Daily Archives: abril 15, 2012

Una candidata en problemas

Una candidata en problemas

Por: Salvador Camarena

¿El gozo está en riesgo de irse al pozo? En 50 días la suerte de Josefina Vázquez Mota parece haber vivido un giro poco previsible la noche del 5 de febrero pasado, cuando hizo historia al ganar la candidatura del Partido Acción Nacional: sería la primer mujer que tendría oportunidades reales de ganar la presidencia de México. Ese momento parece hoy de otra era. Ahora no pasa semana sin que la abanderada del PAN, partido en la presidencia desde 2000, no destaque por pifias, despistes y situaciones desafortunadas, unas causadas por ella misma, otras por sus colaboradores. Y todas ruidosamente criticadas en las redes sociales.

Vázquez Mota no es una novata en las lides políticas. Ha presidido dos importantes ministerios, el de Desarrollo Social con el presidente Vicente Fox, y el de Educación con Felipe Calderón. Previamente, cuando aún no incursionaba en la política, esta economista se ganó la vida dando conferencias y asesorías a empresarios. Ha sido además líder de la bancada de los diputados panistas (2009-2011) y participó en el equipo que hizo ganar a Calderón en el 2006. Con todo eso en las espaldas, nadie habría pensado que a punto de comenzar las campañas, Josefina, como le llama todo mundo, estaría desgastada por una cadena de sucesos que la han tenido más ocupada en apagar incendios que en lucir lista para la carrera que culminará en la elección del primero de julio próximo.

El más reciente de los tormentosos episodios de la panista es quizá el más delicado. Una grabación surgida de un pinchazo ilegal fue dada a conocer este lunes; en ella se escucha a una eufórica Josefina Vázquez Mota conversar con un colaborador luego de terminado el segundo debate de la interna panista, en enero pasado. La entonces precandidata asume, correctamente, que la llamada está siendo grabada y le dice a su interlocutor (Agustín Torres, encargado de redes sociales en el equipo de la panista) que sería bueno enviar saludos a quienes los están espiando. Esta es la transcripción según publicó La Jornada:

“‘Agus, mándale saludos a Alejandra Sota (vocera de la Presidencia de la República) y a Genaro García Luna (secretario de Seguridad Pública), por si pasan nuestra llamada, que pasen nuestro saludo’. Él, titubeante, dice: ‘muchos saludos’.

La panista insiste: ‘un saludo cariñoso a Genaro García Luna, que nos graba, en lugar de grabar a El Chapo, y un saludo muy amoroso a Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas, pinche Sota, o sea…’ Torres responde: ‘¡qué barbaro! deberían dedicarse a otra cosa, pero en fin’”.

La tarde de este mismo lunes los panistas presentaron una denuncia ante la fiscalía para demandar una investigación en “contra de quien resulte responsable” de la intervención telefónica y de la filtración, ambos delitos. Inicialmente, la candidata panista no quiso opinar sobre el escándalo, pero 24 horas después se ha sumado a la retórica del PAN, que depositó las sospechas de la autoría de este espionaje en los priístas, y en particular en su adversario: “Es el Partido Revolucionario Institucional, en territorios de su candidato, Enrique Peña Nieto, quien cotidianamente ha llevado a cabo este tipo de prácticas”, dice un comunicado de prensa de la candidata dado a conocer al mediodía del martes.

A pesar de su intento por desviar la atención, Vázquez Mota aún no sale del atolladero en el que se metió luego de que México la escuchara en el polémico audio asegurar que sus ex compañeros de gobierno, el ministro de seguridad pública y la vocera presidencial, una de las funcionarias más cercanas a Calderón, grababan y difundían conversaciones privadas. Lo único cierto es que Alejandra Sota fue una de las grandes impulsoras de Ernesto Cordero, ex ministro de Hacienda y quien perdió la candidatura ante Vázquez Mota.

El viernes, cuando empiecen las campañas, Josefina deberá dejar claro que ha quedado atrás la mala racha de estas semanas: se le vio rendir protesta ante un estadio que se vació minutos antes; tuvo que explicar que no relativizó en un artículo de 1998 la dictadura de Pinochet (en el texto ponderaba que el dictador chileno había sabido dejar la economía en manos de expertos); corrigió una aseveración incluida en su tesis, en la que escribió que la UNAM, la máxima casa de estudios de México, era un “monstruo”, y salió a disculpar a su equipo, que atribuyó a Mario Vargas Llosa el premio Nobel de la Paz y no el de Literatura. Aislados, cada uno de estos últimos episodios sería apenas algo anecdótico, pero en las próximas semanas sabremos si juntos, estos despistes, van a incidir en crear una imagen de una candidata en problemas.

El republicano moderado es historia

El republicano moderado es historia

Por: Paul Krugman

Santorum
Mark Thoma ha pillado no hace mucho a Kevin Hassett jugando para el equipo republicano. En su blog, Economist’s View, cita un artículo de opinión de Hassett publicado en la edición digital de National Review en el que este escribe: “No es una casualidad que el sector privado esté arrancando aunque los estímulos gubernamentales se estén reduciendo…  La actividad contenida que ha reprimido durante años la incertidumbre respecto a  las políticas de Obama por fin se está liberando. Demos gracias a Dios por los atascos”.

Thoma compara esto con una interlocución durante una vista del Congreso en febrero de 2001 en la que Hassett afirmaba: “A los economistas que han estudiado esto les ha sorprendido bastante que la política fiscal en tiempos de recesión sea razonablemente eficaz. Lo único es que los jefes intentaron dar un primer empujón que era demasiado flojo y que por lo general los golpes fuertes no llegaron hasta bien entrada la recesión. De modo que la razón por la que la política fiscal no nos ha sacado antes de la recesión es que empezamos tarde”.

La verdad es que no es ninguna sorpresa. Pero el hallazgo de Thoma me ha hecho pensar si hay algo que pueda llevar a los intelectuales conservadores razonables y moderados a aceptar el hecho de que en el partido republicano ya no hay cabida para ellos y qué podría ser ese algo.

Porque existe gente así, o al menos existe esa postura. Uno puede creer que el Estado del bienestar es demasiado grande sin creer que los parados no son más que unos vagos; puede creer que una política monetaria, y sobre todo una política fiscal, más activista sea un error, sin practicar la macroeconomía del oscurantismo. Evidentemente, yo discrepo, pero puedo entender que una persona razonable sostenga esos puntos de vista.

Pero no son puntos de vista que prevalezcan, o que se consideren siquiera marginalmente aceptables, en el Partido Republicano de hoy en día. El partido moderno es, en lo que respecta a los problemas sociales, el partido de Rush Limbaugh y Rick Santorum; y en cuanto a los temas económicos, es el partido de Ron Paul y Arthur Laffer. Nadie que tenga ambiciones políticas dentro del Partido Republicano se atreve a desafiar estas opiniones; los intentos de defender a Mitt Romney se basan  enteramente en la premisa, o tal vez la esperanza, de que todo lo que dice es mentira (lo que en cualquiera de los casos parece una buena suposición).

Y no, no hay nada comparable en el otro lado. Es verdad que el presidente Obama juega a veces a los equívocos, pero tanto por sus palabras como por sus actos, es un político moderadamente liberal y ligeramente intervencionista a quien ni los liberales ni, para ser francos,  los conservadores moderados deberían encontrar especialmente alarmante.

Así que, ¿cuándo abandonan el barco los conservadores razonables? David Frim, un analista y exasesor del presidente George W. Bush, y Bruce Bartlett, exasesor del presidente Ronald Reagan, ya lo han hecho, pero ¿quién más?

Claro que, a lo mejor, la gente que nos parece razonable en realidad no lo es. Algunos blogueros supuestamente libertarios han bajado la guardia y se han manifestado a favor de la vil ley de Virginia que obliga a las mujeres que quieren abortar a someterse a una ecografía transvaginal y apoyado a Rush Limbaugh después de que llamara “fulana” a una estudiante de derecho que defendía los anticonceptivos.

Pero yo creo que lo que estamos viendo básicamente es una ambición cínica, una falta de ganas de acabar con las esperanzas de tener un cargo e influencia en el futuro que es lo que entrañaría el admitir que este no el Partido Republicano de antaño.

Perú: ¿existen los milagros?

Perú: ¿existen los milagros?

Por: Graciela Mochkofsky

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Foto: El Comercio

A comienzos de 1996 asistí a una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York, sobre el “milagro argentino”, en el que expertos en política internacional, funcionarios públicos argentinos y académicos norteamericanos alabaron la aplicación de la receta neoliberal en mi país: apertura a los mercados internacionales, privatizaciones masivas, empequeñecimiento del Estado, y nuestro condimento especial: el plan de convertibilidad, que había hecho que un peso argentino valiera lo mismo que un dólar norteamericano.

Era un relato muy repetido en esos años, y cuando uno intentaba argumentar que tal vez fuera necesario mirar a la Argentina con ojos más escépticos –cuál era el costo social, cómo crecía el endeudamiento, cómo se llevaba a la ruina el sistema de educación y salud pública, etcétera–, la atención de los oyentes se desviaba. Sólo había un relato que querían escuchar.

El milagro, sabemos, desembocó en desastre, cuando ya no pudimos sostener que un peso era realmente un dólar y las consecuencias de las políticas de los ’90 saltaron a la vista de manera trágica.

Por eso, cuando escucho hablar del milagro económico peruano, suenan en mí algunas alarmas. Es indudable que el país ha crecido, que las cifras macroeconómicas son impactantes y que mucha gente vive ahora mejor que hace diez años, pero también es cierto que es una realidad complicada y contradictoria, con enormes matices sociales, políticos y culturales.

Para explicarlo mejor, comparto el siguiente contrapunto entre el intelectual mexicano Enrique Krauze y el periodista de investigación peruano Gustavo Gorriti. (Es un resumen de sus posiciones; a quienes interese el contrapunto completo, pueden encontrarlo aquí.)

De Krauze, reproduzco un fragmento de su columna “Perú mueve montañas”, que publicó en su revista Letras Libres:

Algo extraordinario está ocurriendo en el Perú (…) los buenos augurios parecen obra de la cosmología inca: un presidente indígena graduado en Stanford (Alejandro Toledo) cuya improbable biografía representó, en sí misma, un principio de reconciliación entre los pasados peruanos; un presidente populista (Alan García) que entendió y repudió sus errores pasados, y en una segunda oportunidad tomó la ruta de la modernidad económica; un militar golpista (el actual presidente Ollanta Humala) que pasó de concebirse como un “redentor” inspirado en Chávez a un líder que considera “obsoletas las divisiones de izquierda y derecha”, que defiende ante todo el Estado de Derecho, y sigue la pauta de Lula y Rousseff. (…)

Pero el cambio no es astrológico: es real. La globalización ha transformado la geografía económica del Perú. “Somos una China en miniatura” -me dice mi amigo Alfredo Barnechea, apuntando a la impresionante migración de la montaña a varias ciudades de la costa. “Perú es ‘un país fusión’ -agrega-, cuya forma social no es ya una pirámide sino un rombo, por la emergencia de las clases medias”. La tracción principal de este fenómeno no es sólo la demanda china (15% de la exportación total) sino el manejo responsable de la macroeconomía y -después de Chile- el clima de negocios más hospitalario de la región. En las gráficas del Fondo Monetario Internacional sobre crecimiento del PIB y en el índice de The Economist sobre salud fiscal y monetaria, resalta la similitud relativa del Perú con Singapur, Corea del Sur y China. Los números son sorprendentes: con una inflación de 3.4%, baja deuda y altas reservas internacionales, Perú crece al 7% anual, ha triplicado en diez años su producto per cápita (está cerca de los 6,000 dólares), quintuplicado la inversión externa y más que sextuplicado sus exportaciones (61% de ellas son metales). El empleo ha aumentado 37% en las principales ciudades, a la par de una impresionante expansión del consumo y la construcción.

De Gorriti, director de la revista digital de investigacion IDL-Reporteros, reproduzco un fragmento de su reacción a la columna, que redactó a mi pedido:

El artículo de Enrique Krauze (…) es la visión del turista incidental que busca los datos que justifiquen su convicción. No muy distante, en forma, de esas crónicas de viaje en la Unión Soviética de antaño en la que ibas describiendo tus escenarios de admiración. La biblioteca en el sovjoz, las tierras roturadas, las chicas con los retratos de grandes físicos e intrépidos astronautas como pinups en su dormitorio estudiantil, los centenares de miles de ingenieros, la producción fabril, los milagrosos avances de la medicina, las colas para escuchar a Yevtuchenko declamar su Babi Yar. No había duda, ese era el futuro.

Es cierto que Perú ha crecido sostenidamente desde el 2001 hasta la actualidad. Es cierto que, pese a la pésima distribución del ingreso, ha crecido la clase media y ha surgido una nueva, pujante, de nietos de los inmigrantes andinos que invadieron terrenos desocupados para construir sus barriadas de esteras. Es cierto que, por muy mal distribuido que esté, si sigue este nivel de crecimiento por diez o quince años más, el país habrá cambiado radicalmente para mejor.

Pero a la vez es cierto que una parte del crecimiento está sustentado en las exportaciones mineras, beneficiadas por el aumento mundial en el precio de metales y no metales; que la distribución del ingreso sigue siendo obscenamente inadecuada; que la democracia ha estado en peligro serio por lo menos un par de veces durante el decenio pasado, y que en 2011 la victoria sobre el fujimorismo –auspiciado por una coalición estridente de las clases dominantes peruanas, incluyendo la mayoría de los medios de comunicación tradicionales– exigió una movilización excepcional de todas las fuerzas democráticas junto con la conversión sorprendente y bienvenida de Ollanta Humala (juramento público de por medio) a la democracia, cinco años después de haber sido su enemigo. Aún así, la victoria fue por un margen relativamente estrecho.

Este es un país de buenos logros macroeconómicos que vive peligrosamente en lo político e inquietamente en lo social. El simplismo de Krauze lo describe muy parcialmente en forma que resulta al fin distorsionadora para una nación de tantos matices y tan contradictorias complejidades.

Estamos, sin duda, mucho mejor que antes (…) Pero el proceso ha sido difícil, lleno de altibajos, preñado de peligros. Del gobierno de crimen organizado de la etapa Fujimori-Montesinos a la democracia precaria de Toledo, el crecimiento corruptón del de García y, finalmente, el peligro del retorno del fujimorismo que enfrentamos hace pocos meses, te da la idea de un proceso político disfuncional sobre el trasfondo de un crecimiento económico también plagado de conflictos.

Caos en Afganistán

ASIA

Caos en Afganistán

Por Julián Schvindlerman

Según una encuesta de finales de marzo llevada a cabo por el New York Times y la CBS, siete de cada diez estadounidenses considera que las tropas de su país no debieran permanecer en Afganistán.

El dato refleja cansancio popular ante la prolongada presencia norteamericana en el caótico país musulmán, y es posible que tres sucesos recientes hayan influido en él poderosamente:

1) un vídeo que muestra a soldados estadounidenses orinando sobre cadáveres de supuestos talibanes abatidos;

2) la destrucción por fuego de ejemplares del Corán en una base militar en las afueras de Kabul, destrucción atribuida a un error o al temor de que contuvieran mensajes ocultos de la insurgencia;

3) la matanza perpetrada por un sargento norteamericano en Kandahar, en la que perdieron la vida 17 civiles indefensos.

Cada uno de esos hechos provocó reacciones airadas en la población afgana, tensó las relaciones entre los Gobiernos de ambos países y afectó al delicado diálogo entre Washington y los talibanes. En conjunto, no podían dejar de tener un impacto directo en la percepción colectiva de los estadounidenses sobre el devenir de la guerra.

Pero a lo anterior debe agregarse otro factor que ceba la impaciencia reinante: los ataques regulares contra fuerzas de la Coalición por parte de soldados afganos. En uno de ellos, registrado a principios de año, cuatro soldados franceses perdieron la vida y otros dieciséis resultaron heridos. Con esos cuatro, el número de militares franceses caídos en Afganistán desde 2001 se elevó a 82. En los últimos cinco años, unos 80 soldados extranjeros han muerto en ataques perpetrados por policías o soldados afganos. Tres cuartas partes de esos ataques han tenido lugar en el último año y medio.

Preocupado por las dimensiones del problema, el Gobierno afgano ha tomado una decisión curiosa: ha ordenado al Ejército espiar a sus propios miembros. Según algunos reportes de prensa, el Ejército ya tiene una lista de militares relacionados de una manera u otra con Pakistán, incluso habría exigido a los que tienen parientes en dicho país que trasladen a éstos a Afganistán o bien que abandonen la institución. “Cuando [nuestros soldados] están en Pakistán pueden ser influidos o intimidados por el enemigo”, ha afirmado Sher Mohamed Karimi, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Purgar el Ejército no será una tarea menor, especialmente en una nación con fuertes divisiones étnicas y sectarias. Prevenir los actos violentos de individuos alienados o de ideología cambiante será más difícil todavía. Pero el esfuerzo es absolutamente necesario. Para los soldados de la OTAN, combatir a los talibanes ya supone un desafío importante; si además deben hacerlo mirando constantemente a sus espaldas, su misión se tornará imposible.

Cumbre de las Américas: un fracaso por las Malvinas y Cuba

CRISTINA FERNÁNDEZ SE VA MOLESTA

Cumbre de las Américas: un fracaso por las Malvinas y Cuba

Aunque empezó con problemas por el rechazo de invitar a Cuba, la VI Cumbre de las Américas terminó con un sabor a fracaso por falta de consensos.

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Tradicional foto de familia de los presidentes. | EFE
 Martín Higueras / Iberoamérica

Hace ya varias semanas que esta Cumbre de Cartagena estaba destinada a un posible fracaso, en especial por la insistencia del presidente de Ecuador de incluir a Cuba dentro de la reunión. Ante la negativa de algunos países y de Colombia, país sede, Rafael Correa decidió solidarizarse con sus amigos de la dictadura y permanecer en su país, un gesto que fue imitado, como era de esperarse, por su colega nicaragüense, Daniel Ortega.

Ante la duda, este fracaso se confirmó este domingo al acabar las reuniones sin ningún consenso de carácter político, algo que el anfitrión Juan Manuel Santos se esforzó en negar; para él, este extremo no significaba el fracaso de la cita continental. El propio presidente uruguayo, José Mujica, reconoció en rueda de prensa que se había llegado a un acuerdo en cinco temas del temario oficial (seguridad, desastres naturales y medioambiente, integración física, acceso a las tecnologías y pobreza e inequidad) pero que eso no se había logrado en temas políticos.

