Señores candidatos: las instituciones y el capitalismo sí importan

Señores candidatos: las instituciones y el capitalismo sí importan

GODOFREDO RIVERA

La semana pasada el Presidente Calderón  afirmó en Colombia que la libertad económica, la libertad de comercio internacional, el régimen de libre empresa, los derechos privados de propiedad y  la existencia de un sólido Estado de Derecho son la base para que las naciones prosperen, y  que no se requiere de buscar pruebas complejas de ello, que la experiencia práctica y hasta el sentido común  dan cuenta de ello. Y tiene razón el Presidente. Lástima que ya lo recordó cuando su sexenio va a terminar, lástima que no se lo dijo a los dictadores hermanos Castro cuando visitó Cuba (también la semana pasada).

 

Yo no sé si tienen caso las cumbres entre países, lo que sí sé es que sólo en la medida en que los presidentes  entiendan la importancia de la libertad, es que se avanzará. Lo demás es puro rollo demagógico y declaraciones de buenas intenciones.

 

A diferencia de EU y Canadá, la historia institucional en América Latina proviene de profundas raíces estatistas y ello es palpable, por ejemplo, en los candidatos a la presidencia en México. Todos ven la salida a los problemas económicos de México en el intervencionismo  estatal,  en la redistribución del ingreso (quitarle a unos para darle a otros).  Todos y cada uno desea intervenir, sea en la educación, sea en la salud, sea en la economía (Quadri  y Vázquez Mota, en ese orden, tal vez sean los menos estatistas, pero están lejos de ser liberales.  López Obrador y Peña Nieto, también en ese orden, son los más estatistas).

 

Las instituciones son cruciales para que todo capitalismo se desarrolle, pero ello no pasa por obesas y clientelares burocracias y menos por los políticos. Las instituciones, nos recuerda el gran Douglas North, son formales e informales.  Las instituciones formales se expresan en  constituciones y leyes que protegen sólidamente los derechos privados de propiedad y también son informales, como códigos no escritos, ética, principios convencionales, el derecho consuetudinario, etc. North agrega al contexto institucional lo que él llama  “organismos” y que se constituyen en iglesias, partidos políticos, sindicatos, colegios profesionales, universidades, etc.

 

La importancia de las instituciones en el desarrollo económico ha sido reconocida por varias vertientes sociológicas y económicas que subrayan que ellas constituyen las reglas del juego que orientan las acciones de los ciudadanos. Las instituciones garantizan los derechos de propiedad, generan la cooperación o el conflicto entre la población y permiten o impiden la depredación sobre la producción que pueden ejercer distintos grupos sociales, ya sea en forma lícita o ilícita (escudo contra los buscadores de rentas o vividores del presupuesto).

 

Las instituciones son las reglas de juego de una sociedad: encausan el desarrollo económico, pero son también un resultado histórico o “dependen del pasado”. Las instituciones están influidas por las ideologías legales y religiosas que dan lugar a una ética pública, a un comportamiento de respeto u odio por el capitalismo, a un respeto u odio por la libre empresa y al respeto o violación de la propiedad privada.

 

En México y América Latina, las instituciones formales e informales y los llamados organismos son en su mayoría estatistas, anticapitalistas; al espíritu emprendedor se le llama codicia; al espíritu de ser mejor se le denomina ambición enfermiza; al régimen de libre empresa se le denomina capitalismo salvaje.  Las instituciones en América Latina han impedido que el capitalismo o régimen de libre empresa florezca y se convierta en prosperidad para todos. Por el contrario, aunque hay mercados privados, se caracterizan por un muy amplio intervencionismo gubernamental y ello pasa por los monopolios gubernamentales y los oligopolios privados. Tenemos capitalismo de Estado y de compadres, no capitalismo de libre empresa, como pasó en su momento con el capitalismo anglosajón. Por ello me sorprende gratamente que sea el candidato Quadri el único que habla de hacer de PEMEX una empresa privada, un PEMEX como sociedad anónima. La verdad se sale de la lógica colectivista y estatista del PRI  y del PRD.

 

Otro ejemplo de la importancia de las instituciones y cómo se les desdeña en México, es el caso de Mexicana de Aviación.

 

Lejos de que las leyes faciliten la quiebra de una empresa para que los derechos privados de propiedad de accionistas y trabajadores sean respetados, un juez estatista (un tal juez Consuelo, que más bien necesita consuelo) se ha interpuesto y ha pospuesto la quiebra ordenada de la aerolínea Mexicana de Aviación, y en cambio, cada día que pasa, los activos de la empresa pierden valor. ¿Cuál es la apuesta de dicho juez estatólatra? Sencillo, bien sabe que si se deja operar al mercado, Mexicana ya hubiera quebrado desde hace mucho tiempo. Ah, pero el juez se siente omnipresente y quisiera que fuera el intervencionismo estatal el que salvara de la quiebra a Mexicana (es decir, que los contribuyentes financiemos a empresas que pierden dinero, qué gandalla); el juez quiere llevar el proceso hasta que termine el sexenio del Presidente Calderón y que sea el peje (enfermo de estatismo al más puro estilo tabasqueño de Tomás Garrido Canabal) o Peña Nieto quienes desde el escritorio gubernamental rescaten a Mexicana (a Peña ya le salió de su corazoncito su espíritu estatista, y declaró que si es elegido Presidente-al menos eso dio a entender-, rescataría a Mexicana de Aviación, claro con los recursos del contribuyente). Vaya juez, quiere estar por encima de los accionistas legítimos. Vaya instituciones estatistas que impiden que los mercados libres funcionen.

 

Las instituciones son vitales para el desarrollo económico, y por desgracia la gran mayoría de los políticos lo ignora.

 

Si en México las instituciones siguen apostando por el estatismo, simplemente no dejaremos el subdesarrollo económico. Ojalá lo entiendan los candidatos. Por lo pronto los que más se alejan del respeto institucional y el capitalismo son López Obrador y Peña Nieto.

 

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