Vinculan al alcalde de Medellín con paramilitares

Alonso Salazar
Alonso Salazar

Un ex jefe paramilitar, encarcelado en Estados Unidos, aseguró que prestó apoyo financiero y político para la elección en el 2007 del alcalde de Medellín, el segundo burgomaestre más importante del país, según indicaron abogados ayer.

Pocas horas después de hacerse público el contenido de la carta del ex paramilitar alias ”Don Berna”, el alcalde Alonso Salazar advirtió que no sabía de la existencia del documento y dijo estar tranquilo. ”Estoy ansioso de que la Fiscalía me llame” a rendir descargos, dijo el alcalde en declaraciones divulgadas en la radio Caracol.

Denuncias sobre supuestos lazos de Salazar con el paramilitarismo vienen surgiendo desde hace varios meses, pero esta fue la primera vez en que un ex jefe de esas bandas, involucradas en el asesinato de miles de personas, aseguró que prestó apoyo al funcionario, que siempre lo ha negado.

El caso se reavivó en la jornada cuando el abogado Diego Alvarez, defensor en Colombia de Diego Murillo, alias ”Don Berna”, radicó en la Fiscalía General una carta de su defendido dando cuenta de que prestó ”apoyo de carácter económico y en publicidad” a la campaña de Salazar a la alcaldía de Medellín, capital del departamento de Antioquia y a unos 250 kilómetros al noroeste de Bogotá.

La carta, de dos páginas, está fechada el 5 de diciembre del 2008 en Nueva York, donde ”Don Berna” está detenido desde mayo pasado, cuando fue extraditado junto a otros 13 jefe narcoparamilitares a Estados Unidos que les solicitaba por distintos cargos de tráfico de drogas.

El abogado Alvarez dijo en entrevista telefónica que recibió la carta personalmente el sábado de manos de un colega que hace parte del equipo defensor de ”Don Berna” y quien había estado reunido con su cliente en la prisión la semana pasada.

Alvarez indicó que ”Don Berna” sólo dio cuentas de esos supuestos apoyos ahora ”para corroborar las denuncias” que se han hecho contra Salazar en los últimos meses por boca de otros ex paramilitares de bajo y mediano rango.

En los años 90, ”Don Berna” y otros narcoparamilitares fueron parte de una tenebrosa organización ilegal llamada ”Perseguidos por Pablo Escobar” o Los Pepes, que secuestró y asesinó a decenas de personas en su lucha contra Escobar, jefe del cartel de las drogas de Medellín que murió en diciembre del 1993.

OTRA VEZ CHAVEZ

Chávez entorpece toma de posesión de opositores

El Nuevo Herald

El alcalde electo de Caracas, Antonio Ledezma, busca formas de enfrentar la criminalidad en la capital venezolana.
El alcalde electo de Caracas, Antonio Ledezma, busca formas de enfrentar la criminalidad en la capital venezolana.

Luego de superar numerosos obstáculos para triunfar en seis regiones clave del país, la oposición venezolana enfrenta ahora crecientes dificultades por la entrega de gobernaciones y alcaldías prácticamente despojadas y sin recursos, la tardanza en la entrega de los cargos y las amenazas sin precedentes aún antes de tomar posesión formal de los despachos.

En el caso más dramático hasta ahora, las dependencias adscritas a la gobernación del estado Miranda fueron literalmente desmanteladas de material3s y equipos, mientras toda la red de hospitales y centros de atención de salud regionales, fue transferida al Ministerio de Salud, según varios decretos firmados por el presidente Hugo Chávez.

Adicionalmente, unas 3,000 armas de fuego pertenecientes a la policía estatal fueron decomisadas por la Dirección de Armamento de la Fuerza Armada (Darfa), en una acción aparentemente illegal, según denuncias del nuevo gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonsky, de 36 años y quien asumió su cargo la semana pasada.

En la Alcaldía Mayor de Caracas, un grupo de activistas chavistas bloqueó el acceso para boicotear la toma de posesión de Antonio Ledezma, hacienda estallar explosivos y lanzando botellas a los asistentes.

Tanto la gobernación de Miranda como la Alcaldía Mayor de Caracas fueron despojadas de decenas de escuelas, hospitals y centros de atención de salud, que pasaron a manos del gobierno nacional.

En Maracaibo, el nuevo alcalde y ex candidato presidencial Manuel Rosales, fue juramentado en su cargo en momentos en que el propio presidente Chávez lo amenazaba con recluirlo en prisión, alegando actos de corrupción.

En el estado fronterizo de Táchira, el dirigente opositor César Pérez Vivas tendrá que esperar hasta la primera semana de enero para tomar posesión de su cargo como gobernador, debido a que el Consejo Legislativo estatal, controlado por el chavismo, decidió posponer la juramentación para el 7 de enero.

“No están preparados para entregar las cuentas”, advirtió Pérez Vivas, quien esta semana denunció ante el Tribunal Supremo de Justicia lo que consideró una irregularidad.

En la populosa alcaldía de Sucre, en el este de Caracas, el diputado Carlos Ocariz se encontró con 15,000 toneladas de basura que no habían sido recogidas en el municipio, mientras los camiones para recoger basura habían desaparecido misteriosamente.

Dos de los pocos alcaldes opositores juramentados hasta ahora sin hechos de violencia fueron Gerardo Blyde, en Baruta, y Emilio Graterón, nuevo alcalde de Chacao, considerado el municipio financiero de Caracas, probablemente el reducto más antichavista del país.

Ayer, en otras localidades del país, continuaban los disturbios y las protestas violentas por parte de grupos no identificados, que protestaban por el ascenso de la oposición al poder.