La que partió antes de tiempo de la cumbre fue Cristina Fernández de Kirchner. Todos los indicios apuntan a que la causa de su enfado fue no poder incluir un punto sobre Las Malvinas en la declaración final. 32 de los 34 países estaban de acuerdo pero ni Canadá ni EEUU estaban dispuestos a firmarlo, y sin ese consenso fue imposible incluirlo en el texto. Eso habría provocado que la presidenta argentina dejara a sus homólogos y volviera a su país. Según Juan Manuel Santos, se fue porque “me había dicho que tenía que volver pronto. Tiene una serie de problemas en Argentina”. Sin embargo, también confesó que cuando terminó su discurso inaugural, la presidenta se le acercó y le dijo: “Te olvidaste de Malvinas”. Y es que, según el diario Clarín, “la delegación argentina había trabajado desde el principio para que la declaración final de la reunión incluyera un unánime apoyo de la Cumbre de las Américas al reclamo ante Gran Bretaña por la soberanía de las islas”.

Otros de los temas que impidieron terminar la cumbre con una declaración final fueron la ausencia de Cuba del foro regional y las políticas antidrogas en la región. De hecho, los países del ALBA, es decir los alineados con las políticas bolivarianas de Hugo Chávez, anunciaron que no acudirían a la próxima cita de no ser invitada Cuba. Eso tendrá que verlo en 2015 Ricardo Martinelli, presidente de Panamá, país que acogerá la VII Cumbre de las Américas.

Al final, la cumbre emitió tres comunicados sobre temas específicos, entre los que no están ni la inclusión de Cuba en las próximas cumbres ni un apoyo expreso a la reivindicación argentina de soberanía sobre las Malvinas. Los comunicados son uno, a instancias de Brasil y Argentina, de apoyo a la reunión sobre medio ambiente Río+20, otro de México sobre la delincuencia organizada transnacional y otro de Colombia referido a un foro de competitividad regional.

 

Los sanguinario “Zetas” se mezclan con migrantes

Los sanguinario “Zetas” se mezclan con migrantes

Grupos de trata de personas y del crimen organizado estarían desplazándose hacia México procedentes de Centroamérica por los mismos canales de tránsito que los refugiados y migrantes económicos, advirtió la especialista Laura Zamudio González.

La directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (UIA) comentó que, al parecer, cuando Los Zetas regresan a este país lo llegan a hacer en oleadas de migrantes de tránsito rumbo a Estados Unidos y con refugiados.

Zamudio González subrayó que por ello es de suma importancia reconocer quiénes sí son sujetos de ese derecho y quiénes no.

Comentó que antes era fácil identificar a los refugiados pues por lo general se desplazaban de forma individual o en pequeños grupos, pero ahora llegan en masas donde se mezclan con migrantes económicos, solicitantes de asilo político y redes criminales.

Señaló que esa situación hace muy difícil para el Estado mexicano brindar protección a los solicitantes de refugio político.

La internacionalista participó en el seminario Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria, en el que Rubén Barbado Sánchez, de la ACNUR, recordó que la condición de refugiado, acto declaratorio de carácter universal, se otorga a las personas que deben abandonar su país de origen para garantizar su vida o libertad.

El oficial Asociado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) expuso que por lo menos 33.9 millones de personas son desplazadas de manera forzada en el mundo; 10.55 millones son refugiadas.

De igual forma 41% de los refugiados y solicitantes de asilo son menores de 18 años, en tanto que 49% de la población que protege el organismo son mujeres y niños.

Javier Urbano Reyes, coordinador del Programa de Asuntos Migratorios (Prami) de la UIA, expresó que la ley es un mecanismo de reconocimiento a los solicitantes de refugio, pero sólo abre la puerta en torno al tema.

Planteó en ese sentido que la integración social de los refugiados corresponde a diversas instancias del Estado, como las secretarías del Trabajo y de Desarrollo Social, que deben emprender políticas públicas que integren como ciudadanos a los refugiados, en virtud de promover, generar y aumentar el respeto a sus derechos humanos.

Dijo que México debe reconocer la característica especial de protección a los refugiados, para luego poder pasar a un esquema de promoción de su ciudadanía, pues no se debe “hablar del refugiado como si fuera una condena social, sino como un mecanismo de transición”.

Para Javier Urbano es importante que la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria no se quede pasmada, sino que sea una herramienta que trascienda y movilice a una persona, de ser un refugiado, a ser un ciudadano. México enviaría un buen mensaje al mundo al reconocer el potencial ciudadano del refugiado, dijo.

El hallazgo 5 ejecutados de la Familia Michoacana, en un camino de Tejupilco

El hallazgo 5 ejecutados de la Familia Michoacana, en un camino de Tejupilco

El hallazgo ocurrió alrededor de las 8:00 de la mañana sobre la vereda que conduce a la comunidad de Las Mesas, de dicha localidad, en la que el personal de la dependencia fue alertado de manera anónima.

Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) localizaron cinco sujetos ejecutados sobre un camino de terracería cerca de un bar del municipio de Tejupilco. Los occisos presentaban golpes en cuerpo y rostro.

El hallazgo ocurrió alrededor de las 8:00 de la mañana sobre la vereda que conduce a la comunidad de Las Mesas, de dicha localidad, en la que el personal de la dependencia fue alertado de manera anónima.

De acuerdo con los reportes oficiales, los cinco cuerpos fueron abandonados cerca de un bar conocido como “Las Estrellas”, en donde se presume que se reúnen varias bandas delictivas y de los verdugos no se tienen mayores datos, aunque se presume que pudieran ser miembros de la Familia Michoacana.

Los sujetos cuyas identidades no fueron precisadas en el sitio, presentaban lesiones de arma blanca en todo su cuerpo, en el que además tenían huellas visibles de golpes tanto en rostro como en las extremidades.

Uno de los cadáveres presentaba un golpe en la cabeza que derivó en la exposición de la masa encefálica; mientras que los otros cuatro tenían desfigurado el rostro, lo que impidió determinar sus rasgos físicos generales.

De acuerdo con las autoridades policiacas, los cinco sujetos vestían ropa de marca, incluida sus prendas interiores, aunque su color de piel y aspecto físico denotaba que pertenecen a la región sur de la entidad sin precisar a qué municipio.

A un costado de los cadáveres abandonados los agentes encontraron una maleta con herramientas de trabajo y un número indeterminado de piezas sueltas de armas de fuego.

Personal de la SSC que acudió al sitio para acordonar la zona, presumen que los cinco hombres de edades entre los 26 y 43 años fueron ejecutados en otro lugar y abandonados posteriormente cerca del bar.

El titular del primer turno de la Agencia del Ministerio Público con sede en Tejupilco, Fortino Popoca Gutiérrez, acudió al lugar del hallazgo para dar fe del crimen y tras realizar las diligencias periciales de ley, ordenó el levantamiento y traslado al forense de los cadáveres que permanecen en calidad de desconocidos.

Los “buenos” y los “malos”… por ahora

Marta Colomina: Los “buenos” y los “malos”… por ahora

Esta semana se cumplió una década de los hechos de abril de 2002 y de nuevo el Gobierno ha reeditado una visión obscenamente reñida con la verdad en la cual los “malos” son las víctimas y los “buenos” los pistoleros de Puente Llaguno que dispararon a mansalva contra manifestantes pacíficos y desarmados. Huelga decir que en esta visión maniquea el “bueno más excelso”, es quien fríamente dio las órdenes de activar el Plan Ávila y autorizó el uso de las zonas de seguridad de Miraflores para que disparasen los francotiradores no identificados y jamás castigados.

Más de una vez Chávez ha dicho que él fue quien provocó no solo la crisis política de 2002 que causó 19 muertes y 150 heridos, sino los ataques a los empleados de Pdvsa, el acoso brutal de la lista Tascón (que sigue aplicándose con fiereza) y el cierre de RCTV, como recordaba el diputado M.A. Rodríguez. Otra colega, Marianella Salazar, señala que a fuerza de repetir mentiras, ha logrado convencer a gran parte del país y del mundo de que la oposición dio un “golpe de Estado”, como si los militares que le pidieron la renuncia hubieran sido comandados por los partidos políticos y por el millón de civiles que marcharon mansamente “armados” con pitos y banderitas. “Las negociaciones que condujeron al desenlace (de abril) fueron llevadas a cabo con una gramática estrictamente militar” subraya Colette Capriles (EN 12-04-2012). El destino de Chávez “se dirimió entre militares”, los que le pidieron la renuncia, “la cual aceptó”, y los que le regresaron al poder. Con esa lógica orwelliana el 4F no fue un golpe sino una “rebelión” que el propio felón convirtió en Fecha Patria con desfile militar incluido. En cambio que el 12A fue ungolpe que Chávez se cuida de no endilgar al alto mando militar (algunos de los cuales siguen hoy con él o en embajadas), sino a todos los civiles y partidos de la disidencia. Aquella marcha devino en una masacre de la cual se culpó a los comisarios y PM condenados a 30 años de cárcel por una “justicia” dedicada a garantizar la impunidad de los crímenes causados por el régimen que ha erigido la violencia y el terrorismo judicial en política de Estado. Su mayoría parlamentaria nunca nombró una Comisión de la Verdad. En 10 años no ha habido respuesta para los familiares de las víctimas, muchos de los cuales han tenido que abandonar el país por el acoso oficial. Año tras año las mismas espantosas mentiras que trastocaron a las víctimas en verdugos.

Ahora que un Chávez muy enfermo aspira a la reelección, su gobierno atiza aún más los odios y justifica sus atropellos en los hechos de abril, incorporados como parte de su campaña electoral. En solo dos días el oficialismo publicó contra Henrique Capriles cinco páginas en tres medios impresos, a todo color, con un costo de muchos miles de bolívares, presentándolo como “asaltante” de la Embajada de Cuba. Olvidan que ”la escalera usada por Capriles para entrar en la Embajada se la pusieron los propios cubanos, luego que su embajador Sánchez Otero solicitara su presencia a través del embajador de Noruega” (Tal Cual 12-04-12).

En tanto Henrique Capriles Radonski sigue su prédica conciliadora y su contacto casa por casa con magníficos resultados (prueba de que la gente está harta de la confrontación estéril mientras el país es devorado por la ineptitud y corrupción oficiales), Chávez y su aparato propagandístico exacerban el encono, la división y la violencia, justamente cuando el enfermo busca el auxilio de Cristo para recuperar su muy maltrecha salud, sin que de su boca haya surgido ni una sola palabra de paz y de arrepentimiento. No entiende que “para recibir perdón de Dios debe reparar el mal y las injusticias que ha causado” como le dijera en carta pública esta semana el obispo emérito de Carora, Mons. Herrera quien, como advirtiéndole a Chávez la inutilidad de represalias en su contra, le dice que tiene 84 años, que también se sometió a tratamientos de quimioterapia y que “su muerte está cerca”. El obispo le recuerda a Chávez “la injusta prisión de la jueza Afiuni”, de los comisarios y demás presos políticos, los robos o expoliaciones de sus “exprópiese”, de las muertes causadas por la entrega ilegal de armas y la negligencia en enfrentar “la corrupción que asola a Venezuela, tanta que muchos piensan en su complicidad en esos hechos (… ) de ahí la venalidad de los jueces que dictan sentencias ordenadas por usted mismo”.

Y en eso estamos. En la etapa en la que Monseñor Herrera advierte que “Dios tomará cuentas si no corrige sus graves faltas” y, a partir del 07-O, en la de reescribir la historia para que desaparezcan “los malos” y los “buenos” y se rinda culto a la verdad.

 

Cumbre de Las Américas concluye sin declaración final

Cumbre de Las Américas concluye sin declaración final por falta de consenso

La VI Cumbre de las Américas concluyó hoy con “compromisos” en algunos temas, incluido un mandato a la OEA para que analice alternativas a la lucha contra el narcotráfico, y tres comunicados sobre temas específicos.

El presidente de Colombia y anfitrión de la VI Cumbre de las Américas, Juan Manuel Santos, informó hoy de que esta cita de gobernantes concluyó sin declaración política final “porque precisamente no hay consenso”.

Santos lo confirmó en una rueda de prensa al término de la cumbre que se celebró desde el sábado en Cartagena de Indias, donde también dijo que “el hecho de que haya declaración no es un fracaso”.

Los comunicados son uno, a instancias de Brasil y Argentina, de apoyo a la reunión Río+20, otro de México sobre la delincuencia organizada transnacional y otro de Colombia referido a un foro de competitividad regional. EFE

 

Queremos guerra, y la queremos ahora

Queremos guerra, y la queremos ahora

por Pepe Escobar

La Casa de Saud de Arabia Saudita y Qatar han institucionalizado el variopinto equipo conocido como el Ejército Libre Siria, que no es otra cosa que un organismo mercenario. Pagándole el precio de 100 millones de dólares por su sucio trabajo, uno se puede preguntar con toda legitimidad: ¿No es maravillosa la democracia –cuando monarquías del Golfo Pérsico aliadas de EEUU pueden comprar por una miseria un ejército mercenario? ¿No es grandioso ser un revolucionario con un talón de sueldo asegurado? Nuestro colega Pepe Escobar nos da su análisis al respecto de toda esta farsa llamada «Conferencia de los Amigos de Siria».

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Tropas turcas en la frontera con Siria. Turquía ha estado dando apoyo logístico a los mercenarios islamistas de Al-Qaida y otros «rebeldes» fundamentalistas implicados en el sabotaje de Siria por las potencias occidentales y algunos países árabes del Golfo. Lo que demuestra el doble rasero y la verdadera naturaleza del gobierno turco y de sus dos estrellas políticas, Recep Tayyip Erdogan, primer ministro y de su cerebro, el ministro de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoğlu.
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Fue tarde por la noche, en algún sitio sobre Siberia, en un vuelo de Moscú a Beijing (¿BRIC a BRIC?) cuando el pensamiento, como un relámpago, comenzó a apoderarse de mí.

¿Qué diablos pasa con estos árabes?

Tal vez haya sido el efecto narcótico del perennemente horrible Terminal F en el aeropuerto Sheremetyevo [en Moscú]– sacado directamente de un gulag de Brejnev. Tal vez fue la expectación de saber más sobre el ejercicio naval conjunto Rusia-China programado para fines de abril.

O fue simplemente otro caso de «puedes sacar al muchacho de Medio Oriente, pero no puedes sacar a Medio Oriente del muchacho».

Con amigos como estos… Todo tuvo que ver con la reunión de Amigos de Siria (¿locos por la guerra?) en Estambul. Imaginad al ministro de Exteriores saudí Saud al-Faisal –quien parece tener la habilidad de causar el arrobamiento y éxtasis de la secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton– argumentando febrilmente que la Casa de Saud, esos paragones de la democracia, tiene «el deber» de armar a la oposición «revolucionaria» siria.

E imaginad a al-Faisal ordenando un inmediato cese al fuego del gobierno de Bashar al-Asad, culpable –según la Casa de Saud– no solo de la cruel represión sino de crímenes contra la humanidad.

No; no se trataba de un sketch de Monty Python.

Para asegurarse de que iba por buen camino, al-Faisal también dijo que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) quería involucrarse más con EEUU (traducción, por si fuera necesaria: el equipo de boxeo EEUU-CCG, tal como se expresa en el armamento de los «rebeldes» sirios, quiere golpear al cuerpo a Irán.

Tanto para la Casa de Saud como para Qatar (los restantes del CCG no son más que extras), lo que sucede en Siria no tiene que ver con Siria; siempre ha tenido que ver con Irán.

Esto se aplica especialmente a la promesa saudí de inundar el mercado global de petróleo con capacidad de producción adicional que, como sabe cualquier analista del petróleo, no poseen – o no utilizarían; después de todo la Casa de Saud necesita altos precios del petróleo para sobornar a su inquieta población de la provincia oriental para que no piense en esas tonterías de Primavera Árabe.

Clinton recibió en persona la promesa de la Casa de Saud, antes de aterrizar en Estambul. El regalo a cambio de Washington fue tipo Pentágono: el CCG será pronto protegido contra el «maligno» Irán por un escudo de misiles suministrado por EEUU. Eso implica que un ataque contra Irán puede ser descartado para 2012 – pero está ciertamente «sobre la mesa» para 2013.

Las naciones asiáticas –especialmente los miembros del BRICS China e India– seguirán comprando petróleo de Irán; el problema qué harán los perros falderos europeos. Otros problemas reales son que los kurdos en el norte de Iraq están sacando su petróleo del mercado hasta que Bagdad les pague la parte acordada. Y luego existen los 400,000 barriles por día de Siria, que han estado decreciendo durante los últimos meses.

A pesar de todo, los saudíes seguirán con el escenario imaginario del petróleo como obsequio para Washington – mientras EEUU presiona a las dóciles economías de la Unión Europea y a asiáticos extremadamente cautelosos que no tienen motivos para seguir comprando petróleo iraní.

Pero entonces entra causando sensación en el lío en Estambul el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki –cuyo poder es consecuencia directa de la invasión y destrucción de Iraq por Washington.

Y aquí está, en sus propias palabras:

«Rechazamos cualquier armamento [de los rebeldes sirios] y el proceso para derrocar el régimen [de Asad], porque llevará a una crisis mayor en la región… La posición de esos dos Estados [Qatar y Arabia Saudí] es muy extraña… Llaman a enviar armas en lugar de trabajar a fin de apagar el incendio, y oirán nuestra voz, que estamos contra el armamento y contra la interferencia extranjera… Estamos contra la interferencia de algunos países en los asuntos internos de Siria, y esos países que interfieren en los asuntos internos de Siria interferirán en los asuntos internos de cualquier país… Ha pasado un año y el régimen no ha caído, y no caerá, ¿y por qué debiera caer?»

Maliki sabe perfectamente que el continuo y ya creciente armamento de sirios suníes –muchos de ellos del tipo salafista y yihadista– se propagará inevitablemente a Iraq, y amenazará su gobierno de mayoría chií. Y eso sin considerar el hecho de que su gobierno apoya la estrecha relación entre Irán y Siria.

Maliki, a propósito, volvió al poder en otoño de 2010 porque Teherán intervino hábilmente para asegurar que los sadristas lo apoyaran. Para aumentar el enojo de Maliki, Qatar se niega a extraditar al vicepresidente iraquí Tareq al-Hashemi, acusado de ser el cerebro tras un golpe de estado pro suní en Bagdad.

