Daily Archives: abril 12, 2012

El fin de la historia retrocede en Europa

El fin de la historia retrocede en Europa

Europa

Por Guy Sorman

Letras Libres, México

¿Está en riesgo el modelo liberal y la democracia europeas? ¿Quiénes los cuestionan en la derecha política y por qué?, ¿quiénes en la izquierda y por qué? ¿Cuáles serán las consecuencias a largo plazo de la crisis? Guy Sorman responde a estas preguntas urgentes desde el privilegiado mirador de Francia.

¿Está en riesgo el modelo liberal y la democracia europeas? ¿Quiénes los cuestionan en la derecha política y por qué?, ¿quiénes en la izquierda y por qué? ¿Cuáles serán las consecuencias a largo plazo de la crisis? Guy Sorman responde a estas preguntas urgentes desde el privilegiado mirador de Francia.

Tras la caída del Muro de Berlín, el economista y politólogo estadounidense Francis Fukuyama capturó el espíritu de la época anunciando el fin de la historia. Su tesis, a menudo malinterpretada, no excluía los conflictos locales ni los sobresaltos en la democracia. Pero Fukuyama pensaba que tras la caída del comunismo solo sobreviviría un modelo de referencia: la democracia liberal, tal como la definía Occidente. Todas las naciones, explicaba, tendrían la democracia liberal como objetivo, lo que no implicaba necesariamente que todas llegaran a alcanzarla. Su fin de la historia significaba por tanto el fin de la competencia entre las ideologías, porque solo quedaría una viva. Pero, con justificada prudencia, no excluía que el juego de las pasiones humanas produjera en un futuro lejano la aparición de una nueva ideología alternativa a la democracia liberal: esa alternativa todavía no se había inventado, carecía de nombre y parecía lejana.

De hecho, después de 1989 hemos visto en las civilizaciones más diversas el progreso de la idea liberal, que ha transformado la forma de los gobiernos y los modos de gestión de la economía: el capitalismo de Estado retrocedía en todas partes –en América Latina, en África, en la India–, en beneficio de un capitalismo de mercado que podríamos llamar democapitalismo, frente al capitalismo de Estado u ordocapitalismo. China resiste prácticamente en solitario ante la llamada de la democracia liberal y el democapitalismo. Pero vemos cómo en esa China surge con fuerza una sociedad civil para la que la democracia de influencia occidental encarna el fin de la historia. Los países árabes oscilan entre su tradición autoritaria y autárquica y la tentación democrática y democapitalista.

Desgraciadamente, en el interior del mundo occidental, e incluso en su misma cuna, no asistimos a la aparición de la ideología alternativa desconocida que señalaba Fukuyama, sino al regreso a formas de pensamiento muy antiguas: el nacionalismo agresivo, la xenofobia, la autarquía económica, el despotismo más o menos ilustrado. Reuniremos todas esas tendencias bajo el término de “tentación autoritaria”. La tentación autoritaria afecta al Estado democrático, a la constitución europea, a la globalización entendida como civilización y al democapitalismo. Por su propia naturaleza, la tentación autoritaria abraza formas nacionales, infranacionales e incluso etnotribales: afecta de forma distinta a las naciones de Europa, según la historia de cada de país. La Alemania actual es el país menos afectado por la tentación autoritaria, porque su pasado nacionalsocialista la ha inmunizado contra ella. Por eso, en Alemania el capitalismo es más democrático, el Estado central más modesto y los partidos políticos menos extremistas. Los nostálgicos del nazismo se limitan a grupúsculos, y los Verdes y Rojos que en las décadas de 1970 y 1980 encarnaban una alternativa autoritaria se han hundido en la democracia dominante. Cuando los alemanes manifiestan algo de nacionalismo, lo hacen para defender sus ahorros y no romper la hucha en beneficio de los derrochadores griegos y portugueses.

En España e Italia, las otras dos naciones europeas poderosamente marcadas por su pasado fascista, la tentación autoritaria solo se manifiesta en la periferia: en el País Vasco e incluso en la Lombardía italiana, donde cierto etnicismo discute la pertenencia a la nación madre. Este etnicismo no es tanto una reacción hostil a la democracia liberal cuanto un último avatar de las aspiraciones nacionalistas que aparecieron en el siglo XIX, la era de los nacionalismos revisados y corregidos por la literatura romántica.

No sucede lo mismo en las naciones europeas en las que el fascismo se impuso desde el exterior, como Francia, Hungría, Bélgica y los Países Bajos. En esos países ocupados por la Alemania nazi hubo colaboracionistas seducidos por la ideología nazi o por las promesas territoriales de los alemanes: por ejemplo a los húngaros (contra los rumanos), a los finlandeses (contra los rusos), a los belgas flamencos (contra los belgas valones). Pero en ninguna de esas naciones subsiste la sensación de un pecado original o el recuerdo de una guerra civil tan atroz como la española como elementos capaces de prohibir la tentación autoritaria en nuestros días.

Este resurgimiento ideológico resulta especialmente perturbador en Francia porque allí convergen todos los factores necesarios para el rechazo a la democracia liberal, a la globalización y al democapitalismo. En la tentación autoritaria que encarnan el Frente Nacional y la cuarta parte de los electores franceses que lo sostienen, la nostalgia es un factor determinante: nostalgia de un tiempo en el que Francia fue el centro de un imperio territorial y cultural. La historia de Francia que se enseña a los niños en el colegio sustenta esa idea de un pasado grandioso: en vez de exaltar una Francia que participó en la fundación de un nuevo orden europeo, pacífico y próspero, los estudiantes retienen imágenes estereotipadas de gloria napoleónica y “misión civilizadora” francesa en el África negra. Por tanto, el discurso nacionalista parece legítimo. Se ve reforzado por lo que se interpreta como una pérdida de valores nacionales: estos parecen diluidos entre la anomia europea, la americanización cultural y la inmigración.

Esa inmigración africana, frecuentemente árabe y musulmana, provoca reacciones xenófobas en toda Europa. Pero la xenofobia –que resulta tentador llamar banal– solo se transforma en Francia en un partido grande y estructurado a través de la razón histórica que lo legitima. En Alemania, en Suecia o en el Reino Unido, una inmigración numerosa, turca, marroquí o india, también provoca actitudes xenófobas: pero en estos países la xenofobia no se ha convertido, como en Francia (y en menor grado en Bélgica, Finlandia y los Países Bajos), en la base de un partido autoritario. Antes de volver a esos países de Europa del Norte, estudiemos un momento más el caso francés, porque en él opera un último factor relacionado con la naturaleza del capitalismo francés. Este está dominado por un pequeño número de enormes empresas que, históricamente, en la mayoría de los casos dirigen antiguos altos servidores del Estado. Por su concentración y complicidad con la política, el capitalismo francés se opone al capitalismo alemán e italiano, descentralizados y ricos en pequeñas y medianas empresas. Al Frente Nacional le resulta más fácil en Francia de lo que le resultaría en Alemania o en Italia oponerse al capitalismo de los grandes y de la globalización, y proponer como alternativa un ordocapitalismo: ese ordocapitalismo, autoritario y autárquico, estaría además anclado en un pasado lejano y mítico, el del colbertismo. Convendría añadir que la “tentación autoritaria” solo es fuerte y estructurada si se articula en torno a la personalidad de un líder carismático: esto es evidente, ya que el autoritarismo expresa el deseo de un líder, mientras que la democracia liberal desconfía de él. Sin la dinastía Le Pen –desde el padre viril a la hija dominante– en Francia, sin Viktor Orbán en Hungría, sin Geert Wilders –fundador del Partido por la Libertad– en Holanda, sin Umberto Bossi –fundador de la Liga Norte– en Italia, o sin Timo Soini –fundador del partido de los Auténticos Finlandeses–, la tentación autoritaria no llegaría a cristalizar. El autoritarismo exige un líder, pero también una historia que le confiera una legitimidad y finalmente circunstancias adecuadas, como una inmigración mal aceptada y una crisis económica mal gestionada. La conjunción de todos esos elementos es indispensable: uno solo no es suficiente para plantear una alternativa ideológica a la democracia liberal.

Con demasiada frecuencia, se reduce únicamente a la economía la aparición del rechazo a la democracia liberal. Esa interpretación de tintes marxistas no resulta convincente: la ansiedad económica favorece la tentación autoritaria, pero esta última es autónoma de la primera. Sucede lo mismo con la inmigración, que beneficia a los ultranacionalistas como el invierno favorece a la gripe: el virus está latente, pero no es una creación del invierno. El Partido por la Libertad holandés de Geert Wilders no podría explicarse únicamente por la inmigración si no existiera un sustrato xenófobo en Holanda. Puede resultar sorprendente, porque identificamos a los holandeses con la tolerancia, pero la compleja historia de los Países Bajos está llena de guerras religiosas. Por motivos difíciles de comprender, la Holanda ocupada por los nazis tuvo el porcentaje de judíos deportados más alto de Europa. El populismo nacionalista de derechas tiene éxito en Holanda en un período de prosperidad económica, no en circunstancias en las que los inmigrantes vendrían a despojar a los ciudadanos nativos de sus empleos. Sin duda, se podría aplicar un esquema interpretativo cercano a Finlandia, a Hungría y a los flamencos de Bélgica: todos son países donde progresan los movimientos antidemocráticos y antiliberales. Esos pueblos han conquistado su independencia recientemente. Bélgica se creó hace dos siglos, pero hasta la década de 1970 los flamencos eran una minoría económica y culturalmente colonizada por los valones. ¿La verdadera autonomía de los flamencos no tiene cuarenta años y se pretende, en nombre de Europa o de la libertad de circulación, lesionar su nuevo orgullo nacional? De esa historia nace el partido Vlaams Belang. Los finlandeses solo se sienten libres desde 1989, tras el fin de sus luchas contra Suecia y Rusia. Pero, en nombre de Europa y del nuevo orden democapitalista, ¿se atacan su homogeneidad nacional tan costosamente adquirida y su reciente prosperidad? ¿Tendrían que redistribuir (a los griegos, a los españoles) incluso antes de haber disfrutado de su nueva riqueza? La crisis europea desatada en 2008 no ha encendido el fuego que calienta a esos países, pero, evidentemente, lo alimenta.

En los movimientos autoritarios, esta crisis no se interpreta como uno de los contratiempos que el capitalismo liberal sufre de vez en cuando, sino como un fracaso de todo el sistema capitalista. Existe una coincidencia en los análisis de los arqueomarxistas y los ordocapitalistas. Por ejemplo, el Frente Nacional en Francia o el partido de Viktor Orbán en Hungría no buscan suprimir el capitalismo sino nacionalizarlo, sustituir el democapitalismo –que se considera estadounidense y globalizador– por un ordocapitalismo que seguiría el modelo de Colbert o incluso el chino. De forma caricaturesca, los partidarios de este nuevo despotismo ilustrado oponen al “consenso de Washington”, que la crisis financiera habría vuelto caduco, un “consenso de Pekín”, donde el Estado central sería el garante del crecimiento. Evidentemente, esta oposición ideológica no tiene en cuenta las diferencias entre civilizaciones y entre los niveles de desarrollo.

