Daily Archives: abril 13, 2012

Obama y América Latina debatirán la legalización de las drogas

VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Obama y América Latina debatirán la legalización de las drogas

La Cumbre de las Américas tendrá lugar este fin de semana en Cartagena de Indias

Se debatirá también el aislamiento de Cuba y el incremento del comercio en el continente

Washington
Un partidario de Obama se prepara para su visita a Colombia. / LUIS ACOSTA (AFP)

Barack Obama se sumará al resto de los líderes de América para discutir, por primera vez en una cumbre, nuevos métodos de combatir el tráfico de drogas, incluido el de su despenalización, con el fin de atajar el mayor problema de la región en estos momentos: la violencia endémica que estrangula el crecimiento económico, dificulta el progreso social y condiciona el desarrollo democrático. Este asunto, junto al aislamiento de Cuba y el incremento del comercio en el continente, centrará la reunión de 33 presidentes que este fin de semana se celebra en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.

Colombia es el marco perfecto para entender el daño que el narcotráfico puede llegar a causar en un país, pero también es un ejemplo de que es posible salir de ese desastre con la combinación adecuada de firmeza institucional y unidad nacional. Hoy Colombia ha dejado de ser el centro mundial de producción de cocaína, pero el fenómeno se ha extendido a otros países y, en mayor o menor medida, es la principal causa de crimen y corrupción en México, Centroamérica, Brasil, Venezuela y otros países del área.

Durante décadas, este problema ha sido abordado con un discurso maniqueo en el que los países productores acusaban a Estados Unidos, el principal consumidor, de excesiva tolerancia en la venta del producto, mientras que Washington ponía todo el acento en la necesidad de represión en los puntos de origen del comercio ilegal. “Estamos como en un bicicleta estática, siempre en el mismo lugar”, ha comentado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, horas antes de recibir a sus invitados. “Necesitamos coger el toro por los cuernos y empezar un debate para ver si somos capaces de encontrar un alternativa”.

El presidente Obama no apoya la despenalización, pero cree que es un debate legítimo”

Dan Restrepo, asesor Obama para asuntos latinoamericanos

Santos, respaldado por otros presidentes latinoamericanos, es el promotor de que ese asunto sea tratado por fin al más alto nivel: en la Cumbre de las Américas. Para el Gobierno de EE UU, que se opone rotundamente a la legalización de las drogas, resulta algo complicado hablar de eso en un foro de esta trascendencia, pero ha aceptado hacerlo porque entiende, igualmente, que la amenaza del narcotráfico, que es ya un seria preocupación fronteriza, empieza a convertirse en una amenaza para su seguridad nacional.

“El presidente Obama no apoya la despenalización, pero cree que es un debate legítimo”, afirma Dan Restrepo, principal asesor de la Casa Blanca para asuntos latinoamericanos. “No existe una receta mágica en este problema, pero entendemos que esta es una buena oportunidad de discutir colectivamente sobre estos desafíos”.

No cabe esperarse acuerdos aparatosos en esta materia, pero los expertos destacan que el hecho de que se aborde desde nuevas perspectivas abre una oportunidad para su solución. La marihuana, que ya es legal para usos médicos en varios Estados norteamericanos, representa alrededor de una cuarta parte de los ingresos de las mafias. Este debate puede servir también para que EE UU se acerque a América Latina en un problema que, tradicionalmente, ha sido fuente de enfrentamiento.

Estamos como en un bicicleta estática, siempre en el mismo lugar”

Presidente colombiano, Juan Manuel Santos

El incremento de la colaboración continental es el principal objetivo de Obama en esta cumbre. Desde la última reunión, celebrada en 2009 en Trinidad y Tobago, la Administración norteamericana ha prestado escasa atención a sus vecinos, quienes, a su vez, han buscado en otras latitudes alternativas con los que diversificar sus relaciones. China es actualmente el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, y es segundo, a muy corta distancia de EE UU, de Argentina y Colombia.

Washington se ve obligado a reaccionar para no perder aún más terreno en una región con la que ha tenido múltiples conflictos en el pasado pero que hoy crece económicamente de forma acelerada y se ha convertido en un atractivo polo de negocios y de inversiones. “No queremos hablar del siglo XX sino del siglo XXI. Nuestro interés en América Latina es tanto el de promover la seguridad y la democracia en el hemisferio, como ayudar al crecimiento económico aquí, en casa”, asegura el viceconsejero nacional de Seguridad Ben Rhodes.

Antes de llegar este viernes a Cartagena, donde Obama se convertirá en el primer presidente norteamericano que duerma en suelo colombiano, el presidente hará una escala en Florida, precisamente para resaltar, en un Estado de fuerte presencia hispana, la importancia que representa actualmente América Latina para aumentar las exportaciones y crear puestos de trabajo. Florida es también un decisivo territorio electoral y el lugar que alberga a la principal comunidad cubana en el exilio.

Obama ha sido muy firme antes de esta Cumbre en que no se sentaría en la misma mesa de Raúl Castro. Santos se vio obligado a elegir entre Obama y Castro, y hace pocas semanas viajó a La Habana para comunicar al presidente cubano que no sería bienvenido a Colombia. Sí tiene previsto estar, si su enfermedad no lo impide, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien quizá quiera aprovechar la ocasión para recuperar el protagonismo que está perdiendo. Chávez no vive los momentos de gloria personal de años pasados, pero sigue teniendo aliados y voluntad suficientes como para complicarle la estancia a Obama y crearle dificultades imprevistas en su campaña electoral.

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Las Américas venden optimismo

Las Américas venden optimismo

Más de 700 hombres de negocios se reúnen en el primer foro empresarial del continente

El presidente Juan Manuel Santos inauguró la reunión en vísperas de la cumbre de Cartagena

Cartagena de Indias De izquierda a derecha, los presidentes de México, Felipe Calderón; Colombia, Juan Manuel Santos; y Chile, Sebastián Piñera, este jueves en Cartagena de Indias. / REUTERS

América Latina quiere hablar del siglo XXI y no sólo eso, quiere mostrar al mundo que ha nacido una región que recibe el 32% de la inversión global y ha situado a un país, Brasil, como sexta potencia económica del planeta. Las Américas tienen la confianza de quien hizo los deberes tras la crisis de 2009 y fruto de ese optimismo es la inauguración este viernes, en el marco de la Cumbre de las Américas que se celebra en Cartagena de Indias (Colombia), de la primera reunión continental de empresarios, con la asistencia de 12 jefes de Estado y cerca de 700 hombres de negocios de más de 20 países.

Reformas estructurales, una gestión macroeconómica prudente y la demanda sostenida de materias primas a precios altos por gigantes como China han permitido que América Latina sea vista hoy, como ha dicho Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como “un motor de la recuperación económica mundial”. Los datos son apabullantes y las expectativas más: la región acapara ya el 16% del comercio mundial, la pobreza desde 1999 se ha reducido un 17%, el promedio del crecimiento regional en el periodo 2003-2008 fue del 4,9%, Brasil ha duplicado el número de visas concedidas a ejecutivos extranjeros desde 2006 y de mantenerse esta bonanza los expertos del BID calculan que en una generación la clase media latinoamericana estará formada por ¡500 millones de personas!.

Este clima de optimismo presidió la intervención del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al inaugurar la cumbre de los empresarios, “la más importante de las celebradas en nuestra historia”, según sus primeras palabras. Santos, que hizo un discurso importante sin leer notas, se refirió al cambio experimentado por la región desde que se celebrase la primera Cumbre de las Américas en Miami en 1994, cuando “todo eran problemas, no había responsabilidad en el manejo de la economía y los mercados e inversores nos veían con prevención”, y destacó “los resultados que podemos ofrecer ahora casi 20 años después”. “Si jugamos bien nuestras cartas, si ponemos en marcha las políticas correctas y pensamos a lo grande podremos decir después de tantos años que el futuro ya llegó”, subrayó.

Para hacer irreversible esa expectativa de futuro, el presidente colombiano consideró necesario “que los países del Norte vean a los del Sur como una región de oportunidades, y los latinoamericanos a los del Norte como socios”, resumiendo su receta con esta fórmula: trabajo común, buen gobierno y concertación con la sociedad civil, sobre todo con la iniciativa privada.

Como no podía ser de otra manera, Santos, que es portada esta semana de la revista Time, se detuvo en el milagro colombiano. Pocos países han superado como Colombia en los últimos años una etapa tan dramática de violencia, tanto de la guerrilla como por parte del narcotráfico, y recuperado en tan poco tiempo la confianza de los inversores extranjeros. “Hace 10 años éramos casi un Estado fallido, al borde de la suspensión de pagos”, reconoció, para señalar a continuación que la “primera razón para lograr esa transformación fue la gobernabilidad, la recuperación de la capacidad del Estado para poner en marcha las reformas”. Una senda virtuosa en la que tiene como referencia, según citó, las políticas llevadas a cabo por Felipe González, Bill Clinton, Tony Blair, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.

La desigualdad
y la violencia
siguen siendo
dos factores de riesgo

Pero el camino hacia la consolidación del éxito de América Latina no está libre de espinas y dificultades, desde que el crecimiento anual de China siga rondando los dos dígitos hasta la recuperación económica de Estados Unidos pasando por evitar la tentación del proteccionismo comercial y el nacionalismo económico. Dos peligros de actualidad en las últimas semanas, como ilustran las decisiones del Gobierno argentino hacia la petrolera YPF o el contencioso que mantienen Brasil y México por la importación de vehículos mexicanos.

No menos preocupantes son otros dos factores de riesgo, como la desigualdad y la violencia asociada al narcotráfico y al crimen organizado. En 2010, América Latina tenía 177 millones de pobres, un lacerante 31,4% de la población, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y se había convertido en la región más violenta del mundo después de África. La tasa de homicidios entre el año 2000 y 2008 pasó de 20 a 26 por 100.000 habitantes, con Brasil, Venezuela, México y Centroamérica a la cabeza en el ranking de la inseguridad.

La cumbre de empresarios, sin precedentes, no tiene previsto redactar comunicados ni publicar documentos, pero este viernes ninguno de los presentes en Cartagena de Indias parecía dispuesto a perder tal vez la mayor oportunidad histórica de América Latina.

España moviliza a sus socios y aliados para frenar la expropiación de YPF

España moviliza a sus socios y aliados para frenar la expropiación de YPF

Madrid busca el respaldo de EE UU, la UE, el G-20 y los países iberoamericanos ante Buenos Aires

El Gobierno de Rajoy amaga con medidas de represalia

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, durante la rueda de prensa de este viernes. / ÁNGEL DÍAZ (EFE)

El Gobierno español elevó este viernes el tono de su enfrentamiento con el Ejecutivo de Cristina Fernández ante la amenaza de una inminente expropiación de la participación de Repsol en la petrolera argentina YPF. Si el jueves el ministro de Industria, José Manuel Soria, declaró que los “gestos de hostilidad [hacia la compañía española], traerán consecuencias”, el viernes su colega de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, fue más lejos. “Cualquier agresión, violando el principio de seguridad jurídica, a Repsol será considerado una agresión por parte del Gobierno español, que tomará las acciones que considere oportunas y pedirá el apoyo que considere necesario a sus socios y aliados”, dijo el ministro, tras reunirse con el embajador argentino en España, Carlo Antonio Bettini, a quien convocó a la sede de su ministerio para trasladarle la preocupación de las autoridades españolas y pedirle aclaraciones sobre los planes de su país respecto a la petrolera española.

Tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría contribuyó a escenificar la gravedad de la crisis al advertir, con tono solemne, que “la obligación del Gobierno es defender, con todos los instrumentos a su alcance, los intereses generales de España”.

Ni Margallo ni Saénz de Santamaría quisieron detallar las posibles represalias

Ni Margallo ni Saénz de Santamaría quisieron detallar las posibles represalias. El primero argumentó que aún hay margen para una salida negociada y la segunda porque, según sus palabras, “las medidas no se anuncian, se adoptan. Y espero que este Gobierno no tenga que adoptarlas, pero si tiene que adoptarlas, lo hará”, apostilló.

De momento, el Gobierno ha iniciado una ofensiva diplomática para ganarse el apoyo de sus socios y aliados. Margallo reveló que su departamento ya ha informado sobre este contencioso a Estados Unidos —segundo inversor extranjero en Argentina tras España—, a través de su embajador en Madrid, Alan Solomont, y del Departamento de Estado; a México, que ejerce la presidencia de turno del G-20; y a Colombia, anfitrión de la Cumbre de las Américas, que se inicia este viernes en Cartagena de Indias, para que se aborde en la misma.

También se ha dirigido a la Comisión Europea, que se alineó con la posición española. “Esperamos que Argentina respete sus acuerdos internacionales en la protección de la inversión, estamos del lado de España en este asunto”, manifestó un portavoz de la Comisión, quien confirmó que su presidente, José Manuel Durao Barroso, ha trasladado a la presidenta Fernández de Kirchner su preocupación por este asunto, a través de la representación de la UE en Buenos Aires, informa desde Bruselas Lucía Abellán.

El peor daño no es el que España puede hacer a Argentina, sino que el que Argentina se hace a sí misma con esta decisión

La denuncia ante los foros internacionales de la falta de respeto a las reglas del Estado de Derecho por parte de la Administración de Fernández de Kirchner constituye, según fuentes diplomáticas, el instrumento de presión más eficaz; de ahí que las primeras gestiones se hayan dirigido hacia EE UU y el G-20, del que Argentina forma parte. En palabras del secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, Buenos Aires puede convertirse en un “apestado internacional”, ya que “romper las reglas de juego tiene un coste”.

“Una cosa es defender un sector estratégico como los hidrocarburos, incluso llegando a la nacionalización, y otra actuar contra los intereses de una empresa”, advierte un ex diplomático con largos años en Argentina.

Por lo que se conoce, el propósito de las autoridades argentinas es hacerse con la mayoría de YPF expropiando las acciones en manos de la familia argentina Eskenazi y un 27% de las de Repsol, cuya participación quedaría limitada al 30%. No se tocaría, sin embargo, el 17% en manos de fondos de inversión estadounidenses ni tampoco a las otras petroleras, pese a que adolecen de las mismas deficiencias que Buenos Aires achaca a YPF.

Medidas de retorsión

Argentina necesita invertir en los próximos años 25.000 millones de dólares en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, que por sí solo representa la mitad de las reservas de hidrocarburos del país, y difícilmente hallará un inversor extranjero dispuesto a arriesgarse si no existe seguridad jurídica. “El peor daño no es el que España puede hacer a Argentina, sino que el que Argentina se hace a sí misma con esta decisión”, subrayan las mismas fuentes.

Otras medidas de retorsión son más problemáticas: la denuncia del Tratado de Cooperación y Amistad (1998) o del Acuerdo de Protección Recíproca de Inversiones (1991) perjudicaría, sobre todo, a las demás empresas españolas que operan en Argentina, al margen de Repsol. La congelación de las negociaciones para un acuerdo de cooperación y libre comercio entre la UE y Mercosur apenas haría mella en Argentina, que con su política económica proteccionista es el país de la región menos entusiasta de dicho acuerdo. Lo que sí podría hacer el Gobierno es dar luz verde a una orden ministerial para proteger la producción nacional de biodiesel frente a la avalancha de importaciones de Argentina, que han pasado de 90 a 800 millones de dólares entre 2008 y 2011, aunque esta disposición, que se prepara desde hace meses, no tenga relación con el actual contencioso.

Oficialmente, el Gobierno español no tenía este viernes constancia de que el proyecto de nacionalización hubiera salido de la Casa Rosada hacia el Parlamento, pero las informaciones que llegaban de Buenos Aires eran muy pesimistas. “Se trata de una estrategia cuidadosamente planificada, que ha incluido el acoso a Repsol para forzar la pérdida de valor de la compañía, y no es fácil que [Cristina Fernández] renuncie en el último momento a culminarla”, sostienen fuentes gubernamentales.

Por eso, el Ejecutivo decidió dejar a un lado las gestiones discretas que ha realizado sin éxito desde febrero pasado —incluida una llamada del Rey a Cristina Fernández para interesarse por los rumores de nacionalización de YPF— y trasladar el contencioso a la escena pública, en un último intento por frenar lo que parece inevitable.

Tras recordar que España fue uno de los pocos países que acudió al rescate de Argentina, tras la crisis del corralito en 2001, con un préstamo de mil millones de dólares, Margallo advirtió de que la ruptura de la relación estratégica que mantienen desde hace años ambos países “no sería solo en términos económicos y ese es el peor escenario que podríamos imaginar”.

La “traición” de Fox

La “traición” de Fox

Francisco Garfias
No es la primera vez que Vicente Fox se pasa de la raya con los integrantes del partido que lo llevó a la Presidencia de la República, pero ayer sí se manchó —como dirían los chavos—. Decir que Josefina Vázquez Mota requiere un “milagrito” para ganar la elección del primero de julio, en un momento tan complicado para la candidata del PAN, es más que un acto de deslealtad. “Es traición”, calificaron integrantes del CEN del azul.

El esposo de La Jefa —la del libro de Olga Wormat— trae desde hace buen rato una relación muy estrecha con Enrique Peña Nieto. En avenida Coyoacán no olvidan cuando el mexiquense visitó el Centro Fox. Tampoco las declaraciones del ex presidente en el sentido de que el abanderado del tricolor representa una nueva generación no maleada de priistas.

“No tiene madre, pues”, dijeron.

La reacción en el equipo de campaña de Vázquez Mota la dio Carlos Medina. El guanajuatense fue muy generoso con su paisano al limitarse a decir que Chente “sigue perdiendo la brújula”.

¿Perdiendo la brújula? Depende del cristal con que se mire. Si nos vamos al de la conveniencia, Fox no parece tan extraviado. Peña Nieto, puntero indiscutible en las preferencias electorales, le empezó a pagar sus 30 monedas. “Son bienvenidas todas las voces de respaldo a mi aspiración en convertirme en el próximo Presidente de México”, dijo el mexiquense.

Curso I de Economía sobre la Regla Buffett

ESTADOS UNIDOS: POR MIKE BROWNFIELD

Curso I de Economía sobre la Regla Buffett

El presidente Barack Hussein Obama viajó ayer a la Florida para distraer a la nación de sus problemas reales al diseñar su propuesta para la Regla Buffett, un plan para subir drásticamente los impuestos a los americanos que tienen éxito y a las pequeñas empresas.

El centro de su argumento es que los ricos no están pagando su parte equitativa. Es un caso de enorme retórica populista, especialmente cuando las familias están sufriendo y están enfadadas con el alto desempleo actual, pero el resultado es una terrible normativa. Aún peor, es una distracción de los grandes asuntos que afronta la nación, como el déficit, la economía, el empleo, los precios del combustible, la atención médica, etc., ninguno de los cuales se trata en las propuestas del presidente y de ninguno de los cuales quiere hablar.

¿Atajará al menos la subida de impuestos del presidente los problemas fiscales del país? No, no lo hará.

Presidente de Estados Unidos, Barack Hussein ObamaSegún un reciente análisis del Comité Conjunto sobre Tasación del Congreso, la Regla Buffett sumaría apenas $47,000 millones durante 10 años. Mientras tanto, el presupuesto del presidente Obama requiere añadir $6.7 billones a la deuda nacional. Eso quiere decir que la Regla Buffett sólo cubrirá la mitad del uno por ciento del nuevo gasto del presidente. Esquilmar a los ricos no puede reducir los déficits, eso sólo pueden hacerlo las reducciones del gasto.

Cuando se trata del mayor problema al que se está enfrentando Estados Unidos (una débil economía y un alto desempleo) la Regla Buffett debilitaría la economía y empeoraría las cosas. Los analistas de la Fundación Heritage J.D. Foster y Curtis Dubay dicen que el impuesto recaería más duramente sobre los creadores de empleo (que pagan impuestos según el tipo individual) y confiscaría sus recursos, que de otra manera se usarían para empezar nuevas empresas, ampliar las empresas existentes y contratar más trabajadores. Como resultado, el crecimiento económico se ralentizaría junto con la creación de empleo.

El presidente dice que “Esto no va de algunas personas a las que le va bien. Queremos que a la gente le vaya bien, eso es fantástico. Pero esto va de darle a todo el mundo la posibilidad de que le vaya bien”. ¿De verdad? ¿Subir los impuestos a los ricos, debilitar la economía, de algún modo le da a todo el mundo la oportunidad de que le vaya bien? ¿Subir los impuestos a alguien de algún modo le da a todo el mundo la oportunidad de que le vaya bien? Esto es absurdo incluso para los bajos estándares de la retórica política americana.

Aquí tiene lo que Ud. necesita realmente saber acerca del plan de Obama.

Con la Regla Buffett, las empresas y las familias que ganan $1 millón pagarán un mínimo del 30% del tipo impositivo efectivo. El presidente dice que esos americanos no están pagando lo suficiente y como prueba apunta a la secretaria del millonario Warren Buffett quien se dice que paga un tipo impositivo más alto que su riquísimo jefe. Pero el presidente está distorsionando los hechos desde su propio origen.

Así que ¿cómo puede salir el presidente Obama a decir que Warren Buffett paga según tipos impositivos menores que los de su secretaria? Muchos americanos ricos a los que le ha ido bien como a Buffett reciben dividendos y ganancias del capital: una forma de ingreso por inversión que está sujeta a múltiples niveles tributarios. Primero, el ingreso por inversión resulta de la inversión. Este capital no apareció de la nada. Se ganó y se gravó previamente, a menudo muchas veces a tipos superiores al 35%.

Luego, una vez invertido, este genera unos ingresos que son gravados a nivel corporativo a un tipo impositivo del 35% y después se grava de nuevo a nivel individual a un tipo del 15% sobre dividendos y ganancias del capital. El tipo combinado sobre las ganancias corporativas solo es superior al 45% y esto es todo tras el primer nivel de impuestos.

Una forma de ver esto es imaginarse que Ud. está conduciendo por una carretera de peaje y Ud. paga en tres peajes distintos. El primer peaje de $3.50 es cuando se entra en la autopista. Entonces tras unos pocos kilómetros Ud. paga otro peaje de $3.50 y cuando sale hay un peaje final de $1.50. Un periodista le pregunta cuando deja el último puesto de peaje cuánto peaje ha pagado. ¿Cuál es la respuesta más precisa, lo que pagó en el último puesto de peaje o lo que ha pagado en total? Obviamente, sintiendo la cartera $8.50 más ligera, la respuesta correcta es contestar con el total.

Como le viene bien, el presidente Obama sólo habla del último nivel impositivo, la porción del 15%, dejando fuera el resto. Sólo quiere hablar del último peaje pagado, no del total y así es como expone su poco honrado argumento. Y todo esto deja fuera el último impuesto que muchos americanos pagan: el impuesto a la muerte, que está previsto que vuelva a su nivel del 55% en 2013.

Luego está el hecho inconveniente de que si Ud. mira sólo el último nivel impositivo, los datos muestran claramente que las familias y empresas con mayores ganancias de Estados Unidos ya están soportando la gran mayoría de la carga impositiva del país. Curtis Dubay, de la Fundación Heritage dice que el 1% de los que obtienen más ingresos (los que ganaron más de $380,000 en 2008) pagaron más del 38% de todos los impuestos federales sobre ingresos aunque ganaban el 20% del total de los ingresos. Mientras tanto, aquellos que estaban en el 10% de los que más ganan ($114,000 o más) ganaron el 45% de los ingresos y pagaron el 70% de todos los impuestos. En comparación, el 50% de los que menos ganaban (aquellos que ganaron menos de $33,000) ganaron el 13% de todos los ingresos y pagaron menos del 3% de los impuestos federales sobre ingresos.

Como un reloj, el presidente ha vuelto a su solución política favorita: subir los impuestos. Cuando los precios del combustible subieron, pidió mayores impuestos sobre las compañías petroleras. Cuando quiso tratar de crear empleos, pidió mayores impuestos para pagar el gasto de los estímulos económicos. Cuando la atención médica necesitó un arreglo, pidió mayores impuestos para financiar Obamacare. Si el presidente Obama quisiera de verdad ser justo, buscaría una reforma fiscal como la del “Nuevo Impuesto Único” de la Fundación Heritage, incluido en su plan Para Salvar el Sueño Americano. Es sencillo, coherente y exhaustivo, motiva al ahorro y a la inversión, ofrece un alivio a las personas mayores y ayuda a las familias con bajos y medianos ingresos a comprar su atención médica y a pagar su educación superior.

Sin embargo, liderar con soluciones de política efectiva no es la finalidad de este presidente. Más bien, su objetivo es tramar una distracción de su fracasado liderazgo. Bajo su cargo, el Senado de Estados Unidos no ha aprobado ningún presupuesto durante los últimos 1,078 días, la Cámara rechazó unánimemente el más reciente presupuesto de Obama y mientras tanto la deuda nacional se está aproximando a los $16 billones. Medicare, Medicaid y el Seguro Social se dirigen a toda velocidad hacia su implosión, los precios del combustible se han duplicado, la economía está rindiendo menos de lo esperado, 12.7 millones de americanos siguen sin trabajo y la legislación estrella del presidente, Obamacare, nunca ha sido más impopular. En vez de ofrecer soluciones, el presidente está ofreciendo una lucha de clases con la etiqueta de la Regla Buffett.

 

¿Está Estados Unidos preparado para una crisis petrolera en Arabia Saudita?

ESTADOS UNIDOS: POR MIKE BROWNFIELD

¿Está Estados Unidos preparado para una crisis petrolera en Arabia Saudita?

¿Le duele llenar el tanque de su carro a $4 el galón? ¿Cómo se sentiría pagando más de $6.50? Añádale además masivas pérdidas de empleos y una drástica caída en la productividad económica de Estados Unidos y tendrá la imagen de cómo sería la vida en Estados Unidos si el petróleo dejara de fluir desde Arabia Saudita.

Este escenario no es imposible del todo. Durante el pasado año, el mundo ha contemplado como la Primavera Árabe se extendía a través de Medio Oriente, derrocando a los regímenes de Túnez, Egipto y Libia. Si una agitación social masiva golpease Arabia Saudita, la situación estaría madura para que se cerrase el grifo del petróleo de este país para el mundo occidental.

SurtidorLos expertos de la Fundación Heritage han concebido un hipotético escenario sobre qué aspecto tendría tal revuelta, sobre las consecuencias que sufriría el mundo y los pasos que podría dar Estados Unidos para evitar una catástrofe económica. Aunque a causa de la dependencia de Estados Unidos de las fuentes extranjeras de petróleo, el sufrimiento no se puede evitar en su totalidad.