En el centro de Caracas, activistas progobierno volvieron a bloquear el acceso a la sede de la alcaldía metropolitana, y exigieron el desalojo del alcalde Ledezma, ‘‘invitándolo” a que se mudara a otra parte de la ciudad, bajo consignas como “el pueblo arrecho reclama sus derechos”.

En la ciudad universitaria de Mérida, en la región andina del país, grupos de encapuchados lideraron violentos disturbios con explosiones, disparos y bombas lacrimógenas que interrumpieron la toma de posesión del alcalde electo Lester Rodríguez, quien debió ser evacuado de la sede del gobierno municipal.

El Arzobispo de Mérida, monseñor Baltazar Porras, que quedó atrapado dentro del edificio municipal en medio de los disturbios, criticó la actuación permisiva de la policía estatal, controlada por el oficialismo, que no frenó a los agresores.

En el consejo legislativo de Carabobo, estado donde ganó el opositor Henrique Salas Feo, un grupo de ocho diputados chavistas promovió una trifulca que provocó la suspensión de la instalación del organismo.

Además de las protestas violentas, líderes opositores han denunciado desde despojos y saqueos hasta retardos en la entrega del poder en estados donde perdió el oficialismo.

Cuestionando los decretos presidenciales que despojaron a la gobernación de Miranda de autoridad sobre hospitales y escuelas regionales, Capriles Radonsky declaró que se trató del “golpe más importante que se le haya dado al proceso de descentralización en su historia”.

“¿Se les consultó a los trabajadores, a esas 11,000 personas si quieren ser transferidos o no al Ministerio de Salud?”, preguntó Radonski. “Aquí no se quiere que Capriles le de salud al pueblo. Ese es el tema”, apuntó.

El gobernador denunció además una estrategia de amedrentamiento y desmantelamiento en dependencias del gobierno regional.

“Las diferentes casas de la gobernación en todo el estado Miranda fueron saqueadas, no me dejaron ni una silla donde sentarme, no se llevaron las paredes de casualidad”, dijo Capriles en una conferencia de prensa la semana pasada.

En el estado Táchira, diputados chavistas aclararon que la decisión de posponer la juramentación del nuevo gobernador fue tomada con base en normativas inlcuidas en la constitución estatal.

Pero para el gobernador electo, la razón de fondo de esta decision estriba en que los chavistas tachirenses “no estaban preparados para la derrota”.

“Esta dirigencia política no estaba preparada para la alternancia y tenían la creencia de que serían eternos en el poder, pero se encontraron con resultados que no los favorecieron y les alteró su ecuación normal, por eso buscan cualquier excusa o vestigio para tratar de frenar la transmisión normal del mando”, dijo Vivas.

El dirigente opositor agregó que su juramentación debió ocurrir cinco días hábiles luego de los comicios regionales, como lo establece el Estatuto Electoral vigente.

CUBA Y SU PARALISIS

‘Cuba vive un momento de parálisis política”

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Casi al cumplirse medio siglo del triunfo revolucionario que respaldó con pasión desbordada en enero de 1959, la doctora Martha Frayde prefiere pensar en esta etapa histórica como “un interregno”, un espacio de tiempo en el que Cuba ha vivido congelada, sin libertades democráticas ni derechos ciudadanos.

“Hace 50 años nadie pensó que llegaría a presenciar esta desintegración nacional, este deterioro tan terrible de la vida de los cubanos”, comenta Frayde con la serenidad que le proporcionan sus 88 años. “Las personas que vayan a tener responsabilidad ejecutiva en una Cuba futura deberán hacer una radiografía de lo que ha sucedido en estos años para saber por dónde conducir al país: será una tarea extremadamente difícil”.

Reacia a las entrevistas, Frayde habló con El Nuevo Herald en la sala de su apartamento en Madrid, repleto de libros y motivos cubanos. En las paredes de la sala cuelgan cuadros de Amelia Peláez y de Wifredo Lam, su gran amigo. El pasado año entregó 49 cuadros de su valiosa colección a la Universidad de Miami y aguarda por un trámite para completar el donativo de los que aún tiene en su poder.

Está ya recuperada de una reciente cirugía ortopédica, pero camina aún con dificultad, apoyándose en andadores. Mantiene la mente lúcida y no ha pedido la sonrisa ni su capacidad de ironizar.

“Yo nací de pie, y los que veníamos de pie teníamos suerte”, dice jocosamente. “Y realmente no puedo pedirle más a la vida”.

Militante del Partido Ortodoxo y protagonista de primera fila en la revolución de Fidel Castro, impulsora del proyecto del Hospital Nacional y la Escuela de Enfermería de La Habana, representante de Cuba en la UNESCO hasta 1965, Frayde discrepó del rumbo totalitario del régimen y renunció a su puesto en París. Desoyendo las recomendaciones de sus amigos cercanos, volvió a La Habana, se reincorporó al ejercicio de la medicina y comenzó a ventilar sus discrepancias públicamente.

Decidió que quería marcharse del país, pero Fidel Castro se negó a otorgarle el permiso de salida.

“Entonces comencé a reunirme con personas que estaban inconformes con la situación del país; nos veíamos en el parque de 17 y K [barrio habanero del Vedado] para que pareciera un encuentro de amigos en un lugar público”, recuerda. “Siempre con la idea de desafiar al régimen pacíficamente, porque la violencia caracterizó la vida republicana, el propio Movimiento 26 de Julio se inició con violencia y llegó al poder con violencia, y eso no ha sido nada positivo para la nación”.

Así se gestó el movimiento de derechos humanos, que el 28 de enero de 1976 fundó su primer grupo de activismo pacifista: el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCDH), establecido por Frayde y el profesor Ricardo Bofill. A ellos se sumaron el ex diplomático y asaltante del Cuartel Moncada Gustavo Arcos Bergnes, y el profesor Elizardo Sánchez Santacruz.

“Nuestro aporte quedará para la historia”, afirma “Tuvimos la determinación de enfrentarnos con valentía al régimen en momentos en que eso costaba muy caro”.

Pocos tiempo después, el 10 de julio de 1976, Frayde fue a la cárcel bajo acusaciones de reunión con contrarrevolucionarios, vínculos con agentes de la CIA e intento de salida ilegal del país. La condenaron a 29 años y cumplió tres años y cuatro meses en la prisión Nuevo Amanecer antes de salir en libertad y marchar al exilio en España, en diciembre de 1979.

“Agradezco a la vida haber estado en la cárcel”, confiesa Frayde, que pasó nueve meses en una celda preventiva de cinco por seis metros, hacinada junto a una treintena de presas comunes. “Como médico no había tratado al pueblo cubano en los estratos más bajos, y puedo decir soy un ser humano más comprensivo después de pasar por esa experiencia, más propia de un manicomio de un centro penitenciario”.

En el exilio, Frayde ha sido una incansable promotora del CCDH, denunciando las violaciones del régimen cubano y reclamando la liberación de los presos políticos: “Cuando salí de la cárcel sabía que era imposible quedarme allí y tenía la esperanza de hacer algo por Cuba desde afuera, con una causa que pudiera unir a todos los cubanos, más allá de las controversias políticas e ideológicas”.

Una de sus contribuciones fundamentales ha sido la confección del boletín del CCDH, que desde 1989 se distribuye trimestralmente, con documentos, informaciones y denuncias de la situación de Cuba. Lo realiza desde su apartamento en Madrid, ‘‘sin computadora y sin internet, porque en cuanto a las nuevas tecnologías me quedé en el fax, soy de la era de la carreta”.

“Cuba vive un momento de parálisis política total”, señala la activista. ‘‘Los ciclones han acabado de remachar la situación económica y uno se pregunta con incredulidad hasta dónde puede llegar la capacidad de resistencia del pueblo cubano”.

Frayde se remonta a los días de la eclosión revolucionaria y la llegada de Fidel Castro al poder. Su grado de confianza con el líder cubano llegó al punto de que Castro le entregó una nota de puño y letra para el acceso de manera permanente a su presencia física, en enero de 1959, y le comisionó personalmente la construcción del Hospital Nacional “Enrique Cabrera”. El cheque de $5 millones entregado por la firma Gravi para la edificación fue incluso ordenado a nombre de Frayde.

“Los cubanos nos dejamos pisotear por enamorarnos de su personalidad: fue una especie de anestesia colectiva que nos invadió a todos”, rememora. “Yo quería hacer algo grande por mi país, modernizar las estructuras de los hospitales, extender la salud pública a los lugares más remotos, crear la carrera de auxiliares de enfermeras… Creo que logré cosas importantes, pero estaba muy inmersa en el trabajo y vine a darme cuenta de la deformación del proceso con posterioridad. Fidel Castro nos engañó a todos, empezando por mí. Los visionarios del primer momento fueron la minoría”.

–¿Cuál fue el momento que marcó su ruptura?

–‘‘Mis discrepancias empezaron con el Ministerio de Salud Pública, pero el conflicto espiritual que me llevó a romper con el régimen fue la Crisis de los Misiles en 1962, cuando vi la posibilidad de una destrucción del mundo a merced de las ambiciones políticas y totalitarias de Fidel”.

–¿Cuál es su visión personal sobre Castro desde los días del Partido Ortodoxo?

–‘‘Es un hombre a quien le gustó siempre rodearse de gente inferior a su capacidad intelectual y que siempre estuviera dispuesta a asumir lo que él proyectaba, sin análisis crítico. Desde los días de la lucha armada, su movimiento no dudó en liquidar a todo el que se le enfrentaba. Los libros que leía siempre fueron para sacar ejemplos aplicables a sus objetivos de lucha. Era un hombre bien ortodoxo en sus lecturas”.

Frayde se opone a un Nüremberg cubano para aplicar justicia por los desmanes cometidos durante el régimen comunista.

“A largo plazo lo que necesita un país es algo más que un proceso de Nüremberg. Hay que darle esperanzas al pueblo y habrá que actuar con mucha paciencia, tolerancia e inteligencia, poniendo por encima los deseos de hacer avanzar al país. Pero aunque anhelo volver a una Cuba democrática, no se si mis años me lo permitirán”.

–¿Y Fulgencio Batista? ¿Cuál será el juicio definitivo de la historia?

–‘‘Como figura histórica se va a favorecer de los errores de Fidel Castro por estos 50 años. Fidel Castro lo ha dejado chiquito como dictador”.

LAS GESTIONES DEL ESTADO

Tuesday, December 9, 2008

Mitos y verdades sobre el liberalismo argentino

Por Rafael Beltramino

La primera aclaración que quiero hacer es que voy a referirme al liberalismo como un sistema de ideas más o menos fundamentales, con contradicciones, pero con grandes coincidencias; en términos de autores, digamos que incluyo a Adam Smith, a John Stuart Mill, a Hayek.
Desde Alberdi, el liberalismo argentino ha sido al menos, contradictorio.

Recordemos aquella memorable descripción de los liberales de su época que hizo el tucumano, refiriéndose particularmente a las inexactitudes históricas al decir de Sarmiento. “Los liberales argentinos son los amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte”.

El problema central que a mi juicio tuvo el liberalismo argentino es la escasa importancia dada por el mismo a las instituciones liberales, algo especialmente llamativo en un liberal.

Las instituciones liberales nacieron para limitar a los gobiernos, a todos los gobiernos, también a los de los amigos.

