Daily Archives: abril 21, 2012

La Fuga Del Chapo Guzman En Puente Grande Jalisco 2001

EL SENOR DE LOS CIELOS BIOGRAFIA (amado carrillo)

La Historia del Narco en Mexico Parte 1

Aristegui comprueba lo que el PRI quiere borrar: sus nexos con el narco

Los Señores del Narco

Ciudades libres: ¿Ideal anarcocapitalista?

Ciudades libres: ¿Ideal anarcocapitalista?

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Escrito por Adrián Ravier en Punto de vista económico

Ya hemos tratado el debate entre liberalismo clásico y anarcocapitalismo, aunque por supuesto volveremos en reiteradas ocasiones a él. En esta oportunidad, planteamos tratar el tema de las ciudades modelo.

¿Puede este proyecto convertir en realidad el ideal anarcocapitalista?

Comencemos con una cita de un artículo de Hans-Hermann Hoppe, uno de los más reconocidos defensores del anarcocapitalismo:

En vez de integración política supranacional, gobierno mundial, constituciones, tribunales, bancos, y dinero, los liberales anarquistas proponen la descomposición del estado-nación. Como sus antepasados clásicos, los nuevos liberales no buscan el gobierno para apoderarse de él. Lo ignoran y quieren que los deje en paz, y quieren también aislarse de su jurisdicción para organizar su propia protección. A diferencia de sus precursores que simplemente procuraron sustituir un gobierno más grande por uno más pequeño, los nuevos liberales persiguen la lógica de la secesión para ponerle fin. Proponen una secesión ilimitada, es decir, la proliferación sin restricción de territorios libres independientes, hasta que el rango de la jurisdicción del estado finalmente se marchite con el tiempo. ¡Con este fin – y en total contraste con los proyectos estatistas de ‘Integración Europea’ y de un ‘Nuevo Orden Mundial’ – los nuevos liberales promueven la visión de un mundo con decenas de miles de países, regiones, y cantones libres, de cientos de miles de ciudades libres – como las singularidades actuales de Mónaco, Andorra, San Marino, Liechtenstein, (el anterior) Hong Kong, y Singapur – y distritos aún más libres y vecindades económicamente integradas por el mercado libre (mientras más pequeño sea el territorio, mayor es la presión económica para optar por el libre comercio!) y por el estándar del oro como base monetaria internacional.

Ahora, ¿en qué consite el proyecto de ciudades libres que hoy puede ser posible en Honduras y otros países?

Mary Anastasia O’Grady nos ofrece una explicación en un artículo publicado en The Wall Street Journal, traducido al español por el Independent Institute bajo el título: Honduras y su ciudad modelo. Básicamente plantea que en Honduras se espera que el Congreso apruebe una enmienda constitucional que permite experimentar con este proyecto.

La idea es simple: una considerable porción de terreno del gobierno inhabitado es designada para ser usada como una ciudad modelo. Se redacta un estatuto para gobernar la ciudad y el Congreso lo aprueba. El gobierno designa una autoridad de desarrollo del territorio, que firma contratos con inversionistas dispuestos a desarrollar infraestructura. La ciudad se abre a los negocios bajo reglas que actúan como un imán para la inversión.

El debate queda abierto, aunque por supuesto la literatura se va extendiendo en la web. No podemos dejar de citar la síntesis que ofrece el Centro de Estudio del Capitalismo, de la UFM, así como la conferencia que Roberto Blum ofreció sobre “free cities” en la misma universidad.

Capitalismo global y anarquía: Caída del Estado-nación y surgimiento del Estado-empresa

Capitalismo global y anarquía: Caída del Estado-nación y surgimiento del Estado-empresa

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Escrito e ilustrado por Enrique Fonseca. Una primicia para Anarquista 101, archivo completo aquí en PDF.

Mi artículo sobre globalización y anarcocapitalismo. En realidad es un trabajo de clase que me gustó como quedó. Cada vez que lo leo le encuentro más erratas y algún día me gustaría revisarlo y ampliarlo. No obstante tiene cosas curiosas y, sobretodo, creo que da una visión bastante original no solo para los estudiosos de geografía política que no hayan oído hablar de anarcocapitalismo sino también para los anarcocapitalistas que no hayan leído nada sobre geopolítica.

Pienso que este ensayo literario será especialmente útil -si se lee de principio a fin sus breves 22 páginas con ilustraciones – para aquellos cuya formación no esté muy familiarizada con el lenguaje de abogados, economistas y filosofos, como pueden ser periodistas, artistas, técnicos y comerciales.

He subtitulado a Capitalismo global y anarquía con provocación con aquello de los “Estados”, el por qué de esto lo aclaro en el transcurso del texto. Señalo las oportunidades favorables que da la globalización al anarquismo, como son las formas avanzadas de organización en empresas que apuntan hacia nuevas formas de gobierno sin estado y sociedades con leyes privadas acordadas entre sus socios.

Ensayo online

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Introducción

Un sol de estos que pican en la nuca. El paisaje de una película del Oeste, atravesado por una carretera infinita por donde pasaban coches viejos. Delante de mí, un cartel de Marlboro. A mi derecha un poste de Texaco. Estaba en un pueblo de mala muerte en Túnez. Era verano del 2005 y me tomaba una Coca-Cola en lo más parecido que hay al culo del mundo. Ahí fue donde me di cuenta de lo que realmente significaba el capitalismo global.

Era un bar cutre de carretera situado en el Túnez profundo donde probablemente su clientela habitual fueran musulmanes de los de toda la vida. De los de cinco oraciones diarias, no beber alcohol y cagarse en la puta que parió a los Estados Unidos. Sin embargo, todos ellos fumaban Marlboro y vestían polos de Benneton. Me sentía como en casa. Porque realmente mi cultura no es la del Cid Campeador ni Santiago-y-cierra-España. Ni siquiera me afecta si Benedicto XVI dice esto o lo otro. A decir verdad, la cultura que consumo a diario tiene más que ver con “Welcome to Marloboro Country” que con todo lo antes citado. Así que no es raro que me sintiera tan identificado con Salif, tunecino con el que me trincaba la Coca-Cola y compartía un truja –alguien llamaría a esto un intercambio cultural- mientras charlábamos sobre David Linch, Madonna y lo buenísima que está Aria Giovanni. Hablábamos el mismo idioma (y por idioma no me refiero a lenguaje). Porque ambos somos hijos de una cultura global.

En nuestra conversación no hubo tiempo para hablar sobre el estado tunecino. Ni sobre su opinión acerca de George Bush. Y muchísimo menos tocamos el tema de las relaciones entre España y Túnez. Es más, estoy seguro de que no había ningún acuerdo entre nuestros dos estados que hiciera posible mi entendimiento con Salif. La cultura que compartíamos venía única y exclusivamente de que ambos habíamos elegido, libremente, consumir los mismos productos. Ambos éramos clientes de las mismas empresas. Empresas transnacionales cuyos servicios satisfacen nuestras necesidades sin importarnos su nacionalidad. Benneton, Coca-Cola o Ikea, sólo importa lo competitivas que pueden ser en un mercado global, sin fronteras físicas ni virtuales. Por supuesto, Salif y yo teníamos nuestras diferencias culturales. Pero no eran fruto de una simple circunstancia nata sino de nuestras propias preferencias. Porque hoy día, citando a Thomas Friedman, “la tierra se ha aplanado y las fronteras han desaparecido

Pero este proceso no es nada de hace dos días. Últimamente se ha puesto de moda la palabra “globalización”. Suena genial para los periodistas y gente por el estilo a la que le gusta ponerle nombre a las cosas. Da la impresión de que es un fenómeno que ha empezado recientemente debido a equis razones. Tal vez sirva para escribir bonitos libros de autoayuda pero es una falacia. Por eso a lo largo de este trabajo intentaré evitar utilizarlo y lo sustituiré por otro más acertado; “capitalismo global”. Me gusta más porque no se refiere a un hecho pasajero sino a un sistema, en general, que ha ido evolucionando acorde a unos principios básicos. Aún así, sigo pensando que la palabra ideal sería simplemente “capitalismo”. En el concepto “capitalismo”, entendiendo por esto un sistema de economía libre, va implícita la idea de que las empresas se expanden y abren nuevos mercados. Y no lo digo yo. Lo decía Adam Smith mucho antes de que naciera el primer plumilla que escribió en una cuartilla la palabra “globalización”. Los empresarios son los que están interesados en aplanar los obstáculos entre los países y aplanar el mundo.

Y precisamente en este mundo plano, los estados tienen muy poco que decir. Es un juego únicamente de empresas. El mundo (civilizado, se entiende) se basa en intercambios libres y voluntarios; mercado. Y este es precisamente, el tema del que trata este pequeño ensayo. A través de sus páginas iré explicando cómo, hablar de gobiernos hoy en día, es hablar el lenguaje del pasado.

Un día, el profesor Jesús Huerta de Soto, famoso economista español, dijo que “El siglo XXI será el de la desaparición del Estado”. No le faltaba razón.

Imagine there’s no countries

Imagine there’s no countries

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Escrito por Borja Prieto. Imagina que no hay países. Durante mucho tiempo, como liberal, me he debatido entre la utopía anarcocapitalista y el posibilismo minarquista. Ahora veo que el anarcocapitalismo no solo es posible sino inevitable.

Si el otro día hablaba del fin de la gran empresa, hoy me voy a poner más radical aún. John Lennon tenía razón, podemos imaginar un mundo sin países. Es más, no solo podemos imaginarlo, sino que es inevitable.

La existencia de países tiene una lógica económica, como todo. Hay dos motivos poderosos para que existan los países. El primero es que la capacidad de organizar jerárquicamente a miles o millones de personas (y sus recursos) te aporta ventajas competitivas frente a otros grupos desorganizados. La supremacía de Occidente en la Edad Moderna no se debe solo a que tuviera una tecnología más avanzada, sino sobre todo a que los países europeos eran capaces de organizar proyectos complejos. De modo que la gente organizada en estructuras más débiles como la tribu o la ciudad-estado simplemente fue conquistada por los que se organizaban en países, hasta que en prácticamente todo el mundo la pertenencia a un país fue lo habitual.

Y el interés por conquistar desvela el otro motivo para la existencia de países: la riqueza, hasta hace apenas unas décadas, estaba fuertemente ligada al territorio ocupado por un país y sus recursos naturales. El interés por conquistar todo el terreno posible no se debía solo a la megalomanía de los gobernantes. Simplemente, el país más grande podía controlar más recursos naturales y por tanto más riqueza.

Cuando el orden espontáneo es más eficiente que la jerarquía

Ahora la tecnología ha cambiado todo esto. Apenas estamos empezando a ver las posibilidades, pero la capacidad de autoorganización de grupos con intereses comunes fuertes está alcanzando o superando la capacidad de organización del estado. Es muy difícil separar el grano autoorganizativo de la paja financiada o instigada por agentes diversos en las revueltas de Irán de 2009, la primavera árabe, el Tea Party, Occupy Wall Street, el 15M o la oposición a SOPA y PIPA, pero es innegable que todos estos movimientos se han beneficiado en gran medida de la capacidad de comunicación instantánea y anónima que ofrecen las nuevas tecnologías.

Según mejore la capacidad de ocultación de mensajes y personas, según mejore el conocimiento acerca de cómo crear y distribuir información, según mejore la información en tiempo real de los grupos autoorganizados, más difícil va a ser a las fuerzas de la autoridad que dependen de la transmisión de información en estructuras jerárquicas responder con eficacia a estos desafíos. En poco tiempo, los gobiernos, la policía o el ejército solo van a poder enfrentarse a estos movimientos dejando de ser lo que son: grupos fuertemente jerarquizados donde impera la autoridad y se valora ante todo la capacidad de obedecer órdenes rápidamente.

Un grupo jerárquico con obediencia ciega era eficaz hasta el siglo XX, cuando su capacidad de reacción se adaptaba muy bien, por regla general, a la velocidad de creación de problemas por parte de los revoltosos. Ahora está empezando a ser tan lento y tan ineficiente como el caballero medieval cuando se tuvo que enfrentar a las armas de fuego.

El territorio ya no determina la riqueza

En cuanto a la generación de riqueza, cada vez está más alejada de la posesión de recursos materiales. Un país crece y se enriquece por su capacidad para relacionarse y comerciar, no por su capacidad de excavar su terreno. Todavía hay recursos, como el petróleo, que son importantes y pueden influir muy positivamente en la riqueza de un país.

Pero el ejemplo de ciudades o pequeños países como Hong Kong o Singapur con tasas de crecimiento y creación de riqueza espectaculares, están demostrando que el soporte de un imperio ya no es imprescindible. Incluso en el caso de grandes países como Estados Unidos, está siendo ya más importante que los recursos naturales la creación de una cultura homogénea y como consecuencia de un mercado homogéneo. El suburb, el High School, el downtown, los malls… son esencialmente iguales en Seattle y en Georgia. Aparte de exotismos como Nueva York, un estadounidense vive igual que otro estadounidense, y una empresa se encuentra con que necesita solo un mensaje para llegar a cientos de millones de consumidores.

Por otro lado, como vimos en la otra entrada, están apareciendo micro-multinacionales, empresas que venden en todo el mundo facturando millones o centenares de millones de dólares con apenas unas decenas de empleados, muchas veces repartidos en distintos países, y cuyo única “residencia” es la ubicación de sus servidores. Entre otras cosas, porque ahora aparecen oportunidades en forma de grupos de consumidores muy especializados y hasta ahora muy mal atendidos por las empresas tradicionales. Ya no necesito un mercado homogéneo de millones de consumidores iguales que hablan el mismo idioma y comparten el mismo estilo de vida cuando tengo a unas decenas de miles de personas para las que mi producto es perfecto y es único en el mundo.

Todavía es incipiente esta tendencia a la deslocalización. Todavía estamos atados a leyes y regulaciones locales. Pero ideas como la isla libertaria de Peter Thiel pueden hacer que estas empresas con enorme capacidad de creación de riqueza y escasa o nula dependencia territorial se acostumbren a ser apátridas o radicarse en el territorio que les ofrezca mejores condiciones.

Y si los países empiezan a competir entre sí para atraer a estas empresas y captar al menos una pequeña parte de la riqueza que generan, la única manera va a ser eliminar regulaciones, impuestos y rigideces.

Poner puertas al campo

Así como creo que estamos experimentando ya la extinción de las grandes empresas, no creo que viva para ver un mundo sin países. La inercia que tiene una superestructura tan grande como un estado es enorme. Y seguirán intentando regular hasta donde puedan. Pero ¿qué regulación laboral puedes imponer cuando puedes contratar a cualquier persona en cualquier país del mundo en un momento y sin moverte de tu silla? ¿cómo puedes imponer una legislación mercantil cuando tus ciudadanos pueden crear una empresa no ya en otro país sino en otro continente en pocas horas y por menos de 1.000€? ¿y cuando pueden fabricar sin tener fábricas, y transportar sin tener transportes, y vender sin tener comerciales?

El pasar de una economía donde el valor está en las cosas a una economía en la que el valor está en los bits tiene la peculiaridad de que los bits no están sometidos a las limitaciones de las cosas. Se replican a coste cero, se mueven inmediatamente a cualquier parte del mundo a precio cero. Puedes hacerlos muy difíciles de interceptar, o muy fáciles de propagarse.

Los países tienen inercia. Seguirán existiendo muchos años y seguirán intentando regular los bits como regulan las cosas. Pero si no son mis hijos, serán mis nietos o mis bisnietos los que vivan en un mundo en el que los países-estado de la Edad Moderna serán cosa del pasado.

Durante mucho tiempo, como liberal, me he debatido entre la utopía anarcocapitalista y el posibilismo minarquista. Ahora veo que el anarcocapitalismo no solo es posible sino inevitable.

La guerra perdida

La guerra perdida

Las semejanzas de lo ocurrido a Repsol en Buenos Aires con los métodos de que se ha valido Chávez en Venezuela son tan grandes que parecen obedecer a un mismo modelo

 MARIO VARGAS LLOSA
FERNANDO VICENTE

La expropiación del 51% del capital de YPF, propiedad del grupo Repsol, decidida por el gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner, no va a devolver a Argentina “la soberanía energética”, como alega la mandataria. Va, simplemente, a distraer por un corto período a una opinión pública de los graves problemas sociales y económicos que la afectan con una pasajera borrachera de patrioterismo nacionalista, hasta que, una vez que llegue la hora de la resaca, descubra que aquella medida ha traído al país muchos más perjuicios que beneficios y agravado la crisis provocada por una política populista y demagógica que va acercándolo al abismo.

Las semejanzas de lo ocurrido a Repsol en Buenos Aires con los métodos de que se ha valido el comandante Hugo Chávez en Venezuela para nacionalizar empresas agrícolas e industriales son tan grandes que parecen obedecer a un mismo modelo. Primero, someterlas a un hostigamiento sistemático que les impida operar con normalidad y las vaya empobreciendo y arruinando y, luego, cuando las tenga ya con la soga al cuello, “quedarse con ellas a precio de saldo”, como ha explicado Antonio Brufau, el presidente de Repsol, en la conferencia de prensa en la que valoró en unos 8.000 millones de euros el precio de los activos de la empresa víctima del expolio. Durante algunos años, la opinión pública venezolana se dejó engañar con estas “recuperaciones patrióticas” y “golpes al capitalismo” mediante los cuales se iba construyendo el socialismo del siglo XXI, hasta que vino el amargo despertar y descubrió las consecuencias de esos desafueros: un empobrecimiento generalizado, una caída brutal de los niveles de vida, la más alta inflación del continente, una corrupción vertiginosa y una violencia que ha convertido a Caracas en la ciudad con el más alto índice de criminalidad de todo el planeta.