En la hipótesis de la Fundación Heritage, los reformistas de Arabia Saudita comenzarían a expresar sus peticiones de una auténtica democracia, de un gobierno transparente, de igualdad de derechos para la mujer y de mayores libertades personales, sociales y políticas. Sus mensajes empezarían en las redes sociales como Facebook y Twitter y se convertirían en levantamientos de las bases en las calles. Los radicales religiosos chiítas y suníes se les unirían, las multitudes de manifestantes crecerían y finalmente las fuerzas sauditas tomarían medidas drásticas, disparando contra los pacíficos manifestantes para sofocar el levantamiento. Y aquí es donde se desataría todo un infierno.

Observándolo desde lejos, los americanos se enterarían de manifestantes apoderándose de campos petroleros y atacando las infraestructuras. La lucha dañaría instalaciones energéticas clave, Irán agudizaría el conflicto al proporcionar a los chiítas sauditas dinero, armas, respaldo propagandístico y entrenamiento y finalmente la dinastía saudita se derrumbaría mientras un nuevo régimen islamista se alza con el poder. Los clérigos wahabíes y elementos conectados con al-Qaeda en la Península Arábiga tomarían el poder y expulsarían a todos los trabajadores extranjeros no musulmanes. Con la pérdida de esos trabajadores experimentados, toda la producción petrolera saudita cesaría, junto con las exportaciones de petróleo.

Y aquí es donde comenzaría el daño a Estados Unidos. Incluso abriendo la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), Estados Unidos no podría compensar la pérdida del petróleo saudita (y sería aún peor si la SPR se liberase prematuramente por razones políticas).

Los precios de la gasolina se dispararían a más de $6.50 el galón con los actuales niveles del mercado, los precios del petróleo subirían desde los $100 hasta más de $220 por barril, más de 1.5 millones de empleos se perderían y para cuando los mercados energéticos se recuperasen, Estados Unidos habría perdido $450,000 millones de su PIB.

En el caso de una crisis económica como esta, los expertos de la Fundación Heritage dicen que el mercado libre es el mejor instrumento para capear el temporal y que el objetivo del gobierno es estar preparado para respaldar esa iniciativa más que entrometerse e intentar decir a los mercados lo que han de hacer. Aquí en casa, el gobierno debería abrir la reserva estratégica a la vez que permite el desarrollo de los recursos naturales norteamericanos: eso significa permitir extracciones en las tierras del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico y en el océano Pacífico, en el Atlántico y en el Golfo de México Oriental. Además, el gobierno debería permitir la construcción de infraestructuras como el oleoducto Keystone XL para transportar el petróleo a los proveedores. Y puesto que estos recursos tardan años en desarrollarse, los expertos de la Fundación Heritage recomiendan que el gobierno de Estados Unidos comience a llevar a cabo estas acciones políticas en la actualidad de modo que la nación pueda estar preparada para absorber el impacto de una interrupción de su suministro energético.

Además, existen otras medidas que Estados Unidos debería tomar. Las fuerzas armadas deben estar preparadas para asegurar que el comercio a través de las aguas internacionales (tales como el Estrecho de Ormuz) pueda continuar. En el frente diplomático, Estados Unidos debería liderar las iniciativas internacionales para mitigar la crisis y trabajar para asegurarse de que los aliados y los países amigos no lleguen a acuerdos por separado con otros países ricos en recursos, tales como Irán y Rusia. En cambio, las peticiones de estos serían contrarias a los intereses de Estados Unidos.

Los expertos de la Fundación Heritage advierten de que “Una crisis en Arabia Saudita tendría drásticas implicaciones para Estados Unidos, su economía y el mundo entero”. Hay pasos que el gobierno de Estados Unidos puede dar a día de hoy para ayudar a que Estados Unidos se haga menos dependiente de las fuentes extranjeras de petróleo. Y en el caso de una crisis en la que el petróleo deje de fluir desde el exterior, Washington debe preparase para unas iniciativas nacionales e internacionales que suavicen el golpe al pueblo americano.

 

Poner a prueba a Ahmadineyad

INTERNACIONALES: POR EL DR. JAMES CARAFANO

Poner a prueba a Ahmadineyad

Según los informes de prensa, el presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad ha declarado que “Irán tiene suficientes fondos para soportar un embargo total sobre sus ventas de petróleo durante dos o tres años”.

¡Fantástico! Pongámoslo a él y a sus compinches a prueba. Unas sanciones firmes, combinadas con otras iniciativas para meter presión a los chicos de Teherán (tales como situar el centro de atención sobre el abismal historial de derechos humanos del gobierno), son el mejor medio de fomentar el cambio de régimen interno del país.

Ahmadineyad debe pensar que se está preparando para los Juegos Olímpicos de verano para establecer el récord mundial de bravuconería.

Presidente iraní, Mahmoud AhmadinejadLa bravuconería parece ser un instrumento primordial de la política exterior iraní. ¿Recuerda como hace poco tiempo los políticos iraníes amenazaron con cerrar el Estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por la que discurre alrededor de un tercio de las exportaciones mundiales de petróleo?

Sin embargo, el verdadero problema con Irán no son las amenazas vacías sino una política exterior empeñada en causar serios problemas. Por ejemplo, recientes informes del Reino Unido indican que Irán está ayudando a crear bombas para matar a soldados de la OTAN en Afganistán. Durante mucho tiempo se ha sospechado que Teherán instalaba un oleoducto para canalizar poderosos artefactos explosivos improvisados para matar a soldados de la coalición en Irak.

Irán también ha sido señalado como uno de los estados patrocinadores del terrorismo más activos del mundo.

Y, por cierto, se sospecha que los iraníes tienen un programa para desarrollar la capacidad de construir armas nucleares y los misiles de largo alcance en los que colocarlas.

Estados Unidos necesita un final de verdad para el peligroso y mortífero régimen de Irán. Y escuchar las bravatas de Ahmadineyad no lo es.

 

Privatización del matrimonio

Privatización del matrimonio

Por Albert Esplugas Boter

En el debate relativo al status legal de las parejas homosexuales unos invocan al Estado para salvaguardar la definición tradicional de matrimonio y otros para enmendarla. Ambos recurren al leviatán burocrático para imponer a la sociedad entera su concepción moral particular. Tan imbuidos están de estatismo que no aciertan a imaginar un escenario en el que las cuestiones morales se diriman sin apelar a la coerción pública, un escenario en el que puedan coexistir pacíficamente los proyectos vitales más dispares sin que haya que implorar el beneplácito gubernamental.
La discusión se halla pervertida desde un comienzo, pues fija su atención en los primeros árboles sin advertir el bosque que detrás se extiende. No se aborda la raíz del problema, a saber, la intervención del Estado.
En la actualidad la formalización del matrimonio conlleva una sanción moral pública. Lo ilustra el propio ritual laico que patrocina la administración y el conjunto de textos legales y políticas que vienen a legitimar las uniones socialmente. Cabe plantearse entonces el siguiente interrogante: ¿es legítimo que el Estado sancione determinadas concepciones morales, sean cuales sean? La moral es un asunto subjetivo que compete a cada persona en particular. La función de la ley no es purificar las almas, sino proteger al individuo y su hacienda de la agresión ajena. A la justicia le incumbe la violación de derechos, no el que los hombres sean humildes u orgullosos, serenos o exaltados, trabajadores u holgazanes, egoístas o altruistas, religiosos, agnósticos o ateos. La virtud no puede imponerse por decreto, por un lado porque la gente tiene ideas distintas acerca de lo que es moralmente correcto y por otro lado porque la moral se vacía de significado si no hay libertad para elegir lo inmoral.
Si bien podemos demandar que los otros individuos no interfieran en nuestras acciones, no podemos forzarles a que las suscriban. Lo que hay que demandar del Estado en esta materia no es, por tanto, su gentil aquiescencia, sino su indiferencia más absoluta. Nadie puede violentar a un individuo por el hecho de ser casto o mujeriego, pero éste no puede obligar a los demás a que aprueben su conducta. Luego no constituye derecho alguno recibir el asenso público en cuestiones de tipo moral. Por ello la sanción del matrimonio, siendo como es un asunto moral (de primer orden para muchos, además), debe desvincularse totalmente del Estado; la institución del matrimonio debe ser privatizada por completo. Todos aquellos que quisieran formalizar su relación podrían establecer compromisos, acuerdos, y hacerlo público del modo que apetecieran. Los detalles acerca del reparto de bienes, herencias… podrían ser fijados mediante arreglos contractuales. Instituciones religiosas y laicas podrían sancionar moralmente las uniones que se ajustasen a sus criterios. En este escenario toda unión estaría permitida, lo mismo que toda sanción moral y discriminación por parte de particulares, colectivos y organizaciones privadas. Cada cual podría emparejarse con quien y cuantos deseara conforme a los términos que decidieran estipular entre ellos y nadie estaría obligado a suscribir moralmente tal conducta o a considerar dicha unión un matrimonio.
La opinión social-conservadora acierta cuando clama que el Estado no debe sancionar el matrimonio homosexual por cuanto supone imponer su legitimidad moral a la sociedad entera, la mayor parte de la cual no considera equiparable la unión homosexual con la heterosexual y un segmento de la misma incluso juzga abiertamente pecaminosas las relaciones del primer tipo. Los social-conservadores también advierten con sensatez que la nacionalización del matrimonio gay puede abrir las puertas a la futura sanción pública de las uniones poligámicas, incestuosas… Asumiendo que se trata de relaciones consentidas entre adultos (perfectamente legítimas, pues), aquellos que practicasen la poligamia, por ejemplo, podrían alegar un trato discriminatorio por parte del Estado: ¿por qué las parejas homosexuales reciben el favor público y no así las uniones poligámicas? A diferencia de los primeros, éstas sí pueden tener descendencia, y al igual que los gays los poligámicos también pueden sentir afecto y amor por los demás miembros del grupo. ¿Qué tiene el número dos que lo hace tan especial? Los defensores de la institucionalización del matrimonio homosexual dudosamente podrán ofrecer argumentos que no sirvan al mismo tiempo para reivindicar la sanción pública de la poligamia y otro tipo de relaciones.
Pero esto es sólo una parte del cuadro, la contemplada por los social-conservadores, que tristemente se detienen antes de llegar a las consecuencias últimas de su propio razonamiento: si el Estado no debe sancionar las uniones homosexuales porque de este modo se estaría imponiendo a la sociedad una concepción moral determinada, ¿exactamente por qué motivo sí debe sancionar entonces las uniones heterosexuales? Aquí los partidarios de preservar la institución pública del matrimonio heterosexual, como en el caso de los defensores de la nacionalización del matrimonio homosexual, no van a poder ofrecer argumentos que no sean también aplicables a otro tipo de relaciones. Si el fundamento del matrimonio heterosexual es el amor, ¿acaso éste sólo puede darse entre un hombre y una mujer? Por otro lado, ¿acaso se aman todos los matrimonios heterosexuales? Si el fundamento es la procreación, ¿por qué es lícito que se casen las parejas estériles o aquellas que simplemente no desean tener hijos? Si el fundamento es la tradición, ¿acaso no fueron tradicionales en el pasado los matrimonios concertados, las uniones con menores, el castigo del adulterio, la condena de las relaciones interraciales, la prohibición del divorcio…? La poligamia también era tradicional entre los mormones norteamericanos y sigue siéndolo hoy en algunas culturas. Si la pretensión es que el Estado no promueva los valores morales de determinados colectivos (minoritarios o mayoritarios), cabe oponerse a la nacionalización del matrimonio gay y al mismo tiempo abogar por la privatización del matrimonio heterosexual. Si un sector económico específico obtiene subsidios públicos, ¿debiéramos, en nombre de la no-discriminación, reivindicar el cese de estas ayudas o su generalización? Lo primero, evidentemente, pues el Estado no es neutral cuando otorga a todas las industrias idénticas subvenciones, sino cuando no se las concede a ninguna. Análogamente, lo que hay exigir es que el Estado se abstenga de sancionar el matrimonio heterosexual, no que sancione de forma idéntica también otro tipo de uniones.
¿Qué es lo que los social-conservadores y los social-progresistas esperan obtener aquí del Estado que no pueden obtener fuera de él? Parece que fundamentalmente los primeros buscan “protección” y los segundos, legitimación moral.
Los social-conservadores, como se ha dicho, se oponen con acierto a que el Estado sancione las uniones homosexuales (además de las poligámicas, las incestuosas…), pero fatalmente exigen su intervención en favor del matrimonio heterosexual. Tal proceder evidencia el deseo de privilegiar su particular concepción moral, a menudo con la confesada finalidad de salvaguardar su carácter sacro. La definición clásica de matrimonio (unión entre un hombre y una mujer) debe ser protegida, dicen algunos, y qué mejor custodio que la Administración. En primer lugar resulta cuando menos paradójico que tantos devotos cristianos confíen el resguardo del sagrado matrimonio a la institución que quizás más ha fustigado a la familia tradicional. Asimismo, asignar al ente público la protección del matrimonio heterosexual es tanto como concederle el poder para definirlo a su antojo. Si la Iglesia no desea que el Estado imponga aquellas concepciones morales que desaprueba, ¿por qué no aspira a despojarle de la potestad sancionadora que se ha arrogado desde un principio? Al fin y al cabo, para muchos cristianos la idea del matrimonio emana de la voluntad de Dios, ¿por qué entregar entonces al César algo que no le pertenece? En segundo lugar, es absurdo recurrir al Estado para proteger la definición del matrimonio clásico. ¿Desde cuándo las “definiciones” necesitan ser protegidas? ¿Acaso la definición de cristianismo, por ejemplo, requiere el amparo de la administración pública? Si alguien se empeña en llamar cristiano a un individuo que los demás tienen por hereje, ¿hay que acudir al parlamento para que promulgue nuevas leyes? ¿Concierne al gobierno el que los ciudadanos atribuyan significados distintos a las mismas palabras? La Iglesia puede sancionar los matrimonios heterosexuales y no reconocer el resto de uniones. Una fracción de la sociedad puede considerar que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer sin que nada ni nadie le haga cambiar de parecer.
Los social-progresistas, por su parte, aspiran sobre todo a la legitimación moral de la parejas gays, que resultaría del hecho de recibir éstas el mismo trato a efectos legales que las uniones heterosexuales, siendo más bien secundario el contenido de las disposiciones en sí. Es decir, por encima de determinadas ventajas fiscales, por ejemplo, asociadas al matrimonio, lo que a menudo se pretende es la equiparación legal plena con las parejas heterosexuales de tal suerte que las uniones gays conquisten el mismo status social, una renovada legitimidad moral. Se demanda la sanción del Estado para normalizar las uniones homosexuales a ojos de la sociedad, obviando que los individuos tienen derecho a discriminar en lo que atañe a su persona y sus propiedades. Aquél que en sus fiestas sólo invita a hombres, aquél que en su casa sólo deja entrar a los que comparten su ideología, aquél que no contrata a musulmanes, aquél que no quiere tener amigos de raza blanca… todos poseen absoluto derecho a actuar de este modo. También aquellos que reprueban el matrimonio homosexual están en su derecho, y nadie puede servirse de la coerción para inculcarles otros valores. Se puede moralizar, claro está, pero pacíficamente, motivo por el cuál el Estado, con sus decretos de obligado cumplimiento, no es apto para semejante labor. Además, no pocas veces las prédicas del gobierno producen efectos adversos, o simplemente resultan inútiles.
La coacción moral social-progresista vendría a sumarse a la coacción moral social-conservadora que impera en la actualidad, y no brota el bien de dos males. En la escuela, por ejemplo, (en la pública presumiblemente más que en la privada) cuando se tratase el tema de la familia se enseñaría a todos los niños que el matrimonio homosexual merece igual consideración que el matrimonio heterosexual, de acuerdo con lo que dicta la ley y prescindiendo de si esa visión es compartida por los padres de los pequeños. En la empresa, los patronos subsidiarían a los cónyuges homosexuales de sus asalariados (puesto que podrían beneficiarse de la Seguridad Social que la compañía en parte paga a sus trabajadores), aunque censurasen este tipo de uniones. Otros “derechos positivos” que la nacionalización del matrimonio gay traería consigo (subvenciones, indemnización por muerte…) implicarían redistribuciones económicas entre individuos que no aprueban tales uniones y miembros de las mismas. Las leyes anti-discriminatorias por orientación sexual quizás saldrían reforzadas, obligándose a los hospitales, por ejemplo, a que reconociesen como familiares a los consortes homosexuales. ¿Es lícito forzar a los ateos a subvencionar las iglesias? ¿Es lícito que unos burócratas obliguen a un niño a aprender un idioma determinado en contra de la voluntad de sus padres? ¿Es lícito que nos prescriban a quiénes podemos invitar a nuestras propiedades y cuán serviciales debemos mostrarnos? Ninguna parcela está a salvo del afán regulador de los burócratas. El Estado paternalista y despótico se robustece conforme la sociedad interioriza la ficción de que la libertad es votar en unos comicios y de que la democracia es un benigno modelo de organización social. La independencia y la responsabilidad individual ceden entonces en favor de la usurpación y la moralización democrática.
Examinemos, por último, una línea de razonamiento pro-nacionalización del matrimonio más sofisticada que podría tener ciertos méritos, al menos en apariencia: que sea ilegítima la emisión de certificados, licencias… por parte del Estado no significa que no podamos solicitarlas si son necesarias para obtener o hacer algo a lo que tenemos derecho. Si pretendemos ser médicos, por ejemplo, y el Estado nos obliga a poseer una licencia para ejercer es lícito que la reclamemos aunque en un primer lugar no debieran compelernos a ello. De forma análoga, seguiría el argumento, es lícito demandar la “licencia matrimonial” para poder adoptar niños conjuntamente[1] o con el objeto de beneficiarse de rebajas fiscales.
Este razonamiento, sin embargo, se erige sobre un falso supuesto: que la sanción pública del matrimonio es equiparable a la emisión pública de licencias. La sanción pública del matrimonio va mucho más allá de la simple inscripción en un registro. Comporta una retahíla de medidas legitimadoras y “derechos sociales” que vienen a acentuar la moralización y el expolio estatal. Toda rebaja fiscal está justificada, pero no es lícito obtenerla por medios que están en contradicción con el objetivo último, la libertad plena. En el camino hacia la sociedad libre no cabe secundar retrocesos en ninguna parcela. La adopción, la reducción de impuestos… han de exigirse sin invocar a la nacionalización del matrimonio, absolutamente ilegítima.
En la controversia actual la privatización completa de la institución matrimonial debería satisfacer tanto a los social-progresistas que dicen buscar la igualdad ante la ley para las uniones homosexuales como a los social-conservadores que dicen oponerse a que el Estado las sancione. La solución liberal no es legalizar en positivo un asunto moral sino desestatificarlo, desregularlo. La solución liberal no es nacionalizar el matrimonio homosexual; es privatizar el matrimonio heterosexual.

Los vicios no son delitos

Por Lysander Spooner

Una reivindicación de la libertad moral

Escrito en 1875. Puede leerse la versión original aquí.

I.

Vicios son aquellos actos por los que un hombre se daña a sí mismo o a su propiedad.

Delitos o crímenes son aquellos actos por los que un hombre daña la persona o propiedad de otro.

Los vicios son simplemente los errores que un hombre comete en la búsqueda de su propia felicidad. Al contrario que los delitos, no implican malicia hacia otros, ni interferencia con sus personas o propiedades.

En los vicios falta la verdadera esencia del delito (esto es, la intención de lesionar la persona o propiedad de otro).

En un principio legal que no puede haber delito sin voluntad criminal; esto es, sin la voluntad de invadir la persona o propiedad de otro. Pero nunca nadie practica un vicio con esa voluntad criminosa. Practica su vicio solamente por su propia satisfacción y no por malicia alguna hacia otros.

En tanto no se haga y reconozca legalmente esta clara distinción entre vicios y delitos, no puede haber en la tierra cosas como el derecho individual, la libertad o la propiedad; cosas como el derecho de un hombre a controlar su propia persona y propiedad y los correspondientes derechos de otro hombre a controlar su propia persona y propiedad.

Para un gobierno, declarar un vicio como delito y penalizarlo como tal, es un intento de falsificar la verdadera naturaleza de las cosas. Es tan absurdo como sería declarar lo verdadero, falso o lo falso, verdadero.

II.

Cada acto voluntario de la vida de un hombre es virtuoso o vicioso. Quiere decirse que está de acuerdo o en conflicto con las leyes naturales de la materia y el pensamiento, de las que depende su salud y bienestar físico, mental y emocional. En otras palabras, todo acto de su vida tiende, en general o bien a su satisfacción o a su insatisfacción. Ningún acto de su existencia resulta indiferente.

Más aún, cada ser humano difiere de los demás seres humanos en su constitución física, mental y emocional y también en las circunstancias que le rodean. Por tanto, muchos actos que resultan virtuosos y tienden a la satisfacción, en el caso de una persona, son viciosos y tienden a la insatisfacción, en el caso de otra.

También muchos actos que son virtuosos y tienden a la satisfacción en el caso de un hombre en un momento dado y bajo ciertas circunstancias, resultan ser viciosos y tender a la insatisfacción en el caso de la misma persona en otro momento y bajo otras circunstancias.

III.

Saber qué acciones son virtuosas y cuáles viciosas (en otras palabras, saber qué acciones tienden, en general, a la satisfacción y cuáles a la insatisfacción) en el caso de cada hombre, en todas y cada una de las condiciones en las que pueda encontrarse es el estudio más profundo y complejo al que nunca se haya dedicado o pueda nunca dedicarse la mejor mente humana. Sin embargo, es un estudio constante que cada hombre (tanto el más pobre como el más grande en intelecto) debe necesariamente realizar a partir de los deseos y necesidades de su propia existencia. También es un estudio en que cada persona, de su cuna a su tumba, debe formar sus propias conclusiones, porque nadie sabe o siente, o puede saber o sentir, como él mismo sabe y siente los deseos y necesidades, las esperanzas y los temores y los impulsos de su propia naturaleza o la presión de sus propias circunstancias.

IV.

A menudo no es posible decir de aquellos actos denominados vicios que lo sean realmente, excepto a partir de cierto grado. Es decir, es difícil decir de cualquier acción o actividad, que se denomine vicio, que realmente hubiera sido vicio si se hubiera detenido antes de determinado punto. La cuestión de la virtud o el vicio, por tanto, en todos esos casos es una cuestión de cantidad y grado y no del carácter intrínseco de cualquier acto aislado por sí mismo. A este hecho se añade la dificultad, por no decir la imposibilidad, de que alguien (excepto cada individuo por sí mismo) trace la línea adecuada o algo que se le parezca; es decir, indicar dónde termina la virtud y empieza el vicio. Y ésta es otra razón por la que toda la cuestión de la virtud y el vicio debería dejarse a cada persona para que la resuelva por sí misma.

V.

Los vicios son normalmente placenteros, al menos por un tiempo y a menudo no se descubren como vicios, por sus efectos, hasta después de que se han practicado durante años, quizás una vida entera. Muchos, quizá la mayoría, de los que los practican, no los descubren como vicios en toda su vida. Las virtudes, por otro lado, a menudo parecen tan duras y severas, requieren al menos el sacrificio de tanta satisfacción inmediata y los resultados, que son los que prueban que son virtudes, son a menudo de hecho tan distantes y oscuros, tan absolutamente invisibles en la mente de muchos, especialmente de los jóvenes, que, por su propia naturaleza, no puede ser de conocimiento universal, ni siquiera general, que son virtudes. En realidad, los estudios de profundos filósofos se han dedicado (si no totalmente en vano, sin duda con escasos resultados) a esforzarse en trazar los límites entre las virtudes y los vicios.

Si, por tanto, resulta tan difícil, casi imposible en la mayoría de los casos, determinar qué es vicio y qué no, o en concreto si es tan difícil, en casi todos los casos, determinar dónde termina la virtud y empieza el vicio, y si estas cuestiones, que nadie puede real y verdaderamente determinar para nadie salvo para sí mismo, no se dejan libres y abiertas para que todos las experimenten, cada persona se ve privada del principal de todos sus derechos como ser humano, es decir: su derecho a inquirir, investigar, razonar, intentar experimentos, juzgar y establecer por sí mismo qué es, para él, virtud y qué es, para él, vicio; en otras palabras, qué es lo que, en general, le produce satisfacción y qué es lo que, en general, le produce insatisfacción. Si este importante derecho no se deja libre y abierto para todos, entonces se deniega el derecho de cada hombre, como ser humano racional, a la “libertad y la búsqueda de la felicidad”.

VI.

Todos venimos al mundo ignorando todo lo que se refiere a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Por una ley fundamental de nuestra naturaleza todos nos vemos impulsados por el deseo de felicidad y el miedo al dolor. Pero tenemos que aprender todo respecto de qué nos produce satisfacción o felicidad y nos evita el dolor. Ninguno de nosotros es completamente parecido, física, mental o emocionalmente o, en consecuencia, en nuestros requisitos físicos, mentales o emocionales para obtener satisfacción y evitar la insatisfacción. Por tanto, nadie puede aprender de otro esta lección indispensable de la satisfacción y la insatisfacción, de la virtud y el vicio. Cada uno debe aprender por sí mismo. Para aprender, debe tener libertad para experimentar lo que considere pertinente para formarse un juicio. Algunos de estos experimentos tienen éxito y, como lo tienen, se les denomina virtudes; otros fracasan y, precisamente por fracasar, se les denomina vicios. Se obtiene tanta sabiduría de los fracasos como de los éxitos, de los llamados vicios como de las llamadas virtudes. Ambos son necesarios para la adquisición de ese conocimiento (de nuestra propia naturaleza y del mundo que nos rodea y de nuestras adaptaciones o inadaptaciones a cada uno), que nos mostrará cómo se adquiere felicidad y se evita el dolor. Y, salvo que se permita intentar satisfactoriamente esta experimentación, se nos restringiría la adquisición de conocimiento y consecuentemente buscar el gran propósito y tarea de nuestra vida.

VII.