Desafortunadamente, en apoyo de esa recuperación del despotismo ilustrado, la clase política ha abdicado de sus responsabilidades en Grecia y en Italia: tras gestionar mal el Estado y la economía nacional, esa clase política electa –por tanto, la representación democrática– ha abandonado el poder frente a tecnócratas no elegidos. ¡Qué ganga para los partidarios franceses, húngaros, belgas, holandeses y finlandeses del despotismo ilustrado! Puesto que incluso los italianos y los griegos reconocen la incapacidad de las instituciones democráticas para resolver una crisis banal de deuda pública, ¿no es el principio mismo de la democracia representativa lo que habría que cuestionar?

Esta impugnación “populista” de la democracia liberal, un término que provoca desconfianza porque deriva más del insulto que del análisis, no es exclusiva de la extrema derecha nacionalista o étnica. Recordemos que el rechazo de la democracia y el capitalismo está tan arraigado tanto en la extrema derecha como en la extrema izquierda y que la democracia liberal solo se impuso en Europa después de 1989, tras un largo combate con la Unión Soviética en el exterior y con los partidos comunistas en el interior. ¿Acaso se han volatilizado estos últimos? La hostilidad de la izquierda hacia el democapitalismo se ha transformado en otras utopías que reciclan antífonas marxistas en un decorado moderno: los militantes han pasado de la crisis final del capitalismo a la crisis final de los recursos naturales. En el ecologismo profundo se descubren las mismas aspiraciones teológicas que en el marxismo, el mismo deseo de utopía y el mismo deseo de autoridad que ya no liberarían a la humanidad de las garras de los burgueses, sino que salvarían a la Santa Naturaleza de la opresión industrial. Las técnicas de movilización de los ecologistas profundos y sus manifestaciones violentas los sitúan en el campo del populismo antidemocrático. Lo mismo ocurre con los movimientos altermundistas hostiles al democapitalismo y a veces violentos (como en el caso del francés José Bové, que destruía campos de maíz transgénico o “desmontaba” los establecimientos de McDonald’s), que sin duda consideran que el futuro de los árboles debería primar sobre la felicidad de los hombres.

¿Deberíamos clasificar en la misma categoría de adversarios de la democracia liberal a los indignados españoles? Frente a la imagen que a menudo se tiene, los indignados no participan en un movimiento estudiantil, al estilo del de Mayo del 68, sino que reúnen una población de edad similar y marginalizada, una mezcla de lumpen intelligentsia y parados de larga duración. Con su propia existencia, los indignados muestran cierta incapacidad de las sociedades postindustriales a la hora de integrar a quienes no comparten los códigos sociales y culturales que exigen las economías complejas. También se observa que el objetivo directo de los indignados españoles es la propia democracia: las instituciones democráticas y los partidos políticos españoles les parecen incapaces de responder a sus exigencias, unas exigencias que no siempre están claras. El “sistema” –expresión de los indignados– debería ser reemplazado por una utopía alternativa, de la que las interminables discusiones en la Puerta del Sol constituyen un bosquejo posdemocrático.

La democracia liberal en Europa sufre el asedio de un populismo de izquierda que se suma a los populismos de derecha. Esos ataques que convergen contra el democapitalismo revelan cómo sufren la democracia y la economía de mercado ante la ausencia de una sólida legitimación intelectual: podría decirse que los pueblos toleran la democracia liberal en razón de su eficacia, pero no en razón de su virtud intrínseca. El hecho de que la democracia liberal haya sustituido la guerra civil y las guerras religiosas que fueron la norma del pasado, el hecho de que la Unión Europea haya puesto fin a mil años de conflictos territoriales, el hecho de que el democapitalismo haya aportado a Europa una prosperidad material y una esperanza de vida (que sigue creciendo) sin precedentes e incluso inconcebibles hace cincuenta años (basta con recordar la pobreza de España, del sur de Italia o de Irlanda en torno a 1950), todo es desechado cuando la tasa de crecimiento, convertida en la medida de todas las cosas, se debilita y pasa del 3% al 0% al año. ¿A quién o a qué atribuir una legitimidad tan débil de la democracia liberal, que hace que una simple crisis coyuntural produzca un cuestionamiento fundamental? Sin duda, la desesperación que suscita el estancamiento económico hace que los más jóvenes pierdan todo sentido común, especialmente cuando estaban acostumbrados a crecer en sociedades en paz y siempre prósperas. Sin duda, la gestión de los Estados por parte de una clase política uniformemente mediocre siembra dudas no sobre esa clase política sino sobre el “sistema” que les ha conferido una autoridad superior a su capacidad. Pero ¿no es la virtud de la democracia confiar el poder a los mediocres con la única condición de que ese ejercicio del poder esté limitado en el tiempo? Sin duda, y en último lugar, la defensa y la ilustración intelectual de la democracia liberal dejan mucho que desear: nos faltan los Karl Popper, los Friedrich Hayek, los Raymond Aron, los Milton Friedman, los Octavio Paz que afirmen la superioridad espiritual y operacional de la democracia. Esa generación, que había vivido el despotismo y el totalitarismo, demostraba un conocimiento interiorizado y una fogosidad polémica al servicio de la democracia liberal que no era, ni es, solamente instrumental, sino también espiritual y humanista. Del mismo modo, la creación de la Unión Europea tras la Segunda Guerra Mundial fue un acto espiritual y humanista. En lugar de esa defensa escuchamos los gritos de los populistas, que encuentran eco en unos medios contemporáneos más ávidos de sensaciones fuertes que de razonamientos sutiles, más perseguidores de apocalipsis que de progresismo. Además de los populistas étnicos y revolucionarios inquieta el espacio mediático y político que han conquistado los “tontos útiles” en tiempos de “crisis”. Recordamos que la expresión remite a Lenin, que calificaba así a los aliados “objetivos” del bolchevismo, empresarios capitalistas dispuestos a vender la cuerda con la que serían ahorcados e intelectuales seducidos por las maravillas soviéticas. Esos tontos útiles han vuelto y como siempre andan en busca de paraísos exóticos: hoy, China. El mito del emperador filósofo viene de China, a través de las narraciones jesuitas que Voltaire y Leibniz transformaron en la teoría del despotismo ilustrado. La China real nunca ha tenido nada que ver con esta China soñada y los dirigentes chinos, como en el pasado, explotan a su pueblo más que lo ilustran. Pero poco importa lo real: aquello a lo que incesantemente se enfrentan la democracia liberal y el democapitalismo pocas veces tiene que ver con la realidad. La democracia liberal y el democapitalismo son reales y por tanto no hacen soñar. Los populismos son míticos y por eso provocan pasiones: la tentación autoritaria resulta más amenazante cuanto más irreal es. La democracia liberal es tanto más frágil y digna de ser defendida en la medida en que es verdadera. Sería oportuno que esa verdad de la democracia liberal quedase inscrita lo antes posible en una Constitución federal europea. ~

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Vladímir Putin, el Liberticida

‘EL HOMBRE SIN ROSTRO’

Vladímir Putin, el Liberticida

Por Mario Noya

Qué gran libro formidable, que infunde asombro y miedo, esta biografía de Vladímir Putin, presidente, padrino de Rusia, enemigo jurado de la libertad. Periodismo coraje, sabueso; periodismo denuncia, a la intemperie. Masha Gessen: vigila tus espaldas. Y tu comida. Lo que bebes. Y quién te toca.

El hombre sin rostro es una biografía o sea un yoacuso del siniestro sujeto que sojuzga Rusia, Vladímir Vladimírovich Putin, el matonejo de barrio que ya de pequeño quería ser ¿astronauta?, qué va, espía, así que en vez de un póster de Gagarin en la dacha tenía el retrato del tenebroso Yan Berzin, héroe de la Revolución, fundador de la inteligencia militar soviética y, por aquello que pasa cuando llega San Martín, ultimado en los años 30 en una de las batidas del megahunter Iósif Stalin. “Se le restituyó el honor en 1956”, explica Masha, “pero desde entonces ha permanecido en la oscuridad. Habría que ser un verdadero obseso del KGB para no solo conocer su nombre, sino también haber conseguido un retrato suyo”. Vova lo era. Y seguro que a papá no le parecía del todo mal: al fin y al cabo Vladímir Putin padre perteneció (¿durante cuánto tiempo?) al NKVD.

Me fascinaba cómo una pequeña fuerza, una sola persona, podía conseguir algo que un ejército entero no podía –les dijo [Putin] a sus biógrafos–. Un solo agente de inteligencia podía determinar los destinos de miles de personas.

Vladímir Vladimírovich Putin o la voluntad, por supuesto que lo consiguió. Medrar en la cloaca, vivir en el lado oscuro, al acecho de la vida de los otros. “Putin amaba a la Unión Soviética y amaba al KGB”, escribe Masha Gessen y se le escapa un pasado. Porque Putin ha seguido amándolos; hasta resucitarlos. Por eso Rusia es hoy un brutal Estado malevo, donde se persigue con saña a la oposición y a las voces independientes y se pergeñan guerras salvajes (Chechenia). Un Estado criminal que no ha dudado en practicar el terrorismo (Moscú, Riazán, ¿Beslán?) contra sus propios ciudadanos, que saben de sobra que no lo son: son súbditos.

Como dijo Kaspárov hace pocas fechas en Washington, el actual Estado ruso es absolutamente excepcional: mientras que las demás dictaduras que hay en el mundo son monárquicas, clericales o militares, la de Rusia representa el gobierno de los servicios secretos para los servicios secretos.

Esas “pocas fechas” del párrafo anterior del gran Krauthammer son de hace cinco años. Para entonces ya habían sido asesinados (o hallados muertos en las más extrañas circunstancias), encarcelados o forzados a exiliarse individuos como Anatoli Sóbchak, Serguéi Yúshenkov, Borís Berezovski, Alexánder Litvinenko, Serguéi Magnitski, Anna Politkóvskaya, Mijaíl Jodorkovsky, Vladímir Gusinski, Dimitri Rozhdestvenski y Yuri Shchekóchijin, de cuyas vidas da cumplida cuenta Gessen en este memorable libro de difuntos.

Es posible que Anna Politkóvskaya fuese víctima de las luchas de poder en Chechenia. Puede que Yuri Shchekóchijin fuese asesinado por algún empresario o político cuyos trapos sucios había aireado. Es posible que la muerte de Serguéi Yushénkov fuese, como afirmó más tarde la policía, ordenada por un rival político. Puede que Anatoli Sóbchak muriese de un ataque al corazón. Pero si todas estas posibilidades, por separado, parecen poco probables, juntas resultan casi absurdas. La verdad sencilla y evidente es que la Rusia de Putin es un país donde muchos rivales políticos y críticos destacados son asesinados y que, al menos en algunos casos, las órdenes provienen del despacho del presidente.

Por ejemplo, en el del exespía Litvinenko, asesinado con deletérea impunidad en el Reino Unido, cuna de derechos y libertades.

El asesinato de Alexánder Litvinenko fue sin duda obra del gobierno ruso, con autorización al más alto nivel; el polonio 210 que lo mató sólo se fabrica en Rusia. Su producción y exportación están estrictamente controladas por las autoridades nucleares federales, y la extracción de la dosis necesaria de la cadena de producción requiere una intervención del más alto nivel en uno de los primeros pasos de esa cadena. La autorización para una intervención así debía provenir del despacho del presidente. En otras palabras, Vladímir Putin ordenó la muerte de Alexánder Litvinenko.