Sin embargo desde su mismo inicio, en la constitución del 53, el liberalismo argentino fue de papel. Los ejemplos sobran: desde la propia elección de los constituyentes, magistralmente reseñada por el historiador revisionista José María Rosa en su libro Nos los representantes, hasta el texto aprobado (aprobado pero no tanto, ver el mismo libro) que fue siempre una mera declaración con pocos o ningún viso de realidad.

Con razón pudieron decir Pellegrini y Joaquín V. González que en la Argentina nunca se había votado antes de la reforma de Saénz Peña. Y eso con una constitución liberal desde hacía 50 años…

Para quien le interese Eduardo Zimmerman publicó en Libertas 12 de mayo 90, un excelente artículo bibliográfico sobre el tema, en ocasión de editarse la Cambridge History of Argentina, libro que por supuesto también recomiendo.

Pero pasemos revista a algunos de los mitos acerca del liberalismo argentino:

1) El liberalismo es para los ricos

Nada más falso en principio y sin embargo, qué esperamos ver en un acto liberal en la Argentina, sino gente de buen pasar, en lo posible “blanquitos”. El liberalismo se hizo para los pobres, la eliminación de los privilegios favorece al que NO los puede alcanzar, no a los otros. Al que no tiene amigos ni vecinos ni compañeros del club poderosos.

Por supuesto, un poco de subsidios se derraman entre los pobres, fundamentalmente los despojos de los privilegiados, en forma de asistencia social (eso siempre con la mayor intermediación estatal posible, no sea cosa que después voten por otro). Supongo que el problema comenzó con Mitre llamando Partido Liberal a su partido, pero ha continuado vigente.

2) El liberalismo es sólo libertad económica

Más falso todavía, pero convengamos que absolutamente explicable por la historia argentina, ya que algunos de los representantes más conspicuos del liberalismo,guardaron un cuidadoso silencio cómplice, cuando no participaron más o menos directamente en golpes de Estado, proscripciones políticas, o atroces violaciones de derechos individuales, generando “guilt by association” en el mejor de los casos. Por supuesto hubo luminosas excepciones.

No hay que cansarse de aclarar que para mí una de las creaciones más gloriosas del liberalismo es su influencia en el derecho penal. Desde la irretroactividad en materia penal, al derecho al debido proceso, a aportar pruebas y resumidamente a ser considerado inocente hasta que se pruebe lo contrario en una corte de justicia.

Por supuesto uno de los textos que puede revisarse es el excelente resumen que el Libertas 1 hicieron Alberto Benegas Lynch y Ezequiel Gallo “Libertad política y libertad económica” en octubre de 1984, que suscribo. La libertad es inescindible pero, sí tenemos que aceptar que los liberales argentinos en su inmensa mayoría reclamaron más por cierto aspecto de la libertad que por otros (y mucho más por la libertad de los amigos y /o simpatizantes, que por la de cualquier otro).

También podemos ver, más recientemente el análisis brillante de Hana Fischer en la misma revista nro. 44. “¿La democracia sistema ideal de gobierno?”, elaborando sobre las propuestas de Amartya Sen, como así mismo la obra de Carlota Jakckish sobre los sistemas electorales.

Y fundamentalmente la obra de Michel Wolgemuth en Libertas 34 hacia una economía austriaca de la democracia. Wolgemuth tiene una tesis doctoral brillante intentando reconciliar a Habermas con Hayek que merece mención y una lectura cuidadosa.

Por último me encanta decirles que Ricardo Lopez Göttig, a quien conocí en un Liberty Fund, y me parece un tipo especialmente valioso, piensa lo mismo, es decir que los liberales argentinos no se han preocupado demasiado del Estado de Derecho.

El tema en cuestión es si el liberalismo puede imponerse por la fuerza, cosa de la que estoy absolutamente convencido que no, o por el fraude, como a mi juicio la historia argentina demuestra que tampoco puede imponerse. O retomando la eterna discusión de Friedman con su visita a la Universidad Católica de Chile si los espacios de libertad económica generan una sociedad democrática (algo con lo acuerdo) pero si para eso hay que participar de un gobierno antidemocrático (algo que definitivamente me parece inadmisible).

En esta misma línea incluyo los devaneos de varios liberales argentinos durante el gobierno militar sosteniendo que eran partidarios de un gobierno limitado; a mi juicio ése gobierno limitado puede ser única y exclusivamente democrático, si bien por supuesto admito que tal gobierno democrático es sólo una condición necesaria y no suficiente para el gobierno limitado.

3) El liberalismo se desentiende del bienestar de sus congéneres

También es falso, aunque por supuesto ciertas caricaturas del liberalismo lo alimentan pero basta con estudiar, por ejemplo a Adam Smith y a tantos otros economistas liberales que se dedicaron a su ciencia, con el sólo objetivo de mitigar los males de su prójimo. Como Alfred Marshall, que decidió su vocación después de ver la miseria de los empleados portuarios de Londres. Hace poco, el dirigente de Federación Agraria Eduardo Buzzi dijo “no somos liberales, no nos da lo mismo que la gente pueda comer o que no pueda comer”.

Adviertan que lindo epíteto. Yo diría que tal vez a algunos liberales les da lo mismo que la gente coma o no, de lo que estoy seguro es que la gente como Buzzi tiene una enorme sensibilidad y solidaridad, siempre y cuando lo pague otro.

M encantaría saber cuanto dona mensualmente de sus recursos el Sr. Buzzi para darle de comer a los hambrientos, yo le puedo contar de varios liberales que mensualmente donan bastante para ayudar a los hambrientos, lo que refuta la imbecilidad del dicho de Buzzi, ya que bastaría encontrar un solo caso de liberal al que no le dé lo mismo (y en serio no le dé lo mismo, no en declaraciones para la televisión) para refutarlo.