Un hombre no está obligado a aceptar la palabra de otro, o someterse a la autoridad de alguien en un asunto tan vital para él y sobre el que nadie más tiene, o puede tener, un interés como el que él mismo tiene. No puede, aunque quisiera, confiar con seguridad en las opiniones de otros hombres, porque encontrará que las opiniones de otros hombres no son coincidentes. Ciertas acciones, o secuencias de acciones, han sido realizadas por muchos millones de hombres, a través de sucesivas generaciones, y han sido por ellos consideradas, en general, como conducentes a la satisfacción, y por tanto virtuosas. Otros hombres, en otras épocas o países, o bajo otras condiciones, han considerado, como consecuencia de su experiencia y observación, que esas acciones tienden, en general, a la insatisfacción, y son por tanto viciosas. La cuestión de la virtud y el vicio, como ya se ha indicado en la sección previa, también se ha considerado, para la mayoría de los pensadores, como una cuestión de grado, esto es, de hasta qué nivel deben realizarse ciertas acciones, y no del carácter intrínseco de un acto aislado por sí mismo. Las cuestiones acerca de la virtud y el vicio por tanto han sido tan variadas y, de hecho, tan infinitas, como las variedades de mentes, cuerpos y condiciones de los diferentes individuos que habitan el mundo. Y la experiencia de siglos ha dejado sin resolver un número infinito de estas cuestiones. De hecho, difícilmente puede decirse que se haya resuelto alguna.

VIII.

En medio de esta inacabable variedad de opiniones, ¿qué hombre o grupo de hombres tiene derecho a decir, respecto de cualquier acción o series de acciones “Hemos intentado este experimento y determinado todas las cuestiones relacionadas con él. Lo hemos determinado no sólo para nosotros, sino para todos los demás. Y respecto de todos los que son más débiles que nosotros, les obligaremos a actuar de acuerdo con nuestras conclusiones. No puede haber más experimentos posibles sobre ello por parte de nadie y por tanto, no puede haber más conocimientos por parte de nadie”?

¿Quiénes son los hombres que tienen derecho a decir esto? Sin duda, ninguno. Los hombres que de verdad lo han dicho o bien son descarados impostores y tiranos, que detendrían el progreso del conocimiento y usurparían un control absoluto sobre las mentes y cuerpos de sus semejantes, a los que debemos resistirnos instantáneamente y hasta el final; o bien son demasiado ignorantes de su propia debilidad y de sus relaciones reales con otros hombres como para merecer otra consideración que la simple piedad o el desdén.

Sabemos sin embargo que hay hombres así en el mundo. Algunos intentan ejercitar su poder sólo en una esfera pequeña, por ejemplo, sobre sus hijos, vecinos, conciudadanos y compatriotas. Otros intentan ejercitarlo a un nivel mayor. Por ejemplo, un anciano en Roma, ayudado por unos pocos subordinados, intenta decidir acerca de todas las cuestiones de la virtud y el vicio, es decir, de la verdad y la mentira, especialmente en asuntos de religión. Afirma conocer y enseñar qué ideas y prácticas religiosas son beneficiosas o perjudiciales para la felicidad del hombre, no sólo en este mundo, sino en el venidero. Afirma estar milagrosamente inspirado para realizar su trabajo y así virtualmente conocer, como hombre sensible, que nada menos que esa inspiración milagrosa le cualifica para ello. Sin embargo esa inspiración milagrosa no le ha resultado suficiente para permitirle responder más que unas pocas cuestiones. La más importante que los comunes mortales pueden conocer ¡es una creencia implícita en su infalibilidad (del papa)! y en segundo lugar que los peores vicios de los que podemos ser culpables son ¡creer y declarar que sólo es un hombre como el resto!

Hicieron falta entre quince y dieciocho siglos para permitirle llegar a conclusiones definitivas acerca de estos dos puntos vitales. Y aún parece que el primero debe ser previo a resolver cualquier otra cuestión, porque hasta que no se determinó su propia infalibilidad, no tenía autoridad para decidir otra cosa. Sin embargo, hasta ese momento, intentó o pretendió establecer unas pocas más. Y quizás pueda intentar establecer unas pocas más en el futuro, si continuara encontrando quien le escuche. Pero sin duda su éxito no apoya, hasta ahora, la creencia de que será capaz de resolver todas las cuestiones acerca de la virtud y el vicio, incluso en su peculiar área religiosa, a tiempo para satisfacer las necesidades de la humanidad. Él, o sus sucesores, sin duda, se verán obligados, en poco tiempo, a reconocer que ha asumido una tarea para la cual toda su inspiración milagrosa resultaba inadecuada y que, necesariamente, debe dejarse a cada ser humano que resuelva todas las cuestiones de este tipo por sí mismo. Y es razonable esperar que los demás papas, en otras áreas menores, tengan en algún momento motivos para llegar a la misma conclusión. Sin duda, nadie, sin afirmar una inspiración sobrenatural, debería asumir una tarea para la que obviamente es necesaria una inspiración de ese tipo. Y, sin duda, nadie someterá su propio juicio a las enseñanzas de otros, antes de convencerse de que éstos tienen algo más que un conocimiento humano ordinario sobre esta materia.

Si esas personas, que se muestran a sí mismos como adornadas tanto por el poder como por el derecho a definir y castigar los vicios de otros hombres dirigieran sus pensamientos hacia sí mismos, probablemente descubrirían que tienen mucho trabajo a realizar en casa, y que, cuando éste se completara, estarían poco dispuestos a hacer más con el fin de corregir los vicios de otros que sencillamente comunicar los resultados de su experiencia y observaciones. En este ámbito sus trabajos podrían posiblemente ser útiles, pero en el campo de la infalibilidad y la coerción, probablemente, por razones bien conocidas, se encontrarían con incluso menos éxito en el futuro que el que hubieran tenido en el pasado.

IX.

Por las razones dadas, ahora resulta obvio que el gobierno sería completamente impracticable si tuviera que ocuparse de los vicios y castigarlos como delitos. Cada ser humano tiene sus vicios. Casi todos los hombres tienen multitud. Y son de todo tipo: fisiológicos, mentales, emocionales, religiosos, sociales, comerciales, industriales, económicos, etc., etc. Si el gobierno tuviera que ocuparse de cualquiera de esos vicios y castigarlos como delitos, entonces, para ser coherente, debe ocuparse de todos ellos y castigar a todos imparcialmente. La consecuencia sería que todo el mundo estaría en prisión por sus vicios. No quedaría nadie fuera para cerrarles las puertas. De hecho no podrían constituirse suficientes tribunales para procesar a los delincuentes, ni construirse suficientes prisiones para internarlos. Toda la industria humana de la adquisición de conocimiento e incluso de obtener medios de subsistencia debería frenarse, ya que todos deberíamos ser siendo juzgados constantemente o en prisión por nuestros vicios. Pero aunque fuera posible poner en prisión a todos los viciosos, nuestro conocimiento de la naturaleza humana nos dice que, como norma general, habría, con mucho, más gente en prisión por sus vicios que fuera de ella.

X.

Un gobierno que castigara imparcialmente todos los vicios es una imposibilidad tan obvia que no hay ni habrá nunca nadie lo suficientemente loco como para proponerlo. Lo más que algunos proponen es que el gobierno castigue algunos, o como mucho unos pocos, de los que estime peores. Pero esta discriminación es completamente absurda, ilógica y tiránica. ¿Es correcto que algún hombre afirme: “Castigaremos los vicios de otros, pero nadie castigará los nuestros. Restringiremos a los otros su búsqueda de la felicidad de acuerdo con sus propias ideas, pero nadie nos restringirá la búsqueda de nuestra propia felicidad de acuerdo con nuestras ideas. Evitaremos que otros hombres adquieran conocimiento por experiencia acerca de lo que es bueno o necesario para su propia felicidad, pero nadie evitará que nosotros adquiramos conocimiento por experiencia acerca de lo que es bueno y necesario para nuestra propia felicidad”?

Nadie ha pensado nunca, excepto truhanes o idiotas, hacer suposiciones tan absurdas como éstas. Y aún así, evidentemente, sólo es bajo esas suposiciones que algunos afirman el derecho a penalizar los vicios de otros, al tiempo que piden que se les evite ser penalizados a su vez.

XI.

Nunca se hubiera pensado en algo como un gobierno, formado por asociación voluntaria, si el fin propuesto hubiera sido castigar imparcialmente todos los vicios, ya que nadie hubiera querido una institución así o se hubiera sometido voluntariamente a ella. Pero un gobierno, formado por asociación voluntaria, para el castigo de todos los delitos, es algo razonable, ya que todo el mundo quiere para sí mismo protección frente a todos los delitos de otros e igualmente acepta la justicia de su propio castigo si comete un delito.

XII.

Es una imposibilidad natural que un gobierno tenga derecho a penalizar a los hombres por sus vicios, porque es imposible que un gobierno tenga derecho alguno excepto los que tuvieran previamente, como individuos, los mismos individuos que lo compongan. No podrían delegar en un gobierno derechos que no posean por sí mismos. No podrían contribuir al gobierno con ningún derecho, excepto con los que ya poseen como individuos. Ahora bien, nadie, excepto un individuo o un impostor, puede pretender que, como individuo tenga derecho a castigar a otros hombres por sus vicios. Pero todos y cada uno tienen un derecho natural, como individuos, a castigar a otros hombres por sus delitos, puesto que todo el mundo tiene un derecho natural no sólo a defender su persona y propiedades frente a agresores, sino también a ayudar y defender a todos los demás cuya persona o propiedad se vean asaltadas. El derecho natural de cada individuo a defender su propia persona y propiedad frente a un agresor y ayudar y defender a cualquier otro cuya persona o propiedad se vea asaltada, es un derecho sin el cual los hombres no podrían existir en la tierra. Y el gobierno no tiene existencia legítima, excepto en tanto en cuanto abarque y se vea limitado por este derecho natural de los individuos. Pero la idea de que cada hombre tiene un derecho natural a decidir qué son virtudes y qué son vicios (es decir, qué contribuye a la felicidad de sus vecinos y qué no) y a castigarlos por todo lo que no contribuya a ello, es algo que nunca nadie ha tenido la imprudencia de afirmar. Son sólo aquéllos que afirman que el gobierno tiene algún poder legítimo, que ningún individuo o individuos les ha delegado o podido delegar, los que afirman que el gobierno tenga algún poder legítimo para castigar los vicios.

Valdría para un papa o un rey (que afirman haber recibido su autoridad directamente del Cielo para gobernar sobre sus semejantes) afirmar ese derecho como vicarios de Dios, el de castigar a la gente por sus vicios, pero resulta un total y absoluto absurdo que cualquier gobierno que afirme que su poder proviene íntegramente de la autorización de los gobernados, afirmar poder alguno de este tipo, porque todos saben que los gobernantes nunca lo autorizarían. Para ellos autorizarlo sería un absurdo, porque sería renunciar a su propio derecho a buscar su felicidad, puesto que renunciar a su derecho a juzgar qué contribuye a su felicidad es renunciar a su derecho a buscar su propia felicidad.

XIII.

Ahora podemos ver qué simple, fácil y razonable resulta que sea asunto del gobierno castigar los delitos, comparado con castigar los vicios. Los delitos son pocos y fácilmente distinguibles de los demás actos y la humanidad generalmente está de acuerdo acerca de qué actos son delitos. Por el contrario, los vicios son innumerables y no hay dos personas que se pongan de acuerdo, excepto en relativamente pocos casos, acerca de cuáles son. Más aún, todos desean ser protegidos, en su persona y propiedades, contra las agresiones de otros hombres. Pero nadie desea ser protegido, en su persona o propiedades, contra sí mismo, porque resulta contrario a las leyes fundamentales de la propia naturaleza humana que alguien desee dañarse a sí mismo. Uno sólo desea promover su propia satisfacción y ser su propio juez acerca de lo que promoverá y promueve su propia satisfacción. Es lo que todos quieren y a lo que tienen derecho como seres humanos. Y aunque todos cometemos muchos errores y necesariamente debemos cometerlos, dada la imperfección de nuestro conocimiento, esos errores no llegan a ser un argumento contra el derecho, porque todos tienden a darnos el verdadero conocimiento que necesitamos y perseguimos y no podemos obtener de otra forma.

El objetivo que se persigue, por tanto, al castigar los delitos, no sólo tiene una forma completamente diferente, sino que se opone directamente al que se persigue al castigar los vicios.

El objetivo que se persigue al castigar los delitos es asegurar a todos y cada uno de los hombre por igual, la mayor libertad que pueda conseguirse (consecuentemente con los mismos derechos de otros) para buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad. Por otro lado, el objetivo perseguido por el castigo de los vicios es privar a cada hombre de su derecho y libertad natural a buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad.

Por tanto, ambos objetivos se oponen directamente entre sí. Se oponen directamente entre sí como la luz y la oscuridad, o la verdad y la mentira, o la libertad y la esclavitud. Son completamente incompatibles entre sí y suponer que ambos pueden contemplarse en un solo gobierno es absurdo, imposible. Sería suponer que los objetivos de un gobierno serían cometer crímenes y prevenirlos, destruir la libertad individual y garantizarla.

XIV.

Por fin, acerca de este punto de la libertad individual: cada hombre debe necesariamente juzgar y determinar por sí mismo qué le es necesario y le produce bienestar y qué lo destruye, porque si deja de realizar esta actividad por sí mismo, nadie puede hacerlo en su lugar. Y nadie intentará si quiera realizarla en su lugar, salvo en unos pocos casos. Papas, sacerdotes y reyes asumirán hacerlo en su lugar, en ciertos casos, si se lo permiten. Pero, en general, sólo lo harán en tanto en cuanto puedan administrar sus propios vicios y delitos al hacerlo. En general, sólo lo harán cuando puedan hacer de él su bufón y su esclavo. Los padres, sin duda con más motivo que otros, intentan hacer lo mismo demasiado a menudo. Pero en tanto practican la coerción o protegen a un niño de algo que no sea real y seriamente dañino, le perjudican más que benefician. Es una ley de la naturaleza que para obtener conocimiento e incorporarlo a su ser, cada individuo debe ganarlo por sí mismo. Nadie, ni siquiera sus padres, puede indicarles la naturaleza del fuego de forma que la conozcan de verdad. Debe experimentarla él mismo y quemarse, antes de conocerla.

La naturaleza conoce, mil veces mejor que cualquier padre, para qué está designado cada individuo, qué conocimiento necesita y cómo debe obtenerlo. Sabe que sus propios procesos para comunicar ese conocimiento no sólo son los mejores, sino los únicos que resultan efectivos.

Los intentos de los padres por hacer a sus hijos virtuosos generalmente son poco más que intentos de mantenerlos en la ignorancia de los vicios. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a conocer y preferir la verdad, manteniéndolos en la ignorancia de la falsedad. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a buscar y apreciar la salud, manteniéndolos en la ignorancia de la enfermedad y de todo lo que la causa. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a amar la luz, manteniéndolos en la ignorancia de la oscuridad. En resumen, son poco más que intentos de hacer felices a sus hijos, manteniéndolos en la ignorancia de de todo lo que les cause infelicidad.

Que los padres puedan ayudar a sus hijos en definitiva en su búsqueda de la felicidad, dándoles sencillamente los resultados de su propia (de los padres) razón y experiencia, está muy bien y es un deber natural y adecuado. Pero practicar la coerción en asuntos en lo que los hijos son razonablemente competentes para juzgar por sí mismos es sólo un intento de mantenerlos en la ignorancia. Y esto se parece mucho a una tiranía y a una violación del derecho del hijo a adquirir por sí mismo y como desee los conocimientos, igual que si la misma coerción se ejerciera sobre personas adultas. Esa coerción ejercida contra los hijos es una negación de su derecho a desarrollar las facultades que la naturaleza les ha dado y a que sean como la naturaleza las diseñó. Es una negación de su derecho a sí mismos y al uso de sus propias capacidades. Es una negación del derecho a adquirir el conocimiento más valioso, es decir, el conocimiento que la naturaleza, la gran maestra, está dispuesta a impartirles.

Los resultados de esa coerción nos son hacer a los hijos sabios o virtuosos, sino hacerlos ignorantes y por tanto débiles y viciosos, y perpetuar a través de ellos, de edad en edad, la ignorancia, la superstición, los vicios y los crímenes de los padres. Lo prueba cada página de la historia del mundo.

Quienes mantienen opiniones opuestas son aquéllos cuyas teologías falsas y viciosas o cuyas ideas generales viciosas, les han enseñado que la raza humana tiende naturalmente hacia la maldad, en lugar de hacia la bondad, hacia lo falso, en lugar de hacia lo verdadero, que la humanidad no dirige naturalmente sus ojos hacia la luz, que ama la oscuridad en lugar de la luz y que sólo encuentra su felicidad en las cosas que les llevan a la miseria.

XV.

Pero estos hombres, que afirman que el gobierno debería usar su poder para prevenir el vicio, dicen o suelen decir: “Estamos de acuerdo con el derecho de un individuo a buscar a su manera su propia satisfacción y consecuentemente a ser vicioso si le place, sólo decimos que el gobierno debería prohibir que se les vendieran los artículos que alimentan su vicio”.

La respuesta a esto es que la simple venta de cualquier artículo (independientemente del uso que se vaya a hacer de él) es legalmente un acto perfectamente inocente. La cualidad del acto de la venta depende totalmente de la cualidad del empleo que se haga de la cosa vendida. Si el uso de algo es virtuoso y legal, entonces su venta para ese uso es virtuosa y legal. Si el uso es vicioso, entonces la venta para ese uso es viciosa. Si el uso es criminal, entonces la venta para ese uso es criminal. El vendedor es, como mucho, sólo un cómplice del uso que se haga del artículo vendido, sea virtuoso, vicioso o criminal. Cuando el uso es criminal, el vendedor es cómplice del crimen y se le puede castigar como tal. Pero cuando el uso sea sólo vicioso, el vendedor sería sólo un cómplice del vicio y no se le puede castigar.

XVI.

Pero nos preguntaremos: “¿No existe un derecho por parte del gobierno de evitar que continúe un proceso que conduce a la autodestrucción?”

La respuesta es que el gobierno no tiene derecho en modo alguno, mientras los calificados como viciosos permanezcan cuerdos (compos mentis), capaces de ejercitar un juicio y autocontrol razonables, porque mientras se mantengan cuerdos debe permitírseles juzgar y decidir por sí mismos si los llamados vicios son de verdad vicios, si realmente les conducen a la destrucción y si, en suma, se dirigirán a ella o no. Cuando pierdan la cordura (non compos mentis) y sean incapaces de un juicio o autocontrol razonables, sus amigos o vecinos o el gobierno deben ocuparse de ellos y protegerles de daños, tanto a ellos como a personas a las que pudieran dañar, igual que si la locura hubiera acaecido por cualquier otra causa distinta de su supuestos vicios.

Pero del hecho de que los vecinos de un hombre supongan que se dirige a la autodestrucción por culpa de sus vicios, no se deduce, por tanto, que no esté cuerdo (non compos mentis) y sea incapaz de un juicio o autocontrol razonables, entendidos dentro del ámbito legal de estos términos. Hombres y mujeres pueden ser adictos a a muchos y muy deleznables vicios (como la glotonería, la embriaguez, la prostitución, el juego, las peleas callejeras, mascar tabaco, fumar y esnifar, tomar opio, llevar corsé, la pereza, la prodigalidad, la avaricia, la hipocresía, etc., etc.) y aún así seguir estando cuerdos (compos mentis), capaces de un juicio y autocontrol razonables, tal como significan en la ley. Mientras sean cuerdos debe permitírseles controlarse a sí mismos y a su propiedad y ser sus propios jueces y estimar a dónde les llevan sus vicios. Los espectadores pueden esperar que, en cada caso individual, la persona viciosa vea el fin hacia el que se dirige y eso le induzca a rectificar. Pero si elige seguir adelante hacia lo que otros hombres llaman destrucción, debe permitírsele hacerlo. Y todo lo que puede decirse, en lo que se refiere a su vida, es que ha cometido un grave error en su búsqueda de la felicidad y que otros harán bien en advertir su destino. Acerca de cuál puede ser su situación en la otra vida, es una cuestión teológica de la que la ley en este mundo no tiene más que decir que sobre cualquier otra cuestión teológica que afecte a la situación de hombre en una vida futura.

¿Se puede saber cómo se puede determinar la cordura o locura de un hombre vicioso? La respuesta es que tiene que determinarse con el mismo tipo de evidencia que la cordura o locura de aquéllos que se consideren virtuosos y no otra. Esto es, por las mismas evidencias con las que los tribunales legales determinan si un hombre debe ser enviado a un manicomio o si es competente para hacer testamente o disponer de otra forma de su propiedad. Cualquier duda debe resolverse a favor de su cordura, como en cualquier otro caso, y no de su locura.

Si una persona realmente pierde la cordura (non compos mentis), y es incapaz de un juicio o autocontrol razonables, resulta un crimen por parte de otros hombres darle o venderle medios de autolesión[1]. No hay crímenes más fácilmente punibles ni casos en los que los jurados estén más dispuestos a condenar que aquéllos en que una persona cuerda vende o da a un loco un artículo con el cual este último pueda dañarse a sí mismo.

XVII.

Pero puede decirse que algunos hombres, por culpa de sus vicios, se vuelven peligrosos para otras personas: que por ejemplo, un borracho, a veces resulta pendenciero y peligroso para su familia y otros. Y cabe preguntarse: “¿No tiene la ley nada que decir en este caso?”

La respuesta es que si, por la ebriedad o cualquier otra causa, un hombre se vuelve realmente peligroso, con todo derecho no solamente su familia u otros, no sólo él mismo, pueden moderarlo hasta el punto que requiera la seguridad de otras personas, sino que a cualquier otra persona (que sepa o tenga base suficiente para creer que es peligroso) se le puede prohibir vender o dar cualquier cosa que haya razones para suponer que le hará peligroso.

Pero del hecho de que un hombre se vuelva pendenciero y peligroso después de beber alcohol y de que sea un delito darle o venderle licor a ese hombre, no se sigue que sea un delito vender licores a los cientos y miles de otras personas que no se vuelven pendencieros y peligrosos al beberlos. Antes de condenar a un hombre por el delito de vender licor a un hombre peligroso, debe demostrarse que ese hombre en particular al que se le vendió el licor era peligroso y también que el vendedor sabía, o tenía base suficiente para suponer, que el hombre se volvería peligroso al beberlo.

La presunción legal de ley sería, en todo caso, que la venta es inocente y la carga de la prueba del delito, en cualquier caso particular, reside en el gobierno. Y ese caso particular debe probarse como criminal, independientemente de todos los demás.

A partir de estos principios, no hay dificultad en condenar y castigar a los hombres por la venta o regalo de cualquier artículo a un hombre que se vuelve peligroso para otros al usarlo.

XVIII.

Pero a menudo se dice que algunos vicios generan molestias (públicas o privadas) y que esas molestias pueden atajarse y penarse.

Es verdad que cualquier cosa que sea real y legalmente una molestia (sea pública o privada) puede atajarse y penarse. Pero no es cierto que los meros vicios privados de un hombre sean, en cualquier sentido legal, molestos para otro hombre o el público.

Ningún acto de una persona puede ser una molestia para otro, salvo que obstruya o interfiera de alguna forma con la seguridad y el uso pacífico o disfrute de lo que posee el otro con todo derecho.

Todo lo que obstruya una vía pública es una molestia y puede atajarse y penarse. Pero un hotel o tienda o taberna que vendan licores no obstruyen la vía pública más que una tienda de telas, una joyería o una carnicería.

Todo lo que envenene el aire o lo haga desagradable o insalubre es una molestia. Pero ni un hotel, ni una tienda, ni una taberna que vendan licores envenenan el aire o lo hacen desagradable o insalubre a otras personas.

Todo lo que tape la luz a la cual un hombre tenga derecho en una molestia. Pero ni un hotel, ni una tienda, ni una taberna que vendan licores tapan la luz de nadie, salvo en casos en que una iglesia, un colegio o una vivienda la taparían igualmente. Desde este punto de vista, por tanto, los primeros no son ni más ni menos molestos que los últimos.

Algunas personas habitualmente dicen que una tienda de licores es peligrosa, de la misma forma que una fábrica de pólvora. Pero no hay analogía entre ambos casos. La pólvora puede explotar accidentalmente y especialmente en esos fuegos que tan a menudo se dan en las ciudades. Por esa razón resulta peligrosa para personas y propiedades en su cercanía inmediata. Pero los licores no pueden explotar así y por tanto no son molestias peligrosas en el sentido que lo son las fábricas de pólvora en las ciudades.

Pero también se dice que los lugares donde se consume alcohol están frecuentemente concurridos por hombres ruidosos y bulliciosos, que alteran la tranquilidad del barrio y el sueño del resto de los vecinos.

Esto puede ser ocasionalmente cierto, pero no muy frecuentemente. En todo caso, cuando esto ocurra, la molestia puede atajarse mediante el castigo al propietario y sus clientes y, si es necesario, cerrando el local. Pero un grupo de bebedores ruidosos no es una molestia mayor que cualquier otro grupo de gente ruidosa. Un bebedor alegre y divertido altera la tranquilidad de barrio exactamente en la misma medida que un fanático religioso que grita. Un grupo ruidoso de bebedores es una molestia exactamente en la misma medida que un grupo de fanáticos religiosos que grita. Ambos son molestias cuando alteran el descanso y el sueño o la tranquilidad de los vecinos. Incluso un perro que suele ladrar, alterando el sueño o la tranquilidad del vecindario, es una molestia.

XIX.

Pero se dice que el hecho de que una persona incite a otro al vicio es un crimen.

Es ridículo. Si cualquier acto particular es simplemente un vicio, entonces quien incita a otro a cometerlo, es simplemente cómplice en el vicio. Evidentemente, no comete ningún crimen, pues sin duda un cómplice no puede cometer una infracción superior al autor.

Cualquier persona cuerda (compos mentis), capaz de un juicio y autocontrol razonables, se presume que resulta mentalmente competente para juzgar por sí mismo todos los argumentos, a favor y en contra, que se le dirijan para persuadirle de hacer cualquier acto en particular, siempre que no se emplee fraude para engañarle. Y si se le persuade o induce a realizar la acción, ésta se convierte en propia e incluso aunque resulte dañina para sí mismo, no puede alegar que la persuasión o los argumentos a los que dio su consentimiento, sean delitos contra sí mismo.

Por supuesto, cuando hay fraude el caso es distinto. Si por ejemplo, ofrezco veneno a un hombre asegurándole que es una bebida sana e inocua y lo bebe confiando en mi afirmación, mi acción es un delito.