Cuán verde era mi valle yihadista

Por lo tanto Washington se lanza ahora alegremente a un remix de la yihad afgana de los años ochenta que –como lo sabe cada grano de arena desde el Hindu Kush a Mesopotamia– condujo a esa fantasmagórica entidad, al Qaida, y a la subsiguiente «guerra contra el terror».

La Casa de Saud y Qatar han institucionalizado el variopinto equipo conocido como el Ejército Libre Siria como organismo mercenario; ahora lo tienen en su nómina, al precio de 100 millones de dólares (y suma y sigue). ¿No es maravillosa la democracia – cuando monarquías del Golfo Pérsico aliadas de EEUU pueden comprar por una miseria un ejército mercenario? ¿No es grandioso ser un revolucionario con un talón de sueldo asegurado?

Sin perder un instante, Washington también ha establecido su propio fondo, para ayuda «humanitaria» a Siria y ayuda «no letal» a los «rebeldes»; «no letal», es como en el caso de un equipo ultramoderno de comunicaciones satelitales listo para la batalla, más gafas de visión nocturna. El sedoso sesgo de Clinton fue que el equipamiento permitiría a los «rebeldes» «evadir» ataques del gobierno sirio. No se habla de que ahora ya tienen acceso a información accionable estadounidense mediante un enjambre de drones desplegados sobre toda Siria.

Maliki puede ver claramente la advertencia escrita sobre la pared (suní). La Casa de Saud invadió a Bahréin, mayoritariamente chií, para proteger a la extremadamente impopular dinastía suní al-Khalifa en el poder – sus «primos». Maliki sabe que una Siria post Asad significaría que la Hermandad Musulmana suní estaría en el poder – salpicada de yihadistas/salafistas.
En su peor pesadilla, Maliki ve ese posible futuro distópico como un remix de al Qaida en Iraq con esteroides.

Eso es lo que resultaron ser los «Amigos de Siria» basados en Estambul: una desvergonzada legitimación –por árabes aliados con EEUU- de una guerra civil en otro país árabe. Las víctimas serán sirios comunes y corrientes atrapados en el fuego cruzado.

Esa armamentización por EEUU y el CCG, disuelve enteramente el plan de paz en seis puntos del enviado a Siria y ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan. El plan plantea un cese al fuego; que el gobierno sirio «cese los movimientos de tropas» e «inicie el retiro de concentraciones militares»; y un arreglo político negociado.

No habrá cese al fuego. El gobierno de Asad aceptó el plan. Los «rebeldes» armados lo rechazaron. Imaginad que el gobierno sirio inicie el «retiro de concentraciones militares» mientras una multitud de «rebeldes» armados y de mercenarios de todo tipo (de Libia, el Líbano e Iraq) siguen desplegando sus tácticas de tortura y lanzando una andanada de artefactos explosivos improvisados.

Aterricé en Beijing ansioso de saber más sobre el próximo ejercicio naval conjunto de Rusia y China en el Mar Amarillo, pero en su lugar tuve que aguantar un artículo de opinión de Henry Kissinger en el diario Washington Post. [1] En las propias palabras del Dr. K:

«La Primavera Árabe es ampliamente presentada como una revolución regional, dirigida por la juventud, a favor de principios liberales democráticos. Pero Libia no es gobernada por fuerzas semejantes; apenas sigue existiendo como Estado. Tampoco Egipto, cuya mayoría electoral (posiblemente permanente) es en su abrumadora mayoría islamista. Los demócratas tampoco parecen predominar en la oposición siria.
El consenso de la Liga Árabe sobre Siria no es conformado por países previamente distinguidos por la práctica o la propugnación de la democracia. Más bien, refleja en gran parte el conflicto milenario entre chiíes y suníes y un intento de recuperar la dominación suní de una minoría chií. Es también precisamente el motivo por el cual muchos grupos minoritarios, como los drusos, kurdos y cristianos, se sienten incómodos respecto a un cambio de régimen en Siria.»

Bueno, el experto en China, doctor K, por lo menos tiene razón en este caso (y en total acuerdo con Maliki, nada menos). Un ejército mercenario hecho y derecho pagado por autócratas árabes para derrocar un gobierno árabe es pura y simplemente cambio de régimen – a pesar de la retórica estadounidense sobre «democracia» y «libertad». Solo tiene que ver con dividir para gobernar clásico, imperial, que se beneficia de enfrentar a suníes contra chiíes.

Y luego, mi divino pato asado me reveló que hoy en día el doctor K, baluarte de la realpolitik , no cuenta con mucha aceptación en Washington.

La mega-represa de Dilma Rousseff condena a los indígenas de Brasil

La mega-represa de Dilma Rousseff condena a los indígenas de Brasil

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que el gobierno brasileño falta e incumple en sus obligaciones con respecto a los derechos humanos de los pueblos indígenas.

La OIT afirma además que el hecho de no haber consultado a los indígenas en la construcción de la mega represa de Belo Monte, Brasil viola de esta manera el Convenio 169 sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribus, que Brasil había ratificado con su firma.

Belo Monte será la tercera represa más grande del mundo. El gobierno brasileño ha autorizado la construcción de la misma a pesar de la condena unánime de los pueblos indígenas, las comunidades ribereñas, los científicos, los fiscales de Brasil y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El proyecto de mega-represa fue iniciada por el ex presidente Lula Da Silva, y es su sucesora, Dilma Rousseff, ex ministro de Energía y actual presidente de Brasil, que ha dado luz verde al inicio de los trabajos en enero 2012 pese a la oposición multitudinaria.

Poblaciones aisladas de indígenas —quienes se ganan la vida, su comida y medicinas de la selva, la misma que será destruida por la construcción de la represa— son las que van a sufrir las peores consecuencias.

La represa consiste en crear un lago artificial de 500 km2, que hará desaparecer el territorio de los indios Kayapó. Para efectuar los trabajos durante la estación seca [época donde no llueve], se necesitará de un reservorio que cubrirá un área adicional de 6,140 km2, inundando así pueblos de los territorios Araweté, Ipixuna Igarapé, Koatinemo, Arara, Kararaô, y Cachoeira.

En total, 20,000 a 40,000 indígenas se verán obligados en 2015 a abandonar su hábitat natural y sus tierras ancestrales. Cuando los indígenas serán expulsados de sus tierras, no les quedará otra solución que terminar en el borde de una carretera o en reservas superpobladas donde la violencia, la desnutrición, la enfermedad y el suicidio son comunes, dice la ONG Survival. Con poca inmunidad a las enfermedades externas, la afluencia de trabajadores inmigrantes en la represa va poner además en riesgo sus vidas y salud.

El Ministerio de Justicia brasileño y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ordenaron al gobierno que suspenda la construcción de la represa mientras los derechos de los indígenas no sean respetados, pero el trabajo continúa con el consentimiento de las más altas autoridades gubernamentales de Brasil.

Organizaciones defensoras de los derechos de los pueblos indígenas denuncian el riesgo de genocidio de los pueblos indígenas de Brasil, cuyo gobierno está aumentando los abusos y el no respeto de los derechos humanos en violación de sus obligaciones nacionales e internacionales [1]

Los nativos americanos de la cuenca del Xingu son víctimas de una economía de guerra debido a que los sótanos de la tierra donde viven ocultan una riqueza codiciada por las multinacionales, incluyendo el niobium, un mineral utilizado en la fabricación de aceros de alta resistencia y en la fabricación de tuberías para oleoductos. Si bien la mega-represa se presenta como un proyecto para el suministro de electricidad para la población brasileña, en realidad todo esto tiene como finalidad principalmente a proporcionar energía para la extracción de bauxita en el Estado de Pará, y su transformación en aluminio para la exportación. En otras palabras, los indígenas de Brasil son sacrificados por el gobierno de de Dilma Rousseff en favor de una economía especulativa globalizada, los beneficios no son, ni serán, ni beneficiarán al pueblo brasileño.

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Rusia prohíbe a la OTAN de transportar heroína a través de su territorio

Rusia prohíbe a la OTAN de transportar heroína a través de su territorio

Durante la cumbre de la OTAN en Bucarest en el año 2008, el presidente ruso Dimitri Medvedev, se había ofrecido a poner a disposición de la Alianza Atlántica las líneas ferroviarias rusas para asegurar el transporte desde o hacia Europa de material no letal proveniente de Afganistán.

El 05 de abril de 2012, Alexander Grushko, vice ministro de Relaciones Exteriores ruso que se espera que se convertirá pronto en el próximo Representante Permanente de Rusia ante la OTAN, dijo en una entrevista con la agencia de noticias RIA Novosti, que el transporte [carga] que se le había otorgado a la OTAN en el pasado [por las vías férreas] ahora se regirá por una nuevo Protocolo. En virtud de este nuevo acuerdo, la carga o flete de la OTAN será revisado por los servicios rusos de lucha contra el narcotráfico.

El consumo de heroína afgana se ha convertido en el principal problema de salud pública en Europa en general y en Rusia en particular. El país se ha convirtido en el mayor consumidor del mundo. Hasta la fecha, dos millones de jóvenes rusos de edad entre 18 y 39 años son consumidores habituales. Esta droga provoca más de 30,000 muertes al año y promueve la propagación del virus del SIDA [VIH] a un ritmo nunca antes visto en un informe de la ONUDC. [1]
Ver video: soldados de EEUU ayudan y protegen los campos de cultivo de amapola y opio para la fabricación de heroína.

Los responsables de la lucha anti-drogas en Rusia abordaron el tema hace un tiempo atrás de manera explícita señalando ya en ese momento el papel de la OTAN en el tráfico [y aumento] de heroína desde [o proveniente] de Afganistán. Las autoridades rusas incluso han llevado el asunto ante el Consejo de Seguridad de la ONU [2].

El anuncio de Alexander Grushko y su nombramiento como Representante Permanente de Rusia ante la OTAN marca el regreso de Vladimir Putin. Este último considera que su país es el objetivo de un verdadero “plan de agresión con heroína”, y ha hecho de la lucha contra este flagelo una prioridad nacional en lo que respecta a su nuevo mandato presidencial.

En la época de la firma del primer convenio ferroviario Rusia-OTAN, los responsables del partido de Putin habían indicado fuera del alcance de los micrófonos, que a cambio de esta ayuda ferroviaria hecha a la OTAN en territorio ruso, Medvedev recibió un soborno de mil millones de dólares al año, dinero financiado con el tráfico de las drogas afganas. [3]

Böhm-Bawerk refuta la teoría marxista de la explotación (I)

Böhm-Bawerk refuta la teoría marxista de la explotación (I)

Artículo escrito por José Ignacio del Castillo titulado GRANDES CONTROVERSIAS DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA ECONÓMICA: BÖHM-BAWERK REFUTA LA TEORÍA MARXISTA DE LA EXPLOTACIÓN. Primera Parte. También tienes la segunda parte de Böhm-Bawerk refuta la teoría de Karl Marx.

En la primera mitad del siglo XIX el liberalismo reina triunfante en Occidente. Se trata de un movimiento de emancipación, enemigo de los privilegios que a través del estado y mediante los impuestos y las restricciones a la libertad económica se reservan unas clases sociales —nobleza, clero y gremios— a expensas del resto de la población. El liberalismo opone la razón y la ciencia frente al oscurantismo y la superstición. En el campo de la economía, el liberalismo tiene su expresión en la defensa del laissez faire frente al mercantilismo. Adam Smith primero y David Ricardo después, ya han establecido las bases de la que hoy se conoce como Escuela Clásica de Economía. El sistema de Ricardo aunque adolece de graves fallos, aparenta ser un edificio de construcción lógica impecable, lo que impresiona notablemente a sus contemporáneos.

Paralelamente y además de los reaccionarios partidarios del Antiguo Régimen, existe un movimiento socialista utópico, acientífico y cuasi-místico cuyos principales representantes son Fourier, Owen y Saint Simon y junto a él uno algo más fundamentado aunque no mucho más con Lasalle, Sismondi y Roedbertus. En su Historia del Pensamiento Económico, Murray Rothbard hace un formidable repaso genealógico de este movimiento que abarcaría desde Espartaco a Tomás Moro, de Campanella a Thomas Munzer y los anabaptistas alemanes y de Platón o Esparta hasta Gracus Babeuf y su Liga de los Iguales.

Es en este contexto histórico en el que aparece Karl Marx. Marx había alcanzado notoriedad con la publicación en 1848 del Manifiesto Comunista, pero es en 1857 con El Capital cuando reivindica su lugar dentro de la Ciencia Económica. Lo que caracterizaba a Marx frente al resto de socialistas utópicos era su argumentación científica (pseudo-científica en realidad) y su lenguaje «liberal» para atacar el liberalismo. Marx sostenía que también él quería acabar con los privilegios de clase y con el estado como instrumento de explotación. Igual que los liberales se definía como progresista, racional. No sólo eso. Los liberales eran la derecha. El sistema de laissez faire era una nueva forma de opresión. En el mismo, una clase: los propietarios capitalistas y burgueses explotaba a otra: los trabajadores asalariados por él denominados proletariado. Así como la nobleza vivía de los tributos procedentes del resto de la sociedad y así como los señores feudales se alimentaban del trabajo de los siervos de la gleba, según Marx los capitalistas vivían merced al beneficio empresarial que no podía provenir de otro lado que del excedente sustraído al trabajador al que denominó plusvalía. A partir de ahí Marx cimentó sus conclusiones sobre el futuro del capitalismo: creciente concentración de riqueza en pocas manos y tendencia al monopolio —la eterna cantinela de pobres más pobres y ricos más ricos—, tasa de beneficio decreciente conforme aumenta la acumulación de capital con las consiguientes crisis de cada vez mayor intensidad, para desembocar finalmente en una dictadura del proletariado cuando los desposeídos cada vez mayores en número se apoderasen de la propiedad capitalista.

La acusación era gravísima y la teoría tan tremendamente ambiciosa como intento de explicar la realidad como para ser ignorada. Se hacía por tanto ineludible un examen de la misma en profundidad, pues de su veracidad o falsedad podía depender el futuro de la humanidad. El insigne economista austríaco Eugen von Böhm-Bawerk (1850-1914) se dedicó a tan esencial cometido con el resultado que vemos a continuación.

I LA TEORÍA DE LA EXPLOTACIÓN Y SU REFUTACIÓN

Con el fin de no hacer excesivamente prolija la exposición, he optado por ir simultaneando la argumentación marxista contenida en el primer volumen de El Capital con la refutación de Böhm-Bawerk incluida en el capítulo dedicado a La Teoría de la Explotación dentro de su monumental Historia y crítica de las teorías del interés que es el primer volumen de la obra Capital e Interés. La controversia tiene dos partes como veremos, pues incluso el propio Marx detectó contradicciones en su sistema. Marx prometió resolverlas en el tercer volumen de El Capital. Tras la publicación de este tercer volumen, Böhm-Bawerk examinó dicha «solución» en su Conclusión del sistema marxiano.

II EL PRIMER VOLUMEN DE EL CAPITAL Y LA CRÍTICA DE BÖHM-BAWERK

Marx comienza a construir su teoría invocando la autoridad de Aristóteles: «No puede existir cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad». Por tanto, según Marx en las dos cosas intercambiadas tiene que existir «un algo común y de la misma magnitud».

Aquí Bóhm-Bawerk detecta la primera falsedad: En realidad el valor no es intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades. En efecto, en un intercambio ambas partes valoran en menor medida lo que ceden que lo que obtienen. Para poner a prueba la teoría marxista, Jim Cox planteaba la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces ha ido el lector al mercado a cambiar un billete de un dólar por otro billete idéntico y luego otra vez y otra,…? Desgraciadamente, la teoría de la igualdad de valor intrínseco de las cosas intecambiadas es pilar básico tanto de la terrible teoría mercantilista según la cual en el intercambio si alguien gana es porque el otro pierde, como en el no menos pernicioso movimiento contemporáneo que denuncia el «comercio injusto» NorteSur.

Un estudiante de lógica sabe que cualquier conclusión obtenida a partir de una premisa falsa o de un razonamiento falaz carece de valor científico. Pero no es que Marx deduzca coherentemente todo su sistema a partir de esta única falsedad, es que los errores y las falacias se multiplican en cada paso. Seguimos.

Para investigar ese «algo común» característico del valor de cambio, Marx repasa las diversas cualidades que poseen los objetos equiparados por medio del cambio. Eliminando y excluyendo aquellas que no resisten la prueba, se queda sólo con una que según él, sí pasa el examen: «ser productos del trabajo».

Sin embargo Marx hace trampa y Böhm-Bawerk lo evidencia. En primer lugar es falso que todos los bienes intercambiados sean producto del trabajo. Por ejemplo, los recursos naturales tienen valor y son intercambiados, pero no son producto de ningún trabajo.

Certeramente objeta Knies a Marx: «Dentro de la exposición de Marx no se ve absolutamente ninguna razón para que la igualdad expresada en la fórmula: 1 libra de trigo= x quintales de madera producidos en el bosque no sea sustituida con igual derecho por esta otra: 1 libra de trigo = x quintales de madera silvestre = y yugadas de tierra virgen = z yugadas de pastos naturales».

Pero no sólo eso. Es falso que esa sea la única característica común que pueda encontrarse en los bienes que son objeto de intercambio. «¿De veras estos bienes no tienen otras cualidades comunes como puede ser su rareza en proporción a la demanda?», es decir la cualidad de presentarse en cantidades insuficientes para satisfacer todas las necesidades que de ellas tiene el ser humano, o «la de haber sido apropiadas por el hombre» precisamente por esa causa, o «la de ser objeto de oferta y demanda», se pregunta BöhmBawerk. Decídalo el lector.

Marx sigue con sus delirios: «si los bienes que son intercambiados sólo tienen en común la cualidad de ser productos del trabajo, entonces el valor de cambio vendrá determinado por la cantidad de trabajo incorporado en la mercancía». Marx descarta las «excepciones» como algo insignificante.