***

“Han ganado, amigos”, sentenció ya en diciembre de 2000 Alexánder Tsipko, uno de los pioneros de la glasnost. Supo entonces que no habría tal apertura. Que habría por el contrario cerrojazo. Libertad, para qué, lo dijo hace un siglo Vladímir Lenin e insiste ahora Vladímir Putin, gran ladrón por lo demás (Masha Gessen lo enfila con los pleonexos más que con los cleptómanos): hay quien le ha calculado una fortuna de 40.000 millones de dólares.

Así que Rusia no es libre. Así que Rusia es corrupta. Y en el exterior, el parapeto de los peores canallas: Ahmadineyad, Bachar Asad, la psicopática dinastía Kim norcoreana. A la hora de emular, esta Rusia no quiere ser USA sino China, con su Estado depredador, mafioso y liberticida.

Pero el pero, qué bueno, por una vez el adversativo se revuelve contra lo pésimo. El pero es Masha Gessen, el pero son muchos de los rusos que, con ella, salieron a la calle en diciembre a clamar contra el último pucherazo electoral del capo di tutti i capi, Vladímir Vladimírovich Putin. “Estoy segura de que aquí hay más de cinco mil personas –las estimaciones llegarán hasta las diez mil–, y eso la convierte en la mayor manifestación en Rusia desde principios de los años noventa”, anotará el lunes 5.

Pienso: “Esto lo he visto antes”. Es el momento en que el miedo se desvanece. Alguien se introduce en un vehículo policial para rescatar a sus hermanos, y los policías antidisturbios se apartan y se lo permiten. Un momento pequeño para un gran cambio.

Masha sabe que “el problema del régimen soviético y del creado por Vladímir Putin a su imagen y semejanza” es que son “sistemas cerrados” de destrucción “impredecible”. Pero igualmente sabe que las protestas los socavan. Por eso es tan importante el momento en que el miedo se desvanece. Por eso es crucial prolongar ese momento, convertirlo en todo un tempo. “La gente que se manifiesta contra el fraude electoral está de hecho exigiendo el desmantelamiento del sistema en su conjunto. Y eso, a falta de otros referentes, nos remite a la caída de la Unión Soviética. Ese proceso duró cinco años y discurrió siguiendo un ritmo de dos pasos hacia delante y uno hacia atrás. (…) una vez que se inició el proceso, el régimen tenía los días contados”. “Puede que tarde meses o quizá unos pocos años, pero la burbuja de Putin estallará”. “Las protestas deben continuar hasta que Putin y su círculo de confianza se den cuenta de que son una minoría muy reducida y muy mal vista”; aquí no lo sé, “muy reducida y muy mal vista”, no lo tengo yo tan claro, sobre todo cuando pienso en los sectores ultranacionalistas y en los pacientes voluntarios de los cirujanos de hierro, pero por supuesto ojalá me equivoque. Y ojalá se equivoque Masha Gessen cuando, teniendo bien presente la ejecutoria del hombre sin rostro (¡por qué ese título!, el único pero. Tiene rostro Putin, esa cara de gélido criminal despiadado), aventura escenarios de futuro:

Las protestas deben continuar hasta que Putin y su círculo de confianza se den cuenta de que son una minoría muy reducida y muy mal vista, y entonces se comportarán como animales acorralados. ¿Qué les queda aún en su limitado repertorio? ¿Un atentado terrorista que permita a Putin declarar el estado de emergencia?

Ni entonces se rendiría/callaría la ejemplar Masha Gessen, que está abonada a la esperanza: aunque pudiera retrasar su caída “un año o dos”, una decisión como esa “no salvaría” a la putinocracia.

Ojalá no se equivoque. Y que lo que venga después no sea un tirano, un régimen todavía peores. Es lo que tiene lo inimaginable cuando se pone a pasar: que, tantas veces, devasta.

Cristina Kirchner desafía a España con la nacionalización de YPF

proyecto de ley en el congreso

Cristina Kirchner desafía a España con la nacionalización de YPF

Horas después de la advertencia de Soria, el Ejecutivo de Fernández de Kirchner declara de interés público el 50,01% de las acciones.

El Gobierno argentino ha iniciado este jueves el proceso de nacionalización de YPF. Ignorando las advertencias del Ejecutivo español que, por boca de José Manuel Soria, ministro de Industria, había advertido horas antes de que la decisión tendría “consecuencias”, Cristina Fernández de Kirchner ha enviado al Congreso un proyecto de ley que declara de interés público (y, por tanto, objeto de nacionalización) el 50,01% de las acciones de la compañía. Ahora, el Tribunal de Tasaciones argentino deberá establecer cuánto se paga por esas acciones.

Tras varias semanas de tensión entre Repsol y el Gobierno argentino la estatización de YPF está prácticamente realizada. El gabinete de Cristina Fernández de Kirchner justifica esta decisión por la menor inversión de Repsol en YPF en los últimos meses y por la necesidad de alterar la ecuación energética. Argentina, según varios dirigentes han explicado a una radio local, “necesita importar energía, cuando tiene suficiente para abastecerse”.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, y el segundo en la cartera de Economía, Axel Kicillof, se han reunido con los gobernadores y con Antonio Brufau, presidente de Repsol-YPF, esta misma tarde, antes del anuncio del interés del Gobierno de hacerse con el 50% de la petrolera. YPF se ha disparado un 6,99% en la bolsa bonaerense esta misma tarde tras la caída del 5% de ayer.

El texto, según publica el diario argentino Clarín, declara de interés público hasta el 50,01% de las acciones clase B de la petrolera. El texto declara de “utilidad pública” ese porcentaje de acciones clase D de la petrolera. Son 100 millones de títulos del Grupo Eskenazy y casi 96,6 millones de acciones de Repsol. Es una medida muy importante para el gobierno argentino ya que están expropiando la mayor empresa del país.

El proyecto

En total, YPF tiene actualmente 393 millones de acciones clase D, las que el gobierno argentino considera susceptibles de expropiación. Un 57,43% pertenecen a Repsol, un 25,46% al Grupo Petersen, mientras que un 17,09% se negocian en bolsa y un 0,02% está ya en el poder del Estado.

El proyecto de expropiación de la petrolera enviado al congreso argentino establece, según el diario argentino, que si es necesario expropiar más acciones para que el Estado argentino llegue al 50,01%, esos títulos se expropiarán de modo tal que se respeten las proporciones en poder de los otros accionistas.

El precio que se pagará a Repsol por las acciones expropiadas está todavía por determinar y serán, según el texto del proyecto, el Tribunal de Tasaciones de la Nación en colaboración con la Secretaría de Energía los que se encarguen de fijarlo.

 

LA REVOLUCION DE RON PAUL

El alto costo de los presidentes-payasos

El alto costo de los presidentes-payasos

por Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner es periodista cubano residenciado en Madrid.

¿Cuánto cuestan los presidentes-payasos? Primero, ¿qué es un presidente-payaso? Se trata de esos tipos que tienen una idea circense de la función pública. Creen que han sido elegidos para entretener, no para servir y cumplir con las leyes. Hablan nueve horas, cantan, insultan, dicen barbaridades.

Fidel, por ejemplo, cuando actuaba en la pista mayor del gran circo habanero, acusó a EE.UU. de desviar los huracanes hacia la Isla. Muchos años más tarde, su discípulo Hugo Chávez aseguró que el terremoto que destruyó medio Haití fue un arma secreta probada por el Pentágono en el Caribe. Todo vale para salir en los papeles y para generar noticias.

Uno de los rasgos más notorios de los presidentes-payasos es su candorosa irresponsabilidad. No advierten, o no les importa, el daño que les hacen a sus países. Viven tan pendientes del aplauso y del titular de primera plana, que son incapaces de calcular o prever el costo de sus acciones. Incluso, sucede algo más grave: sus compatriotas suelen reírles las gracias sin percatarse de las adversas consecuencias económicas generales que acarrea tener como rostro visible de la sociedad a un presidente-payaso.

Un caso reciente es el del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Correa acaba de armar un espectáculo absolutamente mediático con su demanda triunfal de cuarenta millones de dólares contra un respetado diario, El Universo de Guayaquil, que acabará confiscado o clausurado por una crítica columna de opinión publicada por Emilio Palacio.

Los propietarios del diario, además, como el autor del artículo, fueron condenados a tres años de cárcel y tuvieron que exiliarse antes de acabar tras las rejas. Durante las semanas que duró el sainete, Correa mantuvo en vilo al país y a la prensa internacional, generando una enorme cantidad de información, culminada en una manifestación muy fotogénica encabezada por él el día de la sentencia, con velas incluidas.

¿Qué fue lo que trascendió de este lamentable show? Muy sencillo: que Ecuador es un país poco fiable en el que no vale la pena invertir. Es una sociedad amable, desgraciadamente administrada por un gobierno poco serio. Se trata de una nación “bananera”, de acuerdo con el editorial del Washington Post, en la que “tras cuatro cambios de jueces, un magistrado temporal asume el caso, ordena una vista, y 33 horas después emite una resolución de 156 páginas, probablemente escrita por un abogado de Correa”.

A los dos días de la trágica payasada contra El Universo, un panel especial administrado por la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya, emitió un laudo provisional a favor de Chevron, a reserva de un fallo posterior, para detener una sentencia ecuatoriana que condenaba a la empresa petrolera a pagar miles de millones de dólares como compensación por un discutido daño ecológico infligido al país hace varias décadas por otra compañía.

Chevron, según su testimonio, descubrió pruebas de fraude, corrupción y, como en el caso de El Universo, que la sentencia había sido escrita por los demandantes y no por el juez encargado de dictarla. El sistema judicial ecuatoriano, presumiblemente, estaba podrido y funcionaba como un brazo de los deseos y caprichos de la presidencia de la República y como una fuente de enriquecimiento ilícito dentro de las alcantarillas del poder.

Todo eso es carísimo. En los tiempos de la globalización y de la información instantánea, los presidentes están obligados a cuidar la marca-país con el mismo celo con que los empresarios tratan de proteger el prestigio de las compañías que dirigen y los productos que manufacturan.

Los países y las ciudades proyectan ciertas imágenes muy importantes para la toma de decisiones. Existe un baremo internacional (The Anholt-GfK Roper Nation Brands Index) que mide y contrasta la calidad de la imagen de las naciones y, lógicamente, Ecuador aparece por los suelos. Por eso los capitales se refugian en Zurich y huyen de Quito.

Ello significa que cuando Rafael Correa gana 40 millones de dólares por medio de detestables trucos legales —aunque luego los asigne a una causa caritativa—, no sólo arruina a una familia y a centenares de trabajadores de El Universo, sino, además, perjudica a todos sus compatriotas. Con esos escándalos, los ecuatorianos pierden miles de millones en inversiones que nunca se van a hacer, o en negocios que no se llevarán a cabo, porque nada hay más importante que la seguridad jurídica para cualquier inversionista serio del planeta, y en Ecuador no hay siquiera vestigios de ese fundamental clima institucional.

Los payasos, sin duda, son criaturas adorables, pero es muy conveniente mantenerlos alejados de la política. Cuestan demasiado.

Ecuador: Abrir las fronteras no es cooperar con terroristas

Ecuador: Abrir las fronteras no es cooperar con terroristas

por Gabriela Calderón de Burgos

Gabriela Calderón es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).