Volenti non fit injuria es una máxima legal. Con consentimiento, no hay daño. Es decir, legalmente no hay error. Y cualquier persona cuerda (compos mentis) capaz de un juicio razonable para determinar la verdad o falsedad de las razones y argumentos a los que da su consentimiento, esta “consintiendo”, desde el punto de visita legal, y asume por sí mismo toda responsabilidad por sus actos, siempre y cuando no haya sufrido un fraude intencionado.

Este principio, con consentimiento, no hay daño, no tiene límites, excepto en el caso de fraudes o de personas que no tengan capacidad de juzgar en ese caso particular. Si una persona que posee uso de razón y a la que no se engaña mediante fraude consiente en practicar el vicio más deleznable y por tanto se inflige los mayores sufrimientos o pérdidas morales, físicas o pecuniarias, no puede alegar error legal. Para ilustrar este principio, tomemos el caso de la violación. Tener conocimiento carnal de una mujer, sin su consentimiento, es el mayor delito, después del asesinato, que puede cometerse contra ella. Pero tener conocimiento carnal, con su consentimiento, no es delito, sino, en el peor de los casos, un vicio. Y a menudo se sostiene que una niña de nada más que diez años de edad tiene uso de razón de forma que su consentimiento, aunque se procure mediante recompensa o promesa de recompensa, es suficiente para convertir el acto, que de otra forma sería un grave delito, simplemente en un acto de vicio[2].

Vemos el mismo principio en los boxeadores profesionales. Si yo pongo un solo dedo sobre la persona de otro, contra su consentimiento, no importa lo suave que sea ni lo pequeño que sea el daño en la práctica, esa acción es un delito. Pero si dos personas acuerdan salir y golpear la cara del otro hasta hacerla papilla, no es delito, sino sólo un vicio.

Incluso los duelos no han sido generalmente considerados como delitos, porque la vida de cada hombre es suya y ambas partes acuerdan que cada una puede acabar con la vida del otro, si puede, mediante el uso de las armas acordadas y de conformidad con ciertas reglas que han aceptado mutuamente.

Y esta es una opinión correcta, salvo que se pueda decir (posiblemente no) que “la ira es locura” hasta el punto de que priva a los hombres de su razón hasta el punto de impedirles razonar.

El juego es otro ejemplo del principio de que con consentimiento no hay daño. Si me llevo un solo céntimo de la propiedad de un hombre, sin su consentimiento, el acto es un delito. Pero si dos hombres, que se encuentran compos mentis, poseen capacidad razonable de juzgar la naturaleza y posibles consecuencias de sus actos, se reúnen y cada uno voluntariamente apuesta su dinero contra el del otro al resultado de un tirada de dados y uno de ellos pierde todas sus propiedades (sean lo grandes que sean), no es un delito, sino sólo un vicio.

Ni siquiera sería un crimen ayudar a una persona a suicidarse, si éste posee uso de razón.

Es una idea algo común que el suicido es en sí mismo un evidencia concluyente de locura. Pero, aunque normalmente puede ser una fuerte evidencia de locura, no es concluyente en todos los casos. Muchas personas, con indudable uso de razón han cometido suicidio para escapar de la vergüenza del descubrimiento público de sus crímenes o para evitar alguna otra gran calamidad. El suicidio, en estos casos puede no haber sido la respuesta más sensata, pero sin duda no era una prueba de falta alguna de capacidad de razonar[3]. Y si estaba dentro de los límites de lo razonable, no era un crimen que otras personas le ayudaran, proporcionándole los instrumentos o de otra forma. Y si, en esos casos, no sería un crimen ayudar al suicido, ¿no sería absurdo decir que es un crimen ayudar a alguien en algún acto que sea realmente placentero y que una gran parte de la humanidad ha creído útil?

XX.

Sin embargo, algunas personas suelen decir que el abuso de las bebidas alcohólicas es el principal motivo de los delitos, que “llena nuestras prisiones de criminales” y que esta razón es suficiente para prohibir su venta.

Quienes dicen eso, si hablan seriamente, hablan a tontas y a locas. Evidentemente quieren decir que un gran porcentaje de los delitos los cometen personas cuyas pasiones criminales se ven excitadas, en ese momento, por el abuso del alcohol y como consecuencia de ese abuso.

Esta idea es completamente descabellada.

En primer lugar, los peores delitos que se cometen en el mundo los provocan principalmente la avaricia y la ambición.

Los peores crímenes son las guerras que llevan a cabo los gobiernos para someter, esclavizar y destruir la humanidad.

Los delitos que se cometen en el mundo que quedan en segundo lugar también los provocan la avaricia y la ambición: y no se cometen por súbitas pasiones, sino por hombres calculadores, que mantienen la cabeza fría y serena y no tienen intención alguna de ir a prisión por ellos. Se cometen, no tanto por personas que violan la ley, sino por hombres que, por sí mismos o mediante sus instrumentos, hacen las leyes, por hombres que se han asociado para usurpar un poder arbitrario y mantenerlo por medio de la fuerza y el fraude y cuyo propósito al usurparlo y mantenerlo es asegurarse a sí mismos, mediante esa legislación injusta y desigual, esas ventajas y monopolios que les permiten controlar y extorsionar el trabajo y propiedades de otros, empobreciéndoles así, con el fin de satisfacer su propia riqueza y engrandecimiento[4]. Los robos e injusticias así cometidos por estos hombres, de conformidad con las leyes (es decir, sus propias leyes), son como montañas frente a colinillas, comparados con los delitos cometidos por otros criminales al violar las leyes.

Pero, en tercer lugar, hay un gran número de fraudes de distintos tipos cometidos en transacciones de comercio, cuyos autores, con su frialdad y sagacidad, evitan que operen las leyes. Y sólo sus mentes frías y calculadoras les permiten hacerlo. Los hombres bajo el influjo de bebidas intoxicantes están poco dispuestos y son completamente incapaces para practicar con éxito estos fraudes. Son los más incautos, los menos exitosos, los menos eficientes y los que menos debemos temer de todos los criminales de los que las leyes deben ocuparse.

Cuarto. Los ladrones, atracadores, rateros, falsificadores y estafadores profesionales, que atentan contra la sociedad son cualquier cosa menos bebedores imprudentes. Su negocio es de un carácter demasiado peligroso para admitir esos riesgos en los que incurrirían.

Quinto. Los delitos que pueden considerarse como cometidos bajo la influencia de bebidas alcohólicas son principalmente agresiones y reyertas, no muy numerosas y generalmente no muy graves. Algunos otros pequeños delitos, como hurtos y otros pequeños ataques a la propiedad, se cometen a veces bajo la influencia de la bebida por parte de personas poco inteligentes, generalmente delincuentes no habituales. Las personas que cometen estos dos tipos de delitos no son más que unas pocas. No puede decirse que “llenen nuestras prisiones” y si lo hacen, deberíamos congratularnos de que necesitemos para internarlos tan pocas prisiones o tan pequeñas.

Por ejemplo, el Estado de Massachussets tiene un millón y medio de habitantes. ¿Cuántos están actualmente el prisión por delitos (no por el vicio de la bebida, sino por delitos) cometidos contra personas o propiedades bajo el influjo de bebidas alcohólicas? Dudo que sea uno de cada diez mil, es decir, unos ciento cincuenta en total y los crímenes por los que están en prisión son en su mayoría de muy poca importancia.

Y pienso que debe estimarse que estos pocos hombres son mucho más dignos de compasión que de castigo, porque fue su pobreza y miseria, más que su adicción al alcohol o tendencia al crimen, lo que les llevó a beber y les impulsó a cometer los delitos bajo la influencia del alcohol.

La dogmática acusación de que la bebida “llena nuestra prisiones” sólo la hacen, creo, aquellos hombres que no saben más que llamar criminal a un borracho y que no tienen mejor justificación para su acusación que el vergonzoso hecho de somos una gente tan brutal e insensible que condenamos y castigamos como si fueran criminales a personas tan débiles y desafortunadas como los borrachos.

Los legisladores que autorizan y los jueces que ejecutan atrocidades como éstas son intrínsecamente criminales, salvo que su ignorancia sea tal que les excuse (lo que probablemente no ocurre). Y habría más motivo en su conducta para que se les castigara como criminales.

Un juez de orden público en Boston me contó una vez que estaba acostumbrado a juzgar a borrachos (enviándoles a prisión durante treinta días –creo que era la sentencia tipo–) ¡a un ritmo de uno cada tres minutos! y a veces incluso más rápido, condenándoles así como delincuentes y enviándoles a la cárcel, sin piedad y sin averiguar las circunstancias, por una debilidad que debería hacerles dignos de compasión y protección, y no de castigo. Los verdaderos criminales en estos casos no eran los hombres que fueron a prisión, sino el juez y los que estaban detrás de él y le pusieron allí.

Recomiendo a esas personas a las que tanto les perturba el miedo a que las prisiones de Massachussets se llenen de criminales que empleen al menos una parte de su filantropía en prevenir que nuestras prisiones se llenen de gente que no son criminales. No recuerdo haber oído que nunca sus simpatías se hayan ejercido activamente en ese sentido. Por el contrario, perecen tener tal pasión por castigar criminales que no les preocupa averiguar particularmente si un candidato a castigo es realmente un criminal. Déjenme asegurarles que esa pasión es mucho más peligrosa y mucho menos caritativa, tanto moral como legalmente, que la pasión por la bebida.

Parece mucho más consecuente con el carácter despiadado de estos hombres enviar a un pobre hombre a prisión por embriaguez y así aplastarle, degradarle, desanimarle y arruinarle de por vida, que sacarle de la pobreza y miseria que ha hecho de él un borracho.

Sólo aquellas personas que tienen poca capacidad o disposición a iluminar, fomentar o ayudar a la humanidad, poseen esa violenta pasión por gobernarlos, dominarlos y castigarlos. Si en lugar de mantenerse al margen y consentir y sancionar todas las leyes por las que el hombre débil es en el primer lugar sometido, oprimido y desalentado y después castigado como un criminal, se dedicaran a la tarea de defender su derechos y mejorar su condición y así fortalecerle y permitirle sostenerse por sus propios medios y resistir las tentaciones que le rodean, tendrían, creo, poca necesidad de hablar sobre leyes y prisiones tanto para vendedores como para consumidores de alcohol e incluso para cualquier otra clase de criminales ordinarios. Si, en resumen, estos hombres, que tienen tantas ganas de suprimir los delitos, suspendieran, por un momento, sus reclamaciones al gobierno de ayuda para suprimir los delitos de individuos y se dirigieran a la gente para pedir ayuda para suprimir los delitos del gobierno, demostrarían su sinceridad y sentido común más claramente que ahora. Cuando todas las leyes sean tan justas y equitativas que hagan posible que todos los hombres y mujeres vivan honrada y virtuosamente y les hagan sentirse cómodos y felices, habrá muchas menos ocasiones que ahora para acusarles de vivir deshonesta y viciosamente.

XXI.

Pero también se dice que el consumo de bebidas alcohólicas lleva a la pobreza y por tanto hace a los hombres mendigos y grava a los contribuyentes, y que esto es razón suficiente para que deba prohibirse su venta.

Hay varias respuestas a este argumento.

1. Una respuesta es que si el consumo del alcohol lleva a la pobreza y la mendicidad es una razón suficiente para prohibir su venta, igualmente es una razón suficiente para prohibir su consumo, ya que es el consumo y no la venta, lo que lleva a la pobreza. El vendedor, como mucho, sería simplemente un cómplice del bebedor. Y es una norma legal, y también de la razón, que si el principal actor no puede ser castigado, tampoco puede serlo el cómplice.

2. Una segunda respuesta al argumento sería que si el gobierno tiene derecho y se ve obligado a prohibir cualquier acto (que no sea criminal) simplemente porque se supone que lleva a la pobreza, siguiendo al misma lógica, tiene derecho y se ve obligado a prohibir cualquier otro acto (aunque no sea criminal) que, en opinión del gobierno, lleve a la pobreza. Y bajo este principio, el gobierno no sólo tendría el derecho, sino que se vería obligado, a revisar los asuntos privados de cada hombre y sus gastos personales y determinar si cada uno de ellos lleva o no a la pobreza y a prohibir y castigar todos los de la primera clase. Un hombre no tendría derecho a gastar un céntimo de su propiedad de acuerdo con sus gustos o criterios, salvo que el legislador sea de la opinión de que ese gasto no le lleva a la pobreza.

3. Una tercera respuesta al mismo argumento sería que si un hombre se entrega a la pobreza e incluso a la mendicidad (sea por sus vicios o sus virtudes), el gobierno no tiene obligación de ocuparse de él, salvo que quiera hacerlo. Puede dejarle perecer en la calle o hacerle depender a la caridad privada, si quiere. Puede cumplir su libre deseo y discreción en este asunto, porque en este caso estaría fuera de toda responsabilidad. No es, necesariamente, obligación del gobierno ocuparse de los pobres. Un gobierno (esto es, un gobierno legítimo) es simplemente una asociación voluntaria de individuos, que se une para los propósitos que les parezcan y sólo para esos propósitos. Si ocuparse de los pobres (sean éstos virtuosos o viciosos) no es uno de esos propósitos, el gobierno como tal no tiene más derecho ni se ve más obligado a hacerlo que un banco o una compañía de ferrocarriles.

Sea cual sea la moralidad que tengan las reclamaciones de un hombre pobre (sea éste virtuoso o vicioso) acerca de la caridad de sus conciudadanos, no puede reclamar legalmente contra ellos. Puede depender totalmente de su caridad, si se dejan. No puede demandar, como un derecho legal, que deben alimentarle y vestirle. No tiene más derechos morales o legales frente a un gobierno (que no es sino una asociación de individuos) que los que pueda tener sobre cualquier otro individuo respecto de su capacidad privada.

Por tanto, de la misma forma que un pobre (sea virtuoso o vicioso) no tiene más capacidad de reclamar, legal o moralmente al gobierno comida o vestido que la que tiene frente a personas privadas, un gobierno no tiene más derecho que una persona privada a controlar o prohibir los gastos o las acciones de un individuo justificándolas en que le llevan a la pobreza.

El señor A, como individuo, claramente no tiene derecho a prohibir las acciones o gastos del señor Z, aunque tema que esas acciones o gastos puedan llevarle (a Z) a la pobreza y que Z puede, por tanto, en un futuro indeterminado, pedirle afligido (a A) algo de caridad. Y si A no tiene, como individuo, ese derecho a prohibir cualquier acción o gasto de Z, el gobierno, que no es más que una asociación de individuos, no puede tener ese derecho.

Sin duda, ningún hombre compos mentis mantendría que su derecho a disponer y disfrutar de su propiedad fuera una posesión de tan poco valor que autorizara a algunos o todos sus vecinos (se hagan llamar a sí mismos gobierno o no) a intervenir y prohibirle cualquier gasto excepto aquéllos que piensen que no le llevarán a la pobreza y no le conviertan en alguien que les reclame caridad.

Si un hombre compos mentis llega a la pobreza por sus virtudes o sus vicios, nadie puede tener derecho alguno a intervenir basándose en puede apelar en el futuro a su compasión, porque si se apelara a ella, tendría perfecta libertad para actuar de acuerdo con su gusto y criterio respecto de atender sus solicitudes.

El derecho a rechazar dar caridad a los pobres (sean éstos virtuosos o viciosos) es un derecho sobre el que los gobiernos siempre actúan. Ningún gobierno hace más provisiones para los pobres que las que quiere. En consecuencia, los pobres quedan, en su mayor parte, dependiendo de la caridad privada. De hecho, a menudo se les deja sufrir enfermedades e incluso morir porque ni la caridad pública ni la privada acuden en su ayuda. Qué absurdo es, por tanto, decir que el gobierno tiene derecho a controlar el uso de la propiedad de la gente, por miedo a que en el futuro lleguen a ser pobres y pidan caridad.

4. Incluso una cuarta respuesta al argumento sería que el principal y único incentivo por el que cada individuo tiene que trabajar y crear riqueza es que puede disponer de ella de acuerdo con su gusto y criterio y para su propia satisfacción y la de quienes ame[5].

Aunque a menudo puede que un hombre, por inexperiencia o mal juicio, gaste parte de los productos de su trabajo de forma poco juiciosa y por tanto no consiga el máximo bienestar, adquiere sabiduría en ello, como en todo, a través de la experiencia, por sus errores tanto como por sus éxitos. Y esta es la única manera de la que puede adquirir sabiduría. Cuando se convenza de que ha hecho un gasto absurdo, al tiempo aprenderá a no volver a hacer algo parecido. Y debe permitírsele hacer sus propios experimentos a su satisfacción, es ésta como en otras materias, ya que de otra forma no tendría motivo para trabajar o crear riqueza en absoluto.

Todo hombre que sea hombre, debería mejor ser un salvaje y ser libre para crear o procurar sólo esa pequeña riqueza que pueda controlar y consumir diariamente, que ser un hombre civilizado que sepa cómo crear y acumular riqueza indefinidamente y al que no se la permita disfrutar o disponer de ella, salvo bajo la supervisión, dirección y dictado de una serie de idiotas y tiranos entrometidos y sobrevalorados, quienes, sin más conocimiento que el de sí mismos y quizás ni la mitad de eso, asumirían su control bajo la justificación de que no tiene el derecho o la capacidad de determinar por sí mismo qué debería hacer con los resultados de su propio trabajo.

5. Una quinta respuesta al argumento sería que si fuera tarea del gobierno vigilar los gastos de cualquier persona (compos mentis y que no sea criminal) para ver cuáles llevan a la pobreza y cuáles no y prohibir y castigar los primeros, entonces, siguiendo esta regla, se ve obligado a vigilar los gastos de todas las demás personas y prohibir y castigar todo lo que, en su criterio, lleve a la pobreza.

Si ese principio se llevara a efecto imparcialmente, la consecuencia sería que toda la humanidad estaría tan ocupada en vigilar los gastos de los demás y en testificar, acusar y castigar aquéllos que lleven a la pobreza, que no quedaría en absoluto tiempo para crear riqueza. Todo el mundo capaz de trabajo productivo o bien estaría en la cárcel o actuaría como juez, jurado, testigo o carcelero. Sería imposible crear suficientes tribunales para juzgar o construir suficientes prisiones para contener a los delincuentes. Cesaría toda labor productiva y los idiotas que estuvieran tan atentos a prevenir la pobreza, no sólo serían pobres, prisioneros y famélicos, sino que harían que los demás fueran asimismo pobres, prisioneros y famélicos.

6. Si lo que se quiere decir es que un hombre puede al menos verse obligado con todo derecho a apoyar a su familia y, en consecuencia, a abstenerse de todo gasto que, en opinión del gobierno, le lleve a impedirle realizar esta labor, pueden darse varias respuestas. Pero con sólo esta es suficiente: ningún hombre, salvo un loco o un esclavo, aceptaría que sea su familia, si esa aceptación fuera a ser una excusa del gobierno para privarle de su libertad personal o del control de su propiedad.

Cuando se otorga a un hombre su libertad natural y el control de su propiedad, normalmente, casi siempre, su familia es su principal objeto de orgullo y cariño y querrá, no sólo voluntariamente, sino con la máxima dedicación, emplear sus mejores capacidades de cuerpo y mente, no sólo para proveerles las necesidades y placeres de la vida ordinarios, sino a prodigarles todos los lujos y elegancias que su trabajo pueda obtener.

Un hombre no entabla una obligación legal ni moral con su esposa o hijos para hacer algo por ellos, excepto cuando puede hacerlo de acuerdo con su libertad personal y su derecho natural a controlar su propiedad a su discreción.

Si un gobierno puede interponerse y decir a un hombre (que esté compos mentis y cumple con su familia como cree que debe cumplir y de acuerdo con su juicio, por muy imperfecto que éste sea): “Nosotros (el gobierno) sospechamos que no estás empleando tu trabajo de la mejor forma para tu familia, sospechamos que tus gastos y tus disposiciones sobre tu propiedad no son tan juiciosos como deberían ser en interés de tu familia y por tanto te pondremos, a ti y a tu propiedad, bajo vigilancia especial y te indicaremos lo puedes hacer o no contigo y con tu propiedad y de ahora en adelante tu familia nos tendrá a nosotros (el gobierno) y no a ti, como apoyo”. Si un gobierno pudiera hacer esto, quedarían aplastados todo orgullo, ambición y cariño que un hombre pueda sentir por su familia, hasta donde es posible que una tiranía pueda aplastarlos, y o bien no tendrá nunca una familia (que pueda reconocer públicamente como suya) o arriesgará su propiedad y su vida para derrocar una tiranía tan insultante, despiadada e insufrible. Y cualquier mujer que quiera que su marido (siendo éste compos mentis) se someta a un insulto y prohibición tan antinatural, no merece en absoluto su cariño ni ninguna otra cosa que no sea su disgusto y desprecio. Y probablemente en seguida él le hará entender que, si escoge confiar en el gobierno como su apoyo y el de sus hijos, en lugar de en él, sólo podrá confiar en el gobierno.

XXII.

Otra respuesta completa al argumento de que el abuso del alcohol lleva a la pobreza es que, por regla general, pone el efecto por delante de la causa. Supone que es el abuso del alcohol el que causa la pobreza, en lugar de que la pobreza es la que causa el abuso del alcohol.

La pobreza es la madre natural de prácticamente toda ignorancia, vicio, crimen y miseria en el mundo[6]. ¿Por qué es tan grande el porcentaje de trabajadores en Inglaterra que se dan a la bebida y el vicio? Sin duda, no porque sean por naturaleza peores que otros. Sino porque su pobreza extrema y desesperada les mantiene en la ignorancia y el servilismo, destruye su coraje y su autoestima, les somete a tan constantes insultos y prohibiciones, a tan incesantes amargas miserias de todo tipo y por fin les lleva a tal grado de desesperación que el pequeño desahogo que pueden permitirse con la bebida u otros vicios es, en ese momento, un alivio. Ésta es la causa principal de la ebriedad y otros vicios que prevalecen entre los trabajadores de Inglaterra.

Si esos trabajadores ingleses que ahora son borrachos y viciosos, hubieran tenido las mismas oportunidades y entorno vital que las clases más afortunadas; si se hubieran criado en hogares confortables, felices y virtuosos, en lugar de escuálidos, horribles y viciosos; si hubieran tenido oportunidades para adquirir conocimientos y propiedades y hacerse inteligentes, acomodados, alegres, independientes y respetados y asegurarse todos los placeres intelectuales, sociales y domésticos con los que puede honrada y justamente remunerarles la industria; si pudieran tener todo esto, en lugar de haber nacido a una vida de desesperanza, de duro trabajo sin recompensa, con la seguridad de morir en la fábrica, se hubieran visto tan libres de sus vicios y debilidades presentes como aquéllos que ahora se los reprochan.

No tiene sentido decir que la ebriedad o cualquier otro vicio sólo se añade a sus miserias, porque está en la naturaleza humana (en la debilidad de la naturaleza humana, si lo prefieren), que el hombre puede soportar hasta cierto punto la miseria antes de perder la esperanza y el coraje y rendirse a cualquier cosa que les prometa un alivio y mitigación de su presente, aunque el coste sea mayor miseria para el futuro. Predicar moralidad y templanza a esos desdichados, en lugar de aliviar sus sufrimientos o mejorar sus condiciones, es simplemente burlarse de sus desdichas.

¿Querrían esos que suelen atribuir a los vicios la pobreza de los hombres, en lugar a la pobreza sus vicios (como si todos los pobres, o casi todos, fueran especialmente viciosos), decirnos si toda la pobreza que ha aparecido tan de repente en último año y medio[7] (como si dijéramos, en un momento) para veinte de millones de personas de Estados Unidos, les parece una consecuencia natural de su ebriedad o de otros vicios? ¿Fue su ebriedad u otros vicios los que paralizaron, como si hubiera caído un rayo, todas las industrias de las que vivían y que, hace pocos días, funcionaban prósperamente? ¿Fueron los vicios que afectaron a la parte adulta de esos veinte millones de vagabundos sin empleo los que les llevaron a consumir sus pocos ahorros, si es que los tenían, y así convertirse en mendigos (mendigando trabajo y, si no lo encuentran, mendigando pan)? ¿Fueron sus vicios los que sin previo aviso llenaron las casas de tantos de necesidad, miseria, enfermedad y muerte? No. Sin duda no fue la ebriedad ni otros vicios de estos trabajadores los que les llevó a esa ruina y desdicha. Y si no lo fue, ¿qué fue?

Ese es el problema que debe resolverse, porque se viene repitiendo constantemente y no puede dejarse de lado.

De hecho, la pobreza de una gran parte de la humanidad, de todo el mundo, es el gran problema de la humanidad. El que esa pobreza extrema y casi universal exista en todo el mundo y haya existido en todas las generaciones pasadas prueba que se origina en causas que la naturaleza humana común de quienes la sufren no ha sido hasta ahora suficiente fuerte como para superarlas. Pero quienes la sufren al menos están empezando a ver las causas y se están decidiendo a eliminarlas a toda costa. Y quienes imaginen que no tienen nada que hacer salvo seguir atribuyendo esa pobreza a sus vicios y predicando contra ellos por esos mismos vicios, pronto despertarán para descubrir que eso ya es pasado. Y entonces la cuestión será no cuáles son los vicios de los hombres, sino cuáles son sus derechos.

Por la legalización de la prostitución

Por la legalización de la prostitución

Por Juan Morillo Bentué

Ética de la prostitución

Si algo caracteriza a los políticos es su hipocresía, su mezquindad, su nula capacidad intelectual y, sobre todo, el absoluto desprecio que tienen a la libertad de las personas. Así, los cráneos privilegiados del Ayuntamiento de Madrid (véase Gallardón y Ana Botella) han tenido la brillantísima idea de empapelar todas las estaciones de metro con una campaña publicitaria en contra de la prostitución que nos dice lo siguiente:

Tú dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución.

Todo ello bajo una imagen que muestra un prostíbulo de carretera con el nombre “Club Tráfico de armas” en un caso y “Club Explotación de Mujeres” en otro. En la radio se pueden escuchar cuñas como la siguiente:

Soy un billete de 50 euros, y he visto muchas cosas… mi dueño es un proxeneta, y ahora estoy con muchos compañeros, porque nos van a cambiar por un kalashnikov… Tu dinero hace mucho daño. Porque tú pagas existe la prostitución.

La idea es culpabilizar al cliente insistiendo que su dinero es la causa de la explotación de la mujer y el tráfico de armas. Además de derrochar demagogia, es una memez, qué duda cabe.