Böhm-Bawek examina esas «pocas excepciones sin importancia». Al final vemos que éstas predominan de tal modo que apenas dejan margen a la «regla» Se incluirían por ejemplo, los

bienes que no pueden reproducirse a voluntad como por ejemplo las obras de arte y las antigüedades, toda la propiedad inmueble (¿Cómo explica Marx que un piso de 150 metros cuadrados, construido por los mismos obreros con los mismos materiales, en la calle Serrano de Madrid valga veinte veces más que el mismo piso en una pedanía de la provincia de Teruel?), los productos protegidos por patente o derechos de autor o los vinos de calidad (las horas de trabajo utilizadas para obtener vino de Vega Sicilia son más o menos las mismas que se emplean en producir un vino peleón cien veces más barato). ¿Y qué decir de los productos objeto de trabajo cualificado, provenga esta cualificación de la preparación profesional o de las dotes innatas? Aunque Marx sostenga que ésta última no es una excepción, sino una variante pues según él, «el trabajo complejo es trabajo simple potenciado o multiplicado», Böhm-Bawerk advierte que para explicar la realidad no interesa lo que los hombres puedan fingir que es, sino lo que real y verdaderamente es. ¿Puede alguien en su sano juicio sostener de verdad que dos horas de trabajo de un cantante de opera tienen idéntica esencia que sesenta horas de trabajo de un enfermero?

He dejado para el final la última gran excepción. Una excepción de tal calibre que en la actualidad incluye al 95 por ciento de los bienes. Se trata de todas aquellas mercancías producidas con el concurso de capital o, por mejor decirlo aquellos bienes en los que el tiempo ha jugado un papel importante en el proceso de su producción. Puesto que es sobre estos bienes sobre los que Marx construye su teoría de la plusvalía —considera que estos bienes no constituyen una excepción, sino la confirmación de la explotación capitalista— vamos a examinarlos con detalle.

III LA «PLUSVALÍA» CAPITALISTA

Para Marx, tanto el beneficio, como el interés del capital provienen de la explotación del trabajador. Veamos como trata de probarlo. Como hemos visto, Marx mantiene por un lado que los bienes se cambian en el mercado según el trabajo que llevan incorporado —lo cual se ha probado que es falso—, pero como según él el trabajador no recibe el producto íntegro de su trabajo —la segunda tesis que también demostraremos falsa—, sino tan sólo el mínimo salario de subsistencia, el capitalista puede apropiarse del excedente producido. Dice Marx: «El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de existencia de que tiene necesidad el obrero para seguir vivo como obrero. Por consiguiente, lo que el obrero recibe por su actividad es estrictamente lo que necesita para mantener su mísera existencia y reproducirla».

Para respaldar esta segunda tesis Marx apela al prestigio de la Escuela Clásica. Marx cita a Adam Smith:

En el estado original de cosas, que precede tanto a la apropiación de la tierra como a la acumulación de capital, el producto íntegro del trabajo pertenece al trabajador. No existen ni terratenientes, ni patrón con quienes compartir.

Si hubiese continuado este estado de cosas, los salarios de los trabajadores habrían aumentado con todas las mejoras de la productividad a que la división del trabajo da lugar.

Marx también invoca la «ley de hierro de los salarios» avanzada por David Ricardo y refrendada por Lasalle. Para Ricardo, los salarios no pueden elevarse permanentemente por encima del nivel de subsistencia, ya que en tal caso se produce un incremento de población. Esto obliga a cultivar tierras cada vez menos fértiles con lo que se eleva el coste de producción del cereal —medio de subsistencia por antonomasia del obrero y base de toda la teoría ricardiana de la renta—.

Finalmente Marx se refiere a la teoría clásica según la cual el valor de cambio o precio, coincide con el coste de producción. Según Marx el coste de producción del trabajo es el coste de subsistencia del trabajador. El origen de la plusvalía radicaría pues en «la diferencia entre el coste de la fuerza de trabajo y el valor que ésta puede crear». Es decir, el obrero trabaja diez horas, pero sólo cobra lo producido en dos. De las otras ocho se apodera el capitalista.

IV CRÍTICA DE LA TEORÍA DE LA PLUSVALÍA

Vamos a examinar a continuación las principales falacias incluidas en estos últimos argumentos.

Aunque Böhm-Bawerk no se detiene a criticar la afirmación de Smith —incluso aceptando este marco teórico, demostró la falsedad de la teoría de la explotación y explicó el verdadero fundamento del interés del capital—. Nosotros sí vamos a mostrar la doble falsedad que se esconde en la aseveración según la cual el salario sería la forma original y primaria de ingreso de la que emergería el beneficio como resta de aquel.

Primero: si definimos salario como la retribución al trabajo dependiente (la definición que Marx siempre utiliza), es imposible que éste exista en la etapa pre-capitalista. El salario surge con el capitalismo. Los ingresos que los «trabajadores» percibían anteriormente —por ejemplo en el caso de granjeros o artesanos— no eran salarios, sino beneficio empresarial en la terminología marxista, pues eran los propietarios de la producción los que vendían ésta en el mercado, los que organizaban el proceso productivo y los que eran dueños de los instrumentos materiales que hacían posible la misma. Lo mismo cabe decir de los comerciantes que compraban mercancía para revenderla con beneficio. Es evidente que cuando se compra mercancía no se paga salario y que tampoco se cobra cuando se vende. Los comerciantes compraban capital constante en la terminología marxista que luego explicaré y éste como veremos no puede producir beneficio.

Segundo: Smith, igual que Marx, desprecia e ignora absolutamente los efectos absolutamente decisivos que, para la división del trabajo y el incremento de la productividad, tienen la propiedad privada, la acumulación de capital y la función empresarial. En realidad la «época dorada» a la que parece referirse Smith sería el paleolítico, en donde hordas de salvajes subhumanos se dedicaban exclusivamente a la depredación —caza y recolección—, sin que existiese nada parecido a una transformación de recursos en etapas sucesivas para lograr bienes distintos de los que ofrecía la naturaleza en estado salvaje. La revolución neolítica que introduce el cultivo agrícola y la ganadería y que eleva al primate a la condición de hombre, se basó en una institución fundamental: la propiedad privada.

Por lo que a la ley de hierro de los salarios se refiere, ésta no se basaba tanto en el hecho de que los trabajadores son explotados (por tanto queda fuera del análisis de Böhm-Bawerk) y no perciben íntegramente el fruto de su trabajo —Ricardo no parece compartir esta tesis—, sino en la aplicación combinada de dos principios: la ley de los rendimientos marginales decrecientes en la agricultura y las ideas que sobre el crecimiento de la población había avanzado Thomas Malthus: «la población de los seres vivos tiende a expandirse hasta el límite en el que los recursos disponibles no pueden garantizar más que el mínimo de subsistencia». Estas ideas que han sido refutadas por la realidad en todos los países de Occidente, también han sido contestadas en el campo teórico.

La ley de los rendimientos marginales decrecientees establece que si se aumenta la cantidad empleada de un factor de producción, manteniéndose constantes las cantidades empleadas del resto de factores, la cantidad producida, aumenta, a partir de cierto momento, en proporciones cada vez menores. Es verdad que existe una ley de rendimientos marginales decrecientes, no sólo en la agricultura, sino en todos los campos de la producción (si no existiese o toda la producción se concentraría en un metro cuadrado, o no haría falta acumular capital o todo el trabajo del mundo podría ser realizado por un solo operario), pero —y esto es lo importante— dicha ley convive con otro principio económico como es que la división del conocimiento y la acumulación de capital mejoran las técnicas de producción e incrementan por tanto la productividad. Hayek tenía mucha razón cuando decía que debemos optar entre ser pocos y pobres o muchos y ricos. Es difícil determinar cuál es el volumen óptimo de población en cada momento, aunque advertimos que los seres humanos son bastante racionales —a diferencia de los animales— a la hora de regular la población, mediante lo que se conoce como paternidad responsable, es decir, no echar al mundo hijos a los que no se tenga la oportunidad de proporcionar una vida al menos tan cómoda como la que disfrutan los padres. ¡Si Marx creía que los trabajadores iban a comportarse como animales y no como humanos a la hora de reproducirse, no parece que les tuviera en muy alta estima!

 

¿Es viable el anarcocapitalismo?

¿Es viable el anarcocapitalismo?

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Conferencia de Albert Esplugas pronunciada en la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana (Tenerife, 28-30 de septiembre de 2006) y publicado en La Ilustración Liberal. Sobre anarcocapitalismo.

Podríamos decir que todos los liberales compartimos la célebre máxima de Jefferson: “El mejor Gobierno es el que menos gobierna”. En esta línea, defendemos el mercado y la libertad del individuo frente a la intervención del Estado, apostamos por la desregulación y la privatización en ámbitos como el de la energía, la sanidad, la educación, las pensiones, la banca o la emisión de moneda y profesamos una general aversión hacia los impuestos y los delitos sin víctima. Algunos, no obstante, llevan la máxima de Jefferson hasta sus últimas consecuencia y sostienen que el mejor Gobierno es el que no gobierna en absoluto: abogan por la desregulación y privatización de todos los servicios y espacios públicos y por la abolición de todos los impuestos. Esta corriente recibe el nombre de anarcocapitalismo o anarquismo de mercado y, a diferencia del minarquismo, que patrocina un Estado mínimo, postula que el Estado es ilegítimo y abiertamente contraproducente incluso en los ámbitos en que se le tiene por imprescindible.

El Estado Mínimo: agresivo, ineficiente… ¿y utópico?

Desde un punto de vista ético, el liberalismo puede reducirse al principio de no agresión: es ilegítimo iniciar la fuerza contra terceros, atentar contra la integridad física y la propiedad de los demás. El Estado Mínimo, en tanto carga tributos (confisca la propiedad ajena) e impone barreras de entrada en el ámbito de los servicios de gendarmería (emplea la coacción para impedir que otros puedan ofrecer servicios de seguridad, defensa y justicia), inicia la fuerza necesariamente, luego está en contradicción con ese principio.

El Estado monopoliza el uso de la fuerza en un territorio dado. Un monopolio no tiene incentivos para mejorar la calidad de sus servicios ni para reducir los precios, pues no tiene competidores. Si sólo yo puedo ofrecer servicios de limpieza, no esperen que les cobre poco ni que vaya a limpiarles la casa con esmero. ¿Por qué iba hacerlo? Yo tengo el monopolio de la limpieza, por lo que ustedes no pueden acudir a nadie más.

En el caso del monopolio público de la fuerza los pagos son obligatorios (impuestos), por lo que, además de no tener incentivos para ofrecer un servicio de calidad, el Estado puede cargar el precio que quiera a los beneficiarios en forma de confiscación. Por otro lado, la imposibilidad del cálculo económico en un escenario carente de precios de mercado es tan aplicable al ámbito de la seguridad o al de la justicia como al de la sanidad o al de las telecomunicaciones. En los sectores nacionalizados por el Estado no surgen precios de mercado, y los burócratas proceden a tientas: ¿cuánto dinero hay que destinar al capítulo de seguridad y justicia? ¿El 5% del presupuesto? ¿Por qué no el 15? ¿Por qué no todo? ¿Cómo estima el Estado cuán prioritaria es la seguridad y la justicia para los individuos sin precios de mercado? ¿En qué medida los recursos destinados a dichas ramas productivas no estarían mejor empleados en otro lugar? ¿Cómo sabe qué proyectos hay que financiar y cuál es la forma más eficiente de gestionarlos?

Pero hay una cuestión más fundamental: ¿es el Estado Mínimo una propuesta realista? ¿Por qué la carga de la prueba recae en el anarcocapitalismo, y no en el minarquismo? De poco sirve argüir que las sociedades sin Estado son una anomalía histórica, pues ningún Estado mínimo ha permanecido mínimo por mucho tiempo. En este sentido, vale la pena preguntarse si un monopolio de la fuerza, una vez establecido, puede llegar a limitarse; o si, por el contrario, su estructura de incentivos lleva a políticos y grupos de interés a pujar incesantemente por prebendas, con lo que el Estado Mínimo tiende a degenerar en uno intervencionista.

La alternativa anarcocapitalista

¿Por qué es preferible la alternativa anarcocapitalista? Desde un punto de vista ético, un sistema de mercado puro, en el que no existen barreras de entrada y todos los productos y servicios son vendidos y comprados voluntariamente (incluidos los de seguridad y justicia), es un sistema que, per se, no implica el inicio de la fuerza contra inocentes. No hay impuestos, luego no se usurpa sistemáticamente la propiedad ajena, y no se impide por la fuerza que los individuos se organicen para dispensarse justicia y seguridad (formando empresas, asociaciones o lo que sea). Por otro lado, la provisión de justicia y seguridad ya no adolecería de los problemas de incentivos y cálculo económico que padece el monopolio público de la fuerza. Las agencias de protección (las empresas dedicadas a proteger a los individuos de las agresiones externas) tendrían incentivos para proveer el mejor servicio al menor precio posible y captar así más clientes. La emergencia de precios y el test de ganancias y pérdidas permitiría a estas agencias gestionar sus recursos del modo más eficiente posible.

También debemos considerar que si el Estado Mínimo es, en efecto, utópico, porque la estructura de incentivos que instituye lo empuja a expandirse, entonces la verdadera disyuntiva no se plantea entre el anarcocapitalismo y el Estado Mínimo, sino entre el anarcocapitalismo y el Estado del Bienestar.

Nos encontramos en un escenario anarcocapitalista. No hay impuestos y los servicios de gendarmería son dispensados libremente en el mercado, como cualquier otro bien. En este contexto, Miguel contrata los servicios de la agencia de protección A y Pedro, su vecino, los de la agencia de protección B. La agencia A se compromete por contrato a proteger a Miguel de las agresiones de otros individuos a cambio de una cuota anual, y la agencia B se compromete a proteger a Pedro de las agresiones de otros individuos a cambio, igualmente, de una cuota. Ahora supongamos que surge un conflicto entre ambos vecinos: Miguel acusa a Pedro de robarle sus joyas. ¿Qué sucedería? Una guerra entre las dos compañías, es la respuesta de algunos. Miguel acudirá a su agencia para que vaya a recuperar sus joyas y Pedro acudirá a la suya para que le proteja de Miguel y su agencia. De este modo, todos los conflictos entre clientes de distintas agencias se resolverán a tiros, y el anarcocapitalismo derivará en anarquía hobbesiana.

Pero ¿por qué asumir que las empresas resolverán de forma violenta todos los conflictos que surjan entre sus clientes? Las guerras son costosas, y las empresas buscan maximizar sus beneficios, no sus costes. ¿Les conviene resolver de forma violenta todos los conflictos con las demás agencias, o más bien llegar a un acuerdo y establecer mecanismos para resolver aquellos pacíficamente? Así, las agencias A y B podrían acordar que los conflictos entre sus clientes respectivos fueran resueltos por un tribunal determinado y comprometerse a acatar los veredictos. El conflicto entre Miguel y Pedro sería llevado a un tribunal privado. En caso de fallar en contra de Pedro, la agencia de Miguel lo detendría y le exigiría la devolución de las joyas y el pago de restitución sin que la agencia del primero hiciera nada para impedirlo.

Examinemos la problemática de los conflictos entre agencias desde otro ángulo. En la actualidad, cuando un peruano, protegido por el Estado peruano, acusa de un crimen a un ciudadano español, protegido por el Estado español, ¿se declara alguna guerra entre España y Perú? ¿Hay una imposibilidad práctica de resolver este conflicto de manera pacífica sin que intervenga una entidad decisoria superior, o más bien ambos estados tienen fuertes incentivos para no enzarzarse en guerras disputas de este tipo y articulan mecanismos cooperativos para evitarlas?

En cierto modo, los ciudadanos de los diferentes estados se encuentran, entre sí, en una situación de anarquía. No se requiere de ningún supraestado para evitar que surjan conflictos interestatales violentos cuando un ciudadano de un país comete un crimen contra uno de otro país. El hecho de que el Estado español sea más poderoso que el peruano no impide que ambos resuelvan la disputa pacíficamente y de mutuo acuerdo. Entonces, si los conflictos entre ciudadanos de distintos estados se resuelven regularmente de forma pacífica, sin necesidad de ningún Gobierno mundial, ¿por qué no iban las distintas agencias a resolver los conflictos entre sus clientes de forma pacífica, sin necesidad de que haya ningún Estado? Si el hecho de que haya en el mundo numerosos estados y unos sean más fuertes que otros no nos lleva a ninguna guerra continua de todos contra todos y no exige que haya un Gobierno mundial, ¿por qué tendría que ser distinto en el caso de las agencias de protección privadas?

Hay quien arguye que las agencias de protección batallarían entre sí porque protegerían a sus clientes a cualquier precio. ¿Por qué se asume esto? ¿Por qué las empresas no iban a estipular en sus contratos que la protección se extingue en caso de que su cliente sea declarado culpable por un tribunal reconocido?

En primer lugar, la agencia que protegiera a individuos tenidos por agresores perdería toda reputación en una sociedad libre y se convertiría en una suerte de agencia agresora. Los clientes no criminales tenderían a abandonarla, pues no querrían codearse con ladrones y asesinos. Y los clientes potenciales honrados también la rehuirían, por el mismo motivo. La marcha de clientes menguaría los ingresos de la empresa. En segundo lugar, en la medida en que la agencia protegiera a individuos considerados culpables por tribunales respetados se enfrentaría a las agencias de las víctimas de los agresores que auxilia. Si la agencia en cuestión no aceptara someterse al veredicto de ningún tribunal y sus clientes fueran juzgados culpables por uno socialmente respetado, los conflictos entre ésta y las demás se resolverían violentamente.

Téngase en cuenta que la agresora resolvería todos sus conflictos entre agencias de forma violenta, mientras que las demás sólo lo harían con los que incluyeran a aquélla. Como los enfrentamientos armados acarrean costes y las agencias no podrían externalizarlos (cargarlos sobre terceros, como hace el Estado vía impuestos), subirían las tarifas para sufragarlos. La que más elevaría las tarifas, obviamente, sería la que practicara una política más belicista: la que protegiera a los agresores. De nuevo, estaríamos ante un éxodo de clientes hacia las demás agencias (las que no protegen a criminales).

En definitiva, las agencias que protegieran a individuos sentenciados como criminales se expondrían al aumento de sus tarifas y a la pérdida de clientes, lo que las llevaría a la bancarrota (o a la derrota bélica). Los incentivos, pues, van en la otra dirección.

Un mundo sin garantías

Se alega que la gente tiene derecho a ser libre y que la protección frente a las agresiones debe estar garantizada. No basta con que la protección se provea en el mercado: es preciso un Estado que garantice a todos sus derechos.

