se le otorgaría a Cartagena como una muestra del reconocimiento del desarrollo y seguridad del país.

Una vez obtenida la ratificación para la Heroica, meses después en la 39 Asamblea de la OEA en Honduras, la alegría no fue mínima. Colombia soportaba para entonces el desprecio entre sus vecinos, principalmente Ecuador y Venezuela, y lograr el apoyo para la Cumbre del 2012 fue como obtener la medalla máxima de un torneo diplomático.

Ahora, pasada la Cumbre en Cartagena, el presidente Santos recibió los laureles y despachó, en medio de toda la atención mediática, la que quizá sea su frase más ofensiva contra su antiguo jefe: “Uribe es el pasado”. La consigna fue una bomba atómica. El expresidente respondió ofendido, de forma errada, explosivamente y con actitudes muy distantes a las de un exmandatario.

Esa característica criticada de Uribe, que lo llevó a cometer errores en política interna y aún más en sus relaciones internacionales, no ha dejado de aparecer ahora como expresidente.

Ni el vergonzoso desconocimiento de Santos a la labor diplomática de la antigua cancillería, ni la pelea de trinos del expresidente Uribe, le sirven a un país que quiere mostrar al exterior una cara de “jugador global”, como lo plantea, quizá de manera acelerada, la revista Time.

La imagen expuesta es la de dos mandatarios celosos de triunfos ajenos de una sociedad en la que aún es distante el respeto político. La radiografía de estabilidad lograda en una década se difumina, entre muchas otras cosas, por desconfianzas que deberían ser tratadas a puerta cerrada. Hace mal Uribe al no contener sus pensamientos y arrojarlos al mundo sin el más mínimo cedazo. Santos, por su parte, apuesta y cree que gana.

La imagen de Colombia se valoriza en esa ruleta que es la política internacional, quizá por un momento, mientras la división interna solo puede ampliarse cuando procura achacarse como suyos logros del pasado.

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: