Cómo podrían Josefina y AMLO bajar a Peña

Leo Zuckermann

   
   

El viernes comienzan las campañas presidenciales. A 100 días de la elección, de acuerdo a la compilación de todas las encuestas publicadas, Peña Nieto estaría arrancando en primer lugar con 46.8% de las intenciones de voto. Vázquez Mota se encontraría en segundo sitio con 31.2% de las preferencias, a 15.6 puntos porcentuales del candidato priista. Finalmente, en tercer lugar, estaría López Obrador, con 21.4% de las intenciones de voto, 25.4 puntos porcentuales alejado de Peña y 9.8 de Josefina. Tomando en cuenta estos resultados, la pregunta es cómo podrían los candidatos de derecha e izquierda bajar a un rival que lleva mucho tiempo arriba en las encuestas. Esa, me parece, es la pregunta más interesante al arranque de la contienda.

La primera respuesta es obvia y ya se ha hablado mucho de ella: que el gobierno federal panista lance una “bomba nuclear” en contra de Peña o alguien cercano a él. No se ve claro, sin embargo, que exista una “bomba” de la potencia para eliminar la gran ventaja que tiene el priista en las encuestas, lo cual nos regresa a la pregunta original: ¿cómo bajar a Peña? Creo que hay otra respuesta: un ataque conjunto y coordinado de Josefina y AMLO en contra del priista.

Hace un par de semanas en Es la hora de opinar discutíamos qué podría hacer Josefina para ganar la elección presidencial. A Jorge Castañeda se le ocurrió una buena idea: que la panista se una a la demanda de López Obrador de que se organicen 12 debates entre los candidatos presidenciales, uno por semana durante la campaña. Como puntero en las encuestas, a Peña le conviene participar en el menor número de debates para arriesgar lo menos posible. Lo racional para él es sólo acudir a los dos que ordena la ley, procurar que sean aburridos y no caer en las provocaciones que le lanzarán los candidatos que quieren bajarlo de las encuestas. De ahí que AMLO —a diferencia de 2006, cuando no quiso acudir al primero de dos debates presidenciales porque en ese momento él era el que iba arriba en las encuestas— ahora demande una gran cantidad de debates. Y Josefina debería apoyar esta iniciativa. De esta forma pondrían a Peña a la defensiva. Si acepta los 12 debates, se arriesga muchísimo a cometer errores ya que, como se vio en el episodio de la FIL de Guadalajara, el priista no sabe improvisar. Si, en cambio, Peña rechaza los 12 debates, AMLO y Josefina lo podrían tildar de “autoritario”, de “priista viejo” y hasta de “cobarde” por no querer debatir sus propuestas.

Retomo esta idea de Castañeda que puede llevarse más allá del tema de los debates. Una posible manera de bajar a Peña es atacándolo de manera conjunta y coordinada entre Josefina y AMLO. Una arremetida por los flancos derecho e izquierdo con el mismo armamento, es decir, con los mismos temas. Uno: el de la necesidad de muchos debates. Pero hay más. Dos: que el candidato priista presente su declaración patrimonial y fiscal de los últimos seis años. Tres: que hable de su gestión como gobernador en el Estado de México, donde dejó resultados mediocres o malos en materia de seguridad, transparencia y corrupción. Cuatro: que el priista opine acerca de personajes de mala fama pública de su partido, como el ex presidente Salinas, los ex gobernadores Mario Marín y Humberto Moreira y líderes sindicales actuales como Carlos Romero Deschamps. Cinco: que el ex gobernador mexiquense explique su participación para solapar la corrupción de su antecesor en el Estado de México, Arturo Montiel. En fin, buscar todo tipo de temas para atacar a Peña de manera coordinada, de tal suerte que éste siempre se encuentre a la defensiva esperando, desde luego, que cometa algún error que luego Josefina y AMLO puedan explotar aún más.

No es gratuito que las elecciones se comparen con guerras. Del lenguaje militar vienen términos como el de “campaña” o “cuarto de guerra”, que es el lugar donde se discuten las tácticas diarias de ataque y defensa de un candidato. Menciono esto porque la estrategia arriba descrita —la unión de Josefina y AMLO para atacar por los dos flancos a Peña— se parece, toda proporción guardada, a la que hicieron los Aliados en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al poderosísimo ejército alemán. Los líderes de los Aliados sabían de la urgencia de abrir el “frente occidental” francés para desgastar a los alemanes, que estaban desgastándose en el “frente oriental” ruso. La guerra finalmente se decidió cuando los Aliados desembarcaron en Normandía y los alemanes tuvieron que pelear simultáneamente en dos frentes. No obstante la clara animadversión de Estados Unidos con la Unión Soviética desde aquellas épocas, estos dos países entendieron que primero tenían que derrotar a Alemania para luego enfrentarse entre ellos, cosa que diligentemente hicieron a partir de 1945, con la Guerra Fría.

Pues algo similar tendrían que hacer los panistas y los progresistas. Sabido es que no se quieren. Pero lo prioritario para ellos es bajar a Peña y luego, si lo logran, pelearse entre ellos.

No se puede menospreciar la fuerza unida de Josefina y AMLO: hoy, de acuerdo a las encuestas, suman 52.6% de las intenciones de voto, 5.8 puntos porcentuales por arriba de Peña. Unidos, con un ataque conjunto y coordinado, creo que tendrían chance de bajar al priista. Divididos, en cambio, a lo único que pueden aspirar es a ver quién se queda con el segundo lugar.

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