4) El liberalismo es militarista

Esta es una afirmación descabellada en la mayor parte de los países del mundo, no en América Latina, donde casi curiosamente, siempre se asocia al liberalismo a un régimen militar. Los ejemplos sobran… Casi siempre los (autotitulados) representantes del pensamiento liberal han terminado siendo ministros de gobiernos militares, lo que es decididamente un disparate ideológico.

Pero es más, durante mucho tiempo se habló de una fracción “nacionalista” dentro de las fuerzas armadas argentinas y una fracción “liberal”. O hemos escuchado afirmaciones tales como que “la armada era más liberal que el ejército”, afirmación únicamente entendible por un argentino. También es interesante lo de Carlos Rodríguez Braun que afirma que la Argentina dejó de ser liberal en 1930, lo que es mi juicio, cuanto menos una simplificación conveniente.

5) El liberalismo es el movimiento de los empresarios

Esta es una afirmación que tiene un contenido de verdad y un contenido de mito. El liberalismo sí es el movimiento de los empresarios si agregamos “competitivos”; o también si agregamos “futuros”. No creo, como creía Adam Smith, que toda reunión de empresarios es para ir contra del bien público, pero si comparto su preocupación cuando los empresarios e industriales están demasiado cerca del gobierno.

6) Es imposible el surgimiento de una fuerza política liberal representativa en la Argentina

No sé si incluir esto entre los mitos o las verdades, creo que tiene algo de ambas. Con el esquema actual de financiamiento y de formación política argentinas lo veo complicado. Personalmente creo que hay que acentuar las posiciones del pensamiento liberal en todos los partidos y formar una fuerza electoral relevante, cediendo sin dudas en las ideas, pero no en las formas morales, porque no se pueden sostener electoralmente las ideas sin una forma moral detrás.

Me parece interesante considerar lo que Jorge Raventos, dijo en un coloquio también organizado por la Fundación Naumann: “… Hay un hilo sutil que vincula todos esos aspectos del liberalismo basado en la ‘libertad negativa’ que he mencionado: sospecha de la autoridad y búsqueda de neutralizarla o disminuirla; desconfianza de todo poder; renuncia a la construcción de poder; aislacionismo, elitismo, ideologismo. Ese hilo asegura insoslayablemente la esterilidad política.”

No estoy de acuerdo, no creo que la insistencia en la libertad negativa, conduzca al aislacionismo. No ha ocurrido así en otros lugares. A mi juicio el problema es más simple, y más difícil de resolver: creo que la política es una actividad en donde demás de ideas se necesitan ejemplos.Y convengamos que los dirigentes o aspirantes a dirigentes liberales han sido de malos a deplorables, tirando a delincuentes en los casos más graves. Pero Uds. me dirán bueno, los otros, los no liberales no son precisamente diferentes. Y acá está el punto clave a los dirigentes liberales se les exige más, se les demanda más por diversas razones.

Creo que en las actuales circunstancias argentinas, hay que buscar más que gobiernos liberales, gobiernos razonablemente decentes; si son liberales mejor, pero el primer punto debe ser poder darnos gobiernos decentes.

Lo que además nos lleva a un punto más profundo… ¿porque no hay en la Argentina un gobierno decente? Hace más de 25 años que los gobiernos no vienen del Colegio Militar ni de Venus, son electos en elecciones aparentemente no fraudulentas. Por supuesto hay un tema sistémico que ha remarcado muy bien Carlota Jackish y un tema de financiamiento… pero, ¿es sólo eso? ¿No descubriremos que el electorado argentino no pone a la decencia como uno de los requisitos a exigir de un gobernante? ¿No tendrá razón el ex presidente Battle? Sinceramente creo que no.

Esto me lleva a la primera verdad:

1) Ser liberal cuesta, en todo sentido

Exige y demanda no sólo un mínimo de coherencia ideológica sino, en un ambiente lleno de subsidios favores y prebendas, no usarlas y marcar un renunciamiento moral a ese sistema, es decir, demanda conductas que en ética se llamarían supererogatorias, es decir se demanda más de lo habitual. En un mundo de delincuentes, es mucho más caro, no serlo

2) El liberalismo no resuelve todos los problemas de la Humanidad, no es una panacea

Más allá de lo atractivas que, especialmente para ciertos momentos de la vida puedan resultar las utopías (Hayek se ha ocupado especialmente de ese tema), son no lugares y todo el mundo dudaría de nuestra razón si dijéramos que nos encaminamos o que lo que nos guía es un no-lugar.

3) Ser liberal implica ser responsable de las consecuencias de nuestros actos y de nuestras omisiones y del destino

A menudo los institutos liberales de todo el mundo nos relatan bellas historias de entrepreneurs que salieron adelante (hace poco uno muy interesante del Acton Institute). Les adelanto que muchos (de hecho la mayoría) de las bellas historias de entrepreneurs terminan no demasiado exitosamente, al menos si el éxito se mide por resultados económicos.

Para concluir, voy a hacer una de las pocas cosas que sé… que es recomendar libros.

Por supuesto no está mal revisar Camino de servidumbre (aunque el propio Hayek se haya quejado del mismo), pero preferiría recomendar The Constitution of liberty.

Y especialmente a un autor tal vez más olvidado en un mundo en donde el Big Brother es un programa de televisión. Me refiero obviamente a George Orwell, del que les recomiendo repasen, además de Animal Farm, un ensayo brillante que se llama Politics and the English Language, que analiza el uso del lenguaje en la política y en donde demuestra que el lenguaje, que habitualmente se usa para comunicar pensamientos, en la política se usa para ocultar lo que se piensa.