En primer lugar, que yo tenga derecho a ser libre no significa que tal cosa deba serme garantizada por nadie, en el sentido de que otros tengan la obligación de proveerme de servicios de justicia y seguridad. Tengo derecho a que no me roben, pero no tengo derecho a robar otros para ello.

En segundo lugar, algunos creen que, por el hecho de que el Estado dice que garantiza algo o que se goza de determinados derechos, verdaderamente aquél los garantiza o los hace efectivos. ¿Tenemos la seguridad y la justicia garantizada por el mero hecho de que lo prescriba la Constitución y las leyes? A las personas agredidas a quienes la policía no atendió porque estaba efectuando redadas antidroga; a las víctimas que no reciben ni un céntimo en concepto de restitución porque el sistema no está orientado a la víctima; a los que ven cómo sus ofensores son liberados luego de cumplir una pena simbólica; a los que ya ni denuncian los delitos, ante la ineficacia de la justicia; a los que les toca esperar años para que su causa sea vista debido a la saturación de los tribunales públicos; a los que sufren abusos policiales o maltratos en las prisiones masificadas porque no se cuida la reputación en un entorno no competitivo… a todos estos individuos les importa bien poco lo que dicen la Constitución y las leyes. Para la gente que padece día a día la ineficacia del monopolio público de la seguridad y la justicia, la protección no está garantizada. Lo relevante, por tanto, no es si en una sociedad sin Estado se garantiza formalmente la protección adecuada a todos y cada uno de sus integrantes, sino qué sistema les ofrece en la práctica la mejor protección.

Colusión y Estado

¿Podría formarse una colusión entre las distintas agencias para someter a la ciudadanía? ¿Podrían las agencias de protección tornarse agresivas e instituir un Estado? Es posible, nadie niega que no lo sea. La pregunta es otra: ¿es probable que eso suceda?

Si una agencia ofreciera un mal servicio, o se volviera despótica de la noche a la mañana, sus clientes acudirían a la competencia y se quedaría sin fondos. Con el Estado, en cambio, esto no sucede: no podemos cambiar de proveedor si el Estado va a la guerra, sube los impuestos o dispensa un mal servicio. Además, los mismos incentivos que supuestamente promueven la creación de un cártel explotador son los mismos que lo hacen inestable y apuntan a su disolución, pues la empresa que se salga del cártel atraería a todos los clientes que no quieren ser explotados. Por otro lado, si las agencias están abocadas a fusionarse y formar un Estado, ¿por qué los distintos estados nacionales no se fusionan y forman un Gobierno mundial?

Resulta curioso que, ante la posibilidad de que las agencias se vuelvan agresivas y se fusionen, se defienda una institución, el Estado, que es agresivo per se. Es decir, temiendo la formación de un monopolio expoliador, algunos abogan por instituir… un monopolio expoliador.

Por último, y no porque sea menos importante, la resistencia de la población a ser sometida dificultaría la consolidación de tal monopolio expoliador. Una sociedad anarcocapitalista presupone una mayoría social hostil a las agresiones y a la formación de un Estado, y si las empresas decidieran convertirse en Estado estarían arriesgando las rentas provenientes de sus clientes por unas rentas futuras inciertas procedents de unos contribuyentes que a lo mejor opondrían resistencia y dispararían los costes. Eso, sin tener en cuenta las restricciones morales de los propios empresarios y empleados de las agencias de protección. ¿Es razonable pensar que las personas que un día están protegiendo a la ciudadanía pasarán el día siguiente a subyugarla y explotarla? En la actualidad, la policía y el ejército también podrían sublevarse y tomar el control de las instituciones, y sin embargo no lo hacen. ¿Por qué?

Anarcocapitalismo, asenso popular y derecho consuetudinario

Cualquier sistema requiere de un asenso popular suficiente para permanecer operativo. Ni un ápice de libertad tendríamos si la mayoría de la gente fuera de un comunismo ferviente. La democracia y el Estado de Bienestar existen porque la gente los tolera, activa o pasivamente.

El anarcocapitalismo no es ninguna excepción. Su viabilidad exige que una mayoría suficiente de la población lo acepte expresa o tácitamente. De este modo, puesto que la ley sería provista en el mercado, su contenido obedecería a lo que demandara la población. Si la población demandara leyes liberales, si en general los individuos demandaran leyes que les protegieran de las agresiones (asesinatos, robos, violaciones, fraude, etcétera), los tribunales a los que acudirían las agencias desarrollarían preceptos legales atendiendo a los principios liberales.

El resultado sería un sistema legal descentralizado, similar al de la common law, en el que jurados/jueces intentarían resolver las disputas guiados tanto por los principios abstractos de justicia como por los precedentes establecidos, y examinando de cerca el contexto factual y todas sus variables. La agencias de seguridad llevarían los casos de sus clientes a estos tribunales y ejecutarían sus veredictos.

La historia demuestra que el anarcocapitalismo…

La historia no puede, por definición, demostrar que algo que depende de la voluntad de los hombres no vaya a suceder en el futuro, precisamente porque la historia la conforman hechos históricos, pasados. La historia, a lo sumo, sólo puede decirnos que hasta el momento la anarquía no ha existido, y que ha habido siempre un Estado; pero no puede sentenciar que en el futuro seguirá siendo así. Al fin y al cabo, cuando no había ninguna democracia en el mundo los monárquicos también podrían haber acusado de utópicos a los demócratas diciéndoles que el sistema que defendían no era aplicable porque la historia apenas recogía ejemplos de democracia y se había encargado de cubrirla de polvo. Hoy, sin embargo, la democracia es el sistema de gobierno más extendido.

Sea como fuere, tampoco es cierto que no haya habido nunca sociedades sin Estado, o ejemplos de ley policéntrica o privada: ahí están la Irlanda celta, Islandia en la Edad Media, la common law inglesa en sus comienzos; el Derecho mercantil anglosajón; comunidades primitivas como los papúes en Nueva Guinea Occidental o el Salvaje Oeste norteamericano, que no fue tan salvaje gracias al surgimiento de mecanismos privados de resolución de conflictos.

En cualquier caso, si el anarcocapitalismo es teóricamente el sistema más deseable, ¿por qué no se ha impuesto por encima de los demás sistemas? En primer lugar, de esta pregunta parece desprenderse que la historia ha sido lo suficientemente larga como para que el anarcocapitalismo haya tenido su oportunidad de triunfar; pero, aunque creamos estar en la cúspide de la evolución, a lo mejor la historia de la Humanidad no ha hecho más que empezar. Por otro lado, podemos sugerir algunas hipótesis desde la sociología: quizás los individuos han tendido a extrapolar los esquemas familiares y tribales a la esfera política; o sus querencias cientistas y su incomprensión del proceso de mercado les han llevado tradicionalmente a proponer soluciones ingenieriles a problemas sociales; o algunos se han limitado a sustituir la deidad religiosa por la secular.

Al mismo tiempo, puede que sea difícil instaurar el Estado en primer término, pero una vez establecido quizás lo difícil sea desmantelarlo, debido a la estructura de incentivos que lleva a políticos y grupos de interés a controlarlo en beneficio propio. Por último, nada exime a los hombres de persistir continuamente en el error. No olvidemos que las buenas ideas a veces tardan en descubrirse, y una vez descubiertas a veces tardan en extenderse.

¿Es viable el anarcocapitalismo?

La viabilidad del anarcocapitalismo, como la de cualquier sistema político (ya sea el Estado del Bienestar o el totalitarismo cubano), requiere de la aceptación tácita o explícita de una masa crítica de la población. En este sentido, no se trata de si hoy el anarcocapitalismo es viable o no. En tanto la mayor parte de la población tenga interiorizadas ideas estatistas, es obvio que no. La cuestión es si el anarcocapitalismo es un orden social potencialmente viable, esto es, si puede ser viable. Y aun cuando su implantación sólo se conciba a largo plazo, eso no quiere decir que el anarcocapitalismo no nos sirva de guía a la hora de determinar cómo deberían ser las cosas y hacia dónde debemos avanzar.

Lo que significa ser anarcocapitalista

Lo que significa ser anarcocapitalista

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Escrito por Stephan Kinsella y traducido por Fernando LdL y Manuel Lora. En este artículo Kinsella afirma que “Ser anarquista solo significa que tú crees que la agresión no está justificada, y (es obvio) que el estado necesariamente la emplea. Por ende, el estado y la agresión que usa, están injustificados.”

El artículo “¿Qué es anarquía?” de Butler Shaffer en LRC inició una discusión en el blog de Reason y me inspiró a escribir unas ideas que yo también he tenido al respecto.

Los liberales que atacan la anarquía están atacando un muñeco de paja. Sus argumentos son usualmente utilitaristas y consisten en “pero la anarquía no funcionara” o “necesitamos las cosas provistas por el estado”. Pero estos ataques están confundidos, y si no poco honestos, cuando menos están confundidos. Ser anarquista no significa que pienses que el anarquismo funcionará y tampoco que uno pueda predecir que llegará o podrá ser realizado. Es posible ser un anarquista pesimista después de todo. Ser anarquista solo significa que tú crees que la agresión no está justificada, y (es obvio) que el estado necesariamente la emplea. Por ende, el estado y la agresión que usa, están injustificados. Ciertamente es muy simple. Es una posición ética; no es de extrañar que confunda a los utilitaristas.

De esta manera, cualquier persona que no sea anarquista tiene que sostener que: (a) la agresión está justificada; o (b) el estado (en particular el estado mínimo) no emplea necesariamente la agresión.

La proposición (b) es plenamente falsa. El estado siempre aplica impuestos a sus ciudadanos, lo cual es una forma de agresión. Ellos siempre prohíben la competencia de agencias defensivas, lo cual equivale a una agresión (no menciono las incontables leyes en contra de los crímenes sin víctimas que inevitablemente, y sin una sola excepción en la historia, imponen al pueblo. Ni se entiende por que los minarquistas creen que la minarquía es posible).

En lo atinente a (a), los socialistas y los criminales consideran que la agresión está justificada. Pero esto no es así. Los criminales, socialistas y anti-anarquistas aún no han demostrado de que manera la agresión -la iniciación de fuerza contra victimas inocentes- está justificada. No es sorprendente que no sea posible evidenciarlo. Pero si los criminales no sienten la obligación de justificar la agresión; ¿por qué habrían de hacerlo los que abogan por el estado?

Los conservadores y minarquistas-liberales críticos con el anarquismo por los motivos de “no funcionará” o “no es práctico” solamente están confundidos. Los anarquistas no auguran (necesariamente) que el anarquismo será llevado a cabo -yo personalmente no lo creo. Pero eso no significa que el estado esté justificado.

Consideren esta analogía. Los conservadores y liberales están de acuerdo en que el crimen privado (asesinato, robo, violación) está injustificado y en que no “debería” ocurrir. Pero sin importar cuán bueno puede ser el ser humano, siempre habrá un pequeño grupo que optará por el crimen. El crimen siempre estará junto a nosotros. Sin embargo seguimos condenándolo y trabajamos para reducirlo.

¿Es lógicamente posible que no hubiera crimen alguno? Efectivamente. Todo el mundo podría voluntariamente elegir respetar los derechos ajenos. Entonces no habría crímenes. Es fácil imaginarlo. Pero dada nuestra experiencia con la interacción y naturaleza humana, es prudente decir que siempre habrá crímenes. No obstante, aún en la esfera de la inexorabilidad de esta repetición, proclamamos que el crimen es nocivo e injustificado. Por consiguiente a mi reivindicación de que el crimen es inmoral, sería simplemente estúpido e insincero replicar, “pero ésa es una visión impracticable” o “no funcionará”, “entonces siempre habrá crimen”. El hecho de que el crimen siempre existirá– que no todos respetarán voluntariamente los derechos de los demás – no significa que sea “inviable” oponerse a ello. Tampoco significa que el crimen esté justificado. No significa que exista un defecto en la proposición “el crimen es malo”.

Asimismo, en cuanto a mi proposición de que el estado y su agresión están injustificados, es deshonesto y/o confundido el contestar “la anarquía no funcionará” o “no es práctico” o “no ocurrirá”(1). El punto de vista de que el estado está injustificado es una posición normativa o ética. El hecho de que no haya un número suficiente de personas que estén dispuestas a respetar los derechos del prójimo para hacer posible el surgimiento de la anarquía, es decir, el hecho de que haya suficiente gente que erróneamente soporte la legitimación del estado, conditio sine qua non para su existencia, no significa que el estado y su agresión estén justificados.(2)

Otras réplicas utilitaristas como “pero nosotros necesitamos un estado”, no contradicen la reivindicación de que el estado emplea la agresión y esta agresión está injustificada. Esto simplemente significa que al defensor del estado no le importa la iniciación de la violencia contra víctimas inocentes, es decir, comparte la mentalidad criminal/socialista. El criminal privado piensa que sus propias necesidades son todo lo que importa; él comenzará la violencia para satisfacer sus necesidades; al infierno con lo que esté mal o bien. El estatólatra piensa que su opinión sobre las cosas que “nosotros” “necesitamos” justifica la perpetración o el empleo de la violencia contra individuos inocentes. Es tan claro como esto. Sea lo que sea, este argumento no es en absoluto liberal. No se opone a la agresión. Es favorable a otra cosa – asegurar las necesidades públicas, a pesar del coste que supongan – pero no a la paz y a la cooperación. Los criminales, mafiosos, socialistas, welfaristas, e incluso los minarquistas, comparten esto. Están dispuestos a justificar inequívocas agresiones, por motivo que sea. Los detalles varían, pero el resultado es el mismo – vidas inocentes son segadas por un ataque psíquico. Algunos tienen estómago para esto; otros son más civilizados – los liberales anarco-capitalistas, debería decir uno – y prefieren la paz por encima de la violenta lucha.

Dado que hay criminales y socialistas entre nosotros, no es sorpresa que exista un nivel de criminalidad mental en la mayoría de la gente. Después de todo, el estado se basa en el consentimiento tácito de las masas que incorrectamente han aceptado la noción de que el estado es legítimo. Pero nada de eso significa que las empresas criminales apoyadas por las masas estén justificadas.

Es hora de que los liberales se definan. ¿Estás a favor o en contra de la agresión?

Notas

1. Otro asunto: en mi opinión, estamos igual de cerca de lograr la minarquía que la anarquía. En otras palabras, las dos son posibilidades remotas. Lo que es imponente es que casi todas las críticas de “impracticabilidad” que usan los minarquistas contra el anarquismo, son también verdad del minarquismo en sí. Ambos son extremadamente poco probables. Ambos requieren ingentes cambios en la forma de ver las cosas de millones de personas. Ambos reposan sobre pilares a los que mucha gente, sencillamente, no importan.

2. Aun dado que el argumento a favor de la anarquía no depende de su viabilidad o probabilidad, la anarquía es claramente posible, no más que el argumento contra el crimen privado, fundamentado en que no haya ningún tipo de crimen. Existe anarquía entre naciones, por ejemplo. También hay anarquía dentro del gobierno, como fue expuesto en el seminal y descuidado articulo en JLS [Journal of Libertarian Studies] de Alfred G. Cuzan “Do We Ever Really Get Out Of Anarchy?” Cuzan argumenta que ciertamente el gobierno en sí esta en anarquía, internamente -el Presidente literalmente no fuerza a los otros en el gobierno a que cumplan sus comandos; ellos los obedecen voluntariamente, bajo una jerarquía estructural reconocida. La anarquía (política) gubernamental no es una buena anarquía, pero demuestra que la anarquía es posible -es mas, que nunca salimos de ella. Y Shaeffer recalca que estamos en “anarquía” con nuestros vecinos. Si la mayoría de la gente no tuviera carácter para voluntariamente respetar la mayor parte de los derechos de los vecinos, la sociedad y la civilización serían imposibles. La mayoría de las personas son lo suficientemente buenas, permitiendo que surja la civilización, aun cuando existe una cierta cantidad de crímenes públicos y privados. Es concebible que esta cantidad de bondad aumente -quizá por la educación o prosperidad económica, digamos – suficientemente como para apoyar la obliteración de los estados. Sólo que esto es muy inverosímil.

Lo que significa ser estatista

Lo que significa ser estatista

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Escrito por Josep Purroy

Ser estatista es ser criminal. Es ser cómplice de robos institucionalizados a gran escala (impuestos), y de asesinatos (guerras). Es apoyar la mayor mafia jamás creada. En definitiva, es apoyar y promover la agresión.

Defender el Estado -por mínimo que éste sea- es concederle unos privilegios absurdos a cierta gente (normalmente a los más demagogos y mentirosos) para que practiquen la agresión y coacción contra los demás individuos -estén éstos de acuerdo o no. La mayoría de estatistas apoyan la democracia; dicen ser demócratas. La cuestión es que la democracia es un sistema totalmente ilegítimo (ver más abajo). Ellos no se lo plantean -y hay pocas posibilidades de que lo hagan-, puesto que han sido manipulados desde bien pequeños mediante la educación estatal.

El Estado es quien decide qué debe estudiar una persona -y, además, le obliga a hacerlo. Tiene, pues, bien controlado lo que una persona aprende a lo largo de su vida y esto lo consigue mediante educación obligatoria. Apoyan la educación obligatoria y gratuita (que en realidad no lo es, se paga con el dinero previamente robado a los contribuyentes) y dicen que es por nuestro bien. En realidad, al Estado le interesa tener a la población alfabetizada; así nos pueden manipular mejor mediante su educación (ya que así somos capaces de leer los libros que a ellos les interesa). Nos obligan, arbitrariamente, a leer ciertos autores que ellos creen convenientes. Pero, ¿por qué éstos y no otros?

Si nos fijamos bien, nos enseñan la geografía del Estado (¿por qué tenemos que aprender la geografía de un trozo de tierra que ellos llaman países y no otra?), la historia del Estado, la lengua del Estado, la política del Estado, las leyes del Estado… Todo esto es para que adoremos y veneremos al Estado. Manipulación pura y dura. De entrada, ya nos ponen barreras -que, en realidad, no existen- entre los diferentes países. Ya nos separan los trocitos de Tierra pos países con líneas imaginarias. Nos crean una especie de sentimiento nacional para que defendamos al Estado.

