Influyentes personalidades recomiendan vuelco en política de EEUU hacia América Latina

Carlos Pascual, Jonathan Coles, Ernesto Zedillo, Thomas “Mack” McLarty, Suzanne Nora Johnson, Billie Miller, Peter Hakim, Strobe Talbott, Mauricio Cardenas, Thomas Ramey, Thomas R. Pickering, John Deutch, Roberto Dañino, Jeffrey Davidow y Ricardo Lagos.
Cortesía de Brookings Institution
Miembros (de izq. a der.): Carlos Pascual, Jonathan Coles, Ernesto Zedillo, Thomas “Mack” McLarty, Suzanne Nora Johnson, Billie Miller, Peter Hakim, Strobe Talbott, Mauricio Cardenas, Thomas Ramey, Thomas R. Pickering, John Deutch, Roberto Dañino, Jeffrey Davidow y Ricardo Lagos.

Estados Unidos debe dar un vuelco a su política hacia América Latina tomando medidas como el levantamiento de las restricciones de viajes, remesas y comunicaciones a Cuba; la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia (TLC) y un acercamiento no confrontacional con Venezuela, según recomendaciones de un reporte de influyentes personalidades del hemisferio.

En la comisión que preparó el informe están, entre otros, un ex secretario de Estado de Estados Unidos y ex presidentes sueramericanos.

Escrito en un tono de urgencia y citando la oportunidad que representa el arranque de un nuevo gobierno en EEUU con una “visión fresca” de la realidad latinoamericana, el reporte patrocinado por la influyente fundación Brooklings Institution advierte que “si la asociación hemisférica continúa siendo esquiva, los costos para EEUU y su vecinos van a ser altos tanto en los riesgos crecientes como en las oportunidades perdidas”.

Mauricio Cárdenas, director de la comisión, explicó a El Nuevo Herald que la idea del estudio fue plantear medidas prácticas que se puedan implementar como señales efectivas de cambio de la política estadounidense hacia la región.

“La filosofía de la comisión es plantear cosas concretas que se puedan hacer, no saludos a la banderas ni cosas grandilocuentes”, explicó Cárdenas.

Esa intención se refleja particularmente en las recomendaciones al gobierno en relación con Cuba y por ello el estudio no habla de un levantamiento del embargo comercial como prioridad, sino de algunas medidas graduales que podrían llevar finalmente a ese punto, agregó Cárdenas.

El informe sugiere sacar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo; eliminar todos los aspectos del “embargo de comunicaciones” permitiendo el envío de computadoras y otros aparatos de comunicación; facilitar el reintegro de Cuba a organizaciones políticas y económicas tanto regionales como globales y promover la reconciliación a través de la financiación con fondos del gobierno de intercambios culturales, académicos y deportivos”.

Dictan prisión preventiva a ex zar antidrogas de México

El ex zar antidrogas Noé Ramírez quedó sujeto a prisión preventiva luego de ser acusado de recibir al menos 450.000 dólares del Cartel del Pacífico a cambio de información confidencial.La Procuraduría General de la República (PGR) informó el lunes en un comunicado que un juez federal concedió la medida por 40 días, tiempo durante el cual Ramírez permanecerá en un centro policial federal en el oriente de la ciudad de México.

La prisión preventiva es utilizada por las autoridades para obtener más elementos y determinar si hay suficiente evidencia para acusar formalmente a alguien.

Ramírez fue detenido la semana pasada, luego de que un testigo de la PGR lo señaló de haberse reunido en al menos dos ocasiones con miembros del Cartel del Pacífico en la ciudad de México, en una de las cuales se le habría entregado los 450.000 dólares.

A Ramírez también se le habría prometido pagos mensuales por la misma cantidad a cambio de información sobre investigaciones en contra del cartel, uno de los grupos más poderosos del narcotráfico.

Ramírez se desempeñó como responsable de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de diciembre de 2006 a julio de 2008, cuando presentó su renuncia a petición de Medina. Entonces se dijo que la solicitud respondía a movimientos para mejorar el trabajo dentro del área de la PGR responsable del combate a los carteles de la droga.