Por último recomiendo otro ensayo de un extraño liberal, tan extraño que fue casi un socialista fabiano, aunque por una excelente razón, por una mujer, que fue John Stuart Mill; no dejen de repasar On liberty.

Exposición presentada durante el Seminario “Revisión y propuestas del Liberalismo”, co-organizado por las fundaciones Bases y Friedrich Naumann el día 03 de septiembre de 2008 en la ciudad de Rosario (Argentina).

Ecuador: Ladrones en el Gobierno

Ecuador: Ladrones en el Gobierno

Por Rómulo López Sabando

El Expreso de Guayaquil

Arrogante, prepotente, locuaz, dicharachero, sabido, decía ser “amigazo” de los reporteros. Como Ministro de Deportes del Ecuador, ente autónomo creado por Rafael Correa, Raúl Carrión Fiallos, se autoconsideró el más íntimo de los cercanos al Presidente.

El 29 de junio de 2008 afirmó ¿Qué pasa si Raúl Carrión deja de ser ministro del Deporte? ¿Quién pierde? “Yo no: Correa hace lo que yo he ordenado”. “Cometieron la estupidez de pelearse con el dueño del circo”.

Pese a poner en duda la autoridad del Presidente, continuó “mandando” hasta que José Luis Cortázar de la Unidad de Seguridad Interna de la Presidencia, lo investigó secretamente. Alfredo Vera, jefe de “Anticorrupción”, dijo que recibió la denuncia, pero sin precisiones, por lo que solicitó detalles que nunca llegaron de vuelta. Lo que le impidió investigar.

La Policía arrestó a los íntimos de Carrión. Fernando Moreno, colombo-ecuatoriano, Mario Montevideo Monroy y Fausto Ramiro Padilla. Gustavo Varas fugó. Acusados de lavado de activos, manejo de dinero corrupto, en sociedad con contratistas pedían porcentajes de los contratos. Tenían una gigante red de corrupción. Todo fue conocido por Carrión.

Para Cortázar y la Fiscalía los movimientos financieros son inusuales e injustificados. Las adjudicaciones que hizo Carrión, tienen ropaje de ilegalidad, actos dolosos, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, asociación ilícita para delinquir y defraudación tributaria. La Policía precisó que los detenidos registran aumentos injustificados de dinero en sus cuentas bancarias tras cruzar datos con bancos, SRI, RUC e IVA.

Detenido, Moreno portaba $50.000 en efectivo y tres cheques de $9.763 cada uno, que intentó comerse al ser arrestado. Al no poder tragárselos ofreció los dólares a los policías a cambio de que desaparezcan los documentos. Al allanar su domicilio en Quito, encontraron una funda llena de billetes en el clóset de su cuarto; $240.000 en efectivo camuflado en el forro de un mueble y $973.000 en más cheques al portador por extorsiones exigidas.

Arrestado en Quito, Montevideo tenía depósitos bancarios por $584.989 en 2007, y $619.645 en el 2008. En 2004 sólo llegaron a $ 6.700. Varias pólizas bancarias por $300.000, cada una, celulares, cheques al portador por más de un millón de dólares, facturas de contratos con empresas inexistentes.

Después de una bronca el Presidente lo obligó a Carrión a renunciar. Se prohibió su salida del país, pero fugó.

El ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, dijo “No se ha presentado en público. Pero, no creo que haya desaparecido, exactamente. Esa (lo de la desaparición) es una interpretación suya, dijo a un reportero.

“No justificaron el origen del dinero. Se han hecho de un patrimonio espurio que tiene un origen ilícito”, dijo la Policía. Son ladrones en el Gobierno.

Sobre globalización

Sobre globalización, algo de fútbol y el Efecto Wal-Mart

por Charles Philbrook

Charles Philbrook es Director de Estudios Económicos, Datum Internacional, S.A. Philbrook reside en Lima, Perú.

Resulta casi imposible explicar aquello que tiene el resplandor de lo evidente, decía Ayn Rand, cuando la mayoría ha decidido no ver. Y que una mayoría ha decidido no ver los beneficios económicos que se derivan del libre comercio es la primera impresión que uno se lleva si ocasional y rápidamente revisa los titulares de las noticias sobre los mítines anti globalización —que pareciera atraen una cada vez mayor concurrencia—, o los relacionados a las anti cumbres, en las que con discursos cargados de odio y resentimiento se incita a los pueblos a cambiar el orden por el caos institucional, a reorientar una visión de cara al futuro por una de espaldas a éste, en suma, a dudar de todo lo individual y creer en todo lo colectivo (La ‘totalidad’, de acuerdo a esta visión, no sería la suma de las partes, sino la resta de éstas).

Afortunadamente, esta impresión es sólo eso, y uno se la lleva por informarse muy de vez en cuando. En una encuesta del reconocido Pew Research Center, hecha pública en octubre del año pasado, y en la que se entrevista a 45.000 personas en 47 países, el predominio de los que responden estar a favor del comercio y el libre mercado es abrumador. Sobre el libre comercio, las respuestas positivas van desde un 90% en China e India hasta un 80% (en promedio) en América Latina y la Unión Europea. Curiosamente, cuando la pregunta se enfoca desde la óptica del libre mercado, un 75% en China e India responden favorablemente, mientras que en América Latina y la Unión Europea bordea el 60% (Toda medida que limita la libertad económica lleva a una pérdida gradual de control de la economía —y esto es algo que ese 20%, que en América Latina cree en el comercio pero no en el libre mercado, probablemente desconozca o dé por falso).