Desde hace algún tiempo, el gobierno argentino multiplica estas operaciones de distracción, para compensar mediante gestos y desplantes demagógicos, la grave crisis social que ha provocado él mismo con su política insensata de subsidios al consumo, de intervencionismo en la vida económica, su conflicto irresuelto con los agricultores y la inseguridad que han generado su falta de transparencia y constantes retoques y mudanzas de las reglas de juego en su política de precios y de reglas para la inversión. No es sorprendente que la inflación crezca, que la fuga de capitales, hacia Brasil y Uruguay principalmente, aumente cada día, y que la imagen internacional del país se haya venido deteriorando de manera sistemática.

Primero fue la guerra contra los diarios más prestigiosos del país, La Nación y Clarín, con acusaciones y amenazas que parecían preceder su secuestro y clausura —espada de Damocles que aún pende sobre ellos, pese a lo cual ambos órganos han mantenido valerosamente su independencia— y, luego, más recientemente, la resurrección del tema de las Malvinas. En la reciente cumbre de Cartagena la presidenta Fernández de Kirchner experimentó una seria decepción al no obtener de sus colegas latinoamericanos el aval beligerante que esperaba, pues éstos se limitaron a ofrecerle un apoyo más retórico que práctico, temerosos de verse arrastrados a un conflicto de muy serias consecuencias económicas en un continente donde las inversiones británicas y europeas son cuantiosas. Inmediatamente luego de ese fracaso ha venido la expropiación de Repsol, el nuevo enemigo que la jefa del Estado argentino lanza a las masas peronistas como ominoso responsable de los males que padece el país (en este caso, el desabastecimiento energético). Mínimas victorias en una guerra perdida sin remedio.

Los males que padece ese gran país que fue Argentina se deben al peronismo

En verdad, los males que padece ese gran país que fue Argentina —el más próspero y el más culto del continente desde fines del siglo XIX hasta mediados del XX— no se deben a la prensa libre y crítica, ni al colonialismo británico, ni a las empresas extranjeras que trajeron sus capitales y su tecnología al país creyendo ingenuamente que éste respetaría la legalidad y cumpliría con los contratos que firmaba su gobierno, sino al peronismo, que, con su confusa ideología donde se mezclan las más contradictorias aportaciones, el nacionalismo, el marxismo, el fascismo, el populismo, el caudillismo, y prácticamente todos los ismos que han hecho de América Latina el continente pobre y atrasado que es. Hay un misterio, para mí indescifrable, en la lealtad de una porción considerable del pueblo argentino hacia una fuerza política que, a lo largo de todas las veces que ha ocupado el poder, ha ido empobreciendo al país, malgastando sus enormes riquezas con políticas demagógicas, azuzando sus divisiones y enconos, destruyendo los altísimos logros que había alcanzado en los campos de la educación y la cultura, y retrocediéndolo a unos niveles de subdesarrollo que había dejado atrás antes que ningún otro país latinoamericano. No se necesita tener dotes de profeta para saber que la expropiación de Repsol va a acelerar esta lamentable decadencia.

Lo peor de todo es que el daño que esta injustificada medida significa no afecta sólo a Argentina, sino a América Latina en general, sembrando la desconfianza de los inversores sobre una región del mundo que, desde hace algunos años, ha emprendido en general, con pocas excepciones, el camino de la sensatez política, optando por la democracia, y del realismo económico, abriendo sus economías, integrándose a los mercados del mundo, estimulando la inversión extranjera y respetando sus compromisos internacionales. Y con resultados magníficos como los que pueden exhibir en los últimos años países como Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Perú, buena parte de América Central y México, en creación de empleo, disminución de la pobreza, desarrollo de las clases medias y consolidación institucional. En vez de seguir este modelo exitoso, la señora Fernández de Kirchner ha preferido enrolarse en el catastrófico paradigma del comandante Hugo Chávez y sus discípulos (Nicaragua, Bolivia y Ecuador).

Por fortuna, no toda Argentina vive hechizada por los cantos de sirena populistas del peronismo. Dentro del propio partido de gobierno hay sectores, por desgracia minoritarios, conscientes del giro anti moderno y anti histórico que ha venido adoptando el gobierno de la señora Fernández de Kirchner y de las consecuencias trágicas que tendrá ello a la corta o a la larga para el conjunto de la sociedad. En la dividida oposición ha habido en estos días, por fortuna, algunas voces lúcidas para oponerse a la euforia nacionalista con que fue recibida la noticia de la expropiación de Repsol, como la del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien declaró: “La expropiación nos endeuda y nos aleja del mundo. En un año estaremos peor que hoy”.

Es un augurio muy exacto. Los problemas energéticos de Argentina no son la falta de recursos, sino de tecnología y, sobre todo, de capitales. Como el país carece de ellos, debe traerlos de afuera. Y, con este precedente, no será fácil convencer a las empresas grandes y eficientes que vuelquen sus esfuerzos en un país que acaba de dar un ejemplo tan poco serio y responsable frente a sus compromisos adquiridos. A Argentina le van a llover las demandas de reparación ante todas las cortes e instituciones de comercio internacionales y sus relaciones no sólo con España sino con la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etcétera, se han vuelto ahora conflictivas. Todo este riesgo ¿para qué? Para gozar por unos días de la grita frenética de las bandas de piqueteros eufóricos y de las loas encendidas de una prensa servil. ¿Valía la pena?

El daño que esta injustificada medida significa afecta a América Latina en general

Dentro de la América Latina de nuestros días, lo ocurrido con Repsol tiene un curioso sabor anacrónico, de fuera de época, de reminiscencia rancia de un mundo que ya desapareció. Porque, la verdad es que, de México a Brasil, aunque haya todavía enormes problemas que enfrentar —entre ellos, los principales, los de la corrupción y el narcotráfico— parecía ya superada la época nefasta del nacionalismo económico, del desarrollo hacia adentro, del dirigismo estatal de la economía que tanta violencia y miseria nos deparó. Parece mentira que tan horrendo pasado resucite una vez más y nada menos que en el país de un Sarmiento, un Alberdi y un Borges, que fueron, cada uno en su tiempo y en su campo, los adalides de la modernidad.

El G-20 da un apoyo implícito a España en el conflicto de YPF

El G-20 da un apoyo implícito a España en el conflicto de YPF

España interpreta como un aval la mención a la “protección de las inversiones”

El presidente del G-20 dice que el tema no se trató por ser un asunto bilateral

/ Washington Un barco gasista atracado en una planta de YPF en Buenos Aires. / DANIEL GARCIA (AFP)

Los ministros de Economía de los países avanzados y emergentes que forman parte del G-20 proclamaron este viernes que es crucial “la protección de las inversiones y evitar las medidas de proteccionismo”. Esa frase está en sintonía con la posición que defendió el ministro de Economía español, Luis de Guindos, ante sus y que España interpreta como un aval de la comunidad internacional ante sus posiciones tras la expropiación de YPF a Repsol. No obstante, el ministro de Economía mexicano y presidente de turno del G-20, José Antonio Meade, señaló que el asunto YPF no se había tratado en la reunión por ser un asunto bilateral.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, se mostró satisfecho de que se haya incluido esa mención en el comunicado final, aunque sin ninguna referencia explícita al conflicto.

El presidente de turno del G-20, José Antonio Meade, señaló que el asunto YPF no se había tratado en la reunión por ser un asunto bilateral

“Yo expuse cuál era la estrategia de política económica del Gobierno español, cuáles eran las reformas que se habían puesto en marcha y en el futuro de la agenda reformista del Gobierno. También hice una referencia de la expropiación que se había producido en Argentina de YPF, resaltando la importancia de garantizar las inversiones y de evitar las medidas proteccionistas en una situación como la de la economía actual”, ha señalado el ministro de Economía español en una rueda de prensa posterior a la reunión del G-20. “Me gustaría destacar que en el comunicado del G-20 aparece una referencia a que es crucial, que es vital la protección de las inversiones y evitar las medidas proteccionistas. Esta frase en el comunicado habla por sí misma de cuál es la posición del G-20”, añadió Luis de Guinos, quien señaló que no había tenido ningún contacto con el ministro argentino, Hernán Lorenzino.

Más allá de la literalidad del comunicado, “el sentimiento general es de apoyo al Gobierno español y se considera que la decisión del Gobierno argentino es negativa desde el punto de vista de la seguridad jurídica y, lógicamente, de lo que tiene que ser la previsibilidad”, ha explicado De Guindos.

“Este tipo de decisiones no solo son negativas desde el punto de vista de la seguridad de las inversiones sino que además son negativas para la población de los países que las toman”, ha insistido De Guindos, que dedicó buena parte de su intervención ante los ministros del G-20 a ese asunto.

Luis de Guindos también destacó el hecho de que los ministros hayan aplaudido el aumento de los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI)para la prevención y resolución de crisis. Ya hay compromisos en firme por más de 430.000 millones de dólares (unos 330.000 millones de euros), según ha señalado el FMI, que pueden usarse para préstamos bilaterales temporales u otras actuaciones. Eso “muestra el compromiso de la comunidad internacional de salvaguardar la estabilidad financiera global y reforzar las bases de la recuperación económica mundial”, señala el G-20.

El aumento de la capacidad del FMI, junto con la del fondo europeo de rescates, es clave para disuadir a los inversores de emprender ataques especulativos contra la deuda de los países que atraviesan dificultades, como España o Italia. La percepción de los inversores es que las cantidades disponibles son aún insuficientes para conjurar todos los peligros.

Según Luis de Guindos, en la reunión del G-20 no hubo “ni la más mínima” mención a un rescate de España. Guindos asegura haber obtenido respaldo de sus colegas a las medidas del Gobierno español. El ministro expuso también privada al comisario europeo Olli Rehn en una reunión las líneas generales del programa de estabilidad que presentará España en los próximos días.

Reforma financiera

El ministro de Economía también ha descartado cualquier tipo de apoyo, ayuda o garantía pública para un esquema que desgaje los activos inmobiliarios de los balances de los bancos. “En la medida en que se está produciendo una valoración más ajustada, eso facilitará que se puedan vender o desgajar los activos inmobiliarios, sacarlos de los balances bancarios lo cual es positivo para el saneamiento de estos balances bancarios”, ha explicado, pero sin ningún tipo de ayuda.

El Gobierno piensa en la venta o en la separación en otra sociedad con la entrada de un socio de forma que los activos no consuman capital no pesen en los balances de las entidades financieras. El Gobierno tiene indicios, además, de que la venta de pisos se está animando desde la reciente reforma financiera.

El Parlamento Europeo insta a la UE a subir los aranceles a Argentina

El Parlamento Europeo insta a la UE a subir los aranceles a Argentina

El Parlamento aprueba por mayoría una resolución que “deplora la decisión” de expropiar

Bruselas
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. / PATRICK SEEGER (EFE)

Puede que la popularidad de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, vaya en aumento. Incluso es posible que la nacionalización de YPF acabe siendo un buen negocio para Argentina. Pero el mayor riesgo inmediato para el país latinoamericano es una escalada de represalias por la polémica expropiación de la petrolera. Más allá de las amenazas de España, que por ahora apenas se han sustanciado, el Parlamento Europeo hizo este viernes un movimiento en esa dirección e instó a suspender las ventajas arancelarias de Argentina con la UE. Es poco probable que eso prospere, según varias fuentes consultadas en Bruselas. Aun así, España planteará ante el consejo de Asuntos Exteriores, el lunes, una batería de medidas en esa dirección, que van desde la subida de aranceles mencionada hasta posibles acciones ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), el G-20 o el Club de París, aunque el Gobierno apuesta cada vez más claramente por encauzar su respuesta por la vía diplomática: a pesar de las expectativas de una réplica contundente, el Ejecutivo solo aprobó este viernes una orden ministerial que limita la entrada de biodiésel argentino.

El texto advierte de que la expropiación puede “enrarecer” el diálogo para cerrar el acuerdo de la UE con Mercosur

El tango por YPF va a ser largo. Y múltiple: la batalla judicial se adivina extenuante; la agencia Fitch auguró el viernes un hundimiento de la inversión extranjera en Argentina; España ha conseguido el apoyo cerrado de Europa y, finalmente, también de EEUU, que al principio optó por una respuesta fría. Pero es improbable que, a pesar del Parlamento, la Unión inicie una guerra comercial de consecuencias imprevisibles.

Fuentes diplomáticas alertaron este viernes de los daños colaterales que podría causar una escalada de represalias, con ese lenguaje bélico tan propio de las peleas comerciales. La Comisión lleva varios días con ese mismo discurso, advirtiendo de los peligros del ojo por ojo. En ese complicado tablero de ajedrez en el que juegan Repsol, España, Argentina, EE UU, Europa y varios organismos internacionales, el Europarlamento tomó la palabra y aprobó, por amplia mayoría, una resolución que insta a la Unión a poner en marcha la “suspensión parcial” del denominado Sistema Generalizado de Preferencias. En plata: reclama subir los aranceles de los que se benefician las exportaciones

Eso no va a ser fácil. La prueba es que el grupo socialista europeo quiso desmarcarse de la adopción de represalias, pese a que se sumó a la resolución. Incluso los socialistas españoles trataron de sacar las subidas arancelarias de la condena, puesto que esa medida “puede contribuir a incrementar la tensión entre Argentina y las empresas españolas”, explicó Enrique Guerrero, del grupo socialista. Fuentes diplomáticas explicaron que conviene medir la respuesta. En Argentina operan BBVA y Telefónica, Peugeot, Volkswagen y Renault, las grandes cadenas de supermercados y las principales operadoras de telecomunicaciones europeas.

Los ánimos están caldeados. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha asegurado que “las autoridades europeas, y no solo el Gobierno español, deberían forzar a Argentina a ser un país normal”. El Europarlamento calificó de “deplorable ataque comercial” la expropiación. Pero más allá del tono de las declaraciones, la vía diplomática se impone, aunque el tango que ha enlazado a Argentina con Repsol y los intereses españoles esté siendo de lo más intenso.

El FMI espera una solución en un “ambiente de acuerdo”

EL PAÍS

El director del FMI para América Latina, Nicolás Eyzaguirre, espera que la expropiación de la mayoría de Repsol en YPF por parte de Argentina sea en “un ambiente de acuerdo” entre las dos partes. “Lo que esperamos es que por el beneficio tanto de Argentina como de la región es que la nacionalización se dé en un ambiente de acuerdo entre las dos partes”, ha declarado. Eyzaguirre consideró el anuncio de expropiación de YPF efectuado este lunes por el Gobierno argentino como un “asunto bilateral” y la “decisión de un país soberano”.

La policía argentina sometió a “duros interrogatorios” a ejecutivos de Repsol

La policía argentina sometió a “duros interrogatorios” a ejecutivos de Repsol

Una nota de Exteriores describe la tensión que rodeó la toma de la petrolera

Rajoy envió una carta a Fernández de Kirchner para intentar frenar la expropiación

Madrid Un hombre pasa frente a varios carteles en los que se pide la estatización de YPF. / LEO LA VALLE (EFE)

El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, escribió este mismo mes una carta a la presidenta argentina, Cristina Fernández, para expresarle su “máxima preocupación” por los rumores sobre una inminente expropiación de las acciones de Repsol en YPF. Fue la última de una larga serie de gestiones que no lograron evitar la nacionalización de la petrolera, consumada el pasado día 16.

Así lo revela una nota informativa, acompañada de un argumentario, que el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha remitido a sus 118 embajadas, para que los diplomáticos españoles expliquen en los países en los que están acreditados la posición de Madrid en su contencioso con Buenos Aires.

El documento asegura que la primera queja por la supuesta falta de inversiones de Repsol-YPF se la transmitió la propia Cristina Fernández al Príncipe de Asturias al 23 de enero; aunque probablemente la fecha es errónea, ya que fue el 11 de diciembre cuando ambos se entrevistaron en Buenos Aires, durante la toma de posesión de la reelegida presidenta argentina. A partir de entonces, según Exteriores, se desencadenó una “brutal campaña de hostigamiento”, una “verdadera campaña de acoso y derribo” contra la firma hispano-argentina, que produjo “una pérdida perfectamente intencionada del 60% del valor de las acciones de Repsol-YPF”, y culminó con una “expropiación ilegal y discriminatoria”.

El documento describe con detalle los momentos de tensión que rodearon la toma de control de la compañía por parte de las autoridades argentinas, el pasado lunes. “Mientras estaba todavía hablando la presidenta [Fernández de] Kirchner, presentando la Ley de Utilidad Pública, el ministro [Julio] de Vido, el viceministro [Axel] Kicillof y otras personalidades acompañadas de agentes de seguridad armados, penetraron por la fuerza en la sede bonaerense de YPF y expulsaron, con violencia física y amenazas, a los 15 ejecutivos españoles presentes, tras concederles solamente cinco minutos para recoger sus pertenencias personales”.

Antes del asalto, agrega la nota, “las fuerzas de seguridad había cortado todas las comunicaciones de la sede de YPF por teléfono, móviles o Internet. Posteriormente, algunos de los expulsados fueron buscados por las fuerzas de seguridad y duramente interrogados en el intento de encontrar argumentos contra Repsol. Los españoles y sus familias, visiblemente conmocionados y asustados, se refugiaron en la residencia del director de Repsol para Argentina hasta su repatriación”.