El Cartel de Pacífico es identificado por el gobierno como una alianza de grupos del narcotráfico y encabezada por el Cartel de Sinaloa.

Ramírez es el más alto servidor público involucrado hasta ahora en la llamada “Operación Limpieza”, una investigación que la PGR inició este año tras obtener indicios de la infiltración del narcotráfico en la dependencia.

Con el ex zar antidrogas, hasta ahora han sido detenidos cinco mandos y dos agentes federales en el caso más notorio de infiltración en una década.

Objetivo: Afganistán


Se veía venir desde hace meses y los últimos acontecimientos sobre el terreno, han venido a confirmar algo que muchos analistas ya veníamos apuntando desde hace tiempo. El terrorismo yihadista está trasladando su centro de operaciones y objetivos desde Iraq a Afganistán.

Por James Nava

Se veía venir desde hace meses y los últimos acontecimientos sobre el terreno, han venido a confirmar algo que muchos analistas ya veníamos apuntando desde hace tiempo. El terrorismo yihadista está trasladando su centro de operaciones y objetivos desde Iraq a Afganistán. Sólo este año han muerto aquí más de 4.400 personas, víctimas de la violencia.

Una vez que el surge, la exitosa estrategia implementada por Bush y el general Petreaus en Iraq, con el incremento de tropas, ha logrado estabilizar la antigua Mesopotamia y reducir los ataques terroristas de forma más que notable, y poner a Al Qaeda en fuga, ya derrotada, los yihadistas están trasladando sus actividades a Afganistán, con un incremento de los ataques terroristas aquí.

El atentado contra la embajada de la India en Kabul, en julio pasado, marcó un punto de inflexión importante. India ha tenido un papel importante en la reconstrucción del país y es uno de los principales donantes de alimentos y fondos para la educación, la salud y las telecomunicaciones. Desde entonces han sido constantes los desplazamientos de efectivos de Al Qaeda desde Iraq hacia la frontera afgano-paquistaní y el reclutamiento de nuevos Taliban, con el aumento de ataques a tropas norteamericanas y los efectivos militares de de la NATO (OTAN), agrupados en la Fuerza de Asistencia Internacional a la Seguridad (ISAF). El domingo 16 de noviembre se contabilizó, por ejemplo, otro ataque con coche bomba a una patrulla estadounidense en Herat, al oeste de Afganistán, con el resultado de tres soldados heridos.

Desde octubre de 2001, cuando se inició la intervención, hasta la fecha, 555 militares norteamericanos han perdido la vida en Afganistán, y se mantiene una presencia de 36.000 soldados, más los efectivos internacionales de ISAF, alrededor de 50.000. El último norteamericano caído en combate pertenecía a una columna que cruzaba un mercado en una localidad cercana a Jalalabad, en el distrito de Bati Kot, en la provincia de Nangarhar.

Las tropas españolas, empotradas en la misión ISAF de la OTAN con un total de 788 soldados, también han sufrido el golpe de los terroristas, la última vez este mes de noviembre, cuando un convoy de BMRs fue atacado en la provincia de Herat, provocando la muerte de dos soldados y cuatro heridos.

Los ataques alrededor de Jalalabad no son extraños, al estar en la ruta estratégica que une Afganistán con Paquistán, vital para el abastecimiento de la población civil y de las fuerzas militares internacionales. Al igual que la zona tribal al sur del país, donde recientemente perdieron la vida otros dos soldados británicos, en Helmand, y las regiones al este y el oeste del país, que han visto un incremento de la actividad Talibán y de Al Qaeda.

El secuestro de un diplomático iraní en Peshawar, ciudad estratégica en la frontera afgano-paquistaní, pone el acento sobre la gravedad de la situación, que va a más.

¿Por qué este incremento de la actividad bélica en Afganistán? Las razones son la derrota de Al Qaeda en Iraq, desde donde llegan los yihadistas que escapan de allí; la incapacidad de las fuerzas de la ISAF/OTAN para imponer orden, una mayor coordinación entre las autoridades al mando de esta operación, la tibieza con que actúan esas fuerzas militares internacionales, en un afán de ocultar a sus opiniones públicas que aquí se está librando una guerra, no una misión de paz. Esto provoca una falta de voluntad a la hora de combatir a los Talibán y a Al Qaeda que hace que la población local desconfíe de la OTAN y que las guerrillas y los terroristas islamistas penetren hasta reductos estratégicos vitales en numerosas zonas del país, por ejemplo en el norte, con la ayuda de los narcotraficantes.