El movimiento anti globalización, entonces, no representa a las mayorías, sino a una minoría estridente que desde siempre —y parafraseando a Bill Buckley— ha buscado pararse frente al tren de la historia para ordenarle a éste que se detenga. Y ordenarle a éste que se detenga es lo que hacían sus antepasados ideológicos del siglo XIX, los luditas, que destruían cuanta máquina y herramienta caía en sus manos porque las asociaban con el desempleo, la pobreza y el desmoronamiento del edificio social. Nunca pudieron entender —como no pueden entender los neo-luditas— que sólo se puede consumir más si se produce más, no menos —y a esa mayor producción precisamente conducen las máquinas, el comercio y el libre mercado.

Pero Ha-Joon Chang, profesor de la Universidad de Cambridge, en un intelectualmente provocador libro, Bad samaritans: the myth of free trade and the secret history of capitalism (2007), arguye que la ruta hacia el progreso económico va en sentido contrario a las recomendaciones del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio. Y ese argumento va de la mano de esta observación: todos aquellos economistas que defienden el libre comercio deberían explicar cómo es que las naciones desarrolladas lo han practicado y siguen practicando ‘parcialmente’.

Una primera reflexión: de Cuba, Albania y Corea del Norte no se puede decir que hayan seguido las recomendaciones de estos organismos multilaterales en materia económica; es más, si un rumbo han tomado ése ha sido el opuesto, y, sin embargo, a nadie en su sano juicio se le podría ocurrir considerar a estos países como referentes de progreso (¿quién viaja a Cuba en busca de un mejor futuro?). Una segunda: en los dos últimos siglos, ningún país ha estado totalmente abierto o totalmente cerrado al comercio. Toda apertura ha sido parcial y siempre en relación a otro país o grupo de países. Pues bien, si se reuniera a éstos en dos grandes grupos, el de los que tienen economías relativamente abiertas y el de los que tienen economías relativamente cerradas, veríamos que aquellos países que han alcanzado el desarrollo salen invariablemente del primer grupo ¡Cuánto más hubieran crecido de haber optado por una mayor apertura, ése debería ser el enfoque! El siglo dorado del crecimiento europeo se da una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, algo que no parece despertar gran interés en Chang, y probablemente porque las reformas de Ludwig Erhard, el ministro de finanzas alemán, jugaron un papel fundamental. Estas reformas estuvieron basadas en el reordenamiento del sistema monetario, la eliminación de los controles de precios y la reducción del impuesto corporativo. Son éstas las reformas que los organismos multilaterales siguen recomendando desde entonces, lo cual implica que si Erhard hubiera seguido el rumbo opuesto —y que Chang recomienda— los textos de historia no hablarían del “milagro económico alemán” sino, más bien, de la desintegración económica alemana.

Un modelo de desarrollo que el profesor, de ascendencia coreana, confiesa que admira, es el de los ‘tigres asiáticos’: Taiwán, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong. A diferencia de tantos otros países que siguieron el equivocado camino del crecimiento basado en la substitución de importaciones, los ‘tigres’ optaron por uno basado en las exportaciones. El Estado jugaba un papel central identificando las industrias que se buscaba desarrollar y aplicando las medidas que fuesen necesarias para alcanzar el objetivo. Ahora bien, recordemos que para exportar primero hay que producir, y todo proceso de producción implica uno de reconversión del ahorro en inversión. Entonces, como la inversión que luego se traduce en producción sale necesariamente del ahorro (sea éste interno o externo) era natural que una de estas políticas económicas estuviera dirigida a mantener las tasas de interés reales altas (muy baja inflación), impulsando así el ahorro a costa de un menor consumo (En otros países, en cambio, como los latinoamericanos, los crecientes déficits del sector público eran inflacionarios y llevaban a la destrucción del ahorro, que con el tiempo se traducía en una menor capacidad de producción.) En suma, pues, el secreto del crecimiento de estos cuatro países está intrínsecamente ligado al fomento del ahorro interno, más que a la capacidad gerencial del Estado. Otro factor crucial en el desarrollo de estos países fue la inversión en educación de primer nivel, con lo cual se potenciaba la productividad laboral. Y a estos dos factores, súmenle un tercero, tan importante como los otros: la reforma agraria que institucionalizó el derecho de propiedad sobre la tierra (Hasta hace poco, en ningún país latinoamericano se presentaban estos tres factores al mismo tiempo).

Hoy en día, estas felinas economías han pasado de los últimos lugares en el índice de libertad económica de la Heritage Foundation a los primeros. El año pasado, de un total de 160 países que comprende el estudio, Hong Kong y Singapur ocuparon el primer y segundo lugar, mientras que Taiwán y Corea del Sur se ubicaron en el cuartil estadístico superior, en el vigésimo sexto y trigésimo sexto lugar, respectivamente. ¿Menciona este detalle en su libro el profesor Chang? No, pero es algo que debería considerar si pretende darle objetividad a lo que escribe.

El deporte en general y el fútbol en particular nos brindan una refrescante e iluminadora perspectiva sobre las implicancias económicas del comercio y la globalización. Hasta 1995, recordarán quienes sigan este deporte, el mercado laboral en el fútbol europeo se encontraba protegido por una serie de leyes y regulaciones. Las diferentes ligas profesionales imponían una serie de restricciones al número de futbolistas extranjeros que podían jugar en un equipo. El Juventus italiano, por citar un caso, sólo podía tener a dos jugadores extranjeros en el campo de juego. Pero en 1995, un jugador belga, Jean-Marc Bosman, enjuició a su club y llevó el caso ante la Corte Europea, alegando que parejas regulaciones violaban el espíritu del Tratado de Roma en lo concerniente al libre tránsito de personas. La Corte le dio la razón, y desde entonces los mejores jugadores del mundo están en equipos europeos. Ahora el Chelsea londinense puede tener a nueve jugadores extranjeros en el campo, algo imposible hace poco más de diez años.

