En 5 minutos, bendición y rosario papal recibió Chávez de su Santidad

El pasado domingo 25 en estas páginas de www.runrun.es anuncié que Su Santidad Benedicto XVI había aceptado saludar y darle la bendición solicitada al presidente venezolano Hugo Chávez Frías en un aparte de su encuentro oficial con el presidente de Cuba Raúl Castro.

Todo había comenzado en Guanajuato, México, donde fue enviado como emisario de la familia presidencial un ciudadano mejicano-venezolano de su mayor confianza  y con excelentes contactos en la Santa Sede.

La relación personal entre funcionarios diplomáticos venezolanos que antes estuvieron en la misión de Venezuela ante el Vaticano sirvió de fuelle para los contactos al más alto nivel cardenalicio. Como en todo, la amistad mueve montañas y abre puertas. Fue así que se logró el objetivo. El compromiso acordado era un encuentro breve limitado, para darle la Bendición Apostólica, haciendo énfasis que no tuviera cobertura mediática. Este punto fue cumplido a cabalidad por las tres partes involucradas como era nuestro gobierno y los de Cuba y la Santa Sede.
La reunión  no duro más de 5 minutos solo estando presentes los hermanos Fidel y Raúl Castro, Su Santidad y el Presidente Chávez,  quien recibió los deseos papales por su pronta recuperación así como la bendición solicitada. El Santo Padre le regaló un rosario bendito al enfermo barinés. No supe si Chávez le hizo algún obsequio.
Quedo abierta la posibilidad de una nueva y breve reunión que podría tener lugar hoy temprano previa a la celebración de la Misa Papal en la Plaza de la Revolución donde Chávez anunció asistiría. Como me dijo anoche una fuente cubana “solo el Supremo Jefe de Su Santidad tiene la respuesta a esta incógnita que será despejada mas adelante”.
Dos horas antes de la furtiva cita el comandante venezolano había dicho cosas como “No pienso entorpecer la visita” y “voy a saludar al papa que está por aquí”. Con lo cual -con su acostumbrado estilo de pa´lante y pa´tras- no negó que quisiera o que hubiera hecho gestiones para el encuentro. Esta otra frase fue reveladora:”De aquí voy a ver a Fidel”.  Me pregunto yo: ¿en la tarde?, ¿acaso no se ven todas las mañanas?

La cadena nacional que comenzó al mediodía fue otra indicación de lo que se estaba cocinando. Visualmente se podía contrastar con las anteriores transmisiones desde La Habana. La decoración era otra. Los lujos se notaban. El cuadro de José Martí apoyado sobre una mesa y no colgado de la pared. La acostumbrada mesita de fórmica blanca y las paredes de losas marrones habían desaparecido. Faltaba la bandera cubana, que siempre forma parte del decorado, y estaba sola la venezolana. Se dieron cuenta muy tarde.

Habíamos comentado, vía twitter, tanto el domingo como ayer martes que siendo la cita Benedicto XVI-Raúl Castro a las 5.30 pm en el Palacio de la Revolución lo más apropiado era que Chávez estuviera en ese sitio a esa hora. Y así fue. La zona más moderna de ese Palacio, con todas las comodidades y lujos capitalistas  como se vio en el documental medio ignorado de Oliver Stone, fue la sede tanto de la cadena con los ministros recién llegados ayer de Caracas como de la entrevista oficial entre los mandatarios de Cuba y el Vaticano.

ANTECEDENTES

En esta misma página, el domingo 25, habíamos anunciado este encuentro furtivo en La Habana:

“El Papa Benedicto XVI aceptó la solicitud hecha por el gobierno venezolano para que recibiera durante su visita pastoral a Cuba al presidente Hugo Chávez.  Éste se encuentra en la isla para la tercera etapa de su tratamiento, de radioterapia y quimioterapia, tras habérsele descubierto una extensión de su cáncer originario el pasado mes de febrero en la revisión médica -que estaba contemplada al haber transcurrido ocho meses de su primera operación- en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de la capital cubana.

Desde que se planteó la segunda  visita de un Papa -.la primera fue la de Su Santidad Juan Pablo II  en 1998- a la Antilla gobernada desde 1959 por Fidel y Raúl Castro se habló de ésta posibilidad debido a la cercanía que con los hermanos Castro tiene el presidente venezolano. Venezuela ha sido desde 1999 el principal contribuyente en apoyo a la economía cubana y la interdependencia de los dos países cada día ha sido mayor tras 14 años de mutuo intercambio. Venezuela paga con petróleo el servicio de médicos, entrenadores deportivos, asesores militares  y supervisores políticos en distintas instancias del gobierno venezolano.

Chávez  se encuentra en una fase de creencias religiosas y espirituales tan distintas que van desde la santería y los ritos africanos hasta taumaturgos e iluminados cristianos o milagreros pasando por “el silbón” y el Espíritu de la Sabana. Igualmente, desde julio de 2011 cuando regresó a Venezuela tras sus dos primeras operaciones, el mandatario ha hecho periplos por distintos santuarios venezolanos como el de la Virgen de Coromoto y el del Santo Cristo de la Grita entre otros dándole gracias a Dios por “estar curado”.

La sorpresa que se llevó con el descubrimiento de una extensión de su cáncer original ha sido muy dura tanto para el militar como para su familia y  para todos quienes ven en su liderazgo la permanencia del proyecto socialista del Siglo XXI.

La idea original de solicitar una reunión privada con el Sumo Pontífice surgió apenas se supo de la posibilidad de que el venezolano estuviera en La Habana durante su nuevo tratamiento con radio y quimioterapias.

No estando seguros en el gobierno cubano en cuanto a cómo manejar la situación diplomática -no religiosa claro está- el gobierno venezolano, más bien la Casa Presidencial, se tomó el asunto en sus manos y se decidieron mandar,  secretamente, un enviado de alta confianza del Comandante Presidente a Guanajuato para que con los funcionarios del Vaticano más cercanos al Papa se pudiera abrir una agenda, así fuera de un cuarto de hora, para intercambiar un saludo y la Bendición Apostólica al enfermo presidente.

Por supuesto que debido a la tensión entre el mandatario y los obispos venezolanos no se realizó ninguna diligencia en ese sentido. No sabemos si la Nunciatura Apostólica fue informada con anterioridad.

En la reunión con el presidente Raúl Castro, Benedicto XVI estará acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone quien probablemente se añada a la cita privada con el militar mandatario de Venezuela.

Hasta anoche no se había determinado el sitio de la reunión pero en la madrugada de hoy pude contactar a mis fuentes, tanto  mexicanas y cubanas como de la Curia Vaticana, quienes me indicaron que tendría que ser en el Palacio de la Revolución de La Habana. Allí está previsto que el Santo Padre haga la visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República de Cuba en horas de la tarde y se aprovecharía para en un aparte conversar Chávez con Benedicto XVI.

El encuentro será estrictamente privado, sin cobertura mediática, y los únicos que estarán presentes, además del Papa y Chávez, podrían ser los Castro y las hijas del venezolano.

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