Veamos. Si se tuviera que resumir todo el liberalismo en una sola idea ésta seria que cada ser humano es propietario absoluto de sí mismo. Esto significa que cada persona debe ser la única que tome decisiones sobre su vida y sus propiedades, entre ellas su cuerpo.

Las personas, por tanto, pueden mantener relaciones sexuales con quien consideren oportuno siempre que las dos partes estén de acuerdo. Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La palabra clave es “voluntariamente”, es decir, que se cumple lo siguiente:

  1. La cooperación se basa en el contrato, en donde cada parte le entrega voluntariamente una cosa a alguien.
  2. Se basa en la simetría porque las dos personas mantienen una posición de igualdad. No hay niveles ni subordinación.
  3. Cada uno de los participantes persigue sus propios fines.

El tercer punto es importante porque algunos nos intentan convencer de la necesidad de la ilegalización con el argumento de que la prostituta realmente no quiere hacer ese trabajo y está explotada.

Pero la verdad es que la relación entre prostituta y cliente se establece porque ambos creen subjetivamente que saldrán beneficiados con el intercambio. Un intercambio es económicamente posible solamente entre personas cuyas valoraciones de los bienes y de los medios de intercambio difieren en direcciones opuestas. Cuando existe una desigualdad en las valoraciones subjetivas. Cada uno valora el bien que va a adquirir en mayor grado que el bien que ya posee. Por lo tanto, las dos partes ganan porque, de lo contrario, el acuerdo no tendría sentido y no se efectuaría.

La prostituta, como todos nosotros, ejerce la función empresarial. Persigue un fin que ha descubierto que subjetivamentees importante para ella e intenta encontrar el medio que subjetivamente cree más adecuado para lograr ese fin. Y simultáneamente renuncia a otros fines y medios que considera menos importantes según su propia escala valorativa de fines. (Es importante señalar el carácter esencialmente subjetivo que tienen los fines, medios y costes.) Ha valorado los pros y los contras de las distintas opciones que se le presentan y se ha decantado por la más atractiva (económicamente o por otros motivos). ¿Por qué no se merece entonces los mismos derechos que las demás profesiones?

Los servicios que presta la prostituta pueden ser a cambio de dinero y/o de otros bienes y servicios. A muchos lo que realmente les molesta es que haya dinero de por medio. Pero, ¿por qué la legitimidad de un acuerdo va a variar dependiendo de si se efectúa con o sin dinero?

Si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, ¿con qué derecho alguien puede inmiscuirse y prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas?

Ninguna opción moral concreta justifica la prohibición y la ilegalización de la prostitución. En este sentido, la posibilidad de prostituirse es un derecho humano.La prostituta tiene todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera.

Un aviso para navegantes, es decir, moralistas, feministas y demás liberticidas: que sea un derecho no quiere decir que se tenga que ejercer. En ningún momento estoy recomendando a la gente que se prostituya. Simplemente estoy diciendo que es una decisión estrictamente personal que no incumbe a terceros.

Una prostituta no es ninguna víctima. Se convierte en tal cuando el Estado ilegaliza la prostitución y la deja sin cobertura ni derechos legales, como veremos a continuación.

Consecuencias de la prohibición

Si de algo nos advirtió el gran Frédéric Bastiat fue de la necesidad de tener en cuenta las consecuencias no previstas de las acciones humanas y en particular de las políticas. La experiencia de la ilegalización de la prostitución es instructiva porque muestra claramente los resultados desastrosos de tratar de suprimir una actividad pacífica y voluntaria mediante una ley coactiva (e ilegítima).

1) Abandono institucional: las deja sin derechos ni protección

Éste es el punto más importante. En el anterior artículo comentamos que la prostitución no dejaba de ser una profesión como cualquier otra en la que dos personas efectúan una transacción voluntaria. Ahora habría que añadir que sin instituciones adecuadas una verdadera economía de mercado no es posible (Coase). Lo cual significa que sin el apoyo del Estado de Derecho, la prostitución no puede ejercerse sin inseguridad jurídica y social.

La ilegalización hace que dejen de ser sujetos éticos. No están regulados ni sus derechos ni sus obligaciones. Las prostitutas están desprotegidas y se les puede maltratar. Se les puede secuestrar, pegar, violar, robar y forzar a prostituirse. Están en una situación discriminada y sin derechos. Se ha demostrado que las prohibiciones no acaban con el problema sino que lo único que hacen es empeorar las condiciones de trabajo de las mujeres que seguirán ejerciendo. Trabajan en malas condiciones de seguridad, limpieza, higiene y tranquilidad.

Sabemos que no vivimos en un mundo ideal y que siempre se seguirán produciendo injusticias y abusos aunque se legalice la profesión. Sobre todo conociendo la nula eficacia e ineptitud de quién tiene que protegernos (véase Papá Estado). Pero lo que se debe buscar es lo siguiente: garantizar los derechos a aquellas mujeres que deciden trabajar en la prostitución y limitar los abusos que hoy ejercen sobre ellas en los burdeles.

Una vez legalizada la prostitución, las que quieran continuar en la clandestinidad (para no pagar impuestos) lo harán voluntariamente y bajo su responsabilidad. Deberán asumir los riesgos.

2) La ley no funciona, no consigue lo que se propone (reducir la prostitución)

Es bien conocido que la prostitución es tan antigua como la humanidad. Y todo parece indicar que la humanidad no está para muchos cambios, porque la prostitución sigue siendo demandada enormemente pese a su ilegalización. Atendiendo a la gran cantidad de dinero que mueve, podemos asegurar que el mercado más antiguo de la historia no parece que vaya a desaparecer. Y sin embargo, pese a no violar los derechos de nadie, está ilegalizada.

¿Cómo puede el Estado decidir si se tiene que reducir una determinar profesión? ¿En base a qué? ¿En base a que a los políticos les parece una actividad denigrante? ¿Intrínsecamente perversa? ¿Deshumanizante? Quizá debieran entonces reflexionar un poco sobre su propia profesión.

El objetivo que hay que proponerse no es reducir la prostitución, sino reducir las víctimas del tráfico de blancas y personas. Y eso se consigue legalizando la profesión para establecer claramente la distinción entre prostitución voluntaria (decisión propia) y prostitución coactiva (esclavitud), y persiguiendo fuertemente la segunda.

3) Convierten a gente honesta y pacífica en criminales

La ilegalización produce la estigmatización social y persecución de una trabajadora honesta y pacífica. Muchas veces los bancos son reticentes a concederles préstamos y las aseguradoras prefieren evitarlas. Sufren el menosprecio y la discriminación que todos conocemos.

4) Crea “mercados” en donde la competencia es violenta y no pacífica como en los legales

No están basados en el contrato y la cooperación. Aumenta la violencia y la inseguridad ciudadana.

5) El precio del servicio es mucho mayor en un mercado negro que en un mercado legal competitivo

Todo producto en un mercado negro tiene un precio más alto porque la falta de oferta y falta de competencia provocan la escasez de los servicios que la gente considera indispensables. Llega al mercado una menor cantidad que la demandada. Existe más demanda que oferta y los clientes están dispuestos a pagar un precio más alto por el servicio que se les prohíbe. Además hay que pagar al intermediario clandestino.

6) Los servicios en los mercados ilegales son de una calidad menor que en los mercados legales competitivos

La falta de competencia y de legalidad hace que no haya ni el control ni las exigencias que se darían en un mercado legal.

7) Provoca una delincuencia asociada

Los enormes beneficios del mercado negro incentivan que los criminales violentos entren. Provoca una delincuencia asociada, a menudo muy violenta. Existe un submundo ilegal en el que se da inmigración ilegal, extorsión, tráfico de drogas, falsificación de documentos y delitos económicos que aumentan la delincuencia y la violencia. La legalización ayudaría a luchar contra el resto de actividades.

8) Hace que el sistema de justicia sea más corrupto

La legalización acabaría con un foco importante de corrupción que aumenta en todos los niveles del Estado debido a la gran cantidad de policías, jueces y demás autoridades que han sido comprados, sobornados o extorsionados por las mafias, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

9) El Estado convierte actividades pacíficas en criminales

Este punto es importante. Hay que derogar el artículo 188 del Código Penal, que prohíbe el proxenetismo, es decir, el dedicarse a la prostitución como empresario. Prohíbe que se establezcan relaciones laborales entre prostitutas y empresarios. Impide al empresario establecer tratos comerciales entre la prostituta y otra persona, aun con el consentimiento de las mismas. Hay que derogarlo porque hay que reconocer a la prostitución como profesión. Debe tener los mismos derechos laborales que las demás profesiones.

La prostitución se tendría que poder ejercer de forma autónoma o en contrato con algún empresario. Tienen que tener la posibilidad de establecer sus propios negocios.

10) Provoca un aumento de poder y gasto estatal

Supone un gran recorte de libertades (impuestos, intervenciones, vigilancia) porque una enorme cantidad de recursos van destinados a prohibir y perseguir actividades pacíficas consensuadas en vez de perseguir a los verdaderos criminales y delincuentes.

Hay gente que defiende la legalización sólo por los elevados impuestos que recaudaría el Estado. A mí me parece que ésta sería precisamente una gran razón para no legalizarla. Además está demostrado que incentiva el que muchas prostitutas que ejercen por decisión propia lo hagan en la clandestinidad para no pagar impuestos.

Conclusión

La conclusión es que el Ayuntamiento se ha gastado nuestro dinero (que tanto nos cuesta ganar) en una campaña paranoica que no tendrá ningún tipo de resultado. En la próxima campaña para criminalizar al ciudadano seguramente nos mostrarán al niño negrito africano famélico muriéndose de hambre y dirán que es debido a que hay gente que paga por servicios sexuales.

Aunque yo propondría la siguiente: “Porque te quitamos TÚ dinero, NOS lo podemos gastar en campañitas liberticidas diversas”. ¿Qué tal?

EEUU envía portaviones al Golfo Pérsico antes de reiniciar negociaciones sobre programa nuclear iraní

EEUU envía portaviones al Golfo Pérsico antes de reiniciar negociaciones sobre programa nuclear iraní

A pocos días de reiniciar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní con Estados Unidos y otras potencias europeas, dos de los más imponentes portaviones de la flota estadounidenses ya pusieron rumbo hacia el Golfo Pérsico.

La siempre difícil situación política en Medio Oriente vuelve a tensarse con el envío el miércoles pasados de dos portaviones estadounidenses al Golfo Pérsico, a pocos días de que se reinicien las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán.

El USS Abraham Lincoln y el USS Enterprise anclarán al norte del Mar Arábigo y en el Golfo de Adén, respectivamente, en un mensaje que difícilmente podría tener cabida en la ortodoxia diplomática que requiere un asunto tan espinoso.

Como prueba de buena voluntad, el gobierno iraní accedió a retomar las pláticas con la comunidad internacional a propósito de su programa nuclear, del cual asegura que desarrolla solo con fines pacíficos. Estas comenzarán nuevamente el sábado próximo.

Además, Estados Unidos y las potencias europeas, aliadas con el Estado de Israel, exigieron a Irán otros requisitos para reiniciar estas negociaciones, incluyendo el cierres de sus instalaciones nucleares mejor protegidas en Fordow y el cese inmediato del refinamiento de uranio a una concentración del 20% (nivel que se considera mínimo para utilizarlo en armamento). El gobierno iraní, sin embargo, reaccionó adversamente a estas peticiones.

En este escenario resta esperar cuál de los poderes en juego terminará cediendo y renunciado a sus ambiciones.

Desmitificar Malvinas

ARGENTINA

Desmitificar Malvinas

Por Eduardo Goligorsky

Desmitificar Malvinas equivale a desmontar una bomba de relojería que amenaza no sólo la convivencia de Argentina con las naciones civilizadas de Occidente, también la paz en el Cono Sur.

Explicó el historiador argentino Luis Alberto Romero (La Vanguardia, 2/4/2012): “Después de las Malvinas vendría Uruguay”. Romero es uno de los 18 intelectuales (hoy son más) a quienes definí como “Los auténticos héroes de Malvinas” por su oposición a la campaña nacionalista.

La desmitificación puede empezar por la lectura en internet de La verdad sobre Malvinas. La historia de 1833, donde la compiladora Sofía Laferrère transcribe la declaración del teniente coronel de la Marina José María de Pinedo ante el tribunal que lo juzgó por haber entregado las islas a los británicos. Su testimonio es espeluznante. La tripulación de su barco se amotinó, asesinó al nuevo gobernador de las islas, saqueó sus bienes, maltrató a su flamante viuda y aterrorizó a los escasos pobladores. En medio de esa situación de anarquía llegó una goleta inglesa, cuyo capitán lo intimó a abandonar el territorio, orden que Pinedo acató, acompañado por su esperpéntica Armada Brancaleone y algunos pobladores, no todos.

Pionero del fascismo

El hecho de que la anarquía no se circunscribiera a las islas y que abarcara todo el territorio de aquella Argentina que aún se estaba fraguando contribuye a la desmitificación. Escribía el entonces gobernador de la provincia de Santa Fe, refiriéndose a la ocupación (José Luis Busaniche, Historia argentina, Solar-Hachette, Buenos Aires, 1965):

En medio de la indignación que semejante atentado ha causado al infrascripto, no se le oculta que este y otros vejámenes inferidos a la República tienen su origen en la inconstitución en que se encuentra el país y en la figura poco digna que ello representa.

Lo cierto es que, desde que el marino español Esteban Gómez descubrió las islas, en 1520, éstas fueron ocupadas también por navegantes holandeses, franceses y británicos. Fueron bautizadas con los nombres de Falklands y Malouines (por el puerto de Saint Malo), de donde derivó, tardíamente, Malvinas.

El discurso presuntamente justiciero de los nacionalistas contra la ocupación tampoco se tiene en pie. Mientras los ingleses desalojaban pacíficamente a los argentinos que se estaban matando entre ellos, o sea en el año 1833, el déspota Juan Manuel de Rosas, venerado por la derecha y la izquierda totalitarias, desarrollaba la primera campaña de exterminio contra los indios habitantes de la Patagonia, los hoy combativos mapuches, que tampoco eran muy inocentes, pues ellos habían exterminado antes a los habitantes tehuelches. Pero esta es otra historia, que culminó en 1879, cuando el general Julio A. Roca dio por terminada la segunda campaña contra los indios. Mi maestro Julio Aníbal Portas reprodujo en su descarnado Malón contra malón. La solución final del problema del indio en la Argentina (Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1967) lo que opinó al respecto el genial poeta y pionero del fascismo en Argentina Leopoldo Lugones:

Si el exterminio de los indios resulta provechoso para la raza blanca, ya es bueno para ésta; y si la humanidad se beneficia con su triunfo, el acto también tiene de su parte a la justicia, cuya base está en el dominio del interés colectivo sobre el parcial.

Fobia antibritánica

El irredentismo ajeno a toda racionalidad que siempre han desplegado los nacionalistas argentinos –tanto los de matriz nazi, fascista o franquista, como sus primos hermanos marxistas, castristas o peronistas montoneros, hoy reconvertidos en kirchneristas– es lo que justifica el presagio arriba citado de Luis Alberto Romero. Al enumerar los argumentos que empleaban los nacionalistas de los años 40, sistemáticamente financiados por la embajada de la Alemania nazi, para estimular la fobia antibritánica, David Rock (La Argentina autoritaria. Los nacionalistas, su historia y su influencia en la vida pública, Ariel, Buenos Aires, 1993) cita el papel de Gran Bretaña en la independencia del Uruguay, “que, según los nacionalistas, había despojado al país de una parte de su legítimo territorio”

Los nacionalistas resucitaron por entonces una cuestión prácticamente olvidada: la ocupación británica de las Islas Malvinas. En 1933, coincidentemente con la firma del tratado Roca-Runciman, se cumplía el centenario de la invasión británica del archipiélago. A principios del año siguiente, Crisol publicó toda una serie de artículos bajo el título “¡Las Malvinas son nuestras!”, vinculando la cuestión con el pacto y con los problemas de las empresas ferroviarias inglesas. Hacia 1937, la recuperación de las islas se convirtió en una de las principales demandas de los grupos nacionalistas. Sin embargo, éste era sólo uno de los problemas territoriales por ellos declamados. A mediados de 1935, Crisol denunció la presencia de espías chilenos en la Patagonia, y lanzó una campaña en contra de la ocupación ilegal de territorios argentinos por la República de Bolivia. Estas campañas estaban fuertemente influidas por el efecto de demostración de los acontecimientos europeos. Hacia fines de 1935, quince mil personas asistieron a una marcha por las calles de Buenos Aires en demanda de reivindicaciones territoriales. Sus organizadores explícitamente reconocieron que tales demandas estaban inspiradas en las que por entonces estaba formulando Hitler por el control de los territorios del Saar y del país de los Sudetes.

Era lógico que estos personajes, cuyo excéntrico nacionalismo estaba trufado de ideologías totalitarias europeas, abrevaran en éstas, y no en las tradiciones autóctonas de los indios exterminados, para apuntalar sus ambiciones expansionistas, las mismas que hoy alarman al historiador Romero. Ya hemos visto que atribuían a la perfidia inglesa la pérdida de Uruguay, que se les antojaba parte integrante del territorio argentino; y la influencia del fascista francés Charles Maurras los empujó a idealizar la monarquía, que reivindicaban en su revista Sol y Luna, y a soñar con la reconquista y reunificación de los antiguos territorios coloniales del virreinato del Río de la Plata. Bajo la égida argentina, por supuesto. Y subordinados, cómo no, al imperio nazi alemán, que con este objetivo los financiaba. Juan José Sebreli, otro de los auténticos héroes de Malvinas, nos recuerda (Crítica de las ideas argentinas, Sudamericana, Buenos Aires, 2002), que uno de los cerebros de esta trama, Juan Carlos Bebe Goyeneche,

era recibido como un representante oficial del fascismo argentino en 1942 por Franco, Mussolini, Laval, Pètain, Ribbentrop, Himmler, Goebbels y también Pío XII.

Simpatías anómalas

Hay otro dato que invita a reflexionar. Las anómalas simpatías monárquicas de estos nacionalistas excéntricos se orientaban, como las de los secesionistas catalanes, hacia la Casa de Austria. Cito nuevamente a David Rock, quien cita, a su vez, entrecomilladas, las ideas básicas extraídas de Los orígenes del nacionalismo argentino, de Federico Ibarguren, historiador enrolado en este movimiento, del que era fiel intérprete:

Como Menéndez Pelayo, los nacionalistas exaltaban a los Habsburgo y al siglo XVI, denigrando simultáneamente a los Borbones y a la Ilustración dieciochesca. La Casa de Austria representaba “la fuente del honor y de la autoridad como encarnación del Estado” y sus reyes habían sido “servidores de la república (…) esclavos del deber como ministros de Dios”. Los Borbones, en cambio, estaban “inspirados por el despotismo francés. [Eran] centralistas y absorbentes” y habían hecho de la religión “un asunto de Estado”. De ellos procedían “las ideas extranjeras y liberales” que habían pervertido el desarrollo histórico argentino. En el siglo XVIII “la razón” había subordinado a la “vocación espiritual”. “La única verdad se convirtió en una cuestión inherente al juicio de cada hombre” y de un mundo fundado en la aristocracia se transitó hacia otro basado en la razón. La regeneración nacional significaba restaurar el espíritu y las instituciones de los Habsburgo. Había que reencender el “antiguo espíritu guerrero y apostólico de la Edad Media y de los Reyes Católicos” que había conquistado y “civilizado” a las Américas.

La Edad Media ejerce una fascinación irresistible sobre todos los nacionalistas radicales. Así como en “La ofensiva reaccionaria” reproduje la invocación de Artur Mas a la fantasía de que Cataluña “doce siglos atrás pertenecía a la Marca Hispánica” (y “los catalanes tenemos un cordón umbilical que nos hace más germánicos y menos romanos”), así también Sebreli explica que los nacionalistas ultramontanos argentinos comulgaban con las ideas del ortodoxo ruso Nicolai Berdiaev, y opinaban que para salvarse del Apocalipsis contemporáneo había que volver a “una nueva Edad Media”, a una renovada sabiduría cristiana cuya expresión política sería la teocracia. El presbítero Julio Menvielle, máximo divulgador del pensamiento antisemita en Argentina, escribía, en 1936: “La Edad Media es mística y guerrera como toda grandeza espiritual”, y añadía en 1974:

La sociedad política medieval es un organismo (…) rebosante de salud, porque era obra de la sociedad espiritual, que con sus dones del Cielo inspiraba y creaba desde dentro el orden normal de la vida humana.

Tienen a Maradona

Estos son los mimbres con que está urdido el cañamazo de las reivindicaciones nacionalistas sobre Malvinas y sobre cualquier otro territorio que pueda excitar la imaginación de los demagogos nacionalistas. De ahí la alarma de los vecinos. Basta recordar que el 22 de diciembre de 1977 las fuerzas armadas de Argentina y Chile, dos países sometidos a dictaduras militares igualmente ominosas, estuvieron a un tris de desencadenar una guerra por una disputa de límites que se remontaba a 1888. El papa Juan Pablo II detuvo la conflagración en el último momento. Pero cuando el presidente Raúl Alfonsín convocó, en 1984, un plebiscito para aprobar el laudo de la Santa Sede, el peronismo, controlado por una fracción montonera, ordenó votar no. El obtuvo el 82% de los votos. La actual ministra de Defensa argentina fue una de las líderes de aquella fracción montonera que votó no a la paz. Mal presagio.

Que Uruguay, gobernado por un extupamaro que podría obsequiar una plétora de racionalidad y humildad a su desmadrada y ensoberbecida colega argentina, se sienta amenazado es lógico. Cuando Argentina vivía sumida en el caos, en los años 1830 y 1840, oprimida por Rosas y los caudillos degolladores, ya libraba guerras contra Uruguay, que daba asilo a millares de exiliados. Y siguió dándoselo cada vez que Argentina padecía una dictadura militar o civil, hasta que la subversión tupamara engendró su propia involución represiva. Sin embargo, entre 1943 y 1955 Uruguay fue el pulmón que permitía a los argentinos respirar exiguos aires de libertad, y allí se instalaron exiliados ilustres, desde los socialistas Alfredo L. Palacios y Américo Ghioldi hasta los tres diputados radicales arbitrariamente despojados de sus escaños: Ernesto Sanmartino, Agustín Rodríguez Araya y Atilio Cattáneo, hoy injustamente olvidados por sus correligionarios. La tentación de congraciarse con el peronismo es demasiado fuerte, y los nombres de esos tres legisladores insobornables, y el de su compañero Silvano Santander, siguen siendo irritantes para los proclives a las componendas.

Como lo es el nombre de Jorge Luis Borges, quien, volviendo a la desmitificación de las Malvinas, escribió (Clarín, 24/9/1982):

Ingenua o maliciosamente (opto por el primer adverbio, ya que la mente militar no es compleja) se han confundido cosas distintas. Una, el derecho de un Estado sobre tal o cual territorio; otra, la invasión de ese territorio. La primera es de orden jurídico; la segunda es un hecho físico. Se ha invocado el derecho internacional para justificar un acto que es contrario a todo derecho. La transparente falacia, que no llega a ser un sofisma, tiene la culpa de la muerte de un indefinido número de hombres, que fueron enviados a morir o, lo que sin duda es peor, a matar. No es menos raro el hecho de que se hable siempre del territorio y no de los habitantes, como si la nieve y la arena fueran más reales que los seres humanos. Los isleños no fueron interrogados; no lo fueron tampoco veintitantos millones de argentinos.

Es indudable que si Borges viviera, los 18 intelectuales que formaron inicialmente el grupo de los auténticos héroes de Malvinas habrían sido 19. Claro que los peronistas se consuelan: ellos tienen a Maradona.

¿Es excluyente un mercado libre?

Economía paso a paso

¿Es excluyente un mercado libre?

Juan Ramón Rallo

&quote&quoteCuando la izquierda reclama un mayor estatismo para favorecer la integración social en realidad está promoviendo una mayor disolución de los lazos privados que de verdad cohesionan la sociedad.

Uno de los argumentos preferidos por una parte de la izquierda para criticar a los mercados libres y defender la intervención del admirado gobernante de turno es que los mercados son excluyentes, a saber, que dejan inexorablemente fuera a una parte muy importante de la población a la que, por supuesto, habría que rescatar de las penitentes llamas de la libertad merced al ejercicio de la muy sabia y ordenada coacción estatal sobre el resto de la sociedad.

Aunque la idea es un trasunto, consciente o inconsciente, del (muy equivocado) concepto de ejército de reserva industrial de Karl Marx, en la actualidad este prejuicio “anti-mercados libres” ni siquiera suele tratar de demostrarse con demasiada dedicación: a partir de una observación sesgada y poco informada de la realidad circundante, es habitual presentarlo como una lacra evidentísima de las sociedades modernas, cuando, por ejemplo, bien podría serlo del excesivo intervencionismo estatal. Así pues, antes de proceder a refutar el atolondrado razonamiento de que los mercados no aglutinan a toda la población, será menester dotarlo de un cierto contenido (armar argumentalmente las críticas) para, luego, proceder a mostrar sus principales fallas.

En general, se me ocurren tres grandes razones por las cuales cabría pensar que los mercados libres dejan fuera de la división social del trabajo a una parte de la población. La primera es que el mercado tiende a la sobrecapacidad productiva, volviendo redundante a una parte de los trabajadores. La segunda, que los menos hábiles (o más débiles o más pobres) son incapaces de competir con los más hábiles (o más fuertes o más acaudalados). Y el tercero, que durante las crisis económicas inherentes al capitalismo, gran cantidad de recursos quedan forzosamente ociosos e inempleables.

Para refutar los dos primeros argumentos bastará con tener presentes las contribuciones seminales de dos economistas no ya recentísimos y de última hornada, sino incluso anteriores al propio Karl Marx: David Ricardo y Jean Baptiste Say. Para la tercera, habrá que echar mano de un colega de profesión algo más reciente como el Nobel Friedrich Hayek.

En cuanto al primer temor, que las sociedades modernas operan con sobrecapacidad y que no hay espacio para todos los trabajadores, es necesario tener en mente lo que se ha conocido como “la ley de los mercados de Say”. En tanto en cuanto existan necesidades insatisfechas en una sociedad, esto es, en tanto en cuanto haya fines individuales que no encuentren satisfacción con la actual oferta de bienes y servicios, es absurdo siquiera sugerir que concurre un exceso relativo de oferta con respecto a la demanda: si existen demandas insatisfechas es que subsiste margen para incrementar todavía más la producción. O viéndolo desde el otro lado, si la gente se empeña en ofrecer sus bienes y servicios en el mercado (oferta) es porque desea adquirir (demanda) otros bienes y servicios del mercado: nadie ofrece su trabajo y su propiedad gratuitamente sino a cambio de algo.