Antes de que se llegara a este punto, el 21 y 22 de febrero, el secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, viajó a Buenos Aires, pero no logró que le recibiera ningún responsable económico y el canciller, Héctor Timerman, le dijo que no podía abordar ningún tema empresarial, según Exteriores. El 29 de febrero, fue el titular de Energía, José Manuel Soria, quien viajó a Buenos Aires y se entrevistó con el ministro de Economía Julio de Vido. “Ambas partes”, prosigue la nota, “acordaron la creación de un Grupo de Trabajo, bipartito e intergubernamental en asuntos relacionados con YPF”.

Posteriormente, las autoridades argentinas emitieron un comunicado desmintiendo la creación de este grupo de trabajo y declararon que “de ninguna manera los temas relativos a Repsol-YPF forman parte de la agenda bilateral entre España y Argentina”. El documento califica de “falacia” la supuesta falta de inversiones de Repsol en Argentina, —asegura que estas suman 20.000 millones de dólares desde 2006, con un récord de 2.990 en 2011— y recuerda que el Gobierno argentino ha aprobado todos sus planes de inversión.

“Es probable que el descubrimiento del colosal yacimiento de Vaca Muerta, el 7 de noviembre de 2011, haya sido el detonante del giro copernicano de la actitud del Gobierno [argentino] que estaba, en estos momentos, en una situación muy difícil”, concluye el informe. Y apostilla: “Se ha conocido en estos días que las autoridades argentinas han contactado con importantes petroleras chinas para ofrecerles la explotación de varios yacimientos, en especial el de Vaca Muerta”.

Con el permiso de Chaves

El Gobierno no se ha quebrado demasiado la cabeza a la hora adoptar represalias contra Argentina por la expropiación de YPF. La única medida aprobada hasta ahora, la orden ministerial que otorga preferencia al biodiésel español y europeo sobre el extracomunitario —las importaciones argentinas sumaron 750 millones en 2011— la redactó el último Ejecutivo del PSOE. El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, se ha limitado a sacarla del cajón sin cambiar ni una coma. Tanto es así que en el texto publicado ayer en el BOE puede leerse: “Con la aprobación previa del vicepresidente tercero del Gobierno”.

La Vicepresidencia Tercera no existe desde que se constituyó el nuevo Gobierno, en diciembre pasado. Su último titular fue el expresidente andaluz Manuel Chaves. La orden, que aplica una directiva de la UE de 2009, fue redactada en 2010, cuando se sometió a los informes preceptivos del Consejo Consultivo de Hidrocarburos, de la Comisión Nacional de la Energía y del Consejo de Estado, pero Zapatero frenó su publicación precisamente para no indisponerse con Cristina Fernández.

Francia vota el futuro de Europa

Francia vota el futuro de Europa

Las presidenciales miden el desgaste de Sarkozy, pero también el malestar con la Unión Europea, la potencia del cambio de Hollande y las soluciones extremistas

París Una simpatizante besa al candidato socialista francés François Hollande. / JACKY NAEGELEN (REUTERS)

Más de 44 millones de franceses están llamados a las urnas el domingo para decidir la primera vuelta de las elecciones presidenciales (la segunda se votará el 6 de mayo). Tras una campaña muy francofrancesa, centrada en torno a los asuntos nacionales, las décimas presidenciales de la Quinta República se anuncian cruciales para el futuro de 500 millones de europeos. Quizá nunca como hoy, la Unión Europea, y especialmente los endeudados y sufridores países del otrora lujoso Club Med, se hayan jugado tanto en unos comicios nacionales como en esta cita que afrontan, entre la ilusión del cambio de la izquierda, el miedo de la derecha a perder y una notable confusión ideológica, los ciudadanos de la República Francesa.

Los sondeos predicen que el socialista François Hollande y el presidente saliente, Nicolas Sarkozy, saldrán vencedores de la primera tanda, a la que concurren 10 candidatos. Cinco de ellos con estimaciones de voto superiores al 10%. Y las encuestas pronostican que el desempate entre los dos favoritos se zanjará con una clara derrota del hiperactivo cachorro de la derecha francesa que llegó al poder prometiendo la ruptura con el pasado y el regreso de la grandeur, pero que acabó su mandato proyectando una imagen más parecida a la del mariscal Pétain que a la de un reformista del siglo XXI: lanzando proclamas xenófobas, llamando a cerrar las fronteras y aceptando de forma sumisa los recortes de soberanía y bienestar impuestos por Berlín.

Muchos europeos creen, como ha dicho Felipe González esta semana, que “Merkel está llevando a la ruina a Europa” y que “el problema no son Italia o España, sino que el problema es Merkel”. Y confían en que una victoria de Hollande pueda abrir el camino hacia una nueva era. El problema es que la crisis y la gestión de Sarkozy han convertido a Francia en un segundón que ha perdido a ojos vista influencia y peso en la toma de decisiones europeas.

Pero hay algo peor: el auge del egoísmo provinciano, eso que los británicos y el filósofo André Glucksmann, que en 2007 apoyó la elección de Sarkozy, han llamado “la pérdida de la realidad” francesa. Los europeos no debemos esperar gran cosa de esta Francia ensimismada, explica Glucksmann. “Nuestros políticos han dimitido y estamos como en la III República. Entre 1934 y 1940, la derecha francesa y el Frente Popular decidieron que era mejor dejar hacer a Hitler y a Franco. Así se creían al abrigo de todo, y se puso de moda la canción Todo va bien, señora marquesa. Así andamos ahora. No queremos la globalización, nos da miedo hablar de Europa, estamos en el analfabetismo histórico. No se fíen mucho de Francia. Nos hemos confundido muchas veces, sobre todo cuando queremos tocar solos”.

Pese a todo, piensan los optimistas, París sigue siendo el segundo patrón de la zona euro y el quinto del mundo, y un triunfo socialista movería las fichas de un tablero abrumadoramente dominado por la derecha, con 23 de los 27 países europeos en manos de los conservadores. Los medios alemanes cuentan que Angela Merkel vive entre la angustia y la resignación esta inesperada fatalidad. Tener que cambiar de pareja en pleno baile y cuando solo queda año y medio para su reelección sería una lata. La canciller pasaría de tener en París un novio fiable y un portavoz colorista, a quedarse aislada y pendiente de los caprichos de Hollande, ese hereje que piensa que la austeridad y el control de la inflación no lo son todo en este valle de lágrimas.

El favorito ha anunciado ya que su primer viaje será a Berlín, y que llevará bajo el brazo su flamante carpeta europea, consensuada en parte con la oposición del SPD, que por cierto todavía debe prestar sus votos a Merkel para ratificar el tratado en el Parlamento alemán. El plan H. es conocido: añadir al pacto fiscal un paquete de medidas de estímulo, solidaridad y gobierno político con un par de epígrafes que quitan el sueño a frau Merkel: los eurobonos, el cambio de rumbo del BCE para que preste directamente a los Estados y no a los bancos, y abrir de inmediato la senda de la recuperación. Si Alemania no aprueba estas modificaciones, recordó Hollande el viernes al cerrar su campaña, Francia no ratificará el pacto fiscal.

El presidente francés Nicolas Sarkozy. / VALERY HACHE (AFP)

La ironía es que nadie sabe si en este momento Merkel prefiere que gane Sarkozy u Hollande. Su amigo, que ha ido siempre a remolque en la campaña, parece haberse convertido en otro desde que no se ven. Primero invitó a Merkel a sumarse a la cruzada, luego le dijo que no viniera al ver en los sondeos que sería contraproducente, y al final ha violado su pacto de silencio sobre el BCE al copiar la idea de Hollande y pedir que Mario Draghi trabaje por el crecimiento.

Sarkozy ha dicho que se retirará si pierde estas presidenciales. Sería un final triste y prematuro para el que ha sido quizá el gobernante europeo más protagónico, invasivo y pretencioso de los últimos tiempos. Simpático, e incluso tierno a veces, desagradable y desabrido casi siempre, pero poniendo el pecho y la muleta por delante, este raro cruce de animal político, trilero involuntario y abnegado vendedor de sí mismo ha tratado de cambiar en cinco años el rostro, los valores y la calma de un país y un gaullismo algo rancios y pasados de moda, pero que al menos agonizaban con dignidad.

Montado en el caballo loco del parvenu, con los modales rudos y las amistades peligrosas de un exjefe de la policía, su arrogancia mediática, un vocabulario de 500 palabras, la picardía de un traficante de alfombras y su imbatible mezcla de sinceridad y mitomanía, Sarkozy ha llegado a convencer al mundo de que era medio cuerpo del centauro llamado Merkozy, cuando como mucho era el palmero o la desinencia que necesitaba la canciller para poner vaselina al supositorio de la austeridad prescrito por los mandarines del Bundesbank y su filial del BCE.

En realidad, al 70% de los franceses el encantamiento con Sarko les duró apenas un día, lo que tardó el ganador de 2007 en olvidar su lema “trabajar más para ganar más” y ponerse a celebrar el triunfo electoral en la brasserie Fouquet’s, rodeado de los millonarios y las estrellas más revenidas del lugar, antes de irse unos días al yate Paloma para tratar de reconquistar a su esposa Cécilia.

Viaje a viaje, cumbre a cumbre, y salvamento a salvamento, Sarkozy fue pasando, como dice Philippe Ridet, en El presidente y yo, “de preadolescente a joven inmaduro”, hasta hacer creer a una parte del público que más o menos sabía lo que se hacía. Ahora el telón ha caído a plomo sobre sus errores y su balance. En el haber: retraso de las pensiones (de 60 a 62 años); 150.000 funcionarios menos al no sustituir a uno de cada dos jubilados; reforma financiera de las universidades, ley para montar empresas sin trabas. En el debe: un millón más de parados, medio billón de deuda, pérdida de la triple A, regalos fiscales a las grandes fortunas, déficit comercial duplicado, sangría industrial, intento de destrucción de la Escuela Nacional, expulsiones ilegales de gitanos, dureza migratoria con miniresultados…

Su mantra electoral ha sido que Francia ha superado la crisis mucho mejor que España y Grecia. Pero casi nadie ha comprado ese producto: acabados los fuegos artificiales, Sarkozy ha sido cruelmente abandonado por muchos partidarios, incluso por su viejo patrón y antecesor, Jacques Chirac, que le ha devuelto todas las traiciones de golpe sin aparecer siquiera en escena.

a candidata ultraderechista a la presidencia de Francia Marine Le Pen. / IAN LANGSDON (EFE)

Gluksmann explica que “la apuesta de Sarkozy por centrarse, como en 2007, en los temas de seguridad e inmigración para rascar votos a la ultraderecha ha cercenado la discusión sobre el papel que Francia debe jugar en el mundo”. Y Hollande ha preferido limitarse a recoger poco a poco el malestar que han generado el estilo y la gestión del presidente saliente. Si no ha galvanizado, al menos ha convencido a muchos franceses de que su normalidad, su mensaje de unidad, su deseo de justicia social y su oferta de cambio tranquilo es justo lo que necesitan tras cinco años de torbellino, favoritismos y divisiones.

Algunos piensan que es un peligro que Hollande gane. Ahí están los mercados, los fondos y bancos de inversión que han creado la crisis, amenazándole como una mafia desde la prensa británica y advirtiendo de posibles accidentes para el 7 de mayo. Tampoco eso sería nuevo. Cuando ganó Mitterrand en 1981, la Bolsa de París bajó el 17% en un día.

Pero otros piensan —y probablemente presiden Gobiernos y votan a la derecha—, que Francia, y sobre todo Europa, necesitan con urgencia aire fresco, alguien de izquierdas que le diga algo razonable y de izquierdas a Merkel, algo parecido a basta ya de imponer este suicidio, basta de recortar en sanidad y educación, basta con esta agenda oculta de destrucción del Estado de bienestar camuflada bajo una sonrisa boba y un anuncio de apocalipsis. La razón parece indicar que Europa necesita a Francia, y que Francia quizá será otra vez una Francia sólida y seria si deja atrás este breve, tóxico y personalista periodo acultural conocido como sarkozysmo. Si el país de las Luces consigue frenar el giro de tuerca ultranacionalista y xenófobo que Sarkozy ha defendido en los últimos tiempos, sería ya un avance.

Una mujer durante un evento de Jean-Luc Melenchon, del Frente de Izquierda. / IAN LANGSDON (EFE)

El plebiscito empieza hoy, y todo parece anunciar que ha llegado la hora del cambio. Habrá que ver, primero, si Hollande gana, y luego, si podrá hacer creíble otra vez la voz de su país en Europa y en el mundo, y darle a esta deprimida y decadente unión un empujón político, democrático y de esperanza. Dijo Hugo que cada vez que se construye una escuela se cierra una cárcel. Más o menos ese es el gigantesco reto que Hollande tiene sobre sus espaldas ahora que algunos cientos de millones de europeos esperan una señal de que no todo está perdido. Incluso Gluksmann confía en eso: “Europa no se rompera, es el único antídoto para los horrores que inventamos nosotros mismos”.

El Estado de Bienestar neutraliza a los opositores al volverlos dependientes del gobierno

El Estado de Bienestar neutraliza a los opositores al volverlos dependientes del gobierno

Robert Higgs
Big Government

Desde épocas inmemoriales—de Etienne de la Boitie a David Hume a Ludwig von Mises—los analistas políticos han señalado que debido a que el número aquellos que conforman la elite gobernante representa sólo una pequeña fracción del número de las masas gobernadas, todo régimen vive o perece de conformidad con la “opinión pública”.

A menos que la masa del pueblo, no importa cuán objetivamente abusada y saqueada pueda parecer, considere que los actuales gobernantes son legítimos, las masas no tolerarán la continuación del régimen en el poder. Ni es necesario que lo toleren, porque son mucho más numerosos que los gobernantes, y por lo tanto cada vez que subjetivamente se sientan hastiados, tienen el poder—es decir, la abrumadora ventaja de la superioridad numérica—para derrocar al régimen. Incluso si el régimen posee una gran ventaja de poder coercitivo, su empleo no le sirve de nada a los gobernantes si tienen que matar o encarcelar al 90 por ciento de la población, debido a que dicha violencia masiva los reducirá al estatus de parásitos sin nadie de quien depender.

Esta consideración durante mucho tiempo pareció tener sentido como un elemento crítico del análisis político, y aún hoy uno la encuentra a menudo. Algo parecido a lo que parece motivar al actual movimiento Occupy Wall Street y sus derivados en otros lares cuando se presentan a sí mismos como miembros del (explotado) 99 por ciento, en oposición al (explotador) 1 por ciento.

Ciertas tendencias de larga data en el Estado de Bienestar, sin embargo, han debilitado progresivamente la fuerza de este análisis. El elemento principal de estas tendencias es el tremendo crecimiento del número de personas (y de su proporción en la población) que dependen directamente de los beneficios gubernamentales en un grado sustancial. Investigadores de la Fundación Heritage han estado siguiendo este desarrollo durante varios años y han retrotraído su análisis por varias décadas. Un índice de dependencia basado en esta investigación se incrementa de 19 en el año fiscal 1962 a 272 en el año fiscal 2009.

El índice de Heritage emplea información sobre casi tres docenas de programas federales importantes de los que los estadounidenses dependen para ingresos en efectivo y otro tipo de apoyo—incluyendo la asistencia para la vivienda, el Medicaid, el Medicare, el Seguro Social, los beneficios del seguro de desempleo, los beneficios educativos, y los apoyos a los ingresos agrícolas—pero escasamente es una medida integral, ya que el número total de programas federales con personas a cargo es gigantesco en la actualidad. Por supuesto, cada uno de dichos programas cuenta con empleados y contratistas del gobierno que lo dirigen y por lo tanto dependen de él para ganar gran parte, si no todo, de sus ingresos. Los jubilados civiles y militares del gobierno añaden millones más a las filas.

Los investigadores de Heritage encontraron que en 1962, 21,7 millones de personas dependían de los programas de beneficios que incluyeron en su índice. Para 2009, el número correspondiente de las personas dependientes había crecido a 64,3 millones. La adición de dependientes no incluidos en el estudio de Heritage fácilmente podría incrementar el número a más de 100 millones, o más de un tercio de toda la población. Por lo tanto, los parásitos están cada vez más cerca de superar en número a aquellos de quienes dependen.

Sería un error, por supuesto, agrupar a todas estas personas dependientes en la clase (explotadora) gobernante. Los beneficiarios de edad avanzada de las pensiones por vejez, los beneficiarios de las prestaciones del seguro por desempleo, y los beneficiarios de la asistencia temporal para familias necesitadas están, por lo general, tan alejados de la clase gobernante como puede estarlo uno.

Sin embargo, en la medida en que aquellos que dependen de los programas gubernamentales para una parte sustancial de sus ingresos entran en el cálculo de los que gobiernan y son gobernados, es probable que se tornen, en efecto, insignificantes. Tienen aproximadamente cero influencia sobre los verdaderos gobernantes, y tampoco ejercen virtualmente peso alguno en oposición a aquellos gobernantes. El miedo de perder sus beneficios del gobierno los neutraliza eficazmente en lo atinente a su oposición al régimen de cuya aparente beneficencia dependen para elementos significativos de su ingreso real. Por supuesto, para cualquier cosa que votar pueda valer la pena, ellos votan directamente o indirectamente en proporción abrumadora por la continuación y la ampliación presupuestaria de los programas gubernamentales de los cuales dependen. Por lo tanto, ayudan a producir una aparente legitimidad de aquellos en la cima de la jerarquía gobernante—una muestra de su agradecimiento por las migajas que sus amos políticos arrojaron sobre ellos.