Una situación que deja a las tropas norteamericanas como las únicas que combaten realmente y hacen frente a los Talibán. Y para eso van a ser necesarias más tropas de combate.

Esto hay que decirlo claro para que los gobiernos de los países de la OTAN que aportan soldados, como España o Gran Bretaña, entre los 37 que cooperan, asuman que se les pedirá el aumento de tropas en Afganistán. Veremos entonces cuán grande es su compromiso con la libertad y la seguridad. De algunos, ya lo sabemos.

De momento, el presidente George W. Bush ha sabido mantener en el objetivo a Afganistán, con aumentos de efectivos militares en los momentos decisivos. El presidente electo Barack Obama ya ha manifestado que considera el país asiático como un punto esencial en su política exterior, donde prevé desplazar alrededor de 7.000 soldados e incluso aumentar las operaciones militares en Paquistán, que hasta ahora han sido limitadas y clandestinas, autorizadas por órdenes ejecutivas puntuales. Por lo visto sobre el terreno, también se hace necesario aumentar el número de vehículos blindados y helicópteros.

La nueva estrategia militar, que ya está siendo impulsada por el general Petreaus, incluye una mayor cooperación y reconciliación con la población local dispuesta a negociar con los norteamericanos, como ya se hizo con éxito en la provincia iraquí de Al Anbar con los líderes tribales sunitas, el aumento de patrullas, de nuevas bases en lugares estratégicos en los valles cerca de la frontera con Paquistán, mayores medios técnicos para vigilar la frontera mediante aviones no tripulados y sensores ocultos en las rutas montañosas, y ataques selectivos para eliminar terroristas de alto nivel de Al Qaeda, como Rashid Rauf y Abu Zubair al-Masri, alcanzados en un bombardeo estadounidense en Waziristán Norte, ampliamente buscados e implicados en tramas terroristas para atacar objetivos en Occidente.

Nos encontramos a finales de 2008 y las perspectivas son que las hostilidades sigan en aumento. Es preciso actuar con decisión y transparencia. Es bueno que personas que hasta hace poco negaban la guerra contra el terrorismo, ahora, en cargos de responsabilidad, asuman y declaren que Afganistán es uno de esos teatros de operaciones en los que nos jugamos la libertad de todos, como lo ha sido y aún lo es Iraq. EE.UU lo viene diciendo desde el 2001. Algunos se han enterado ahora. Mejor tarde que nunca. Estas posiciones cínicas y manipuladoras, que vemos con claridad meridiana en España, son de verdadera vergüenza. La opinión pública debería tomar nota.

Es bueno que esas autoridades conversas al realismo reconozcan el papel de los soldados en Afganistán, pero también lo es que asuman y reconozcan que son los soldados norteamericanos quienes más están luchando y muriendo por esa libertad y seguridad de todos. Un reconocimiento que se ningunea y se manipula con talante claramente partidista.

El camino correcto es hacer frente a la situación en Afganistán, conscientes de que debemos combatir aquí hasta acabar con la amenaza Talibán y los últimos reductos de Al Qaeda en el país. Algo que incluiría la captura o eliminación de Osama bin Laden y los principales líderes de la organización terrorista. Un objetivo irrenunciable.