Desde luego, podrá suceder que algunas ramas de la producción se hallen en algún momento sobredimensionadas y que, por tanto, existan excesos de producción parciales (que no generales); pero esos excesos de producción parciales irán de la mano de carestías de producción también parciales: producimos demasiado de algo (vivienda, por ejemplo) porque producimos demasiado poco de otras cosas (bienes exportables, verbigracia). En cualquier caso, pues, lo que no se dará mientras existan demandas individuales sin saciar es una sobreproducción generalizada de bienes que excluya a una parte de la masa laboral del mercado y que le impida satisfacer sus fines vitales a través de éste.

La segunda posible línea de argumentación de la izquierda para justificar esta poco sólida crítica al mercado es el de la invencible competencia que ejercen los más hábiles, ricos o poderosos sobre los más torpes, menesterosos o desvalidos. El error en esta sede es el de concebir, de acuerdo con la caricatura anticapitalista al uso, que el mercado es una institución caracterizada por la salvaje y feroz competencia donde todo el mundo trata de imponerse y machacar al contrario y donde, cual película de Los inmortales, “sólo puede quedar uno”. Por el contrario, lo que caracteriza al mercado es la división cooperativa del trabajo: los diferentes agentes económicos tratan de especializarse en un área muy concreta de la economía para, posteriormente, proceder a intercambiar sus respectivas producciones especializadas. Es decir, “yo me especializo en esto, tú te especializas en aquello, los dos nos volvemos más productivos y, luego, trocamos nuestras respectivas mercancías”. Como puede observarse, la idea central de todo mercado es la cooperación pacífica y voluntaria para que, deliberadamente o más bien no, todo el mundo coadyuve a lograr los fines de los demás.

Por supuesto, en el mercado también existe un importante componente de competencia, pero no se trata de una competencia por coparlo y dominarlo todo (en tal caso, la división del trabajo dejaría de existir), sino por seleccionar en cada momento cuáles son los planes de negocios más adecuados y prioritarios de entre todas las combinaciones cuasi infinitas de recursos posibles. Es decir, la competencia empresarial es el mecanismo del que disponen los mercados libres para que, en un orden social tan extenso como es una economía con 7.000 millones de personas, la división descentralizada del trabajo no degenere en una “anarquía productiva” que vuelva estériles los frutos de la cooperación humana a tan gran escala.

Esto es básicamente lo que descubrió David Ricardo con su famosa ley de la ventaja comparativa que, simplificándola mucho, vendría a decir que cualquier factor productivo tiene su lugar en un esquema de división del trabajo aun cuando haya otros factores mucho más eficientes que él en todos los aspectos: en concreto, en aquel caso extremo de que alguna persona sea menos hábil en todo que sus prójimos, podrá especializarse en aquellas tareas en las que estos últimos sean relativamente menos eficientes. Por ejemplo, un premio Nobel de Medicina debe centrarse en su disciplina, por mucho que sea también un excelente apicultor o contable. Como el tiempo no es infinito y como no todo el mundo puede dedicarse a todo, conviene que los más hábiles se concentren en aquellas tareas para las que son relativamente mejores y que el resto de personas se centre en aquellas otras actividades algo menos importantes y valiosas que éstos dejan vacantes. Tampoco por esta vía, pues, se excluye a nadie en el mercado; al revés, todos –menores de 30, mayores de 30, hombres, mujeres, altos, bajos, delgados, obesos, solteros, casados, cojos, triatlonistas…– tienen su lugar en ese marco de cooperación pacífica, voluntaria y mutuamente beneficiosa que es un mercado libre.

Y, por último, ­­queda la posibilidad de que aparezcan recursos ociosos –recursos excluidos de la actividad productiva– durante las crisis económicas que sufre recurrentemente el capitalismo. Éste es, sin duda alguna, el menos disparatado de los tres posibles argumentos dirigidos a justificar que el mercado tiende a excluir a una parte de la población. A la postre, como bien explicó Hayek, las crisis son períodos durante los cuales la mayoría de planes de negocio insertos en un esquema de división del trabajo están siendo sometidos a una profunda revisión, de modo que no todos los recursos son fácil e inmediatamente recolocables de un lado a otro. Sin embargo, el razonamiento se presta a profundas matizaciones.

Primero, las crisis no las provoca el mercado, sino el excesivo intervencionismo estatal en las finanzas, de modo que atribuirle al mercado un subproducto de la intervención estatal (la lenta recolocación de los factores productivos en un período de catarsis empresarial) no parece la idea más acertada y justa que uno pueda emitir; sería tanto como acusar de dispendioso y despilfarrador a un individuo que con denodado esfuerzo ahorrara mes a mes enormes cantidades de dinero pero sufriera permanentes atracos y robos contra su propiedad: si careciera de un cierto capital no sería por sus malas costumbres financieras, sino por la violencia de la que es reiteradamente víctima. De hecho, el mercado libre es la manera más rápida y conciliadora de recolocar los recursos malinvertidos durante los auges insostenibles derivados del estatismo: más que a excluir, el mercado tiende a aunar a tantas personas y factores como sea posible en cada momento (de hecho, una de las críticas habituales contra la globalización es precisamente la de que tiende a engullirlo todo).

Segundo, otra parte muy importante de los recursos permanece ociosa debido a las rigideces regulatorias sobre los mercados que establece el Estado y que obstaculizan los ajustes de precios y la elaboración de nuevos planes empresariales: el caso típico, pero ni mucho menos único, es el de la legislación laboral, la cual, entre muchos otros fenómenos, permite explicar el problema de la “dualidad” (por qué a los jóvenes les cuesta mucho más acceder y conservar un empleo). Por consiguiente, tampoco en este punto habría que culpar al mercado de “excluir” a nadie sino más bien al Estado.

Y, en tercer lugar, el mercado va más allá de la tan extendida como reduccionista visión taylorista de “actividad fabril en forma de cadena de montaje”. Una definición adecuada del mismo ha de incidir en sus rasgos básicos de cooperación social voluntaria, lo que permite considerar como actividades de mercado aquellas tendentes a auxiliar a las personas que, en ciertos momentos, se encuentren desprotegidas. Me refiero no sólo a los negocios empresariales que obtienen un lucro monetario por ello (el caso de la industria de los seguros) sino también a las redes de caridad y ayuda mutua que tan extraordinarios servicios prestan durante las crisis en pos de la auténtica solidaridad (la voluntaria). No debería sorprender a nadie que los propios individuos sean capaces de organizarse y de desarrollar voluntaria y pacíficamente dentro del mercado suficientes mecanismos de inclusión y asistencia social –cuando no lo impide o desincentiva el Estado, como sucede con el monopolio de facto sobre los seguros por desempleo– sin necesidad de recurrir a la rapiña de la riqueza ajena: como si, en ausencia del ordeno y mando, del dirigismo paternalista gubernamental, las personas sufrieran un ataque de súbita avaricia o se vieran sumergidas en el caos organizativo (el síndrome del “no se os puede dejar solos”).

En realidad, de hecho, quien tiende a dividir a la sociedad y a excluir a una parte de ella de ese gran proceso de cooperación social llamado capitalismo es el intervencionismo estatal a través de sus omnipresentes tributos, prohibiciones, restricciones y regulaciones. Como ya expliqué en otra ocasión, no querer someterse al mercado (a negociar y alcanzar un acuerdo con los demás) equivale a querer imponerles al resto de personas la verdadera dictadura de los caprichos personales. Un arrogante vicio, por cierto, en el que son muy dados a caer los “intelectuales”, tal como denunciara Nozick, por cuanto los miembros de semejante tribu urbana tienden a pensar, por un lado, que ellos son capaces de organizar y dirigir la sociedad mucho mejor que un mecanismo impersonal como el mercado y, segundo, por cuanto tienden a pensar que sus contribuciones son más importantes de lo que el resto de iletrados individuos son capaces de valorar… y de pagar.

En definitiva, cuando la izquierda reclama un mayor estatismo para favorecer la integración social en realidad está promoviendo una mayor disolución de los lazos privados que de verdad cohesionan la sociedad; gravísimo problema que, obviamente, requerirá de una nueva ronda de intervencionismo gubernamental realimentado. Una dinámica perversa donde, claro, lo de menos suele ser la inclusión efectiva y cooperativa de todas las personas y lo de más, engordar al bienamado Leviatán.

 

Los pechos que atraparon al hacker

Los pechos que atraparon al hacker

Anahi Aradas

BBC Mundo Tecnología

pechos La foto ha sido difundida a través de un conocido blog de tecnología.

La imagen de unos prominentes pechos embutidos en un sugerente traje de baño es lo que se encontraron, a modo de burla, los agentes del FBI cuando practicaban con un hacker el juego del gato y el ratón.

El pirata informático, apodado w0rmer había filtrado en una página de internet información confidencial sustraída durante un ataque a la página web del condado de Houston en Alabama, dejando al final esta dedicatoria visual con la frase”❤ u bitch’s” (les queremos prostitutas).

Poco podía imaginar el hacker que la gracia le iba a costar muy cara.

El osado pirata

En el mes de febrero de este año las travesuras de w0rmer, perteneciente al grupo de hackers autodenominado CabinCr3w vinculado a la red de Anonymous, traían al FBI de cabeza.

El hacker no sólo entraba y salía a su antojo de la página de internet del condado de Houston, Alabama, (filtrando datos confidenciales y publicando eventos falsos), sino que también logró crackear la web de la policía del oeste de Virginia, llevándose consigo los nombres, apellidos, contraseñas, teléfonos y direcciones de 150 agentes

En una ocasión, la osadía del pirata llegó al punto de dejar en su rastro una animación para los agentes, en los que decía “ven a por mí hermano”, mostrando a continuación a alguien tecleando en Google la entrada CabinCr3w.

Para disgusto de los aludidos, del pillo tan sólo tenían una dirección IP ubicada en Galveston, Texas.

Tras la pista

Pero cuando los agentes vieron la imagen de los pechos prominentes notaron con júbilo que por fin tenían algo a lo que hincar un diente.

“Ya es tiempo de que los gobiernos admitan a la gente que gobiernan que los datos que almacenan no están a salvo, ni seguros. Algo debe hacerse”

w0rmer, pirata informático

La foto había sido tomada con un iPhone y a w0rmer se le escapó el hecho de que las fotos tomadas con este dispositivo contienen en su metadata información sobre qué tipo de aparato las tomó, con qué configuración y, lo más importante, dónde se tomó indicando la latitud exacta.

De este modo, los agentes pudieron averiguar que ésta había sido tomada por un teléfono en Australia. Como verán más adelante, esta información sería crucial para inculpar al sospechoso.

Poco después los agentes, que escudriñaban a diario su cuenta de Twitter @Anonw0rmer, en la que se identificaba abiertamente como autor de los ataques, encontraron otra foto interesante.

En ella se veía una pantalla de computador con una serie de programas con un mensaje de ERROR. Uno de ellos era Skype, que estaba siendo utilizado por el usuario Anonw0rmer, en otro programa el nombre de usuario era @higochoa.

A partir de ahí las piezas del puzzle empezaron a encajar.

Atrapado

Anonymous El pirata informático w0rmer dice formar parte del movimiento hacker Anonymous.

Una búsqueda rápida en internet permitió identificar a ese usuario como Higinio Ochoa, de 30 años y residente en Galveston, y una consulta en Facebook reveló que el individuo tenía una relación sentimental con una chica residente en Melbourne, Australia.

Así fue como la imagen de los pechos prominentes, a pesar de no revelar el rostro de la joven, se convirtió según el FBI en la “prueba definitiva” para demostrar que w0mer y Ochoa son la misma persona.

La mañana del 20 de marzo, según narró Ochoa mismo, ocho agentes del FBI irrumpieron en su apartamento.

El presunto hacker enfrenta ahora cargos por piratear agencias de defensa del gobierno de Estados Unidos y por filtrar el número de teléfono y las direcciones de oficiales de policía.

¿Por qué se llevaron a cabo estos ataques? Según expresó w0rmer en un comunicado en internet, colabora con las acciones de Anonymous y los movimientos Occupy con el fin de poner en evidencia cuán frágil es la seguridad de páginas de internet del gobierno de Estados Unidos.

“En estos tiempos de recolección masiva de información, la información es poder. Ya es tiempo de que los gobiernos admitan a la gente que gobiernan que los datos que almacenan no están a salvo, ni seguros. Algo debe hacerse”.

Si w0rmer es en efecto Higinio Ochoa, nadie lo sabe mejor que él teniendo en cuenta que tan sólo una foto habría hecho añicos sus sofisticadas defensas virtuales.

A pesar de ello, y a la espera del juicio que definirá su futuro, Ochoa decidió unir su destino a la supuesta dueña de su desgracia.

Según su cuenta de Twitter, @Anonw0rmer y MissAnonFatale, natural de Melbourne, pronunciaron el sí quiero el pasado 7 de abril.

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Una cumbre, 33 líderes y una pregunta: ¿fracasó la lucha antidrogas?

Una cumbre, 33 líderes y una pregunta: ¿fracasó la lucha antidrogas?

Alberto Nájar

BBC Mundo

El presidente Obama llega a Cartagena, acompañado de la vicecanciller colombiana, Mónica LanzettaEn Cartagena, Colombia, reflotará una vez más el complicado tema de la legalización de las drogas.

Treinta y tres líderes americanos -entre los que se encuentran Barack Obama y el anfitrión, Juan Manuel Santos- se reúnen desde este viernes en Cartagena, Colombia, en la Cumbre de las Américas. Y aunque los temas son amplios y diversos, hay uno que se anuncia como el principal: el fracaso de la lucha contra las drogas.

En el último año se ha observado un cambio importante frente al tema en América Latina: jefes de estado refiriéndose abiertamente al tema del fracaso de la lucha antidroga y la necesidad de abrir un debate sobre una posible legalización, entre ellos Felipe Calderón de México y Juan Manuel Santos de Colombia.

Uno de ellos es el actual presidente de Guatemala Otto Pérez Molina. Lo que hace más interesante su caso es que fue un activo general en el ejército de su país y jefe de los servicios de inteligencia, por lo que se vio involucrado directamente en la lucha antidrogas.

Hoy, con su experiencia militar, advierte: con la estrategia que siguen varios países, la batalla contra el tráfico de drogas no se puede ganar.

Al contrario, le dice a BBC Mundo: “La guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo”.

Así, su propuesta es abrir el debate a nuevos caminos como la despenalización del consumo de drogas y el pago de una indemnización por cada cargamento que se incaute en Centroamérica.

La propuesta de Pérez Molina ha encontrado resistencias, no sólo en Estados Unidos sino también entre los gobiernos vecinos de Honduras, Nicaragua y El Salvador.

Pero no hay muchas alternativas, reconoce. El camino de los últimos 40 años para combatir el narcotráfico no ha funcionado, y es momento de pensar en alternativas… Entre todos.

Porque mientras exista un consumidor del tamaño de Estados Unidos, insiste, “esta guerra va a ser imposible de ganar”.

Usted pide analizar alternativas contra la violencia por el narcotráfico, como la despenalización del tránsito de drogas por Centroamérica y que los países consumidores paguen por los cargamentos incautados. ¿Cuáles son las acciones concretas para conseguirlo?

Hemos llamado a un debate primero en la región centroamericana, y ahora vamos a aprovechar la Cumbre de las Américas para buscar este diálogo. Aprovecharemos cualquier otro foro, porque el tema de la droga no sólo es una cuestión centroamericana ni del continente sino un tema mundial.

Presidente Otto Pérez Molina, GuatemalaEl presidente Otto Pérez Molina propone despenalizar el consumo de drogas.

Queremos llamar al debate y al diálogo para encontrar nuevas formas para hacer frente a este tema que ha producido tanta violencia e inseguridad.

Mi llamada va desde endurecer la lucha contra contra el narcotráfico, a encontrar temas como la despenalización o regularización.

No es lo que algunos entienden, que se pueda vender droga en cualquier lado, no. Sabemos que es dañino, que se debe hacer un esfuerzo muy grande por regularlo.

Regulación para la producción, el tránsito y el consumo. Es un tema complicado, difícil, pero no lo podemos evadir.

¿Pagar por cada cargamento que sea incautado en Centroamérica?

Si el tema es seguir en lo que hoy se está haciendo en los países de la región centroamericana, y le hablo específicamente por Guatemala, debemos tener recursos para mantener el esfuerzo.

Y esos recursos podrían provenir de una compensación económica por los cargamentos que se vayan confiscando, o por las plantaciones destruidas.

De ahí podrían venir recursos para un mejor equipamiento o mejores servicios de inteligencia. Una mejor lucha si la decisión fuera que siguiéramos endurenciendo la guerra.

Pero si no es así, porque después de 40 años esta guerra no ha demostrado ser exitosa, debemos buscar otras rutas, alternativas para hacer un mejor frente.

¿No es una contradicción pedir que se pague por la droga incautada, y al mismo tiempo permitir que circule por Centroamérica?

Operativo antidrogas en América LatinaEl problema del narcotráfico toca buena parte de América Latina.

No, lo que se plantean son diferentes alternativas. Si nos cerramos en una sola propuesta pues va a haber rechazo, algunos la van a criticar y otros dirán que no es la respuesta.

Antes que eso suceda llamamos a un diálogo responsable, serio, donde científicamente se analice lo que ha estado pasando en el tema de la droga.

¿Se puede lograr este plan sin la participación del gobierno de Estados Unidos?

Es necesario que todos los países en la región estemos incluidos. Estados Unidos dijo estar contra de la despenalización pero que pueden participar en un diálogo, y eso es un paso importante. Que se pueda discutir. Qué alternativas y qué nuevas rutas puedan encontrarse se verá con el tiempo. No esperemos ahora una decisión en la Cumbre de las Américas, o en algún foro más adelante.

Es un tema que va a llevar tiempo, habrá otras propuestas pero lo importante es la reflexión con todos los presidentes, jefes de estado que están en el ejercicio del poder, no los que estén retirados.

Los presidentes de Honduras y El Salvador se oponen a su propuesta. ¿Qué les dice para convencerlos?

Antes de la cumbre de las Américas el presidente pro témpore de SICA (Sistema de Integración Centroamericana), convocó a una reunión para buscar una posición conjunta.

“No vamos en la ruta de que la guerra se esté ganando, al contrario, creo que la guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo”

Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala

Mi propuesta no va a ser sólo sobre el tema de la despenalización, sino discutir con seriedad y responsabilidad sobre otras rutas para una lucha más exitosa.

Allí podríamos lograr una posición conjunta. La presidenta de Costa Rica (Laura Chinchilla) está dispuesta a que encontrar otras alternativas; el presidente de Panamá (Ricardo Martinelli) también dijo que se deben buscar otros caminos.

Otros presidentes como Honduras, El Salvador y Nicaragua podrían estar de acuerdo en discutir nuevas alternativas, no necesariamente la despenalización en la que dijeron no estar de acuerdo pero otras opciones que nos unifiquen en Centroamérica.

Usted es un militar que combatió en una guerra. Desde su experiencia y formación, ¿cree que es posible ganar una guerra contra las drogas con las estrategias aplicadas hasta el momento?

No. Le quiero decir que no. Y eso es lo que me llama a mí, con la experiencia que he tenido como militar donde también me ha tocado luchar contra el narcotráfico como director de inteligencia hace 20 años.

Ahora, como presidente, encuentro que la situación está peor. No vamos en la ruta de que la guerra se esté ganando, al contrario, creo que la guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo. Debemos tener la valentía y la responsabilidad de reconocer que no hay posibilidades, que mientras haya un mercado del tamaño que representa Estados Unidos para el consumo esta guerra va a ser imposible de ganarla.

GuatemalaLos indígenas de Centroamérica son los más afectados por la violencia del narcotráfico

Las cantidades son millonarias en tráfico de armas, en la influencia y el crecimiento que tienen los carteles, el debilitamiento que hacen a las instituciones democráticas en países como Guatemala y otros de Centroamérica.

Yo le diría: no estamos en la ruta, hay que reconocerlo y para eso hay que tener la valentía de decirlo, no estamos ganando la guerra. No es ésta la forma, tenemos 40 años de estar en esta lucha y esta guerra no se está ganando. Tenemos que ser creativos y serios para encarar nuevas rutas y reconocer que debemos implementar otras alternativas.

EE.UU.: Tocando otra vez el techo de la deuda

EE.UU.: Tocando otra vez el techo de la deuda

por Michael D. Tanner

 

Michael Tanner es Director del Proyecto del Cato Institute para la Privatización de la Seguridad Social.

Si disfrutó la lucha por elevar el techo de la deuda el año pasado, prepárese para la que está por venir.

El acuerdo del verano pasado, como recordará, elevó el límite de la deuda del gobierno federal de $15.194 billones a $16.394 billones a cambio de la promesa de futuros recortes de gasto. Hasta hace poco, el consenso había sido que el endeudamiento federal alcanzaría un nuevo límite en algún momento entre finales de noviembre del presente año o inicios de enero de 2013.

Pero, enterrada en las páginas del presupuesto del presidente Obama para 2013, se encontraba la noticia de que la deuda nacional alcanzaría los $16.334 billones al final del año fiscal 2012, en otras palabras, el 30 de septiembre de 2012. Esta cifra se encuentra solamente $60.000 millones por debajo del límite actual de la deuda. Considerando que el gobierno federal continúa endeudándose a una tasa de más de $130.000 millones al mes, probablemente alcancemos el límite de endeudamiento a mediados de octubre — antes de las elecciones.

Desde una perspectiva presupuestaria, no habrá una crisis inmediata. El Departamento del Tesoro podría, si lo decide, utilizar “medidas extraordinarias” que le permitirían al gobierno seguir pagando su deuda aún después de las elecciones. A pesar de su nombre, estas medidas no son tan “extraordinarias”,  al involucrar cosas tales como retrazar las contribuciones al fondo de pensiones del servicio civil o suspender la venta de algunos tipos de valores financieros prescindibles. De hecho, el Tesoro utilizó dichas medidas el año pasado desde mayo hasta que se alcanzó el acuerdo de la deuda en agosto, y pasó desapercibido.

Pero como tema político, será percibido de manera distintita.

Supongamos que en lugar de utilizar dichas medidas para postergar el día del ajuste de cuentas hasta después de las elecciones, el presidente Obama amenace con una mora de pagos. Supongamos que Obama continúe insistiendo en el aumento de impuestos como parte de cualquier propuesta para elevar el techo de la deuda, y amenace con un caos económico internacional y el colapso del mercado de valores si los republicanos deciden no apoyarlo. ¿Podremos confiar en que los republicanos continuarán con la lucha por el recorte de gastos, apenas semanas antes de la elección?

Y sin importar lo que suceda antes de las elecciones, se aproxima otra lucha por elevar el techo de la deuda. Cada candidato republicano deberá decir si elevaría o no el techo de la deuda y cuáles concesiones exigiría a cambio.

Los republicanos, por supuesto, tendrán buenos argumentos sobre cómo el gasto del presidente ha aumentado el endeudamiento. De hecho, un aumento de $1,2 billones en el techo de la deuda resultó efectivo apenas por un año. Pero los republicanos fortalecerían su caso si estuvieran realmente haciendo algo por reducir el gasto. Después de todo, a pesar de todas las discusiones y tensión sobre los recortes de gasto como parte del acuerdo para subir el techo de la deuda del año pasado, el gasto federal no solo aumentó de 2011 a 2012, sino que subió más rápido que la inflación y el crecimiento demográfico juntos.

Peor aún, los republicanos continúan hablando sobre deshacerse de los recortes automáticos que son responsables por más de la mitad de los ahorros proyectados por el acuerdo de 2011. En particular, los republicanos quieren deshacerse de los recortes al presupuesto de defensa, y están dispuestos a renunciar a recortes en el gasto doméstico a cambio.

Mientras tanto, ¿qué sucede con Mitt Romney, el candidato republicano con mayores probabilidades de lograr la nominación? ¿Puede alguien imaginarse algún programa gubernamental importante que Romney eliminaría? (Recortar el financiamiento a Paternidad Planificada no cuenta, especialmente porque los republicanos manejaron de mal manera el debate sobre las medidas de anticoncepción incluidas en la reforma de salud de Obama).

El gasto irresponsable del presidente Obama podría representar una ayuda divina para los republicanos. Fue, después de todo, los temas de deuda y gasto los que revitalizaron al Tea Party y llevaron a la victoria aplastante en las elecciones legislativas de 2010. No es solo un asunto que une a todas las facciones dentro de la base republicana, sino que también es importante para los independientes y la gente que habita en los suburbios, incluyendo a las mujeres suburbanas que se han visto desanimadas por el tono de las primarias republicanas.

Pero, si los republicanos no quieren verse sorprendidos por el presidente Obama en octubre, necesitan comenzar a prepararse desde ahora para ese debate.

Un poco de humildad ayudaría

Un poco de humildad ayudaría

por Jeffrey A. Miron

Jeffrey A. Miron es director de estudios de pregrado de la Universidad de Harvard y es un Académico Titular del Cato Institute. Su blog es http://jeffreymiron.blogspot.com/.

La “crisis financiera de 2008” y la “gran recesión” que le acompañó han retado seriamente el consenso previo sobre el riesgo de tales eventos. Antes de la reciente crisis, muchos economistas estaban convencidos de que nuestra comprensión de las fluctuaciones económicas, y la habilidad de los políticos para manipular la economía, hacían del riesgo de una crisis algo menos que relevante. Estaban equivocados.

La lección crucial para el futuro es por lo tanto, la humildad: Lo que sea que creemos “saber” es más impreciso de lo que presumen los libros de texto y pronunciamientos políticos. Esto no significa que no sepamos nada útil, pero deberíamos reconocer que nuestro “entendimiento” actual podría tener grandes equivocaciones. Más de 80 años después de la Gran Depresión, por ejemplo, aún se genera controversia sobre las causas y consecuencias de ese episodio.