A medida que las filas de aquellos que dependen del Estado de Bienestar siguen creciendo, la necesidad de los gobernantes de prestar atención a la población gobernada disminuye. Los amos saben muy bien que las ovejas no atrancan el recinto en el cual los pastores están haciendo posible que ellas puedan sobrevivir. Toda persona que se torna dependiente del Estado simultáneamente se convierte en una persona menos que podría actuar de alguna manera para oponerse al régimen existente. Por lo tanto, los gobiernos modernos ha ido mucho más allá del pan y el circo con los que los césares romanos compraban la lealtad de la gente común. En estas circunstancias, no resulta sorprendente que los únicos cambios que se producen en la composición de la élite gobernante se asemejan a un reacomodamiento de los ocupantes de los camarotes de primera clase de un crucero de lujo. No importa que este crucero sea el equivalente económico y moral del Titanic y que su destino final no sea más propicio que lo que fue el del navío “insumergible” que se fue a pique hace un siglo.

¿Deberíamos regular al azúcar como hacemos con el alcohol o el tabaco?

¿Deberíamos regular al azúcar como hacemos con el alcohol o el tabaco?

Art Carden
Forbes

“Todo el objetivo de la política práctica es mantener alarmado al populacho (y por lo tanto clamoroso de ser conducido hacia la seguridad) amenazándolo con una serie interminable de duendes, todos ellos imaginarios”. – H.L. Mencken

Al igual que muchísima gente, estoy cada vez más preocupado por una cintura en expansión y las enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Deseo que mis hijos vivan largas, felices y saludables vidas, y deseo que desarrollen buenos hábitos alimenticios. ¿Es regulando el azúcar del modo en que regulamos al alcohol y al tabaco la forma correcta de hacerlo? Algunos sostienen que sí. Yo afirmo que no. Siga leyendo para averiguar por qué.

No es que vivamos en un mundo perfecto. En un artículo reciente que apareció en la revista Nature, Robert H. Lustig, Laura A. Schmidt y Claire D. Brindis de la University of California en San Francisco comentaban sobre cómo “las Naciones Unidas declararon que, por primera vez en la historia humana, enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes constituyen una carga mayor para la salud en todo el mundo que las enfermedades infecciosas”. En sus propias palabras,

El anuncio de las ONU apunta al tabaco, el alcohol y la dieta como factores de riesgo centrales en las enfermedades no transmisibles. Dos de estos tres—el tabaco y el alcohol—están regulados por los gobiernos para proteger la salud pública, dejando sin control a uno de los principales culpables detrás de esta crisis de la salud mundial.

Los autores luego pasan a afirmar que los gobiernos deberían considerar el control de los edulcorantes con impuestos y regulaciones tal como controlan el alcohol y el tabaco. Hay varias razones por las cuales ésta probablemente no sea una muy buena idea.

Primero, las enfermedades no transmisibles vinculadas al “estilo de vida” que ellos abordan son en general enfermedades de la opulencia. Lustig, Schmidt y Brindis señalan correctamente que los ingresos crecientes en los países pobres aumentan el acceso a dietas de estilo occidental, pero esto no es algo malo per se. El hecho de que la mortalidad por enfermedades no transmisibles sea actualmente mayor que la mortalidad por enfermedades transmisibles es un testimonio de nuestra creciente capacidad para tratar a las enfermedades infecciosas y el hecho de que la gente vive el tiempo suficiente como para padecer afecciones como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes.

No soy el primero en señalar que, tal vez perversamente, un aumento de la tasa de cáncer puede ser un indicador de mayor bienestar social en virtud de que indica que una mayor proporción de la población está viviendo lo suficiente como para que el cáncer sea un problema. Los avances médicos y los mayores ingresos significan que menos gente en la actualidad está muriendo de disentería. Algunas de esas personas podrían eventualmente morir de cáncer. Las crecientes tasas de cáncer pueden enmascarar tendencias positivas en la salud pública, y tenemos que ser muy cuidadosos acerca de cómo interpretamos los datos.

Segundo, la afirmación de los autores de que el alcohol y el tabaco se encuentran regulados y gravados con impuestos debido a consideraciones de “salud pública” es plausible pero incompleta. Bruce Yandle acuñó el término ya clásico de “contrabandistas y bautistas” para describir a las extrañas coaliciones políticas que se forman alrededor de las distintas regulaciones. Es cierto que muchos “bautistas” no bebedores apoyaron la prohibición del alcohol, pero la prohibición tuvo otro efecto: enriqueció a los contrabandistas. Cuando le damos a un gobierno el poder de actuar en nombre de la salud pública, también le otorgamos la facultad de actuar en nombre de intereses especiales. No me sorprendería si estos impuestos y regulaciones son torcidos de manera tal que protejan a poderosos y atrincherados intereses a expensas de los consumidores y en detrimento de los productores más pequeños.

Tercero, los autores citan las pérdidas en la productividad a causa de enfermedades relacionadas con el azúcar, escribiendo que “(l)os Estados Unidos gastan anualmente 65 mil millones (billones en inglés) en productividad perdida y 150 mil millones en recursos para la atención de la salud por afecciones asociadas con el síndrome metabólico”. Esto sólo se convierte en una instancia plausible para la acción del gobierno si estos son costos indirectos. Si el azúcar reduce mi productividad, entonces esto se reflejará en menores ingresos. Asumiré el coste total de mis hábitos alimenticios.

Cuarto, si hay efectos secundarios negativos, entonces es una ilustración de la ley de las consecuencias no deseadas. La gente que muere por enfermedades relacionadas con el alcohol, el tabaco o el azúcar podría sobrecargar los recursos sanitarios del gobierno, pero este es el mecanismo de las formas en que los recursos gubernamentales en materia de salud subsidian a las malas decisiones de salud y socializan los riesgos individuales.

Supongamos que estoy decidiendo si debería tomar una lata de Coca-Cola. Si puedo esperar que otros asuman los costos de mis malas decisiones en materia de salud, entonces esa lata de Coca Cola será menos costosa para mí. Si otras personas pagarán mis cuentas médicas por mí, tengo incentivos más débiles para tomar buenas decisiones respecto de la salud.

Quinto, los autores apuntan a un número de razones diferentes por las cuales el azúcar podría tener algunas de las mismas propiedades formadoras de hábito (o incluso adictivas) del alcohol y el tabaco. Las razones que ofrecen de porqué el azúcar debería ser regulada y gravada con impuestos son las mismas razones por las cuales la regulación del azúcar es probable que genere más costos que beneficios. La gente consume menos alcohol y menos cigarrillos de lo que lo harían sin los controles gubernamentales, pero la reducción del consumo es costosa.

La aplicación de impuestos y regulaciones sobre el alcohol y el tabaco requiere de recursos reales. El oficial de policía tratando de clausurar un almacén de barrio por vender tabaco a menores de edad no está procurando esclarecer un asesinato o un robo. El metal de las armas que son portadas por los agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF es su sigla en inglés) es metal que no está siendo utilizado para producir automóviles o erigir puentes. Y así sucesivamente. ¿Realmente deseamos que los empleados de los supermercados y los oficiales de policía desperdicien tiempo y energía para asegurarse de que todo el mundo haya exhibido sus documentos al momento de comprar una Pepsi?

Finalmente, debemos tener en cuenta la ley de las consecuencias no deseadas. Los menores que beben alcohol pueden no usar tampones humedecidos con vodka, pero la gente ha descubierto toda clase de maneras ingeniosas para evadir las restricciones sobre el alcohol, el tabaco y las drogas recreativas (me enteré de lo que es el “purple drank” el martes). La gente responde a incentivos, y encuentra formas de evadir las restricciones. Así como lo ha hecho con el alcohol, el tabaco y las drogas, estoy seguro de que encontrará la manera eludir las restricciones sobre el azúcar.

Agradezco a Julia Clapper y Cuyler Hines por su ayuda y a Linda Gibson por la prueba de lectura. Hay un episodio de American Dad! que ilustra las consecuencias no deseadas de una prohibición sobre las grasas trans. South Park, como de costumbre, ironiza sobre el tabaquismo en este episodio sobre la omnipresente Fundación Nacional de Ciencia (NSF) titulado el “Pollo frito medicinal”.

Obama despelleja al gato

Obama despelleja al gato
S. Fred Singer
American Thinker

Cómo la ideología de la Casa Blanca evade el Congreso y empobrece a los hogares estadounidenses haciendo que los precios de la energía se vayan por las nubes.

Gran parte de la política de la Casa Blanca se encuentra impulsada por un temor patológico al calentamiento global y la irracional compulsión por reducir las emisiones de dióxido de carbono, un constituyente no tóxico y natural de la atmósfera y una necesidad absoluta para la supervivencia de las plantas, animales y humanos. No importa que no exista evidencia significativa de que algún calentamiento reciente haya sido causado por incrementos de CO2—o ciertamente, que cualquier calentamiento pusiera en peligro la salud y el bienestar humanos. Además, debería ser bastante obvio que cualquier intento por parte de los EE.UU. de reducir unilateralmente sus emisiones es un ejercicio inútil y un autoengaño: tendría poco impacto mensurable en el aumento en curso del CO2 atmosférico global y ciertamente no afectaría al clima en modo alguno.

Pero evidentemente, la ideología triunfa sobre la ciencia, la economía y la lógica. Incluso las consideraciones de sentido común no han hecho que el presidente Obama deje de escuchar a su asesor científico, el Dr. John Holdren, uno de los principales apóstoles de la religión del calentamiento global. Holdren es un ex colaborador y asociado del profesor de Stanford Paul Ehrlich, cuyo influyente libro The Population Bomb, publicado hace unos 40 años, predica el control de la natalidad para lograr un crecimiento cero.

En este espíritu malthusiano, en breve estaremos “celebrando” el 40 aniversario de la publicación de Limits to Growth, un libro patrocinado por el llamado Club de Roma, que—al igual que Ehrlich—predijo todo tipo de catástrofes inminentes para la población mundial: hambrunas, agotamiento de los recursos, océanos agonizantes, etc. A pesar del fracaso completo en utilizar la ciencia y la economía sanas, todavía hay muchos “creyentes” felizmente instalados en la presente administración. Es interesante señalar que Limits to Growth no se ocupaba para nada del calentamiento global; los desastres climáticos llegaron sólo a partir de 1992, cortesía de la infame Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, que también produjo la Agenda 21 de las Naciones Unidas.

Pero hay que darle crédito a la administración Obama por esforzarse en decretar límites de CO2 a fin de “salvar el clima”. Su punto culminante se produjo a mediados de 2009, cuando la Cámara de Representantes apenas aprobó el proyecto de la ley Waxman-Markey de límites al intercambio de CO2—también conocido como el proyecto de ley de “gravar y gastar”. Era tan malo que incluso el Senado controlado por los demócratas se negó a tratarlo. Luego, a finales de 2009, los correos electrónicos del Climategate revelaron evidencias de la engañifa del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en ingles)—seguida por el colapso total de las negociaciones de la ONU en Copenhague. Pero a pesar de todo esto, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA es su sigla en inglés) ha estado avanzando y emitió un “Hallazgo sobre Situación de Peligro” (EF en inglés) que afirma que el CO2 es un contaminante atmosférico, sujeto a regulación conforme la Ley del Aire Limpio.

Información completa: Nosotros somos parte del grupo querellante que ha demandado a la EPA por no emplear la sana ciencia para llegar a su EF. La audiencia oral está programada para finales de febrero de 2012. Y estamos esperando que el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronuncie a favor nuestro y se deshaga del EF. Una eventual apelación podría incluso llevar a la Corte Suprema a rectificar su fallo de 2007 que declaraba al CO2 un contaminante sujeto a regulación—pero con esta salvedad muy importante: La EPA debe primero demostrar que el CO2 “pone en peligro la salud y el bienestar humanos”.

Una vez que le quedó en claro a Obama que no había ninguna posibilidad de aprobar una legislación para forzar el control de las emisiones de CO2, prometió encontrar otras formas de “despellejar al gato” (sus palabras). Tres de estos subterfugios se están emprendiendo, disfrazados de diversa forma a efectos de ocultar su verdadero propósito.

 

  1. La duplicación de los estándares de kilometraje para los automóviles en el año 2025—destinada a reducir el smog y otras contaminaciones urbanas, así como la necesidad de petróleo importado—mejorando de esta forma la seguridad nacional. Pero la EPA, que ya ha ajustado estrictamente los estándares vigentes, es bastante franca sobre el verdadero propósito de reducir las emisiones de CO2. En esencia, la EPA ha precedido el rol de la NHTSA (sigla en inglés para la Administración Nacional del Tráfico en las Carreteras), que tiene la responsabilidad legal de establecer los estándares CAFE (sigla en inglés para el Promedio Empresarial de Ahorro de Combustible). Sin embargo, hay pocas posibilidades de que las compañías automotrices puedan producir vehículos a un precio razonable que la gente desee adquirir y— tome nota de la ironía—sean seguros al conducir. (¡Oh!, Ralph Nader, ¿dónde estás cuando te necesitamos?)
  2. En su pronunciamiento de 1.117 páginas de diciembre 2011, la EPA establece límites poco realistas sobre las emisiones de mercurio procedentes de centrales eléctricas de carbón; es parte de su mismo esquema deshacerse tanto del carbón como del combustible, a pesar de que el carbón es la fuente de energía doméstica más barata y no requiere de las importaciones. Los EE.UU. han sido bendecidos con abundantes recursos carboníferos; más del 50% de la energía eléctrica fue generada con carbón, aunque el porcentaje ha descendido actualmente al 45%. El Chicago Tribune prevé un aumento de entre el 40% y el 60% en las tarifas de electricidad del Medio Oeste; a nivel nacional, la respetada firma de consultoría económica nacional NERA predice un alza del 11% y una pérdida de 144.000 puestos de trabajo para 2020.

    La endeble excusa que la EPA está utilizando es la de “proteger a los niños”, pero una vez más, la misma carece de rigor científico. En cualquier caso, la mayor parte del mercurio emitido a la atmósfera proviene de fuentes naturales. Las fuentes humanas, como las plantas eléctricas que queman carbón, están ubicadas principalmente en China o en otras regiones fuera de los EE.UU. y fuera de la jurisdicción de la EPA. En otras palabras, la contaminación por mercurio es un problema global, al igual que el CO2; las plantas de energía estadounidenses contribuyen sólo al 0,5% de todas las emisiones.

    La administración Bush ya había promulgado planes para reducir las emisiones estadounidenses, y cualquier ajuste adicional por parte de la EPA producirá pequeños beneficios marginales pero enormes costos adicionales—todo por el bien de una cierta reducción en las emisiones de CO2. Como es costumbre, la EPA subestima enormemente los costos por un factor grande e infla formidablemente los beneficios, afirmando la prevención de más de 11.000 muertes prematuras al año. Además, la EPA cuenta dos veces los beneficios; sólo el 0,1% puede ser asignado a la reducción de las emisiones de mercurio.

  3. Finalmente, tenemos al tan discutido oleoducto Keystone XL, que se supone traerá petróleo de las arenas bituminosas canadienses a las refinerías estadounidenses ubicadas en la costa del Golfo. Obama ha decidido detener este oleoducto a fin de congraciarse con los ambientalistas extremos, que se oponen al proyecto—como acaba de revelar el San Francisco Chronicle el 16 de febrero. Su débil excusa es que una filtración de petróleo en Nebraska podría producir contaminación en el acuífero subyacente. Por supuesto, no hay ninguna razón por la cual el petróleo debería filtrarse en Nebraska—y en todo caso, unos 20.000 kilómetros de distintos oleoductos ya atraviesan el estado. La verdadera razón: la producción de petróleo de arenas bituminosas requiere grandes cantidades de calor y por lo tanto de emisiones de CO2.

La oposición a esta acción caprichosa de la Casa Blanca no es partidista. Involucra a los sindicatos de trabajadores, que ven desaparecer los “empleos listos para su ejecución”, abarca inquietudes que atañen a la seguridad nacional e implica al público en general, que desea petróleo más barato y más seguro de fuentes cercanas—no de productores extranjeros en el Golfo Pérsico, y traído hasta aquí en buques cisterna.

En su campaña electoral de 2008, Obama prometió hacer que los precios de la electricidad se “disparasen”. Parece estar teniendo éxito más allá de todas las expectativas, en la medida en que una combinación de políticas de la Casa Blanca está elevando los precios del combustible. Pero a medida que el costo de la energía esencial se incrementa, los hogares están cayendo en la pobreza, ya no pueden darse el lujo de comprarles dulces a los niños pues es más importante evitar que mueran de hambre y frío. “Despellejar al gato” puede ser una prolija manera de eludir los expresos deseos del Congreso y el público, pero es seguro que tendrá consecuencias contra la Casa Blanca de Obama en las elecciones de noviembre.

C.S. Lewis y el Estado

C.S. Lewis y el Estado

David J. Theroux

To the Source: Muchos de nosotros estamos familiarizados con los escritos teológicos y filosóficos de C.S. Lewis, pero usted ha hecho una observación que nos lleva a uno de los aspectos desatendidos de su pensamiento, una antipatía profunda por el “estatismo”. Para empezar, ¿qué es el estatismo?