La democracia es un absurdo sistema de organización social. Es una dictadura de la mayoría en contra de las minorías; aunque esta mayoría no tenga ni idea de lo que vota. Es un sistema donde el 51% de la población puede echar por tierra los derechos o deseos del 49% restante. Es darle el poder necesario a un grupo -que pueden no ser muy lúcidos- para que organice y decida los derechos de los otros. Y la única justificación es que son más. Es como someter leyes matemáticas o físicas a votación. Por mucho que una inmensa mayoría creyera que la Tierra es plana, no indicaría que tuvieran razón. La mayoría, en muchas ocasiones, puede estar muy equivocada (y, de hecho, la historia nos lo confirma).

El estatista es una persona manipulada por el Estado desde bien pequeño. Una persona que encuentra legítimo -e incluso necesario- dejar que el Estado meta mano en nuestros bolsillos y nos quite más de un 50% de lo que ganamos justamente. El estatista también apoya o legitima las guerras contra otros estados para nuestra protección. En definitiva, no ser anarquista es ser criminal.

¿De qué legalización hablamos?

¿De qué legalización hablamos?

El debate impulsado por el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina es más político que práctico.

El mercado crucial para resolver la problemática causada por el narcotráfico es el de la cocaína

Madrid El cuerpo de un taxista asesinado yace en Acapulco, Guerrero (sureste de México). / Bernandino Hernandez (AP)

La petición del presidente guatemalteco, el conservador Otto Pérez Molina, de “abandonar toda premisa ideológica” acerca del debate sobre la legalización de las drogas alentó que el tema fuera uno de los protagonistas de la VI Cumbre de las Américas. El rechazo del presidente estadounidense, Barack Obama no ha sorprendido a nadie: “La legalización no es la solución”, el mantra repetido por los Gobiernos estadounidenses desde que Ronald Reagan emprendiera su propia ofensiva contra el narcotráfico. Pero la sangría provocada por una agresiva estrategia antidrogas que causó decenas de miles de muertos en Colombia en los noventa, y ha dejado otros tantos más —cerca de 60.000 desde 2006 en México— en la región abre de nuevo el debate. ¿De verdad no es la solución.

La respuesta es mucho más complicada. “Por más que los países productores y de tránsito abran la discusión sobre la regulación de nada sirve si los países consumidores no se lo plantean”, explica el investigador mexicano Alejandro Hope, especializado en el estudio del tráfico de drogas. Y si bien Obama reconoció en una entrevista esta semana que Estados Unidos, el mercado de consumo más grande del mundo que gasta anualmente más de 64.000 millones de dólares (unos 48.900 millones de euros) en drogas, era “parte del problema”, el desconocimiento sobre el tema está más que extendido en EE UU.

Un informe encargado por el Senado norteamericano en septiembre de 2011 reconoce que “la mayoría de los estadounidenses no son conscientes de la manera en que el consumo de drogas influye directamente en la violencia en México y Centroamérica”. La Organizaciones de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés) calcula que un 95% del total de los narcóticos que llegan a EE UU pasan por México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

“Queda claro que el debate internacional sobre política de drogas es menos serio de lo que debiera ser”, explica Hope. “Por ejemplo: América Latina no tiene un problema con las drogas, tiene un problema con la cocaína

. Si mañana legalizan la marihuana, a países como Guatemala les da igual. El tema serio está en la cocaína, que representa la mayor parte de las ganancias de los carteles del narcotráfico”. Y el rechazo a la legalización de la cocaína es mucho mayor que el de otras drogas como, precisamente, la marihuana. “No he visto ningún estudio en la que el índice suba del 10%”, detalla.

Aun así, hay indicios positivos. “El cambio más significativo es que Washington ha aceptado que se debe tener esta discusión”, afirma Ethan Nadelmann, director del think tank Drug Policy Alliance. “Es evidente que son pequeños pasos y que, en definitiva, las discusiones significativas se habrán dado a puerta cerrada”.

Obama se reúne con Cristina Fernández en medio de la polémica comercial

Obama se reúne con Cristina Fernández en medio de la polémica comercial

Se trata de la primera reunión entre el presidente de EE UU y la presidenta argentina desde que Obama decidió suspender las preferencias por el impago de las indeminizaciones para dos empresas estadounidenses

La presidenta argentina, Cristina Fernández, y Barack Obama. / HO (AFP)

La Administración norteamericana ha preferido no inmiscuirse en el conflicto del Gobierno de Argentina con la empresa petrolera YPF-Repsol, y el asunto no fue oficialmente abordado en la reunión bilateral que Barack Obama sostuvo en Cartagena con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco de la cumbre de las Américas.

El consejero nacional de seguridad adjunto de la Casa Blanca, Ben Rhodes, declaró que confía en que los litigios comerciales que afronta Argentina sean convenientemente resueltos en los organismos internacionales que existen para ese fin, y no quiso precisar la postura de su Gobierno respecto al caso YPF.

“Tenemos diferencias ocasiones con Argentina pero no queremos que eso complique nuestra amplia cooperación en cuestiones económicas, de energía y de seguridad”, manifestó Rhodes.

Pese a la gravedad de este problema y al hecho de que también hay parte de capital norteamericano en YPF, EE UU parece dar prioridad a las relaciones con Argentina, un país que ocupa un papel fundamental en el equilibrio de fuerzas en el cono sur y en el conjunto de América Latina.

Dada la particular sensibilidad que rodea un caso en el que algunos gobiernos latinoamericanos creen ver una presión de carácter neocolonial por parte de España, la Administración norteamericana no quiere, con su intervención, dar más argumentos para que Argentina pueda presentarse como víctima de poderes extranjeros.

Como interpretan algunas fuentes en esta cumbre, Washington tiene que tener mucho cuidado para que, ahora que empieza a declinar la influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, Fernández de Kirchner no trate de ocupar ese vacío.

La presidenta argentina promueve una política de corte populista que tiene algunas semejanzas con la del líder venezolano, con el que ha demostrado una gran amistad desde hace tiempo. Ante la ausencia de esta cumbre de los principales aliados de Chávez, los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Ecuador, Rafael Correa, Fernández de Kirchner ha tenido el papel principal como disidente de la línea mayoritaria. Su manifestación más clara de ese rol fue su decisión de abandonar la reunión antes de la clausura como protesta por la negativa de la cumbre a hacer pública una declaración de apoyo a la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas.

Para EE UU, es importante mantener a Argentina, dentro de lo posible, en el que campo de los países amigos, como parte de su estrategia para contribuir a la creación de un continente políticamente estable y económicamente más poderoso.

Islandia se convierte en la envidia de Europa

Las buenas previsiones para la isla cuestionan el modelo de austeridad continental

Islandia se convierte en la envidia de Europa

Es el país donde se rompió la ortodoxia, la nación que espantó al sistema establecido al negarse a responder por los errores de sus bancos. Pero ahora es la envidia de los países europeos. Para ellos es el retorno a la recesión; para Islandia, un año de crecimiento y caída del paro.

Una vista de Islandia . –

Inés Abril – Madrid –

Se dijo que Islandia sería un paria para la comunidad inversora, que los fondos internacionales se retirarían, que su forma heterodoxa de afrontar el estallido de su sistema financiero provocaría un incendio a largo plazo que terminaría por arrasar su idea del estado de bienestar. En ese fatídico octubre de 2008 Lehman Brothers saltó por los aires y los bancos de Islandia quebraron en pleno. Era la constatación de que el mundo occidental entraba de lleno en la Gran Recesión y el pequeño país del extremo noroeste de Europa cayó en una profunda crisis.

Pocos pudieron ahorrarse los adjetivos al describir la situación: “Cuando visité Reikiavik en octubre de 2008 para ofrecer la asistencia del FMI, la situación del país era crítica. Los tres principales bancos de Islandia —que representaban casi la totalidad del sistema financiero— acababan de desplomarse con una semana de diferencia. La sensación de temor y el estado de shock eran evidentes; pocos países, o ninguno, había experimentado jamás un colapso económico tan catastrófico como ese“, recordaba Poul M. Thomsen, subdirector del departamento europeo del Fondo Monetario Internacional, en un artículo publicado en octubre pasado.

Todo el continente se estremeció. Ellos fueron los primeros; luego el azote se extendió. Pero las respuestas no fueron las mismas. Islandia optó por no cargar a los ciudadanos con los errores de sus bancos. Europa, mientras, se embarcó en severas medidas de austeridad para sostener a su sistema financiero.

El análisis puede resultar simplista, pero los resultados están ahí. El FMI acaba de publicar su última revisión sobre el estado de Islandia y las previsiones dicen que este año su economía crecerá un 2,4%, con un consumo privado tirando al 3% y compensando la caída de la inversión pública fruto de las medidas de austeridad. Y es que, sí, la temida consolidación fiscal ha llegado a todas partes, pero en Islandia lo hizo “a su manera”, en palabras del FMI. Proteger el estado del bienestar se puso por encima de todo.

En territorios más templados, el corazón de Europa se prepara para un 2012 mucho más duro que el islandés. La austeridad aplicada en el continente se ha parecido poco a la islandesa y ha frenado en seco el crecimiento. Ahora, el FMI pronostica una caída del 0,5% para el PIB de la zona euro. Alemania y Francia crecerán a unos anémicos 0,3% y 0,2%, mientras que Italia se contraerá un 2,2% y España lo hará a una tasa del 1,7%, según las estimaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional en enero.

La temida W, la doble recesión, la recaída en el decrecimiento económico después de superar una contracción que todavía está muy reciente es más que una amenaza para Europa. Islandia, con caídas del PIB que rozaron el 7% en 2009, se la va a saltar.

“Unos países han elegido los planes de austeridad para salir de la crisis”, explica Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio. Y no están funcionando. Es lo que le pasa a España, aunque parece que en el continente no lo ven igual. Por eso, “el castigo a España está viniendo de fuera de Europa, porque los países comunitarios y el BCE están elogiando las medidas de consolidación fiscal adoptadas, pero no son los deberes que exigen los inversores. Si no hay crecimiento, no van a apostar por nuestras empresas o nuestra economía”, añade Paz.

Otros países han adoptado estrategias distintas. Es el caso de Estados Unidos y los resultados están a la vista. Y, por supuesto, de Islandia.

En el informe publicado esta semana sobre la pequeña isla europea, el FMI destaca cómo ha reducido su sistema bancario, que suponía un temible 900% del PIB antes de la crisis y que se cuenta por el 200% ahora, con todos los bancos perfectamente capitalizados. La demanda privada está respondiendo y el mercado de valores da cada más vez signos de vida, mientras que el desempleo caerá este año a un envidiable entorno del 6%, aunque para una economía acostumbrada al pleno empleo eso siga siendo doloroso.

Eso sí, Islandia todavía tiene problemas por delante. Su deuda pública sigue suponiendo el 100% del PIB y la deuda privada es alta. La inflación no está todo lo controlada que se quisiera. En cambio, el país está adelantando el pago de sus compromisos con el FMI, el año pasado resucitó en el mercado de bonos y las tres agencias de calificación le han devuelto el grado de inversión.

Con cierta perspectiva, el FMI admite que tuvo que usar “herramientas de política al margen del conjunto de herramientas tradicionales” para su programa en Islandia y que la “combinación ecléctica de políticas ha sido eficaz”. Pero la ortodoxia sigue predominando. Por si acaso había alguna duda, el subdirector del departamento europeo del FMI decía en octubre que no tenía claro si las enseñanzas aprendidas en el caso islandés podrían aplicarse a otras regiones, “como a la zona del euro afectada actualmente por la crisis”, señalaba.

Es verdad que Islandia dispone de armas, como moneda propia, que en lugar de sembrar el caos han supuesto un salvavidas. Pero lo cierto es que ha salido en dos años de una crisis que daba pavor a los economistas más curtidos. Europa, en cambio, se encamina a otro coletazo negro de una tormenta que parece no terminar nunca.

“Hay dos maneras de salir de la crisis y la que está funcionando es la de los países que ponen dinero”, añade Paz. “Para España, la única manera de salir de la crisis es que haya crecimiento global y que ese crecimiento nos arrastre a nosotros”. Puede que España en solitario no tenga capacidad de poner en prácticas recetas a la islandesa o a la estadounidense, pero Alemania sí puede. Y ya no son solo economistas heterodoxos los que lo reclaman. España podría ser la próxima economía de la zona euro en caer y lo haría por culpa de la “mala gestión” de la crisis de deuda liderada por Alemania, afirmaba The New York Times este viernes en un editorial. El escrito reclamaba un mayor apoyo al crecimiento y menos medidas de austeridad. Como mínimo, hay materia para la controversia económica.

 

Los talibanes atacan sedes diplomáticas occidentales en Kabul

Los talibanes atacan sedes diplomáticas occidentales en Kabul

Los insurgentes atacan embajadas, el Parlamento y la sede de la misión internacional en Kabul

Otros objetivos fueron asaltados en al menos otras tres provincias

Kabul
Un policía afgano este domingo en el centro de Kabul. / OMAR SOBHANI (REUTERS)

Los talibanes han lanzado hoy una amplia ofensiva en Afganistán, con múltiples ataques en Kabul y en al menos otras tres provincias. Atacantes suicidas y decenas de guerrilleros armados de pistolas, fusiles y lanzagranadas asaltaron el distrito diplomático de la capital, el Parlamento afgano y los cuarteles generales de las fuerzas internacionales lideradas por la OTAN. Un portavoz de los talibanes declaró que el ataque coordinado representa “el inicio de la ofensiva de primavera”.

Horas después del inicio del asalto, al atardecer, intensos tiroteos seguían produciéndose en la capital. Unidades del Ejército estadounidense convergieron sobre la ciudad para ofrecer apoyo a las fuerzas afganas. Fuentes de la misión internacional informaron de que, de momento, no tenían constancia de víctimas mortales en Kabul, más allá de los 14 asaltantes abatidos en los combates. Al menos 9 civiles y 14 policías resultaron heridos.

Además de los ataques en Kabul, los insurgentes también lanzaron ofensivas en Jalalabad, al este del país; en la provincia de Logar, al sur de Kabul; y en la de Paktika, también en el este.

Pocas horas antes de que empezaran los ataques en Afganistán, en la noche del sábado, un grupo de un centenar de militantes asaltó una prisión en el oeste de Pakistán. Unos 400 presos lograron escapar, entre ellos una veintena que fueron calificados de “muy peligrosos” por las autoridades locales.

El Ministerio del Interior afgano consideró que la red Haqqani, un grupo con santuarios en Pakistán, estuvo involucrado en los ataques afganos. Un portavoz talibán declaró que acciones similares se repetirán en el futuro. La misión internacional tiene previsto retirar sus tropas en 2014.

Las Dos Caras de Felipe Calderón

Las Dos Caras de Felipe Calderón

El presidente mexicano Felipe Calderón finalmente logró lo que quería: la renuncia del embajador de Estados Unidos, Carlos Pascual. Mató al mensajero por incomodar al presidente al criticar la “guerra contra las drogas“ que él desató cuatro años atrás. Las críticas -contenidas en cables secretos, difundidos por Wikileaks- también molestaron al Ejército. El embajador dijo que las fuerzas armadas no suelen actuar con la eficacia o la rapidez necesarias y demuestran una gran aversion al riesgo. También denunció que las agencias de seguridad emplean más tiempo compitiendo entre ellas que confrontando al crimen organizado. Pascual perdió su trabajo por hacerlo bien, por decir la verdad que el presidente no quiere encarar y su gobierno preferiría que no fuera cierta.

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Pero la verdad recalcitrante que el diplomático reveló se asoma día tras día a pesar del número de capos arrestados, y la cantidad de armas y cocaína confiscada. México no está ganando la guerra contra el narcotráfico y el crímen organizado. La renuncia obligada del embajador estadounidense no puede ocultar los 34,000 muertos, el ascenso en la adicciones, la escalada de las ejecuciones, el incremento de los secuestros, la intransigencia de la impunidad.

La narrativa oficial es que la violencia es una consecuencia inevitable. Pero otros países han logrado prevenir que bandas de narcotraficantes desaten su furia sobre la población civil. Y, mientras a los mexicanos se les dice que la violencia se trata tan solo de capos destazándose entre sí, en realidad las ejecuciones rebasan el mundo del narcotráfico, Y se les exhorta a denunciar a los malosos, cuando 98.5 por ciento de los crímenes en el país jamás son resueltos. Una encuesta reciente demuestra que 59 por ciento de la población cree que el gobierno está perdiendo la guerra que emprendió, mientras solo 23 por ciento apoya la ruta actual.

Como advierte Sun Tzu en El Arte de la Guerra, toda guerra entraña la decepción y vaya que México es víctima de ella. El gobierno mexicano no ha sido honesto con la población del país sobre la enormidad de los retos que enfrenta. Los errores contraproducentes que ha cometido.  El tipo de ayuda estadounidense que ha solicitado. El grado de colaboración que ha exigido. El número de agentes norteamericanos que ha permitido. Y de allí las contradicciones, las evasiones, las incongruencias que demuestran los miembros del equipo de Felipe Calderón. Todos demandan que Estados Unidos asigne más recursos, más atención, más importancia a la guerra de Felipe Calderón, pero reculan cuando esa ayuda se hace pública.

En semanas recientes, el gobierno mexicano no ha sido capaz de explicar por qué autorizó vuelos de aviones espías no tripulados sobre su territorio para tareas de inteligencia.

Y al mismo tiempo que Calderón insiste en que Estados Unidos asuma sus responsabilidades bilaterales, demanda que le sea entregada la cabeza del embajador por revelar las fallas de la guerra que promovió.

La postura contradictoria de Calderón está enraizada en los hábitos reflexivos de una clase política entrenada para ganar puntos politicos pateando a los Estados Unidos. El president(E) mexicano, también ha buscado refugio bajo el paraguas del patriotismo, entre los pliegues de la bandera nacional, y detrás de las diatribas pronunciadas en nombre de la soberanía.   Acusa a Estados Unidos de intromisión, después de que ha sido asiduamente pedida por su propio gobierno. Critica a Estados Unidos de intervención, después de que ha sido solicitada. Acusa a Carlos Pascual de ser “Proconsul”, después de que las autoridades mexicanas – por incompetencia o irresponsabilidad – le han asignado ese papel. Destaza al embajador Pascual por su “ignorancia”, después de que envía cables que contienen diagnósticos acertados. Duros de leer pero difíciles de contradecir.

Más que matar al mensajero, Felipe Calderón debería reflexionar sobre los mensajes que envió. Contienen todo aquello que debería llevarlo a repensar la guerra y los términos en los cuales la está librando. A rectificar la  estrategia que hasta el momento ha aumentado la violencia sin disminuir el narcotráfico. A replantear la relación con Estados Unidos sobre bases más honestas, consigo mismo y con sus compatriotas. A redefinir el “éxito” de su ofensiva para que la prioridad sea la reducción de las ejecuciones. Porque si no hace eso, poco importará si Calderón consiguió la cabeza de Carlos Pascual, si obtuvo aplausos cortoplacistas, si impuso su voluntad.