En uno de los blogs de la revista Foreign Policy Otto Reich, ex asistente del Secretario de Estado de EE.UU., y Ezequiel Vásquez, colaborador de Americas Forum, afirman que la política migratoria del gobierno de Rafael Correa “ha permitido que las organizaciones criminales transnacionales  y grupos terroristas…potencialmente usen al país como una base de operaciones con el objetivo de eventualmente perjudicar a EE.UU.”1 Contrario a lo que piensan los autores, señalar una vulnerabilidad no es un argumento suficiente como para imponer restricciones.

Vale la pena recordar que antes de que Correa anunciara en junio de 2008 su política de la “ciudadanía universal”, Ecuador ya tenía una política migratoria liberal comparado con otros países. El Estado ecuatoriano solo le pedía visa de turismo a 27 países.2

También es importante recordar que en Ecuador hay dos mundos paralelos desde antes de que Correa llegue al poder: aquel descrito en nuestra Constitución, leyes y documentos oficiales y lo que sucede en la práctica. Los autores asumen que si hubiese una ley migratoria con mayores restricciones se dificultara el ingreso de criminales internacionales a nuestro país y su capacidad de utilizar nuestro territorio como base de operaciones. Sin embargo, fue en 2004 que se capturó a Simón Trinidad de las FARC en Quito con documentos ecuatorianos falsos —pasaporte y cédula.3 También fue entre 2004 y 2007 que las Fuerzas Armadas ecuatorianas hallaron 117 campamentos de esa organización terrorista en nuestro territorio.4 Tampoco hay que olvidar que el número dos de las FARC, Raúl Reyes, estaba utilizando territorio ecuatoriano como base de operaciones hasta marzo de 2008. Todo esto ocurrió antes de que Correa implementara la política que los autores cuestionan.

Reich y Vásquez señalan como evidencia, por ejemplo, el incremento en un 550% (de 92 personas en 2006  a 518 en 2010) del ingreso de pakistaníes al Ecuador durante los últimos cuatro años y luego mencionan el caso del ciudadano pakistaní arrestado en 2011 por estar involucrado en tráfico de personas. Sin embargo, no explican por qué hay que asumir que cualquier pakistaní que ingresa a Ecuador es un potencial criminal o terrorista.

Las cifras mencionadas por Reich y Vásquez deben ser contextualizadas. El ingreso de extranjeros ha aumentado en general, un efecto natural de facilitarle a los extranjeros (de cualquier nacionalidad) visitar nuestro país. Un incremento de 550% fuese algo inusualmente extraño si fuese un caso aislado. Pero si analizamos las estadísticas de ingresos de extranjeros provenientes de todos los países entre 2006 y 2010, veremos que el incremento promedio fue de 318%.

Finalmente, Reich y Vásquez afirman que Ecuador se está volviendo un Estado fallido debido al demostrado ingreso de terroristas y criminales internacionales. Sucede que si seguimos esa misma argumentación habría que concluir que EE.UU. también va por el mismo camino debido a las múltiples detenciones de capos de drogas en territorio estadounidense y a que los que perpetraron la barbaridad del 9/11 tenían visa de turistas para estar en EE.UU. Pero eso sería una exageración, como la de los autores cuando expresaron que abrir las fronteras a turistas de cualquier nacionalidad es algo “anti-americano, anti-democrático, pro-Irán”.5

La reelección de Obama no sería el fin de la libertad

La reelección de Obama no sería el fin de la libertad

por Gene Healy

Gene Healy es Vice Presidente de Cato Institute.

No cedo ante nadie en mi convicción de que la presidencia de Barack Obama ha sido un desastre para la República. Recientemente, incluso sugerí que algunas de sus ofensas alcanzaron el nivel de “graves crímenes y delitos”.

Sin embargo, por mucho que lo intento, no puedo convencerme de que las elecciones de 2012 son una “piedra angular en la historia” y que serían el “fin del juego” para la libertad a menos que él sea vencido. Si Obama gana, la lucha continúa; si pierde, no es motivo para celebrar todavía.

Tenga en cuenta que, desde Franklin Delano Roosevelt, pocos presidentes de segundo periodo han sido capaces de realizar grandes diabluras. Obama podría ya haber hecho la mayor parte del daño del que es capaz.

Por supuesto, todavía queda la cuestión de deshacer los graves daños que ya se han hecho.

Mitt Romney se ha comprometido a firmar la derogación de Obamacare (para la cual Romneycare sirvió de modelo) si resulta electo. El veto de Obama sería un obstáculo difícil de superar, pero no sería necesariamente imposible de hacer, en función de lo que determine la Corte Suprema.

Le pregunté a Michael Cannon, el gurú de política sanitaria de Cato, “¿Cuánto se puede lograr desfinanciando Obamacare si Obama es reelecto?” Bastante, afirmó, dado que los intercambios de seguros de salud “son fundamentales para Obamacare. Si los estados se niegan a crearlos, la ley dice que los federales pueden. Pero no ofrece presupuesto alguno. Y buena suerte consiguiéndolos en un Congreso dirigido por el Partido Republicano”.

En caso de que el Partido Republicano asuma la presidencia, un gobierno republicano unificado presenta sus propios desafíos. El difunto Bill Niskanen, presidente por un largo periodo del Cato Institute, señaló que EE.UU. “prospera más cuando los excesos son moderados, y, si los números de los últimos 50 años sirven de referencia, un gobierno dividido es lo que los modera”.

Según los cálculos de Niskanen, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el gasto de los gobiernos unificados ha sido casi tres veces superior al de los gobiernos divididos y lo primeros han sido más propensos a derrochar recursos y vidas en el extranjero.

Tal vez los días del “Proyecto de la Calle K” pasaron, gracias al movimiento Tea Party energizado por los abusos de Obama —pero necesitarán mantener la presión sobre los republicanos.

Como los profesores de derecho Eric Posner y Adrian Vermuele señalan en su libro Executive Unbound: “La continuidad a través de las presidencias es sorprendente. Richard Nixon respetó y apoyó el avance de programas liberales de la Gran Sociedad… [Y] durante el gobierno de Reagan, el gasto público continuó su avance también”.

Obama continuó con los rescates de Bush, señalan más adelante, y él ha “conservado las principales características de prácticamente cada herramienta contra el terrorismo utilizada por la administración de Bush”.

De hecho, hay algo extrañamente mecánico en la forma en que el Estado moderno se expande constantemente sin importar cuál partido o presidente se encuentre en el poder.

El verano pasado la Ley Patriota fue renovada de forma automática por la presidencia, pocas semanas después de que el Equipo SEAL 6 acabara con la vida de Osama bin Laden. A medida de que la amenaza terrorista disminuyó, la guerra perpetua contra el terrorismo continuó, incluso siendo ahora los ciudadanos estadounidenses blanco de robots que asesinan a control remoto.

En julio, una de las luchas perennes del presupuesto en Washington presentó un matiz interesante: Resulta que, si el Congreso fallaba en aumentar el techo de la deuda en el plazo reglamentario, el Poder Ejecutivo no podía detener el gasto, aunque lo intentara.

El gasto seguiría, según informó Reuters, porque la Tesorería no sería capaz de “reprogramar a las computadoras del gobierno que generan pagos automáticos en la fecha límite”.

En casa y en el extranjero, el gobierno federal está fuera de control y parece que no hay un interruptor manual capaz de apagarlo.

Como otros han observado, nuestro gobierno se ha convertido en un tren fuera de control —y las elecciones presidenciales parecen cada vez más una lucha por determinar quien podrá sentarse al frente y pretender que conduce.

El punto es hacer fracasar esta ofensiva y ninguna elección puede hacer eso. Pase lo que pase en noviembre, el trabajo aún debe continuar.

El fantasma del rescate ronda España

El fantasma del rescate ronda España

por Lorenzo Bernaldo de Quirós

Lorenzo Bernaldo de Quirós es presidente de Freemarket International Consulting en Madrid, España y académico asociado del Cato Institute.

En las últimas semanas, el fantasma de un potencial rescate de la economía nacional ha retornado del ultramundo. Por el momento, las reformas impulsadas por el gobierno no han generado la confianza suficiente en los mercados, como lo refleja el aumento de la prima de riesgo de la deuda nativa frente a la alemana y la ampliación del diferencial entre el bono italiano y el español.

En este contexto, el principal escollo al que se enfrenta España es obtener los recursos financieros precisos para cubrir la fase de transición que va desde la implantación del programa de consolidación fiscal y de reformas estructurales hasta la vuelta del crecimiento. Si el acceso a los mercados sigue cerrado y no se reabre la ventanilla de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), la situación se volverá crítica y la hipótesis de una intervención tendrá serias posibilidades de materializarse.

La caída de la demanda interna, la austeridad presupuestaria y el dinamismo de las exportaciones reducirán de manera sustancial el déficit de la balanza por cuenta corriente en 2012 y permitirán lograr un moderado superávit en 2013. Ahora bien, la vulnerabilidad de la economía española se refleja en su Posición Inversora Internacional Neta, esto es, la diferencia entre lo debido a España en el exterior y lo que ésta adeuda al resto del mundo. A finales de 2011, el endeudamiento externo ascendió a unos 995.000 millones de euros, algo menos del 100% del PIB. Desde esta perspectiva, la economía nacional no tendría dificultades para cubrir su déficit corriente, pero sí para hacer frente a los vencimientos de la deuda exterior acumulada, si no logra obtener los fondos suficientes para ello.

Ese escenario se agrava si se tiene en cuenta que España se mantendrá en recesión en 2012 y, con grandes probabilidades, en 2013. Esto significa que no generará ingresos para hacer frente a sus obligaciones sin financiación internacional. En la coyuntura actual es impensable que esos fondos procedan del sector privado en el corto plazo y, con la finalización del programa de asistencia (LTRO) del Banco Central Europeo, España se queda sin el único instrumento que le proporcionaba liquidez. En 2011, el BCE nos suministró 140.000 millones de euros y, en 2012, la apelación al instituto emisor europeo habría ascendido a 150.000 millones de euros. Este corte de la liquidez dificulta de manera extraordinaria el éxito del plan de estabilización presupuestaria y de ajuste estructural del gobierno Rajoy.

Las uniones monetarias no pueden funcionar, ni nunca han funcionado, si la banca central no actúa como prestamista de última instancia en casos de riesgo sistémico. El caso en favor de esa actuación es, además, incuestionable cuando uno, varios o todos los integrantes del área monetaria común ponen en marcha las medidas para corregir sus desequilibrios. En este caso no existe peligro de incurrir en una situación de riesgo moral, es decir, de recurrir al banco central para mantener malas políticas económicas. Obviamente, éste no es el caso de España. Sin embargo, la austeridad presupuestaria, el saneamiento y reestructuración del sistema banca-cajas y la reforma laboral son condiciones necesarias para salir de la crisis, pero no suficientes si la economía española se asfixia por falta de liquidez.