Theroux: El estatismo es la visión de que todo el poder social y económico en la sociedad debería concentrarse en un gobierno altamente centralizado que controle la toma de decisiones y todos los aspectos de la vida. El estatismo sostiene que el gobierno es la única fuente de moralidad y del derecho, que los individuos no poseen derechos soberanos y que el Estado de Derecho debe ser reemplazado por la arbitraria regencia de una élite, fuera del control de la ley natural, la religión, el derecho consuetudinario o la tradición. Como tal, el estatismo crea una sociedad de amos y esclavos y es otro término para el totalitarismo.

El estatismo asume numerosas formas y hay una variedad de ideologías colectivistas que han sido empleadas para justificar el estatismo, incluido el fascismo, el corporativismo, el socialismo, el comunismo, la teocracia, etc. Sin embargo, todas las formas de estatismo consisten en una élite que impone normas sobre el resto de la sociedad y las hace cumplir a través de la fuerza letal. Para ganar y conservar el poder, estos sistemas controlan toda la información a través de la propaganda de los medios controlados por el Estado, el gobierno de un partido único y la represión de los opositores, el culto de la personalidad y el nacionalismo, el control sobre la familia y la economía, la restricción de la palabra, la vigilancia masiva y el empleo generalizado del terror.

En este sentido, un eslogan popular de Mussolini y los fascistas italianos era “Todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado” . C.S. Lewis trazó una clara distinción entre la realidad de la importancia de la libertad individual y las tendencias a caer en las garras de los absurdos y los peligros del estatismo:

La primera de estas tendencias es la creciente exaltación de lo colectivo y la creciente indiferencia por las personas. . . . si uno tuviese que inventar una expresión para “seres sin pecado que aman a su prójimo como a sí mismos” sería apropiado no emplear palabras como “mi”, “yo” y “otros pronombres e inflexiones personales”. En otras palabras. . . no existe diferencia entre las dos soluciones opuestas al problema del egoísmo: entre el amor (que es una relación entre personas) y la abolición de las personas. Nada más que un puede amar y un sólo puede existir para un Yo. Una sociedad en la que nadie fuese consciente de sí mismo como una persona frente a otras personas, donde nadie pudiese decir “Te amo”, sería, en efecto, libre de egoísmo, pero no a través del amor. Sería tan “desinteresada” como lo es un balde de agua. . . . [En tal caso] el individuo no importa. Y por lo tanto, cuando realmente se eche a andar. . . no importará lo que usted le haga a un individuo.

En segundo lugar, tenemos la aparición de “el Partido” en el sentido moderno—los fascistas, los nazis o los comunistas. Lo que lo distingue de los partidos políticos del siglo diecinueve es la creencia de sus miembros de que no se encuentran meramente tratando de implementar un programa, sino que están obedeciendo a una fuerza importante: que la Naturaleza o la Evolución, o la Dialéctica, o la Raza, los están conduciendo. Esto suele ir acompañado de dos creencias. . . la creencia de que el proceso que encarna el Partido es inevitable, y la creencia de que llevar adelante este proceso es el deber supremo y algo que deroga todas las leyes morales comunes. En este estado de ánimo los hombres pueden convertirse en adoradores del diablo en el sentido de que ahora pueden honrar, así como obedecer, a sus propios vicios. Todos los hombres a veces obedecen a sus vicios: pero es cuando la crueldad, la envidia y la lujuria del poder aparecen como los comandos de una gran fuerza súper personal que pueden ser ejercidos con la auto-aprobación. [On Stories]

To the Source: ¿Por qué se opone tan drásticamente Lewis al estatismo, sobre todo lo que podríamos llamar el Estado de Bienestar, una especie de “estatismo benevolente”?

Theroux: Lewis consideraba que cada hombre y mujer fueron individualmente creados a imagen de Dios y como tal poseen un alma con una mente y libre albedrío. Los individuos no son un “commodity” para ser poseído por otros sino que son agentes libres con sujeción a la ley natural divina y responsables ante el Creador por sus decisiones. Siendo la fuente de toda bondad, verdad y belleza, Dios desea que todas las personas lo busquen, pero para hacerlo, deben tener la libertad de elegir entre el bien o el mal, como Dios los había creado. Lewis señaló que:

Creo en la igualdad política. Pero hay dos razones opuestas para ser un demócrata. Usted puede pensar que todos los hombres son tan buenos que merecen una participación en el gobierno de la nación, y tan sabios que la nación necesita su consejo. Es decir, en mi opinión, la doctrina falsa y romántica de la democracia. Por otra parte, usted puede creer que los hombres imperfectos son tan malvados que a ninguno se le puede confiar algún poder irresponsable sobre sus semejantes. Ese creo que es el verdadero fundamento de la democracia. No creo que Dios crease un mundo igualitario. . . . [D]ado que hemos pecado, hemos descubierto, como dice Lord Acton, que “todo poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El único remedio ha sido quitarles los poderes y sustituirlos por una ficción legal de igualdad. . . . La teocracia ha sido abolida con razón no porque es malo que los sacerdotes debieran regir a los laicos ignorantes, sino porque los sacerdotes son hombres malvados como el resto de nosotros. [The Weight of Glory]

Lewis estaba incuestionable y profundamente interesado en las ideas e instituciones que sirvieron de base para los individuos y las comunidades libres y virtuosas. Pero a diferencia de los cruzados “progresistas” a favor de un depredador poder gubernamental sobre los fines pacíficos de personas inocentes, Lewis nunca estuvo interesado en la política y era profundamente escéptico del poder del gobierno y los políticos, como lo expresó en las dos primeras líneas de su poema “Lines during a General Election”:

Their threats are terrible enough, but we could bear All that; it is their promises that bring despair. [Poems]

Señaló además que:

No me agradan que las pretensiones del gobierno—los motivos por los cuales exige mi obediencia—sean catapultadas demasiado alto. No me agradan las pretensiones mágicas del curandero, ni el derecho divino del Borbón. Esto no es solamente porque descreo de la magia y la Politique de Bossuet. Creo en Dios, pero detesto la teocracia. Todo gobierno está integrado por simples hombres y es, estrictamente considerado, un arreglo provisorio; si añade a sus mandamientos “Así dice el Señor, miente, y miente peligrosamente. [God in the Dock]

En su ensayo, “Is Progress Possible? Willing Slaves of the Welfare State”, Lewis analiza cómo sin el necesario encuadre de la ley natural de la cultura social, jurídica y política, la humanidad no solo dejaría de ser reconocida como digna de derechos o la decencia común, sino que quedaría indefensa ante la opresión. Y, por supuesto, lo que esto significa ante todo es la eliminación de lo que hace humana a la humanidad. Como Lewis explicó el problema:

¿Hay alguna posibilidad de obtener la miel del Súper Estado de Bienestar y evitar el aguijón? No nos equivoquemos respecto del aguijón. . . . Para vivir su vida a su manera, para llamar a su casa su castillo, para disfrutar de los frutos de su propio trabajo, para educar a sus hijos como su conciencia lo indique, para ahorrar para la prosperidad de ellos después de su muerte—estos son deseos profundamente arraigados en el hombre civilizado”. [God in the Dock]

Para Lewis la conexión del Estado de Bienestar con la tiranía y la depravación era clara:

En cada época los hombres que nos quieren bajo su pulgar, si tienen buen tino, plantearán esa particular pretensión con las esperanzas y los temores que esa época estime más potentes. . . . Debemos dar la debida importancia a la afirmación de que nada más que la ciencia, y la ciencia globalmente aplicada, y por ende controles gubernamentales sin precedentes, puede producir estómagos llenos y atención médica para toda la raza humana: en síntesis, nada sino un Estado de Bienestar mundial. Es un pleno reconocimiento de estas verdades lo que en la actualidad me convence del extremo peligro de la humanidad. Tenemos por un lado necesidades desesperadas: el hambre, la enfermedad y temor de la guerra. Tenemos, por el otro, la concepción de algo que puede hacerles frente: una omnipotente tecnocracia global. ¿No son estas una oportunidad ideal para la esclavitud? . . . El interrogante sobre el progreso se ha convertido en la cuestión de si podemos descubrir a nivel mundial alguna manera de subsumirnos ante el paternalismo de una tecnocracia sin perder toda la privacidad y la independencia personal. . . . Todo lo que realmente puede suceder es que algunos hombres se harán cargo del destino de los demás. Serán simplemente hombres; ninguno perfecto, algunos codiciosos, crueles y deshonestos. Cuanto más completamente planificados nos encontremos, más poderosos serán ellos. ¿Habremos descubierto alguna nueva razón por la cual, esta vez, el poder no debería corromper como lo había hecho antes? [God in the Dock]

To the Source: Usted destaca que Lewis fue especialmente profético en sus advertencias acerca de la unión del poder político y técnico en el Estado. ¿Qué tenemos que aprender de Lewis al respecto?

Theroux: Para Lewis, la ciencia debería ser una búsqueda de conocimiento, y su preocupación era que la ciencia de la era moderna es en cambio utilizada muy a menudo como una búsqueda por parte de algunos de poder sobre los demás. Lewis no negó que la ciencia es una herramienta inmensamente importante para entender el mundo natural, pero su punto más importante es que la ciencia no puede decirnos nada que sea en última instancia importante con respecto a qué elecciones deberíamos tomar. En otras palabras, Lewis muestra que “lo que es” no indica “lo que debería” ser. Los científicos por sí solos no son capaces de hacer frente a la ética moral, y todas las cuestiones sociales y políticas son exclusivamente cuestiones de moralidad:

[L]a nueva oligarquía debe basar cada vez más su pretensión de planificarnos en su pretensión de conocimiento. . . . Si vamos a ser criados por una madre, esa madre es la que más debe saber. . . . La tecnocracia es la forma a la que una sociedad planificada debe tender. Hoy en día le temo a los especialistas en el poder porque son especialistas que hablan más allá de sus temas específicos. Dejemos que los científicos nos digan acerca de la ciencia. Pero el gobierno involucra cuestiones sobre lo que es bueno para el hombre, y la justicia, y qué cosas valen la pena tener y a qué precio; y sobre esto una formación científica no le confiere a la opinión de un hombre ningún valor agregado. [God in the Dock]

Cuando el biólogo marxista J.B.S. Haldane atacó a Lewis por ser “anti-ciencia” y estar en contra de un “mundo planificado”, Lewis escribió lo siguiente:

Ciertamente es un ataque, no contra los científicos, sino contra algo que podría ser denominado el “cientificismo”—una cierta perspectiva sobre el mundo que está casualmente conectada con la popularización de las ciencias, aunque es mucho menos común entre los verdaderos científicos que entre sus lectores. Es, en una palabra, la creencia de que el fin moral supremo es la perpetuación de nuestra propia especie, y que ella debe ser perseguida aun cuando, en el proceso de tornarnos aptos para sobrevivir, nuestra especie tenga que ser despojada de todos las cosas por las cuales la valoramos—de la compasión, de la felicidad y de la libertad. . . . En las condiciones modernas cualquier invitación efectiva al infierno aparecerá sin duda bajo el disfraz de la planificación científica—como de hecho hizo el régimen de Hitler. Todo tirano debe comenzar por afirmar que posee lo que sus víctimas respetan y darles lo que desean. En gran parte de los países, las mayorías respetan a la ciencia y desean ser planificados. Y por ende, casi por definición, si algún hombre o grupo desease esclavizarnos obviamente la describirá como una “democracia científicamente planificada”. Razón de más para observar con mucha atención a todo lo que ostente ese rotulo.

Mis temores de una tiranía así le parecerán al profesor poco sinceros o pusilánimes. Para él, el peligro se encuentra absolutamente en la dirección opuesta, en el caótico egoísmo del individualismo. Debo tratar de explicar por qué le temo más a la crueldad disciplinada de alguna oligarquía ideológica. El profesor tiene su propia explicación de esto; él cree que me encuentro inconscientemente motivado por el hecho de que tengo “mucho que perder con el cambio social”. Y en verdad sería difícil para mí dar la bienvenida a un cambio que podría enviarme a un campo de concentración. [On Stories]

To the Source: Podríamos pensar que la democracia es el antídoto contra los peligros del estatismo. ¿Pensaba Lewis de otra manera?

Theroux: Como la forma de gobierno más consistente con su estudio de la ley natural y la naturaleza del hombre, Lewis optó por la “democracia” (no el mayoritarismo, sino el auto-gobierno como en el libro de Alexis de Tocqueville Democracy in America), considerándola la estructura política menos mala. La misma debería ser establecida sólo con el fin de limitar el poder político centralizado, sin embargo:

Soy un demócrata porque creo en la imperfección del hombre—o más precisamente que el hombre es libre de elegir el bien o el mal. . . . [L]a mayoría de la gente es demócrata por la razón opuesta. Gran parte del entusiasmo democrático se origina en las ideas de personas como Rousseau, que creían en la democracia porque consideraban que la humanidad era tan sabia y buena que todo el mundo merecía participar del gobierno. El peligro de defender la democracia en base a esos motivos es que no son ciertos. Y siempre que su debilidad queda expuesta, quienes prefieren la tiranía capitalizan esa exposición. Encuentro que no son ciertos sin mirar más allá de mí mismo. No merezco participar del gobierno de un gallinero, mucho menos de una nación. Tampoco lo merece la mayor parte de las personas—todos los que creen en la publicidad, y piensan en muletillas y esparcen rumores. La verdadera razón para estar a favor de la democracia es justamente lo contrario. El hombre es tan imperfecto que a ninguno se le puede confiar un poder sin límites sobre sus semejantes. Aristóteles afirmaba que algunas personas sólo eran aptas para ser esclavos. Yo no lo contradigo. Pero rechazo la esclavitud porque no veo a ningún hombre apto para ser amo. [Present Concerns]

También reconoció la diferenciación innata de los individuos y cómo la singularidad de cada alma individual es de origen divino:

Es inútil decir que los hombres son de igual valor. Si el valor es tomado en un sentido mundano—si queremos decir que todos los hombres son igualmente útiles o bellos o buenos o entretenidos—entonces esta es una tontería. . . . Si existe igualdad, es en Su amor, no en nosotros. . . . De esta manera entonces, la vida cristiana defiende la personalidad única de la colectiva, no aislándolo sino dándole el estatus de un órgano en el Cuerpo Místico. [The Weight of Glory]

La economía brasileña amenazada por un gobierno hinchado

La economía brasileña amenazada por un gobierno hinchado

Alvaro Vargas Llosa
Investors.com

Hace poco más de una década, en un trabajo titulado “The World Needs Better Economic BRICs” (“El mundo necesita mejores BRIC Económicos”), el presidente de Goldman Sachs Asset Management, Terence James “Jim” O”Neill, introdujo el acrónimo BRIC, que identifica a cuatro economías en rápido desarrollo — Brasil, Rusia, India y China — como prometedores líderes globales.

En la siguiente década, las cuatro economías han crecido a un ritmo mucho más rápido que el resto del mundo, sacando a millones de personas de la pobreza: unos 40 millones tan sólo en Brasil.

De hecho, un informe más reciente de Goldman Sachs, publicado en 2010, predijo que los países BRIC podrían ser responsables de un 41% de participación del mercado mundial para el año 2030. Pero eso está lejos de ser cierto.

La economía de Brasil, por ejemplo, está plagada de problemas, a pesar de una tasa anual compuesta de crecimiento de 4,4% en los últimos cinco años. A menos que Brasil deshaga el nudo gordiano, el grupo BRIC podría convertirse en el grupo RIC.

El sitial de Brasil como uno de los BRIC fue originalmente posibilitado por la audaz privatización y las políticas de liberalización económica del presidente Fernando Henrique Cardoso. Su sucesor, “Lula” da Silva, continuó con las reformas.

Dilma Rousseff, la sucesora de Da Silva escogida a mano, está también intentándolo — procurando frenar el excesivo gasto gubernamental y reformando uno de los pocos sistemas de pensiones latinoamericanos que sigue siendo controlado por el gobierno.

Pero la presidente Rousseff tiene mucho trabajo por hacer, dado que la recesión económica global ha ayudado a desencadenar una oleada de histeria proteccionista en su país. El creciente coro proteccionista — que incluye poderosas voces dentro del propio gobierno de Rousseff — se encuentra actualmente amenazando la agenda de reformas.

Los proteccionistas argumentan que los productos baratos procedentes de China y México, junto con las laxas políticas monetarias de los Estados Unidos y Europa — un tema que Rousseff trajo a la palestra con el presidente Obama durante su reciente reunión en la Casa Blanca — están tornando imposible que las empresas brasileñas compitan con éxito.

Para contrarrestar estas fuerzas externas, los proteccionistas desean que Brasil revise el acuerdo de comercio bilateral con México de 2002, en virtud del cual los automóviles se comercializan en ambas direcciones bastante libremente.

También quieren elevar los aranceles externos del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) — pese al hecho de que Brasil ya impone un arancel promedio del 10% sobre las importaciones — y desean que el Banco Central brasileño siga recortando las tasas de interés, lo cual consideran que abaratará las exportaciones y encarecerá las importaciones.

El problema de Brasil, sin embargo, no es una moneda que se aprecia, las importaciones demasiado baratas, o las prácticas desleales de los competidores.

El verdadero problema es que el gobierno de Brasil ha venido colocando tributos abrumadores, gastos excesivos, regulaciones descomunales y muchos otros obstáculos en el camino de las empresas, los emprendedores y los inversores.