La razón principal de nuestra imperfecta comprensión es que los macroeconomistas y políticos no pueden “experimentar” con la economía y esa es la única forma de conocer su verdadera estructura y determinar cómo las políticas afectan el desempeño. En otras palabras, nunca se llega a observar el desenlace de la situación hipotética en la que Fannie y Freddie no extienden la concesión de hipotecas, en la que no se de un estímulo fiscal, en la que el Tesoro no lleve a cabo su Programa de Rescate a Activos Problemáticos, o en la que la Reserva Federal no realice una flexibilización cuantitativa. Por lo tanto, tal vez estas políticas ayudaron, tal vez hicieron algún daño, incluso tal vez un poco de ambas; nunca sabremos con gran certeza.

¿Cómo deberían los economistas y los políticos incorporar esta inevitable incertidumbre a sus acciones? Es difícil formular una regla general, pero una lección parece clara: Ningún grupo debería proveer garantías sólidas que tienen todo resuelto. Algunos consumidores y empresas responderán al protegerse más a sí mismos (por ejemplo, al ahorrar más para alguna eventual época difícil) y esto reducirá los riesgos en los peores escenarios.

Prostitutas de lujo de Madrid se niegan a tener sexo con banqueros en protesta por la economía

Prostitutas de lujo de Madrid se niegan a tener sexo con banqueros en protesta por la economía

Blog español da a conocer información sobre una supuesta protesta contra el sistema financiero efectuada por escorts madrileñas que se han organizado para negar la cópula al gremio banquero, en una inusitada huelga de aparente “pussy power”

En una noticia que de confirmarse mostraría una sólida e inesperada conciencia social de un gremio castigado por la opinión pública, un blog español ha difundido información que supone que una organización de escorts madrileña ha decidido entrar en una huelga de sexo específicamente dirigida en contra de los banqueros, como protesta a su manipulación de la economía real, aquella que afecta a las clases media y baja.

Esta supuesta huelga, que de cualquier forma encarna una rica métafora de nuestra cultura y su decadencia (casi como si los dealers en un exabrupto de conciencia decidieran ya no vender cocaína a los banqueros para salvar a la economía de sus desplantes de dopamina) fue impulsada por una escort que va bajo el suedónimo de Lucía, quien aparentemente habría ingeniado el esquema de huelga sexual después de una experiencia con un cliente habitual:

Relató emocionada cómo uno de sus clientes habituales le contaba que, desde hace muchos meses,su única actividad consistía en pedir prestados cientos de millones de euros de la ventanilla de liquidez al 1% del BCE, e inmediatamente invertir ese dinero en deuda pública europea y productos derivados altamente especializados, como CDS y fondos especulativos de materias primas, con rentabilidades de entre el 3 y el 7%, embolsándose la diferencia. “-Un buen día me harté y le dije: Ya está bien no? Vete olvidando de mi coño hasta que no cumplas con tu responsabilidad con la sociedad. Mi cliente al principio refunfuñó y amenazó con subirme las comisiones de mantenimiento y por transferencias, pero al final reculó y tres días después, volvió con un certificado notarial de haber concedido una línea de crédito a una PYME y un préstamo para compra de una furgoneta Citroen a un autónomo. Así es cómo me dí cuenta de que nosotras podíamos contribuir a que el crédito vuelva a fluir”

¿Pueden en verdad las prostitutas de lujo ejercer una presión sobre los poderosos banqueros? Quizás sólo el sexo, en esta babilónica versión de la realidad, se equipara con el dinero y es capaza de, paradójicamente, extorsionarlo. El cuerpo, como bien señalara Baudrillard , es parte del mercado y es un signo más que se intercambia en el flujo voraz que aniquila lo real.

Según el sitio que difundió la noticia las escorts están aplicando sus conociemientos de los banqueros para impedir que éstos se hagan pasar por profesionistas, pegándoles donde les duele.

Ya la industria del sexo había manifestado su conciencia social armando un sendo bukake en contra de la ley Sinde.

La noticia empieza a circular por la blogósfera y quizás en algunas horas se confirme que es un astuto hoax (un bulo). Sin embargo hemos decidido publicarla, con la debida advertencia de su hiperrealidad, porque nos parece una gran idea, y como dice el proyecto Mayhem de Anonymous, no hay nada más peligroso para el pestilente sistema socioeconómico en el que vivimos que una idea capaz de inseminar las mente colectiva (en este caso que la sequía seminal lleve finalmente a la demencia y al colapso). Por otro lado sería altamente simbólico y poético, que sean las putas –que históricamente han tenido un profundo sentido de sacrificio– las que nos salven de nuestra corrupción, transmutando el alma del mundo en su cuerpo.

El MIT pronosticó el colapso mundial en 2030 y todo indica que acertará

El MIT pronosticó el colapso mundial en 2030 y todo indica que acertará

En 1972 el MIT publicó un reporte advirtiendo que, de continuar la creciente tendencia de consumo de recursos planetarios, el sistema financiero colapsaría definitvamente; hoy se comprueba que hemos hecho todo lo necesario para que el pronóstico siga vigente.

colapso economia mundial

The future ain’t is what it used to be?

Hace cuatro décadas, justo en 1972, un grupo de cuatro investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicaron un controvertido reporte, “Limits to Growth”, en el cual se auguraba el colapso de la economía mundial para el año 2030. Enlazando una serie de modelos computacionales para analizar las información financiera de aquel tiempo, obtuvieron como resultado que, en caso de que la sociedad mantuviera su tendencia de aumentar el volumen de consumo, el sistema financiero no soportaría más y, paradójicamente, terminaría por consumirse así mismo.

En su momento el informe fue descalificado por algunos, o asumido como una más de las apocalípticas advertencias que constantemente vienen y van al interior de todo grupo social. Sin embargo hoy, a cuarenta años de la publicación de “Limits to Growth”, la proyección reflejada en este documento parece tener más vigencia, y mayor probabilidad de consumarse, que nunca: hemos acelerado el ritmo de consumo de los recursos naturales y sociales, y el sistema económico denota una vulnerabilidad inédita.

El cúmulo de modelos computacionales que se empleó en su momento, permitió correlacionar una serie de variables que giraban en torno a dos grupos: las diversas facetas del desarrollo “global” y las consecuencias de esta dinámica sobre la Tierra. De acuerdo con esto se incluyeron patrones que reflejaban la cantidad de recursos disponibles, la productividad agrícola, el control poblacional, y la cultura de protección medioambiental, entre otros, y la data resultante se utilizó para predecir el futuro de la humanidad. Sobra decir que el escenario proyectado fue poco alentador.

Algo que llama la atención es que la noción de consumo, precisamente ese estandarte utilizado para supuestamente impulsar, crecer, o reanimar, las economías, es el fenómeno al cual el estudio en cuestión apunta como responsable protagónico del proyectado colapso. Y en este sentido, se revalúan aún más las filosofías existenciales que invitan a la austeridad, o al menos a eludir el frenesí consumista promovido por las grandes corporaciones y los conglomerados mediáticos a su disposición, así como movimientos un tanto más radicales que no solo denuncian al consumo como un modelo de vida nocivo, sino que lo llevan a la práctica –los freegans representan un buen ejemplo de esto último, ya que son personas educadas y con atributos que podrían considerarse como rentables para el actual sistema, y sin embargo prefieren vivir de los deshechos, demostrando así lo absurdo que es el estilo de vida que las masas seguimos.

Recientemente, a menos de treinta años de que su cumpla el plazo de seis décadas que marcó “Limits to Growth”, un físico australiano, Graham Turner, retomó el reporte y publicó un análisis en la prestigiada publicación periódica Smithsonian Magazine, titulado “Looking Back On the Limits of Grow”. El ejercicio de Turner consistió en una actualización comparativa entre la información que utilizaron los investigadores del MIT, en 1972, y las condiciones actuales. La conclusión fue que las predicciones de ese entonces empalman casi perfectamente con la situación actual, lo cual sugiere que la proyección contenida en el reporte tiene al menso lo doble de probabilidades, al haber transcurrido más de la mitad del plazo, de consumarse. “Hay una clara alarma sonando aquí. Definitivamente no estamos sobre una trayectoria sustentable” declaró Turner.

Limits To Growth graph

Y aunque para muchos de nosotros la conclusión del australiano no es gran novedad, lo cierto es que resulta relevante, al menos como un recordatorio o reafirmación de lo mal que estamos haciendo las cosas, el hecho de que una predicción de carácter fatalista que se hizo pública hace cuarenta años, se haya convertido, tristemente, en un guión de acción que hemos cumplido casi a la perfección. Pero para continuar la secuencia de predicciones resultaría interesante determinar el punto de inflexión de esta tendencia, es decir aquel momento en el que ya será imposible revertir la decadente inercia que hemos forjado gracias a un masivo esfuerzo. Y aunque probablemente confirmaríamos ya nuestro ocaso auto-diseñado, eso podría detonar la conciencia  indispensable para transformar el destino, haciendo gala a aquella máxima que de algún modo remite a la naturaleza cuántica de todas las cosas y que afirma que las profecías se hicieron para invocar una reacción tajante… y así romperse.

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

El Tercer Acto de Hugo Chávez por Ibsen Martínez

Su grave enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.Hugo Chávez ha encontrado en su denodada lucha contra una temible enfermedad la epopeya que la vida siempre le negó.El único episodio de su carrera de militar conspirador, lanzado hacia el poder absoluto, que pudo asemejarse a una batalla verdadera terminó en rendición. Las batallas contra el cáncer suelen tener un desenlace tan previsible en el caso del líder máximo del Psuv como puede serlo el desempeño del precio del crudo en los años venideros. Pero, al igual que en la traicionera y sangrienta madrugada del 4 de febrero, su enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos.

El secreto de estado que ha rodeado su condición médica, el vociferante melodrama, no por barato y ramplón menos eficaz, que se desgrana en despedidas y recibimientos multitudinarios en el aeropuerto y en manipuladores “tuiteos” sensibleros , enviados desde un hospital en La Habana; su promesa de vivir para triunfar de sus enemigos; el recrudecer de la megalomanía que equipara su carrera política a la de Simón Bolívar; su irresponsable despilfarro del dinero público, la terca resolución de poner la suerte toda del país en las mismas manos extranjeras en que ha puesto su personal destino médico, la orden general de volcar obscenamente, como nunca antes en catorce años, las arcas del Estado sobre la fracción más menesterosa y dócil de su electorado; la clara voluntad de extorsionar, una vez más por la vía del miedo, el voto de los empleados públicos; la demencial contumacia con que niega la formidable magnitud de problemas como la inseguridad y la escasez que su sectario desgobierno ha dejado caer sobre la nación entera, y junto a ello, su renuencia a apartarse de la vida pública, como recomienda el más elemental sentido de las limitaciones de la voluntad humana, todo, ¡todo!, nos habla del designio de persistir en ser candidato a la presidencia, sin contemplar siquiera la posibilidad de designar a uno de sus partidarios como sustituto.

¿Quién, en su sano juicio se empeñaría en protagonizar una campaña electoral en el precario estado de salud que la profesión médica consultada, dentro y fuera del país, describe desde hace tiempo como terminal? ¡Ah!, pero en el momento que vive Venezuela, de nada sirve ponerse en los zapatos del adversario porque los zapatos del adversario son los de un hombre superlativamente perturbado por un terrible trastorno de personalidad que lo lleva a despreciar la opción que cualquiera de sus seguidores, y para el caso, cualquiera de nosotros, puesto en su lugar, seguiría.

Es precisamente eso, la ausencia todal de sano juicio, el elemento faltante a la hora de conjeturar con mediana posibilidad de acierto qué rayos se propone Chávez. Si prescindimos de esa condición, si dejamos fuera el sano juicio, el panorama ante nosotros se clarifica: Chávez ha tomado la decisión de morir matando. Y conviene desengañarnos.

La delirante y malsana lógica de este hombre que se cree predestinado a hacer, contra viento y marea, de América Latina un nuevo continente para el totalitarismo colectivista, lo lleva a priorizar, no su salud ni su sobrevivencia personal, sino la instauración, a trancas y barrancas, del mostrenco experimento de federación cubano-venezolana. Valga lo que valiere este inviable desatino, obviamente condenado al fracaso en breve tiempo, para Chávez es absolutamente imprescindible asegurar la permanencia del Psuv en el poder. Para él es imperiosamente necesario ganar las elecciones del 7 de octubre, aunque ello signifique inmolarse.

Tan demencial como pueda esto parecer, no cabe otra explicación para la renuencia de Chávez a retraerse resignadamente al ámbito familiar. Los caudillos megalómanos y mesiánicos tienen en la humana condición mortal a su enemigo más odiado y nada halaga tanto su narcicismo que la idea de prevalecer más allá de la muerte.

La mejor manera de burlar lo que, sin su candidatura, parece el destino cierto del chavismo ― ser desalojado del poder, así sea temporalmente ―, es lanzar los nueve innings completos, aun al precio de expirar inmediatamente después del out numero ventisiete, pero dejando, eso sí, a la oposición democrática en el terreno.

Esa es su idea fija, una monomanía terminal que los Castro han de explotar con la astucia y la acometividad de quienes juegan su última carta histórica. De ella emana el cariz ominoso y fatídico de la actual hora venezolana.

La reencarnación de Bolívar no entrará a la noche que indefectiblemente le espera sin dar la batalla de las Queseras del Medio, sin gritar “vuelvan caras” al borde de la tumba y dejar consolidada detrás suyo la pesadilla comunista en nuestro país.

Para derrotar tan monstruosa pulsión de muerte es preciso, ante todo, penetrarnos de su inhumana magnitud y poner en tensión todos los recursos de movilización electoral a nuestro alcance. Octubre puede ser el término definitivo de la tragedia venezolana.

En cada uno de nosotros está el evitarlo.

¿Que más quieren que haga Ozzie? ¿Que se corte la lengua?

¿Que más quieren que haga Ozzie? ¿Que se corte la lengua? por Geissler Paul

Ya han pasado unos cuantos días desde que explotó todo el problema de Oswaldo Guillen y antes de empezar a escribir pensé que comentar algo más de lo que pasó con el venezolano era redundar, después de los dos grandes artículos de Mari Montes en esta columna.

Pero en el paseo obligatorio por las paginas deportivas me consigo con la noticia que uno de los principales patrocinantes de los nuevos Marlins, la Asociación de Abogados Cubano-Americanos, decidió quitarle el apoyo al equipo de Miami, alegando que “No apoyará a ninguna organización cuyo vocero publico exprese simpatía por ese régimen”.

Después de la lectura de la nota me pregunto: ¿Hasta cuando van a seguir crucificando a alguien que ha pedido perdón mil veces? Guillen ha pedido perdón hasta de rodillas, pero las pancartas siguen en la puerta del estadio de Miami, y cuando nos alejamos a ver el panorama completo, no sólo a los cubanos americanos, vemos que Ozzie la tiene fea.

Por estos lados hemos visto como se le dice que es un falso, hipócrita, chavista de closet y por el otro lado que es un falso, hipócrita, oligarca vendido a los intereses del imperio,

Algunos dicen que fue obligado y torturado psicológicamente para dar sus disculpas, otros mas osados que debería renunciar por “Amar a Fidel”, entonces ¿Se pueden poner de acuerdo de la razón por la cual van a lanzar a Oswaldo a la hoguera?.

Durante la rueda de prensa de disculpas en Miami me volteé a preguntarle a alguien que conoce a Guillen y me dijo: “Está dolido, está arrepentido, se le nota en la cara”, después leí declaraciones de peloteros que conviven con el que dan la misma opinión y me pregunto ¿Es que acaso aquellos que lo siguen atacando lo conocen mejor para saber que miente u oculta algo?

Hay cosas muchísimo maás graves que una opinión política en el deporte, sea real o mal traducida. Muchas veces vemos a deportistas que consumen drogas, que son acusados por violadores o por violencia doméstica, que son arrestados por conducir bajos los efectos del alcohol. Estos piden perdón y ya pero ¿Acaso lo que hizo Ozzie Guillen es más grave que un deportista que consume drogas?

El deporte es un idioma universal, cuando el deporte se mezcla con la política, siempre se va a perder, ya que la política no es universal. Por más que seas de los Leones o del Magallanes, de los Yankees o los Medias Rojas, a ambos bandos le gusta el baseball, por mas que seas del Caracas FC o del Deportivo Tachira, del Real Madrid o del Barcelona, a ambos le apasiona el fútbol… Pero en la política, sobre todo en estos tiempos que vivimos actualmente, pocas veces hay puntos de unión.

Ya es tiempo de que los políticos se alejen del deporte y que los deportistas se alejen de la política.

 

Geissler Paúl

Poco a poco se filtran detalles del paciente

Poco a poco se filtran detalles del paciente

El presidente Hugo Chávez al demorar su viaje a Cartagena para la Cumbre de las Américas vuelve a prender la alarma en cuanto a su salud y las consecuencias tanto del cáncer que padece desde el año pasado como las secuelas del tratamiento que con quimioterapia y radioterapia se le ha seguido en Cuba.

Tan sólo esta semana, en una tomografía axial que se le practicó en el Cimeq de La Habana, se comprobó que con las primeras cinco dosis de radioterapia se le provocaron quemaduras de 3er. Grado.

Igualmente los médicos consiguieron evidencias del avance de la enfermedad a otros órganos por lo que el tratamiento habrá de continuar por mayor tiempo.

A eso se debe, entre otras cosas, la demora en su viaje a Colombia que además deberá contar con un regreso a Caracas antes de viajar a Cuba para no pasar más de cinco días ausente del país y tener que recurrir a otro permiso de la Asamblea Nacional.

Además, el viaje continuo en avión implica unos peligros adicionales para el paciente al tener su sangre más densa por el tratamiento aplicado, lo que aumenta el riesgo de coágulos en las piernas con el peligro de una trombosis venosa profunda y sus consecuencias pulmonares.

Además se filtró desde Brasil – de donde son dos de los médicos tratantes dentro del grupo que integran cubanos y venezolanos- que hay una invasión progresiva del ducto sanguíneo.

Me reitera la fuente médica que no hay un cáncer terminal sino el avance de la enfermedad, lentamente, ante lo tardío del tratamiento aplicado.

La angustia del paciente es normal y mucho más en su caso donde todo el llamado “proceso bolivariano” ha estado solamente en sus manos.

Ayer supimos de una fuente periodística ligada al gobierno  que el mandatario habría dicho a sus colaboradores Elías Jaua y Nicolás Maduro que deberían ir pensando en otro candidato para las elecciones de Octubre. Por ello las declaraciones de ambos en la lastimosa cadena del miércoles en la noche, repetida ayer jueves en su totalidad.

Anoche pasamos un tweet contando que no había decisión todavía en ir a la Cumbre. Hoy se anunció que será mañana sábado.

¿Honorable Congreso..? ¡Ja!

¿Honorable Congreso..? ¡Ja!

El artículo 24 no fue modificado antes de la visita de Benedicto XVI ni durante ella porque, al decir de algunos senadores, no era conveniente que dicha reforma se entendiera como un obsequio al papa Ratzinger, de ahí que decidieran reformarlo discretamente días después.

Francisco Martín Moreno*

¿Sabe usted, respetable lector que pasa distraídamente la mirada por estas páginas, en cuánto tiempo reformó el “honorable”, así, con minúsculas y entre comillas, Congreso de la Unión las reformas al artículo 24 de la Constitución? ¿No..? Pues la Cámara de Diputados reformó clandestinamente, en una sola noche, dicho dispositivo en condiciones ignominiosas que harían sonrojar al más humilde legislador pueblerino (con el debido respeto para los legisladores pueblerinos). La alta jerarquía católica, en abierto contubernio político con Enrique Pena Nieto, logró presionar, chantajear y hasta sobornar a los presuntos representantes populares de la Cámara baja. Una vez ejecutada la felonía, ésta continuó su camino alevoso y ventajoso hacia el ostentoso recinto de la actual Cámara de Senadores, cuyos integrantes, en su conjunto, no valen más allá del precio de un escaño de ese gigantesco edificio que en la actualidad simboliza el gran monumento a la desvergüenza y a la sinrazón. El artículo 24 no fue modificado antes de la visita de Benedicto XVI ni durante ella porque, al decir de algunos senadores, no era conveniente que dicha reforma se entendiera como un obsequio al papa Ratzinger, de ahí que decidieran reformarlo discretamente unos días después de que el jefe del Estado Vaticano hubiera abandonado territorio nacional. ¿De quién se estarán burlando..?

Claro que los presuntos senadores adujeron, en su defensa, para no ser calificados a su vez de traidores a la patria (calificativo que también les viene como anillo al dedo) que instrumentarían un candado, al reformar el artículo 40, para dejar en claro que México era una República federal y laica, entre otras definiciones políticas y jurídicas. Se les olvidó a dichos “representantes populares” que la jerarquía católica invariablemente opera a largo plazo y que los purpurados festejaron, entre carcajadas, esa gran conquista política, sabedores como lo son de que, en el futuro cercano, por cierto, habrán de lograr que la educación que imparta el Estado sea católica, como en los viejos tiempos que hundieron a México en un atraso que todavía no hemos logrado superar. Paso a paso. A lo largo del tiempo asistiremos a una demanda de controversia constitucional o de plano, ¿por qué ocultarlo?, a la reforma integral del 3 constitucional para volver a dar marcha atrás a las sangrientas manecillas de la historia. ¿Cuál candado? Es mera demagogia legislativa propia de una de las generaciones de políticos mexicanos más despreciables y venales de nuestra historia.

¿Cómo puede entenderse que las reformas estructurales como la petrolera, una de fondo, claro está, o la eléctrica o la laboral o la tributaria o la del Estado o la de seguridad pública o hasta la turística, no hayan podido ser instrumentadas a lo largo de este sexenio y, sin embargo, la reforma al artículo 24 constitucional, que nadie solicitó, salvo la Iglesia católica, amafiada con Peña Nieto, haya sido aprobada en tan sólo 90 días? ¡Un récord! ¿Qué les importa a estos seudolegisladores, voraces, presupuestívoros, embusteros profesionales, la sangre derramada por tantas generaciones de mexicanos, animados y convencidos de la importancia de contar con un Estado laico, tal y como lo diseñaron Juárez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga e Ignacio Ramírez, entre otros tantos perínclitos mexicanos más? ¿Qué interés inconfesable estará escondido detrás de esta aviesa reforma a dicho dispositivo constitucional que ya regulaba todo lo relativo a la libertad religiosa, al igual que la propia ley de la materia? Sólo percibo un objetivo evidente en un año electoral: que la candidatura de Peña Nieto sea promovida y apoyada desde los púlpitos a cambio de que los niños mexicanos sean educados en la religión católica y volver a empezar el ciclo económico que va del bautismo hasta la extremaunción, servicios muy onerosos, todos ellos, que cobra la Iglesia sin pagar impuestos. Se inicia una inercia involutiva hacia el atraso como aconteció en el siglo XIX y anteriores.

¿Y la sociedad mexicana protestó por este atropello? No, la sociedad mexicana estaba celebrando las posadas mientras se apuñalaba por la espalda a la República… ¿Luego protestó? No, en pocas ocasiones protesta hasta que vuelve a despertar el México bronco con todas sus consecuencias… ¿Protestará cuando estos legisladores, criminales políticos, sean premiados con elevados cargo en la próxima administración? No, tampoco lo hará, porque estará a punto de iniciarse el puente Guadalupe-Reyes cuando se conozca el futuro gabinete…

El solo hecho de que en seis años no se hayan podido ejecutar las reformas estructurales y que en 90 días se haya modificado la Constitución para satisfacer a los intereses clericales, representa una evidencia incontestable de que la República volverá a ser gobernada desde los altares, con todas las consecuencias que la historia ya nos ha enseñado. El Congreso no es honorable porque ha traicionado a la misma patria, ni es Congreso porque no representa a la nación, sino a sus gerifaltes, ni es de la Unión porque sólo tienen cabida los partidos políticos. Hemos ignorado las grandes lecciones de nuestros abuelos y cancelamos la carísima tradición liberal mexicana a cambio de sobornos o de deleznables cargos públicos… ¡Pobre México!

Ciudadano Clouthier

Ciudadano Clouthier

Enrique Aranda

Luego de que apenas el miércoles el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desechara, por obviamente improcedente, la primera de sus impugnaciones ante el rechazo a su “candidatura ciudadana” a la Presidencia de la República, y a la espera de que en un plazo no mayor a 15 días los mismos magistrados dictaminen la segunda de las mismas, Manuel Clouthier Carrillo, el rebelde sinaloense, empresario agrícola y ex panista, inició ya una campaña de proselitismo político-electoral que, de entrada, logró reposicionar el debate y las críticas, sin duda, sobre la cada vez más controvertida legislación electoral vigente.

Es cierto, y así lo expresa el mismo diputado con licencia, que en el (casi seguro) supuesto de que el Tribunal decida apoyar la decisión del Instituto Federal Electoral (IFE) de negarle el registro solicitado, y de recurrir a instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, su campaña iniciada esta misma semana en Puebla, y que ayer cumplió una segunda etapa en Torreón, tendrá un valor más testimonial que de otra naturaleza y que el resultado de su esfuerzo será esencialmente de orden moral, intangible para muchos, incluso. Ello, sin embargo, no implica que la “Cruzada Clouthier”, como algunos de manera irónica han querido identificarla, vaya a ser infructuosa…

Y no lo será, porque si bien debemos reconocer que la legislación que todos los partidos, pensando más en la venganza y en sus particulares intereses que en el impulso y beneficio de la democracia, se dieron tras las presidenciales de julio de 2006, reserva para ellos el derecho de postular candidatos a puestos de elección, es por demás claro que la misma conspira igualmente contra el natural derecho a la libertad de expresión, que contra el de votar y ser votado de todo ciudadano, amén de imponer, por vía de hecho, una ley secundaria sobre la Constitución.

Válido, pues, sin duda, el esfuerzo del hijo del emblemático Manuel Maquío Clouthier del Rincón que, al igual que el que en su momento realizó y llevó incluso ante instancias jurídicas internacionales el ex canciller Jorge Castañeda, permitió evidenciar los excesos a que nos ha llevado la inaceptable partidocracia de la que, más tarde que temprano si se quiere, y si en verdad aspiramos a dar forma y a vivir en una democracia realmente participativa, un día tendremos que arrepentirnos y, sin duda, liberarnos…

Asteriscos

* Fue hasta las primeras horas de ayer diputada federal suplente del otrora administrador emergente del partido del gobierno, César El Impuesto Nava Vázquez… pero, a partir del mediodía, María Suad Tuachi fue presentada de manera  formal y asumió como candidata del Partido Nueva Alianza (Panal), a delegada en Benito Juárez, el más preciado de los territorios azules en el Distrito Federal. Ahora sí que para el anecdotario del panismo…

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

¡Todos mienten..!