Desde esta perspectiva, las dificultades externas de España son una manifestación de la puesta en cuestión por parte de los mercados de la viabilidad de la Eurozona, el convencimiento de que, si el BCE no está dispuesto a operar como cortafuegos en escenarios como el actual, el euro terminará saltando en pedazos. Sin la acción de la Reserva Federal (Fed) y del Banco de Inglaterra, la crisis financiera en EE.UU. y en el Reino Unido habría desembocado en una depresión. El BCE-Alemania está cometiendo los mismos errores de la Fed en la América de los años 30 del siglo pasado, con un elemento añadido: su comportamiento ha sido absolutamente asimétrico. Inyectó liquidez en cantidades masivas en el primer quinquenio del euro para ayudar a que Alemania digiriese los costes de la Reunificación, lo que provocó burbujas insostenibles en la periferia y ahora rechaza hacerlo para los Estados de la Unión Monetaria que están acometiendo programas de ajuste para corregir situaciones creadas, en buena parte, por su estrategia previa.

Sin un cambio en la política del BCE-Alemania, España está abocada a ser intervenida. Con independencia del coste financiero de esta iniciativa para rescatar a una economía del tamaño de la española, las consecuencias serían nefastas. Por un lado, se transmitiría a los mercados la idea de que se trata de igual modo a quienes son rigurosos que a quienes no lo son, alimentando movimientos especulativos contra cualquier Estado miembro. Por otro, la experiencia muestra, léase Portugal, que las intervenciones, tal como han sido practicadas por la troika hasta el momento, hunden a las economías en una espiral depresiva que fuerza a nuevas intervenciones para evitar su bancarrota. En ambos supuestos, la falla estriba en la negativa del BCE a actuar como prestamista de última instancia para los países que hacen los deberes.

Dicho esto, España no es del todo inocente. El gobierno Rajoy ha cometido un error de bulto, la subida del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), del Impuesto de Sociedades y de la fiscalidad sobre las rentas del capital, cuya incidencia depresiva sobre el crecimiento económico y, por tanto, sobre la recaudación es indiscutible, sobre todo, en una recesión. Lo adecuado habría sido recortar simultáneamente gastos e impuestos directos. De este modo, se habría facilitado y anticipado la recuperación. En todo caso, la política reformista del gabinete no ha terminado y ha de ser intensificada. Queda pendiente la liberalización del sector servicios, de la distribución comercial, de las profesiones, la privatización o el cierre del voluminoso sector público empresarial, etcétera.

La cuestión es si el gobierno tendrá tiempo para que su programa surta efecto y ello dependerá de si la economía española tiene acceso a la financiación. En este contexto, no hay que esperar nada o poco de los mercados, cuyas incertidumbres, con mucha suerte, sólo comenzarán a despejarse en el medio plazo. Europa tiene la palabra y España ha de jugar fuerte, porque una intervención sería inaceptable políticamente e injusta económicamente.

La crisis en cinco actos

La crisis en cinco actos

por Alberto Benegas Lynch (h)

Alberto Benegas Lynch (h) es académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.

En esta nota periodística ensayaré resumir los ejes centrales de esta nueva crisis iniciada en 2008 que, de un tiempo a esta parte, con mayor o menor rigor, tiene en vilo al mundo y que a nuestro juicio todavía no se ha develado en toda su magnitud.

Como los anteriores desbarranques, el origen se sitúa en los atropellos y descalabros de un aparato estatal desbocado que formula promesas de imposible cumplimiento, se entromete en los arreglos contractuales pacíficos entre las personas, manipula la moneda, el crédito y la tasa de interés en el contexto del inaudito sistema bancario de reserva fraccional administrado por la banca central, decreta disposiciones laborales que expulsan del mercado a los que más requieren de empleo, incrementa el gasto de modo astronómico, eleva el déficit fiscal a límites exorbitantes, aumenta el endeudamiento público a alturas inconcebibles para cualquier mente responsable y llena volúmenes y volúmenes con legislaciones, controles, regulaciones y reglamentos que asfixian la economía y relegan el derecho a meras declamaciones sin contenido y sin brújula ni parámetros extramuros de la norma positiva, en un contexto de aniquilación de la división horizontal de poderes.

Ese es el primer acto donde se sientan las bases de lo que luego indefectiblemente vendrá. El segundo acto, naturalmente consiste en el crujir de la economía que se nota con mayor intensidad en las grandes corporaciones, industriales, comerciales y financieras que amenazan con despidos en masa y con quebrantos de diversa envergadura.

En el tercer acto surge el pánico por la antedicha posibilidad de derrumbe en cadena de colosos del mundo de los negocios con lo que los gobiernos se abalanzan a forzar “salvatajes” en gran escala de aquellos emporios en dificultades, desde luego con recursos provenientes de aumentos adicionales en los gravámenes, con mayores presiones inflacionarias, contrayendo dosis mayores de deuda o haciendo uso de los tres canales simultáneamente.

El cuarto acto muestra una escalada de agitadas manifestaciones de “indignados” y otras protestas sindicales y sociales de diversa magnitud y violencia. Son los que sienten en sus bolsillos la severidad de la crisis que están financiando compulsivamente. Son los relativamente más débiles que no han tenido poder de lobby para recibir los mencionados “salvatajes” (por otra parte estas transferencias compulsivas de recursos no pueden generalizarse: siempre se llevan a cabo a favor de algunos y en contra de otros que son los que se hacen cargo de los platos rotos).

El quinto acto que tiene lugar en paralelo a las anteriores etapas estriba en el necesario apoyo logístico no solo de las políticas de la primera etapa (que muchos proponen acentuar) sino de las comentadas medidas de financiamiento forzoso. Estos se dividen en cuatro categorías. En primer lugar, los propios agentes gubernamentales que defienden lo hecho. En segundo término, los ideólogos keynesianos y socialistas y las nefastas burocracias internacionales y sus compañeros de ruta que alegan peligros de “crisis sistémicas” sin percatarse que de modo superlativo están contribuyendo a profundizar sus raíces y consecuencias. En tercer lugar, los integrantes de las grandes corporaciones y sus voceros que se mantienen a flote merced a lo ocurrido, sin asumir los costos por su ineptitud e irresponsabilidad, al contrario de los genuinos empresarios que operan en base a la satisfacción de sus clientes. Y en cuarto lugar, los usufructuarios de dividendos y rentas provenientes de esas empresas, quienes declaman en la sobremesa sobre el dolor de los relativamente más pobres pero les importan un bledo a la hora de recoger los frutos malhabidos, situación que es compartida también por buena parte de los administradores de carteras, concentrados y abstraídos en sus arbitrajes como si pudieran seguir con sus negocios con independencia de lo que ocurra en el mundo que los rodea.

Si se viera el proceso de la crisis en una secuencia cinematográfica se observaría en una punta a los mal llamados empresarios que acuerdan con el poder de turno y, en la otra, a los esquilmados en el fruto de sus trabajos, cual aspiradora gigante que succiona sus ahorros y carcome todas sus ilusiones. Pero lo llamativo del caso es que cuando estos explotados se quejan, piden más de lo mismo en cuanto a las políticas que precisamente los empobrecieron. Esto último se debe al nefasto clima educativo que hace de operación pinza: por un lado recetas socialistas, intervencionistas y estatistas y, por otro, la propaganda escolar y universitaria que en gran medida enseña que es buena la destrucción del derecho de propiedad y que la solución radica en el autoritarismo de un Leviatán cada vez más adiposo y hambriento, sin necesidad de  que las personas realicen esfuerzos ni asuman responsabilidades y afronten sus deberes.

Es de desear que la situación se revierta con el esfuerzo de quienes defienden los valores y principios de la sociedad abierta y combaten la prepotencia del sistemático e inmisericorde atropello gubernamental, paradójicamente encargado de proteger y garantizar los derechos de la gente, pero en los hechos convertido en el peor enemigo de las libertades individuales. Si esto no se revierte, el peso cada vez mayor sobre los más necesitados hará explotar por los aires todo vestigio de civilización. Es tragicómico en verdad que se pretenda responsabilizar de la crisis al inexistente capitalismo en una carrera desenfrenada por acentuar la desaparición de todo vestigio de aquel sistema.

Resulta indispensable que los estatistas asuman la responsabilidad por sus propuestas y no pretendan endosarla a corrientes de pensamiento que propugnan la libertad. Tal como ha escrito Antoine de Saint-Exupéry, que vale tanto para esto último como para los que se arrogan derechos sobre el bolsillo del vecino: “Un ser humano significa, precisamente, ser responsable”.

Sólo para iniciados

Autor: Juan Bustillos

 

 

Generales en guerra sucia embarcan a Josefina Vázquez Mota

12/04/12

Mal empezó la guerra sucia, en el cuartel panista, en el primer día de campaña del nuevo equipo de Josefina Vázquez, el especializado, precisamente, en aniquilar al contrario.

Cuando la guerra sucia se reduce a descalificaciones, como aquello de que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México, no hay problema, ¿cómo desmentirlo?, pero es otra cosa cuando se trata de datos duros.

Ayer, los generales en guerra sucia de Josefina Vázquez Mota embarcaron a la candidata panista a la Presidencia de la República. Le hicieron creer que tenía en las manos la prueba de que la campaña publicitaria de Enrique Peña Nieto, basada en el cumplimiento de sus compromisos, es mentira.

La gran noticia fue que no cumplió dos compromisos de los 600 firmados ante notario cuando fue candidato a gobernador del Estado de México.

El 67, referido a la construcción de la vialidad Barranca del Negro en Huixquilucan. En efecto, el puente no se construyó, pero los estrategas del bombardeo al eje de la campaña del candidato priísta olvidaron decir que la causa fue la negativa de permisos por parte de Conagua y Semarnat, debido a que la vialidad aterrizaba en el Distrito Federal.

También omitieron decir que entre el gobierno mexiquense, la administración de Huixquilucan y los vecinos, acordaron, en su lugar, la realización de otras obras, por el valor de lo que costaría la vialidad, más de 200 millones de pesos.

Por lo contrario, el compromiso 57, el Parque Ecoturístico en la Laguna de Zumpango, sí se realizó y entregó; si el lugar se encuentra en estado lamentable es porque la administración municipal, de origen panista, descuidó el mantenimiento.

En realidad, hay otros compromisos que Peña Nieto no cumplió y que los estrategas de la guerra sucia no incluyeron en la embestida mediática para presentar al candidato priísta como mentiroso: Los trenes ligeros que unirían a Ecatepec con Indios Verdes y Chalco con Ciudad Nezahualcóyotl.

En su tiempo, y ya como candidato, Peña Nieto ha denunciado que el incumplimiento es imputable al gobierno federal, concretamente al entonces secretario de Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas, que torpedeó los proyectos, a pesar de que el gobierno mexiquense ya contaba con la inversión que le correspondía.

Pero también falló el equipo amable, el encargado de presentar a Josefina como cabal cumplidora en los importantes encargos que tuvo en el gobierno federal.

La candidata panista proclama haber construido, en su paso por la Secretaría de Desarrollo Social, 3 millones de pisos firmes. El problema es que conforme al informe del Presidente Fox en su sexenio, cuando Vázquez Mota fue responsable del programa, hasta el arribo de Ana Teresa Aranda, sólo se construyeron 391mil. En concordancia con esta información, el INEGI registró 390,928 pisos firmes.

Josefina cesó a una periodista porque su dedo cordial izquierdo oprimió la letra zeta de la computadora en lugar de la equis; ¿a quién cesará ahora?

