Argentina: YPF: Lo que el viento se llevó

Argentina: YPF: Lo que el viento se llevó – por Carlos E. Viana

“La propiedad del Estado no es la propiedad de todos, es la propiedad de nadie” Mijail Gorbachov

Juan Domingo Perón anunció en su mensaje del 17 de diciembre de 1947, que no se darían nuevas concesiones petroleras, por lo cual aumentó la participación de YPF, pero fracasó en su intento de obtener el autoabastecimiento. No obstante, no expropió las existentes, ante el temor que pudieran verse afectadas las inversiones. Sin embargo dado el peso de las exportaciones petroleras que debía soportar Argentina, por la ineficiencia de YPF y la falta de capitales estatales, el mismo Perón, en 1954, celebró un contrato con la Standard Oil de California, por el cual cedía la exploración y explotación, en una región que en total tenía la superficie de la Provincia de Tucumán. En dichas explotaciones, no tendría jurisdicción la justicia argentina. El movimiento del 16 de septiembre de 1955 que derribo la dictadura, dejo el mismo sin efecto.

Pocos años después, a pesar de haberse opuesto a dicho contrato en su famoso libro “Petróleo y Política”, el Presidente Arturo Frondizi privatizó la exploración y explotación de petróleo, dando concesiones a diversas compañías privadas. A partir de ese momento Argentina no solo eliminó su dependencia petrolera del extranjero, sino que comenzó a exportar.

El Presidente Arturo Illia, rompió con dichos contratos y debió pagar cuantiosas indemnizaciones por ello, salvo por supuesto a las empresas argentinas. Al promediar el gobierno de Raúl Alfonsín en 1987, YPF era la empresa industrial-comercial que daba más pérdidas en el mundo, de acuerdo a un ranking publicado por la Revista Fortune. El déficit se acercaba a los u$s 1.500 millones anuales de aquella época.

Cuando asumió el Presidente Menem se encontró con que las empresas estatales habían sido desde 1943 hasta aquel momento un reguero de perdidas que soportaba el pueblo argentino. Los ferrocarriles estatales daban un déficit de mas u$s 300 millones anuales de ese tiempo y como transportes de cargas no eran confiables, el vagón que estaba destinado a Buenos Aires, podía terminar en Salta, los transportes pasajeros eran malos y servían para que viajaran gratis los amigos del gobierno y de los sindicalistas, mientras, en su etapa de “oro”, la década de los 80, Aerolíneas Argentinas había dado un déficit de u$s 10.000 millones. En plena era de las comunicaciones, cuando reinaba el monopolio de la estatal ENTEL, no teníamos prácticamente teléfonos. Un departamento valía más si tenía teléfono y era casi imposible conseguir uno, pero más grave, era difícil comunicarse mediante él. De Buenos Aires a Córdoba solía haber demoras de más de 8 horas o simplemente era imposible comunicarse. Alvin Toffler se sorprendió cuando estando en Córdoba quiso comunicarse con Salta para avisar que no iría y no pudo comunicarse telefónicamente. Expresó que si en la era de las comunicaciones no se podía comunicar, Argentina no tenía futuro.

Con la privatización de YPF se consiguió de vuelta, no solo el autoabastecimiento de petróleo y gas, sino la exportación de los mismos. La privatización fue apoyada entusiastamente por el Gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner, quien envió las regalías petroleras que le tocaban a su provincia al exterior, desapareciendo tanto esos fondos estimados en 500 millones de dólares, como sus intereses. .

Cuando asumió Néstor Kirchner, la crisis energética de ese año lo llevo al hospital. Su ex chofer Eskenazi compró un 25% de YPF, lo que pago con un crédito del Credit Suisse-First Boston, que se cobraría con las ganancias que Esquenazi tuviera en dicha compañía petrolera. ¿Es la garantía los u$s 500 millones desaparecidos? Fue entonces que también compró el Grupo Petersen. ¿Con el aval del Credit Suisse-First Boston?

Durante los años de gobierno de los Kirchner, el estado tenía la obligación de controlar el funcionamiento de Repsol-YPF, que tenía el 33% de la explotación de petróleo nacional. Ahora dicen que no invirtieron y los acusan del desabastecimiento, que puede costarnos la importación por alrededor de u$s 15.000 millones anuales, en combustibles y gas. En consecuencia si recién ahora, después de 10 años denuncian la inoperancia de Repsol-YPF, los miembros del gobierno habrían incurrido, por lo menos, en el incumplimiento del deber de funcionario público en perjuicio de la Nación. Otro interrogante es porque se responsabiliza a Repsol-YPF y no a Esquenazi y al Grupo Petersen. ¿Y si es un tema de soberanía por que el gobierno le prorrogó la concesión del Cerro Dragón, en Santa Cruz a una compañía donde participa la British Petroleum, justo enfrente de Las Malvinas?

Lo cierto es que los gobiernos de los Kirchner optaron por importar petróleo, especialmente el de su amigo Chávez, que es caro y malo, en vez de alentar la producción nacional. Por su parte la nuevamente estatizada Aerolíneas Argentinas da millones de dólares de perdidas, dando por resultado que los pobres le subvencionan los vuelos a los ricos y los innumerables puestos, más de treinta pilotos por avión, y etc., a los amigos del gobierno. Esto nos habla del “éxito” de la gestión estatal kirchnerista.

Como hemos visto, la gestión estatal en Argentina siempre fracasó, salvo excepciones como la del Ferrocarril del Estado dirigida por Ingeniero Pablo Nogués en la década del treinta y la de YPF, que en la misma época tuvo el 30% de la producción, al triplicar la dejada por el gobierno de Yrigoyen, pero ambas empresas eran reguladoras del mercado en competencia con compañías privadas y no un monopolio estatal.

Los radicales, Proyecto Sur y otros más apoyan con variantes la estatización de YPF, Lilita Carrió hace que sus diputados se abstengan aunque también la quiere y los socialistas son partidarios entusiastas de la estatización, sin tener en cuenta el pésimo servicio y el déficit que arrojan las empresas estatizadas, que ellos dirigen en la Provincia de Santa Fe, la EPE (Empresa Provincial de Energía), Aguas Santafesinas, que es la mayor cortadora de calles de la Ciudad de Rosario y las empresas de transportes de pasajeros Semtur y Mixta y el Banco Municipal de Rosario. Para que hablar de la EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) que por las denuncias de corrupción en la misma, fue asesinado el Senador Maders.

Todos estos políticos dicen defender la soberanía nacional en sus fuentes estratégicas. Estados Unidos la primer potencia del mundo, tiene petroleras privadas, Rusia el primer productor de petróleo del mundo tiene empresas privadas, Gran Bretaña tiene empresas privadas y lo mismo pasa con los Países Bajos, donde tiene su sede la primer petrolera del mundo la Royal Dutch Shell. Ellos no se olvidan que la soberanía es el autoabastecimiento, no la estatización. En conclusión el problema no es la soberanía sino que el gobierno apetece otra caja.

Para la clase política argentina, la experiencia de 70 años se la llevó el viento, pero en esto de que la estatización de YPF es una medida estratégica para defender la soberanía, en algo tienen razón, porque ahora que no tenemos fuerzas armadas, cualquier ejército invasor va a quedar paralizado por la falta de petróleo que nos espera.

 

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