¡Todos mienten..!

Josefina pregona que se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión en la Sedesol… El gobierno federal habla de dos millones…

Ricardo Alemán

No es novedad para nadie —o no debiera serlo— que los políticos, sus partidos y candidatos suelen mentir a la menor provocación.

Mienten cuando prometen el oro y el moro en los llamados tiempos electorales; mienten cuando se trata de presumir obras de gobierno o de alardear del resultado positivo de tal o cual gestión. Y mienten cuando deben enfrentar el cuestionamiento crítico de los ciudadanos y potenciales electores.

De esa manera, resulta absolutamente cierto que el candidato puntero de la contienda presidencial, Enrique Peña Nieto, miente cuando no aclara que, por diversas razones, no cumplió los 600 compromisos que prometió durante su campaña como candidato al gobierno mexiquense.

Y es que, en efecto —según lo señalan los spots del PAN—, por ahí de cuatro de los 600 compromisos no se cumplieron. Y no se concretaron en el gobierno de Peña, por distintas razones, técnicas, financieras y políticas.

Pero el entonces gobernador debió aclarar esas razones, en su momento.

Pero también es cierto que miente la señora Josefina Vázquez Mota, en los spots donde pregona que —en comunidades de escasos recursos— se construyeron tres millones de pisos firmes durante su gestión al frente de la Sedesol. Aunque, si existían dudas, la mentira la exhibió el gobierno federal, que en otro spot dice que en la gestión de Felipe Calderón se hicieron dos millones de pisos firmes. ¿Quién dice la verdad, Vázquez Mota o el gobierno de Calderón?

Además, si de mentira se trata, el gobierno de Calderón tiene su propia montaña de incumplimientos.

De igual manera, mienten el señor Andrés Manuel López Obrador y sus feligreses, cuando el primero promete la instalación de cinco refinerías que —según dijo— serán licitadas, cuando todos saben que en su gestión al frente del GDF nunca licitó nada, menos los segundos pisos. Pero también miente —además del decálogo de mentiras aquí documentado— cuando dice que el DF es la ciudad más segura.

De igual manera mintieron sus feligreses —el portal AMLO Sí—, quienes hace unas horas subieron a las redes sociales un spot donde un grupo de intelectuales y artistas —entre ellos Enrique Krauze— elogian sin límite a AMLO. Y mintieron, porque Krauze confirmó que sacaron de contexto una declaración suya, en la que criticaba severamente al Mesías tropical.

Miente la señora Isabel Miranda de Wallace, a quien un semanario exhibió en una fotografía en prisión, lo que fue desmentido por la candidata del PAN al GDF. Y miente, porque se ha probado que sí estuvo en la cárcel y fue fichada. Y a pesar de las evidencias, la señora Wallace se aventó la puntada de negar que sea la que aparece en la foto.

Y miente el señor Gabriel Quadri cuando niega de manera sistemática que haya sido impuesto como candidato presidencial, del Partido Nueva Alianza, por la profesora Elba Esther Gordillo. Y miente, porque todos saben que en el SNTE y en el Panal nada se mueve si no lo mueve la voluntad de la señora Gordillo.

En realidad, el señor Gabriel Quadri fue impuesto como candidato presidencial, gracias a los deseos de la señora Gordillo, quien buscó a un “ecologista” para restarle votos a la alianza PRI-Partido Verde. ¿Y por qué restarle votos? Porque la profesora moverá todo su capital político contra Enrique Peña Nieto.

Como queda claro, los políticos, los candidatos, los gobiernos y los partidos políticos mienten. Todos. ¿Pero, qué creen? ¡Sorpresa..!, que los ciudadanos no sólo sabemos que políticos, candidatos y gobiernos mienten, sino que nos gusta que nos mientan y, más aún, los amamos por mentirosos. ¿Tienen dudas? Ahí les va un texto que no tiene desperdicio de Fernando Savater.

Dice el filósofo español (Los diez mandamientos en el siglo XXI, pág. 47). “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… de modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan”, que nos mientan y engañen.

¿Cuántos de los fanáticos de AMLO, seguidores de Peña Nieto y simpatizantes de la señora Vázquez Mota saben que el motivo de su amor político miente y engaña y, aún así, siguen fieles y defensores de su mentiroso de cabecera?

Bueno, no pocos fanáticos, seguidores y simpatizantes de tal o cual político o gobernante llegan al extremo de casi matar por defender a su amor mentirosillo. Los menos, insultan, ofenden y difaman a quienes piensan diferente y critican a su mentiroso preferido. ¿Qué, no?

Carlos Slim necesita más competencia

Carlos Slim necesita más competencia

Por EMILIO AZCÁRRAGA

El mes pasado trajo noticias contradictorias para Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. La Comisión Federal de Competencia de México rechazó una inversión de Televisa, la cadena de televisión más grande del país, en Iusacell, compañía de teléfonos celulares. Esa fue una buena noticia para Slim porque obstaculizó a un rival de su imperio de telecomunicaciones.

La mala noticia: la Comisión Federal de Telecomunicaciones de la nación no logró llegar a un acuerdo para allanar el camino para una tercera y cuarta cadena de televisión abierta. Slim quiere a toda costa entrar al negocio de la televisión. Ambas decisiones aseguran el estatus quo, son malas para los consumidores, malas para México y malas para Televisa, la compañía que presido, administro y en la cual soy el mayor accionista.

BloombergCarlos Slim

Primero lo primero. Aunque podríamos haber parecido estar en contra de esto en el pasado, Televisa no se opone a la creación de una tercera, cuarta o hasta quinta cadena televisiva nacional. Si acaso la Comisión de Telecomunicaciones anuncia los términos de una subasta para más frecuencias de televisión, no la desafiaremos legalmente, siempre y cuando que las reglas creen una igualdad de condiciones para la competencia.

Tampoco retaríamos un intento para una nueva cadena televisiva apoyada por un socio estadounidense, siempre que recibamos un trato recíproco en Estados Unidos. En la actualidad, la ley estadounidense prohíbe a los extranjeros ser propietarios de más de 25% de cualquier estación de televisión.

Le damos la bienvenida a una mayor competencia en el mercado mexicano de los medios masivos de comunicación, particularmente en la televisión, porque creemos que nuestra compañía es la mejor, y lo ha sido durante más de medio siglo. Antes de lanzar nuevas cadenas, sin embargo, es esencial establecer regulaciones que igualen las condiciones para la industria de las telecomunicaciones. De otro modo, el futuro del negocio de la televisión abierta, por cable y por satélite estaría seriamente en peligro.

El total de la publicidad televisiva abierta de México es ligeramente superior a US$2.500 millones al año; el mercado de la televisión pagada son otros US$2.500 millones. Sin embargo, aunque 95% de los hogares mexicanos tiene televisor, la televisión por cable (en la que poseemos una gran filial) sólo alcanza 30% de todas las viviendas. Y ya que la ley estadounidense nos dificulta ampliar nuestra participación en Univisión (la mayor cadena en idioma español de EE.UU. y la número cinco en general), Televisa tiene que diversificarse para crecer.

Es por eso que el año pasado hicimos un trato con Iusacell, un pequeño operador de telefonía móvil con una participación de mercado de 4%, propiedad de nuestra competencia televisiva TV Azteca (que tiene casi 30% del mercado de televisión de aire). Nosotros queremos participar activamente en el mercado de las telecomunicaciones, especialmente en telefonía celular. El mercado de los teléfonos móviles de México tiene un valor actual de casi US$15.000 millones.

La Cofeco, la agencia antimonopolio de México, bloqueó nuestra transacción con Iusacell por preocupaciones de que dos cadenas de televisión unidas en una empresa en común en la industria de las telecomunicaciones pudieran confabular en el mercado de los medios masivos. Esto nunca ha sucedido y no es la intención de Televisa. Estamos preparados para establecer barreras con el fin de abordar las preocupaciones de la agencia.

La agencia antimonopolio debería entender que no solamente es un buen negocio para nosotros entrar al mercado de las telecomunicaciones, sino que también es una buena noticia para México. Eso se debe a que el mercado de las telecomunicaciones en México lamentablemente carece de competencia. Las compañías de Carlos Slim controlan 70% del mercado de teléfonos móviles de México, 74% de los servicios fijos de banda ancha y 80% del mercado de teléfonos fijos del país.

De acuerdo con un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México pierde 2,2% de su Producto Interno Bruto cada año debido a las tarifas astronómicamente altas de los teléfonos celulares, a la baja penetración de Internet y a la mediocre conectividad. México tiene 10% de los suscriptores de Internet inalámbrico por cada 100 habitantes que tiene Turquía. Sus tarifas de telefonía celular son por mucho las más caras en la OCDE. En relación a otros países de la OCDE, México está clasificado en el último lugar en términos de inversión per cápita en telecomunicaciones; pero, señala el estudio, ” Los márgenes de rentabilidad del incumbente casi duplican el promedio de la OCDE”.

Nosotros vemos con buenos ojos la competencia en televisión. Pero Slim ha luchado con uñas y dientes para bloquear la competencia en las telecomunicaciones, y ha retrasado los intentos del gobierno para regular su firma de telefonía fija Telmex y su proveedor de telefonía celular Telcel en los tribunales de México.

La OCDE recomienda que “Telmex no debe recibir autorización para prestar servicios de televisión, a menos que esté sujeto a una adecuada regulación asimétrica, que exista evidencia de que cumple con ésta y de que no recurre a impugnaciones o apelaciones judiciales para demorar o suspender su cumplimiento”. Esas regulaciones “asimétricas” regularían a Telmex más estrictamente que a compañías que intentan entrar al mercado para compensar el dominio del mercado de Telmex.

México está cambiando para mejorar. Televisa también. Entonces también debería hacerlo alguien con la visión, el talento y la influencia de Carlos Slim.

—Emilio Azcárraga es presidente de Televisa, con sede en la Ciudad de México.

 

 

Rajoy necesita toda la suerte del mundo

Rajoy necesita toda la suerte del mundo

Por SIMON NIXON

Mariano Rajoy probablemente tiene el trabajo menos envidiable del mundo. El presidente del gobierno español anunció la semana pasada el presupuesto más duro de la historia reciente de España en un contexto de fuerte subida de la rentabilidad de los bonos españoles. Aunque su gobierno ha tenido un enérgico comienzo con una ambiciosa reforma laboral, otra del sector financiero y el compromiso de recortar el déficit público a 5,3% del Producto Interior Bruto en 2012 desde 8,5% en 2011, Madrid sigue luchando para ganarse la confianza de los mercados.

Eso refleja en parte los temores de los inversionistas a que los últimos 27.000 millones de euros (US$36.000 millones) en medidas de austeridad propicien una contracción de la economía de más de 1,7% previsto oficialmente, lo que pondría en riesgo el plan de reducir el déficit. Sin embargo, el problema real de Rajoy es que los inversionistases temen que la crisis bancaria del país esté lejos de resolverse.

ReutersMariano Rajoy

El presidente podría creer que los mercados están siendo injustos. Ciertamente ha habido progresos desde que se anunciaron las nuevas reformas hace dos meses. Se han fusionado un número de entidades maltrechas con otras —como sucedió la semana pasada con la compra de Banca Cívica por parte de CaixaBank por 1.000 millones de euros—, los bancos han vendido activos y Banco Sabadell ha captado 1.200 millones de euros a través de una emisión de derechos.

Pero los inversionistas están preocupados por que la reforma no vaya lo suficientemente lejos: muchos creen que con la venta prevista de un millón de inmuebles, los precios de la vivienda tendrán que caer mucho más que el 22% visto hasta ahora para poder venderlos todos. Mientras, los inversionistas destacan que sólo 25.000 millones de euros de provisiones exigidas por la última reforma cubren exposiciones específicas. Algunos analistas afirman que se necesitarán rebajas de valor por 100.000 millones de euros para purgar el sistema.

¿Por qué le cuesta tanto a España hacer frente a su crisis bancaria? Parte de la respuesta está en su autocomplacencia pasada. El Banco de España creyó que era mucho más prudente durante el boom que otros reguladores, obligando a los bancos a acumular importantes provisiones genéricas para cubrir futuras pérdidas. Como resultado, sobrestimó la capacidad del sistema bancario español de soportar el estallido de la burbuja inmobiliaria. El problema fue que este colchón de provisiones genéricas no creó incentivo alguno para que los bancos vendieran activos problemáticos ya que los activos individuales siguieron estando valorados en los balances a precios fuera de la realidad. Por contra, los bancos prefirieron reestructurar la morosidad para evitar tener que rebajar su valor.

Pero hay otra razón por la que la crisis bancaria española se está mostrando tan intratable. El principal desafío en una crisis bancaria es mantener la confianza de los ahorradores: una vez que se produce una retirada de fondos en un banco, puede irse a la quiebra rápidamente. Durante esta crisis, diferentes países se han ocupado de tranquilizar a los ahorradores de diferentes maneras. En el Reino Unido, el gobierno recapitalizó rápidamente el sistema, esperando convencer a los ahorradores de que los bancos podrían absorber cualquier pérdida. En Irlanda, el gobierno ofreció garantías a todos los acreedores no asegurados, por lo que cuando las pérdidas terminaban por abrumar el capital de los bancos, Dublín se vio obligado a recapitalizarlos por su cuenta en vez de causar pérdidas a los bonistas. Sin embargo, los bancos españoles adoptaron un enfoque único: convirtieron a los ahorradores que abrieron depósitos en accionistas, por lo que sus clientes pasaron a formar parte de la primera línea de defensa del sistema.

Los bancos hicieron esto de varias formas. Muchos persuadieron a los ahorradores para que pasaran de tener cuentas con bajos intereses a ser dueños de participaciones preferentes que pagaban un tipo de interés fijo más alto pero que se consideran core capital bajo las normas de Basilea II. Entre 2007 y 2010, los bancos españoles emitieron instrumentos de este tipo por valor de 32.000 millones de euros, señala UBS.

A medida que la crisis bancaria se agravó, estos instrumentos pasaron a ser ilíquidos, cotizando con grandes descuentos; al mismo tiempo, dejaron de considerarse core capital bajo Basilea III. Así que los bancos animaron a los inversionistas a convertir sus acciones preferentes en otras acciones ordinarias o bonos convertibles, que pagan una rentabilidad inicial elevada antes de convertirse después en acciones.

Algunos bancos, entre ellos Santander y Bankinter, ya habían emitido bonos convertibles para sus depositantes al comienzo de la crisis. Mientras, otros bancos han persuadido a sus clientes para invertir directamente en sus acciones. La mayor parte de las acciones de la salida a bolsa de Bankia el año pasado y la reciente emisión de derechos de Sabadell estuvieron dirigidos a inversionistas minoristas.

No está claro que los clientes fueran conscientes del riesgo. Ha habido acusaciones de fraude, sobre todo en el caso de la emisión de bonos convertibles del Santander que pasarían a ser este año acciones ordinarias a 14 euros por acción, más del doble del precio actual de la acción.

Hasta ahora, los tribunales se han puesto del lado de los bancos. Pero mientras que estos masivos canjes de deuda por acciones han aumentado los ratios de capital, se han generado nuevos riesgos. Si los clientes de un banco son obligados a asumir grandes pérdidas, la confianza podría verse minada no sólo para ese banco sino para todo el sistema. Dado que se calcula que un millón de inversionistas minoristas compraron participaciones preferentes y bonos convertibles, mantener la confianza de los inversionistas ahora supone una preocupación para el sistema, dado que se plantean dudas sobre en qué medida el capital de los bancos españoles puede estar realmente absorbiendo pérdidas.

No es de extrañar que los bancos españoles estén adoptando un enfoque más sensible hacia los clientes. Un elemento crucial de la compra por parte de CaixaBank de Banca Cívica fue la decisión de convertir los 1.000 millones de euros de participaciones preferentes de Banca Cívica en bonos convertibles al mismo valor; estos más tarde se convertirán en acciones por el mismo valor, lo que no implicará pérdida nominal alguna para los inversionistas. Por contra, la pérdida la absorberán los accionistas de CaixaBank, que están pagando 2.000 millones de euros por un banco cuyo valor en libros según el acuerdo ha caído a cero. Del mismo modo, BBVA ha convertido sus 3.000 millones de euros de bonos convertibles en acciones al mismo precio, entregando a esos inversionistas hasta 10% del capital del banco. La gran incertidumbre es si los clientes del banco seguirán siendo accionistas a largo plazo o si se desharán de acciones si aumentan las pérdidas, minando la confianza.

El gobierno también está haciendo lo que puede para tranquilizar a los inversionistas; ha descartado inyecciones directas de capital pero dice que si es necesario el capital, tomará la forma de convertibles contingentes, posponiendo cualquier dilución. Pero la dilución podría ser difícil de resistir por mucho tiempo. La morosidad crece tan rápido como la recesión empeora, y los bancos podrían estar empeorando la situación al restringir el crédito mientras tratan de conservar el capital. Demasiadas cosas se acumulan para la capacidad de Rajoy de minimizar el impacto de la austeridad sobre la economía nacional Necesitará toda la suerte del mundo.

 

Rousseff pronto tendrá más razones para quejarse

Rousseff pronto tendrá más razones para quejarse

Por NICHOLAS HASTINGS

LONDRES (Dow Jones)–Dilma Rousseff tiene mucho trabajo en sus manos.

La presidenta brasileña posiblemente no lo sepa, pero la guerra de divisas que desprecia tan profundamente posiblemente empeore antes de mejorar.

De hecho, mientras el lunes se quejaba ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre el perjudicial impacto que las devaluaciones competitivas están teniendo en países como el suyo, se intensificaba la batalla entre Estados Unidos y Japón.

Associated PressDilma Rousseff durante su reunión con Barack Obama.

En el último mes o dos, hubo expectativas de que disminuirían las presiones. La economía estadounidense parecía lista para recuperarse e incluso las presiones deflacionarias en Japón parecían estar cediendo.

La necesidad de manipular el valor del yen frente al dólar se hacía menos apremiante. Pero las tensiones claramente han regresado.

En parte, esto se debe a las decepcionantes cifras de nóminas no agrícolas de Estados Unidos publicadas el viernes, las cuales aumentaron en solo 120.000 empleos, en lugar de los 200.000 que se anticipaba. Esto inmediatamente generó especulaciones de que la Reserva Federal de Estados Unidos tendría que recurrir a una mayor flexibilización cuantitativa, al tiempo que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años de Estados Unidos cayeron a un mínimo de un mes levemente por sobre el 2%.

Está de más decir que la caída en los rendimientos de la deuda estadounidense socavó aún más la reciente apreciación del dólar.

No obstante, fue la respuesta de Japón a la apreciación del yen lo que ilustró cuán intensa sigue siendo la guerra de divisas.

Después de una reunión de estrategia de dos días que finalizó el martes, el Banco de Japón anunció que dejaba sus tasas sin cambios y que el programa de compras de activos se mantenía sin variación.

Esa fue la versión oficial del banco central.

Pero, la respuesta a observar fue la versión política.

Los políticos japoneses han estado incrementando de manera constante su influencia sobre las decisiones del Banco de Japón, dejando en claro que preferirían que el banco central adopte medidas expansivas adicionales para ayudar a la economía. Aunque el banco central ha intentado preservar cierto nivel de independencia, hay señales de que los políticos están ganando gradualmente.

Esto significa que a medida que el yen comience a apreciarse nuevamente frente al dólar, el Banco de Japón estará bajo presión para relajar nuevamente la política en su próxima reunión del 27 de abril.

Ciertamente, las presiones para que el banco adopte mayores medidas solo aumentarán si hay alguna señal por parte de la Fed de que está considerando nuevas medidas para estimular la economía.

En un sentido global, es poco probable que esta batalla entre el dólar y el yen para seguir siendo los más competitivos llegue pronto a una conclusión.

Tras las recientes cifras económicas que sugieren que la demanda interna de China no es tan fuerte como se esperaba, y como la mayoría de los indicadores apuntan a otra desaceleración de la economía mundial, Japón podría descubrir que presionar por la depreciación del yen frente al dólar es un reto muy grande.

Y la presidenta de Brasil verá que en el futuro tendrá muchas más razones para quejarse en la guerra de divisas.

 

Chávez no llegará hoy a Cartagena por problemas de salud

Chávez no llegará hoy a Cartagena por problemas de salud

(Foto archivo Afp)

Fuentes de la Casa de Nariño confirmaron a Caracol Radio que el presidente venezolano, Hugo Chávez, retrasó su viaje a Colombia y llegará este sábado al medio día a Cartagena.

El jefe de Estado venezolano le había indicado a su par colombiano, Juan Manuel Santos, que si sus médicos le permitían viajar en el horario indicado, es decir hoy a las dos de la tarde, haría presencia en ‘La Heroica’ y posiblemente pasaría una noche en Colombia.

No obstante, con la decisión tomada hoy, el viaje del mandatario se limitaría a cerca de tres horas en la Cumbre de las Américas.

El Espectador informa que el presidente venezolano Hugo Chávez no llegará a Cartagena este viernes como se tenía previsto,problemas de salud habrían postergado el arribo del mandatario para el sábado hacia el medio día.

El jefe de Estado venezolano le había indicado al presidente Juan Manuel Santos que llegaría a Cartagena este viernes y pasaría una noche en La Heroica, si su personal médico lo autorizaba para el viaje.

Así las cosas, Chávez se quedará cerca de tres horas en Cartagena y delegará la vocería de su país al canciller Nicolás Maduro, según pudo establecer Caracol Radio.

Maduro que ya hace presencia en la VI Cumbre de las Américas, protagonizó un sorpresivo anuncio hecho por los cancilleres presentes en la La Heroica. El canciller venezolano indicó que se aprobó una sorpresiva propuesta para que el presidente cubano Raúl Castro viaje el sábado a Cartagena.

 

Venezuela: El próximo 11 de Abril de 2012

Venezuela: El próximo 11 de Abril de 2012 – por Luis Betancourt Oteyza

“…las cosas, para hacerlas bien, es preciso hacerlas dos veces: es decir, que la primera enseña la segunda”  Simón Bolívar

El próximo 11 de abril celebraremos otro aniversario, el décimo, de un acontecimiento que nos debe llenar de orgullo a los demócratas, por eso hablo de celebrarlo. En efecto, ese día el pueblo de Caracas, en una manifestación pacífica nunca vista, marchó espontanea y decididamente hacia el palacio de Miraflores a exigirle la renuncia a Hugo Chávez, y lo logró.

En la gesta, las bandas armadas y organizadas del chavismo asesinaron a 19 venezolanos e hirieron a balazos a otro centenar. Los autores de esta masacre fueron fotografiados y filmados infraganti y las imágenes recorrieron el mundo hasta provocar un importante premio a los reporteros de un canal de televisión que a ello se atrevió.

No obstante, los criminales fueron aclamados como héroes por el Tirano y condecorados con una orden inventada a tal fin. La matanza no fue peor porque las FAN, llamadas a su ensañamiento, se negaron a ejecutar la orden, en resguardo de su honor y de  una tradición de respeto a la justicia que entonces imperaba en los cuarteles. La consecuencia de estos sucesos fue, como antes anotamos, la renuncia del cabecilla, la caída del gobierno forajido, y la fuga y escondite de los cómplices más conspicuos del chavismo.

Lo que ocurrió ese 11 de abril de 2002 fue la culminación de una serie de protestas y rebeliones nacidas en la sociedad por el atropello que se ensayaba contra las leyes y los intereses nacionales por un gobierno que promovía, tímida pero decididamente entonces, el enfrentamiento entre los ciudadanos, exacerbando diferencias económicas y creando rencillas sobre bases artificiales de diferencias sociales y raciales, que presagiaban la tragedia que viviríamos desde esos primeros días hasta el infierno de éstos cuando podemos sumar más de 170.000 asesinados por un hampa estimulada por el mensaje de odio y resentimiento social y familiar que aqueja al Jefe y principales acólitos de esa horda que es el chavismo.

Esa rebelión cuajó y nos liberó del Tirano, y eso debemos celebrarlo como celebramos otras fechas en honor de la libertad, aun cuando esas gestas no produjeron un efecto duradero pero significan un hito que nos anima todos los años a la lucha por nuestros derechos republicanos y democráticos.

Es lo mismo que hacemos con el 19 de abril de 1810, cuando el pueblo de Caracas, desde su Plaza Mayor se manifestó para exigir la renuncia de Vicente de Emparan por representar la usurpación, y lo logró; allí nació nuestra independencia, consagrada el 5 de julio de 1811. Luego esa libertad y república se perdieron por traiciones de los Vinoni de entonces, que terminaron por el regreso del despotismo y la entrega en manos de Monteverde del Precursor Francisco de Miranda, aduciendo que fue el único responsable del fracaso de la rebelión, en oscuro proceder de algunos –es curioso cómo se repite la historia con su hado perverso-, y en tan corto tiempo como sólo dos años más tarde, julio de 1812.

No obstante a ese aparente fracaso, todos los años en Venezuela celebramos con actos y desfiles la fecha de esa rebelión, entre otras cosas, para recordarnos que lo logramos y que debemos intentarlo cada vez que sea obligado recuperar nuestra Libertad, hoy conculcada, nuestra Republica, hoy desdibujada por un absolutismo casi monárquico, y nuestra Soberanía patria, hoy violada por la férula cubana de los hermanos Castro.

Así, los patriotas de entonces lo volvieron a intentar en 1813 con la Campaña Admirable, bajo la inspiración de Bolívar, para caer otra vez ante las huestes del Boves de entonces, también invitadas a la matanza de venezolanos, como hoy, por el mensaje del resentimiento social y racial, que duró victorioso hasta su muerte un buen día en Urica, el 5 de diciembre de 1814. Pero lo volvimos a intentar  años más tarde, 1817, y con el liderazgo del hoy denostado José Antonio Páez y sus llaneros salvados para la causa libertaria, sellamos la Independencia en Carabobo en 1821.

Por eso cada vez que vivimos un 19 de abril nos acordamos de aquella rebelión y lo celebramos, y por eso este 11 de abril de 2012 recordaremos la rebelión de Caracas que sacó al Tirano del poder y lo celebraremos. Poco importa que los Vinoni de hoy, civiles y militares, nos hayan robado nuestra oportunidad de libertad y democracia, lo logramos entonces y lo volveremos a lograr, estoy tan seguro como lo estuvieron Negro Primero y los soldados de Páez en Carabobo.

 

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