¿Quizás a su experto en guerra sucia, Antonio Solá, y al coordinador adjunto encargado del discurso, Rafael Giménez, porque la colocaron en la incómoda situación de ser llamada mentirosa, como ya lo hizo alguna vez Ernesto Cordero?

Sin duda, llegó el momento de dar otro golpe de timón.

 

¿Quién va ser el próximo presidente?

Luis Gutiérrez Poucel

Consultor Económico:  Economista en Jefe en LEGS Consultores y Asociados.  Anteriormente, durante 11 años, Economista Principal en el Banco Mundial.  Educado en Harvard University.

El tema de actualidad en el país es:

¿Quién va ser el próximo presidente?

Cada seis años a los mexicanos nos gusta jugar al presidencialismo, como si esto pudiera cambiar el pasado, o mejorar los resultados de la administración que está a punto de concluir. En efecto, lo último que muere en los mexicanos es el sentimiento de la esperanza, la esperanza de que el próximo presidente vaya a ser mejor del que está por terminar.

Por el momento tenemos a tres candidatos de los tres principales partidos con posibilidades presidenciables, por orden alfabético de los partidos: Josefina Vázquez Mota (PAN), Andrés Manuel López Obrador (PRD) y Enrique Peña Nieto (PRI). Las encuestas sugieren que Enrique es el puntero, a pesar de los descalabros que le han causado las muestras que ha dado de falta de cultura y preparación. Sin embargo, Andrés Manuel y Josefina están mejorando su posición en las encuestas.

¿Qué tal si pudiéramos evaluar a los tres presidenciables desde el punto de vista del bienestar nacional, de lo que le importa al pueblo de México, considerando la trayectoria que han tenido y su desempeño en el pasado? Eso es lo que pretendemos hacer en este artículo: evaluarlos de la manera más objetiva posible, lo cual es muy difícil, porque hay mucho de subjetividad en cualquier evaluación; pero a riesgo de pecar de sesgos ideológicos y políticos, aquí les va mi modesta evaluación.

Índice de la Esperanza

Pero antes de calificarlos, tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué bases los vamos a evaluar. Si tomamos el Índice de Desarrollo Humano propuesto por los organismos internacionales, los tres indicadores relevantes serían (1) el PIB per cápita, (2) la educación y (3) la esperanza de vida. Pero como nosotros sabemos, el bienestar de una nación requiere de otros elementos, tales como la seguridad, combate a la corrupción y la efectividad del gobierno para gobernar, entre otros.

El Banco Mundial ha propuesto el Índice de Gobernabilidad, compuesto por los siguientes indicadores: (1) voz y rendición de cuentas, (2) estabilidad política, (3) efectividad del gobierno, (4) calidad regulatoria, (5) imperio de la ley y (6) control de la corrupción.

Para el caso de México, vamos a tropicalizar dichos índices para aterrizar más de cerca a nuestra realidad, construyendo el Índice de la Esperanza. ¿En qué consiste este índice?, se preguntarán. Este índice se compone de seis indicadores: (1) el PIB per cápita, (2) distribución del ingreso, (3) educación, (4) efectividad para gobernar (gobernabilidad en corto), (5) seguridad y (6) corrupción.

Pasemos ahora a la evaluación de cada presidenciable.

Josefina Vázquez Mota
La administración de JVM probablemente mantendría el blindaje económico de la economía, respetaría la autonomía del Banco Central y conservaría la prudencia fiscal. El Producto Interno Bruto per cápita crecería a igual ritmo o un punto porcentual por arriba del PIB per cápita de los Estados Unidos, que es nuestro principal punto de referencia. Tendríamos estabilidad económica durante todo su sexenio.

La distribución del ingreso seguramente se mantendría igual que como estamos ahora, no habría grandes avances en la reducción de la pobreza, no se lograría la reforma fiscal y la gestión del Ejecutivo Federal tendría el mismo impacto sectorial que el gobierno de Felipe Calderón.

El gobierno de Josefina evitaría confrontaciones con el sindicato de la maestra Gordillo; mantendría los mismos niveles de gasto e inversión en educación que la de los gobiernos panistas recientes. En suma, en el campo de la educación no habría grandes avances, mantendríamos nuestros bajos niveles educativos que observamos cuando nos comparamos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El gobierno panista tendría las mismas dificultades para alcanzar acuerdos con el Congreso que sus predecesores para llevar a cabo las reformas estructurales que el país requiere y para controlar los excesos de los gobiernos estatales. El nivel de gobernabilidad sería equivalente al de los gobiernos panistas del 2000 al 2012.

En cuanto a la seguridad, su gobierno mantendría las mismas líneas de confrontación militar contra el crimen y la delincuencia organizada, no legalizaría las drogas cuyo tráfico hacia EUA ocasionan más daño al país en términos de violencia e inseguridad.

Finalmente, en la lucha contra la corrupción el gobierno de Josefina Vázquez Mota no iría contra los presidentes, gobernadores de los estados ni secretarios de Estado que robaron en el pasado. Mantendría los mismos niveles de monitoreo y control de la corrupción tan suaves para los niveles altos como los que mantuvieron los gobiernos panistas que la antecedieron. La corrupción en los altos niveles de los gobiernos estatales continuaría con algunos de ellos endeudándose masivamente para financiar proyectos cuestionables. Los elementos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían un poco.

 

Andrés Manuel López Obrador
¿Qué tal le iría al gobierno de AMLO con el Índice de la Esperanza? Para empezar, el ingreso per cápita probablemente crecería por debajo del ritmo del de los EUA, difícilmente alcanzaría en promedio durante el sexenio el nivel americano, por las siguientes razones: el gobierno de AMLO eliminaría el blindaje económico, terminaría con la autonomía del Banco de México, no seguiría una política de prudencia fiscal e iniciaría una confrontación abierta contra los inversionistas privados nacionales y extranjeros; su administración introduciría nuevamente el financiamiento deficitario, acelerando la inflación y devaluando el valor del peso; la inversión privada disminuiría; el déficit comercial aumentaría junto con el proteccionismo comercial y los precios de los productos nacionales e importados aumentarían en el mercado interno. En otras palabras, la economía perdería competitividad, tendríamos una crisis económica durante la mayor parte del sexenio y aumentaría la dependencia a las exportaciones de petróleo crudo.

La distribución del ingreso se deterioraría por los efectos inflacionarios, por la disminución en la tasa de crecimiento económica, por la confrontación entre clases de diferente ingreso, por la reducción de la inversión privada y por la disminución en la creación de empleos. La administración mejoraría los programas de reducción de la pobreza extrema, aumentando el gasto para necesidades sociales del 7.2% del PIB al 10%, pero este esfuerzo no sería suficiente para contrarrestar la reducción del ingreso de la clase media y de los más pobres por la inflación y el aumento del desempleo. Seguramente no habría reforma fiscal, y si la hubiera, sería en contra del crecimiento económico y de la inversión, su énfasis sería en mayores ingresos fiscales penalizando la inversión y favoreciendo al consumo. El ejecutivo federal tendría un fuerte impacto sectorial, a través de grandes proyectos públicos, habría gran participación de contratistas, en especial aquellos que apoyasen financieramente al PRD y de nuevos contratistas que nacerían al amparo de los contratos del gobierno. Los mexicanos terminaríamos pagando doble por estos grandes proyectos populistas, primero porque para desarrollarlos se necesitarían de los impuestos que pagamos, y segundo por las molestias que ocasionarían su construcción y por el impuesto inflacionario que eventualmente tendríamos que pagar todos los mexicanos.

En el terreno de la educación, si Andrés Manuel no puede controlar al sindicato de Elba Esther Gordillo, luchará en su contra, tratando de crear su propio sindicato incondicional a sus políticas. Habría un fuerte aumento en los niveles de gasto e inversión para la educación, pero tendría poco impacto en la calidad de la educación, así como en el nivel de calificación de la mano de obra, pues el énfasis sería más en la cantidad que la calidad, sería una educación politizada.

En cuanto a gobernabilidad habría una abierta confrontación con el Congreso, las reformas que se aprobarían serían populistas, no para mejorar la efectividad del gobierno, sino para vender la imagen de buen gobierno a la opinión pública. El estilo de gobernar produciría un diálogo aguerrido con los estados gobernados por la oposición. Habría inestabilidad política durante la mayor parte de su sexenio.

En lo que toca la seguridad, el gobierno de Andrés Manuel trataría de pactar y dirigir a la delincuencia organizada: su lema sería “si no es posible combatirlos, preferible controlarlos y dirigirlos”. Seguramente legalizaría algunas de las drogas cuyo tráfico más perjudican al país: la marihuana y la cocaína.

En cuanto al control de la corrupción, el gobierno de Andrés Manuel mantendría muy abierto los ojos monitoreando y criticando a los gobernadores de los partidos de oposición y cerrando sus ojos a los excesos en los estados manejados por sus correligionarios y de los que apoyan a su administración. Los mecanismos de manejo y castigo de la corrupción de los niveles medios y bajos probablemente no serían efectivos.

 

Enrique Peña Nieto
Finalmente, ¿cómo saldría la evaluación del candidato puntero EPN? Seguramente la administración de Enrique trataría de manipular el blindaje económico, socavaría la autonomía del Banco Central y se alejaría de la prudencia fiscal cuando así le conviniera y fuera necesario para sus fines políticos o personales. El ingreso per cápita de los mexicanos posiblemente crecería al mismo ritmo que el de los americanos, quizás un poco por encima. Habrían grandes proyectos y mucha participación de especuladores y contratistas, por lo que los mexicanos terminaríamos pagando triplemente por estos gigantescos proyectos de desarrollo: primero para financiar su desarrollo con nuestros impuestos, segundo por las molestias durante su construcción y tercero terminaríamos pagando peaje por el uso de los servicios de infraestructura que generarían. Posiblemente habría una crisis económica al final del sexenio cuando el gobierno tratase de apurar la terminación de sus grandes proyectos con financiamiento deficitario.

La distribución del ingreso probablemente empeoraría por los efectos inflacionarios de su oportunista política fiscal. No habría grandes avances en la reducción de la pobreza, manteniéndose los niveles actuales de 52 millones de pobres. Indudablemente no habría acuerdos para llevar a cabo una reforma fiscal.

En cuanto a la educación, el gobierno de Peña Nieto continuaría apoyando al sindicato de Elba Esther Gordillo. Habría un aumento en los niveles de gasto e inversión dedicados a la educación pero con poco impacto en la calidad educativa, probablemente habría inclusive un retraso en los indicadores de calidad de la educación debido al mayor énfasis que se daría a la cantidad más que a la calidad, favoreciendo y compensando la trayectoria política de los maestros y oponiéndose a su evaluación y premiación de sus conocimientos.

En términos de gobernabilidad habría una mejora, dada la mayor experiencia que tienen los priistas para manejar al país, pero continuarían las dificultades de entendimiento con el Congreso y para llevar a cabo las reformas estructurales que necesita el país. El nivel de control y supervisión en los gobiernos estatales mejoraría un poco, pero el cambio no sería sustancial.

En términos de seguridad, el gobierno de Enrique trataría de pactar con los criminales y la delincuencia organizada lo que a la postre, nos resultaría muy caro. Es ridículo e infantil pensar que se puede negociar y pactar con pillos que por definición no tienen palabra ni honor. Precisamente por ello son criminales, porque no tienen escrúpulos ni respeto al derecho ajeno. Probablemente no logre legalizar las drogas para sacar de la ecuación de la oferta al elemento criminal.