Mañana, cuando el “gringo feo haya empacado sus maletas, Ciudad Júarez seguirá siendo la ciudad más insegura del mundo. La tasa de homicidios seguirá creciendo de manera alarmante. Las instituciones de seguridad pública seguirán siendo incapaces de prevenir, detectar, investigar o sancionar la gran mayoría de los hechos violentos que atemorizan al país. El gobierno mexicano seguirá pidiendo la ayuda del gobierno estadounidense de manera surrepticia, y negándolo cuando salga a la luz.

El mensaje es claro: si los mexicanos no acabamos con esta guerra – tan mal concebida, tan mal librada, tan mal explicada – acabará con nosostros. Y no se necesita leer los cables de Carlos Pascual para entenderlo.

Un referendo sobre Obama

Un referendo sobre Obama

STANFORD – Los candidatos políticos de éxito tratan de poner en práctica las propuestas para las que fueron electos. En Estados Unidos, el presidente Barack Obama y los demócratas, con el control de la Cámara de Representantes y el Senado (a prueba de obstruccionismo), tenían el poder de hacer prácticamente lo que quisieran en 2009, y así fue.

Obama y sus aliados en el Congreso promulgaron una ley de “estímulo” de 800 mil millones de dólares cargada con programas dirigidos a los principales grupos del electorado demócrata (como los ambientalistas y los empleados públicos), adoptaron una reforma de salud radical y muy impopular (cuya constitucionalidad será determinada por la Corte Suprema este año), impusieron vastas y nuevas normas a amplios sectores de la economía, adoptaron una política industrial que selecciona algunas empresas para darles un un trato especial, se dedicaron a tomar préstamos y gastar a niveles sólo superados en la Segunda Guerra Mundial, y centralizaron el poder en Washington, DC (y, dentro del gobierno federal, en el poder ejecutivo y los organismos reguladores).

La última elección que produjo un cambio así de radical en la dirección de la política ocurrió en 1980, cuando el presidente Ronald Reagan rediseñó los impuestos, el gasto y las normativas, y apoyó claramente a la Reserva Federal y su rumbo desinflacionario. Si bien las elecciones de 1988, 1992 y 2000 también tuvieron importantes consecuencias, los cambios de política no fueron tan significativos como en 1980 y 2008.

El país se rebeló contra Obama y los movimientos de los demócratas hacia la izquierda con victorias históricas de los republicanos en las elecciones legislativas de 2010. Desde entonces, muchos republicanos se han visto profundamente decepcionados por el hecho de que la Cámara de Representantes no haya sido capaz de revertir gran parte de la agenda de Obama. Sin embargo, el sistema político de EE.UU. está diseñado para que sea mucho más difícil lograr algo que bloquearlo. No es fácil hacer mucho si se controla sólo la mitad de una tercera parte del gobierno federal.

Las elecciones de 2012 se perfilan como un referendo sobre las políticas y el desempeño de Obama. La economía está mejorando lentamente, pero sigue en mal estado, con un alto desempleo y millones de personas obligadas a abandonar la fuerza de trabajo. Se espera que los republicanos mantengan el control de la Cámara de Representantes y recuperen la mayoría en el Senado.

El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, el republicano favorito para desafiar a Obama en noviembre, y otros candidatos del partido, entre ellos el ex presidente de la Cámara Newt Gingrich, quieren reducir el gasto, aplicar reformas importantes a los programas de gobierno, reducir los  impuestos, expandir el comercio y establecer normas menos abundantes y más específicas que la que aplica Obama.

Romney, por ejemplo, ha detallado un programa económico de 59 puntos, incluido un límite al gasto federal del 20% del PIB, lo que requeriría una reducción similar a las de los años 80 y 90. Gingrich y otros republicanos tienen planes todavía más agresivos de reducción de impuestos y el tamaño y alcance del gobierno. El candidato final haría bien en incorporar las mejores ideas de sus oponentes e integrar a su campaña a los mejores de sus equipos.

Un triunfo republicano, junto con el control de la Cámara y el Senado, podría llevar a la reducción, revocación y sustitución sustanciales de muchas de las iniciativas de Obama, intentos de reforma de impuestos y derechos, así como medidas para imponer una mayor disciplina fiscal. Una importante prioridad en la agenda de Romney es la reducción del impuesto a las corporaciones, del 35% al 25%, el nivel promedio de la OCDE (los demás candidatos republicanos la reducirían aún más), lo que compensaría una gran desventaja competitiva mundial de las multinacionales estadounidenses.

También es probable que una victoria republicana conduzca a un gran esfuerzo por abrir muchas más oportunidades de exploración energética en Estados Unidos, frustradas por Obama. Romney ha prometido negociaciones más duras sobre comercio y divisas con China, pero en general es mucho más proclive a impulsar nuevos acuerdos comerciales que la administración actual, apoyada por los sindicatos. Sin embargo, si los demócratas mantienen el control del Senado, será mucho más difícil de lograr. Un presidente republicano también puede hacer muchos nombramientos políticos clave en entidades como la Reserva Federal, el Tesoro y los organismos reguladores.

Si Obama es reelecto y los republicanos controlan la Cámara de Representantes y el Senado, su agenda legislativa será en esencia letra muerta, y pasará al menos los próximos dos años negociando su reforma y restitución. En este escenario, el centro de gravedad política en el Partido Republicano pasaría a John Boehner, portavoz de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara, Eric Cantor, líder de la mayoría de la Cámara y otros representantes clave, como David Camp, Kevin Brady y Kevin McCarthy, junto con varios senadores.

En ese caso, Obama haría bien en moverse hacia el centro (como hiciera Bill Clinton después de que los demócratas perdieran el control del Congreso en 1994) y trabajar en conjunto con los republicanos del Congreso para dar forma a derechos y reformas fiscales sensatas. Pero parece poco probable: desde la gran derrota de los demócratas en 2010, Obama se ha movido aún más a la izquierda, adoptando una agenda más populista.

Independientemente del resultado de las elecciones presidenciales y legislativas de este año, es probable que varios gobernadores republicanos logren una mayor visibilidad nacional. Todos ellos -como Mitch Daniels de Indiana, Chris Christie de Nueva Jersey, Bob McDonnell de Virginia y el ex gobernador Jeb Bush de Florida- declinaron buscar la nominación presidencial republicana, pero estarán en la lista corta para el 2016 si Obama triunfa en noviembre.

El juez de la Corte Suprema Louis Brandeis describió famosamente los estados como “laboratorios”: se les debe permitir experimentar y aprender unos de otros, para ver qué políticas funcionan. Por ejemplo, Clinton y el Congreso republicano tuvieron como referencia para la importante reforma del estado de bienestar de 1996 las políticas originadas por el gobernador de Wisconsin Tommy Thompson y emuladas con éxito por el alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, ambos republicanos reformistas. El grupo actual de gobernadores republicanos ofrece igualmente innovadoras soluciones a nivel estatal -por ejemplo, sobre el gasto, la deuda y los pasivos no financiados de pensiones y sanidad- como modelos para el país.

Hasta noviembre, lo más probable es que las divisiones en el seno del gobierno y una campaña llena de polémicas impidan movimientos de política importantes. Pero después de las elecciones, los impuestos y el gasto, la política comercial, el federalismo, la regulación y la defensa serán objeto de un curso de acción diferente (su nivel de radicalismo dependerá de quién gane) con implicaciones importantes para la posición fiscal de EE.UU., el equilibrio externo y mucho más, incluidas las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo.

La sombra de la depresión

La sombra de la depresión

BERKELEY – Cuatro veces durante el siglo pasado, una porción importante del mundo industrial cayó en profundas y largas depresiones caracterizadas por la persistencia de un alto nivel de desempleo: Estados Unidos en la década de 1930, los países industrializados de Europa occidental en esa misma década, Europa occidental otra vez en los ochenta y Japón en los noventa.

Las dos últimas caídas de la lista todavía arrojan una larga y oscura sombra sobre el desempeño futuro de la economía. En ambos casos, el regreso de Europa o Japón (si es que se produjo o producirá) a una tendencia de crecimiento económico similar a la de antes de la crisis les llevó (o les llevará) décadas. En cuanto al ejemplo de Europa a fines de la década de 1930, no sabemos qué habría pasado si el continente no se hubiera convertido en un campo de batalla después de la invasión de Polonia por la Alemania nazi.

Solamente en el caso restante la tendencia de crecimiento a largo plazo permaneció inalterada: los niveles de producción y empleo en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial no acusaron el impacto macroeconómico de la Gran Depresión en forma considerable. Por supuesto, si no hubiera existido la movilización para la Segunda Guerra Mundial, es posible, e incluso probable, que la sombra de la Gran Depresión también se hubiera extendido sobre el crecimiento económico de los Estados Unidos después de 1940. Al menos, ese era el panorama a fines de la década de 1930, con altos niveles de desempleo estructural y capitalización por debajo de la tendencia, antes de que la movilización y las guerras en Europa y el Pacífico empezaran en serio.

En Estados Unidos, ya podemos ver señales de que la crisis iniciada en 2008 proyectará su sombra hacia el futuro: desde hace un tiempo, las proyecciones de prestigiosos analistas (tanto públicos como privados) respecto del PIB de Estados Unidos a largo plazo se vienen revisando a la baja.

Podemos poner como ejemplo la participación de la fuerza laboral: lo habitual es que este indicador deje de caer una vez superado el punto más bajo del ciclo económico y que a partir de allí empiece a ascender otra vez; pero en los últimos dos años y medio la participación de la fuerza laboral no ha dejado de disminuir. Hay al menos algunos responsables de política monetaria que creen que la reciente reducción de la tasa de desempleo en Estados Unidos (que en gran medida se debió a la disminución citada) es una razón tan valedera para adoptar políticas más austeras como si la causa hubiera sido un aumento del nivel de empleo. En Europa, mientras tanto, se verifican más o menos los mismos procesos y las mismas respuestas (incluso, con mayor fuerza).

Pero hay algo mucho más importante: visto desde el presente, parece haber un colapso permanente de la capacidad de los mercados privados para asumir riesgos y un aumento, persistente y prolongado, del riesgo que se percibe en todo el mundo en relación con los activos financieros (y con las empresas de cuyos flujos de efectivo dependen). Mientras tanto, el envejecimiento poblacional de los países industriales, el importante compromiso de los Estados con los sistemas de seguridad social y la falta de planes claros para equilibrar los presupuestos fiscales en el largo plazo dan motivos para pensar en un futuro donde haya inflación y en el que incluso las economías más grandes y prósperas deban pagar primas de riesgo (tal vez no muy altas, pero claramente visibles) para poder emitir deuda.

En algún momento durante la próxima generación, podría ocurrir que los niveles de precios en Estados Unidos, Japón y Alemania se eleven considerablemente, si algunos gobiernos, sin pensar en las consecuencias, apelaran a la impresión de moneda para financiar parte de sus gastos en bienestar social. Lo contrario, una caída del nivel de precios, es improbable. Aunque este es un factor de riesgo fundamental a largo plazo, el apetito por poseer activos que escapen a los riesgos a mediano plazo asociados con el ciclo económico pudo más que él.

Pero el riesgo del que los inversores mundiales escapan buscando refugio en las deudas soberanas de Estados Unidos, Japón y Alemania no es “fundamental”. No hay preferencias psicológicas, limitaciones de recursos naturales o factores tecnológicos que impliquen que hoy invertir en empresas privadas sea más arriesgado que hace cinco años. Más bien, el riesgo nace de que los gobiernos rechacen (aun cuando no queda otro remedio) igualar la demanda agregada con la oferta agregada para evitar el desempleo a gran escala.

Pero los gobiernos tienen que administrar la demanda agregada. Aunque la ley de Say (la idea de que la oferta crea su propia demanda) sea falsa en teoría, en la práctica es suficientemente verdadera para que los emprendedores y las empresas puedan creer en ella (y de hecho, es lo que hacen).

Si, como escribió John Maynard Keynes hace 76 años, el gobierno no hace bien su trabajo y “la demanda (…) es deficiente, (…) el empresario individual (…) opera en lucha desigual contra todas las fuerzas contrarias. El juego de azar que practica está plagado de ceros”; es decir que “el crecimiento de la riqueza mundial [es] menor que [los] ahorros”, lo cual se debe a “las pérdidas de aquellos cuyo valor e iniciativa no se han completado con habilidad excepcional o desusada buena fortuna. Pero si la demanda efectiva es adecuada, bastará con la habilidad y la buena suerte ordinarias”.

Durante los 62 años que transcurrieron entre 1945 y 2007 (con algunas interrupciones bruscas, pero temporales y de alcance regional), los emprendedores y empresarios podían apostar a que si ellos creaban la oferta, la demanda no tardaría en llegar. Esa certeza contribuyó en gran medida a sentar las condiciones que hicieron posibles las dos generaciones de crecimiento económico global más veloz que el mundo haya visto. Pero ahora ya no está.

LA CUMBRE Y FIDEL

El reino de la amoralidad política

El reino de la amoralidad política

Carlos Alberto Montaner

Hoy la amoralidad corre por cuenta de los latinoamericanos. Quienes antes, justamente, criticaban a Estados Unidos por abrazarse con los dictadores durante la época de la Guerra Fría, y por negar fuera del país los principios y valores que sostenían dentro de él, hoy están haciendo exactamente eso mismo.

Esto es lo que se observa en gobernantes como el ecuatoriano Rafael Correa, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Evo Morales cuando respaldan la satrapía criminal siria de Bachar al Asad, condenada por la ONU, e ignorada por el Brasil de Dilma Rousseff, como poco antes echaron pie en tierra por la de Gadaffi.

Esta actitud, o una variante de ella, es la que asombrosamente prevalece en las propuestas del colombiano Juan Manuel Santos, más preocupado en restaurar las buenas relaciones entre la dictadura de los Castro y Estados Unidos, que en condenar los excesos de esa tiranía y ayudar a sus víctimas.

Ese es el espíritu que recorre la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada recientemente no solo para excluir de ella a Canadá y Estados Unidos, sino para no tener que sujetarse al rigor de un compromiso democrático que obligue a sus miembros a defender la libertad y condenar las violaciones de los derechos humanos.

Esa es la triste atmósfera que se respira en Cartagena en estos días en que se reúne la VI Cumbre de las Américas, pese a que en la de Quebec, celebrada en el 2001, se fijó un marco moral y político que tomaba en cuenta los valores democráticos, hoy lamentablemente ignorados por muchos gobernantes latinoamericanos.

Durante más de cuarenta años los políticos norteamericanos eligieron la seguridad nacional por encima de las consideraciones morales. Era la lógica de la Guerra Fría. Casi cualquier cosa resultaba mejor que un triunfo de los comunistas o de algún gobernante que les abriera la puerta.

Los espadones, si se comportaban como genuinos anticomunistas, eran respaldados por Washington aunque violaran sistemáticamente los derechos humanos y civiles de sus compatriotas. “El enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque sea un sinvergüenza”, es un vil proverbio que se encuentra en todas las lenguas.

La izquierda y muchos demócratas consecuentes bramaban contra esa disonancia norteamericana. La más vieja y próspera democracia moderna del planeta, paladín de la libertad, debía ser congruente con sus ideales. Era un acto de cinismo defender esos valores en Estados Unidos y abrazarse con dictadores desalmados en el resto del mundo. Los políticos norteamericanos lo sabían y se excusaban alegando que se trataba de un mal menor. Ni siquiera estaban ante un dilema nuevo: durante la Segunda Guerra habían sido aliados de Stalin para combatir a Hitler.

Pero en 1991 terminó la Guerra Fría. Ya se podía escoger a los amigos escrupulosamente. El rigor moral había dejado de ser peligroso. Mientras tanto, en América Latina ocurrió un fenómeno paralelo a la disolución del bloque comunista. Entre 1983, cuando terminó la dictadura militar argentina, y 1990, cuando le tocó el turno a la chilena, todos los gobiernos latinoamericanos, menos Cuba, fueron el resultado de las urnas.

A partir de ese punto, los organismos que surgieron incorporaron una cláusula democrática: sólo podían pertenecer las democracias plurales en las que se respetaban los derechos humanos y civiles de los pueblos. Eso es lo que se lee en los documentos fundacionales del Grupo de Río, y de MERCOSUR.

Finalmente, el 11 de septiembre del 2001, mientras ardían las Torres Gemelas en Nueva York, todos los miembros de la OEA firmaban en Lima la Carta Democrática. Era la apoteosis de la coherencia ética. Nunca más se recurriría al cínico doble estándar de defender la democracia en casa y abrazarse a las dictaduras fuera de ella.

Mentira. Hoy, sin ningún pudor, casi todos los países latinoamericanos han dejado de defender la libertad y los atributos de la democracia liberal. El chavismo hace y deshace en Venezuela y a nadie le importa. Correa o Evo Morales conculcan los derechos fundamentales en Ecuador y Bolivia y ningún gobernante latinoamericano los censura. La dinastía militar cubana reprime ferozmente y los países “hermanos” miran a otra parte. Daniel Ortega se roba las elecciones parciales en Nicaragua y corrompe y adultera las generales, y no hay una voz que lo condene.

América Latina es hoy el reino de la amoralidad política. Todo vale.

 

Sarkozy pasó de encarnar el cambio a ser el presidente menos popular en Francia

Sarkozy pasó de encarnar el cambio a ser el presidente menos popular en Francia

Foto: KENZO TRIBOUILLARD / AFP

(París, 15 Abr 2012- AFP) – Nicolas Sarkozy fue electo en 2007 con la propuesta de cambiar una Francia adormilada, pero durante su mandato, que espera renovar, se labró una imagen de presidente desordenado e impulsivo y llegó a convertirse en el mandatario más impopular de la V República.

Desde hace meses los sondeos lo dan sistemáticamente derrotado en la segunda vuelta de la elección presidencial del próximo 6 de mayo, pero Sarkozy, pese a que reconoce errores, sigue creyendo en su victoria.

“Voy a ganar”, repite desde que asumió de nuevo el rol de candidato, en el que sobresale, según consideran tanto sus partidarios como sus adversarios, y con el que logró remontar los sondeos para la primera vuelta (22 de abril) hasta situarse en cabeza codo a codo con el favorito, el candidato socialista François Hollande.