La economía de Brasil se desempeñó muy pobremente el año pasado, creciendo a un estimado 2,7%, mientras que las economías rusa, india y china estuvieron creciendo a un 4,3%, 7,8% y 9,2%, respectivamente. Mientras tanto, la moneda brasileña, el real, se ha apreciado un 30% durante los últimos dos años y las manufacturas se han reducido significativamente como porcentaje del producto interno bruto (PIB) en comparación con una década atrás.

Las razones de la crisis no resultan sorprendentes. Desde la década de 1990, el gobierno de Brasil ha duplicado su gasto como porcentaje del PIB. Enormes egresos gubernamentales — para la exploración de petróleo en alta mar, subsidios para las empresas nacionales líderes y otros fines — han generado enormes déficits y onerosas tasas de interés.

El comercio se ha vuelto más complicado y costoso, con aranceles en aumento sobre una lista de 100 productos hasta el año 2014. Los impuestos son un laberinto y una carga, con más de 80 gravámenes diferentes. Las leyes que “protegen” a los trabajadores bajo un código originalmente importado de la Italia fascista de Mussolini se suman a los costes empresariales, para no hablar de los 10 mil millones de reales (548 millones dólares EE.UU.) que le cuestan al sistema judicial lidiar con los juicios relacionados.

El panorama no es alentador.

A uno le gustaría creer, a juzgar por sus antecedentes hasta el momento, que la presidente Rousseff no planea ceder a los cantos de sirena del proteccionismo. Esto es cierto: Si ella no es tan proteccionista como aquellos que la rodean, está perdiendo rápidamente la voluntad y la agenda política para ahogar a las voces opositoras.

El mundo — no sólo Brasil — precisa que Rousseff demuestre que puede ir aún más lejos de lo que ya lo ha hecho, resolviendo los problemas económicos profundamente enraizados del país, tales como el sistema de pensiones de la seguridad social. Si ella no avanza con reformas, Brasil marchará hacia atrás, produciendo un efecto dominó que se sentirá mucho más allá de las fronteras de Brasil.

Una expropiación anunciada

Una expropiación anunciada

Por Enrique Aguilar

El Imparcial, Madrid

Finalmente Cristina se salió con la suya. Recuerdo, a este respecto, una expresión de Raymond Aron que me resulta por demás oportuna: “La acción política es pura nada (dijo en el prólogo a El político y el científico) cuando no es un esfuerzo inagotable para obrar con claridad y no verse traicionado por las consecuencias de las iniciativas adoptadas.”

¿Imaginará la presidenta las consecuencias que traerá aparejadas la expropiación de YPF? ¿Las imaginarán sus allegados más íntimos e incondicionales que no parecen sino inducirla a llevarse todo puesto sin levantar el pie del acelerador? ¿No hay acaso riesgo de que terminemos todos estrellados?

A Cristina las cosas no le han salido bien últimamente. La economía está ingresando en una zona peligrosa mientras arrecian las denuncias de corrupción contra funcionarios de su gobierno (empezando por su mismísimo vicepresidente). Los índices de confianza comienzan a darle la espalda, algunos gremios se fastidian y la inseguridad acecha a la vuelta de cualquier esquina. Por si fuera poco, debió adelantar su regreso de la Cumbre de las Américas aparentemente ofuscada por su fracaso en instalar la cuestión Malvinas.

Sin embargo, nada de esto haría retroceder a quien minimiza todo cuanto escapa a su decisión. Ahora se trató de la expropiación de YPF, que se creía había sido momentáneamente suspendida en razón de las fuertes críticas recibidas del gobierno y los medios españoles, a las que se sumaron otras varias voces europeas que, por lo visto, tampoco intimidaron a Cristina. ¿Quién invertirá en un país donde las reglas de juego cambian como cambia su presidenta de vestido? ¿Qué restos de seguridad jurídica nos quedarán para atraer capitales después del destrato que hemos dado a nuestro principal inversor extranjero?

Suele decirse que nadie resiste un archivo. En este sentido, es bueno recordar cómo el matrimonio Kirchner avaló sin objeciones la privatización de
YPF durante los noventa. “No hay nada más soberano que conseguir inversiones”, afirmó Néstor en un discurso del ’92, siendo gobernador de Santa Cruz. Su esposa, por entonces diputada, agregaba que la privatización posibilitaría “la mejora de nuestras cuentas”, volviéndonos “creíbles y respetables”. Palabras nada más que se llevaría el viento.

“Bienvenidos a Argenzuela”, escribió un lector de La Nación al enterarse de esta decisión apresurada, tan tristemente aplaudida como lo fue en su momento el default, que de seguro dará al oficialismo otra caja política para financiar un proyecto hegemónico que viene demoliendo nuestras instituciones y dejándonos internacionalmente solos o, lo que es peor, en malas compañías.

Britain’s Future Lies With America, Not Europe

Britain’s Future Lies With America, Not Europe

Welcoming Britain back into the North Atlantic economic community would be a win-win for all involved.

By IAIN MURRAY AND JAMES C. BENNETT

In 1952, then-U.S. Secretary of State Dean Acheson said that “Britain has lost an empire but has failed to find a role.” Sadly for Britain, it decided to renounce its longstanding global cultural, legal and philosophical links to North America and instead looked for that role in Europe. Despite its geographic proximity to Britain, the Continent is nevertheless home to a host of cultures, legal systems and governing philosophies very different from those of traditionally liberal Britain. The consequences from that bad choice have bedeviled Britain for decades.

Now, as a result of Prime Minister David Cameron’s stance at the recent EU summit, Britain and Europe are at a crossroads. America could help Britain make the right choice, to both countries’ mutual benefit.

French President Nicolas Sarkozy helpfully summed up the results of this month’s summit. He told Le Monde that there are now two Europes, one that “wants more solidarity between its members and regulation, the other attached solely to the logic of the single market.” The Europe of regulation wants to press forward with deeper integration, stringent budget rules and a transition away from nation-state democracy.

The problem is that no one asked the peoples of Europe whether they wanted this. Nationalism is on the rise. Budget rules have been flagrantly ignored in the past, and the Franco-German plan does nothing to deal with the euro’s structural problems, which make southern European countries grossly uncompetitive.

It is obvious to most outsiders that the euro zone’s problems remain. The rating agencies have been unimpressed, and downgrades of most euro-zone members and their banks are now more likely than ever. This meant that Mr. Cameron was left with two choices: strike out for the shore or drown with the rest.

Perhaps the most interesting thing about Mr. Cameron’s decision is the way he made it. It is now clear that he made an attempt—as he had promised British voters—to repatriate powers away from Brussels. This attempt was rebuffed with some prejudice. Given the outright hostility to Britain now evident in the European Union establishment, any further attempt at repatriation will be a non-starter. The implications are considerable.

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Bloomberg

British Prime Minister David Cameron, left, with U.S. President Barack Obama.

The European Economic Community (EEC) for which the British signed up in a 1975 referendum—a community of free trade and cooperation, not supranational bureaucracy—is long gone. Worse, even today’s less-palatable EU will soon no longer be on offer. Sometime in the next few years at most, Britain will likely face the choice between immersion in a powerful centralized European mega-state and full exit.

Most probably, the choice will be made in an atmosphere of crisis, with dramatic media coverage proclaiming impending doom for Europe. Britain today needs to think seriously about a Plan B, so that it does not have to take an option it will regret for lack of coherent alternatives.

Britain does have other choices. To find the country’s new role, British leaders should look to North America.

Alone among EEC members, Britain narrowed some of its major trade networks when it joined. It also traded ordinary Britons’ right to virtually bureaucracy-free movement, temporary or permanent, between the U.K. and British Commonwealth nations. This meant losing easy access to prosperous places like Canada, Australia and New Zealand, which enjoy plentiful jobs and high standards of living, for the largely theoretical right to take a job in Düsseldorf or Lille. While much trust was lost between Britain and the rest of the Commonwealth because of this move, strong personal, cultural and economic ties remain and could be revived. Ask the average Briton where he’d feel more at home, Paris or Toronto.

Canada and Australia have well-managed, vibrant economies. Both countries sit on huge deposits of natural resources of ever-increasing value. Britain’s top-tier financial sector and still-excellent technical capabilities already play a role in Canada’s economy. These ties could be much strengthened.

Britons also feel at home south of the Canadian border. Contrary to an oft-repeated myth, links between Britain and the United States are not reducible to the personal relationships between presidents and prime ministers. The U.S. and the U.K. have always been each other’s primary financial partners. A few simple measures could substantially deepen this relationship, especially once Britain no longer needs to adhere to EU rules.

Foremost among these would be to admit a post-EU Britain to the North American Free Trade Agreement. Nafta is not a perfect vehicle, but it has the enormous advantage of already existing, with a nearly 20-year track record behind it. And unlike the EU, Nafta would not seek to impose a single social vision on its members. For example, Nafta has had no effect on Canadian social policy, which is very similar to Britain’s—except for Canada having more revenue to pay for it all.

The ongoing euro crisis will not be resolved any time soon, and America will continue to be impacted by bank write-downs and declines in U.S.-European trade. Increasing U.S.-U.K. trade would be one relatively quick and effective way of taking up some of the slack.

Up to now, however, the U.S. has pursued a policy of propping up the euro while discouraging British independence from Brussels. This is incredibly short-sighted. Using the vehicles of the Federal Reserve and the International Monetary Fund to try to fill the gaping hole in Europe’s finances will get everybody nowhere. Instead, British, American and Canadian policy makers (along with their Nafta partners in Mexico) should be taking the long view and preparing for a future in which the unsustainable euro zone inevitably collapses. Welcoming Britain back into the North Atlantic economic community would be a win-win for all involved.

—Mr. Murray is a vice president at the Competitive Enterprise Institute in Washington. Mr. Bennett is author of “The Anglosphere Challenge: Why the English-Speaking Nations Will Lead the Way in the Twenty-First Century” (Rowman & Littlefield, 2004).

El Senado argentino da luz verde para expropiar el 51% de YPF

El Senado argentino da luz verde para expropiar el 51% de YPF

Los senadores optaron por la vía rápida para aprobar el polémico proyecto del Gobierno de Cristina Fernández

Estrella Digital/EP, Buenos Aires.Factoria de YPF.

  • Factoria de YPF.

Dos comisiones del Senado argentino han aprobado este miércoles el dictamen que da luz verde al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para expropiar el 51 por ciento de la petrolera YPF, controlada por la española Repsol, gracias al contundente apoyo de los partidos de la coalición gobernante.

Los senadores han decidido optar por la vía rápida para aprobar este polémico proyecto a nivel de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda. La propuesta de Fernández de Kirchner ha contado con el apoyo de Frente para la Victoria y de la Unión Cívica Radical, además de la adhesión de Frente Amplio Progresista, precisa la agencia oficial Télam.

El proyecto comenzará a ser debatido el próximo miércoles en el pleno del Senado para que después sea remitido a la Cámara de Diputados, donde se espera que se imponga la coalición ‘kirchnerista’ por tener una cómoda mayoría para dar luz verde a este tipo de propuestas.

Antes de comenzar la segunda jornada del debate, los senadores de la coalición gobernante se mostraron confiados en que la propuesta iba a ser aprobada mucho antes de lo previsto, un máximo de siete días, tal y como lo habría solicitado la mandataria argentina.

La decisión de las dos comisiones del Senado se produce apenas tres días después de que Fernández de Kirchner hiciera oficial su decisión de expropiar el 51 por ciento de las acciones de YPF, para poder tener así el control de esta importante empresa petrolera.

EEUU ofrece su apoyo a España para intentar que Argentina rectifique

EEUU ofrece su apoyo a España para intentar que Argentina rectifique

Margallo no confirma si entre las posibles medidas de represalia se contemplan las comerciales o la expulsión de Argentina del G-20

Madrid.

  • La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

    Fotogalería

    La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se ha comprometido a estudiar “las propuestas” que le remitan España y la Unión Europea para responder a la decisión del Gobierno argentino de expropiar el 51% del capital social de YPF con el objetivo de lograr que Buenos Aires rectifique.

La jefa de la diplomacia estadounidense ha trasladado este compromiso a su homólogo español, José Manuel García-Margallo, en el encuentro que ambos han mantenido en el marco de la reunión de la OTAN que se celebra este jueves y viernes en Bruselas. Según ha explicado el ministro español a la prensa tras su encuentro, Clinton “ha pedido que le transmitamos qué es lo que nosotros esperamos de Estados Unidos, que es lo que se hace entre buenos aliados y buenos amigos como son Estados Unidos y España” y se ha comprometido a “estudiar las propuestas” que “España o Unión Europea” les envíen tras recordar que Washington desde hace “muy poco” ya ha retirado los aranceles a Argentina.

“Lo que hemos acordado es que vamos a explorar todas las vías en las que podamos colaborar juntos para restablecer la legalidad internacional. Vamos a intentar analizar en qué podemos trabajar en el Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional, en el G-20, en el Club de París… En cualquier otra institución en la que se puede ejercer una acción para intentar que el Gobierno de Argentina rectifique la posición sobre Repsol, que está perjudicando desde luego a los intereses españoles, está perjudicando a la confianza en los mercados y está llevando a Argentina a una situación extremadamente difícil”, ha explicado.

Por su parte, la alta representante para la Política Exterior y la Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton, se ha expresado “más o menos en los mismos términos” que el Gobierno español para condenar la expropiación de YPF, según García-Margallo. “Ha dicho exactamente que esto constituye una violación del derecho que rigen las relaciones internacionales, que rompe el clima de confianza, que es perjudicial para toda la comunidad internacional, que es perjudicial para el Gobierno argentino y ha urgido al Gobierno argentino a adoptar las medidas necesarias y cuanto antes para restablecer la confianza internacional y respetar las buenas prácticas que han regido siempre” para proteger las inversiones entre los países, ha explicado García-Margallo.

El objetivo es que Argentina “rectifique”

El ministro español ha dejado claro que la ofensiva diplomática que han emprendido el Gobierno español para recabar apoyos tras la decisión de Buenos Aires tiene por objetivo lograr que Argentina rectifique su decisión, preguntado si España pretende presionar para que Argentina devuelva el control accionarial a Repsol o si se limitará a tomar medidas de represalia.

“No sé muy bien cuál es la distinción”, ha explicado el jefe de la diplomacia española que, a renglón seguido, ha precisado que el Gobierno trata de “presionar a Argentina para que vea que este camino no lleva a ningún sitio”. El ministro ha recurrido a palabras del Don Juan Tenorio de José Zorrilla para instar a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a rectificar. “Un punto de contrición da un alma a la salvación”, ha recordado el ministro. “Si no rectifican el porvenir al que llevan a su pueblo es un mal porvenir”, ha insistido.

García-Margallo ha asegurado que la reunión con Clinton este jueves, tras su primer encuentro el miércoles en la OTAN en el que le entregó “una nota” explicándole lo ocurrido, “ha ido muy bien”. El ministro mantendrá una nueva reunión con ella esta misma tarde para hablar de “otros temas” en el marco de la reunión convocada esta tarde por el Gobierno francés en París para analizar la situación en Siria. “La reunión ha ido muy bien. Es continuación de la que tuvimos este miércoles y prólogo de la que tendremos este jueves en París”, ha explicado.

Margallo ya no cree que Clinton sea “tibia”

García-Margallo ha vuelto a agradecer a Clinton la declaración que realizó un portavoz del Departamento de Estado norteamericano “dos horas después” de su primer encuentro el miércoles y ha reconocido “una lección” en el sentido de que “con los Estados Unidos se puede decir absolutamente todo con franqueza”.

“Así como el miércoles dije que la primera reacción de los Estados Unidos me había parecido tibia y que a mí personalmente no me había gustado. Esta declaración es muy firme de respaldo inequívoco a España y por tanto tengo que dar las gracias”, ha explicado. “Cuando hagan algo que no me gusta diré que no me gusta y cuando hagan algo que me gusta diré que me gusta”, ha justificado.

Estudio de medidas

El ministro no ha querido avanzar las medidas de represalia que espera adoptar el Gobierno español ni las que pueda tomar la UE tras el debate de los ministros de Exteriores de los Veintisiete del caso este lunes en Luxemburgo, pero ha avanzado que tanto él como el ministro de Industria, José Manuel Soria, comparecerán tras la reunión del Consejo de Ministros en el Palacio de Santa Cruz para dar “cumplida cuenta de las medidas que el Gobierno adopte en el ámbito de su competencia y las medidas que piensa proponer a la Unión Europea. Mañana visión completa de lo que queremos hacer”.

“Mañana el Consejo de Ministros va a analizar las medidas que el Gobierno español puede tomar desde el punto de vista de su competencia y analizaremos también las peticiones que vamos a llevar al Consejo de Ministros (de la UE el lunes)”, ha explicado. García-Margallo ha evitado avanzar ninguna medida concreta que se podría adoptar, insistiendo en que se trata de elaborar “un plan conjunto” porque entiende que “tiene poco sentido ir haciendo una ‘guerra de guerrillas'” pero ha dejado claro que la “huida hacia delante” de Buenos Aires “supone aislar desde el contexto internacional y privarles del capital, del dinero y de los ahorros que el pueblo argentino necesita”.

“Vamos a ver si estudiamos conjuntamente todas las medidas porque creo que no tiene mucho sentido analizar las medidas aisladamente. Hay que hacer un plan conjunto, una ‘hoja de ruta’, para transmitírselo a nuestros socios y aliados de la Unión Europea”, ha dicho. “Hay que hacer una operación conjunta”, ha señalado.