Finalmente en lo que toca al control de la corrupción, el gobierno de Peña Nieto no iría contra los gobernadores, secretarios de estados ni presidentes ladrones; trataría de pactar para que a él y a sus allegados, al terminar su administración, no les hicieran lo mismo. Los mecanismos de control de la corrupción y abuso de confianza de los niveles medios y bajos probablemente mejorarían.

Boletas de calificaciones:

En la evaluación comparativa de los presidenciables, considerando las calificaciones a cada uno de los indicadores del Índice de la Esperanza, ninguno de los tres candidatos aparece como la mejor opción para México, pero la opción menos mala parece ser Josefina Vázquez Mota con un promedio de 6.5. El presidenciable más malo sería Andrés Manuel López Obrador con una calificación promedio de reprobado de 3.6. Enrique Peña Nieto pasaría de panzaso con un 6 de promedio. Ninguno de los dos candidatos aprobados figuraría en el cuadro de honor.

 

Evaluación de los presidenciables: Un ejercicio en razón a la esperanza

 

JVM

AMLO

EPN

PIBPC

8.0

2.0

7.8

Distribución del ingreso

6.0

4.0

5.2

Educación

5.5

4.0

4.2

Gobernabilidad

6.5

3.5

7.8

Seguridad

7.5

5.0

4.7

Corrupción

5.5

3.0

6.3

Índice de la Esperanza

6.5

3.6

6.0

Resultado de la evaluación

Seguramente otro evaluador modificaría alguna que otra calificación, pero dudo mucho que el resultado final cambiara mucho en lo fundamental: en las próximas elecciones no vamos a votar por el mejor candidato, sino por el menos malo.

Los líderes políticos que tenemos son los que merecemos. Si algo nos dice nuestra historia es que los mexicanos generalmente votamos por sentimiento, por interés propio y para alcanzar beneficios a corto plazo. Los mexicanos no contemplamos el beneficio a largo plazo, el interés de nuestros hijos y nietos, el bienestar del pueblo. ¿Por qué desde la independencia hasta hoy hemos tenido mayoritariamente entre malos y pésimos líderes que han llevado al país a estadios económicos muy por debajo de los niveles que hubiéramos podido alcanzar? Y no es porque no haya buenos líderes, los hay, es porque nosotros, los votantes no sabemos meditar nuestro voto.

El votante mexicano desgraciadamente es egoísta, no altruista, por lo que existe la posibilidad de que vayamos a votar mayoritariamente en las próximas elecciones, no por el menos malo, sino por el más malo, el que más promesas haga, el que más despensas reparta.

Caen 21 y abaten a dos delincuentes en Juárez, NL

Fotografias: Caen 21 y abaten a dos delincuentes en Juárez, NL

Juárez • Fuerzas federales y estatales “reventaron” este día dos casas de seguridad que pertenecían a la delincuencia organizada, dejando 21 detenidos y dos supuestos delincuentes abatidos.

La primera acción policiaca se suscitó alrededor de las 15:30 horas en la colonia Praderas de San Juan, en donde tras una denuncia de actividades ilícitas en una vivienda, los elementos arribaron la casa ubicada entre las calles Getafe entre Barcelona y Sevilla, donde fueron recibidos a balazos, por lo que respondieron el ataque.

Tras el intercambio de disparos, los policías ministeriales abatieron a dos delincuentes y detuvieron a nueve más.

Una hora después de estos hechos, el mismo convoy policiaco se dirigió hasta la calle Mina Grande, en su cruce con San Miguel, en la colonia Urbi Villa, donde también se encontraba una vivienda de integrantes del crimen organizado.

En ese lugar se realizó a detención de 12 jóvenes pertenecientes a una célula de la delincuencia, en tanto se recuperó una camioneta con reporte de robo.

Después de la aprehensión de las 21 personas en total, los efectivos militares y ministeriales, se encuentran inspeccionando brechas del municipio de Juárez, en busca de “narcofosas.”

Se espera que en las próximas horas el vocero de Seguridad en Nuevo León, Jorge Domene, brinde una rueda de prensa donde informará el resultado de estos operativos.

 

 

 

 

“El Chapo, sólo un gerente”

“El Chapo, sólo un gerente”

Para el investigador argentino radicado en Estados Unidos Edgardo Buscaglia, el problema fundamental para combatir al narcotráfico en México es que no se han atacado sus raíces y, por el contrario, tiende a caricaturizarse el flagelo social.

Por vía telefónica, el especialista critica las acciones para capturar a El Chapo Guzmán y a otros líderes de la delincuencia organizada con miras a los dividendos políticos que pudieran dejarle al gobierno rumbo a las elecciones de julio próximo.

Sostiene que la captura de dirigentes de cualquier cártel sólo ocasiona el reacomodo interno y el recrudecimiento de las disputas con otras organizaciones criminales por el manejo de las plazas.

Consultado sobre la trascendencia del encuentro entre la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, Janet Napolitano, y el secretario de Gobernación de México, Alejandro Poiré, en la Ciudad de México a finales de febrero, Buscaglia aclara:

“El Chapo es un gerente operativo (del narco), pero quienes realmente manejan la organización del Cártel de Sinaloa son cientos de políticos y empresarios que están legalmente constituidos y cuyos brazos operativos son los que vemos caricaturizados en los periódicos mexicanos.”

–La señora Napolitano, aseguró que su país será persistente para lograr la detención del líder del Cártel de Sinaloa –se le comenta.

–No nos confundamos. Atacar a estas empresas criminales no es con la detención del Chapo; él es un gerente operativo que inmediatamente sería remplazado; aún más, El Mayo Zambada tiene un rol muchísimo más importante que El Chapo en muchos sentidos. Hay que hablar seriamente de esto, más allá de las conferencias de prensas y de los shows mediáticos.

Para Buscaglia no está mal que el gobierno de Estados Unidos use una técnica de ataque psicosocial hacia las cabezas visibles de los grupos criminales, como lo hizo contra Osama bin Laden y ahora pretende repetirlo con Guzmán Loera. Sin embargo, dice:

“Lamentablemente se desvía la atención. Atacar a las empresas criminales significa, en todos los Estados serios, atacar a los políticos del más alto nivel que están formando parte de estos grupos criminales por acción u omisión; significa atacar a las empresas privadas constituidas legalmente que le dan logística operativa a los grupos criminales.

“Los países serios, como Alemania e Italia, no tratan de caricaturizar a la delincuencia organizada en una sola cara, como ocurre (en México) con Joaquín Guzmán.”

Capturan al piloto del Chapo Guzmán

Capturan al piloto del Chapo Guzmán

En el operativo, ejecutado recientemente en Santo Domingo, cayeron en manos de la DEA dos mexicanos mientras un tercer cómplice, de origen colombiano, pudo fugarse.

Las fuentes de inteligencia a las que tuvo acceso este diario se han mostrado muy reservadas en dar más detalles sobre el operativo, que se habría realizado en un hotel de esta capital.

Al parecer, las autoridades norteamericanas y dominicanas estaban informadas de que el piloto y hombre de confianza del “Chapo” vendría a la República Dominicana a establecer algunos contactos y se prepararon para atraparlo en una redada, tras la cual ambos mexicanos fueron extraditados a los Estados Unidos, donde existen órdenes de captura en su contra.

Un primer operativo encaminado a detener a los mexicanos fracasó, al étos escoger otro lugar para una reunión secreta, pero los servicios de inteligencia de los dos países pudieron más tarde relocalizarlos y atraparlos y posteriormente extraditarlos, en una operación revestida del más absoluto secreto. Las fuentes no precisaron si los mexicanos habían estado anteriormente en el país ni cuales serían sus posibles socios aquí. “Estamos inmersos en un profundo proceso de investigaciones y no podemos dar mas detalles” por lo delicado que resulta la implicación del hombre de confianza del Chapo Guzmán en el caso.

Las identidades de ambos arrestados no fueron proporcionadas.

Las fuentes sólo se limitaron a señalar que uno de ellos es apellido Chávez Ramírez y otro Alvarado Torres.

Tampoco se dieron más detalles sobre la extradición a Estados Unidos, naciónque ha declarado oficialmente que tiene como fugitivo número uno, después de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, al mexicano “Chapo” Guzmán, considerado por la revista Forbes entre los 100 millonarios más grandes del mundo.

En estos días, las autoridades dominicanas confiscaron 807.4 kilos de cocaína en 23 fardos camuflados de tabaco en el puerto Multimodal Caucedo, que se dirigía al puerto de Valencia, en España, y arrestaron a dos mexicanos. La prensa local publicó entonces que las autoridades presumen que esa droga pertenece al cártel de Sinaloa, que se ha convertido en el principal grupo dedicado al tráfico de drogas desde México a varios continentes.

La jefa de la seguridad nacional norteamericana, Janet Napolitano, dijo recientemente que al Chapo Guzmán, de 57 años, podría pasarle lo mismo que a Bin Laden, que fue sorprendido en su escondite en Afganistán y muerto por tropas especiales.

Las autoridades norteamericanas y mexicanas han ido estrechando el cerco al poderoso jefe narco, y en las últimas semanas han arrestado a varios de sus allegados en amplios operativos en México, especialmente en Sinaloa.

Las fuentes de inteligencia que dieron la noticia aseguran que con el arresto de estos dos mexicanos en la capital dominicana se enriquecen los datos acumulados por la DEA para una pronta captura del narcotraficante, antes de que finalice el sexenio gubernamental del presidente mexicano Felipe Calderón, bajo cuyo mandato se ha librado una lucha sin cuartel contra los carteles de la droga que ha dejado cerca de 50 mil muertos.

Se ha comentado que el cártel de Sinaloa, que domina el negocio, ha filtrado datos al Gobierno para facilitar la embestida contra los otros jefes de carteles.

El cártel de Sinaloa ha estado operando en la República Dominicana desde hace algun tiempo. Las autoridades dominicanas así lo han dicho en algunas ocasiones.

Recientes casos de asesinatos por encargo, especialmente en la region norte del pais, han sido atribuidos a sicarios de ese cátel.

Este jueves, suman 9 ejecutados en Michoacán; hallan otros dos en Benito Juárez

jueves 12 de abril de 2012 | Comentarios 7 Comentarios

Benito Juárez, Michoacán.- A los siete ejecutados que fueron localizados la madrugada de este viernes en Lázaro Cárdenas, se suman otros dos encontrados en la comunidad de Santa Ana, inmediaciones de Parícuaro en Benito Juárez.

De los hallados en Lázaro Cárdenas dos fueron localizados en la tenencia de Guacamayas, dos más en La Mira, dos en esta ciudad portuaria y uno más en la población de la orilla.

Los cuerpos mostraban una cartulina que contenía un narcomensaje en la que el cartel de Jalisco Nueva Generación se adjudica el múltiple crimen.

Por su parte, los cuerpos sin vida de dos sujetos que fueron ejecutados a tiros fueron localizados en la Comunidad de Santa Ana, inmediaciones de Parícuaro de Benito Juárez, sin que se conozcan las causas del doble crimen, así como lo identidad de los asesinos.

Las autoridades de la Subprocuraduría regional de Justicia con cede en Zitácuaro se trasladaron al lugar alrededor de la 05:45 horas de este jueves para realizar las diligencias correspondientes.