Pues bien, ¿a qué lleva la globalización en el fútbol? Según Branco Milanovic, un economista del Carnegie Endowment for International Peace que le ha dedicado buen tiempo al estudio de este tema, son dos los efectos que se observan: a nivel de clubes, se ha reducido el número de los que llegan a las finales de la Liga de Campeones, pero a nivel de países vemos que ya no es determinante la tradición futbolística para estar en una semifinal o cuartos de final. A una semifinal llegó Croacia en el Mundial de 1998, al igual que Corea y Turquía en el del 2002. Y Ucrania a cuartos de final en el Mundial del 2006. Llegaron a donde llegaron porque tenían jugadores en los mejores clubes europeos.

Se podría argüir, entonces, que la globalización es mala para los clubes y buena para los países, pero eso sería simplista. Los clubes ricos contratan a los mejores jugadores y esto lleva a lo que los economistas llaman retornos crecientes de escala, los que se generan cuando los mejores futbolistas juegan juntos y su calidad individual aumenta exponencialmente —algo similar se puede observar en otras ramas del quehacer humano—. Cómo alcanzar a los clubes ricos: en eso deberían concentrar sus esfuerzos los clubes pequeños. Y aprender de Microsoft o Apple es lo que deberían hacer. La primera tuvo sus orígenes empresariales en una cochera, y de allí salió a conquistar el mundo; la segunda, en el sótano de la casa de los padres de Steve Jobs, uno de los fundadores. Una y otra obtuvieron financiamiento en el mercado de capitales, lo que les permitió sacar adelante el proyecto. Esto es, precisamente, lo que los clubes pequeños deberían hacer si alcanzar a los ricos es lo que más anhelan.

Hemos visto a qué lleva la globalización en el deporte, pero ¿a qué lleva ésta en el mundo de las pequeñas empresas? Concretamente: ¿representa Wal-Mart una amenaza para toda pequeña empresa? En el 2005, en el estado norteamericano de Iowa, según un informe de Wal-Mart Watch, una organización que se opone frontalmente a todo lo que esta corporación representa, 555 tiendas de abarrotes, 289 ferreterías, 293 proveedores del sector construcción, 161 tiendas de variedades, 158 tiendas de mujeres y 116 farmacias se vieron forzadas a cerrar debido a los planes de expansión del gigante mayorista. Sin embargo, un interesante y bien documentado análisis econométrico, que los profesores Andrea M. Dean y Russell S. Sobel de la West Virginia University, sustentan en la revista Regulation, publicada por el Cato Institute, encuentra que la presencia de Wal-Mart en una ciudad o región no afecta negativamente el número de pequeños negocios (“Has Wal-Mart buried mom and pop?”, Spring 2008).

Cada tienda nueva que esta gran corporación abre en una ciudad lleva a un proceso que alguna vez el economista Schumpeter describió como uno de ‘destrucción creativa’. Este proceso, que es central a la dinámica capitalista, se inicia cuando una idea o producto nuevo desplaza y vuelve obsoleta a otra idea o producto viejo. Se liberan así recursos que pasan a ser usados en forma más eficiente y productiva. En una buena descripción de este proceso, los autores de la nota observan cómo la llegada de Wal-Mart a Morgantown, West Virginia, la ciudad en la que se encuentra el campus de su universidad, hizo que gradualmente fueran cerrando una diversidad de negocios que ya no podían competir en precios. El consumidor, sin embargo, ahora pagaba menos por esa toalla, foco de luz o cubrecama, y tenía ahora para gastar en otras cosas. En poco tiempo, esta nueva demanda hizo que surgieran nuevos negocios: lo que antes era una tienda para mujeres, ahora era un restaurante de cinco tenedores; una tienda de electrodomésticos era reemplazada por una heladería…Uno a uno los locales vacíos fueron ocupados por nuevos negocios.

Si el cierre de esas 1.500 pequeñas empresas en Iowa no hubiera sido compensado por la aparición de otras nuevas y distintas, la tasa de empleo por cuenta propia (self-employed) hubiese caído dramáticamente, después de todo, éstas representaban un 30% del total de pequeñas empresas en el estado. Algo similar se observa a nivel nacional: en 1970 la presencia de Wal-Mart en la economía norteamericana era nula, no tenía tiendas. Hoy tienen más de 2.500, y este mayor número de locales ha ido de la mano de un crecimiento en la tasa de empleo por cuenta propia y en el aumento en el ingreso promedio real de los pequeños empresarios. Quienes se oponen y satanizan a esta empresa porque destruye puestos de trabajo olvidan incluir en la ecuación los puestos de trabajo que su llegada produce. Una y otra vez, lo que las estadísticas demuestran, es que los trabajos que se crean son cuantitativamente más y cualitativamente mejores que los que se destruyen. Porque si no fuese así, y fuese como Wal-Mart Watch dice, un creciente desempleo reduciría el ingreso personal y, eventualmente, afectaría negativamente las ventas del gigante mayorista obligándolo a cerrar tiendas. En suma, toda venta es reflejo del consumo, y todo consumo reflejo del ingreso, y todo ingreso reflejo del empleo. Por lo tanto, sin empleo no hay venta posible.

El gran escritor, filósofo y observador de la experiencia humana, Elbert Hubbard, hacía notar que algunos hombres se oponen al progreso no porque odien lo que éste representa, sino porque aman la inercia. Y a ese amor por la inercia se aferran los que se han encasillado en movimientos anti globalizantes que no alcanzan a comprender y que los arrastra hacia un socavón al que la luz del cambio y del progreso no llega. Pero son minoría.

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