La turbocracia

No hay nada que aterrorice más a la población que una banda armada que actúa impunemente con la complicidad o bajo la orientación de los poderes públicos. Estamos en plena turbocracia. Es el gobierno de la canalla armada con garrotes. Es el matonismo callejero, que existe desde la Roma clásica, reinventado por Adolfo Hitler en el siglo XX con sus camisas pardas, mientras lograba el control total de la policía y de los servicios de inteligencia.

armadas y hasta encapuchadas
Fuerzas de choche «bolivarianas»: armadas y hasta encapuchadas

Por Carlos Alberto Montaner

El presidente Hugo Chávez amenaza a sus oponentes con meterlos en la cárcel si se atreven a ganar las elecciones. No lo dudo. Dice que sacará los tanques. Tampoco lo dudo. Está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder. Si lo pierde, puede acabar ante los tribunales. Ha violado medio código penal en un abanico de delitos que comienza con la malversación y acaba con el asesinato selectivo de varios opositores. Y no lo digo yo: lo afirma el ex coronel Francisco Arias Cárdenas, su actual viceministro de Asuntos Exteriores, como puede comprobar cualquiera que se asome a YouTube.

La coartada para justificar la violencia contra los demócratas de la oposición es la revolución. Los chavistas creen que si pierden ciertas zonas del poder ”el proceso” se ralentizará y les tomará más tiempo llegar al ”socialismo del siglo XXI”, un engendro tan nefasto como el de la previa centuria, pero más burdo. Según las mejores encuestas, deberían perder seis u ocho estados –los más importantes del país, la capital incluida–, pero es probable que entre el fraude masivo y la intimidación sólo admitan dos o tres derrotas menores. Tras haber fracasado en el referéndum de diciembre de 2007, Hugo Chávez llegó a la conclusión de que las elecciones sólo se justifican si se ganan. De lo contrario, no tienen sentido. Son una ordinariez.

Para los chavistas, y para esa frenética familia –por ahora Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, dado que El Salvador todavía está en remojo, aunque con grandes posibilidades de caer en la trampa–, las elecciones son sólo un método para hacer la revolución, y no una manera pacífica y racional de medir las preferencias de la sociedad, con el objeto de entregarle el gobierno al ganador, para que administre el país de acuerdo con las reglas y según el mandato encomendado por el pueblo.

En ese mundillo bananero de rompe y rasga, la ley y las instituciones no sirven para nada. En Nicaragua, tras el inmenso fraude electoral que acaba de protagonizar Daniel Ortega, las turbas sandinistas golpean a los manifestantes que se quejan, les disparan balas y morterazos, los aterrorizan de mil formas distintas, y se preparan para encarcelar a Eduardo Montealegre, el gran triunfador en los comicios de Managua. En el Ecuador de Rafael Correa, en su momento las turbas de sus partidarios rodearon el parlamento y la Corte Suprema hasta poner en fuga a los funcionarios incómodos. En Bolivia, los masistas de Evo Morales les propinan chicotazos a los opositores, les disparan a los adversarios –ya hay varias docenas de muertos– e ilegalmente encarcelan al prefecto de Pando, mientras el presidente cocalero les dice a sus ministros que él se ocupa de hacer las trampas, y a ellos, que son abogados, les toca encontrar la manera de justificar legalmente sus actos, “pues para eso han estudiado”.

No hay nada que aterrorice más a la población que una banda armada que actúa impunemente con la complicidad o bajo la orientación de los poderes públicos. Estamos en plena turbocracia. Es el gobierno de la canalla armada con garrotes. Es el matonismo callejero, que existe desde la Roma clásica, reinventado por Adolfo Hitler en el siglo XX con sus camisas pardas, mientras lograba el control total de la policía y de los servicios de inteligencia. En Cuba –madre y maestra del socialismo del siglo XXI–, la dictadura comunista no ha dejado de recurrir a estos métodos (los llama ”actos de repudio” y son orquestados por la policía política y el partido comunista), y les ha explicado a sus discípulos cómo se utilizan eficazmente para sembrar el terror y ejercer el control social absoluto.

La pregunta inevitable es ésta: ¿cómo se sale por las buenas de unos gobernantes que utilizan la democracia para alcanzar el poder y, una vez instalados en el cuarto de mando, se niegan a entregarlo a sus adversarios cuando los derrotan en las urnas, o, sencillamente, como sucede en las dictaduras de partido único, cierran todas las puertas? El dilema es muy grave porque los demócratas, por definición y por vocación, suelen ser gentes pacíficas nada dadas a la violencia. Los navajeros son, precisamente, los que están en el otro bando. La pelea es entre un león con hambre y un mono amarrado.

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