Ahmadinejad advierte que Irán “no retrocederá ni un milímetro en sus derechos nucleares”

Publicado el 12 de abr de 2012 8:12 am |

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Foto: REUTERS / Stringer

(TEHERÁN, 12 de abril. AFP) – Irán “no retrocederá ni un milímetro en sus derechos nucleares inalienables”, afirmó el jueves el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, en la víspera del reinicio de discusiones entre Teherán y las grandes potencias a raíz de su programa de energía nuclear.

“Sepan que la nación iraní será firme en sus derechos fundamentales, y que ni la presión más dura la hará ceder”, dijo Ahmadinejad durante un discurso citado por la agencia oficial IRNA.

“Aconsejo a todos los enemigos (de Irán) y a las potencias arrogantes que cambien su comportamiento con relación a esta nación”, dijo el mandatario iraní durante un viaje a la provincia costera de Hormozgan, en el golfo Pérsico.

Las declaraciones de Ahmadinejad se conocieron antes de la reunión prevista para el sábado en Estambul, entre Irán y los países del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania) para retomar un diálogo interrumpido hace 15 meses.

A pesar de los reiterados desmentidos de Teherán, países occidentales sospechan que Irán busca dotarse de una arma atómica bajo la cobertura de su programa nuclear civil, condenado en seis oportunidades por la ONU desde 2010 y que provocó un embargo comercial, bancario y petrolero de varios países.

Wikipedia: Mahmoud Ahmadinejad (محمود احمدی‌نژاد, Mahmūd Ahmadinezhād, ; born 28 October 1956) is the sixth and current President of the Islamic Republic of Iran, and the main political leader of the Alliance of Builders of Islamic Iran, a coalition of conservative political groups in the country.

Mujer espanta a los hombres

Mujer espanta a los hombres por su musculoso cuerpo (+foto)

Foto: Dailymail

(Caracas, 12 de abril. Noticias24).- Una mujer fisicoculturista en el Reino Unido aseguró a un periódico británico que desde hace 9 años no tiene novio, motivado a su aspecto físico.

Rene Campbell, de 35 años de edad, reiteró que a causa de su intenso entrenamiento y por su cuerpo musculoso, no ha podido encontrar el hombre ideal que quiera compartir con ella.

La deportista señaló que tiene dos hijos de un matrimonio anterior, sin embargo, recalcó que la mayoría de los hombre se cohíben por su definido cuerpo y por su estricto régimen alimenticio.

Foto: Dailymail

La británica fue campeona en carreras de larga distancia y triatlón y en 2008, inició su carrera en el culturismo cuando comenzó a admirar a las mujeres que practicaban este deporte

“Guillén cayó en un slump existencial por andar bateando chistes malos”

Earle Herrera: “Guillén cayó en un slump existencial por andar bateando chistes malos”

Foto: Reuters

(Caracas, 12 de abril. Noticias24) – El diputado oficialista Earle Herrera escribió este jueves, en su columna “Por La Goma” del diario Ciudad Caracas, sobre el “antichavismo” que debió demostrar el mánager de los Marlins Oswaldo Guillén ante la comunidad “mayamera” que lo fustigó tras declarar su amor por Fidel Castro.

Esta es su columna completa:

Oswaldo Guillén cayó en un slump existencial por andar bateando chistes malos. En su spanglish dijo algo que tradujeron por “I love Fidel”. Los mayameros se la juraron. En vano suplicó perdón. ¿Y la libertad de expresión? Nada, en Miami no creen en CIDH ni SIP. Para demostrar su antichavismo sollozó que trabaja para la Polar. Nada. Como aquí estimamos a Oswaldo, le vamos a pedir a Chávez que envíe una carta a Miami donde certifique que Guillén lo detesta. Quién quita y le dan otra oportunidad. Hágalo por el guillotinado Ozzie, comandante

Periodistas por la Verdad critica la “humillación” a la que fue sometido Oswaldo Guillén

Foto: AP

(Caracas, 12 de abril. Noticias24) – La organización Periodistas por la Verdad emitió un comunicado en el que critica “la doble moral” y el “rancio escarnio público” al que fue sometido el mánager de los Marlins de Miami Oswaldo Guillén por la comunidad cubana en la península de la Florida y los medios de comunicación de EE UU luego de admitir –y luego negar– su amor por Fidel Castro.

Lea el comunicado completo de Periodistas por la Verdad:

Estados Unidos, país que se autodenomina “campeón” de la libertad de expresión y de los derechos humanos, dio una terminante demostración de doble moral al someter al más rancio escarnio público a Oswaldo Guillén, manager de los Marlins de Miami, por sus declaraciones a una revista en donde manifestó su admiración por Fidel Castro.

Fue el detonante para que la inquisidora maquinaria del Imperio, enquistada en Miami, prácticamente crucificara al ex pelotero, ante la mirada complaciente de sus aliados en Venezuela, quienes aplauden cualquier idea tutelada del Norte.

Claro, al estar nuestro país en la “lista negra” de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos desde 2002 –año del fracasado golpe de Estado- va una década de constante ataque por supuestamente contar Venezuela con “Leyes restrictivas, una “grave” criminalidad, ataques a la libertad de expresión y la “fragilidad” del poder judicial que, según analiza la Corte, afectan seriamente los DDHH en Venezuela.

No es la primera vez que deportista o figura pública alguna haya reflejado en un medio de comunicación su admiración por Fidel Castro. En el pasado lo hicieron Maradona, Sean Penn y Oliver Stone, y no hubo tal reconcomio como lo que ahora le sucede a Oswaldo Guillén.

Pero en Venezuela sectores de la oposición, ante la vista gorda de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, sí idolatra a asesinos de la talla de George W. Bush, Alvaro Uribe Vélez o Posada Carrilles y no pasa nada, es decir, la libertad de expresión se respeta.

Lo que le falta, en cambio a Guillen en Estados Unidos es que lo condenen a la silla eléctrica luego del terrible juicio público, político y en mayor medida económico, transmitido vía satélite por grandes cadenas cono CNN o Espn.

“Pido perdón con todo mi corazón en mis manos, de rodillas”, dijo Guillén prácticamente obligado, humillado, sometido al escarnio público y de manera denigrante, es decir, en una muestra que la comunidad latina en Estados Unidos no tiene derecho alguno de expresarse con libertad y opinión propia sin ningún tipo de lineamientos.

La ONG “Periodistas por la Verdad” se pregunta: ¿Quién es el gran beneficiado con todo este lío?. ¿Acaso no se trata de una victoria para la censura en un país que se dice adalid de la libertad de expresión?.

Para el Imperio, no importa el ser humano si lesionas intereses económicos y políticos…

Dentro de la angustia económica en EE.UU.

Dentro de la angustia económica en EE.UU.

por Daniel J. Mitchell

Dan Mitchell es académico titular del Cato Institute.

¿Porqué los votantes de todas las tendencias  ven, por lo general, a la economía como anémica? Más de tres millones de empleos han sido creados en los últimos dos años, el índice Dow Jones ha aumentado de 8.000 a más de 13.000 y la recesión terminó hace tres años. Parecen ser buenas noticias. ¿Será que el presidente Obama está recibiendo un trato injusto?

La respuesta depende de con qué está comparando usted la economía estadounidense. Si usted simplemente compara la economía actual a como se encontraba en enero de 2009, el trabajo del presidente se ve bien. Y si usted cree que sus afirmaciones de que el tal llamado estímulo y los rescates eran necesarios para salvar a la economía del colapso, entonces él se ve muy bien.

Sin embargo, Obama aún enfrenta una batalla cuesta arriba este noviembre —porque los que no son ricos no sienten que su situación haya mejorado. Hay varias razones:

  • La tasa de desempleo aún supera el 8%, a pesar de que la Casa Blanca prometió que bajaría al 6% hoy si el estímulo se ejecutaba.
  • Varios millones menos de estadounidenses tienen empleos hoy que hace cinco años.
  • La tasa de pobreza ha aumentado a más del 15%, con un número récord de estadounidenses subsistiendo con ingresos por debajo del nivel de pobreza.
  • De acuerdo con los datos más recientes, el ingreso medio por hogar es menor que cuando comenzó la recesión.
  • La carga de gasto público sigue siendo alta y la creciente cantidad de números rojos es un síntoma de la inflación en Washington.
  • La amenaza de mayores impuestos es omnipresente y constituye una espada de Damocles sobre la economía.
  • La continua debilidad en los sectores de vivienda y financiero funciona como un recordatorio a las personas de que los rescates e intervención han dejado muchos problemas sin resolver.

Los que trabajan en la Casa Blanca afirman que todo esto simplemente ilustra la debilidad económica que les fue heredada. Es un argumento plausible, al menos en teoría —pero muchos votantes no están convencidos.

Hay buenas razones para el escepticismo. No se necesita ser versado en estadísticas económicas para comprender que EE.UU. está experimentando una recuperación económica anémica.

De hecho, la nación sufre su peor periodo de recuperación tras una crisis desde la Gran Depresión. Los amantes de las estadísticas pueden observarlo por sí mismos: El sitio interactivo de la Reserva Federal de Minneapolis permite comparar entre los ciclos de negocios posteriores a la Segunda Guerra Mundial, basado en el empleo o el PIB.

Así que hay fuertes argumentos para afirmar que las políticas de Obama han retrasado el rebote normal que una economía debería experimentar al salir de una crisis —y los votantes sienten que algunos en Washington son parcialmente culpables de esta situación.

Además, a medida de que la economía respira, es incierto si la Casa Blanca debería obtener algún crédito por ello.

Por ejemplo:

  • La recuperación comenzó justo cuando el estímulo de Obama terminó, lo que confirmó las sospechas de que una gran cantidad de dinero se estaba desperdiciando en un proceso que impedía el crecimiento de la economía.
  • Las cifras de empleo comenzaron a mejorar a final de 2010, justo cuando los republicanos tomaron el control del congreso y, presumiblemente, la capacidad de Obama de cambiar el curso de la nación.

Quizás lo más importante, es que los votantes pueden ver lo que sucede en Europa, donde los estados de bienestar colapsan tras décadas de exceso de gasto público e impuestos. Tienen una vaga idea de que EE.UU. está en el mismo camino debido a la demografía y a programas de ayuda social mal diseñados.

Pero el problema para la Casa Blanca no son solo las cifras: Hay una creciente inquietud de que las reglas han cambiado para mal. Escándalos como el de Solyndra provocan sospechas de que el capitalismo de compadres ha reemplazado al capitalismo. El número sin precedentes de personas utilizando cupones para alimentos hace reflexionar acerca de las consecuencias a largo plazo de tener más y más personas subsistiendo de ayuda, y menos personas generando ingresos.

Ninguno de estos problemas comenzó con Obama, muchos de ellos existían incluso antes de Bush. Pero Obama ha ampliado estas malas políticas en lugar de cambiarlas. Él prometió esperanza y cambio, pero ha profundizado las fracasadas políticas estatales de su predecesor.

Es por eso que la Casa Blanca no está recibiendo mucho crédito por un aumento en la bolsa de valores y una caída en la tasa de desempleo. Las buenas noticias que estamos recibiendo, las estamos recibiendo a pesar de las personas que ocupan la Casa Blanca.

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