Igual que en el caso del apoyo de Estados Unidos, García-Margallo ha querido agradecer el respaldo que ha encontrado el Gobierno español en la UE tras la crisis con Argentina de “una claridad inequívoca” tras recordar que tanto el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el vicepresidente de la Comisión y responsable de Industria, Antonio Tajani, la Alta Representante de Política y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, la Presidencia danesa y numerosos eurodiputados, no sólo españoles. “Demuestra que la UE cuando quiere funciona”, ha afirmado.

El jefe de la diplomacia española no ha querido confirmar si entre las posibles medidas de represalia se contempla la expulsión de Argentina del G-20 o se limitarán a restringir importaciones comerciales de productos clave para el país del Cono sur como el bioetanol y la soja, pero ha insistido en que, tal y como reiteró este miércoles Tajani en la Eurocámara, “todas” las medidas están sobre la mesa”.

“Todas las medidas que se consideren oportunas y legalmente admisibles van a ser estudiadas”, ha explicado el ministro. “Nosotros lo estamos estudiando también y el lunes analizaremos conjuntamente un camino que sólo empezará el lunes, continuará a lo largo del tiempo”, ha asegurado.

García-Margallo ha insistido en que la diplomacia consiste en “defender los intereses de España a través del diálogo siempre que sea posible y a través de cualquier otro medio lícito”.

Kirchner: “Si España quiere pagar más caro el biocombustible es una decisión soberana”

Kirchner: “Si España quiere pagar más caro el biocombustible es una decisión soberana”

La presidenta ha pedido “tranquilidad a todos los argentinos” porque el país está en condiciones de “absorber la producción” que exporta a España

Buenos Aires.

La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha subrayado que su Gobierno no responderá a la “decisión soberana” adoptada por España de limitar las compras de biodiésel tras la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol.

El Gobierno español adoptó este viernes en el Consejo de Ministros una orden ministerial para asignar cuotas de producción de biodiésel en las plantas españolas, lo que limitará la entrada del producto refinado procedente de Argentina.

Dicha orden limitará las importaciones de biodiésel argentino, cuyo valor ascendió el año pasado a 750 millones de euros. En total, España compró 719.473 toneladas de este biocombustible a Argentina, casi la mitad de las 1,6 millones de toneladas consumidas.

La presidenta ha pedido “tranquilidad a todos los argentinos” porque el país, productor de tres millones de toneladas de biodiésel al año, está en condiciones de “absorber la producción de 400.000 toneladas” que, según sus cifras, exporta a España. Incluso ha apuntado que el país podría absorber “700.000 más”.

“Somos gente de trabajo y muy respetuosa de las decisiones soberanas”, ha declarado Fernández de Kirchner en alusión a la medida adoptada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. “Si el Gobierno de España quiere pagar más caro el biocombustible es una decisión soberana”, ha añadido, durante un acto con motivo de la construcción de presas en el río Santa Cruz.

Fernández de Kirchner ha insistido en su defensa de la expropiación de YPF y ha subrayado la importancia de que las regiones también tengan peso en la toma de decisiones sobre cuestiones energéticas. “No hay nación sin provincias ni hay provincias sin nación, somos una sola cosa”, ha apuntado, al recordar que cualquier futura privatización de la petrolera necesitará del apoyo de dos tercios de los legisladores, “los mismos que para reformar la Constitución”.

“Una reforma constitucional es tan importante como contar con esos recursos para los 40 millones de argentinos”, ha apostillado acto seguido.

Por otra parte, la presidenta argentina ha criticado el desequilibrio del sistema comercial actual y, defendiendo la gestión que han hechos sus gobiernos y los de su marido, el difunto expresidente Néstor Kirchner, ha recordado que las dos regiones que tienen más denuncias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) “por medidas proteccionistas” son Estados Unidos y la Unión Europea.

La influencia de Ron Paul en el Partido Republicano

La influencia de Ron Paul en el Partido Republicano

 por Dana Milbank

Transcurridos sólo 15 segundos de la sesión de ruegos y preguntas con la prensa la mañana del miércoles, el candidato conservador Ron Paul descubría la hoja de ruta en una cita a la escuela austriaca de economía.
Desde ese extremo, recorría inexorable el abanico de registros de Paul: la necesidad del patrón oro, el problema de las bombillas de bajo consumo, la razón de que Grecia vaya a declararse insolvente, de que Grover Cleveland sea su presidente favorito, y de que nuestra economía se derrumbe “igual que el sistema soviético”.

“Quiero decir, ¿cuánta gente habrá leído ‘La acción humana’?”, preguntaba el candidato presidencial Republicano aludiendo al tratado económico de los años 40 obra de un tal Ludwig von Mises. “¿Cuánta gente ha estudiado a Mises y a Hayek y a Rothbard y a Sennholz?… Una gran cantidad de personas simplemente no entiende de lo que hablo”.

Tiene razón en eso. Pocas veces un caballero llega muy lejos en la vida pública dejando caer selectivamente la clase de rarezas que deja caer Paul. Y aun así, en cierto sentido, va ganando las primarias presidenciales Republicanas de 2012.

Paul no va a ser presidente, y ni siquiera va a ser el candidato del partido, pero ése nunca fue su objetivo. Él aspiraba a cambiar el debate hacia sus exóticas teorías económicas, y según ese rasero ha triunfado.

El antiguo obstetra se encargó del parto del movimiento de protesta fiscal tea party. Su hijo ganó las elecciones al Senado. Los líderes Republicanos del Congreso se han unido a la cruzada de Paul contra la Reserva Federal. Y sus rivales por la candidatura presidencial Republicana le están robando sus ideas.

“El éxito de este mensaje”, decía Paul delante de unos huevos con bacon en el desayuno del miércoles organizado por el Christian Science Monitor, “supera mis expectativas. ¿Quién habría soñado con que, después de 100 años, estaríamos hablando de la Reserva Federal en los debates? Quiero decir, esto es fantástico”.

Hace unas semanas, el defensor del lector del Washington Post preguntaba el motivo de que la cobertura de Paul por parte del medio viniera siendo tan “escasa”. Existen dos respuestas. La última vez, en 2008, Paul fue ignorado porque sus ideas sonaban demenciales. Esta vez está siendo ignorado porque sus ideas se han vuelto corrientes. Lo que ha cambiado no es Paul, sino el partido: casi un cuarto de siglo después de abandonar el Partido Republicano para postularse a la presidencia como libertario (hace años me dijo que era “un ejercicio académico”), los Republicanos se han unido a él.

Esto podría o no ser algo bueno, pero Paul ha demostrado que las polémicas triunfan. Sus campañas vienen estando ausentes de personalidad — de la suya o de la de cualquiera. Cuando en el desayuno le pregunté por las fotografías que mostraban al Gobernador de Texas Rick Perry encarándose con él en un debate, Paul restaba importancia al conflicto: “Es un gesto amistoso, golpear al otro en el pecho”, explicaba.

Preguntado por la descripción de Perry de las acciones del gobernador de la Reserva como “traición”, Paul cambiaba de tema: “(Ben) Bernanke no es el problema. La Ley de la Reserva Federal de 1913 es el problema”. Hacia el final de la larga vista, observaba: “No sé si he dicho algo negativo acerca del presidente desde que estoy aquí. Probablemente no, porque por lo general no lo hago”. De hecho, no lo hizo.

En lugar de eso, pronunció el mensaje agorero que es su sello. “Estamos en medio de un gran caos”, comenzó. “La libertad personal está en peligro. Nuestro sistema financiero corre peligro”. Las observaciones prosaicas continuaban: “Nuestra política exterior está en las últimas… Hemos consumido nuestra riqueza… Estamos destruyendo nuestra moneda… Fracaso estrepitoso total… Todo va a acabar”.

Entre las predicciones apocalípticas llegaban peculiares ganchos libertarios, como que “los economistas austriacos predijeron que el pseudo-patrón oro artificial no iba a durar” o que “la medida legislativa que obliga a utilizar por ley bombillas de bajo consumo exclusivamente es esclavitud”. Preguntado por el presidente Demócrata al que más admiraba, Paul proponía en su lugar al difunto H. R. Gross, un congresista Republicano que en una ocasión creó dificultades a la Cámara.

Esa es una elección reveladora, porque Paul está más interesado en la teoría que en el poder. “Tengo un objetivo en la vida a nivel político”, explicaba, “y el objetivo es hacer de éste un país mejor, cambiar la legislación económica, cambiar la política exterior, cambiar la política monetaria y explicar a la población el motivo de que suframos períodos de prosperidad alternados con recesiones”. En realidad son cinco objetivos, pero Paul afirma que sus ambiciones se están cumpliendo. “Las cosas nos están dando la razón”, dice. “La postura del país entero está cambiando en nuestro beneficio”.

Prueba A de la acusación: un escrito remitido el lunes por los líderes Republicanos a Bernanke instando a la entidad independiente a no estimular la economía. “Se debió de haber dicho hace 30 ó 40 años”, decía Paul.

Prueba B: el discurso de “traición” de Perry. ¿Se apropiaba Perry del mensaje anti-Reserva de Paul? “Apropiarse puede ser una palabra algo fuerte, pero sí, él sabe lo que piensa la gente”, dice Paul. “Así es como funcionan los políticos… Me parece que refleja las volátiles posturas”.

Para Paul, es suficiente ratificación.

 

La Dictadura de la Reserva Federal

La Dictadura de la Reserva Federal

por Ron Paul

La semana pasada la Reserva Federal inició la segunda edición de “Operation Twist” (Operación Giro), un intento por reducir las tasas de interés con la compra de deuda a largo plazo del Tesoro y la venta de deuda a corto plazo. Esto es solo el ejemplo más reciente del banco central desesperadamente intentando alguna acción por el mero hecho de hacer algo. Los funcionarios de la Fed todavía no entienden –o admiten- que la propia Fed fue la culpable de la crisis financiera al forzar las tasas de interés a niveles muy bajos y al inflar la oferta monetaria sin cesar. Por lo tanto, esta última acción no hará más que agravar el problema.

Los mercados, en cambio, entienden que la Fed ha fallado y que no tiene la menor idea de lo que está haciendo. Este es el motivo de que los mercados se hayan ido en picada después de que la Fed anunciara su nueva estrategia. Los precios de las acciones, los bonos y los commodities cayeron mientras que la prensa financiera se preguntaba si esta venta masiva global significaba que el sistema entero estaba colapsando. Desde el 2008 no ha habido una caída tan dramática en tantos sectores diferentes del mercado.

Debido a la continua inflación y a la supresión de la Reserva Federal de los tipos de interés, la inversión en los refugios tradicionales como cuentas de ahorro, fondos mutuos y bonos del Tesoro han dejado de ser rentables. Mucho dinero se está moviendo en el sistema en busca de algún retorno de inversión o al menos de alguna medida de resguardo, mientras inversores desesperados mueven sus fondos en busca de beneficios a largo plazo y estabilidad. Hasta que la Fed cese su intervención monetaria y permita que las tasas de interés sean establecidas por el libre mercado, los inversores seguirán moviendo su dinero de manera volátil. Invertirán en commodities y acciones mientras los precios suban, pero huirán hacia el dinero en efectivo y los bonos al primer indicio de una recesión.

La incertidumbre causada por la Fed sin duda ayuda a algunas personas –a los operadores de Wall Street, por ejemplo. El aumento de la volatilidad y las grandes oscilaciones de precios representan más oportunidades de obtener ganancias, ya que los sofisticados programas electrónicos de comercio pueden comprar y vender posiciones en una fracción de segundo de un movimiento importante del mercado. Sin embargo, los pequeños comerciantes son llevados a hacer malas inversiones engañados por las tasas de interés artificialmente bajas, y aquellos cuyos empleos desaparecen cada vez que estalla una burbuja de la Fed terminan sufriendo. Sin el conocimiento o la habilidad para moverse con los mercados o para diversificar en el extranjero, el ciudadano promedio ve como sus ahorros se estancan y deprecian –junto con sus esperanzas y sueños de un futuro mejor.

La única manera de volver a una economía sana es que la Reserva Federal desista y cese su manipulación monetaria y permita que las tasas de interés sean determinadas por los mercados, así como el precio de los bienes, servicios y mano de obra deben ser determinados por los mercados. Todo lo que la Fed está haciendo al inyectar dinero en la economía es beneficiar a los bancos insolventes y “demasiado grandes para quebrar”. Las tasas de interés bajas incentivan a los consumidores a tomar más deuda, es decir, más ganancias para los bancos que realizan dichos préstamos. La compra de valores respaldados por hipotecas, como lo ha hecho la Fed, hace que los precios de las viviendas se mantengan inflados, ayudando a los bancos que poseen hipotecas con morosidad en sus libros. Sin embargo, perjudica a los consumidores, que permanecen fuera de alcance de obtener una vivienda debido a estos precios. Para poder mantener un nivel de vida digno para los ciudadanos y para restaurar la vitalidad de la economía de los EE.UU. en necesario poner fin a la Reserva Federal.

 

Ron Paul se puede convertir en la opción Anti Romney

Ron Paul se puede convertir en la opción Anti Romney

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Romney, en su condición de mormón y de hombre que cambia de discurso no ha sido el candidato predilecto del partido republicano, pero la caída del el resto de candidatos mejor posicionados como Bachman, Perry, etc., la candidatura de Ron Paul por un lado, y el ascenso de la nada de un candidato ultraconservador como Santorum por otro, empujó al GOP a aceptar a Romney como el menor de los males y el candidato más barato, ya que tenia su maquinaria preparada desde las primarias de 2008, y el dinero y conexiones suficientes como para sufragarse las primarias y la campaña a la presidencia.

Lo que hubiese podido ser una campaña arrolladora de Romney que acabase en 2 meses tras varios triunfos arrolladores en los primeros caucus, se vió frenada en seco con una sucesión de victorias y derrotas por su falta de carisma y por el trabajo entusiástico de las bases de Paul y de un Santorum, quien se convirtió en el candidato de las bases evangélicas que no comulgaban con el discurso moderado y cambiante de Romney.

Con la retirada de Santorum por problemas familiares y la falta de fondos de su campaña, una parte no cuantificada de sus bases encabezada por varios pastores evangélicos se niegan a pasar por el aro del GOP para acabar cuanto antes con las primarias y se han reunido con Ron Paul y su equipo de campaña para abordar como seguir la lucha anti-Romney hasta la convención de Tampa.

Los resultados estan comenzando a verse tras la victoria en Missouri, donde Ron Paul se puede llevar mas de 85% de sus delegados, y en las convenciones de distrito que han tenido lugar esta noche en Colorado, donde una lista conjunta de seguidores de Ron Paul, y de gente que se presentaron como delegados por Santorun, se llevaron 16 de los 21 delegados en juego y previsiblemente esta tarde se llevaran los otros 12 en la convención estatal, a falta de saber quien se llevará los 3 superdelgados que aporta este estado y en el Estado de Washington, las listas conjuntas Paul-Santorum estan frenando con éxito al equipo de Romney y al GOP en las diferentes convenciones que han tenido lugar hasta ahora.

Todavía es pronto para ver si lo acontecido en estos días es flor de un día o si las ganas de que Romney no gane la nominación es mayoritaria entre los seguidores de Santorum, alargando las primarias hasta el final y dándole la victoria al candidato libertario.

 

Francia vota: elecciones marcadas por la crisis europea

Francia vota: elecciones marcadas por la crisis europea

BBC Mundo

Françoise Hollande y Nicolas Sarkozy.Tanto Hollande como Sarkozy han preferido atacar a los mercados financieros.

Mientras este sábado los candidatos a la elección presidencial de Francia guardan una obligatoria tregua en la lucha por la primera magistratura de la nación, BBC Mundo examina la recta final de una campaña en un país que mañana se vuelca a las urnas.

Son 44,5 millones de posibles votantes y dos los candidatos principales.

El actual presidente, Nicolás Sarkozy, no las tiene todas consigo, pero el electorado francés lo ha visto desafiante, enfrentando a los medios de comunicación – a los que llama “la izquierda del caviar parisino”- por haberlo declarado derrotado.

Sarkozy mantiene una porfiada fe en sí mismo y en el buen sentido de la mayoría silenciosa.

clic Lea: El presidente al que los franceses aman odiar

El candidato socialista, Françoise Hollande, reiteró una y otra vez ante los votantes la imagen de sí mismo que le agrada y que cree que le acarreará votos: la del francés común y corriente.

Hollande se propone como el socialista que se enfrentará a los mercados financieros, que estrujará a los ricos y que favorecerá el crecimiento por encima de la austeridad.

Preocupaciones presupuestarias

La principal línea de ataque de Sarkozy contra Hollande es advertir que el socialista se embarcará en una campaña sostenida de gastos.

Hollande contraataca con lo que declara ser la salvación del sueño francés, la protección del modo de vida de los franceses.

La dificultad de Sarkozy estriba en el estancamiento de la economía y en un desempleo que alcanza al 10%.

Según el editor para Europa de la BBC, Gavin Hewitt, la campaña política se ha planteado ante el electorado francés con un aire de irrealidad

“Ningún candidato habla de verdad acerca de la crisis de la deuda o de los recortes presupuestarios que, con toda seguridad, tendrán que venir.

“Tampoco de los cambios al sistema de bienestar social que seguirán. Al parecer, la austeridad no consigue votos.”

Lo que el electorado prefiere es atacar a los mercados financieros. Y a eso se han dedicado los candidatos.

clic Lea: Sonrisas, glamour y encanto; los candidatos franceses

La otra desilusión

El otro mensaje que parece provenir de esta campaña política es una desilusión con la globalización y las instituciones supranacionales, como la Unión Europea.

