El nuevo plan de rescate expande el rol de la Fed en la economía de Estados Unidos

Por Jon Hilsenrath y Deborah Solomon

El gobierno de Estados Unidos prometió inyectar otros US$800.000 millones en los alicaídos mercados de crédito. La mayor parte de los fondos provendrán directamente de la Reserva Federal, lo que transforma al banco central en un prestamista de casi todos los rincones de la economía del país.

La Fed, cuyo papel tradicional es prestar a los bancos, comprará en los próximos meses hasta un total de US$600.000 millones de deuda emitida por las firmas hipotecarias Fannie Mae, Freddie Mac, Ginnie Mae y Federal Home Loan, todas las cuales tienen estrechos lazos con el gobierno. Además, la Fed y el Departamento del Tesoro ofrecerán financiamiento de hasta US$200.000 millones a inversionistas, de modo que puedan comprar valores ligados a préstamos estudiantiles, créditos automotrices, tarjetas de crédito y préstamos a pequeñas empresas.

La osada intervención, la última en una serie de pasos sin precedentes del gobierno, hizo caer de inmediato las tasas hipotecarias, algo que ayudaría a las personas que buscan comprar una vivienda o refinanciar su crédito hipotecario y podría apuntalar el mercado de bienes raíces.

A pesar de una reacción inicial positiva, no hay ninguna garantía de que las medidas vayan a poner punto final a la crisis financiera o a la recesión que ha cobrado fuerza en las últimas semanas. La Fed y el gobierno estadounidense han tenido que cambiar de rumbo en repetidas ocasiones desde septiembre en su esfuerzo por contener la tormenta financiera.

Las últimas medidas se producen días después de que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, insinuara que no volvería a utilizar los fondos del plan de rescate de US$700.000 millones aprobado por el Congreso en octubre. El programa de la Fed para financiar US$200.000 millones en créditos de consumo cuenta con el respaldo de US$20.000 millones en fondos del Tesoro y se anuncia un día después del rescate de Citigroup Inc.

Paulson señaló que los problemas del mercado hubiesen sido mucho más graves sin los planes de rescate. Agregó que el objetivo de las últimas decisiones es aumentar el acceso al crédito de los consumidores y los deudores hipotecarios. “No hay nada más importante para superar esta corrección inmobiliaria que la disponibilidad de financiamiento hipotecario a precios razonables”, dijo. Añadió que el mercado para los valores respaldados por hipotecas dejó de funcionar el mes pasado, haciendo que fuera imposible que las personas pudieran financiar una serie de gastos, desde el pago de la universidad a la compra de una computadora.

Estos mercados se han deteriorado bruscamente en las últimas semanas en Estados Unidos. La emisión de deuda respaldada por tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles y otros tipos de deuda de consumo se ha agotado desde octubre. Mientras tanto, los rendimientos sobre la deuda hipotecaria han aumentado.

La semana pasada, la deuda emitida por Fannie Mae tenía un rendimiento de 1,8 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de idéntico vencimiento. Eso se compara con una diferencia, o spread, de 0,7 punto porcentual en septiembre. Los inversionistas, incluyendo los bancos centrales de otros países, no han comprado deuda de Fannie y Freddie debido a la incertidumbre que reina respecto del respaldo del gobierno. A su vez, el gobierno le ha dado un respaldo explícito a otros tipos de deuda. El alza en los rendimientos de la deuda de Fannie y Freddie ha sido acompañada por el aumento en los rendimientos de los créditos hipotecarios.

El papel tradicional de la Fed es fijar las tasas de interés de corto plazo. Pero su tasa de referencia se ubica en 1%, un nivel que ya es bajo y el banco central podría volver a reducirla en su próxima reunión que tendrá lugar en diciembre. La Fed también le presta a los bancos que necesitan financiamiento de corto plazo. Los nuevos programas, sin embargo, transforman a la Fed en un prestamista gigantesco y con un alcance mucho más amplio.

En los últimos meses, la Fed ya había expandido sus líneas de crédito para abarcar a las corredoras bursátiles y empresas no financieras. También ha anunciado planes para empezar a adquirir una parte de los complicados valores que se encuentran en el epicentro de la crisis financiera, conocidos como obligaciones de deuda colateralizada o CDO por sus siglas en inglés, como parte del rescate de la aseguradora American International Group.

La expansión de las líneas de crédito ha abultado la deuda de la Fed, que ha pasado de US$900.000 millones en agosto a US$2 billones (millones de millones). Tras el anuncio de los nuevos programas, crecerá aún más.

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