Su sueño de niño era ser presidente. Nicolas Sarkozy de Nagy-Bocsa, hijo de un inmigrante húngaro, lo logró pese a que su familia no formaba parte de la burguesía francesa y él, llegado al Palacio del Elíseo con un diploma de abogado, no había estudiado en las prestigiosas escuelas francesas en las que se forman las élites del país.

Ambicioso, trabajador, enérgico, con un “insaciable apetito de acción”, “sin dudar de nada y mucho menos de sí mismo”, según el expresidente Jacques Chirac, Sarkozy sorteó metódicamente todos los obstáculos con golpes de efecto, traiciones y travesías del desierto.

Comenzó su militancia política en la derecha francesa a los 19 años. Con apenas 28 fue elegido alcalde de Neuilly, un suburbio acomodado de París. A los 34 conquistó su primer escaño de diputado y cuatro años después logró una cartera ministerial, la primera. A los 52 fue elegido presidente.

Al llegar al poder con 53% de los votos en mayo de 2007 -derrotando en la segunda vuelta a la socialista Segolene Royal- con la promesa de “reformar Francia”, gozaba de una popularidad sin igual para un mandatario francés desde el general Charles de Gaulle, fundador de la V República en 1958.

“No tengo derecho a decepcionar”, dijo el día de su investidura.

Pero el estado de gracia duró poco. Sondeo tras sondeo, terminó siendo el presidente más impopular de Francia.

“Lo más importante es la manera con la que desacralizó la política y rebajó la función presidencial al servicio de su persona. Lo que los franceses le reprochan es su forma de ser y de hacer”, estima el politólogo Stephane Rozes de Cap.

Nicolas Sarkozy es un estilo. Sin complejos, como la derecha que desea encarnar, quiere trastocar los códigos, decir las cosas directamente, avanzar rápido.

Pero su estilo escandaliza. Y ello desde el día de su elección. Esa misma noche festejó su victoria en el selecto restaurante Le Fouquet’s de los Campos Elíseos, antes de pasar sus vacaciones en el yate de un acaudalado empresario. Rápidamente recibió el calificativo de “presidente bling-bling”, expresión con la que se hace alusión a una vida de nuevo rico, que contrasta con la discreción francesa.

Poco después de divorciarse de Cecilia Ciganer expuso en público su idilio con la modelo Carla Bruni, dando la impresión de estar más preocupado por su felicidad personal que por la suerte de los franceses. Poco tiempo después contrajeron matrimonio y en 2011 la pareja tuvo una hija, Giulia, cuarto hijo de Sarkozy.

Escandalizan asimismo sus excesos de lenguaje, habiendo quedado como referencia del mismo la frase que le lanzó a un hombre que rehusó darle la mano: “¡Lárgate pobre imbécil!

También irrita su manera de ejercer el poder y su voluntad de controlar y decidirlo todo, relegando al jefe de gobierno, François Fillon, al rango de simple “colaborador”.

La multiplicación de las reformas y los anuncios decididos en función de informaciones de casos policiales hacen que incluso figuras de su bando lo consideren disperso.

A la hora del balance, sus partidarios alaban su voluntarismo. Esa determinación que lo empujó en 2011 a ser el motor de la intervención militar internacional en Libia o a contribuir a encontrar soluciones para evitar la bancarrota del sistema bancario mundial en 2008.

Alaban también su “coraje” para imponer medidas impopulares para, según ellos, hacer que Francia avance, como la reforma del sistema de jubilaciones, la reducción de funcionarios al no reemplazar uno de cada dos jubilados o el servicio mínimo en los transportes públicos en caso de huelga.

“Lanzó más reformas de las que realmente llevó hasta el final, pero intentó impulsar algunas que sus predecesores no osaron enfrentar”, señala Bruno Jeanbart, del instituto de sondeos OpinionWay.

Los decepcionados que creían en su consigna “trabajar más para ganar más” le reprochan sus promesas incumplidas y sus favores fiscales a los ricos. También su flirteo con la extrema derecha para ganar votos.

Sarkozy ha reconocido que cometió “errores” y repite que ha cambiado y madurado, hasta el punto de que recientemente admitió que se plantea una derrota electoral, antes de proclamar unos días después que está seguro de ganar

Cumbre de las Américas: presidentes comienzan su debate a puerta cerrada

Cumbre de las Américas: presidentes comienzan su debate a puerta cerrada

Foto: EFE

(Cartagena, 15 de abril. AP) — Los líderes del hemisferio se aprestaban el domingo a iniciar el debate a puertas cerradas de la VI Cumbre de las Américas con la posibilidad de que sea último.

El grupo de países de la llamada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), que reúne países de izquierda de la región, anunció en un comunicado divulgado la víspera que se ausentará de la próxima cita, prevista para 2015 en Panamá, si Cuba no asiste.

Manifestamos nuestra decisión de no participar en las próximas Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba“, dijo el grupo impulsado por el gobierno venezolano y del que actualmente forman parte países como Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua.

El sábado por la noche el mandatario boliviano Evo Morales ratificó que la inclusión de Cuba era la condición para que acudieran a Panamá y que la negativa de Washington era una suerte de dictadura porque se oponía a la voluntad de la mayoría de los países.

Aquí todos los países de América Latina y el Caribe quieren que esté presente Cuba, pero Estados Unidos no acepta… es como una dictadura”, dijo Morales a los reporteros en el centro de prensa de la cumbre.

Foto: EFE

Ya la VI edición del cónclave hemisférico, que se celebra en este puerto del Caribe colombiano, sufrió al menos una inasistencia por el tema cubano: el presidente de Ecuador Rafael Correa, quien se ausentó en solidaridad con la isla.

También se ausentó el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, aunque no se han informado oficialmente las razones.

Tampoco estuvo el presidente de Venezuela Hugo Chávez, que por años ha sido uno de los más sólidos aliados de La Habana, quien el sábado por la noche viajó a Cuba para continuar un tratamiento contra el cáncer.

Ante las ausencias de mandatarios y la negativa de países como los del Alba a excluir el tema de Cuba del texto de declaración final, los ministros del Exterior no terminaron ese documento ni tampoco lo entregaron a sus jefes de Estado para debatirlo.

Esta aún por verse si los presidentes acordaron algún texto adicional y si habrá o no una declaración de consenso en los temas que eran la agenda oficial de la cita: la integración y la conectividad a través de infraestructura, entre otros.

Foto: EFE

Hasta ahora dos pesos pesados latinoamericanos la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el mandatario de México Felipe Calderón no han comentado públicamente sus posturas en los casos de Cuba o si sus países podrían sumarse a las ausencias del próximo encuentro.

Ante los reclamos públicos, que incluyeron los del presidente colombiano Juan Manuel Santos quien en su discurso de apertura de la cumbre aseguró que era inaceptable otra cita sin la asistencia de La Habana, el mandatario estadounidense presidente Barack Obama sólo ha dicho en distintas entrevistas que no es Washington quien impide su participación.

Lo que impide que Cuba sea un miembro completo de la comunidad internacional no es Estados Unidos, es su propia práctica, que es contraria a los principios universales” democráticos, dijo Obama en una entrevista publicada el sábado en el diario colombiano El Espectador.

Obama mantuvo el sábado algunas reuniones separadas con mandatarios como la argentina Cristina Fernández y el salvadoreño Mauricio Funes, sin embargo, el tema de Cuba no fue mencionado, de acuerdo con funcionarios de la delegación estadounidense.

Tampoco ha quedado claro si, en caso de haber alguna declaración final, será abordado el tema de la actual política antidrogas, criticada por sus magros resultados.

Obama dijo en una entrevista con la cadena Univisión, previa a la cumbre, que no tenía problemas en que se debatiera la despenalización de las drogas pero que “personalmente no coincido en que esa sea la solución al problema“.

Liberan en Cuba al opositor que gritó consignas durante la misa que ofreció el Papa

Liberan en Cuba al opositor que gritó consignas durante la misa que ofreció el Papa

Foto: AFP PHOTO/ Archivo

(La Habana, 15 abril 2012 AFP)- La policía cubana liberó al opositor Andrés Carrión, detenido el 26 de marzo tras gritar consignas antigubernamentales durante la misa del papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba, confirmó este domingo una fuente de la disidencia.

“Familiares de Carrión nos confirmaron su excarcelación el viernes en la tarde, estamos tratando de contactar con él y hemos enviado a una persona al poblado de Boniato, donde vive, para que hable con él”, dijo a la AFP el activista Elizardo Sánchez.

Sánchez, portavoz de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo “hablamos con varios familiares, para nosotros es firme la noticia”.

Carrión, de 38 años, licenciado en Rehabilitación Social y Ocupacional, actualmente desempleado, gritó consignas antigubernamentales en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, cuando el papa Benedicto XVI entraba para oficiar la primera de las dos misas que dio en la isla, durante su visita del 26 al 28 de marzo.

El disidente fue detenido de inmediato y cuando era conducido por agentes de civil fue golpeado por un camillero de la Cruz Roja, que días más tarde fue separado de esa institución por la agresión.

Sánchez agregó que, sin embargo, hasta esta fecha sigue encarcelado el opositor José Daniel Ferrer, detenido hace dos semanas en Santiago de Cuba, junto a otros 42 disidentes, algunos de los cuales exigían la liberación de Carrión.

De ese grupo fueron liberados todos en los días siguientes a la detención menos Ferrer, de 41 años y líder de la opositora Unión Patriótica de Cuba.

Ferrer, expreso político, forma parte de los 75 opositores condenados en 2003 a largas penas de prisión. De ellos, 23 fueron excarcelados por motivos de salud y el los otros 52 tras el diálogo entre la Iglesia Católica y el Gobierno, que comenzó en mayo de 2010.

“No me extrañaría que lo excarcelen en las próximas horas”, dijo Sánchez, tomando en cuenta la liberación de Carrión

Señores candidatos: las instituciones y el capitalismo sí importan

Señores candidatos: las instituciones y el capitalismo sí importan

GODOFREDO RIVERA

La semana pasada el Presidente Calderón  afirmó en Colombia que la libertad económica, la libertad de comercio internacional, el régimen de libre empresa, los derechos privados de propiedad y  la existencia de un sólido Estado de Derecho son la base para que las naciones prosperen, y  que no se requiere de buscar pruebas complejas de ello, que la experiencia práctica y hasta el sentido común  dan cuenta de ello. Y tiene razón el Presidente. Lástima que ya lo recordó cuando su sexenio va a terminar, lástima que no se lo dijo a los dictadores hermanos Castro cuando visitó Cuba (también la semana pasada).

 

Yo no sé si tienen caso las cumbres entre países, lo que sí sé es que sólo en la medida en que los presidentes  entiendan la importancia de la libertad, es que se avanzará. Lo demás es puro rollo demagógico y declaraciones de buenas intenciones.

 

A diferencia de EU y Canadá, la historia institucional en América Latina proviene de profundas raíces estatistas y ello es palpable, por ejemplo, en los candidatos a la presidencia en México. Todos ven la salida a los problemas económicos de México en el intervencionismo  estatal,  en la redistribución del ingreso (quitarle a unos para darle a otros).  Todos y cada uno desea intervenir, sea en la educación, sea en la salud, sea en la economía (Quadri  y Vázquez Mota, en ese orden, tal vez sean los menos estatistas, pero están lejos de ser liberales.  López Obrador y Peña Nieto, también en ese orden, son los más estatistas).

 

Las instituciones son cruciales para que todo capitalismo se desarrolle, pero ello no pasa por obesas y clientelares burocracias y menos por los políticos. Las instituciones, nos recuerda el gran Douglas North, son formales e informales.  Las instituciones formales se expresan en  constituciones y leyes que protegen sólidamente los derechos privados de propiedad y también son informales, como códigos no escritos, ética, principios convencionales, el derecho consuetudinario, etc. North agrega al contexto institucional lo que él llama  “organismos” y que se constituyen en iglesias, partidos políticos, sindicatos, colegios profesionales, universidades, etc.

 

La importancia de las instituciones en el desarrollo económico ha sido reconocida por varias vertientes sociológicas y económicas que subrayan que ellas constituyen las reglas del juego que orientan las acciones de los ciudadanos. Las instituciones garantizan los derechos de propiedad, generan la cooperación o el conflicto entre la población y permiten o impiden la depredación sobre la producción que pueden ejercer distintos grupos sociales, ya sea en forma lícita o ilícita (escudo contra los buscadores de rentas o vividores del presupuesto).

 

Las instituciones son las reglas de juego de una sociedad: encausan el desarrollo económico, pero son también un resultado histórico o “dependen del pasado”. Las instituciones están influidas por las ideologías legales y religiosas que dan lugar a una ética pública, a un comportamiento de respeto u odio por el capitalismo, a un respeto u odio por la libre empresa y al respeto o violación de la propiedad privada.

 

En México y América Latina, las instituciones formales e informales y los llamados organismos son en su mayoría estatistas, anticapitalistas; al espíritu emprendedor se le llama codicia; al espíritu de ser mejor se le denomina ambición enfermiza; al régimen de libre empresa se le denomina capitalismo salvaje.  Las instituciones en América Latina han impedido que el capitalismo o régimen de libre empresa florezca y se convierta en prosperidad para todos. Por el contrario, aunque hay mercados privados, se caracterizan por un muy amplio intervencionismo gubernamental y ello pasa por los monopolios gubernamentales y los oligopolios privados. Tenemos capitalismo de Estado y de compadres, no capitalismo de libre empresa, como pasó en su momento con el capitalismo anglosajón. Por ello me sorprende gratamente que sea el candidato Quadri el único que habla de hacer de PEMEX una empresa privada, un PEMEX como sociedad anónima. La verdad se sale de la lógica colectivista y estatista del PRI  y del PRD.

 

Otro ejemplo de la importancia de las instituciones y cómo se les desdeña en México, es el caso de Mexicana de Aviación.

 

Lejos de que las leyes faciliten la quiebra de una empresa para que los derechos privados de propiedad de accionistas y trabajadores sean respetados, un juez estatista (un tal juez Consuelo, que más bien necesita consuelo) se ha interpuesto y ha pospuesto la quiebra ordenada de la aerolínea Mexicana de Aviación, y en cambio, cada día que pasa, los activos de la empresa pierden valor. ¿Cuál es la apuesta de dicho juez estatólatra? Sencillo, bien sabe que si se deja operar al mercado, Mexicana ya hubiera quebrado desde hace mucho tiempo. Ah, pero el juez se siente omnipresente y quisiera que fuera el intervencionismo estatal el que salvara de la quiebra a Mexicana (es decir, que los contribuyentes financiemos a empresas que pierden dinero, qué gandalla); el juez quiere llevar el proceso hasta que termine el sexenio del Presidente Calderón y que sea el peje (enfermo de estatismo al más puro estilo tabasqueño de Tomás Garrido Canabal) o Peña Nieto quienes desde el escritorio gubernamental rescaten a Mexicana (a Peña ya le salió de su corazoncito su espíritu estatista, y declaró que si es elegido Presidente-al menos eso dio a entender-, rescataría a Mexicana de Aviación, claro con los recursos del contribuyente). Vaya juez, quiere estar por encima de los accionistas legítimos. Vaya instituciones estatistas que impiden que los mercados libres funcionen.

 

Las instituciones son vitales para el desarrollo económico, y por desgracia la gran mayoría de los políticos lo ignora.

 

Si en México las instituciones siguen apostando por el estatismo, simplemente no dejaremos el subdesarrollo económico. Ojalá lo entiendan los candidatos. Por lo pronto los que más se alejan del respeto institucional y el capitalismo son López Obrador y Peña Nieto.

 

Fox, el ingrato

Fox, el ingrato

Capital político

Autor: Carlos Gelista

Le malpaga a su partido, que lo siguió defendiendo aun después de dejar la presidencia, con todos los costos que le implicaba

A lo largo de su vida política, una de las cosas que le habían caracterizado a Vicente Fox era su irreverencia y su escaso respeto por las formas, políticas y de otros tipos.

Fox se dio a conocer, en el mundo político, cuando en 1988 fue diputado electo federal. En esa ocasión, durante los trabajos del Colegio Electoral para la calificación de la elección presidencial, en protesta por el fraude electoral, se colocó dos boletas electorales como orejas, en alusión a las de Salinas.

Con sus mismas características, hizo campaña, en dos ocasiones, para la gubernatura de Guanajuato. Con su rebeldía, defendió su triunfo en la primera ocasión, y con la misma forma de actuar en 1997, un día después de las elecciones intermedias, anunció que se lanzaría a la Presidencia de la República.

Irónicamente, pasados varios años, y ya como presidente, se vio beneficiado de las formas. Cuando AMLO le espetó el “cállate chachalaca”, la reacción de una buena parte del electorado y de los medios de comunicación fue de enojo a quien le había faltado el respeto a la investidura presidencial, a ese mismo que día a día, con sus acciones y declaraciones, había golpeado, con severidad, a la solemnidad que tenía esa misma figura.

A pesar de ser un partido muy formal, a lo largo de todos los años de su carrera política, el PAN siempre lo acompañó solidario. Lo hizo cuando decía y hacía inocentes gracejadas o cuando se le pasaba la mano e incluso pasaba a lo vulgar. Lo hizo en las buenas, cuando Fox le abonaba a la estrategia general del PAN, y en las malas, cuando perjudicaba la imagen del partido.

Ejemplos de esto último hay muchos, pero baste recordar la tristemente célebre frase de “lavadoras de dos patas” o el episodio cuando se enneció queriendo que se celebrara un debate el mismo día que se discutía su celebración.

“Hoy, hoy, hoy” no fue, al inicio, una estrategia electoral, sino una manera que los panistas tuvieron para arropar y apoyar a quien se había tropezado terriblemente.

Hoy, Fox le malpaga a su partido, que lo siguió defendiendo aun después de dejar la presidencia, con todos los costos que le implicaba. Con sus declaraciones daña al PAN, pero también a los panistas, sus fieles seguidores y a todos sus simpatizantes que no estaban ya agraviados.

Producto de la soberbia de alguien que tal vez piense que lo que hizo lo logró solo, y del delirio que seguramente provoca haber sido lo que fue y ahora no ser nada, Fox sigue cambiando su papel en la historia de México.

Ahora, para muchos, también será un gran ingrato.

 

 

 

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