“Ningún candidato habla de verdad acerca de la crisis de la deuda o de los recortes presupuestarios que, con toda seguridad, tendrán que venir”

Gavin Hewitt, editor para Europa de la BBC

Los franceses parecen compartir la idea de que el sistema ha fracasado en proteger sus empleos.

Según Hewitt “estas instituciones son vistas como el producto de una elite y la gente común y corriente no está convencida de que estén de su lado.”

Como sea, un cuarto del electorado francés está aún indeciso y Europa mira con algo más que interés hacia la jornada electoral francesa de mañana.

Sarkozy necesita ganar la primera vuelta para tomar impulso.

Si Francois Hollande gana con mayoría absoluta, Francia tendrá un presidente que cree en que la crisis de la deuda sólo puede solucionarse con más crecimiento y no más austeridad.

Junto a Sarkozy y Hollande compiten otros ocho candidatos en esta primera vuelta.

En la ultraderecha, se presenta Marine Le Pen, quien también reclama contra el capitalismo liberal.

En la ultraizquierda, mientras tanto, Jean Luc Melenchon, llama al levantamiento de los ciudadanos.

Joel Kotkin: The Great California Exodus

Joel Kotkin: The Great California Exodus

A leading U.S. demographer and ‘Truman Democrat’ talks about what is driving the middle class out of the Golden State.

By ALLYSIA FINLEY

‘California is God’s best moment,” says Joel Kotkin. “It’s the best place in the world to live.” Or at least it used to be.

Mr. Kotkin, one of the nation’s premier demographers, left his native New York City in 1971 to enroll at the University of California, Berkeley. The state was a far-out paradise for hipsters who had grown up listening to the Mamas & the Papas’ iconic “California Dreamin'” and the Beach Boys’ “California Girls.” But it also attracted young, ambitious people “who had a lot of dreams, wanted to build big companies.” Think Intel, Apple and Hewlett-Packard.

Now, however, the Golden State’s fastest-growing entity is government and its biggest product is red tape. The first thing that comes to many American minds when you mention California isn’t Hollywood or tanned girls on a beach, but Greece. Many progressives in California take that as a compliment since Greeks are ostensibly happier. But as Mr. Kotkin notes, Californians are increasingly pursuing happiness elsewhere.

Nearly four million more people have left the Golden State in the last two decades than have come from other states. This is a sharp reversal from the 1980s, when 100,000 more Americans were settling in California each year than were leaving. According to Mr. Kotkin, most of those leaving are between the ages of 5 and 14 or 34 to 45. In other words, young families.

The scruffy-looking urban studies professor at Chapman University in Orange, Calif., has been studying and writing on demographic and geographic trends for 30 years. Part of California’s dysfunction, he says, stems from state and local government restrictions on development. These policies have artificially limited housing supply and put a premium on real estate in coastal regions.

“Basically, if you don’t own a piece of Facebook or Google and you haven’t robbed a bank and don’t have rich parents, then your chances of being able to buy a house or raise a family in the Bay Area or in most of coastal California is pretty weak,” says Mr. Kotkin.

While many middle-class families have moved inland, those regions don’t have the same allure or amenities as the coast. People might as well move to Nevada or Texas, where housing and everything else is cheaper and there’s no income tax.

And things will only get worse in the coming years as Democratic Gov. Jerry Brown and his green cadre implement their “smart growth” plans to cram the proletariat into high-density housing. “What I find reprehensible beyond belief is that the people pushing [high-density housing] themselves live in single-family homes and often drive very fancy cars, but want everyone else to live like my grandmother did in Brownsville in Brooklyn in the 1920s,” Mr. Kotkin declares.

“The new regime”—his name for progressive apparatchiks who run California’s government—”wants to destroy the essential reason why people move to California in order to protect their own lifestyles.”

Housing is merely one front of what he calls the “progressive war on the middle class.” Another is the cap-and-trade law AB32, which will raise the cost of energy and drive out manufacturing jobs without making even a dent in global carbon emissions. Then there are the renewable portfolio standards, which mandate that a third of the state’s energy come from renewable sources like wind and the sun by 2020. California’s electricity prices are already 50% higher than the national average.

Oh, and don’t forget the $100 billion bullet train. Mr. Kotkin calls the runaway-cost train “classic California.” “Where [Brown] with the state going bankrupt is even thinking about an expenditure like this is beyond comprehension. When the schools are falling apart, when the roads are falling apart, the bridges are unsafe, the state economy is in free fall. We’re still doing much worse than the rest of the country, we’ve got this growing permanent welfare class, and high-speed rail is going to solve this?”

Mr. Kotkin describes himself as an old-fashioned Truman Democrat. In fact, he voted for Mr. Brown—who previously served as governor, secretary of state and attorney general—because he believed Mr. Brown “was interesting and thought outside the box.”

But “Jerry’s been a big disappointment,” Mr. Kotkin says. “I’ve known Jerry for 35 years, and he’s smart, but he just can’t seem to be a paradigm breaker. And of course, it’s because he really believes in this green stuff.”

In the governor’s dreams, green jobs will replace all of the “tangible jobs” that the state’s losing in agriculture, manufacturing, warehousing and construction. But “green energy doesn’t create enough energy!” Mr. Kotkin exclaims. “And it drives up the price of energy, which then drives out other things.” Notwithstanding all of the subsidies the state lavishes on renewables, green jobs only make up about 2% of California’s private-sector work force—no more than they do in Texas.

Of course, there are plenty of jobs to be had in energy, just not the type the new California regime wants. An estimated 25 billion barrels of oil are sitting untapped in the vast Monterey and Bakersfield shale deposits. “You see the great tragedy of California is that we have all this oil and gas, we won’t use it,” Mr. Kotkin says. “We have the richest farm land in the world, and we’re trying to strangle it.” He’s referring to how water restrictions aimed at protecting the delta smelt fish are endangering Central Valley farmers.

Zina Saunders

Meanwhile, taxes are harming the private economy. According to the Tax Foundation, California has the 48th-worst business tax climate. Its income tax is steeply progressive. Millionaires pay a top rate of 10.3%, the third-highest in the country. But middle-class workers—those who earn more than $48,000—pay a top rate of 9.3%, which is higher than what millionaires pay in 47 states.

And Democrats want to raise taxes even more. Mind you, the November ballot initiative that Mr. Brown is spearheading would primarily hit those whom Democrats call “millionaires” (i.e., people who make more than $250,000 a year). Some Republicans have warned that it will cause a millionaire march out of the state, but Mr. Kotkin says that “people who are at the very high end of the food chain, they’re still going to be in Napa. They’re still going to be in Silicon Valley. They’re still going to be in West L.A.”

That said, “It’s really going to hit the small business owners and the young family that’s trying to accumulate enough to raise a family, maybe send their kids to private school. It’ll kick them in the teeth.”

A worker in Wichita might not consider those earning $250,000 a year middle class, but “if you’re a guy working for a Silicon Valley company and you’re married and you’re thinking about having your first kid, and your family makes 250-k a year, you can’t buy a closet in the Bay Area,” Mr. Kotkin says. “But for 250-k a year, you can live pretty damn well in Salt Lake City. And you might be able to send your kids to public schools and own a three-bedroom, four-bath house.”

According to Mr. Kotkin, these upwardly mobile families are fleeing in droves. As a result, California is turning into a two-and-a-half-class society. On top are the “entrenched incumbents” who inherited their wealth or came to California early and made their money. Then there’s a shrunken middle class of public employees and, miles below, a permanent welfare class. As it stands today, about 40% of Californians don’t pay any income tax and a quarter are on Medicaid.

It’s “a very scary political dynamic,” he says. “One day somebody’s going to put on the ballot, let’s take every penny over $100,000 a year, and you’ll get it through because there’s no real restraint. What you’ve done by exempting people from paying taxes is that they feel no responsibility. That’s certainly a big part of it.

And the welfare recipients, he emphasizes, “aren’t leaving. Why would they? They get much better benefits in California or New York than if they go to Texas. In Texas the expectation is that people work.”

California used to be more like Texas—a jobs magnet. What happened? For one, says the demographer, Californians are now voting more based on social issues and less on fiscal ones than they did when Ronald Reagan was governor 40 years ago. Environmentalists are also more powerful than they used to be. And Mr. Brown facilitated the public-union takeover of the statehouse by allowing state workers to collectively bargain during his first stint as governor in 1977.

Mr. Kotkin also notes that demographic changes are playing a role. As progressive policies drive out moderate and conservative members of the middle class, California’s politics become even more left-wing. It’s a classic case of natural selection, and increasingly the only ones fit to survive in California are the very rich and those who rely on government spending. In a nutshell, “the state is run for the very rich, the very poor, and the public employees.”

So if California’s no longer the Golden land of opportunity for middle-class dreamers, what is?

Mr. Kotkin lists four “growth corridors”: the Gulf Coast, the Great Plains, the Intermountain West, and the Southeast. All of these regions have lower costs of living, lower taxes, relatively relaxed regulatory environments, and critical natural resources such as oil and natural gas.

Take Salt Lake City. “Almost all of the major tech companies have moved stuff to Salt Lake City.” That includes Twitter, Adobe, eBay and Oracle.

Then there’s Texas, which is on a mission to steal California’s tech hegemony. Apple just announced that it’s building a $304 million campus and adding 3,600 jobs in Austin. Facebook established operations there last year, and eBay plans to add 1,000 new jobs there too.

Even Hollywood is doing more of its filming on the Gulf Coast. “New Orleans is supposedly going to pass New York as the second-largest film center. They have great incentives, and New Orleans is the best bargain for urban living in the United States. It’s got great food, great music, and it’s inexpensive.”

What about the Midwest and the Rust Belt? Can they recover from their manufacturing losses?

“What those areas have is they’ve got a good work ethic,” Mr. Kotkin says. “There’s an established skill base for industry. They’re very affordable, and they’ve got some nice places to live. Indianapolis has become a very nice city.” He concedes that such places will have a hard time eclipsing California or Texas because they’re not as well endowed by nature. But as the Golden State is proving, natural endowments do not guarantee permanent prosperity.

Ms. Finley is the assistant editor of OpinionJournal.com and a Journal editorial page writer.

 

¿Cómo está Chávez?

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¿Cómo está Chávez?

La salud del presidente venezolano es una incógnita. Sus comunicados obvian su estado, y hace días que no ofrece siquiera mensajes telefónicos

La evolución médica de Hugo Chávez, es todo un misterio. El presidente de Venezuela está en Cuba en tratamiento de radioterapia contra el cáncer. Y, salvo esporádicos comunicados y mensajes en su cuenta de Twitter, ajenos a su salud, el líder bolivariano se cubre de incógnita.

Ni Chávez ni sus colaboradores quiebran el hermetismo sobre su estado de salud. Los comunicados presidenciales valoran la actualidad internacional, con apoyo a la presidenta argentina por la expropiación de YPF. Los «tuits» se dedican a comentar la política venezolana y jalear a sus correligionarios. Como si la enfermedad no fuera un obstáculo para su trabajo.

Convalecencia

Han pasado cinco días en que el presidente no se comunica telefónicamente para actos gubernamentales. Tampoco usa el canal de la televisión estatal para hacer comentarios, como ha venido haciendo a lo largo de su convalecencia. Su ausencia televisada se cubre con reposiciones constantes de sus discursos y propaganda variada.

Canales no oficiales indican que Chávez está atormentado por fuertes dolores en la pierna izquierda, tal vez en la pelvis ósea o en la cabeza del fémur, informa Ludmila Vinogradoff. Los calma con dosis de morfina mientras recibe las radiaciones de cobalto y las inyecciones de quimioterapia.

El propio gobernante, antes de partir el 15 de abirl, avanzó su larga estancia. Es un tratamiento «duro» y prefería «no tener que ir yendo y viniendo». Es la décimocuarta vez que viaja a Cuba desde su primera operación hace diez meses.

Entre los chavistas cunde el temor de que, probablemente, su líder no pueda afrontar la campaña para las elecciones del 7 de octubre. Entonces, se desvelará el verdadero estado físico de Hugo Chávez. De momento, Venezuela celebró este viernes el 202 aniversario del inicio de su independencia sin la presencia del presidente.

Los crímenes del colonialismo

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Los crímenes del colonialismo

La publicación de los archivos coloniales por parte del Reino Unido vuelve a destapar los inhumanos crímenes cometidos en el continente africano durante esos años

eduardo s. molanoeduardosmolano
Los crímenes del colonialismo

 Verdugos sin identidad, víctimas sin reconocimiento. Con la publicación, esta semana, por parte del Gobierno del Reino Unido de los primeros documentos pertenecientes a los archivos coloniales, comienzan a salir a la luz los crímenes cometidos por la metrópolis durante esos infames años. Su desclasificación fue lograda, en parte, gracias a la batalla legal de cerca de 7.000 veteranos «Mau Mau» (una organización nacionalista keniana que entre 1952 y 1961 se alzó en armas contra el Gobierno británico), quienes en 2009 iniciaron un proceso contra su antiguo colonizador por los abusos morales y físicos durante la revuelta.

Sin embargo, no fue hasta el pasado año cuando el Gobierno británico dio luz verde a su causa, al admitir la existencia de 8.800 expedientes que fueron enviados de forma secreta a Londres desde varias ex colonias, poco antes de su independencia.

El apelativo «Mau Mau» fue creado por Londres para otorgar un carácter primitivo al movimiento

«Ésta no es una demanda contra el colonialismo, sino contra la barbarie. Nuestra causa se centra en una punto particular de la historia y en un lugar concreto. Solo queremos que se repare moral y económicamente [los supervivientes apelan por un fondo de cerca de 2,3 millones de euros] a unas víctimas a las que se arrebató la propio humanidad», explica a ABC George Morara, miembro de la Comisión de Derechos Humanos keniana, que espera que la publicación de estos documentos sea el espaldarazo definitivo a su lucha.

La historia, lo cierto, siempre les negó este privilegio. Cuando a comienzos de los 50, el gobierno colonial de Kenia amenazó a la etnia kikuyu con la expulsión de sus tierras, cerca de un millón y medio de miembros de esta tribu se alzaron en armas bajo la bandera «Mau Mau», un apelativo creado por la propia metrópolis británica para otorgar un carácter primitivo al movimiento.

Los crímenes del colonialismo

e. m.
Jacinta Kihumba, una «Mau Mau» que perdió a su marido e hijo en un centro de detención británico

La represión fue brutal (en aquel momento, menos de 10.000 ciudadanos blancos poseían más del 25% del territorio keniano): Según la Comisión de Derechos Humanos keniana, al menos 65.000 personas fueron ejecutadas por las tropas británicas durante el periodo 1952-1961. Unas cifras, que para la profesora de Harvard Carolin Elkins, serían infinitamente superiores.

En su obra «Britain’s Gulag», la autora denuncia que más de 100.000 kenianos podrían haber sido asesinados, pese a que solo 32 británicos fallecieron como consecuencia directa de los combates. A su vez, el 90 por ciento de los kikuyu fueron detenidos en algún momento del conflicto y traslados a campos de concentración (como denunciaba a este diario recientemente una de la supervivientes, Zawerja Wambui, en estos centros de internamiento se produjeron los más infames abusos contra los detenidos, caso de castraciones o agresiones sexuales masivas).

Los crímenes del colonialismo

Varios hereros, retenidos por tropas alemanas

Disculpa formal

Sin embargo, y sin servir de excusa, los crímenes cometidos en Kenia no son una excepción de la barbarie provocada por el colonialismo en el continente africano. Ya en 2004, Alemania ofreció una disculpa formal por la masacre cometida (y olvidada en la historia) por sus tropas contra la tribu herero en Namibia.

Solo un siglo antes, el 2 de octubre de 1904, el general Lothar von Trotha -comandante a cargo de la expansión germana en el suroeste del continente- había emitido la orden de exterminar a todos los miembros de esta tribu si no abandonaban sus tierras. Un año después, cerca de 65.000 miembros de esta etnia (casi el 80% de su población total) habían fallecido, bien al ser ejecutados o tras ser abandonados a su suerte en el desierto.

Las masacres en el Congo se enmarcaron en la carrera comercial por la producción de caucho en Europa

No menos sangrante es el caso de República Democrática del Congo. Durante la administración de este territorio -entonces llamado Estado Libre del Congo- por parte del rey Leopoldo II de Bélgica (1885-1908), y según el historiador Adam Hochschild, al menos de 10 millones de personas fueron asesinadas, en quizá uno de los mayores genocidios de la historia moderna.

Como destaca el analista, las masacres se enmarcaron dentro de la carrera comercial abierta en Europa por la producción de caucho, debido a su creciente demanda por parte de la industria automovilística.

Recuento de muertos

El salvajismo no fue menor. En 1896, por ejemplo, un periódico alemán -Kölnische Zeitung- ya denunciaba en sus páginas que al menos 1.308 manos habían sido entregadas, en un solo día, al infame comisionado local Leon Fievez (la práctica de cercenar miembros era habitual como castigo o para servir de recuento al número de muertos). De igual modo, como remarca Hochschild, solo en el año 1903, la compañía Anglo-Belga del Caucho y la Explotación envió cerca de 40.355 balas a uno de sus 35 centros de distribución bajo la orden, expresa, de castigar a quien empleara la munición disparando contra objetivos no humanos. Todo el armamento fue agotado a los pocos meses.

Ahora, al menos en Kenia, los verdugos comienzan a tener rostro.

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